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El artículo explora la filiación entre el teatro mexicano del siglo XVIII y las pulquerías, centrándose en el caso de la obra Las bodas del general Carbonero. Sugiere, además que el teatro influyó en la música tradicional mexicana, particularmente en el huapango arribeño. El artículo hace referencia a diversas fuentes sobre pulquerías, poesía improvisada, música y teatro para respaldar estas afirmaciones.
The article delves into the connection between 18th-century Mexican theater and pulquerías, focusing specifically on the play Las bodas del general Carbonero. lt further suggests that the theater influenced traditional Mexican music, especially the huapango arribeño. The paper references various sources on pulquerías, improvisational poetry, music, and theater to support these claims.
La comedia famosa Las bodas del general Carbonero -cuya edición critica nos encontramos preparando y cuyo texto fijado presentamos ahora como apéndice a este trabajo- se compuso durante la segunda mitad del siglo XVII, probablemente entre las década de los años 80 y 90, tiempo precisamente que coincide con un incremento en el consumo del pulque y con la popularización y modernización de los espacios públicos para el ocio como teatros, paseos, plazas y, por supuesto, pulquerías.
La fecha de composición de la obra debe situarse después de 1777, pues no pudo haberse escrito antes ya que precisamente el año que indicamos corresponde a la fundación de la pulquería Maravillas, caracterizada en la obra como la infanta Maravilla, recinto que se ubicaba en la calle del mismo nombre y que había sido propiedad del conde de San Bartolomé de Xala (AGN, IV, caja 1698, exp. 11). Por lo que respecta a la pulquería de Carbonero, alegóricamente representado por el general del mismo apellido, se trató de una pulquería ubicada en la plazuela de Juan Carbonero y si bien no era de las más famosas y ricas, sí fue de las más estables, pues formó parte de las 34 pulquerías originales de la ciudad de México, durante el gobierno del primer conde de Revillagigedo según consignó Manuel Payno en 1864 en su "Memoria sobre el maguey mexicano y sus diversos productos" (Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, €.1, tX, п. 5, 1864) y se mantuvo activa hasta bien entrado el siglo XIX, pues en 1897 aún se citaba como un recinto célebre, quizá ya con un aura de melancolía y nostalgia, tal como lo deja ver la siguiente cuarteta de una cancioncilla titulada Adiós a México, de moda por entonces (Anónimo, Imprenta de Vanegas Arroyo, 1897):
Adiós, chata Villaruel
que paseabas con salero,
también en Juan Carbonero
tomamos pulque curado.
La calle y plazuela de Juan Carbonero tuvieron diversos negocios relacionados con el pulque, pero sólo una pulquería, pues en 1750 sólo el recinto con el mismo nombre de la calle gozó del reconocimiento legal por parte del virrey para expender la bebida. Estas casas, como mencionamos, habían sido originalmente 34 y se trató de ordenarlas sin mucho éxito; pero en 1763, dividida la ciudad en cuarteles para su mejor vigilancia, la pulquería de Carbonero fue asignada al regidor Antonio Rojas (Soberón Mora y Vásquez Meléndez, 1992: 225), asunto que supone su formalidad.
En los últimos años del siglo XVII, la pulquería de Carbonero perteneció a la familia Herrero, pues en 1780 la administraba doña Catalina de Herrero, quien además también era administradora de otra pulquería llamada Granada (Soberón Mora 2000: 47). Pocos años después, debió haberse vendido o arrendado a la familia Rodríguez, pues para 1786, Carbonero era administrada por el padre Lucas y su hijo Christobal Rodríguez quien a la sazón era "tratante de pulque" es decir que compraba el pulque blanco en diversas haciendas para despacharlo al menudeo en su propio negocio. Don Christobal, además de llevar la pulquería, fue dueño de tiendas de productos de uso diario, llamadas pulperías, lo que le granjeó una fortuna considerable. A su muerte, los bienes fueron cedidos a la viuda, salvo la pulquería, pues entró en un litigio con Lucas Rodríguez, quien años atrás la había comprado a nombre de su hijo don Christobal. Dicho litigio llega a un acuerdo entre ambas partes, luego de varios meses de discusiones en los tribunales (AGN, TJCM, caja 188/57236/1, exp. 6203, ff.145-146).
