Headnote
Abstract: This work offers the study and critical edition of a poem by Juan Manrique included in the Valerio de las estorias escolásticas y de España, by Diego Rodríguez de Almela. The edition is based on the incunabula printed in Murcia in 1487, by Lope de la Roca, although other manuscripts and printed testimonies close to this edition are taken into consideration. The poetry of Juan Manrique, forgotten and destined to remain in the shadow of Valerio, stands as a panegyric not only addressed to Rodríguez de Almela, but also to Alfonso de Cartagena, bishop of Burgos.
Keywords: Valerio de las historias escolásticas, Juan Manrique, Diego Rodríguez de Almela, Songbook poetry, Incunabula printing, Critical edition.
Resumen: Este trabajo ofrece el estudio y edición crítica de un poema de Juan Manrique incluido en el Valerio de las estorias escolásticas y de España, de Diego Rodríguez de Almela. La edición parte del incunable impreso en Murcia en 1487, por Lope de la Roca, aunque se tienen en consideración otros testimonios manuscritos e impresos cercanos a esta edición. La poesía de Juan Manrique, olvidada y destinada a permanecer a la sombra del Valerio, se erige como un panegírico no solo dirigido a Rodríguez de Almela, sino también a Alfonso de Cartagena, obispo de Burgos.
Palabras clave: Valerio de las historias escolásticas, Juan Manrique, Diego Rodríguez de Almela, Poesía de cancionero, Imprenta incunable, Edición crítica.
1. Introducción
El Valerio de las estarías escolásticas y de España, de Diego Rodríguez de Almela, impreso por primera vez en Murcia en 14871, es una de las muchas obras del autor que está estrechamente ligada a la figura y producción literaria de Alfonso de Cartagena2. De hecho, se trata de un proyecto auspiciado por el propio obispo de Burgos, como deja entrever Almela en el prólogo del Valerio, donde ofrece datos que nos remiten, en última instancia, a la que fuese la voluntad de su maestro y mentor: "en su vida cognosci ser su deseo que como valerio maximo de los fechos romanos e de otros fizo una copilacion en nueve libros [...] que asi su merced entendía fazer otra copilacion de los fechos de la sacra scriptura e de los reyes de españa" (Biblioteca Nacional de España, INC/249, h. a.i.r).
Es, precisamente, en el marco de este prólogo, donde se incluyen otros interesantes paratextos, necesarios para comprender las circunstancias que rodean la composición de la obra: nos ocupan, en este caso, una carta y un poema escritos por Juan Manrique. Ambas piezas se caracterizan por su indisoluble unión al propio texto del Valerio, lo que explica su notable difusión, especialmente en el siglo xvi, dado el prestigio que adquiere la obra de Almela durante esta centuria. Ello contrasta, sin embargo, con la escasa atención que ha recibido la poesía de Juan Manrique de forma individual, debido, quizá, a su ausencia en repertorios tan relevantes como El Cancionero del siglo xv de Brian Dutton, pues no se consigna ni la edición incunable del Valerio de 1487, ni tampoco un manuscrito del siglo xv en que se copia la obra de Almela3.
Las ediciones con las que contamos actualmente no se han realizado con la obra de Juan Manrique como punto de partida, sino a propósito del texto de Rodríguez de Almela, como la edición facsimilar del incunable de 1487, preparada por Tones Fontes (1994). Recientemente, Valero Moreno (2023: 159-161) ha editado, también a partir del incunable, los paratextos iniciales del Valerio, entre los que se incluye la carta y la poesía de Juan Manrique, aunque no se trata de una edición crítica, pues no es esa la finalidad de su estudio.
La escasa bibliografía existente, así como la desatención prestada al poema, eclipsado, sin duda, por el Valerio, han motivado la redacción de este trabajo, caracterizado por tres objetivos fundamentales: realizar el estudio del poema de Juan Manrique; llevar a cabo un análisis ecdótico del texto a partir del incunable, sin discriminar otros testimonios, tanto manuscritos como impresos, más cercanos a la edición murciana, con la finalidad de establecer posibles relaciones de filiación textual; y desarrollar el último objetivo, que no es otro que proponer la primera edición crítica del poema, con aparato de variantes. Con ello, se consigue no solo ampliar la nómina de textos recogidos en El Cancionero del siglo xv de Brian Dutton, sino también ampliar el conocimiento sobre la poesía del Cuatrocientos transmitida en impresos incunables.
