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RESUMEN: El cuantificador indefinido unos cuantos se documenta por primera vez en castellano en el siglo XVI. En el siglo XVIII aumenta su empleo, que se hará notable en el siglo XIX. La documenta-ción más antigua de uns quants en catalán, ya desde el siglo XV, su uso más intenso en esta lengua en los siglos XVI y XVII, junto al hecho de que la mayor parte de los ejemplos castellanos del siglo XVI y prime-ra mitad del XVII proceden de autores del área oriental de la península, hacen suponer la introducción de unos cuantos en castellano a partir del área peninsular oriental, probablemente como calco del uso catalán. Hay que destacar también la aparición súbita de este indefinido (el problema sería el mismo en catalán), que desde sus primeras apariciones presenta el valor actual, sin que pueda rastrearse un proce-so de gramaticalización a partir de contextos previos.
PALABRAS CLAVE: cuantitativos, indefinidos, gramaticalización.
ABSTRACT: The indefinite quantifier unos cuantos is documented for the first time in Spanish in the 16th century. Its frequency of use increased in the 18th century and became significant in the 19th century. Several facts suggest that the introduction of this quantifier into Castilian originated in the eastern area of the Iberian Peninsula, probably as a calque from Catalan. The Catalan quantifier uns quants is attested earlier (in the 15th century), and its frequency of use underwent a significant increase in the 16th and 17th centuries. Moreover, most of the attested examples in Castilian in the 16th century and in the first half of the 17th century are attributed to authors from the eastern area of the Iberian Peninsula. A further issue that deserves attention, and which also concerns the study of this quantifier in Catalan, is its sudden appearance. The first attested occurrences of this expression show already the same function as its current value, without any traceable process of grammaticalisation from previous contexts.
KEYWORDS: quantifiers, indefinite expressions, grammaticalisation.
1. Introducción
El paradigma de los indefinidos ha sufrido importantes variaciones desde el punto de vista histórico. Junto al mantenimiento de elementos procedentes del latín, bien conocidos en el latín clásico, como mucho (< multu), poco (< paucu), todo (< totus, absorbe tam-bién el valor de omnis), algo (< aliquod), o formados en el latín vulgar como alguno, pro-cedente de alicunus, contracción de aliquis y unus (Menéndez Pidal, 1944: § 55.1, p. 157; Alvar y Pottier, 1983: §109.2.1., p. 142; DCECH, s.v. alguno), encontramos otros de creación más tardía, que en algunos casos han desaparecido en el español moderno, como la serie de indefinidos formados con ya + relativo/interrogativo (yaqué, ya como, ya cuanto), presentes en textos medievales y usados aún en el xvi; en otros casos registran solamente usos cultos o deliberadamente arcaizantes, como el cuantificador adverbial asaz (lat. vg. ad satis, a través del occitano antiguo, Alvar y Pottier, 1983: § 231.2, p. 339; DCECH, s.v. asaz), o tienen pervivencia en determinadas áreas en tanto que han dejado de usarse, más allá de un empleo culto y arcaizante, en otras, como harto, mantenido como forma de uso con-versacional en Chile y países del área andina. Y junto a ellos también podemos hallar otros indefinidos de formación más reciente, que tienen uso general en todas las áreas hispanoha-blantes, como varios, bastante o demasiado1. La historia de algunos de estos elementos, en los que se produce un proceso de gramaticalización a partir de determinados adjetivos, ha sido adecuadamente estudiada. Sin embargo, hay otros indefinidos, especialmente algunos indefinidos complejos, formados por más de un elemento, como los que corresponden a la serie ya + relativo/interrogativo, o el más reciente unos cuantos, a los que se refieren los tra-tados de gramática sincrónica y diacrónica del español, para los que no se ha dado una expli-cación de su formación. En este trabajo vamos a centrarnos específicamente en la historia del cuantificador indefinido unos cuantos.
Para el estudio diacrónico del cuantificador indefinido unos cuantos, como es normal en los estudios de carácter histórico, utilizaremos la metodología de la lingüística de corpus. Estudiaremos los ejemplos de aparición de unos cuantos en los corpus académicos, especial-mente CDH, para el análisis de los datos desde el español clásico hasta el siglo xx y CORPES xxi para el siglo xxi, lo que nos permite obtener datos estadísticos. Utilizamos también el corpus CICA para el contraste con los datos del catalán antiguo. Para datos puntuales sobre usos americanos de épocas pasadas utilizamos CORDIAM, para el español rural peninsular actual COSER y para el español urbano de España e Hispanoamérica utilizamos PRESEEA. Resulta también de gran utilidad el empleo de la búsqueda avanzada de Google Libros, que nos permite buscar la aparición de unos cuantos en los primeros textos impresos. Aunque no per-mite extraer datos estadísticos, sí ofrece testimonios de gran interés.
2. Primeras documentaciones de UNOS CUANTOS. El problema de su origen
La NGLE (2009: § 19.3f, p. 1389) incluye el indefinido unos cuantos entre los cuantifi-cadores evaluativos, que «introducen alguna medida superior a la unidad e inferior a la totali-dad, pero imprecisa entre esos límites» y admite en ocasiones la paráfrasis con algunos, aunque en otros se acerca más a varios o unos pocos.