Ha sido imposible encontrar noticias sobre el crecimiento económico y la bonanza en particular de la pulquería de Juan Carbonero, posterior a 1786, pero nos es lícito creer que debió haber tenido alguna fama de consideración, pues en la alegoría dramática, este expendio de pulques es representado como un gran señor que toma bajo su protección y cuidado el porvenir de otros personajes venidos a menos, alegorías de igual manera de negocios del ramo. Hay razón suficiente para creer que a finales del siglo XVII, Juan Carbonero fue de las pulquerías más fuertes, probablemente porque gozó de la fortuna y el buen juicio de arrendadores hábiles (¿acaso Domingo Texada y Juan García Escalante a quienes está dedicada la comedia?). En 1821, sin embargo, la pulquería dejó de estar bajo el cuidado de la familia Rodríguez, pues para entonces formaba parte de los bienes puestos en remate público por la junta de acreedores de José Mariano Rodríguez, suponemos familiar de los primeros Rodríguez (Gaceta Imperial de México 1, no. 36: 296).
En el Soneto del Vendedor, parte de las dedicatorias que elogiaban la obra, el poeta destacó su apellido a través de un calambur en el que se lee arellano. No hemos podido tener certeza de quien haya sido exactamente esta persona, sin embargo, al tratarse de un vendedor, es decir del distribuidor directo y exclusivo del pulque blanco, creemos que era alguien de la familia García de Arellano, tíos de Manuel Rodríguez de Pedroso, primer conde de Xala. Vale la pena señalar que la primera mujer del conde fue su prima Juana García de Arellano con quien se casó el 5 de mayo de 1722 y engendró cinco hijos, de los cuales sólo sobrevivieron José Julián y Ana María Rodríguez García de Arellano. La familia García de Arellano eran ya productores de pulque y fueron quienes introdujeron a don Manuel en el negocio. Por todo lo anterior, no carece de sentido que este "vendedor" haya sido un García Arellano.
En 1732, el abuelo materno de los primeros hijos de don Manuel Rodríguez heredó a sus nietos José Julián y Ana María haciendas pulqueras y tres expendios en la ciudad de México, posesiones que, por ser niños éstos, administró su padre, el conde de Xala. Este hombre era un hábil negociante, de manera que la herencia de sus hijos incrementó su caudal, tanto que fue más rentable comprar toda la herencia a un tío que también compartía los beneficios dejados por el abuelo materno, asunto que no significó de ninguna manera que José Julián o Ana María, una vez mayores, salieran del negocio, antes bien:
Con el paso del tiempo, la producción de pulque se convirtió en un negocio familiar, pues no sólo Manuel, sino también sus hijos y algunas de sus nietas, fueron dueños de haciendas y ranchos magueyeros con sus respectivas pulquerías -o casas de trato de vender pulque, como también solía llamárseles- en la ciudad de México. entre ellos estaban su nieta María Josefa Rodríguez de Pedroso Cotera y Rivascacho, II condesa de Santa María Regla y III condesa de San Bartolomé de Xala; su nieta Antonia Gómez Bárcena Rodríguez de Pedroso, I marquesa de Selva Nevada; su nieta María Josepha Rodríguez de Pedroso Pablo Fernández, marquesa de Prado Alegre y condesa de tepa, así como Ignacio Adalid Gómez de Pedroso, entre otros. (Velasco Mendizabal, 2014: 775)
Esto sugiere que el "Vendedor" fue alguien relacionado de alguna manera con la familia del conde de Xala, quizá algún García de Arellano encargado de actuar como intermediario entre los arrendadores de la pulquería y con ellos formalizar la distribución del pulque entre las casas autorizadas. Es importante señalar que en la comedia, la administración de los del conde de Xala es hasta cierto punto denostada, esto no implica necesariamente que las pulquerías alegorizadas hayan dejado de ser propiedad de la progenie de don Manuel Rodríguez de Pedroso. Se sabe muy bien que, salvo Carbonero y Toribio, el resto de las pulquerías en la comedia pertenecían en menor o mayor medida a la familia Rodríguez de Pedroso.