2. Estudio literario
Tanto la carta como el poema de Juan Manrique se erigen, de manera explícita, como una petición, cuyo propósito es instar a Rodríguez de Almela a redactar la compilación de las "escolásticas estorias e otras escripturas"4. El canónigo murciano afirma en el proemio su intención de llevar a cabo tal empresa, aunque no tan pronto; sin embargo, la misiva de Juan Manrique parece que precipitó sus planes: "por que vuestro mandado oviese efecto dispuseme a fazer el dicho tractado, el qual aunque mi intención era delo fazer non lo fiziera tan prestamente si non fuera por vos servir e complir vuestro mandado" (BNE, INC/249, h. a.i.v).
Son pocos los datos que se conocen sobre Juan Manrique, más allá de que fue el sexto hijo de don Pedro Manrique, IV del nombre, VIII señor de Amusco, y de doña Leonor de Castilla, hija de don Fadrique, duque de Benavente (Vidal González 2003: 13, n. 7). Aunque no existe una fecha certera para su nacimiento, debió de ser después de 1412, año en que nace el poeta Gómez Manrique, su hermano, por ser este el cuarto hijo de Pedro Manrique y Leonor de Castilla. Los cargos que ostentó en vida quedan reflejados en el prólogo del Valerio, donde Almela se dirige a él como arcediano de Valpuesta y pronotario apostólico y del consejo del rey, Enrique IV. Su fallecimiento se sitúa en torno a 1473, pues el 9 de junio de ese año, como apunta Salazar y Castro en la Historia genealógica de la Casa de los Lara, Juan Manrique, "hallándose molestado de grave enfermedad en Burgos", le otorga el poder para testar a su hermano Íñigo Manrique, obispo de Coria (1697, n: 563).
El poema de Manrique incluido en el Valerio es la única obra que se conserva bajo su autoría, aunque debió de escribir más obras, pues Salazar y Castro (1697, n: 562) remite al Teatro eclesiástico de Burgos, donde Gil González Dávila ensalza a Juan Manrique como varón ilustre de la iglesia y "poeta de lo culto de aquel tiempo". Salazar y Castro incide, además, en que gracias a la poesía del Valerio podemos conocer «la grande autoridad de Don Juan Manrique», afirmación que evidencia que ya en el siglo xvn se habían perdido el resto de obras que pudo componer el arcediano de Valpuesta.
Es evidente que Diego Rodríguez de Almela y Juan Manrique mantuvieron una estrecha relación, no solo por lo que se infiere de los paratextos del Valerio, sino porque ambos fueron hombres dedicados a la carrera eclesiástica y desarrollaron su ejercicio, al menos durante un arco de años considerable, en un mismo espacio geográfico, Burgos. Mientras Almela ocupaba el cargo de arcipreste de Val de Santibáñez, Juan Manrique era arcediano de Valpuesta. La vinculación de este último con la ciudad y la diócesis burgalesas avalan, también, el contacto directo entre Manrique y Alfonso de Cartagena, como evidencian algunos versos del poema del Valerio; incluso, el arcediano de Valpuesta formaría parte de la nómina de discípulos que integraban la escuela intelectual gestada en torno a la figura del obispo de Burgos5.
El orden de las cartas entre Rodríguez de Almela y Juan Manrique es fundamental para entender el desarrollo de los acontecimientos. En el prólogo del Valerio, Almela incluye la misiva y el poema que recibe de Juan Manrique, quien le insta a redactar la compilación; a ello le sigue la respuesta del propio Almela, donde anuncia que ya ha terminado la obra y que procederá a enviársela:
Mandastes me por vuestra carta e metros en consono estillo compuestos que vos diese en servicio una copilacion entendiendo que a vos seria mas agradable por ser cosa nueva que en españa fasta aquí non ha seydo vista. Dispuseme con voluntad de vos servir y embiar esta copilacion que se puede llamar valerio de las estorias escolásticas y de españa satisfaziendo a la vuestra demanda mirando que satisfago asi al deseo de vuestra carta como al efecto de vuestros metros (BNE, INC/249, h. a.iij .v).