Las primeras documentaciones de unos cuantos que proporcionan CORDE y CDH proceden de la traducción del Llibre del coch (1520) de mestre Robert, publicada en Logroño en 1529 con el título de Libro d[e] guisados, manjares y potajes intitulado libro de cocina de Ruperto de Nola, que sigue la edición de Toledo 1525 y realiza algunos añadidos2. Aparece en dos ocasiones este indefinido en la forma del plural femenino, unas cuantas. En la edición uti-lizada en los corpus académicos (Dionisio Pérez, Madrid, Compañía Iberoamericana de Publi-caciones, 1929) se moderniza la grafía unas quantas del original.
toma algunas yemas de huevos batidos; y échalos en la olla meneándolo unas cuantas veces (Libro de guisados de Ruperto de Nola, 1529, apud CDH) echarle en la olla un buen rayo * de aceite que sea bueno, y una cebolla cortada con un manojico * de perejil, y unas cuantas cabezas de ajos muy limpios de la primera holleja * o cáscara: y después tomar unas pocas de almendras (Libro de guisados de Ruperto de Nola, 1529, apud CDH).
En estos ejemplos podemos ver que se usa unas cuantas ya con el valor actual, equivalente a algunas o unas pocas, indefinidos que, de hecho, aparecen en los dos fragmentos copiados (algunas yemas, unas pocas de almendras en construcción pseudopartitiva).
El resto de los ejemplos del sigo xvi que hallamos en CDH son los siguientes:
defendieron, disparando arcabuces toda la noche que no quemasen la crizneja que quedaba é de-rribasen parte del pilar sobre que se había de armar la puente, unos cuantos de Gonzalo Pizarro que vinieron aquella mañana ántes que amaneciese á hacerlo («Relación del Licenciado Pedro de la Gasca al Consejo de Indias sobre la campaña de pacificación del Perú», Colección de docu-mentos inéditos para la historia de Chile, 1548, apud CDH)
Cuantas veían de rostros delicados hallaban a sus ruegos muy corteses; daban bien, y con esto eran amados; derramaban dinero y sin reveses de ellos fueron rogadas ya unas cuantas, de ellas también rogados otras tantas3 (Jerónimo de Urrea, Traducción de «Orlando furioso» de
Ludovico Ariosto4, 1549, apud CDH)
Diga de palabra el Príncipe, i ponga por la obra unas quantas vezes éstos mis precetos, i verá luego a la hora mudada la corte i toda la nobleza de su principado (Fadrique Furió Ceriol, El concejo y consejeros del príncipe, 1559, apud CDH)
Estando ya en el punto para ser degollado, pidió a algunos conocidos suyos que estavan presentes unas cuantas monedas de oro, y diolas al verdugo, como gratificándole la buena obra que recebía dél (Alonso de Villegas, Fructus sanctorum y quinta parte del Flossanctorum, 1594, apud CDH)
Toma claras de hueuos y pon las sobre la herida, y sobre ello vn lienço limpio, enuendalo, y dexalo assi vnos quantos días (Jerónimo Soriano, Libro de experimentos médicos, fáciles y verdaderos, 1598, apud CDH)
EN auerte herido, o cortado, pon sobre la herida hojas de gauges majadas con los mismos dedos, y calientes, que tengan perdida la frior, dexalo assi vnos quantos días (Jerónimo Soriano, Libro de experimentos médicos, fáciles y verdaderos, 1598, apud CDH).
Y por último5, recoge también un ejemplo de Quevedo, que fecha entre 1597 y 1645 y probablemente es ya del siglo XVII, procedente del romance «Hagamos cuenta con pago» puesto en boca de Maricomino, personaje femenino rufianesco:
Mas si, retocando bolsas, quiere vivir de pellizco y morir con el bozal de campanillas del pino, aquí tendrá de mampuesto unos cuantos sacrificios, y en mí, y en señora madre,
dos capellanes lampiños (Francisco de Quevedo y Villegas, Poesías, 1597-1645, apud CDH).
En todos estos ejemplos es parafraseable por algunos, unos pocos o varios, e incluso por bastantes, como vemos en la traducción de Urrea del Orlando furioso, que lo utiliza en un pasaje en que Ariosto había usado molte, posibilidad señalada por la NGLE (2009: § 20.7e, p. 1485). Su empleo, como determinante y pronombre, coincide con el actual desde los primeros usos documentados, no hay proceso de gramaticalización que lleve de un valor inicial distinto al valor de indefinido, ni encontramos ningún tipo de contexto puente. Esto en parte es debi-do a que ninguno de los elementos que conforman esta construcción era realmente un elemen-to dotado de valor léxico inicialmente, valor léxico que ha podido ir debilitándose hasta trans-formarse en un instrumento gramatical, como sucede en un proceso prototípico de gramatica-
lización siguiendo la propuesta de Meillet (1912), ni tampoco nos hallamos ante un caso en el que un elemento de carácter gramatical siga un proceso que le lleve a ser aún más gramatical (Kurylowicz, 1965), en primer lugar porque no hay un valor previo menos gramatical de unos cuantos, en segundo lugar porque tampoco podemos afirmar que el indefinido unos cuantos sea más o menos gramatical que los dos indefinidos, unos y cuantos, que intervienen en su formación.
Jiménez Juliá (2006: 240-242), sin embargo, considera que unos cuantos representa un caso claro de gramaticalización, frente a otro indefinido como unos pocos, y señala una serie de aspectos que indicarían esa gramaticalización:
(a) Cambio semántico de sus integrantes y del conjunto mismo. En esta misma línea, la NGLE señala que «Los indefinidos complejos unos cuantos y unos pocos resultan de la combi-nación de los evaluativos cuantos y pocos con el indefinido plural unos» (NGLE § 20.7c, p. 1484), pero reconoce que, en los casos de unos cuantos y unos pocos, a diferencia de los de unos + numeral (del tipo unos veinte), «la expresión unos cuantos no es, frente a unos tres, el resultado de combinar las propiedades gramaticales de sus dos componentes» (NGLE § 20.7c, p. 1485).
(b) Respecto a la posibilidad de variación morfológica de sus miembros, señala que se ve reducida por la fijación en la forma del plural.