Por ejemplo, en 1782, Antonio Rodríguez de Pedroso y Soria, segundo conde de Bartolomé de Xala, título que heredó al morir su medio hermano y primogénito, José Julián Rodríguez García, arrendó a don Miguel Martín Arride y a don Manuel Antonio Rodiel y Palacio las pulquerías Bello, Pacheco (conocida popularmente como Hornillo) y Maravillas, estos locales están representados en nuestra comedia como el capitán Hornillo y la infanta Maravilla; Bello no aparece en la comedia. Este sistema de arrendamiento era muy provechoso para las familias productoras de pulque, pues garantizaba la compra forzosa de la bebida producida en sus ranchos, a la vez que los mantenía alejados de las actividades de la venta al por menor. Para los arrendatarios, era una oportunidad de abrirse paso en la escala social a través de un negocio seguro y de ventas más que regulares:
Los arrendatarios de las pulquerías eran frecuentemente comerciantes intermedios dentro de la colonia o procesadores de alimentos, que buscaban utilizar las ganancias de estos acuerdos de alquiler para financiar la compra de diversas empresas mercantiles y de procesamiento, e incluso quizás una finca. Estas personas eran las que asumían riesgos en el comercio del pulque, calculando que podrían supervisar de cerca la distribución minorista del producto lo suficiente como para prevenir el fraude y ganar dinero. Los propietarios de élite utilizaban a estos arrendatarios para aislarse de la distribución minorista menos prestigiosa del producto y de las incertidumbres del negocio, y, a través de los acuerdos de alquiler, se aseguraban un ingreso constante tanto por el alquiler real de las pulquerías como por la venta garantizada de su pulque. (Kicza 216)!
Dichos arrendamientos eran por un lapso de tres años y el éxito de la empresa dependía de la habilidad (y quizá fortuna) de quienes tomaban las casas, pues según el contrato, las condiciones comerciales llegaban a ser retadoras para quien no tuviese el capital o el crédito necesario para resistir la compra obligada del pulque, sobre todo tomando en consideración que no todos los días la venta sería favorable; quizá al final, era un negocio redondo considerando que se contaba con la exclusividad del producto, lo que reducía la competencia:
La segunda: que durante los dichos tres años de este arrendamiento, han de recibir y sacar los mencionados don Miguel Martín Arride y don Manuel Antonio Rodiel y Palacio, todos los pulques que se rasparen y cosecharen en los ranchos nombrados Cuautengo, Ojo de Agua, Santa Gertrudis, san Antonio "ala, Calixco, Cuatepec y San Ignacio semanariamente, no señalándoles a punto fijo el número de cargas porque han de recibir todas las que produjeren los relacionados ranchos en los meses de octubre, noviembre, diciembre, enero febrero marzo abril mayo y junio, y en los tres restantes de julio agosto y septiembre sólo quedan obligados de recibir cada una semana doscientas y diez cargas y no le queda al dicho señor conde la facultad alguna para vender el pulque de dichos ranchos ni dar orden para ello aunque se los paguen a más precio. (AHCDMX, Pulquerías, vol. 3917, e. 4, ff.7v-8)
Si tomamos como referencia el contrato de arrendamiento de 1782, el periodo que duraba la renta de las pulquerías era corto, lo que permitía la fluctuación de arrendatarios y garantizaba que los dueños no vieran comprometidas sus inversiones, si hubiesen resultado inadecuadas las administraciones de quienes tomaban la pulquería. Por esta razón es que creemos que los señalados Domingo Texada y José García Escalante hayan sido arrendadores en un periodo de tres años entre 1777 y 1796. La última fecha correspondería al año en que la pulquería la Maravilla deja de ser propiedad de los del conde de Xala y pasa a ser propiedad del marqués de Vivanco (Kicza 217). Este último dato también nos ha orillado a creer que la comedia de Las bodas del general Carbonero, sea de hecho una celebración del cambio de propietario. Pero es imposible, por ahora, corroborarlo.