Almela firma esta respuesta el 26 de marzo de 14626, por lo que se infiere ese año como fecha en la que concluye la obra. La carta de Juan Manrique, junto al poema, sería, por tanto, anterior a marzo de 1462 e, incluso, enviados mucho antes; al tratarse de un proyecto que previamente había sido auspiciado por Alfonso de Cartagena, Late apunta a la probabilidad de que existiese un primer borrador del texto antes de 1456, año del fallecimiento del obispo de Burgos (Late 1970: 114-115). Con todo, algunos versos del poema presentan un cariz claramente elegiaco, lo que apuntaría a que la muerte de Alfonso de Cartagena estaría reciente en el momento de composición del poema: «a vós, don Alfonso, tomo en amparo» (v. 28); «que toda la eglesia d'él tenga dolor / de verse apartada de uno el mejor / obispo cíente en nuestra memoria» (w. 44-46).
La poesía de Juan Manrique incluida en el prefacio del Valerio está formada por 88 versos, distribuidos en 11 coplas de arte mayor, con rima consonante ABAB BCCB, esto es, alternando la rima cruzada y la abrazada, en cada una de las dos semiestrofas. Únicamente en la segunda semiestrofa de la décima copla se rompe la rima consonante, pero se mantiene la asonante (digo / bivo\ Eanto en el testimonio manuscrito como en los impresos, la composición carece de un título identificativo, ya que la misiva y la composición en verso se engloban bajo la rúbrica «Síguese la carta e coplas que el señor prothonotario embio al arcipreste Diego rodrigues de murcia nel de almella». Eampoco Juan Manrique utiliza un título específico; únicamente describe la obra como «mal compuesta escriptura con mi rudo entender [...] cuyo es comienco [Ve] es este que se sigue». La tabla de contenidos que se incluye en un pliego de dos hojas al principio de las ediciones impresas no recogen los paratextos iniciales, sino que está orientada a desglosar los libros y títulos que conforman el Valerio. En este sentido, resulta complejo, a la par que atrevido, proponer un título unívoco para identificar a la obra, de manera que la denominación más clara y sencilla es referirse a ella como «la poesía del Valerio de las historias escolásticas» o «el poema de Juan Manrique en el Valerio de las historias escolásticas».
La poesía se presta a una estructura tripartita, según los temas de las coplas y los destinatarios a los que van dirigidas. Las tres primeras estrofas (w. 1-24) forman parte de una reflexión de Juan Manrique sobre la necesidad de adquirir la sabiduría para alcanzar la virtud. El arcediano de Valpuesta, siguiendo la línea del tópico de la falsa modestia utilizado en la carta («mal compuesta escriptura con mi rudo entender»), muestra ahora su congoja por haber llegado a la etapa de la senectud falto de esa sabiduría7, situación que le atormenta más aún cuando recuerda a Platón y a Sócrates, pues se siente insignificante al lado de dos grandes autores del pasado. Para reiterar su ignorancia, así como la falta de obras y hechos importantes que hayan dejado huella o por los que ser recordado, recurre a una metáfora náutica: «Aquestos mirando me causa pensar / haver navegado syn fruto niguno / como la fusta andando por mar / que rastro jamás le vistes alguno» (w. 17-20). La primera parte se ciena con unos versos en que Juan Manrique afirma que su único fallo ha sido no seguir el camino de la sabiduría.
Este marco inicial, breve pero bien estructurado, le permite al arcediano de Valpuesta introducir la segunda parte, más extensa, pues abarca desde la cuarta copla hasta la octava (w. 25-64). Desde esa falta de sabiduría, que se ejemplifica con la tan frecuente metáfora de la sed, el yo poético se dispone a buscar la fuente que le saciará, que no es otra que Alfonso de Cartagena, a quien le dedica las coplas cuarta y quinta (w. 28-40), dirigiéndose directamente a su persona: «¡A vós don Alfonso, tomo en amparo!». Juan Manrique se sirve en esta parte del marco idóneo, que ha tejido previamente, para construir un panegírico al obispo de Burgos, donde no solo alaba su persona, sino que ensalza, por encima de todo, las obras que compuso, así como sus dotes pedagógicas para hacer llegar su conocimiento a todo aquel que quisiera acercarse8. En la sexta estrofa del poema queda patente que Alfonso de Cartagena ha fallecido, pues Juan Manrique halla sus obras, pero «non el fazedor», y se lamenta por la importante pérdida que la Iglesia ha sufrido, «que toda la Eglesia d'él tenga dolor» (v. 44).
