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Abstract: Nutritional labeling of food products educates and generates consumer learning about healthy ingredients, quality and nutritional value. The characteristics that the consumer identifies as critical nutrients that would represent a risk to their health if excessive consumption are made known. Using qualitative (interview) and quantitative (survey) methodology, with non-probabilistic sampling, which included women and men from Peru and Mexico, between 18 and 60 years old, consumers of prepackaged foods and non-alcoholic beverages; It is concluded that Peru and Mexico have favorable learning of healthy practices and use of regulations; they must provide nutritional education to consumers to choose foods in order to achieve a healthier diet. Keywords: prepackaged foods; front labeling; nutritional labeling; purchasing decision; processed foods. i. Introducción La preocupación por la mejora de nuestra calidad de vida es un tema recurrente que en el presente siglo cobra fuerza a nivel planeta, sobre todo, considerando al enfoque alimentario como parte del proceso de construcción de hábitos saludables en las personas dentro del consumo en alimentos y líquidos (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2017). Debemos recordar que la cultura de la nutrición lleva a seleccionar los alimentos adecuados para la salud y a pesar de tener en claro que el manejo de información debe ser transparente y complementarse con otros datos científicos validados, también existe evidencia de que, en ocasiones, la información nutricional y de salud en los alimentos no se ajustan a la reglamentación como indican Ten et al.
Resumen: El etiquetado nutrimental de los productos alimenticios educa y genera aprendizaje en el consumidor sobre ingredientes saludables, la calidad y el valor nutricional. Analizamos la percepción de los elementos del etiquetado de alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados que podrían considerarse en la decisión de compra del consumidor. Se dan a conocer las características que el consumidor identifica como nutrimentos críticos que representarían riesgo para su salud en un consumo excesivo. Utilizando metodología cualitativa (entrevista) y cuantitativa (encuesta), con muestreo no probabilístico, que incluyó mujeres y varones de Perú y México, de entre 18 a 60 años, consumidores de alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados; se concluye que, Perú y México, tienen aprendizaje favorable de prácticas saludables y uso de normativa; deben brindar educación nutricional a consumidores para elegir alimentos en aras de conseguir una alimentación más saludable. Aunque hay consciencia de riesgos, se consumen por practicidad y fácil acceso.
Palabras-clave: alimentos preenvasados; etiquetado frontal; etiquetado nutrimental; decisión de compra; alimentos procesados.
Abstract: Nutritional labeling of food products educates and generates consumer learning about healthy ingredients, quality and nutritional value. We analyze the perception of the elements of the labeling of prepackaged foods and non-alcoholic beverages that could be considered in the consumer's purchasing decision. The characteristics that the consumer identifies as critical nutrients that would represent a risk to their health if excessive consumption are made known. Using qualitative (interview) and quantitative (survey) methodology, with non-probabilistic sampling, which included women and men from Peru and Mexico, between 18 and 60 years old, consumers of prepackaged foods and non-alcoholic beverages; It is concluded that Peru and Mexico have favorable learning of healthy practices and use of regulations; they must provide nutritional education to consumers to choose foods in order to achieve a healthier diet. Although there is awareness of risks, they are consumed by practicality and easy access.
Keywords: prepackaged foods; front labeling; nutritional labeling; purchasing decision; processed foods.
i. Introducción
La preocupación por la mejora de nuestra calidad de vida es un tema recurrente que en el presente siglo cobra fuerza a nivel planeta, sobre todo, considerando al enfoque alimentario como parte del proceso de construcción de hábitos saludables en las personas dentro del consumo en alimentos y líquidos (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2017). El otro lado de la moneda es la mala alimentación y en esa línea, sabemos que el impacto de esta puede ocasionar no solo el deterioro de la salud y la mortalidad prematura, como sus expresiones más radicales, sino también el hecho de dejar de lado actividades como estudiar, trabajar, compartir y disfrutar de la vida; además de postergar el desarrollo humano y socioeconómico del individuo (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos/Banco Mundial [OCDE], 2020). En ese contexto, en el caso de América Latina, la mala alimentación evidencia tres factores de riesgo: efectos desfavorables en la educación, cambios dramáticos en los niveles de productividad y el aumento de los costos en sociedad (Organización Panamericana de la Salud [OPS], 2020).
