RESUMEN
Las mujeres en situación de sinhogarismo víctimas de las violencias machistas se enfrentan a diversas barreras institucionales, administrativas y de acompañamiento profesional que dificultan sus procesos de inclusión social. Conscientes de la escasa producción científica existente, se plantea esta investigación que tiene como objetivo conocer las diferentes formas de violencia institucional que sufren las mujeressin bogaren lascategorías ETHOS 1,2 y 4 y son víctimas de cualquier tipo de violencia de género, tanto desde su propia perspectiva como desde las profesionales que las atienden. La metodología empleada es mixta (cuantitativa y cualitativa) a través de la utilización de 137 encuestas dirigidas a profesionales de diversos servicios de atención a personas en situación de sinhogarismo y de la realización de 20 entrevistas semiestructuradas a mujeres que transitan por estos complejos procesos. Los resultados evidencian la presencia de diversas barreras institucionales en servicios claves (judiciales, policiales, sanitarios y de servicios sociales) que incrementan sus riesgos. Las principales conclusiones indican la necesidad de incorporar la perspectiva de género y un enfoque interseccional en las formas de atención desplegadas, promoviendo apoyos integrales que tengan como objetivo romper estos ciclos de violencia y facilitar su recuperación.
PALABRAS CLAVE
Mujer; sinhogarismo; víctimas de violencias; barreras institucionales; enfoque interseccional; acompañamiento profesional.
ABSTRACT
Women experiencing homelessness who are victims of gender-based violence face various institutional, administrative, and professional support barriers that hinder their processes of social inclusion. Aware of the limited existing scientific production, this research aims to understand the different forms of institutional violence suffered by homeless women in the ETHOS categories 1,2, and 4, who are victims of any type of gender-based violence, both from their own perspective and from the perspective of the professionals who assist them. The methodology used is mixed (quantitative and qualitative) through the administration of 137 surveys to professionals from various services for people experiencing homelessness and the conduct of 20 semi-structured interviews with women going through these complex processes. The results highlight the presence of various institutional barriers in key care services (judicial, police, health, and social services) that increase their risks. The main conclusions indicate the need to incorporate a gender perspective and an intersectional approach in the deployed forms of care, promoting comprehensive support with the main goal of breaking these cycles of violence and facilitating their recovery.
KEYWORDS
Women; homelessness; victims of violence; institucional barriers; intersectional approach;professional support.
1. INTRODUCCIÓN
Las personas sin hogar se definen como aquellas que carecen de una vivienda estable, ya sea alquilada o de su propiedad. Estas personas pueden pasar la noche en un espacio público, en refugios, en centros destinados a dicho colectivo и otras instituciones, o recurrir a alojarse temporalmente con amistades o familiares (FEANTSA, 2006, 2013). En España, durante el año 2022, se brindó asistencia en centros de acogida y alimentación a un total de 28,552 personas que se encontraban en situación de falta de vivienda en el país (INE, 2022). De estas, 21,900 eran hombres y 6,652 eran mujeres (INE, 2022). La proporción de mujeres, así como las familias encabezadas por mujeres en situación de falta de vivienda, ha ido en aumento, pasando del 19.7% en 2012 al 23.3% en 2022 (INE, 2022; Matulio Domandzič er a/., 2023; Phipps et al., 2018). Además del aumento de la incidencia del sinhogarismo entre las mujeres, es fundamental considerar que ellas presentan necesidades y circunstancias diferentes a las de los hombres en la misma situación, lo que requiere respuestas y atención específicas (Escudero Carretero, 2003; Gómez Ramos, 2017).
Sobre las diferencias mencionadas, se encuentran especialmente en lo relacionado con las causas y la forma en que afrontan esta situación. Un aspecto destacado es que las mujeres tienden a permanecer más ocultas en el contexto del sinhogarismo. Esto implica que, en muchos casos, evitan vivir en la calle y suelen recurrir a los recursos para personas sin hogar solo después de haber agotado todas las redes sociales y familiares disponibles, lo que se conoce como "sinhogarismo oculto" (Baptista, 2010). Esta invisibilidad en las calles puede estar motivada por preocupaciones adicionales sobre seguridad y vulnerabilidad que enfrentan las mujeres en entornos urbanos (Alonso Pardo et al., 2020). Así, las mujeres ocupan distintas posiciones dentro de la tipología "ETHOS" propuesta por FEANTSA (2006, 2013), siendo más predominantes en las categorías generales 2, 3 y 4, como se detalla en la Tabla 1.
Las mujeres en situación de sin hogar a menudo se enfrentan a diversas barreras que dificultan su reintegración social y el acceso a recursos (Bretherton, 2020). Estas pueden tener naturaleza estructural, influenciadas por factores culturales, económicos, laborales y de género, así como ser de índole personal, relacionadas con las trayectorias familiares e individuales de distinta intensidad. También pueden presentarse barreras administrativas e institucionales, que abarcan aspectos legales, de acceso y permanencia, y que a menudo son discriminatorias (RAIS, 2018).
Los procesos de estigmatización social presentes en el imaginario colectivo afectan profundamente al colectivo de personas en situación de sinhogarismo, generando efectos negativos en su recuperación tanto a nivel social como personal. Entre los estigmas más significativos se encuentran aquellos relacionados con la salud, incluyendo los trastornos mentales y las adicciones, así como aquellos vinculados a la cultura, el origen y la inmigración, y por último, los que surgen de la discriminación por género (Rubio-Martín, 2017). Varias autoras (Gómez Ramos, 2017; Klodawsky, 2006; Matulič etai., 2019) alertan sobre la visión androcéntrica que ha predominado en los estudios sobre el sinhogarismo y los sesgos que esto ha ocasionado en relación con el género. El estudio llevado a cabo por De Antoni i Munhós (2016) revela que algunas mujeres en situación de sinhogarismo identifican la carencia de recursos específicos para ellas como una barrera institucional y también ponen de manifiesto que algunas mujeres informaron haber experimentado obstáculos para recibir atención profesional adecuada.
Asimismo, se ha destacado que algunas mujeres reportan haber experimentado un trato despectivo o discriminatorio por parte de profesionales, así como la ausencia de intervenciones individualizadas en los servicios de atención a personas sin hogar (De Antoni y Munhós, 2016; Tiradentes, 2007). Este trato inapropiado o la negación de atención pueden tener repercusiones negativas en las futuras interacciones de estas mujeres con los servicios sociales y de salud, generando potencialmente un sentimiento de rechazo hacia dichos servicios y dificultando su proceso de inclusión social y residencial (Mayock, Sheridan, etai., 2015)
La violencia atraviesa las trayectorias vitales de las mujeres sin hogar convirtiéndose en la mayoría de los casos en un desencadenante directo del sinhogarismo (Matulič et al., 2019; Mayock et al., 2016). Ellas tienen mayores probabilidades que los hombres de haber experimentado abuso físico y sexual durante su infancia, así como de haberse enfrentado a violencia o situaciones abusivas en su vida adulta. Por lo tanto, las mujeres que experimentan la falta de vivienda presentan una mayor propensión a haber sufrido violencia de género o maltrato por parte de familiares, a veces siendo la causa de su falta de hogar (Mayock y Sheridan, 2012; Tutty et al., 2013). En algunos casos, la violencia física o sexual surge después de la pérdida de su hogar, dada la vulnerabilidad en la que se encuentran, especialmente aquellas que están en situación de calle (Murray, 201la). La exposición prolongada a la violencia puede llevar a las víctimas a experimentar lo que se conoce como "indefensión aprendida". Según Seligman (1975), esto puede resultar en un estado de desamparo, influenciado por los efectos del estrés postraumático, y puede manifestarse en baja autoestima, autoculpabilización y depresión (Trindade et al., 2020). Frente a estas circunstancias, es crucial implementor programas de prevención y atención destinados a las víctimas de violencia. Estos programas pueden ayudar a coordinar acciones que contribuyan a detener estos procesos.