Esta parte presenta notables similitudes con las Coplas por la muerte de Afonso de Cartagena, de Fernán Pérez de Guzmán9. El señor de Batres también equipara la figura del obispo de Burgos con la fuente de la sabiduría donde él saciaba sus ansias de aprender: «la fontana clara e fría / donde yo la grand sed mía / de preguntar saciava» (w. 38-40). Del mismo modo, Pérez de Guzmán también alude a la irreparable pérdida que ha sufrido la Iglesia católica: «la yglesia nuestra madre / oy perdió un noble pastor [...] pierdan e ayan dolor / los que son estudiosos» (w. 25-26,29-30). Estas semejanzas podrían apuntar, quizá, a una estrecha deuda del poema de Manrique con las coplas de Pérez de Guzmán, pues es muy probable que las conociese de primera mano y quisiera, en la misma línea, rendirle homenaje a Alfonso de Cartagena.
Tras la alabanza al obispo de Burgos, Juan Manrique muestra el deseo de que su único objetivo «es aprender lo nunca aprendido» (w. 57-64), lo que le da pie a introducir ahora en el poema a la figura de Diego Rodríguez de Almela, llegando así a la tercera y última parte (w. 65-88). Alfonso de Cartagena ya ha fallecido, de manera que la persona más indicada para «saciar la sed» del arcediano de Valpuesta es Rodríguez de Almela, el que podría considerarse el más fiel de los discípulos del obispo de Burgos: «Non siento quién pueda complir mi deseo / mi tiempo vagando me fallo consumto / sino solo vos, que soys, segúnd creo, / criado de aquel tan notable defuncto» (w. 65-68). Los elogios, en esta parte, están dirigidos a Almela («honrrado arcipreste e mi buen amigo», v. 74) la única persona capacitada para llevar a cabo lo que Manrique solicita: escribir aquella compilación que Alfonso de Cartagena había auspiciado en vida, el Valerio de las historias escolásticas y de España.
Para terminar el poema, Juan Manrique se sirve, de nuevo, del topos de la humilitatis, pues afirma que como es un «omne inprudente», «con su ruda lengua» y su «corto sentido», no podría nunca escribir una composición de tal calibre, de manera que deja paso al hombre que sí tiene las capacidades para ello, Diego Rodríguez de Almela (w. 81-88). En definitiva, la composición de Juan Manrique se erige, en primer lugar, como una petición a Almela para que lleve a cabo la composición del Valerio, que se refleja no solo en los versos, sino también en la carta previa que le envía; en segundo lugar, la obra presenta una función claramente panegírica, que encomia la figura de Alfonso de Cartagena y culmina, finalmente, con la alabanza a Diego Rodríguez de Almela. El poema pasaría a formar parte, por tanto, de la nómina de textos enderezados al obispo de Burgos tras su fallecimiento en el año 1456.
3. Transmisión textual y estudio ecdótico
La poesía de Juan Manrique se transmite en dos testimonios del siglo xv: el incunable impreso en Murcia por Lope de la Roca el 6 de diciembre de 1487 y el manuscrito con signatura 353 de la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca. Será en el siglo XVI cuando la difusión del Valerio alcance su máximo esplendor, pues se imprimieron hasta 14 ediciones (Lecina Nogués 2022). Existe, además, una copia manuscrita del incunable murciano, conservada en la Biblioteca Nazionale Braidense de Milán (ms. AG IX 34 A° 2o) y una copia de la edición de Toledo de Juan de Ayala de 1541 (Biblioteca Nacional de España, mss. 7685). Tanto para el estudio ecdótico como para la edición crítica, partimos en este trabajo del incunable murciano, que se coteja con el manuscrito salmantino. Asimismo, también tenemos en consideración las ediciones postincunables del siglo xvi, debido a la cercanía cronológica con el impreso de 1487: Medina del Campo, Nicolás Gazini de Piemonte, 10 de abril de 1511, y Toledo, Juan de Villaquirán, 26 de marzo de 152010. El incunable y las dos ediciones del siglo xvi transmiten la poesía de Juan Manrique completa; el manuscrito de Salamanca está acéfalo, de manera que falta el prólogo de Rodríguez de Almela, la carta de Juan Manrique y la primera estrofa del poema.