(c) Respecto a la posibilidad de conmutación de sus componentes por otros miembros de su paradigma hace notar que no se puede conmutar unos/unas por otros determinantes (los, esos) o adjetivos determinativos (otros, tales). No obstante, aunque muy poco frecuente, sí puede conmutarse por el indefinido algunos/algunas: algunos cuantos, construcción que se encuentra, aunque con intensidad baja, desde finales del siglo XVIII y se documenta tanto en España como en Hispanoamérica.
(d) Respecto a la posibilidad de uso de la unidad sin alguno de sus miembros señala que no existe ningún contexto en el que la forma cuantos/cuantas pueda conmutar con unos cuan-tos formando una secuencia con sentido: «*Llegaron cuantas personas no invitadas; *Solamente cuantos de los periodistas tuvieron acceso al acto» (Jiménez Juliá, 2006: 242).
Indudablemente, todas estas características indican que unos cuantos es un elemento con carácter gramatical, que pertenece a un paradigma cerrado de indefinidos y que muestra un comportamiento distinto de los dos elementos, también indefinidos, que lo integran, unos y cuantos. Pero todo esto no nos permite «verificar el cambio experimentado por la unidad unos cuantos con respecto a la construcción sintáctica unos + cuantos» (Jiménez Julia, 2006: 241) porque no encontramos ningún ejemplo de unos cuantos como unidad sintáctica, en la que se mantengan distintos los valores de los indefinidos unos y cuantos ni ningún contexto desde sus primeras apariciones en el que su uso sea distinto del actual. Nos hallamos, sin duda, ante un elemento de valor gramatical, pero no podemos ver un proceso de cambio en su for-mación. Realmente, el hecho de que unos, como pronombre o determinante indefinido, no aparezca nunca en los mismos contextos que el relativo cuantos o el interrogativo cuántos difi-culta postular un contexto en el que ambas formas pudieran utilizarse, a diferencia de lo que sucede con unos pocos, construcción en la que cada uno de los miembros integrantes y la cons-trucción conjunta pueden aparecer en el mismo contexto dando lugar a secuencias gramaticales, aunque con significados no equivalentes: compré unos libros, compré pocos libros, compré unos pocos libros.
Unos cuantos sí puede sustituir a unos en determinados contextos y dar lugar a construc-ciones gramaticales, aunque de distinto significado: compré unos libros, compré unos cuantos libros, debido a que la forma compuesta unos cuantos es también, como unos, un pronombre o determinante indefinido, y tiene por tanto mayor afinidad con el primer miembro de la cons-trucción que con el segundo, el relativo cuantos, que necesitaría encabezar una oración subor-dinada, o el interrogativo cuántos, que puede encabezar una oración interrogativa directa o indirecta, pero sin ir precedido de un indefinido. Por ello, no es transparente la razón por la que cuantos se llegó a unir a unos para dar lugar a un nuevo indefinido. Y, de hecho, son pocos los intentos que se han dado de explicar históricamente su formación y el proceso (si es que ha existido tal proceso) que ha llevado a la aparición de la nueva forma. Camus (2009) no se refie-re a unos cuantos al exponer la historia de los indefinidos en español. Gessner (1895: 159), probablemente ante la inexistencia de contextos que puedan explicar la utilización de unos y cuantos seguidos en una misma secuencia, da una explicación a través de la elisión del verbo saber seguido de un pronombre interrogativo: «yo llevo aquí unas, (no sé) cuántas, barajas» (Espinel) y Hanssen (1945 [1910]) dice que «hay evidencias de elipsis en unos cuantos»; pero las secuencias de ese tipo siempre han sido inusuales y difícilmente podrían haber dado lugar a una rutinización que motivara la posterior elipsis. No conocemos otras hipótesis poste-riores sobre la formación de este indefinido6.
No existe un precedente latino para este indefinido, ni obviamente podía existir puesto que en latín no existe el plural de UNUS. Y tampoco existen formas paralelas en francés o ita-liano, lenguas en las que, aunque se ha dado la gramaticalización de este numeral como artículo indefinido, no ha llegado a consolidarse una forma de plural7. Sí existe esta formación en las lenguas de la península ibérica, uns quants/unes quantes en catalán, unos cuantos/unas cuan-tas en castellano, uns quantos/umas quantas en portugués. En estos casos podría tratarse de creaciones paralelas en los tres romances ibéricos, o haberse dado la creación en uno de ellos, desde el que habría irradiado a los demás. Si observamos los ejemplos castellanos que recoge CDH para el siglo XVI, podemos ver que los dos primeros ejemplos proceden de la traducción de una obra escrita en catalán, el Libro de guisados de Ruperto de Nola, y de los seis restantes (excluimos el ejemplo de Quevedo, probablemente del XVII), cuatro proceden de autores del área oriental de la península, los aragoneses Jerónimo de Urrea (¿Épila?, Zaragoza, h. 1510) y Jerónimo Soriano, natural de Teruel (2 ejemplos), y el valenciano Furió Ceriol, y otros dos proceden del área central, Pedro de la Gasca8, natural de Navarregadilla (Ávila) y el toledano Alonso de Villegas.
En principio, aunque hay un peso importante de los ejemplos de CDH procedentes del área oriental peninsular, no es este tan decisivo como para poder asegurar que su uso sea espe-cialmente intenso en esa área, o que esté allí su centro de irradiación. Sin embargo, hay más datos que apuntan hacia un uso más intenso en el área oriental y especialmente en el área cata-lanohablante. En primer lugar, los ejemplos catalanes son más antiguos que los castellanos, y la intensidad de su empleo es mayor en catalán que en castellano en el siglo XVI.