Diversos estudios señalan importantes deficiencias en la atención brindada a las mujeres que se encuentran en situación de falta de vivienda y que han experimentado violencia de género. Estas deficiencias aumentan sus riesgos y prolongan los procesos de exclusión residencial (Dobson, 2018; Ferragut Maranta et al., 2023). Las barreras principales se centran en la falta de sensibilización y capacitación en el ámbito de la violencia de género por parte de algunos/as profesionales, ya sean del ámbito social, sanitario o de seguridad. En ocasiones, estas instituciones no exigen ni proporcionan formación obligatoria en este campo (Canet Benavent, 2023). Cuando no se ofrecen respuestas adecuadas y falta apoyo institucional, las mujeres pueden verse atrapadas en relaciones violentas debido a la falta de alternativas (Mariana Mateo, 2015). Por otro lado, la oferta de recursos para mujeres víctimas de violencia machista no siempre se adapta a la demanda existente, lo que deja a muchas mujeres en situación de vulnerabilidad, sin atención, con dificultades para acceder a los recursos y, en ocasiones, en situaciones de peligro (Aparici y Estarellas, 2010; Melgar Alcantud, 2009; Moriana Mateo, 2021).
Este estudio se enfoca en el discurso de las violencias de género en un sentido amplio, incluyendo otros marcos interpretativos de opresión y desigualdad relacionados con el género (Biglia y San Martín, 2007). Este enfoque ha sido exhaustivamente explorado en el ámbito académico a través de la teoría queer, el transfeminismo y la interseccionalidad. Es a través de este último concepto que surge una nueva epistemología en torno al fenómeno de las discriminaciones múltiples y las violencias de género (Hill Collins y Chepp, 2013; Rahman, 2008). La falta de enfoque interseccional en la mayoría de los servicios de atención a mujeres sin hogar que enfrentan violencias machistas genera barreras de acceso y promueven procesos discriminatorios basados en el género. Para superar estas barreras institucionales, es crucial que los/as responsables de las políticas públicas y los/as proveedores/as de servicios colaboren en el desarrollo de estrategias más inclusivas, sensibles y centradas en la persona. Es esencial crear una mayor conciencia sobre la intersección entre la violencia de género y la falta de vivienda, así como implementor programas que aborden simultáneamente ambas problemáticas. Además, es importante contar con servicios especializados, como pueden ser orientados al tratamiento de drogas diseñados específicamente para mujeres, que aborden tanto el consumo problemático de sustancias como el trauma subyacente (FEANTSA, 2019). Asimismo, se debe replantear la configuración de centros de acogida y recursos residenciales para mujeres, ya que compartir espacios con hombres puede resultar una experiencia negativa para ellas (Mayock et al., 2016).
La capacitación adecuada de las y los profesionales que trabajan con mujeres sin hogar y víctimas de las violencias de género también es esencial para garantizar una respuesta efectiva y empática a sus necesidades. Asimismo, la literatura destaca la importancia de una formación que aborde la atención del trauma, dado el contexto traumático en el que se encuentran estas mujeres sin hogar (Milaney et al., 2020). Se han registrado resultados positivos en intervenciones con personas sin hogar que se enfocan en involucrar a las personas y potenciar sus fortalezas y habilidades, con el fin de que puedan desempeñar un papel activo en su proceso (Di lorio et al., 2020).
A pesar del notable crecimiento en la investigación científica acerca de las personas en situación de sinhogarismo, y en particular, sobre las mujeres en esta circunstancia, aún persiste una clara ausencia de estudios que se enfoquen específicamente en la problemática de la violencia institucional a la que se enfrentan estas mujeres. Asimismo, resulta cada vez más apremiante examinar respuestas institucionales y profesionales que sean efectivas frente a estas barreras. Estas deficiencias en la atención institucional no solo obstaculizan la transición hacia una situación más estable para las mujeres sin hogar, sino que también las exponen a una notable disminución en su calidad de vida y bienestar en general, así como a riesgos para su salud física y mental. Por tanto, se justifica la necesidad de una investigación exhaustiva que ilumine estas cuestiones y establezca una base sólida para la implementáción de políticas y servicios más apropiados y efectivos para las mujeres sin hogar.
1.1. OBJETIVOS
El objetivo general de esta investigación es:
* Conocer las diferentes formas de violencia a nivel institucional que sufren las mujeres sin hogar cuando se encuentran en alguna de estas categorías ETHOS (1,2 y 4) y son víctimas de cualquier tipo de violencia de género.
Los objetivos específicos son:
1Comprobar cómo se manifiesta la violencia institucional en los diversos sistemas de atención y/о servicios que intervienen con las mujeres sin hogar que han sufrido cualquier manifestación de la violencia machista (sanitario, social, judicial, laboral, emergencias...).
2 Conocer la percepción que tienen los distintos agentes implicados: profesionales y las mujeres sin hogar.
3 Diseñar propuestas de mejora sobre los procedimientos de atención, orientadas a los diferentes perfiles profesionales que intervienen con mujeres sin hogar que son víctimas de las violencias de género, a partir de la identificación de buenas prácticas.
2. DISEÑO Y MÉTODO
La experiencia del equipo de investigación en el fenómeno del sinhogarismo y, especialmente, su visión con perspectiva de género conforma un conocimiento previo del que surge la hipótesis de trabajo que se pretende contrastar mediante esta investigación y les lleva a plantear una investigación descriptiva en relación a la hipótesis de trabajo: las mujeres en situación de sin hogar que son víctimas de violencias machistas se enfrentan a importantes barreras institucionales para poder ejercer sus derechos y conseguir la protección necesaria ante estas situaciones.
2.1Diseño metodológico
El diseño metodológico de esta investigación es de carácter mixto, en función de los objetivos perseguidos (Bericat, 1998), puesto que se quiere explorar la percepción y conocimiento que perfiles distintos tienen sobre el fenómeno a estudiar: el perfil profesional y las mujeres en situación de sin hogar. La estrategia metodológica es la triangulación de métodos (Greene et al., 1989) porque la combinación busca la convergencia de los dos métodos para obtener resultados sobre un mismo aspecto. En este sentido se ha optado por un método cuantitativo para conocer la experiencia y visión de las y los profesionales que atienden a las mujeres en situación de sin hogar dado que permite obtener información de un mayor número de participantes y por el método cualitativo para conocer la experiencia y visión de las mujeres en situación de sin hogar que han sido (o son) víctimas de las violencias machistas.
El proceso metodológico utilizado es propio de las ciencias sociales, definiendo fases que no son necesariamente lineales, sino que se van retroalimentando (Lune y Berg, 2017): la investigación se inicia con una ¡dea que es redefinida a partir de la información teórica que se recoge, que puede, a su vez, ser redefinida en el proceso de diseño y durante el análisis y discusión. Es un proceso de construcción en espiral que supone una retroalimentación constante como se puede ver en la figura siguiente:
2.2 . TÉCNICAS Y MUESTRA
Se escogen dos técnicas para cumplir los objetivos de la investigación: la encuesta y la entrevista en profundidad, cada una de ellas dirigida a un perfil de participantes distinto.