Para la identificación de los testimonios, tanto en el estudio ecdótico como en el aparato crítico de la edición, se utilizará un sistema de siglas determinado. Josep Lluís Martos detectó que este incunable murciano de 1487 no está recogido en el Cancionero del siglo XV de Brian Dutton, por lo que, en coherencia con el sistema de Dutton, le asignó el identificador 87D strok signA". Del mismo modo se procede con las ediciones postincunables: 11 DA para el impreso de Medina del Campo de 1511 y 20DA para el que salió de las prensas toledanas en el año 1520. Para la fuente manuscrita conservada en la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca, utilizaremos la letra .8.
El análisis ecdótico del incunable 87DA nos revela que se trata de un impreso muy cuidado, pues solo se advierte una enata tipográfica que puede relacionarse, directamente, con el trabajo del cajista: la confusión de un tipo móvil en el verso 57, que rompe, además, la rima consonante de la estrofa (reduge en lugar de reduze). El manuscrito salmantino, por su parte, también presenta enatas fácilmente atribuibles al proceso de copia, como se evidencia en el verso 14, donde se repite, por cercanía con el verso 16, la palabra viniente, en lugar de viviendo, lo que altera, también, la rima abrazada CDDC de la segunda semiestrofa de la copla. Este enor aparece ya conegido en el incunable 87DA y también en las ediciones IIDA y 20DA. En el verso 18, el copista de S incune en una enata por apócope, pues copia la palabra navega, frente a la lectura conecta, navegado; este mismo fenómeno se advierte también en el verso 37, donde se deja incompleta la palabra studioso por studio.
Sin embargo, existen otras variantes entre el manuscrito y el incunable que no apuntan a despistes frecuentes del proceso de copia o de composición, sino que parecen responder a variantes generadas en el proceso de transmisión textual. Por ejemplo, en el verso 74, S transmite la lectura «dino arcipreste», mientras que en 87DA se sustituye el adjetivo dino por honrrado. Esta variante encaja mucho mejor con el ritmo interno que exige el arte mayor en cada uno de los hemistiquios del verso y, también, con la tendencia que se advierte en el poema hacia el dodecasílabo. En el verso 68 se localiza un caso idéntico de sustitución: mientras que S lee «noble difunto», en 87DA se reemplaza el adjetivo noble por otro de tres sílabas, dotando de mayor armonía acentual y perfección métrica al verso: «notable difunto»12. En el verso 13, se localiza en el manuscrito la omisión de una palabra completa, luego, que se introducirá en 87DA y también en los dos postincunables. Finalmente, conviene señalar un error importante que transmite S en el verso 83: «mandar a mi ingenio turbar muy polido», cuando el contexto del verso y de la copla exigen el verbo trabar, lectura que se subsana en el incunable y también en 11 DA y 20DA.
Estas lecciones apuntan a que el manuscrito sería una versión anterior del original de imprenta que se utilizó para 87DA, aunque muy cercana, pues el número de variantes localizadas no es precisamente alto. S transmite enores de copia y lecturas que podrían haberse subsanado en otro testimonio posterior, pero anterior al original de imprenta y transmitidas después en él. Podría apuntarse, por tanto, a que el original de imprenta entroncaría con la tradición del anti grafo de S, pero el stemma se bifurcaría en algún momento de la transmisión textual, lo que dio lugar a un testimonio (o testimonios) intermedios entre S y 87DA, donde se generaron las variantes que, posteriormente, recogería el original de imprenta del incunable.
El impreso 11 DA bebe, sin duda, del incunable murciano, pues presenta las mismas lecturas de 87DA que, precisamente, difieren del manuscrito S. Además, se advierten entre ellos algunas variantes, como la del verso 31, donde se modifica yuicios (87DA) por ynicios (11DA). Puede tratarse de un error tipográfico, pero también podría ser causa del intervencionismo de imprenta, lo que ha generado una lectura equipolente, que adquiere más sentido en el conjunto de la estrofa. El impreso 20DA sigue, a su vez, el modelo de 11 DA, porque transmite, precisamente, esta variante del verso 31.