En el corpus CICA, se documenta un ejemplo del uso de uns quants en la primera mitad del siglo XV:
E aprés hac estat uns quants dies, près un seu fael companyó, se n'anà a casa de madona Lisseta (Decamerò, 1.ª part., trad. catalana, 1429).
Y la frecuencia de aparición de uns quants/unes quantes en el siglo XVI es mucho más alta que la de unos cuantos/unas cuantas en el CDH. A pesar de que el número de palabras inclui-das en CICA (1.623.953) es mucho menor que en CDH (57.886.242), el número de casos registrados es mayor (25 ejemplos, 16 de uns quants y 9 de unes quantes) y alcanzan una pro-porción de 15,39 ocurrencias por millón de palabras, frente a 6 ejemplos (no tenemos en cuen-ta el de Quevedo, del siglo XVII) en CDH que solo alcanzan una proporción de 0,14 ocurren-cias por millón.
En segundo lugar, los ejemplos más antiguos documentados por CORDE y CDH en cas-tellano corresponden a una traducción de un texto catalán, el Llibre del coch, en la que apare-cen dos ejemplos de unas cuantas. Pero en el texto catalán, el uso de uns quants/unes quantes es mucho más amplio que en la traducción castellana, pues, además de los dos casos de unas cuantas cabezas y unas cuantas veces que aparecen en la traducción castellana, que traducen uns quants caps y vnes quantes voltes (fol. xxiii de la edición catalana de 15209) del texto cata-lán, hay otros 6 casos en que se utiliza uns quants/unes quantes, generalmente traducido por algunos/algunas (5 veces) y en una ocasión, con un cambio en la construcción sintáctica, se utiliza la locución adverbial un poco en el pasaje castellano:
aprés dóna -li unes quantes voltes, perquè s' í encorpore lo such dels limons dintre (Libre del coch, CICA)
después tráelo un poco con el meneador de palo porque se mezcle bien el suco de limones dentro (Libro de guisados, 1529, apud CDH).
En tercer lugar, la búsqueda avanzada de Google Libros (14-01-2023) para unos cuan-tos/unas cuantas (con diferentes variantes gráficas) en textos del siglo XVI escritos en caste-llano devuelve una serie de ejemplos que en su mayoría proceden de autores de la zona oriental de la península. Así, además de algunos ejemplos coincidentes con los que recoge CDH, en-contramos unos cuantos/unas cuantas en tres autores catalanes: Francesc Micó (natural de Vic), Alivio de los sedientos, 1576 (tres ejemplos); Ángel de Pas (fraile menor recoleto de la provincia de Cataluña y guardián de Lérida), Primera Parte de los discursos spirituales [...] que el padre nuestro sanct Francisco dio al mundo, 1579; y fray Antonio Castells (del monasterio de Montserrat), Theorica y Pratica de Boticarios, 1592; y una más en la pieza preliminar «Al benigno lector» en el Lexicon seu dictionarium ... in Cathalanum&Castellanum ad omnium studio, publicado en Barcelona en 1585; 6 autores valencianos: Vicente Roca, Hystoria enla qual se trata dela origen y guerras que han tenido los turcos, 1556; Pedro Antonio Beuther, Primera parte de la Coronica general de toda España y especialmente del reyno de Valencia10, 1563; fray Christoual Moreno (provincial de la ciudad de Valencia), Libro de la vida y obras maravillosas del siervo de Dios ... Fray N. Factor, 1586; fray Miguel Salón Ferrer, Libro de los grandes y singularissimos exemplos que dexo de si en todo...do F. Thomas de Villanueva Arçobispo de Valencia, 1588 (2 ejemplos); Jerónimo Cortés, Libro de phisonomia natural, y varios secretos de naturaleza, 1598 (2 ejemplos); Antonio Juan Villafranca, traducción de Paulo Iovio Libro de las historias y cosas acontescidas en Alemana, Espana, Francia, Italia, Flandes, Inglaterra..., 1562; 1 autor aragonés: Juan Álvaro Zapata (¿Torralba?, ¿Calatayud?, Zaragoza), Vida, Penitencia, y Milagros de ... san Bernardo. Traduzida de Latin en Romance, 1595 (3 ejemplos), al que probablemente habrá que añadir a fray Juan Sagastizábal, Exortacion a la santa deuocion del rosario de la Madre de Dios, 159711; y aragonés o valenciano es Juan Cal-vo12, Libro de Medicina y Cirurgia que trata de las llagas en general, 1592 (1 ejemplo), Cirur-gia de Guido de Cauliaco con la glosa de Falco: agora nueuamente [...] con vn tratdao de los simples, 1596 (3 ejemplos) y Segunda parte de la medicina y cirurgia, que trata de las vlceras en general y particular, 1599 (1 ejemplo). Fuera de estas áreas encontramos solo un autor navarro, Pedro de Albret o de Navarra, Dialogos de la diferencia que ay de la vida rustica a la noble, 1567; uno vasco, Pedro de Madariaga (Dima, Vizcaya)13, Libro subtilissimo intitulado Honra de Escriuanos, 1565; uno albaceteño, Pedro Simón Abril (Alcaraz, Albacete)14, Las seis come-dias de Terencio escritas en latin y traduzidas en vulgar Castellano, 1577, Los dieziseis libros de las epístolas, o cartas de M. Tvlio Ciceron, vulgarmente llamadas familiares, 1592 (2 ejem-plos) y el toledano Alonso de Villegas, del que se hallan dos ejemplos distintos del ofrecido en
los corpus académicos, procedentes de Flos sanctorum; y historia general, en qve se scriue la vida de la Virgen sacratissima madre [...], 1588 y de Flos sanctorum. Qvarta y vltima parte. Y Discursos, ò Sermones, sobre los Euangelios de todas las Dominicas del año, 1589. Lo usa además el portugués Antonio Pérez en su Summa y examen de chirurgia y de lo mas necessario que en ella se contiene, 1568. Vemos, además, que todos los ejemplos se concentran en la se-gunda mitad del siglo XVI, frente a lo que sucede en los textos catalanes. El CICA recoge 10 ejemplos catalanes procedentes de la primera mitad del siglo XVI. Y aun en la actualidad el uso de uns quants en catalán parece algo más amplio que en español. A diferencia del español, en catalán existe la forma un quant en singular, aunque reducida a su combinación con temps: un quant temps15. Y el uso de uns quants/unes quantes se da en contextos algo más amplios. Aun-que unos cuantos no es una construcción que tenga marca de vulgarismo, es más frecuente en la lengua del coloquio que en la lengua escrita, en la que tiene un uso muy reducido en textos expositivos. En algunos casos, enunciados que contienen la secuencia uns quants en catalán prefieren traducirse por algunos, no por unos cuantos. Así, los títulos de las novelas de Jordi Serra i Fabra, Uns quants dies de gener, Uns quants dies de febrer, Uns quants dies de no-viembre o Un dia de setembre i uns quants d'octubre están traducidos al castellano como Algunos días de enero, Algunos días de febrero, Algunos días de noviembre y Un día de sep-tiembre y algunos de octubre.