Se utiliza la técnica de la encuesta, con una muestra no probabilistica que, aunque carece de representatividad, es útil para recoger información diversa en temas poco definidos (Ander-Egg, 1992; Cea D'Ancona, 1998; Martínez, 2002). Es una técnica flexible que permite recoger información sobre cuestiones diversas, estructurarla para su comparación y acceder a un amplio número de personas gracias a las tecnologías de la información y la comunicación. Se trata de un cuestionario autoadministrado dirigido a profesionales que trabajan en servicios de atención a personas en situación de sin hogar. El cuestionario ha de permitir identificar elementos clave sobre las barreras institucionales que viven las personas en situación de sinhogarismo y profundizar en las experiencias vividas por las personas que responden al cuestionario ante situaciones de violencia machista sufridas por mujeres en situación de sin hogar, a los que se ha contactado a partir de los propios servicios y/о de las entidades titulares de dichos servicios. El cuestionario ha tenido una fase previa de diseño y de validación y se ha estructurado en las categorías que se han apuntado anteriormente. Se ha invitado a la participación a profesionales de los servicios de atención a personas en situación de sinhogarismo. La fase de encuesta se ha realizado entre el 7 de enero y el 15 de abril de 2023 y se recogen un total de 137 respuestas de 8 provincias (Barcelona, Santa Cruz de Tenerife, Girona, Sevilla, Lleida, Valencia, Tarragona y Asturias).
La segunda técnica escogida es la entrevista en profundidad semiestructurada. Es una categoría de entrevistas que pretenden obtener el conocimiento de testigos relevantes. En este caso, las entrevistas son la técnica escogida para recoger la información de las mujeres en situación de sinhogarismo que han vivido situaciones de violencia machista; su selección tiene que ver con su experiencia personal en relación con los dos puntos centrales de la investigación: sinhogarismo y violencia machista. Se ha diseñado un guión de entrevista estructurado según las categorías que se han utilizado posteriormente para el análisis (ver apartado 3.1.). Se han seleccionado mujeres con una historia personal de sinhogarismo vinculadas a algún servicio de atención. Se han realizado un total de 20 entrevistas a mujeres de 3 provincias: Barcelona, Santa Cruz de Tenerife y Lleida. El perfil de las mujeres se refleja en la tabla que hay a continuación, en la asignación a la Categoría ETHOS se han incluido todas las categorías en las que se haya encontrado la mujer a lo largo de su trayectoria vital.
3. TRABAJO DE CAMPO Y ANÁLISIS DE DATOS
El trabajo de campo y análisis de datos se ha desarrollado entre el mes de septiembre de 2022 y el mes de abril de 2023.
El desarrollo del trabajo de campo y posterior análisis de datos ha seguido las fases y calendarización que se puede observar en la tabla siguiente.
Para el análisis de datos se definen las dimensiones y categorías de análisis. Se identifican dos ámbitos en los que se puede producir violencia institucional ante situaciones de violencia machista sufridos por mujeres en situación de sin hogar:
* Modelos de atención centrados en el recurso o el servicio más que en la garantía de los derechos de las personas.
* Procedimientos burocráticos para el acceso al disfrute de derechos y/о a la cobertura de necesidades básicas.
Se han identificado dos dimensiones para realizar la investigación que se relacionan con los ámbitos señalados: profesionales de los servicios de atención a personas en situación de sin hogar, relacionada con el ámbito de los modelos de atención y mujeres en situación de sin hogar que sufren (o han sufrido) violencia machista, relacionada con los procedimientos burocráticos para el difrute de los derechos. Las categorías de análisis aun teniendo puntos comunes difieren en algunos aspectos, en la tabla se identifican las categorías para cada una de las dimensiones.
Para el análisis de datos de las entrevistas se procedió a la transcripción del texto y al análisis de los contenidos, a partir de una codificación que parte de las categorías de análisis para la dimensión correspondiente. Para este proceso se ha utilizado el software Atlas.ti 23.
Para el análisis de datos de la encuesta se procedió al vaciado de las encuestas en una hoja de cálculo y se han utilizado operaciones estadísticas básicas para la descripción de las situaciones identificadas por las personas participantes, se ha utilizado el software Excel de Microsoft.
3.1. ASPECTOS ÉTICOS
Este trabajo se inscribe en el ámbito de investigaciones sensibles debido a la naturaleza de su temática y al grupo de personas a las que se enfoca (Castillejo Cuellar, 2005; Lee, 1993). Durante las entrevistas realizadas con mujeres sin hogar que son o han sido víctimas de violencia machista, se abordan temas difíciles de expresar, los cuales están intrínsecamente ligados a los traumas vividos a lo largo de sus vidas (Matulič et al., 2019).Ante esta delicada situación, las investigadoras deben considerar una serie de aspectos éticos y relaciónales de gran relevancia. En cuanto a la primera cuestión, es de vital importancia crear un entorno propicio que fomente la confianza y la intimidad con la persona entrevistada (Quiceno Toro, 2008).
Durante el proceso de selección de las informantes en colaboración con referentes profesionales, se consideraron aspectos relacionados con sus procesos de recuperación y su preparación emocional para afrontar el espacio de la entrevista. Estas entrevistas se llevaron a cabo en distintos contextos, como residencias, centros de atención y despachos, elegidos por las personas para garantizar su comodidad e intimidad. Fueron llevadas a cabo por investigadoras y profesionales expertas en el tema de la falta de vivienda. A lo largo de las entrevistas, se observaron diversas dificultades en la comunicación, vinculadas tanto a barreras idiomáticas como a narraciones desorganizadas. Esto requirió de las investigadoras el uso de diferentes estrategias, como aclaraciones, repeticiones y confirmaciones de la información durante el transcurso de la entrevista. Asimismo, se adaptó el ritmo a cada mujer y se dio sentido a los momentos de silencio y olvidos. De acuerdo con varios autores (Díaz Fació-Lince etai., 2014; Díaz Fernández etai., 2012) algunas informaciones fueron ocultadas o relativizadas por las personas entrevistadas. Esto implicó que las investigadoras tuvieran que interpretar las necesidades y miedos que subyacen a estas decisiones.
El cumplimiento de los principios éticos y las buenas prácticas es imperativo en todas las investigaciones, siendo crucial elevar el rigor en los procedimientos cuando estas involucran a personas vulnerables. Un principio ético fundamental es el de beneficencia, el cual se enfoca en no causar daño ni poner en riesgo a las personas entrevistadas. Resulta esencial proporcionar a las mujeres información detallada sobre el propósito de la investigación, su utilización y la relevancia de su contribución para solicitar la mejora de las políticas públicas, todo ello a través del consentimiento informado. Los requisitos éticos que se aplicaron en esta investigación se manejaron conforme al Procedimiento de Revisión Etica establecido por la Comisión Europea en el año 2013 para la investigación de la Unión Europea, la Directiva de Protección de Datos 95/46/EC y la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (2000/C 364/01).