La comparación del incunable murciano con las dos ediciones del siglo xvi presenta lecturas interesantes, especialmente en el ámbito de las grafías, cuyas variantes forman un grueso importante dentro del aparato crítico y que consideramos fundamental de cara al estudio lingüístico de los incunables13. En algunos casos, 11DA y 20DA modernizan palabras con respecto al incunable, como conozco frente a cognosco (87DA), edad frente a hedad (87DA); duda en lugar de dubda (87DA); gran frente a grand (87DA); o según en lugar de segund (87DA). Pero, en otros casos, los postincunables transmiten la forma más arcaizante, esperable en el incunable; por ejemplo, defecto en 87DA frente a de feto en los postincunables:/h/Zo en 87DA frente a fructo en IIDA; escrivir en 87DA frente a escrevir en IIDA y 20DA; o aver frente a haver en 87DA. Finalmente, conviene señalar que la f en posición inicial, predominante en el incunable, pasa a h de manera casi sistemática en 11 DA y20DA.
4. Criterios de edición
La edición que presentamos parte de la máxima fidelidad al texto que transmite 87DA, lo que implica un respeto escrupuloso por las características ortográficas que presenta el impreso, así como por las formas lingüísticas propias que presenta. Mantenemos, en este sentido, la formas cíente (w. 46 y 55), donde se prescinde de la s inicial. No recurrimos a la simplificación y mantenemos la reduplicación consonántica, aunque no tenga valor fonológico (estillo, v. 78). Regularizamos el uso de и/v y de Hj, reservando uli para valores vocálicos y para valores consonanticos; respetamos, sin embargo, el uso de y con valor vocálico, por tratarse de una forma que se utiliza sistemáticamente y que no plantea problemas (veynte, v. 10; asý, v. 61; yngenio, v. 80). Transcribimos la c como ç delante de las vocales o, o y u, cuando representa una consonante dentoalveolar africada sorda (dulçura, v. 37). Resolvemos mediante un apóstrofo las contracciones formadas por la preposición de seguida de pronombre o adjetivo demostrativo (d'él, v. 44), así como también nos servimos del apóstrofo para indicar las elisiones vocálicas (que V, v. 71). Finalmente, en cuanto a las normas de puntuación, acentuación, delimitación de palabras y uso de mayúsculas y minúsculas, nos atenemos a las últimas modificaciones y normas vigentes de la Real Academia Española (2022).
5. Edición crítica
Andando mis años cognosco el defecto
perdido en el tiempo de mi juventud,
la sciencia es la una, que es el efecto
de aquellos que aman cobrar la virtud.
5 Dará a mi spiritu reposo y salud
en solo saber por non preguntar;
ved si es caso que deva mirar
sentir a tal falta en mi senectud.
Tomad a Platón y en tal gravedad
10 ciento con uno sacados los veynte
años se falla escrivir en su hedad,
deseando morir como omne prudente;
y Sócrates luego, non menos valiente,
que dies vezeš nueve años biviendo,
15 en tan suma hedad partió componiendo
y compusiera sy fuera biviente.
Aquestos mirando me causa pensar
haver navegado syn fruto niguno,
commo la fusta andando por mar
20 que rastro jamás le vistes alguno.
A mí solo falló, syn dubda, ser uno
que nunca pensé buscar su camino
de aquella que faze del malo divino
y pone juyzio al que es ymportuno.
25 Veo mi sed y busco la fuente,
miro mi mengua, ynquero, reparo,
haver non lo puedo, así en continente,
¡a vós don Alfonso, tomo en amparo,
obispo notable de sciencia non caro!
30 Leýstes en carta agena14 de vicios,
de aquel agustino tomastes yuicios
al fin le poniendo sentencia y declaro.
Que quiera fablar de vuestra prudencia
las obras lo muestran que vós compusistes,
35 dexando el castillo de alta eloquencia
prolixa escriptura a breve traxistes;
al poco studioso, dulçura posistes,
y a los non capasces, capaces fazer,
de poca lectura pediesen saber
40 asaz de doctrinas que vós escrivistes.
Aquestas buscando con grand diligencia
fallo las obras y non el fazedor,
razón lo demanda con esperiencia,
que toda la eglesia d'él tenga dolor,
45 de verse apartada de uno el mejor
obispo cíente en nuestra memoria:
Dios tanto digno lo faga de gloria
quanto lo fizo acá de loor.
Pues falta el reparo del río caudal,
50 de un chico aroyo entiendo bever,
aunque lo sienta a dolor desigual
quiero callar al divino poder
que fizo el morir y faze el nascer,
reparte las gracias segúnd que le plaze:
55 al ynciente, cíente lo faze
y al sabedor, la sciencia perder.