Debemos recordar que la cultura de la nutrición lleva a seleccionar los alimentos adecuados para la salud y a pesar de tener en claro que el manejo de información debe ser transparente y complementarse con otros datos científicos validados, también existe evidencia de que, en ocasiones, la información nutricional y de salud en los alimentos no se ajustan a la reglamentación como indican Ten et al. (2007). Es así como dentro de nuestra región, el sobrepeso y la obesidad constituyen uno de los problemas más importantes, que en Perú representa el 62,7% de personas conviviendo con ella (ENDES, 2021); mientas que en México se convirtió en el problema de salud más importante del país que afecta a la población desde temprana edad y hasta la vida adulta. Además, estas son el principal factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades no transmisibles o crónico degenerativas como la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial, las dislipidemias, las enfermedades cardiovasculares, las enfermedades osteoarticulares, ciertos tipos de cáncer como el de mama, próstata y colon y apnea del sueño, entre otras enfermedades. México ocupa la segunda posición a nivel mundial en obesidad, superado solamente por Estados Unidos (Kanter, 2021).
Como indican Swinburn et al. (2019), identificamos claramente que el escenario de la salud pública se observa en riesgo ya que la población se encuentra expuesta al exceso del consumo de "nutrientes críticos": azúcares, grasas totales, grasas saturadas, grasas trans y sodio y esto se relaciona directamente con el acceso a los alimentos que traen consigo estos componentes entre sus ingredientes. En América Latina de 2000-2013 el consumo de alimentos ultra procesados aumentó en 26,7%. Los países con mayores ventas per capita fueron México (212,2 kg), Chile (201,9 kg) y Argentina (185 kg). Cabe destacar que entre 2009-2014, Chile y Perú fueron los países que incrementaron más sus ventas en un 16,9% (552 a 646 kcal per cápita/día) y 15,6% (aumento de 179 a 207 kcal per cápita/día) respectivamente (López-Torres & López-Alcaraz, 2022; El poder del consumidor, 2022).
El etiquetado nutrimental es la información presentada en los productos y su presencia se ha vuelto un instrumento eficaz para ayudar a los consumidores a elegir alimentos saludables y evitar así la prevalencia de las enfermedades no transmisibles relacionadas con la dieta. El Sistema de Etiquetado Frontal de Alimentos y Bebidas es una política de origen internacional promovida que busca impulsar elecciones de alimentación más saludables. El más reciente sistema de etiquetado frontal que comparten México y Perú toma como puntos de corte las indicaciones de perfil nutricional de la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud (NOM 051; Manual de Advertencia Publicitarias, 2018).
Por tanto, entre las políticas que han implementado en diversos países se encuentra el etiquetado frontal nutrimental (OPS, 2019) ylas declaraciones nutrimentales presentadas en tablas o paneles vienen siendo usadas internacionalmente hace algún tiempo. No obstante, debido a la complejidad en su interpretación estas últimas han tenido bajo impacto en la población, de ahí que países como Perú y México han desarrollado etiquetados nutrimentales frontales. El etiquetado frontal nutrimental puede ser interpretativo o no interpretativo, así como incluir un juicio general sobre el producto o bien sobre nutrientes específicos; por mencionar algunos: sellos de advertencia, GDA, semáforos de colores, NutriScore, Health Star Rating, Keyhole (Muller & Ruffieux, 2020). Desde el abordaje comunicacional, las características específicas del etiquetado se ha encontrado que las etiquetas (octágonos) de colores llaman más la atención que las monocromáticas, siendo este resultado contrastante con el mencionado por Oswald et al. (2022), ya que indica que los consumidores usan la información de los etiquetados frontales independientemente del color de éstos. Las etiquetas que incorporan un borde, un fondo sólido y un color contrastante aumentó la notoriedad de este mensaje de advertencia.