Los ejemplos que hemos podido localizar de las primeras etapas de la utilización del cuan-titativo unos cuantos nos permiten realizar algunas hipótesis. En principio, parece claro que solo en las lenguas en las que un ha desarrollado una forma de plural como determinante inde-finido puede haberse creado un indefinido compuesto del tipo unos cuantos. Y es en las len-guas peninsulares, catalán, castellano, gallego y portugués, donde encontramos esta forma. Dado que no existe el plural de UNUS en latín, no pudo crearse en época latina una secuencia de este tipo, pero podría haberse dado en una época inicial de las lenguas iberorromances. La documentación, sin embargo, no avala esta interpretación, dado que no encontramos ejemplos anteriores al siglo XV en ninguna de estas lenguas. Y para el sigo XV solo tenemos un ejemplo catalán. A partir del siglo XVI comenzamos a encontrar ejemplos de unos cuantos en castellano en los corpus académicos y en la búsqueda avanzada de Google Libros. Sin embargo, con la excepción de dos casos de 1525 que corresponden a una traducción del catalán16, no encon-tramos ejemplos hasta la segunda mitad del siglo, en tanto que el CICA proporciona un nú-mero de ejemplos relativamente elevado para los textos catalanes de la primera mitad del XVI. Y los ejemplos de textos escritos en castellano en la segunda mitad del siglo XVI proceden en su mayoría de autores del área oriental de la península: Valencia, Cataluña y Aragón o autores que han residido durante un tiempo prolongado en esas áreas (el vizcaíno Pedro de Madariaga y el alcaraceño Pedro Simón Abril). Aparte de estos, solo encontramos un autor navarro
(Pedro de Navarrra), otro toledano (Alonso de Villegas), otro abulense (Pedro de la Gasca, Navarregadilla de Ávila)17 y uno portugués (Antonio Pérez).
Cabría la posibilidad de que este indefinido se hubiera formado simultáneamente en las distintas lenguas peninsulares y hubiera tenido después distinto éxito en su posterior difusión y en su mayor o menor aceptación en la lengua escrita, lo que se traduciría en una mayor pre-sencia de su uso en textos escritos en aquellas zonas en que se hubiera alcanzado su introduc-ción en un registro elaborado; sin embargo, la clara anterioridad de su documentación en cata-lán y la incidencia abrumadoramente más elevada en esta lengua que en castellano en el siglo XVI (el CICA ofrece una intensidad de empleo por millón de palabras más de 100 veces superior en el catalán del siglo XVI que la que ofrece el CDH para el castellano de este mismo pe-riodo) hacen pensar en una muy probable prioridad cronológica de su uso en esta lengua. Y el hecho de que los primeros ejemplos castellanos correspondan a traducciones del catalán o a autores mayoritariamente procedentes del área oriental peninsular o fuertemente vinculados con ella, especialmente Valencia y Cataluña, y en menor medida Aragón, hace suponer que este uso pasó del catalán a los hablantes bilingües de esta zona, y posiblemente después al área más cercana y políticamente vinculada con ella, Aragón y por esta vía tal vez también a Nava-rra. Pero en cualquier caso, el hecho de que ya en la anónima18 traducción del Llibre del coch de 1525 se utilice en dos ocasiones unas cuantas, junto a otras, más frecuentes, en que uns quants se traduce por algunos, hace pensar que el traductor tiene conciencia de que esta expre-sión tiene algún nivel de uso en castellano. Y el uso repetido de unos cuantos por Alonso de Villegas en el último cuarto del siglo XVI parece indicar ya un cierto nivel de arraigo, a pesar de que se documente poco en textos procedentes de autores castellanos. Solo tendríamos, si la lectura es correcta, un autor más, el abulense Pedro de la Gasca. No tenemos ejemplos de auto-res procedentes del área más occidental, del antiguo reino de León19. Curiosamente sí tenemos un ejemplo en un autor portugués, Antonio Pérez, que no escribe en su lengua materna. No es fácil saber en este caso si este uso corresponde a una transferencia de una construcción existen-te en portugués, aunque no hemos podido ver su uso en esta época en el CP, o a una construc-ción aprendida en Castilla, pero no es un autor que haya tenido una especial vinculación con el área oriental de la península. En cualquier caso, la documentación de uns quantos es más tar-día en portugués que en castellano, el CP no lo documenta hasta el siglo XIX20 y solo con una frecuencia algo notable en el XX, pero mucho menor que en español: 2,62 casos de uns quantos
y 1,23 de umas quantas por millón en portugués frente a los 15,03 para unos cuantos y 9,60 para unas cuantas que da el CE para el español. Estos datos son acordes con una progresiva extensión desde el área oriental a la occidental de la península. Estamos pues, probablemente, ante un caso más de introducción y extensión en castellano de un rasgo lingüístico oriental, lo que estaría de acuerdo con la observación de Octavio de Toledo (2021) de una importante influencia sintáctica oriental en castellano a partir del siglo xv, frente a una influencia occidental más importante en los siglos xiii y xiv21.