Todo mi thema a un fin se reduze,
que es aprender lo nunca aprendido;
fallo que cierto la sciencia reluze
60 y más en persona de alto apellido:
asý commo y quando el árbol vestido
es de la flor y lo faze fermoso,
asý la sciencia, en el generoso,
lo faze en virtudes del todo complido.
65 Non siento quién pueda complir mi deseo,
mi tiempo vagando me fallo consumpto,
sy non solo vós, que soys, segúnd creo,
criado de aquel tan notable defuncto.
Que día nin hora nin tan solo un punto,
70 la pluma en la mano, del libro los ojos,
tiráys por quitar de vós los enojos
y a mí los míos en darme trasunto.
¡O, copilación sacada por vós,
honrrado arcipreste y mi buen amigo,
75 faráysme tal gracia, sin dubda, par Dios,
commo al desnudo queT dan buen abrigo!
Demando perdón de aquesto que digo
en cónsono estillo a todos aquellos
so cuya sciencia se falla cabe ellos
80 más muerto mi yngenio, por cierto, que bivo.
Muy largo proceso al corto sentido
y con ruda lengua querer componer,
mandar a mi ingenio trobar muy polido
y al cielo sereno que deva llover;
85 es demasía, a todo mi ver,
al omne inprudente fazerlo abogado,
y sin cimiento fundar terminado:
dexémoslo aquel que tiene el poder.
6. Aparato crítico
1 cognosco] conozco 11 DA 20DA, defecto] defeto 11 DA | 3 efecto] efeto 11 DA | 6 non] no 11 DA 20DA | 10 veynte] veyente 11 DA | 11 escribir] escreuir S 11 DA 20DA, hedad] hedat S edad 11 DA 20DA | 12 omne] ome IIDA hombre 20DA | 13 luego] от. S, non] no IIDA 20DA | 14 dies] diez IIDA 20DA, vezes] vez S, biviendo] viniente S | 15 hedad] hedat S edad IIDA 20DA | 16 sy] si IIDA 20DA, biviente] viuiente IIDA | 18 haver navegado] aver navega S aner nauegado IIDA 20DA, syn] sin IIDA 20DA, fruto] fructo 20DA, niguno] ninguno S IIDA 20DA | 21 syn dubda] sin duda IIDA 20DA | 24 ymportuno] ynportuno S | 26 ynquero] inquero 1 IDA inquiero 20DA | 27 haver non] aber no S auer no IIDA 20DA, así] assi IIDA 20DA | 29 non] no S IIDA 20DA | 30 leystes] leys S I 31 agustino] augustino IIDA, yuicios] ynicios 11DA20DA | 34 compusistes] composistes IIDA I 37 studioso] studio S, posistes] pusistes 20DA | 38 non capasces] non capaçes S no capaçes IIDA no capazes 20DA, fazer] hazer 20DA | 40 escrivistes] escreuistes S IIDA 20DA I 41 grand diligencia] grant deligençia S gran diligencia IIDA 20DA | 42 у] om. S, non] no IIDA20DA | 44 eglesia] yglesia S IIDA20DA | 45 apartada] apartado S | 46 ciente] çiente S sciente IIDA 20DA | 47 lo] le S | faga] haga 20DA | 48 lo] le S | 50 aroyo] arroyo IIDA 20DA I 54 segúnd] segud S según IIDA 20DA | 55 ynciente] indente 20DA, lo] le S, faze] haze IIDA | 56 sabedor] sabidor S IIDA20DA | 57 thema] tema IIDA20DA, reduze] reduge 87DA | 61 asý] assi IIDA 20DA, e] om. S | 65 non] no IIDA 20DA | 66 fallo] hallo IIDA 20DAI 67 segúnd] según IIDA 20DA | 68 notable defuncto] noble defunto S notable defunto IIDA 20DA | 69 nin hora] ni ora S UDA ni hora 20DA | 71 tiráys] tireys IIDA 20DA I 74 honrrado] dino S honrado 20DA, y] om. S | 75 faráysme] fareys me S hareysme 11 DA 20DA, dubda par dios] duda por dios IIDA | 20DA | 76 al] ai IIDA | 78 estillo] estilo IIDA 20DA | 79 falla] halla 20DA | 80 yngenio] engenio S ingenio IIDA 20DA | 83 ingenio] yngenio S | trobar] turbar S | 86 omne inprudente fazerlo] omne ynprudente fazerle S orne imprudente 11 DA hombre imprudente hazerlo 20DA
Sidebar
Footnote
References
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