La ingesta de bebidas no alcohólicas aporta un complemento importante en el consumo diario de las personas en el mundo, entre los años 2009 al 2019, se han detectado alzas en las ventas de estos productos tanto sólidos como líquidos (López-Torres & LópezAlcaraz, 2022; El poder del consumidor, 2022). En el caso de Perú, se estima que existe un consumo 27,3 L de refresco, 19 kilos y medio de azúcar en promedio (Agencia Agraria de Noticias, 2018) que estaría afectando a la salud de las personas de este país. En el caso de México, éste es, después de Estados Unidos, el segundo país con mayor consumo de refrescos (se estima se consumen 300 millones de cajas de refresco al año, de las cuales el 10% son productos bajos en calorías).
1.1. Decisión de compra del consumidor: el etiquetado social
En el caso de Perú, el país se promulga en el año 2013 la Ley No 30021 de Promoción de la Alimentación Saludable para Niños, Niñas y Adolescentes (LPAS) (Resolución Ministerial N.° 683-2017-MINSA), cuyo Reglamento fue aprobado por el Decreto Supremo No 0172017-SA en el que se enuncia un mecanismo solo en relación a los valores "Alto en" con la representación gráfica octagonal y en 2016 se fija la Ley No 31154 del Etiquetado y verificación de los reglamentos técnicos de los productos industriales manufacturados, dicha normativa registra el país de origen en la información del etiquetado de los productos alimenticios envasados o con procesado primario. Posteriormente, el país en el 2017 enuncia el desarrollo técnico pendiente en el Decreto Supremo No 012-2018-SA en el que se Aprueba el Manual de Advertencias Publicitarias en el marco de la ley del 2013 y finalmente, al cabo de un año selecciona el modelo octagonal. Los enunciados y el mensaje informativo enuncian claramente: "Evitar el consumo excesivo" y "Evitar el consumo", ambos mensajes se encuentran en la parte inferior de los octágonos y encerrados en un rectángulo de fondo blanco; la información a la que se hace referencia son los: azúcares, grasas saturadas y sodio y finalmente, las grasas trans; es en esta última en la que el gobierno decide ser más disciplinado al colocar un mensaje mucho más directo: «Evitar su consumo» de pleno. El canal de regulación normativo del país que incluye la gestión de información es el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi).
Entre tanto, en México las guías diarias de alimentación se usaron desde 2011, pero en el año 2020 la Norma Oficial Mexicana N0M-051-SCFI/SSA1-2010,
Especificaciones generales de etiquetado para alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados-Información comercial y sanitaria fue modificada entrando en vigencia a partir de octubre de ese año o abril del año siguiente (según numerales) y con propuesta de una aplicación en tres etapas (fase 1, a partir del 1 de octubre de 2020; fase 2, 1 de octubre de 2023 y fase 3, 1 de octubre de 2025), el etiquetado frontal el cual debe advertir de forma clara y veraz sobre el contenido de nutrimentos críticos e ingredientes que representan riesgos para su salud en un consumo excesivo.
No todos los alimentos preenvasados son ultraprocesados, pero sí una gran mayoría. Los factores que están implicados en Latinoamérica con el incremento de alimentos ultraprocesados son la urbanización, inversiones extranjeras y un mercado desregulado. También, sabemos que el volumen de consumo de alimentos ultraprocesados es mayor en países de altos ingresos, pero que la tasa de crecimiento de ventas es mayor en los países de ingresos bajos y medianos, lo que demuestra que estos países, se están convirtiendo en un mercado atractivo para los productores de bebidas y alimentos ultraprocesados (Pagliai et al., 2021).