3. Siglo xvii
En el siglo xvii observamos un crecimiento en el uso de unos cuantos/unas cuantas. Los datos de CDH, sumadas sus apariciones con las distintas grafías posibles, arrojan un total de 36 casos y una frecuencia normalizada de 0,99 casos por millón. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que 16 ejemplos, el 44,4% del total, corresponden a Los veintiún libros de los in-genios y máquinas de Juanelo Turriano, que el CDH data como anterior a 1605, y no es seguro si este texto está escrito a finales del xvi o a principios del xvii22. Por otra parte, el número de ejemplos de la primera mitad del xvii es el doble que el de la segunda mitad (24 frente a 1123), pero hay que tener en cuenta dos hechos: 1) la mayoría de los de la primera mitad (16, dos tercios) proceden de una sola obra, Los veintiún libros de los ingenios y má-quinas de Juanelo Turriano, lo que puede desvirtuar un poco las estadísticas (más si tenemos en cuenta que podría ser de finales del xvi); 2) La cantidad de documentos y el volumen de texto fichado en los corpus académicos en la primera mitad del siglo xvii es muy superior al de la segunda mitad de ese siglo. De hecho, aun incluyendo los ejemplos de Los veintiún libros de los ingenios, la frecuencia normalizada que da CDH para la primera mitad del siglo xvii es de 0,81 casos por millón, frente a 1,70 para la segunda mitad.
Por otra parte, podemos observar que, en la primera mitad del siglo xvii, la mayoría de los ejemplos proceden de autores del área oriental de la península. Los veintiún libros de los ingenios y máquinas, obra en la que se emplea con cierta intensidad esta construcción, no parece haber sido escrita por Juanelo Turriano, natural de Cremona, a pesar de la atribución que hallamos en el manuscrito de la Nacional que lo conserva, y hay una gran unanimidad, basada, entre otros, en criterios lingüísticos (sobre todo léxicos), en que su autor era arago-nés24. Otro ejemplo procede del Quijote de Avellaneda (1614). Aunque se desconoce quién está detrás de este pseudónimo, fue muy probablemente un autor aragonés, pues hay arago-nesismos en su texto y el propio Cervantes, que nunca usa el indefinido unos cuantos, decla-ra en la segunda parte del Quijote que su autor era aragonés. Otros tres ejemplos proceden de la Segunda parte de la vida del pícaro Guzmán de Alfarache (1602) escrita por Mateo Luján de Sayavedra, pseudónimo bajo el que generalmente se ha entendido que estaría el escritor Juan Martí, natural de Orihuela, localidad que, a principios del XVII, era todavía de habla valenciana. De modo semejante a lo que vimos con Cervantes, tampoco Mateo Ale-mán, autor del Guzmán de Alfarache, utiliza el indefinido unos cuantos, a diferencia de su continuador. Y otros dos ejemplos proceden de El Guitón Onofre (1604) de Gregorio Gon-zález, natural de El Rincón de Soto (La Rioja), fuera del área aragonesa, aunque próxima a ella. Hay, por último, algunos ejemplos cuya procedencia no podemos precisar, como sucede con el anónimo Entremés de los mirones (1611) o una composición incluida en la Segunda parte del Romancero general y Flor de diversa poesía recopilados por Miguel de Madrigal (1604). Aunque no tenemos ejemplos seguros en CDH del área castellana, hemos de recor-dar que podemos contar uno de Quevedo, que, aunque aparece al pedirle los ejemplos del XVI, corresponde probablemente al XVII. Y esto sería acorde con un cierto desarrollo del uso de unos cuantos al menos desde la segunda mitad del XVI en Castilla, como veíamos por el empleo que hace de él el toledano Alonso de Villegas.
En la segunda mitad del siglo XVII, aunque seguimos encontrando en CDH ejemplos procedentes de escritores aragoneses, tres de Gracián (Belmonte de Gracián 1601-Tarazona 1658), uno de la segunda parte de El Criticón (1653) y dos de la tercera (1657) y uno de la Historia de Mindanao y Joló (1667), de Francisco Combés (Zaragoza 1620-1665), publica-da póstumamente, ya no son predominantes. Encontramos tres ejemplos del madrileño Francisco Santos y otros tres en la Crónica de la provincia de San Gregorio Magno en las Islas Filipinas (1676), de fray Francisco de Santa Inés, natural de Peñaranda de Bracamonte (Salamanca)25, área claramente occidental. El ejemplo del Teatro de virtudes políticas que constituyen a un príncipe (1680) de Carlos de Sigüenza y Góngora (México 1645-1700), como ya vimos, no es válido. Sin embargo, el CORDIAM recoge cuatro ejemplos mexicanos de finales del siglo XVII, tres de ellos precisamente de Sigüenza y Góngora, que probablemen-te corresponden a la redacción original, puesto que no se trata de pasajes en que haya cita de otro autor, lo que mostraría ya la extensión que comienza a alcanzar este cuantificador, que ha llegado a tierras americanas. Transcribimos uno de ellos:
En este interin, saliendo de hacia donde esta la horca una tropa de indios, destrozaron los puestos de vendedores que alli habia para que les quedase campo desocupado y, entretanto, se subieron unos cua/2ro5soldados a las azoteas con tercerolas y, sin duda alguna para espantarlos, comenzaron a dis-pararles con sola pólvora («Alboroto y motin de los indios de México», 1692, apuc/CORDIAM).