4. RESULTADOS
4.1. LA MANIFESTACIÓN DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN LAS MUJERES EN SITUACIÓN DE SINHOGARISMO
En el estudio participaron un total de 20 mujeres que habían sido o estaban siendo atendidas desde cinco recursos de la red de atención para personas sin hogar localizados en 3 áreas geográficas: 5 mujeres en Santa Cruz de Tenerife, 10 mujeres en Lleida y 5 en Barcelona. El 55% (11) de las mujeres eran de nacionalidad española y el 45% (9) extranjeras (ó de origen magrebí, 1pakistaní, 1nigeriano y 1georgiano). El tiempo promedio de duración de la situación de sinhogarismo para el conjunto de mujeres fue de 8,2 años. Si se analiza este dato según la procedencia, las mujeres españolas estuvieron en esta situación durante un promedio de 11,1años, mientras que las extranjeras tuvieron una duración promedio de 4,8 años.
El total de la muestra había experimentado la violencia de género en alguna de sus manifestaciones, habiéndose iniciado esta forma de discriminación desde la infancia y en el entorno familiar en muchas ocasiones. Como una de las participantes destacó: "[...] no, yo no lo denuncié porque ya venía sufriendo los malos tratos desde que era una niña" (entrevistada 20, entrevista personal, diciembre 2022). La violencia se daba, en algunos casos, con carácter intergeneracional, siendo una práctica que se había percibido por las mujeres en su infancia hacia sus madres. Como afirmó una de las participantes: "[...] vi a mi padre pegar a mi madre durante muchas veces" (entrevistada 20, entrevista personal, diciembre 2022). El 80% de las mujeres había interpuesto una o varias denuncias ante las diferentes experiencias machistas que habían sufrido y en el 20% de las situaciones no contempló esta alternativa y, dentro de este porcentaje, un 5% argumentó que no lo hizo por miedo al agresor.
En cuanto a las formas de violencia que las mujeres habían experimentado, predominaban principalmente la violencia psicológica y la física, encontrándose extendida en la mayoría de los casos estudiados. Dentro de la violencia psicológica, los insultos, humillaciones, amenazas y chantajes eran las formas de agresión más comunes, tanto directamente como a través de medios de comunicación. Algunas mujeres compartieron sus experiencias, mencionando: "[...] no paraba de llamarme y enviar mensajes con amenazas y los borraba rápidamente para que no quedaran pruebas" (entrevistada 19, entrevista personal, diciembre de 2022); "[...] se ponía en contacto con mi hijo a través del Facebook en mi país para amenazarlo" (entrevistada 19, entrevista personal, diciembre de 2022). Las agresiones verbales eran frecuentes en todos los casos y se producían de manera generalizada, destacando situaciones como: "[...] me perseguía y me insultaba por la calle llamándome puta" (entrevistada 1, entrevista personal, marzo 2023) , "[...] perra, me cago en tus muertos" (entrevistada 9, entrevista personal, abril 2023).
Además de las formas mencionadas, dos de las mujeres hacen referencia a la privación de libertad como otra forma de violencia que experimentaron. Una de ellas indica: "[...] y también me encerró en muchas ocasiones sin importarle" (entrevistada 10, entrevista personal, abril 2023), mientras que otra menciona: "[...] me encerró con verjas, sin llave y me pegaba" (entrevistada 20, entrevista personal, diciembre 2022). En una ocasión se informa: "[...] una vez me ató a un árbol durante dos días y sólo me traía un litro de leche, un cubo para que pudiera hacer mis necesidades y una barra de pan" (entrevistada 9, entrevista personal, abril 2023).
En cuanto a las agresiones físicas, se destacaban diversas formas de violencia, como palizas, puñetazos, estrangulamientos, empujones, golpes con objetos y tirones de pelo, entre otras. En cuanto a los empujones, las mujeres relataban situaciones como: "[...] me metió un empujón y me tiró por las escaleras desde un segundo piso" (entrevistada 2, entrevista personal, marzo 2023), "[...] si, una vez por poco, casi me tira desde el último piso abajo" (entrevistada 3, entrevista personal, marzo 2023). En lo relativo a los golpes con las manos o a través del lanzamiento de objetos, algunas mujeres relatan: "[...] me dio un puñetazo en la nariz y empezó a sangrar...hubo un plato que me tiró a la cabeza..." (entrevistada 14, entrevista personal, abril 2023), "[...] me tiraba del pelo y me pegaba patadas por donde trancaba" (entrevistada 15, entrevista personal, abril 2023) y "[...] la segunda me amenazó con un cuchillo, me pegó y me quedaron todas las marcas y los maratones en la cara" (entrevistada 19, entrevista personal, diciembre de 2022). En relación con los estrangulamientos, una de las mujeres verbaliza que "[...] también me cogió del cuello y una vez estuvo a punto de ahogarme" (entrevistada 14, entrevista personal, abril de 2023), mientras que otra mujer expresa: "[...] hasta que un día me ahorcó en la calle y los vecinos llamaron a la policía" (entrevistada 11, entrevista personal, abril 2023). Algunas mujeres experimentaron agresiones de una gravedad extrema, como fue el caso de tres de las participantes que explicaron: "[...] me había seguido...estaba detrás de mí y primero me apuñaló en la espalda y la segunda me apuñaló por aquí, a la altura de los pulmones" (entrevistada 19, entrevista persona, diciembre 2022), "[...] me pegaba en la cara con todo y mi niña lo vio" (entrevistada 11, entrevista personal, abril 2023) y "[...] me pegaron tal polizón que estuve 19 días en la cama sin moverme con cuatro costillas hundidas, la boca rota y bueno..." (entrevistada 9, entrevista personal, abril 2023).
Es importante destacar que dos de las mujeres informaron que también experimentaron violencia de mientras estaban embarazadas. Una de ellas menciona: "[...] estaba embarazada mientras recibía el maltrato" (entrevistada 10, entrevista personal, abril 2023), mientras que la otra expresa: "[...] me pegaba estando embarazada y no le importaba" (entrevistada 20, entrevista personal, diciembre 2022).
Cuatro mujeres relataron situaciones de violencia o abuso económico por parte de sus exparejas, quienes les exigían entregarles el dinero que ganaban a través de su trabajo o que provenía de prestaciones y pensiones que tenían asignadas. Según informaron, estos agresores utilizaron ese dinero para cubrir sus propios gastos personales, dirigido al consumo de sustancias y otros gastos. Además, dos mujeres mencionan la restricción en el acceso a los alimentos o la privación de estos por parte de los agresores. Ellas explican: "[...] nos quitaban la comida, se la comían ellos y nos dejaban sin comer" (entrevistada 3, entrevista personal, marzo 2023) o "[...] le daba igual encerrarte a las seis de la mañana y venir a las seis de la tarde sin que hubiera comida" (entrevistada 9, entrevista personal, abril 2023).