En ese contexto, la Organización Panamericana de la Salud (OPS, s.f) realiza un seguimiento constante y valida el cumplimiento de políticas y lincamientos en los países con la finalidad de orientar en las decisiones de compra de consumidores e identificar los productos que deben plasmar claramente en sus envases advertencias de forma simple y eficaz informando al mundo que éstos pondrían en riesgo su salud y dañarla. Es a esta herramienta a la que se le asignó la denominación de Etiquetado Frontal de Envases (EFE). Debido a que las dietas altas en nutrientes críticos son factores de riesgo para la obesidad y presencia de enfermedades no transmisibles, se han propuesto estrategias que ayuden a mitigar dichas situaciones, entre ellas el etiquetado nutrimental. De especial relevancia está siendo el etiquetado frontal, que varios países han implementado recientemente, entre ellos México y Perú (Franco-Arellano et al., 2020).
El etiquetado de alimentos es la información que refiere al contenido del empaque; marca o imagen u otra forma descriptiva, escrita, impresa, marcada o pintada que acompaña a los alimentos. El etiquetado hace alusión a información propia del alimento, su elaboración, procedencia o textos de mercadotecnia, así como a información nutricional. El aumento en la prevalencia de enfermedades crónicodegenerativas y el impacto que tienen en la calidad de vida de la población, en la productividad, gastos en salud, por mencionar algunos puntos, hicieron imperativo que se tomaran medidas que permitieran al consumidor informarse sobre el contenido nutricional de los alimentos que consumen, con la finalidad de empoderarlo para tomar decisiones respecto a su ingesta (Muller & Ruffieux, 2020; Song et al., 2021).
Son varios los etiquetados frontales que existen, algunos enfocándose en el producto y otros en nutrientes específicos, algunos requiriendo interpretarse y otros no; a razón de esto existen varios estudios que han tenido como objetivo evaluar la influencia del etiquetado interpretado y de etiquetado de advertencia en el comportamiento de compra de los consumidores y en la misma línea se analizan el efecto de diferentes diseños como bordes, colores, contrastes en el consumidor (Barrientos-Gutiérrez et al., 2018; Sánchez et al., 2018).
Las formas en que los diversos continentes han hecho suyos el trabajo con el etiquetado nutrimental obedece a regulaciones internacionales y en otros han sido una suerte de "adaptaciones" de modelos (Ferrante, 2021) que a nivel país se ha evaluado por consiguiente seguir en función de las necesidades de la población y el cuidado de su salud. En ambos países, en Perú con la Ley Promoción de la Alimentación Saludable para Niños, Niñas y Adolescentes (LPAS) en el 2013 y México Norma Oficial Mexicana N0M-051-SCFI/SSA1-2010 en 2020 se inicia con la normativa que avala el etiquetado nutrimental. Lo interesante es notar cómo el consumidor también ha cambiado en la medida en que apareció este llamado "etiquetado nutrimental" que a todas luces tiene un fuerte componente social. En ese sentido Pagliai et al. (2021) y Neri, et al. (2022) reafirman cómo el concepto de ingresos tiene asociación con el mayor consumo de alimentos no solo procesados si no ultra procesados lo que termina en la práctica de malos hábitos alimenticios y en trastornos cardiovasculares.
En ese sentido, Perú y México, han considerado experiencias previas, con relación al uso del etiquetado frontal, incluyendo algunas mejoras como el etiquetado de empaques pequeños a través de la inclusión de octágonos. Bajo este escenario, nuestra investigación formula las siguientes interrogantes: ¿qué elementos del etiquetado de alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados podrían considerarse en la decisión de compra del consumidor? y ¿qué características podría identificar el consumidor en los nutrimentos críticos e ingredientes que representarían riesgo para su salud en un consumo excesivo? Finalmente, las preguntas que complementa a las anteriores son: ¿qué proporción de los consumidores indica los valores que deben tener los nutrimentos críticos para que el alimento sea identificado con el sello correspondiente? y ¿qué proporción de los consumidores toma en cuenta el etiquetado frontal nutrimental para su decisión de compra?