4. SlGLOS XVIII-XX
En el siglo XVIII, sin diferencias dialectales marcadas, encontramos ejemplos procedentes de todas las areas, incluida Hispanoamérica, y vemos un crecimiento muy notable respecto a la intensidad de empleo, que con 3,83 casos por millón duplica holgadamente la frecuencia nor-malizada de la segunda mitad del XVII. Pero hay también una diferencia importante entre la primera y la segunda mitad de este siglo. Mientras en la primera mitad del siglo XVIII no au-menta el empleo de unos cuantos, de hecho, en los datos del CDH, con una intensidad de 1,02 casos por millón de palabras, disminuye26, en la segunda mitad si tenemos un despegue acusado de su empleo, que pasa a una frecuencia normalizada de 7,15 casos por millón de palabras, y sigue aumentando de un modo intenso en el siglo XIX y de un modo mucho mas suave en el XX. Todo esto muestra un crecimiento lento en sus primeros momentos de uso, un crecimiento acelerado en la fase de mayor desarrollo y un crecimiento suave en la fase mas moderna, del siglo XX. Y si hacemos un grafico por siglos, tendriamos efectivamente una curva en forma de s.
Pero un grafico mas detallado, realizado por periodos de 50 anos, nos permite ver de un modo mas preciso la evolución del uso de unos cuantos:
Aparte de la pequena disminución ya comentada en la primera mitad de XVIII, hay otra que corresponde a la segunda mitad del XVI, que creemos que se debe al mero azar de los textos recogidos en un periodo en que aün el uso de unos cuantos es escaso, y el peso de los dos ejem-plos procedentes del Libro de guisados de Ruperto de Nola, en la primera mitad del XVI, des-equilibra los resultados. De hecho, la büsqueda en Google Libros arroja muchos mas ejemplos de la segunda mitad del XVI que de la primera. Y el ligero descenso de empleo en la segunda mitad del siglo XX frente a la primera modifica la forma de la curva, que ya no presenta la tipica s que encontramos en la extensión de muchos usos lingüisticos27. Esto, por otra parte, es nor-mal: en la extensión de un uso lingüistico podemos encontramos con una fase de introducción y suave crecimiento, seguido de un crecimiento acelerado hasta llegar a la etapa de consolida-ción, que tiende a una meseta. Podemos encontramos entonces con un crecimiento suave, que completa la s. Pero alcanzado el punto de apogeo, puede seguir a este una fase de descenso, mas o menos acusado, como muestran los datos de la segunda mitad del siglo XX. Y ese suave descenso parece continuar en el XXI a juzgar por los datos de CORPES XXI, que con un total de 11.915 casos de unos cuantos/unas cuantas ofrece una frecuencia normalizada de 30,29 casos por millón. En cualquier caso, aunque los datos de los corpus académicos muestran una ten-dencia suavemente decreciente desde la segunda mitad del siglo XX, podemos hablar basica-mente de estabilidad desde la segunda mitad del siglo XIX. Y, como senalamos anteriormente, su empleo parece ser mas amplio en la lengua hablada que en la escrita, especialmente en un registro formal. A pesar de que los datos de CORPES XXI parecen contradecir esta afirma-ción, pues la frecuencia de empleo de unos cuantos en el corpus seleccionando el medio oral es de 26,18 por millón de palabras, lo cierto es que, dentro de la tipologia textual que distingue este corpus, los registros mas formales presentan una incidencia notablemente mas baja de empleo de unos cuantos. Por debajo de 15 ocurrencias por millón de palabras en la suma de unos cuantos + unas cuantas se hallan la propaganda y publicidad (9,67)28, el discurso acadé-mico (10,41) y los libros de texto (13,67), en tanto que los escritos que pertenecen a tipos de discurso menos formales presentan empleos mucho más altos, incluso por encima de las 50 ocurrencias por millón de palabras29: blog (63,33), ficción, que puede presentar registros muy heterogéneos, (58,91).
Resulta interesante la comparación con el corpus COSER, compuesto por conversaciones semidirigidas, que da una frecuencia de 50 casos por millón de palabras30 y una distribución bastante homogénea en todo el territorio peninsular. También ofrece una frecuencia de em-pleo, comparado con algunos/algunas, muy superior a la que da CORPES XXI. En COSER hallamos 180 casos de unos cuantos/unas cuantas frente a 1318 de algunos/algunas, una can-tidad 7,32 veces superior; en CORPES XXI 10494 casos de unos cuantos/unas cuantas frente a 256601 de algunos/algunas, una cantidad 24,45 veces superior, porcentaje semejante al que da para el medio oral: 160 casos de unos cuantos/unas cuantas frente a 3322 de algu-nos/algunas, una cantidad 27,68 veces superior31. No obstante, si comparamos los resultados de COSER con los textos que en CORPES XXI se integran en la tipología «Ficción», vemos que casi desaparece la diferencia entre sus resultados y los del corpus oral COSER: 6.248 casos de unos cuantos/una cuantas en «Ficción» en CORPES XXI frente a 53.457 de algu-nos/algunas, una cantidad 8,6 veces superior; mientras que los textos académicos, más forma-les y próximos al polo de la distancia comunicativa, con 30.016 ejemplos de algunos/algunas frente a 316 de unos cuantos/unas cuantas arroja una proporción de 95,99.