La vivencia de la violencia en las mujeres en situación de sinhogarismo tiene diversas consecuencias en su bienestar emocional y mental. Algunas de estas consecuencias incluyen baja autoestima, ansiedad, sentimiento de culpa, malestar emocional, depresión, aislamiento, deterioro de la salud física y mental, así como ideación autolítica y tentativas suicidas. Las mujeres relatan cómo experimentan ansiedad y describen la dureza de esta experiencia: "[...] tenía ansiedad y era muy duro...es algo malo porque en tu cabeza vienen imaginaciones que te hacen pensar que es así" (entrevistada 16, entrevista personal, enero 2023), "[...] tenía un problema de ansiedad por todo lo que estaba viviendo..." (entrevistada ló, entrevista personal, enero 2023). El malestar emocional y la dificultad para funcionar adecuadamente incluso tiempo después de haber finalizado la relación en la que sufrían cualquier expresión de violencia machista también son mencionados: "[...] muchas veces no podía funcionar bien porque me molestaba todo eso que había vivido" (entrevistada 19, entrevista personal, diciembre 2022). Además, algunas mujeres expresan una sensación de agotamiento extremo y desesperación: "[...] tengo en la cabeza la sensación de que estoy ahora así, intentando respirar para no morir, pero estoy que no puedo, estoy muy cansada..." (entrevistada 20, entrevista personal, diciembre 2022), "[...] cuando vienes de un maltrato te sientes muy mal y, aparte, te piensas que eres la culpable" (entrevistada 14, entrevista personal, abril de 2023). En cuanto a la depresión, las mujeres describen la pérdida de la ilusión, la falta de motivación y el aislamiento: "[...] eran las doce y me quedaba en la cama sin ganas de levantarme, no tenía ilusión..." (entrevistada 14, entrevista personal, abril 2023), "[...] yo me pensaba que toda mi vida iba a vivir con este daño y es muy difícil" (entrevistada 16, entrevista personal, enero 2023), y "[...] no quería salir, no quería ver a nadie y estaba muy encerrada" (entrevistada 19, entrevista personal, diciembre 2022).
Una de las entrevistadas reveló que, como consecuencia de las agresiones físicas sufridas, quedó con secuelas permanentes. Expresó: "[...] me dice que como me han apuñalado, pues que me quedarán daños que no tienen solución... y tengo una discapacidad del 48%" (entrevistada 19, entrevista personal, diciembre 2022). Además, dos mujeres mencionaron haber tenido intentos de suicidio, describiendo la intensidad del sufrimiento que experimentaron. Una de ellas comentó: "[...] horrible, fue una época muy mala que no quiero ni recordar porque me he tomado muchas pastillas y me intenté suicidar dos veces por culpa de todo esto" (entrevistada 1, entrevista personal, marzo 2023). La otra mujer expresó: "[...] una vez tuve un intento de suicidio que jamás lo volveré a hacer" (entrevistada 20, entrevista personal, diciembre 2022).
4.2. LAS BARRERAS INSTITUCIONALES PERCIBIDAS POR LAS MUJERES EN SITUACIÓN DE SINHOGARISMO
En lo concerniente a la institución de justicia y la calidad de la atención percibida por las mujeres en situación de sinhogarismo después de experimentar la violencia de género, cabe destacar que 11 mujeres manifestaron no sentirse respaldadas al momento de presentar denuncias o durante el proceso judicial. En este grupo de respuestas, se destacan comentarios como: "[...] no sé...me ignoraban, los jueces no me hacían caso...era como si no me creyeran" (entrevistada 1, entrevista personal, marzo 2023), "[...] la verdad que lo único que hizo, era un hombre, anotó un par de cosas y ya está, no hablé prácticamente nada con él" (entrevistada 4, entrevista personal, marzo 2023), "[...] lo recuerdo bastante seco, pero me imagino que no todas las personas son ¡guales" (entrevistada 4, entrevista personal, marzo 2023), "[...] la jueza parecía que no me entendía lo que le estaba explicando, no sé... esa cosa me molestaba mucho en mi interior" (entrevistada 19, entrevista personal, diciembre 2022). Por otro lado, dos mujeres expresaron sentirse atendidas adecuadamente. Una de ellas mencionó un trato favorable hacia sus hijos: "[...] el juez actuó de una manera conmigo y con mis hijos bastante buena y no me lo esperaba...valoro la atención con un 9, muy bueno" (entrevistada ó, entrevista personal, abril 2023).
En lo que respecta al apoyo percibido por los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, 9 mujeres afirman no haberse sentido correctamente atendidas o haber experimentado trato inadecuado. Se subrayan las siguientes aportaciones de las mujeres al respecto: "[...] a veces sí y a veces no. Hay veces que sabes que tienes la razón y te miran como una cara como diciendo ¡a saber si me está diciendo la verdad! Y eso también me hace sentir mal" (entrevistada 4, entrevista personal, marzo 2023), "[...] cuando iba a la policía me sentía muy mal, muy humillada. Como una persona destruida totalmente" (entrevistada 1, entrevista personal, marzo 2023), "[...] por ejemplo, en la policía hay personas... que hacen discriminación" (entrevistada 4, entrevista personal, marzo 2023), "[...] con la policía te sientes fatal, o sea, no les molestes" (entrevistada 17, entrevista personal, enero 2023), "[...] era dolorosísimo como te atendía, no te hacía caso, sin cariño y todo esto me ha pasado facturas muy grandes" (entrevistada 20, entrevista personal, diciembre 2022). Por otro lado, ó mujeres indicaron haberse sentido atendidas de manera satisfactoria, destacando respuestas como: "[...] me dieron una respuesta bastante buena [...] me sentí bien, aliviada" (entrevistada ó, entrevista personal, abril 2023), "[...] me ayudaron, detuvieron a la persona, me llevaron a denunciar y después al juzgado... fui acompañada por la policía y me trataron y hablaron bien" (entrevistada ló, entrevista personal, enero 2023), "[...] me hicieron acompañamiento e incluso me llamaron varios días después... me hicieron asesoramiento de los recursos que había y me dieron un poco el impulso" (entrevistada 11, entrevista personal, abril 2023).
En cuanto a los servicios sanitarios, 5 mujeres manifestaron haber tenido generalmente experiencias favorables. Algunas de las participantes afirmaron haber sentido humanidad y haber sido tratadas de manera adecuada. Por ejemplo, una de ellas mencionó: "[...] me han tratado muy bien, la verdad que no me han hecho sentir que no estoy viviendo de manera legal" (entrevistada 18, entrevista personal, marzo 2023), mientras que otra expresó: "[...] acudí a psiquiatría durante un año y ellos poco a poco me explicaban y fui otra vez teniendo ganas de vivir...ellos me ayudaron mucho" (entrevistada 19, entrevista personal, diciembre 2022). Por otro lado, en otros 5 casos, se mencionó un trato inadecuado por parte de los servicios sanitarios. Algunas de las participantes compartieron sus experiencias negativas, como sentirse rechazadas por algunos médicos o percibir cierto rechazo en su trato. Por ejemplo, una mujer expresó: "[...] a veces vas al médico [...] y sí, sí que te ves rechazada" (entrevistada 9, entrevista personal, abril 2023), mientras que otra mencionó: "[...] hay unos trabajadores que te miran y te hablan como... no de mala manera, pero tú sientes algo de rechazo y cuando me encuentro una situación así, me siento en estado de shock" (entrevistada 16, entrevista personal, enero 2023). En esta línea, otra participante comentó: "[...] en un servicio de salud sí que me he sentido juzgada en este aspecto...muchas veces te da vergüenza y desde el médico me he sentido juzgada" (entrevistada 15, entrevista personal, abril 2023).
