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Abstract
Al hallarse en tan enmaranada naturaleza, don Quijote denomina Sierra Morena un laberinto del cual es menester un hilo para encontrar su salida, "a imitación del hilo del laberinto de Perseo" (267; pt. 1, c. 25), un aparente equívoco editorial (Perseo en lugar de Teseo) que convierte el espacio topográfico de la sierra en reflejo implicito de la estética y creación literarias.13 Ahora es don Quijote quien corre el riesgo de ensimismarse en una profunda inercia abrumadora, pues el aventurero hidalgo ha decidido permanecer en el centro de la sierra laberíntica, de modo que para mayor ironía es Sancho quien se aproxima más al temerario Perseo-Teseo que al modele de un róstico manchego.14 Sin embargo, también es de notar que Sancho, perito en hilos, inadvertida y paródicamente desempena el híbrido papel de Ariadne-Teseo en el mito clásico, forjando su propia ficción al buscar y colocar interrumpidamente las ramas "de trecho a trecho," a fin de que le sirvan de "señales" o de discontinue hilo conductor para demarcar su trayectoria por medio de la sierra, así creando los parámetros de su propio laberinto de ficción.15 Al quedarse en el centro del laberinto serrano y al mandar a Sancho que busque la salida, don Quijote hace el papel del gran arquitecto e inventor-de hecho deviene otro Dédalo-quien le indica a Sancho cómo construir su artificio. 14 Edward Friedman, en "Sancho's Mid-Section: Mind and Matter in the Sierra Morena," precisa que una vez que don Quijote se adentra en Sierra Morena, otros personajes crean sus propias ficciones: "When Don Quixote retreats from the road and from chivalric encounters, Cervantes fills this book about books with a variety of narrators, narrative forms, and literary debates" (467). El Saffar se había percatado del complejo nexo de diversos episodios en el Quijote como "seemingly puzzling, seemingly tin-integrated episodes of the novel" (164), aunque tachó de "incontrolable" dicha escritura compuesta de múltiples hilos narrativos: "The breaks in the story line, however, and the inclusion of apparently extraneous material, do testify to a creative spirit tending toward uncontrolled writing for its own sake [ . . . ]" [...]narrative must tolerate a certain degree of discontinuity in order to be effective" (74).
