Content area
Full text
Degradación y violencia: estas eran las notas y la carga de sentido con que se presentaba la cumbia villera para diversos grupos sociales, el Estado y parte de los medios de comunicación. Mucho mas allá de ese registro, este ensayo sostiene que la cumbia villera puede interpretarse como el vector que expresa y constituye situaciones que implicaron dolores, adquisiciones, críticas y protestas. En esta clave, el género adquiere un estatuto crucial: el de punto de condensación de las experiencias de una parte de los sectores populares, que interpela también las apreciaciones estéticas, políticas y sociales de las clases medias y altas y, en especial, las de los intelectuales.
Palabras claves: cumbia villera, neoliberalismo, protesta, machismo, culturas populares, Buenos Aires, Argentina.
Un verano de 2004, mientras ca- minaba por un barrio de Buenos Aires añorando el pulso del «carna- val de rua» que por esa misma fecha tenía lugar en Río de Janeiro, me en- contré con un ensayo de murga. Todo resultaba políticamente correcto para el momento: letras neutralizadas en su léxico y en sus inflexiones de gé- nero, que revindicaban gestas popu- lares en formatos evidentemente in- tervenidos por promotores culturales de intenciones progresistas, coreogra- fía ordenada y pretendida fidelidad a las raíces afro de la música. Cuando los maestros, fastidiados por la apatía de los jóvenes -traducida en una fal- ta de cumplimiento sistemático de las indicaciones coreográficas-, pararon para descansar, los chicos cambiaron la música de los equipos de sonido y pusieron «cumbia villera».
En ese instante el compromiso físico y emocional con que empezaron a bailar cumbia subrayó la falta de entusiasmo con que murgueaban diez minutos antes. Entre la tradición reinventada para rescatar «lo popular» y «lo popu- lar realmente existente» mediaba un diferencial de apego notable. Tan solo eso bastaría como motivo para aproxi- marse sociológicamente a la cumbia villera, el género musical que miles y miles de jóvenes del Gran Buenos Ai- res hicieron suyo en el cambio de si- glo pasado, acompañando las trans- formaciones en que se anudaron los efectos acumulados de la época del neoliberalismo con las protestas que lo cuestionaron.
¿Cómo podía ser que ese ritmo acu- sado de comercial, repetitivo y vacío, reivindicador de ilegalidades (y por ello, cuestionado por conservadores y...