En lo relativo a la atención recibida desde los servicios sociales, 14 mujeres confirmaron haberse sentido apoyadas y atendidas satisfactoriamente, considerando esta institución como la mejor valorada. Con excepción de dos casos, no se mencionaron situaciones de trato discriminatorio o que no cumplieran con sus expectativas. La calidad de la atención fue valorada como: "[...] muy buena, la verdad que fueron cariñosas [...], sí, sí, muy bien, me trataron muy bien" (entrevistada 1, entrevista personal, marzo 2023), "[...] yo me he sentido muy acogida, me he sentido querida. Me han dado el apoyo que en esos momentos necesitaba" (entrevistada 14, entrevista personal, abril 2023), "[...] si, apoyada por el servicio de mujeres maltratadas... creo que fue el único" (entrevistada 1, entrevista personal, marzo 2023), "[...] me he sentido siempre muy acogida, me he sentido querida y me han dado apoyo en los momentos en los que lo he necesitado" (entrevistada 14, entrevista personal, abril 2023). Sin embargo, dos mujeres mencionaron un trato inadecuado por parte de los servicios sociales. Una de ellas destacó que en un centro "[...] las educadoras te trataban como si hubieras hecho algo malo y te tienen que castigar...es como si hubieras entrado en una cárcel" (entrevistada 18, entrevista personal, marzo 2023), mientras que la otra señaló: "[...] sí que sentía desigualdad comparando a la gente que no tenía barrera idiomatica conmigo... a esas personas se les da mejor trato y que ellas tienen más salida o se les busca más soluciones" (entrevistada 19, entrevista personal, diciembre 2022).
Las mujeres han propuesto diversas mejoras para el trato y la eficacia de la atención que reciben por parte de las instituciones. Estas propuestas incluyen lo referido en la siguiente tabla.
De acuerdo con las contribuciones anteriores, una de las participantes expresó lo siguiente en relación con la atención recibida:
[...] que les pongan un mínimo de atención a las mujeres y no duden de ellas, que las ayuden y que sobre todo no duden, que estén ahí para resolver sus problemas y que las tengan un poquito en cuenta (entrevistada 1, entrevista personal, marzo 2023).
Otras mujeres verbalizaron: "[...] sentir que tienes a alguien al lado donde fueras, ya sea al juzgado o al médico...que pueda hablar contigo y te puedan ayudar, [...] tener una atención más personal" (entrevistada 9, entrevista personal, abril 2023).
Una mujer comentó:
[...] yo creo que los servicios sociales, hablando del tema del maltrato, tienen que trabajar desde la confianza porque son un buen servicio, pero hay un 30% de mujeres a las que no llegan, por lo que habría que emplear el uso de las redes sociales, páginas web, usando también talleres para personas que no dominan el árabe и otros idiomas.... (entrevistada 10, entrevista personal, abril 2023).
En cuanto a los recursos, otra de las participantes argumenta:
[...] pues pienso que debería de haber más recursos [...] porque no sólo son para mujeres maltratadas, sino que hay mujeres con problemas mentales, con problemas de salud, mujeres mayores que tienen que estar en albergues cuando no están acostumbradas...Yo no metería una persona mayor en un albergue habiendo tenido una vida normal anteriormente porque es deprimente para ellas (entrevistada 4, entrevista personal, marzo 2023).
Se destaca la importancia de que las audiencias se lleven a cabo "[...] por separado, o sea, que no tuvieras que verte con esa persona para evitar el miedo...seguramente estarías menos ansiosa y podrías hablar mejor, más tranquila, sin miedo a hablar [...]" (entrevistada 14, entrevista personal, abril 2023).
Cuando se aborda el tema del autocuidado, las participantes comparten que:
[...] las mujeres que han sufrido violencia de género y han tomado malas decisiones en el pasado, quizá derivadas del maltrato, tenemos que perdonarnos, querernos mucho y ver el lado bueno de la experiencia... no podemos borrar la experiencia, pero podemos convivir con ella, es decir, saber que es mi pasado y no permitir en el presente ningún tipo de violencia (entrevistada 10, entrevista personal, abril 2023).
Además, reconoce que "[...] soy una mujer, soy valiente, soy capaz de avanzar y que no podemos quedarnos en el victimismo. Es el hecho de seguir adelante, de amarnos, vivir cada momento y disfrutarlo, disfrutar de nosotras mismas y de nuestros hijos" (entrevistada 10, entrevista personal, abril 2023).
4.3. LAS BARRERAS INSTITUCIONALES PERCIBIDAS POR LAS PROFESIONALES QUE HAN ATENDIDO A LAS MUJERES EN SITUACIÓN DE SINHOGARISMO TRAS SUFRIR VIOLENCIA MACHISTA
En el estudio han participado 137 profesionales que se encuentran en diferentes lugares del territorio español trabajando en múltiples servicios y recursos, desde centros de acogida y otro tipo de recursos alojativos, unidades móviles de atención a personas en situación de calle, así como en servicios de atención ambulatoria. De sus respuestas se extraen los siguientes resultados.
Se refleja que un 96% de profesionales confirman haber atendido a mujeres ante situaciones de violencia machista. Sin embargo, a pesar del porcentaje tan elevado, la valoración sobre la atención que reciben esas mujeres desde los diferentes servicios cuando se encuentran en una situación de sinhogarismo y sufren cualquier expresión de violencia machista, se concluye que solamente el 22% considera que ha sido adecuada a las necesidades de las mujeres, el otro 22% manifiesta que no se ajusta al no tratarse de servicios especializados en violencia de género y un 26% valora que la atención está centrada en la derivación a dichos recursos especializados.
Solamente el 24% de las profesionales cree que están sensibilizadas y que pueden intervenir de manera satisfactoria, aunque también se aprecian limitaciones a nivel formativo, de experiencia profesional y sobre las propias características de los servicios en los que se encuentran. Si bien, de manera generalizada tienen una valoración sobre la atención a las mujeres que atiende buena o muy buena, ascendiendo a un 63%, siendo solamente el 37% quienes se posicionan desde una atención mala o muy mala.
En relación con la denuncia de esta situación de violencia de género, en contraposición a los resultados de las mujeres entrevistadas, reflejan que casi un 76% resalta que el motivo principal para no llevarla a cabo es el miedo al agresor. Sin embargo, los porcentajes se asemejan a los obtenidos por las mujeres teniendo a un 73% de profesionales que se posicionan manifestando que creen que las mujeres no valoran útil la denuncia, así como casi un 68% que determina que hay una desconfianza en la administración de justicia y que más de la mitad de las profesionales se fundamentan en que el motivo también deriva de malas experiencias anteriores.
Sobre la valoración de los servicios que atienden a las mujeres cuando han sufrido violencia machista, el posicionamiento profesional de la muestra recogida en este estudio se decanta por mayor violencia institucional por parte de los cuerpos de seguridad, llegando a un 56%, siendo también un porcentaje mayor que el obtenido con los resultados de las mujeres. En cuanto a los servicios sanitarios, el porcentaje de detección de barreras institucionales es también mayor la muestra de profesionales, llegando a un 45% frente al 25% mencionado con anterioridad por parte de las mujeres entrevistadas. Sobre la Administración de Justicia, sin embargo, el perfil profesional se decanta por un 39% de detección de violencia institucional, siendo un 16% menor que lo expuesto por las mujeres.