Hacia finales del siglo XVIII, Antonio Vivanco y Gutiérrez, al igual que otro destacado noble novohispano Pedro Romero de Terreros, se había hecho de varios ranchos pulqueros, otrora propiedad de la Compañía de Jesús. El pulque para ese entonces, se había vuelto una de las inversiones más rentables para las élites novohispanas (Hernández; Leal). Esto fue lo que llevó a Antonio Vivanco y Gutiérrez a comprar al segundo conde de Xala la hacienda de Ojo de Agua, junto con algunas pulquerías, de manera que para 1796, año de la fecha de su testamento, al mayorazgo de Vivanco le correspondían las haciendas de Chapingo y Ojo de Agua, San Antonio, San Agustín de las Cuevas (Tlalpan), comprada al mayorazgo Del Villar del Águila, Santa Gertrudis y Los Arquitos, una residencia en la calle del Espíritu Santo en la ciudad de México y dos pulquerías: la Maravilla y otra en el callejón de San Juanico (Maldonado Ojeda 8-9), pulquería, por cierto que se llamaba el Mostruo, pero popularmente era conocida como la misma calle, Juanico (AHCDMX, Pulquerfas, vol 3917, e. 7, s/f). Dicho lo anterior, renovamos la licitud de preguntarnos si a caso la comedia que ahora presentamos no fuera más que una alusión literaria de la entrada de los herederos del marqués de Vivanco, a través de los arrendadores Texada y García Escalante, en el lucrativo negocio del pulque durante el ocaso del virreinato. Es probable, así podrían explicarse los siguientes versos (835-842 de nuestra edición), dichos por la infanta Maravilla:
A morirme voy
porque ya la Parca
a mi último aliento
gira su guadaña.
Adiós, aves tiernas,
flores tan ingratas;
adiós dueño falso
y conde de Xala.
En las últimas décadas del Siglo de las luces, esta élite pulquera estaba emparentada tanto por lazos matrimoniales como por complejas redes familiares que llevaban adelante el comercio del pulque. A través de sus arrendatarios, estos nobles novohispanos había incrementado la popularidad de la bebida mediante una suerte de competencia, no siempre leal, que incluía innovar en aspectos tan simples como permitir la ejecución de música y bailes dentro de los expendios, nombrar a sus negocios de manera creativa y colocar anuncios bellamente decorados, incentivar el consumo de alimentos al interior de los recintos, poner sillas y otras comodidades complejas como poner letrinas separadas para hombres y mujeres (AHCDMx, Pulquerías, vol. 3917, exp. 7 y 8) . Las pulquerías se volvieron sitios para socializar y el pulque, la bebida predilecta entre los mexicanos de todos los estratos sociales, tal como lo evidencia la siguiente Anacreóntica hecha al pulque escrita por don José María Madariaga (Diario de México 2, no. 131: 153):
Si el vino se ha acabado,
dame pulque, mancebo.
También el pulque es don
del gran padre Liseo.
¿No ves cómo se me hinchan
las venas al beberlo,
cómo se enciende el rostro,
cómo me late el pecho?
Pues advierte ahora en mi alma
un entusiasmo nuevo
cual no inspiró jamás
la trípode de Febo.