2. Objetivos
Los objetivos generales de la investigación son los siguientes: Primero, analizar los elementos del etiquetado de alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados que podrían considerarse en la decision con la compra del consumidor y, el segundo, conocer las características que podría identificar el consumidor en los nutrimentos críticos que representarían riesgo para su salud en un consumo excesivo. Finalmente, los objetivos específicos son: Analizar la proporción de los consumidores que indica los valores que deben tener los nutrimentos críticos para que el alimento sea identificado con el sello correspondiente y, el segundo, analizar la proporción de los consumidores toma en cuenta el etiquetado frontal nutrimental para su decisión de compra.
3. Metodología
En este acápite haremos referencia a los procesos metodológicos seguidos para el desarrollo de la investigación. Bajo esa línea, esta investigación se cobija ante la mirada del paradigma crítico o dialéctico, ya que considera el abordaje histórico de los cambios que se observan en nuestro objeto de investigación (Barrantes, 1999). De esta manera, hemos identificado y observado el contexto del fenómeno con la finalidad de aproximarnos al entorno y revisar las interacciones del individuo dentro del contexto sociocultural del mismo; para luego pasar el proceso de seleccionar de los elementos significativos como parte de brindar respuesta a nuestra pregunta de investigación (Ricoy, 2006).
Respecto al diseño del estudio, debido a la particularidad de nuestro interés de generar procedimientos de cuantitativos y cualitativos, evidenciamos nuestro trabajo como un estudio de caso; ya que de acuerdo con varios autores (Blatter, 2008; Hammersley, 2003) este tipo de estudios realizan la aplicación de la metodología mixta o híbrida de investigación y además, siguiendo a HernándezSampieri y Mendoza (2018) nos valemos de herramientas cuantitativas y cualitativas de investigación para trabajar en la solución de nuestra pregunta de investigación. El enfoque cuantitativo trabaja con el método hipotético deductivo ya que mediante la observación de los comportamientos del consumidor se han propuesto algunas hipótesis para explicar dicho fenómeno que nos llevó a identificar consecuencias o proposiciones elementales de estas; verificando o comprobando la verdad de los enunciados con la experiencia. Las hipótesis propuestas son: existe una proporción de los consumidores que indican los valores que deben tener los nutrimentos críticos para que el alimento sea identificado con el sello correspondiente y la segunda: existe una proporción de los consumidores toma en cuenta el etiquetado frontal nutrimental para su decisión de compra. Teniendo esa consideración, nuestro estudio se desarrolla en base a la aplicación de la técnica de la encuesta, usando el muestreo no probabilístico a un número de doscientas nueve personas en total y a través del instrumento definido como cuestionario que fue previamente diseñado en base a las variables de la investigación. Los criterios de inclusión asignados para la aplicación del instrumento son los siguientes: mujeres y varones que viven en Perú y México, pertenecientes al rango etario entre 18 a 60 años, consumidores de alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados, consumidores al menos medio año de alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados. El análisis cuantitativo se realizó con el paquete estadístico JMP Pro 14.
En este contexto, Santos-Antonio et al. (2019), en sus sinopsis de revisiones sistemáticas que incluye población adulta y en alguna, estudiantes universitarios; señala que el etiquetado frontal influye positivamente en la elección de alimentos saludables, con un impacto variable en decisiones compra y consumo y que con estudios locales se puede determinar el formato más efectivo en cada país y además, conjugando el acceso a alimentos saludables, actividad física y educación nutricional.
