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El objetivo del estudio es aportar ideas, aunque sea de forma sucinta, para comprender por qué el diseño del más ambicioso programa de combate a la pobreza en México no tomó en cuenta la enorme diferencia que existe entre los diferentes sistemas de salud y educación estatales, que son fundamentales para la operacionalización y eventual éxito del programa. En este sentido, las preguntas que guían la investigación son: ¿existe alguna relación entre Oportunidades y el proceso descentralizador en nuestro país? ¿Ha sido este programa una forma de “centralizar” la política social en México? ¿Cuáles son los elementos centralizadores y descentralizadores de Oportunidades? ¿Cuál ha sido el resultado de que en el diseño del programa no se hayan contemplado las diferencias existentes entre los sistemas estatales de salud y educación? Y, finalmente, ¿hacia dónde debe transitar el programa en un futuro inmediato para que su éxito sea verdaderamente palpable?
La hipótesis que trata de desarrollar el presente trabajo es que en el tema de combate a la pobreza, la operación descentralizada de Oportunidades no ha sido parte de un proyecto integral de política social en México. Debido a su naturaleza y rasgos específicos, se puede afirmar que este programa supone una serie mínima de características descentralizadoras. La operación de los tres componentes del programa, los cuales involucran tanto a los gobiernos de las entidades federativas cuanto a los gobiernos municipales, conlleva una redistribución de funciones cuya coordinación se dificulta frente a la heterogeneidad de las condiciones locales y regionales.