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Esta investigación analiza la incorporación de la oralidad en el discurso narrativo de cuatro novelas hispanoamericanas de la segunda mitad del siglo XX: Hasta no verte Jesús mío (1969) de Elena Poniatowska, Redoble por Rancas (1970) de Manuel Scorza, Polvo y ceniza (1979) de Eliécer Cárdenas y La mujer habitada (1988) de Gioconda Belli. La mímesis de oralidad en estas obras entendida como la recreación de la lengua hablada en el texto literario se manifiesta tanto como una propuesta estética de renovación del género, así como una expresión del compromiso social de los autores. Sin embargo, la crítica literaria ha enfatizado con frecuencia su dimensión política, argumentando que tal uso de la oralidad responde a un sesgo ideológico de izquierda más que una propuesta estética de ruptura.
A partir de un enfoque transdisciplinario que incorpora la lingüística, la literatura y los estudios culturales, esta investigación analiza las novelas seleccionadas a través de tres dimensiones: recreación de una realidad de carácter oral, estrategias narrativas que aproximan las voces del texto literario al lector, y recursos lingüísticos que evocan un registro coloquial. El estudio revela que la mímesis de oralidad no solo cuestiona la representación tradicional de la realidad, sino que también integra en el texto literario tradiciones orales, como el mito, la leyenda y el testimonio. Estas narrativas revitalizan la novela regionalista e indigenista, al tiempo que favorecen el surgimiento de géneros emergentes, como el neoindigenismo y la literatura testimonial. Además, la oralidad confiere autenticidad a las clases sociales marginales, lo que desafía las narrativas hegemónicas y contribuye a una redefinición de la identidad cultural. Esta investigación valida la oralidad como un enfoque teórico pertinente para el análisis literario, pues permite entender cómo la novela crea la ilusión de una voz escrita.