4. Desarrollo de la investigación
En la muestra del trabajo cuantitativo se corrobora que las características identificadas en los tipos de perfil del consumidor tanto de alimentos preenvasados etiquetados como de bebidas no alcohólicas etiquetados con relación a su edad son los siguientes: en el primer tipo de perfil se encuentran las personas jóvenes entre 18 a 34 años, mujeres (31,58%) y hombres (23,92%) que cuentan con un grado académico. El segundo tipo de perfil son los adultos medios que tienen entre 35 a 49 años, mujeres (24,88%) y hombres (10,05%) que poseen un grado académico y finalmente, en el tercer perfil se encuentran aquellos entre 50 y 64 años, mujeres (6,22%) y hombres (3,35%) poseedores de un grado académico. Estos resultados se complementan con el uso de la entrevista como técnica cualitativa de investigación (N=2O9,50,71% México y 49,28% Perú), en las que se evidenció que la mayoría de entrevistados jóvenes manifestaron consumir estos alimentos preenvasados etiquetados, seguidos en menor número por los adultos y que es ocasional el consumo de estos en adultos mayores: "Creo que cuando era pequeña no era muy consciente de ello. Ahora, ya vivo sola y aún joven y las consumo. Aunque me quedo pensando y siento que sería mejor los alimentos que cocinaría en mi casa".
Con relación a estos perfiles, cuando a los encuestados se les interrogó acerca de su conocimiento de la existencia de la etiqueta de nutrimental en los alimentos que consumen cerca de la totalidad de la muestra (89,47%) respondieron afirmativamente; en el caso de Perú el porcentaje es del 40,67% y de México el 48,80%. Otra cifra interesante es la lectura y uso de dichas etiquetas nutrimentales y, en ese sentido en ambos países, un total del 66,50% respondió positivamente: en el caso de Perú es el 31,57% en relación con México que realiza esta acción en un 34,93%. Estas respuestas se alinean con los resultados precisados en los testimoniales de especialistas en nutrición entrevistados que enfatizan que cada vez más pacientes llegan a ellos con inquietudes sobre el contenido de estas etiquetas y el mejor uso que ellos podrían realizar en relación a los cuidados de su salud: "Para mí, estamos en un proceso, estamos aprendiendo a crear mayor conciencia de los alimentos que forman parte de nuestra salud, leer y usar la información ayuda crear mejores hábitos". Los hábitos alimentarios son un factor relacionado con la efectividad del etiquetado y hay poca evidencia del rol de esta estrategia para mejorar los hábitos alimentarios de las personas (Sebastian-Ponce et al., 2015); pues, como se concluye en estudio de Cassas et al. (2023) que analiza el etiquetado nutrimental en el contexto mexicano, éste responde a condiciones por encima de una cultura preventiva y de vida saludable.
Cuando escucha la palabra "etiquetado de bebidas no alcohólicas preenvasados" ¿Qué es lo primero que se le viene a la mente? "Jugos, refrescos, un alimento que contiene mucha azúcar, 100% azúcar es la respuesta de varios de los encuestados, y relacionándolo con el desarrollo de enfermedades como diabetes, problemas en los riñones, hipertensión y obesidad." 32,53% y 35,40% de los encuestados para México y Perú, respectivamente, contestaron que a veces consumen bebidas preenvasadas. Se tiene claridad del efecto perjudicial del consumo de bebidas no alcohólicas preenvasadas, pero manifiestan que, aunque pueden sentir culpa por el consumo de este producto lo hacen por practicidad, tiempo, así como para obtener más energía cuando están cansados.
