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La medicina, la antropología, la literatura y la cátedra libre-en la universidad, en la calle, en la escuela o el sindicato-me han enriquecido con la ciencia y la sabiduría del pueblo. Con esta experiencia de campesino asalariado, vagabundo, escritor y analfabeto, además de la autorealización tengo el deber de sembrar, desatienar y cambatir contra toda clase de injusticia.
-Manuel Zapata Olivella
Este ensayo pretende hacer una reflexión sobre la escritura, el pensamiento y la vida intelectual del novelista loriqueño (Córdoba) Manuel Zapata Olivella. La idea elemental es percibir las ideas y conceptos que se interiorizan en su actividad de pensador, como escritor, antropólogo y ciudadano público.
1. El pensador invisibilizado
A Manuel Zapata Olivella lo mató el silencio de la sociedad colombiana, el silencio por la discriminación, el silencio por los prejuicios de la sociedad y de nuestra aciaga intelectualidad, apuntalada aún hoy con su mentalidad e imaginarios, no del siglo XXI sino de la herencia endina y castrante del "blanqueamiento" de clases y estructura colonial. Así como antaño hubo una jerarquización de profesiones y oficios, hoy, tras bambalinas, se nos dice más o menos lo mismo: "Zapatero afro, a tus zapatos".... Dedícate al fútbol, a la danza y a todo aquello que signinque "fuerza bruta", pero no al pensamiento, y cuando lo hacemos, se nos dice: Folclorismo, estos no son tus dominios, afros hablando de filosofía y antropología-cuestión banal e insignificante, dirán muchos. He hecho la anterior aclaración, porque con Manuel pasó injustamente aquella absurda subvaloración de su pensamiento, "invisibilidad", como diría la gran afrocolombianista Nina de Friedemann.
Siempre que nosotros, los afros, nos ponemos a reflexionar sobre las temáticas del antropos, del homo sapiens, tenemos esos inconvenientes y estamos abocados a enfrentamos a esas encrucijadas. Si nos vamos a graduar en la Universidad del Pacífico, en cualquier carrera, se dirá: Es que son "negros"; luego está el estigma, el preconcepto. La máscara colonial continúa descaradamente. Se sigue el mismo tratamiento del pasado, una historia subrepticia contra uno de los actores fundamentales del mestizaje colombiano: los afros. Nosotros sí hemos aportado en el campo intelectual, en el campo de las ideas, en la construcción del imaginario social, en el conocimiento universal general. La cuestión afro no hay que seguirla viendo en la sensualidad del...