Sobre las formas de dichas violencias institucionales, las más detectadas en los servicios anteriormente mencionados son el cuestionamiento sobre el discurso de la mujer, así como obviar cuestiones relevantes sobre los sucesos transmitidos, teniendo unos valores similares en los tres servicios que oscilan entre el 42% y el 44%. En relación con la valoración de las y los profesionales de dichos servicios sobre el conocimiento y/о consciencia de los diferentes tipos de violencia machista, cabe destacar como un nivel muy bajo, el perfil sanitario, con un 36%, seguido de policías, con un 45,8% y finalmente trabajadores/as del área de justicia con un 55%. Las formas de violencia más desconocidas que presentan son, por un lado, en el área de salud la violencia psicológica (52,9%) y sexual (23,5%), a pesar de estar directamente relacionada con la profesión, así como profesionales del ámbito policial y judicial presentan un desconocimiento similar sobre la violencia psicológica, con un 56,3% y 54,5% respectivamente y sobre la violencia simbólica ascienden los porcentajes al 18,8% y 18,2% respectivamente. Finalmente, sobre la satisfacción del grupo profesional encuestado sobre la atención brindada a las mujeres, el porcentaje es mayormente negativo, ascendiendo a un 53% en el sistema sanitario, un 54% en el policial y un 55% en el área de justicia.
5. DISCUSIÓN
El presente estudio evidencia la intersección entre el sinhogarismo y la violencia de género (Bretherton y Mayock, 2021; FEANTSA, 2016; Moss y Singh, 2015), lo cual contribuye a la consolidación de la extrema vulnerabilidad y exclusión social en la que se encuentran las mujeres. En ocasiones, la violencia de género se convierte en un desencadenante directo del sinhogarismo, un fenómeno corroborado por múltiples investigaciones y fuentes teóricas (FEANTSA, 2022; Maguire y Semancik, 2016; Matulič et al., 2019; Mayock et al., 2016) y que es considerado como un factor estructural en el sinhogarismo femenino (Fallahi, 2016; Gómez Ramos, 2017). Se demuestra una mayor prevalencia de experiencias de violencia en mujeres sin hogar en comparación con hombres en la misma situación (Jonker et al., 2012), y muchas de las participantes informaron haberlas experimentado desde la infancia (FEANTSA, 2022; Huey et al., 2014; Mayock, Parker, et al., 2015; Schmidt et al., 2015; Vázquez et al., 2019).
Del mismo modo, muchas mujeres informan que la experiencia de violencia surgió o persistió durante su situación de sinhogarismo, principalmente cuando se encontraban pernoctando en calle (Bretherton y Mayock, 2021; FEANTSA, 2016; Moss y Singh, 2015; Murray, 201lb). Esta exposición prolongada a la violencia deriva, en muchas ocasiones, en la indefensión aprendida y trastorno de estrés postraumático (Maguire y Semancik, 2016), cuestión que ha quedado de manifiesto a través de la narrativa de las mujeres sin hogar entrevistadas. Además de la vivencia de la violencia en sus diversas manifestaciones, las mujeres expresan la coexistencia de otras necesidades, como la presencia de trastornos (Duke y Searby, 2019; Mayock y Sheridan, 2012), afecciones físicas (Phipps et al., 2019), adicciones (Mayock, Sheridan, et al., 2015) y dificultades en el acceso al empleo (FEANTSA, 2016). Incluso, en algunos casos, las participantes mencionan ideación suicida e intentos de autolesiones (Tinland et al., 2018; Torchalla et al., 2011) en respuesta a la conjunción de todos estos sucesos vitales estresantes. Esto sugiere un ciclo intergeneracional de violencia que requiere una atención especializada y una intervención temprana para romper con este patrón. Es imperativo que los recursos actuales y futuros consideren esta realidad y se adapten a las necesidades específicas de las mujeres en situación de sinhogarismo derivadas de las experiencias de violencias a lo largo de sus vidas (FEANTSA, 2016).
La percepción de limitaciones en la atención brindada a las mujeres en situación de sinhogarismo es compartida tanto por las afectadas como por los y las profesionales que las acompañan en su proceso hacia la integración social. Esta problemática a menudo representa un obstáculo, motivado en gran parte por una perspectiva negativa, prejuiciosa y estigmatizada hacia las personas sin hogar (Alonzo-Zamora etai., 2023), cuestión que contribuye a la prolongación de la exclusión social (Dobson, 2018). Algunas mujeres relatan experiencias poco satisfactorias en los servicios disponibles (Phipps etai., 2018), lo que, lamentablemente, en algunos casos ha resultado en una cronicidad de su situación o en su regreso a la exclusión residencial (Dobson, 2018; Ferragut Moranta et al., 2023; Vázquez et al., 2019).
Algunos de los recursos de alojamiento se percibían como lugares hostiles al estar predominados por hombres y existir cierta exposición a la violencia y el abuso (Carrasco et al., 2019). Además, determinados recursos dirigidos a mujeres en situación de sinhogarismo no se adecúaban correctamente a sus necesidades, lo que a menudo generaba un sentimiento de rechazo hacia su utilización (FEANTSA, 2016). La percepción de las mujeres sobre el funcionamiento de los servicios asistenciales no siempre ha sido positiva ya que, a menudo, consideran que estos representan un obstáculo para mejorar su situación (Cooper, 2015; Gonyea y Melekis, 2017). Las participantes argumentan que los periodos de estancia permitidos en ciertos alojamientos eran demasiado breves, que debían compartir espacios de convivencia con otras mujeres y sus hijos e hijas con necesidades distintas a las suyas, algunos centros estaban sobrepoblados o carecían de instalaciones suficientes, las normativas de funcionamiento eran demasiado estrictas y los horarios inflexibles (Cooper, 2015), entre otros aspectos. También expresaban que no siempre las prácticas profesionales eran apropiadas y que, en ocasiones, no se las trataba con la sensibilidad necesaria, llegando incluso a sentirse juzgadas. Sin embargo, la mayoría de las mujeres señalan que los recursos han tenido un impacto positivo en sus vidas y que se han sentido respaldadas y acompañadas en su proceso de superación de la situación de vulnerabilidad. El hecho de percibir que se atienden sus necesidades y que se ajusta a sus expectativas contribuye a que se sientan más motivadas y deseen involucrarse en la adquisición de nuevas herramientas y habilidades que les permitan mejorar diversas áreas de sus vidas (Bretherton y Mayock, 2021).
Los resultados obtenidos revelan una variedad de experiencias percibidas por mujeres en situación de sinhogarismo al interactuar con diversos sistemas institucionales. En el ámbito de la justicia, una parte significativa de las participantes expresó sentirse desfavorecida y desprotegida al momento de presentar denuncias o durante el proceso judicial. Se mencionaron sentimientos de desatención por parte de los jueces y una sensación de incredulidad hacia sus testimonios. Esto indica una brecha considerable en cuanto a la percepción de respaldo y confianza en el sistema judicial por parte de estas mujeres. Es importante resaltar que las personas sin hogar están expuestas a un mayor riesgo de sufrir victimización criminal en comparación con la población general, un riesgo que se incrementa aún más en el caso de las mujeres (Nilsson etai., 2020). Esta realidad demanda una adaptación de la atención a las necesidades específicas de las mujeres. En cuanto a la interacción con las fuerzas de seguridad del estado, se destacan relatos tanto de apoyo como de desatención y trato inadecuado. Algunas mujeres manifestaron sentirse maltratadas y humilladas durante sus encuentros con la policía.