Ya al rededor de mí
girar el mundo veo;
ya la tierra a mis ojos
se cubre de humo denso
ya mis piernas vacilan,
me tiembla todo el cuerpo
para apoyar mis pies
me va faltando el suelo.
¡Oh, Baco, tú me elevas
por el aire ligero!
¡Oh, Baco, tú me encumbras
hasta los altos cielos!
Urania, docta musa,
oh, ninfa del Permeso,
reconoce el olivo
que en esta frente incienso
a la falda del Pindo
y del Parnaso escelso;
haz que conozca yo,
mejor que Tolomeo,
los nombres y los giros
de estos globos de fuego.
¿Qué es esa mancha blanca
que desigual advierto
entre la Osa mayor
del Olimpo soberbio?
¿Es el pulque derramado?
Pero no soy un necio,
conozco la Vía láctea,
de su origen me acuerdo.
Perdona, sacra Juno,
si a comparar me atrevo
el jugo del maguey
al néctar de tu pecho,
la razón me ha faltado
yo mismo no me entiendo
¡Tal me han puesto los dones
del gran padre Liso!
Durante la segunda mitad del siglo XVII, las pulquerías eran toda una institución en materia de entretenimiento y ocio en la ciudad de México y deberían diferenciarse del resto de expendios que había en la ciudad. Por ejemplo, para 1800 eran ya edificios de tamaño considerable que podían albergar hasta 600 personas, con letrinas, espacios especializados para el almacenamiento y servicio de la bebida, además de sillas y mesas (Ramírez Rodríguez 64); sumado a lo anterior, los locales seguro se asumían como recintos para gente distinguida, pues en ellas sólo se vendía pulque blanco de la mejor calidad, "pulque fino", a diferencia del que se encontraba en las tlachiquerías, puestos ambulantes o el de autoconsumo producto de la raspa de magueyes silvestres. Esto es, en la ciudad de México se consumían varios tipos de pulque, cuya calidad estaba respaldada por el sitio en el que se podían adquirir, así el fino era propio de las haciendas pulqueras y se vendía exclusivamente en las pulquerías; el otomite, de calidad intermedia, era vendido por pequeños establecimientos a pie de calle y el tlachique o corriente, era vendido por personas ambulantes (Vásquez Meléndez, 2005: 74).
Lo anterior es interesante de mencionar, porque los perjuicios que pesaban sobre las pulquerías se debían más a exageraciones por parte de las autoridades que a una realidad tangible. No se pierda de vista que las pulquerías por lo general eran asociadas al nombre de sus dueños y siendo estos parte de la aristocracia novohispana, sería difícil de creer que permitieran se mancillara su reputación por unos cuantos parroquianos de moral dudosa. A pesar de la insistencia de un consumo desproporcionado de pulque, todo indica que se bebía mucho menos de lo estimado y que en comparación con el consumo de vino, por ejemplo, en otras capitales europeas, las personas no bebían más de medio litro diario (Viqueira Albán 206-210).
Además de lo anterior, el pulque blanco, el de mejor calidad, vendido exclusivamente en las pulquerías, poseía una graduación alcohólica menor que otros en los que no existía el cuidado en su producción y transporte. Dado que el pulque es una bebida fermentada, el tiempo es importante para conservar un buen sabor. Los pulques de menos calidad eran los que generalmente se utilizaban para mezclarse con con frutas, chiles y especias, técnica que disimulaba su sabor y encubría su contenido alcohólico, es decir eran pulques a los que se saneaba, los famosos curados. Sin embargo, dado que el tiempo de vida de esta bebida es de apenas tres días, un recurso que se usaba en las pulquerías, a menudo, era el de combinar el pulque rezagado con el fresco, originando así un pulque altamente embriagante y cuya calidad dejaba tranquilos a los parroquianos (Vásquez Meléndez, 2005: 79).
