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El tramoyero es la primera novela del sociólogo y actual director del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), Fabián Sanabria. Según se anuncia en el prólogo es, también, la primera de una saga de cuatro novelas que serán publicadas en los próximos años. ¿Profesor?, la segunda, ya vio la luz también por la editorial bogotana Taller de Edición Rocca, en el primer semestre de 2013.
La novela El tramoyero fue impresa en rústica, con la fotografía de una escultura del arquitecto y artista plástico colombiano Édgar Guzmanruiz en la portada, concepto que, según se especifica, fue establecido por Sanabria. El soporte material del libro proyecta un trabajo generalmente cuidadoso, aunque algo abrupto, en el refilado de los bordes del papel. No obstante lo anterior, la caja tipográfica y la fuente elegida muestran un interés por hacer de la edición un producto manejable y agradable de leer.
En el prefacio escrito por Sanabria se explica la razón de sus obras literarias: "por medio de las cuales el autor busca ingresar al 'campo literario'" (7). Y por qué se compuso de tal manera, por qué no se encuentran comas a lo largo de toda la narración, de cuántos tiempos se compone el relato, cuáles son las motivaciones (la mayoría de ellas sociológicas) y hasta qué tipo de crítica se podrá encontrar a lo largo de las 212 páginas que componen El tramoyero.
Tras leer estas tres primeras páginas, es inevitable recordar el prefacio que Virginia Woolf escribió a Mrs. Dalloway y que pocas traducciones al castellano han incluido en la edición de la novela, publicada originalmente en 1925. Para Woolf, "Es difícil -probablemente imposible- para un escritor decir algo sobre su propia obra. Todo lo que tiene que decir ha sido dicho de manera tan completa y adecuada en el cuerpo del libro mismo". Aunque las ideas de Woolf no deben convertirse en última palabra, no sobra evocarlas, dado que a lo largo de la narración también se percibe cierta influencia de la narrativa del "fluir de la conciencia". En este caso, el prefacio de Sanabria tiene la apariencia de una reseña de su propia novela, dejando así a los lectores con una idea "masticada" de lo que leerán a continuación: "[...] la narración contiene una...