Existe una clara relación del consumo de bebidas procesadas con el azúcar, siendo un 38,75% de los encuestados de México y 25,35% de Perú que indican saber qué es un azúcar añadido; el porcentaje desciende a 27,27% y 17,22% cuando se pregunta por azúcares libres. Un 23,44% de los encuestados de México contestó acertadamente qué es un azúcar libre, mientas que para Perú fue 12,91%. Está cifra baja a 12,91% y 8,61% para México y Perú, respectivamente, cuando se pregunta por azúcares añadidos. Por tanto, no hay asimilación en la presencia de los nutrimentos críticos por 100 gr y 100 mi aunque las cantidades específicas estén a la vista en la tabla nutrimental y su ingesta no es asociado con riesgos específicos. Los resultados que se identifican en relación con la proporción de los consumidores que indican los valores que deben tener los nutrimentos críticos para que el alimento sea identificado con el sello correspondiente revelan que el 4,78% de México y el 3,82% de Perú pueden enunciar la cantidad que debe tener un producto sólido para ser considerado con las etiquetas Exceso o Alto en sodio, según corresponda al país. A pesar de que en ambos países se identificó como nutrimentos críticos en la alimentación a las grasas trans y sodio en apenas un 2,39%, es importante recalcar que las razones para el consumo que las personas justificaron sus respuestas con hechos como, por ejemplo: el almuerzo familiar, ante una visita al cine, celebración de cumpleaños, cuando sus hijos pequeños desean tomar una bebida de con estas características a ellos también les provoca, luego de hacer deporte; entre otras.
Los resultados han identificado que, con relación a la decisión de compra, solo un total del 26,79% de los encuestados decide su compra en relación con la lectura de la información nutricional y del etiquetado que para Perú es el 19,62% y finalmente, para México es el 7,18%. Las entrevistas a los especialistas también grafican las cifras; ya que la gran mayoría de la muestra hizo referencia a que no tenía la costumbre de revisar dicha información y que cuando el estado emitió un marco legal al respecto, empezó darse un tiempo para revisar dicha información e inclusive algunos comentaron que el tiempo destinado para las compras tuvo que ser ampliado para prestarle más atención a los mensajes de los productos. Más de la mitad de los entrevistados adultos medios compartieron dicho resultado: "Pues antes era más práctica para comprar las cosas, cuando el Ministerio de Salud emite la norma legal entonces ya pues, sabes que tienes que leerlo y prácticamente te ordenan a cuidarte. Ya desde ahí empecé a demorarme más en mis compras porque necesitaba leer". Un 88% de encuestados de México menciona que al ver un alimento con sellos percibe que debe comerlo en menor cantidad que un alimento con sellos, debe comerlo menos veces que un alimento sin sellos o debe dejar de comerlo, para Perú, esta percepción aumenta al 99%.
5. Conclusiones
Actualmente, aun con relación a los aportes de la información nutricional y el uso de etiquetas, nos encontramos en incipiente de proceso de adaptación al concepto de cultura saludable que se encontraría de la mano de la presencia de individuos cada vez más conscientes y sensibilizados del consumo de alimentos preenvasados etiquetados. Es decir, para esta primera etapa de sensibilización, la misma se evidencia relacionada con normativas nacionales e internacionales en el marco de mejorar la salud pública (Bizberge, 2015), porque a pesar de que se está generando discursivamente una aparente conciencia saludable en base a la lectura de la información nutrimental y de las etiquetas (octágonos) conocidas, se observó en los resultados que aún es bajo el porcentaje del uso de ambos recursos comunicacionales. En el caso de la información nutricional, del total de integrantes de la muestra en ambos países se reporta su aplicación en un 14.83%; dicho porcentaje es mayor en Perú en donde se usa la información nutrimental en un 10,53% en relación de México que solo lo usa en un 4,31%. En tanto que, en referencia a las etiquetas (octágonos), estos elementos comunicacionales son usados en ambos países en un 18.66% en que el Perú reporta el 15.31% y México solo el 3,35%. Lo que se corrobora en las respuestas de las entrevistas en las que los consumidores afirmaron que el hecho de usar la información nutricional y el etiquetado es una práctica reciente que antes no tenían interiorizado, ya que partían del conocimiento que tenían del cotidiano o a través de sus experiencias como consumidores adultos medios de dichos productos: "Al comienzo, no veía nada de esas cosas de información nutricional y esos octágonos pero bueno luego leía y escuchaba las noticias y pensaba más en la salud de mi familia y ya leo un poco más." El uso de los sellos, octágonos se considera a un nivel inicial, pues, aunque está influyendo en las decisiones de compra, el entendimiento de cantidades umbral para ostentar el octágono/sello es limitado, así también, se considera no hay percepción de alimentos cuya naturaleza per se implica la adquisición de sellos, pero que la alimentación debe ser revisada a la luz no solo en aportes individuales de un producto sino en el conjunto de ingestas diarias globales (Muller & Ruffieux, 2020; Song et al., 2021).