PRESEEA, otro corpus de textos orales formado por conversaciones semidirigidas, en este caso procedentes de espacios urbanos de distintas áreas hispanohablantes, europeas e hispa-noamericanas, ofrece resultados distintos de los de COSER, que se acercan más a los de COR-PES XXI. En este corpus se recogen 116 casos (86 de unos cuantos y 30 de unas cuantas), con una frecuencia normalizada de 24,44 por millón de palabras, aunque la proporción del empleo de este cuantificador compuesto respecto a algunos/algunas es mayor que la que refleja COR-PES XXI. En PRESEEA se recogen 1001 ejemplos de algunos (210,95 casos por millón de palabras) y 822 de algunas (173,23 casos por millón de palabras), lo que supone una frecuencia 15,71 mayor de empleo de las formas algunos/algunas, algo más de la mitad de la proporción que ofrece CORPES XXI sobre el total de los datos, pero casi el doble de los que ofrece para la tipología «Ficción» y ligeramente superior al doble de la proporción que hallamos en CO-SER. Y casi coincide con la proporción que hallamos en los blogs recogidos en CORPES XXI en los que el uso de algunos/algunas es 16,18 veces superior al de unos cuantos/unas cuantas. Tal vez la menor proporción de empleo de unos cuantos/unas cuantas en PRESEEA frente a COSER esté en relación con una mayor preferencia de este indefinido en áreas rurales. No obstante, haría falta un mayor acopio de datos para poder afirmarlo con mayor certidumbre.
5. Conclusiones
La creación de unos cuantos y formas equivalentes en otros idiomas solo ha podido darse en aquellas lenguas en las que unos/unas han alcanzado empleo como formas del plural de un determinante indefinido. Este rasgo lo comparten las distintas lenguas románicas peninsulares: catalán, aragonés, castellano, leonés, gallego y portugués, así como la utilización de un indefi-nido del tipo unos cuantos. La creación de unos cuantos y formas equivalentes podría haber sido fruto de un proceso paralelo en los distintos romances peninsulares o tener un punto de origen y una posterior extensión a los otros romances.
La formación del indefinido uns quants en catalán, documentada ya en el siglo xv, parece haber sido anterior a la aparición de unos cuantos en castellano. En la primera etapa de la do-cumentación de unos cuantos en castellano, en el siglo xvi, el porcentaje de aparición de uns quants en textos catalanes es muy superior al de unos cuantos en textos castellanos. Además, los textos escritos en castellano en que encontramos unos cuantos en el siglo xvi e incluso la primera mitad del xvii, proceden mayoritariamente de autores del área oriental de la penínsu-la, zonas catalanohablantes, Cataluña y Valencia, y la más próxima a ellas, Aragón, territorios que formaron parte de la antigua corona de Aragón. Esto parece indicar que su formación debió darse primero en catalán y pasar de allí al castellano de hablantes bilingües de estas zo-nas, y al de las zonas geográficamente más cercanas como Aragón, y solo más tarde al área cas-tellana central. Este proceso de difusión de este a oeste parece corroborarlo el hecho de que la documentación de uns quantos en portugués es más tardía que en castellano y su utilización menos intensa.
El hecho de que unos cuantos sea probable adaptación del catalán uns quants implicaría que no hemos de hablar de un proceso de gramaticalización en castellano, puesto que se trata-ría de un calco de la estructura catalana. Pero esto no soluciona el problema original respecto a su formación, dado que los usos de uns y quants en catalán son paralelos a los de unos y cuan-tos en castellano. Los ejemplos rastreados en CICA de uns quants/unes quantes muestran, como unos cuantos en castellano, su empleo como indefinido sin pasar por otros contextos previos en que haya podido tener otro valor. Y, de hecho, no es posible hallar contextos en que unos (o uns) y el relativo cuantos (o quants), o el interrogativo cuántos (o quants) puedan aparecer contiguos o permitan la conmutación de uno por otro, ni podemos entender su crea-ción como resultado de una elisión de otro u otros elementos. Es cierto que los relativos e inte-rrogativos intervienen con frecuencia, en distintas lenguas, en la formación de nuevos indefinidos (Haspelmath, 1995: 26), y en este sentido la integración de cuanto en el indefinido compuesto unos cuantos es un ejemplo más de esta tendencia; pero la mera constatación de su incorporación a una tendencia amplia no explica el caso particular de su formación, las razones concretas que han conducido a ella, razones que no hemos conseguido dilucidar por el mo-mento32.
Por tanto, en función de los datos de los que hasta ahora disponemos, habría que aceptar que, independientemente de las razones que hayan llevado a la codificación de este nuevo in-definido compuesto, nos hallamos ante un elemento con valor gramatical que aparece de un modo súbito, sin que podamos hablar propiamente de un proceso de gramaticalización, si entendemos proceso como una sucesión de fases. En caso de que nos hallemos ante una adapta-ción en catalán, con ciertas particularidades, del latín aliquot y el italiano alquanti, como pro-pone Octavio de Toledo (2023), seguido de un proceso de calco y difusión en castellano, la aparición súbita sería debida a que en los casos de préstamo o adopción de un calco no hay realmente un proceso de gramaticalización que requiera la convencionalización de inferencias en un contexto: el elemento que ya tiene funcionamiento gramatical en otra lengua se intro-duce directamente con ese valor en la lengua que lo adopta.
Una vez creado el nuevo elemento gramatical, en este caso el nuevo indefinido, o una vez incorporado como consecuencia de un proceso de calco, puede experimentar un proceso más o menos rápido de difusión. En ello no hay diferencia con el proceso de difusión que podemos encontrar en otros procesos de gramaticalización o de otras innovaciones lingüísticas de distinto tipo.
Footnote
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