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La determinación del sexo y de los cambios en las fases de madurez que ocurren durante un ciclo anual son de enorme importancia para adquirir un conocimiento completo de la biología general de una población explotada y forman parte de su evaluación fundamental. La morfología microscópica constituye un elemento clave en el estudio de la biología, ya que sirve como elemento integrante de las diversas ramas de la ciencia, permitiendo armonizar datos puramente morfológicos con aspectos fisiológicos, genéticos o ecológicos. El estudio comparado de la estructura microscópica de los animales contribuye a trazar las líneas maestras que han presidido el desarrollo evolutivo y la adaptación a los diferentes ambientes, a la par que pone de manifiesto la unidad esencial de todos los seres vivos (Paniagua y Nistal, 1983).
La información obtenida a partir de análisis microscópicos proporciona conocimientos sobre la biología reproductora, utilizándose posteriormente para establecer parámetros tales como la talla a la que los peces alcanzan la madurez sexual, el momento de la reproducción, duración del ciclo reproductor o estimaciones de fecundidad. Asimismo, el conocimiento de estos parámetros biológicos es fundamental para la ordenación, regulación y conservación de los recursos pesqueros (Holden y Raitt, 1975).
Los estudios sobre sexualidad y aspectos reproductores realizados en especies ictiológicas de Canarias pueden considerarse escasos y, en su totalidad, han sido llevados a cabo mediante la metodología tradicional, la cual consiste en el examen macroscópico de las glándulas sexuales y en sistemas subjetivos de asignación de estados de madurez. Es el caso de los trabajos sobre Mullus surmuletus (Pajuelo,1997), Sparisoma cretense (González, 1991a; González y Lozano, 1992; González et al., 1993), Promethichthys prometheus (Lorenzo y Pajuelo, 1995), Scomber japonicus (Lorenzo, 1992), Pagrus pagrus (González et al., 1990; Pajuelo y Lorenzo, 1996), Pagellus acarne (Pajuelo y Lorenzo, 1994), Dentex gibbosus (Pajuelo y Lorenzo, 1995) y otros espáridos (González et al., 1990; Lozano et al., 1990a). Sin embargo, únicamente se han aplicado técnicas histológicas en trabajos de reproducción en Sparisoma cretense (González, 1991a) y en algunas especies de morenas (Murenidae) (Jiménez, 1997), si bien, dichos estudios se refieren a caracterizaciones generales de la estructura gonadal sin llegar a relacionarlas, en ningún caso, con aspectos reproductores.
A la vista de lo anterior, la información disponible sobre la biología reproductora de las especies ícticas en Canarias es incompleta y puede ser insuficiente para su control y gestión, máxime cuando en los últimos años se están observando grandes desequilibrios ecológicos que indican un alto grado de sobreexplotación de muchas especies (Franquet y Brito, 1995; Pajuelo, 1997).
Se puede concluir que, a pesar de la importancia de este tipo de trabajos, los estudios sobre histología gonadal en peces, y su aplicación al campo de la biología y ordenación de las pesquerías, constituyen una nueva línea de investigación en Canarias.
JUSTIFICACIÓN Y OBJETIVOS
La disminución de errores en la asignación de estados de madurez sexual y en la estimación de la fecundidad en teleósteos, así como un cálculo más realista de los parámetros reproductores, constituyen la base de la investigación reciente.