Una conclusión importante es que los elementos del etiquetado de alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados que son considerados en la decisión de compra del consumidor se relacionan con la apariencia de las etiquetas (octágonos) y comprensión en su correcto uso en el momento de decidir llevar los alimentos preenvasados que los tienen a casa. Inclusive, se valida experiencias en las que imágenes como el semáforo pueden marcar la diferencia siendo una advertencia de fácil comprensión incrementando la posibilidad de que seleccionen productos más saludables (Song et al., 2021). Por tanto, con adelantos y retrocesos se asoma a Perú y México la aplicación de prácticas saludables en alimentación en torno al uso y sensibilización de lo que trae consigo la valoración de elementos comunicacionales propuestos a partir de normativas; en el caso de Perú la Ley No30021 de Promoción de la Alimentación Saludable para Niños, Niñas y Adolescentes (LPAS) y en el caso de México la Norma Oficial N0M-051SCFI/SSA1-2010. En ese sentido, casi la mitad de los encuestados (47.85%) afirmó que tiene conocimiento sobre la información nutricional y las etiquetas que aparecen en los alimentos preenvasados; que en el caso del Perú representa un 34,93% y en el caso de México un 12,92%. A pesar de que la diferencia es considerable; recordemos que a penas en el 2020 este país toma conocimiento de esta directiva mundial a partir de los Objetivos del Milenio. Paralelamente, en los testimoniales de los especialistas entrevistados también se complementa esta conclusión con la siguiente afirmación en Perú: "Cuando este tipo de información se origina en el Estado, hay un poco más de respeto y obligación de parte de los consumidores de aprender y de alguna manera legitimar la práctica. Todo proceso toma su tiempo, hay que ser conscientes de ello."
Finalmente, de acuerdo a los estudios revisados para esta investigación, concluimos que, es importante generar evaluaciones sobre el etiquetado nutrimental frontal tanto sobre el sistema total de etiquetado como en el uso adecuado de la información del mismo por su impacto en la actitud de compra del consumidor como de algunas características presentes en cada tipo de etiquetado relacionadas con notoriedad, legibilidad, credibilidad y probabilidad de cambio de comportamiento cuando se variaron las características del diseño (presencia de borde, presencia de fondo, color de fondo, símbolo de "precaución" y atribución del gobierno) (Oswald et al., 2022).De esta manera, trabajando sobre la pregunta y objetivos formulados líneas arriba hemos evidenciado respuestas sobre la temática propuesta; a pesar de algunas de las limitaciones que se presentaron en el levantamiento de información en relación a la disposición de tiempo para responder las preguntas de propuestas. Los aportes del desarrollo de esta investigación han graficado que tanto Perú como México, como representantes de América Latina, se encuentran en proceso de nuevos aprendizajes en relación con la mejora de su cultura nutricional y, además, que la incorporación de elementos comunicacionales como parte de este proceso deben ser considerados como elementos importantes como parte de su experiencia cotidiana del consumo de alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados etiquetados. Los países deben continuar el proceso de proveer acceso a alimentos saludables, ya que, si bien hay consciencia de los riesgos para la salud sobre la ingesta de alimentos preenvasados, estos se consumen por practicidad y fácil acceso. Entonces, este artículo abre la puerta a estudios más profundos sobre los avances en la integración de prácticas saludables en la cotidianidad de las personas con el objetivo de ampliar su esperanza de vida y mejorar en la calidad de las mismas.
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