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La construcción de la influencia internacional está dejando de gestionarse y conseguirse exclusivamente en el ámbito diplomático tradicional. Desde consultoras encargadas de «gestión de la reputación» hasta cientos de foros, ámbitos de investigación y diseño de políticas y lobby internacional permiten a los países disputar un lugar de visibilidad global. El libro Dónde queda el Primer Mundo. El nuevo mapa del desarrollo y el bienestar (Aguilar, 2016) -del que aquí se reproduce un extracto- busca ordenar las piezas del confuso mundo actual y mirar desde otros costados y con otras lentes la glorificada y satanizada globalización.
Palabras claves: globalización, influencia, reputación, Primer Mundo.
Armas y billetes. Durante décadas, esas fueron las fuentes de poder con las que un Estado se sentaba a la mesa de las negociaciones globales. La novedad de estos tiempos no es que esos poderes estén menguando o hayan desaparecido, sino que la mesa de los que diseñan las reglas del mundo se ensanchó, se volvió más diversa y, sobre todo, que existen otros recursos que permiten ganarse el derecho a la silla. En efecto, al lado de los Estados tradicionalmente poderosos hoy intervienen de distintas maneras actores no gubernamentales, personalidades influyentes, redes sociales y hasta grupos terroristas. Del mismo modo, países considerados subdesarrollados o con gobiernos autoritarios, uso recurrente de la violencia o sistemas económicos semicapitalistas participan en las conversaciones con pleno derecho, mientras naciones medianas, que no podrían competir en las grandes ligas del poder económico o militar, se hacen un lugar en el diálogo a fuerza de instituciones estables, cuidado del medio ambiente, innovación y políticas públicas progresistas.
Los especialistas han pasado los últimos años tratando de encontrar un nombre y un sentido a este mundo contradictorio, un escenario de transformaciones que desconciertan, en el que hablar de «globalización» nos dice cada vez menos. Se hace referencia en ese sentido a un mundo multipolar, apolar, no polar, de un bipolarismo bifronte -una potencia que desciende y otra que emerge, con posibilidades de cohabitación-, de un «Sur global» que puede extender valores de solidaridad y cooperación, de un mundo en el que el poder va from the West to the rest (de Occidente al resto) y de una «globalización descentrada» sin superpoderes. En lo que la mayoría está de...