En el ámbito de los servicios sanitarios, se observa una división similar entre experiencias positivas y negativas. Mientras que algunas mujeres mencionaron haber recibido un trato humano y adecuado por parte del personal sanitario, otras se sintieron rechazadas o juzgadas. Este hecho coincide con la opinión de los y las profesionales, ya que más de la mitad considera que existe un trato inadecuado. Es fundamental prestar especial atención a esta realidad, dado que las mujeres suelen presentar peores condiciones de salud que los hombres (Grammatikopoulou er al., 2021; Vázquez etai., 2019), son más vulnerables al deterioro de la salud ante la experiencia de sinhogarismo (Winetrobe et al., 2017) y tienden a evaluar su propia salud de manera menos favorable (Fajardo-Bullón etai., 2019; Zajacova etai., 2017). Asimismo, muestran expectativas más bajas (Vuillermoz er al., 2017) y un menor nivel de satisfacción en este servicio en comparación con los hombres (Allen y Vottero, 2020), lo cual podría atribuirse a la falta de consideración de las necesidades específicas de las mujeres. De hecho, las personas sin hogar que experimentan estigmatización por parte del personal sanitario son menos propensas a utilizar los servicios, lo que se traduce en un deterioro de su calidad de vida (Earnshaw y Quinn, 2012).
Por último, en lo que respecta a los servicios sociales, se destaca una tendencia mayoritaria de sentirse apoyadas y atendidas de manera satisfactoria. Sin embargo, es crucial tener en cuenta los dos casos en los que se mencionó un trato inadecuado. Estos testimonios subrayan la necesidad de garantizar que los servicios sociales sean accesibles, empáticos y libres de discriminación para todas las mujeres, independientemente de su situación. Algunos estudios indican que las mujeres experimentan en realidad menos apoyo social que los hombres (Van den Dries et al., 201ó) y, a pesar de hacer un mayor uso de los servicios sociales que éstos (Edens et al., 2011), sus necesidades no son adecuadamente satisfechas (DiBlasio y Belcher, 1995).
6. CONCLUSIONES Y PROPUESTAS
Queda de relieve la prevalencia arraigada de la violencia entre las mujeres en situación de sinhogarismo, con un origen temprano en su entorno familiar. Estas experiencias, principalmente de violencia psicológica y física, generan un impacto devastador en su bienestar emocional y mental. Es crucial ofrecer un apoyo integral que atienda tanto sus necesidades físicas como emocionales, con el objetivo de romper este ciclo de violencia y facilitar su recuperación. Se observa una significativa disparidad entre la percepción de las mujeres en situación de sinhogarismo y la evaluación de los y las profesionales respecto a las barreras institucionales en los ámbitos judicial, policial, sanitario y social. Mientras las mujeres participantes reportan menor percepción de limitaciones o dificultades en la interacción con estos servicios, los y las profesionales indican una mayor detección de obstáculos o rechazo por parte de dichas instituciones. Esta discrepancia puede estar vinculada a una posible situación de indefensión aprendida experimentada por estas mujeres, así como a dificultades para identificar y comprender tratos inadecuados como barreras institucionales.
Estos resultados subrayan la necesidad de una mayor sensibilización y formación de los y las profesionales para reconocer y abordar las necesidades específicas de las mujeres en situación de sinhogarismo, así como la importancia de implementor estrategias que promuevan un entorno más inclusivo y receptivo en los servicios pertinentes.
Es evidente que muchas mujeres se sienten desamparadas al presentar denuncias o durante el proceso judicial ante situaciones de violencia. Esto resalta la necesidad de mejorar la calidad y eficacia de la atención en el sistema de justicia. La percepción de apoyo por parte de los cuerpos de seguridad también presenta deficiencias, subrayando la importancia de capacitar a los y las profesionales en la atención a las mujeres en situación de sinhogarismo víctimas de violencia de género y de promover una cultura de empatia y respeto. En el ámbito de los servicios sanitarios, se perciben experiencias variadas, donde algunas mujeres valoran el trato humano recibido, mientras otras experimentan falta de empatia o emisiones de juicios negativos. Esto destaca la necesidad de sensibilizar y capacitar al personal sanitario, asegurando un trato digno y respetuoso, y contribuyendo al acercamiento de las mujeres a las instituciones. A pesar de que la mayoría de las mujeres valoran positivamente los servicios sociales, se deben abordar casos aislados de trato inadecuado para garantizar una atención justa y compasiva a todas.
Resulta esencial integrar de manera transversal la perspectiva de género en los servicios y proporcionar herramientas específicas a los y las profesionales para evitar juicios de valor y promover un trato respetuoso.
Sin un acompañamiento profesional adecuado, se vulneran los derechos de estas mujeres y se perpetúa la violencia, disuadiéndolas de acceder a servicios. En esta línea, se debe considerar las propuestas que realizan las propias mujeres, orientadas en la importancia de brindar información clara, establecer relaciones de confianza y garantizar medidas de protección, elementos fundamentales para guiar futuras acciones. También se destaca la necesidad de optimizar recursos, simplificar procesos judiciales y desarrollar políticas de vivienda efectivas. De igual manera, el autocuidado, y el empoderamiento son elementos clave en la recuperación de estas mujeres.
6.1. PROPUESTAS
Para abordar la problemática de las mujeres en situación de sinhogarismo, es crucial implementor acciones formativas y de sensibilización integrales dirigidas a profesionales de diversas instituciones públicas y privadas. Estos programas deben abordar la realidad de estas mujeres considerando la interseccionalidad de la violencia de género y promover una atención empática y libre de prejuicios. Asimismo, se debe priorizar el respeto por su dignidad y derechos en la implementáción de políticas y programas de apoyo. Es esencial desarrollar procesos de acompañamiento especializados que eviten la vulneración de derechos y la perpetuación de la violencia. La adaptación de metodologías de intervención a las necesidades de estas mujeres es fundamental para lograr resultados satisfactorios. Además, se debe brindar apoyo emocional y fortalecimiento personal, fomentando su resiliencia y capacidad para construir una vida más saludable y satisfactoria.
Para futuras investigaciones, se debe introducir y contextualizar la intersección entre el sinhogarismo y la violencia de género como un factor determinante de vulnerabilidad y exclusión social en mujeres. Se recomienda ampliar la muestra y considerar la perspectiva de los profesionales de diferentes regiones, así como generar sinergias y promover el trabajo en red entre las distintas instituciones para una respuesta más eficiente y efectiva a esta problemática compleja y multifacética.
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Abstract
Las mujeres en situación de sinhogarismo víctimas de las violencias machistas se enfrentan a diversas barreras institucionales, administrativas y de acompañamiento profesional que dificultan sus procesos de inclusión social. Conscientes de la escasa producción científica existente, se plantea esta investigación que tiene como objetivo conocer las diferentes formas de violencia institucional que sufren las mujeressin bogaren lascategorías ETHOS 1,2 y 4 y son víctimas de cualquier tipo de violencia de género, tanto desde su propia perspectiva como desde las profesionales que las atienden. La metodología empleada es mixta (cuantitativa y cualitativa) a través de la utilización de 137 encuestas dirigidas a profesionales de diversos servicios de atención a personas en situación de sinhogarismo y de la realización de 20 entrevistas semiestructuradas a mujeres que transitan por estos complejos procesos. Los resultados evidencian la presencia de diversas barreras institucionales en servicios claves (judiciales, policiales, sanitarios y de servicios sociales) que incrementan sus riesgos. Las principales conclusiones indican la necesidad de incorporar la perspectiva de género y un enfoque interseccional en las formas de atención desplegadas, promoviendo apoyos integrales que tengan como objetivo romper estos ciclos de violencia y facilitar su recuperación.




