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Mantarraya Ediciones y el festival Poesía por Primavera, dos de los principales apéndices del proyecto cultural gestionado desde Hostería La Bota, llegan a su fin.
La razón, explica el escritor y promotor cultural Antonio Calera-Grobet, quien ha estado al frente de tales esfuerzos, es una impostergable necesidad de replantear el cómo conducirse, y, sobre todo, concentrarse en robustecer esa casa matriz enclavada en el Centro Histórico que es La Bota, y que está por celebrar su 20 aniversario.
"En verdad que yo pienso que nos estamos agazapando para saltar otra vez. Eso es lo que yo quiero", confía Calera-Grobet en entrevista.
"De manera que lo que viene no es una especie de impasse asceta, sino fortalecimiento", prosigue. "Limpiar la mirada, afinar las armas de la infantería, dejar los pesos muertos, y seguir haciendo lo nuestro por lo menos un par de décadas más".
Fue en España donde Calera-Grobet, el artista Demián Flores y el poeta Luis Felipe Fabre idearon Mantarraya Ediciones en 2003, año en que salió el primero de sus títulos: Una temporada en el Mictlán, del propio Fabre.
Desde entonces, el sello publicó arriba de 80 libros, congregando lo mismo a nuevas plumas que a autores consagrados, como Eduardo Lizalde, Alberto Blanco, Guillermo Fadanelli, Dolores Dorantes, Luigi Amara, Julián Herbert, María Rivera, Elma Correa o Maricela Guerrero, por referir sólo a algunos.
"Me siento contento de haber hecho esta labor. Publicamos ensayo, antologías, poesía, diatribas, aforismos, engaños, y, muchas veces, en una concepción de literatura que ni siquiera tenía que ver con lo que yo concibo como literatura; es decir, fue un enganchamiento total con la otredad", resalta Calera-Grobet, quien calcula que hay unos 6 mil ejemplares de distintos títulos en la bodega, mismos que estarán obsequiando o vendiendo a muy bajo precio a través de La Chula Foro Móvil.
"En realidad, nunca fue rentable; ahora quizá es más caro de lo que siempre fue. Pero no, definitivamente ése no es el tema (por el que cerramos el sello); es un tema de orden intelectual: ver cómo vamos a seguir nosotros impulsando las letras desde otras trincheras".
El escritor y promotor cultural es enfático en cuanto a que este empeño siempre funcionó como una asamblea, un lugar de tolerancia y de derecho al disenso; "entonces, yo creo que sí cumplió con aportar un retrato de la diversidad", apunta, reconociendo la asistencia que siempre tuvo de amigos y colegas en cada proyecto.
Con ése mismo ánimo concertador, Calera-Grobet consultó recientemente a varios de sus colaboradores
-como Pura López Colomé, Gabriel Macotela, Eduardo Milán, Daniel Lezama, Natalia Toledo, Hernán Bravo Varela, Luis Felipe Fabre, Rocío Cerón, Raúl Zurita y tantos otros- sobre el peso específico de La Bota y lo que desde ahí se articula.
"En las respuestas hubo coincidencias en el sentido de que el remanso, el entreparéntesis, iba a ayudar. Otros me decían: 'Continúa, continúa'. Claro, sí, pero ¿con qué hígado?", dice Calera-Grobet, riendo.
Así fue como también decidió, hace menos de dos semanas, el fin del festival Poesía por Primavera, que este marzo habría celebrado su edición 13 y cuya programación ya estaba definiéndose.
Su primer antecedente fue La Otra Letra, Feria de Revistas y Editoriales Alternativas de la Ciudad de México, en 1998, y evolucionó como Segundo Piso y Poesía y Combate, hasta finalmente ser el tradicional encuentro anual de la palabra con la calle, siempre contestatario y firme denunciante de la violencia contra las mujeres, los ambientalistas, los periodistas y demás.
Junto a varios de los ya mencionados, creadores como David Huerta, Elsa Cross, Tedi López Mills, Coral Bracho, Julio Trujillo, por dar apenas unos nombres, nutrieron las filas de este festejo -poético y escénico- sobre el corredor peatonal San Jerónimo, frente a La Bota, donde jamás faltó la visita hostil de autoridades -sin importar la Administración en turno- queriendo verificar permisos que siempre estaban en regla, en total legalidad, pero los pretextos no faltaban.
"Cuando alguien llega de la Alcaldía, por ejemplo, yo tiemblo", lamenta Calera-Grobet, esperando ahora de los políticos no más que el cabal cumplimiento de su labor, sobre todo respecto a los servicios básicos, "y que defiendan lo que La Bota hace por el bienestar social".
"Hacer que la gente conviviera en una zona temporalmente autónoma, eso fue glorioso", celebra, orgulloso, el gestor cultural al pensar en lo logrado con el festival Poesía por Primavera.
Copyright Editora El Sol, S.A. de C.V. Mar 1, 2025