Pero esto no ocurría con el pulque blanco fino, que, por el contrario era considerado una bebida realmente nutritiva y benéfica para el organismo, según lo podemos ejemplificar con este remedio para las viruelas: "El chicaquilitl es excelentísimo para las viruelas, molido con zumo de tomates y pulque blanco y un terrón de azúcar colada y este tibio y dárselo a beber y sudará con ello y adviértase que esta yerba nace entre los magueyes y la hoja como las clavellinas echa la flor morada" (Gazeta de México viii, no. 46: 379). Sobre este particular, Manuel Payno hizo un recorrido sobre la creencia en las propiedades medicinales del maguey y del pulque, señalando que si bien algunos remedios elaborados con la planta rayaban en lo absurdo, no dejaban de tener algún sentido, y para ilustrar aquello recurre a la historia del doctor Balmis quien llevó el uso de la planta del maguey a Madrid, a partir de las observaciones de curaciones milagrosas que había hecho un hombre michoacano de apellido Viana (Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, t.X, п. 5, 1864: 420-425).
Juan Pablo Viqueira Albán sugiere que la impresión de ser la ciudad de México un sitio plagado de borrachos, como lo aseguraba Humboldt, atendió más a una valoración de carácter social por parte de un estamento a quien las manifestaciones populares le eran ajenas e incomprensibles casi del todo. Si había borrachos en las calles, no necesariamente se debía a un incremento en el consumo de bebidas espirituosas o al crecimiento de las pulquerías en la capital, sino a que a diferencia de otras ciudades, especialmente las europeas, el consumo de alcohol no estaba integrado a la vida cotidiana, sino que en México, y esto en ciertas comunidades, beber era un acto compulsivo que tenía por objetivo emborracharse lo más rápido posible (Viqueira Albán 207-210). De cualquier manera es conocido que el consumo de alcohol durante el siglo XVII era una constante en todas las capitales importantes del mundo por lo que la presencia de borrachos en las calles era, en gran medida, habitual.2
En la ciudad de México dieciochesca, las leyes en materia de consumo de pulque estuvieron orientadas a reprimir la embriaguez y el consumo en los pequeños establecimientos no regulados, así como en sanear los alrededores de las pulquerías. A través de bandos se mandó que el pulque se vendiera a la vista de los guardias, que no hubiese alimentos, música y que se observara la separación de sexos (Vásquez Meléndez, 2005: 78-86). Nada de esto fue operante, antes bien, las pulquerías fueron vistas como sitios con cierto prestigio, a sus dueños y arrendadores como aristócratas y por tal motivo, "tratadas por los poderes como si fueran zonas de tolerancia" (Viqueira Albán 210), y así debió haber sido, pues es patente la intención de quienes dirigían o arrendaban las pulquerías de ser vistos y tratados como gente distinguida. Cuando, en 1794 don Bernardo Bonavia y Zapata, corregidor de la ciudad de México, manda que las pulquerías tengan anunciado su nombre, lo hace con la intención de que se reconozca el negocio y ordena que dichos letreros sean distintivos "decentes y curiosos" y que se fijen a consideración de los dueños de manera que redunde en su lustre (AHCDMX, Pulquerfas, у. 3917, e. 8, s/f). Por si esto no fuese suficiente, las pulquerías eran además tan rentables y meritorias que bien valían poseer avalúos hechos por expertos arquitectos, como ocurrió precisamente con las Maravillas en 1800, cuya descripción fue hecha por Joseph Buitrón y Velasco, maestro de arquitectura de la Academia de San Carlos:
Una bodega grande con puertas de entrada y ventanas con lumbreras de fierro. Una larga tarea (aunque en el día está terraplenada), a cada costado, con algunas reposaderas en que se retenga el pulque que derramaría cualquier tina que reventase. También una puerta interior que da entrada a otra bodega menor para cajetes, por lo cual tiene repartidos en sus altos dos tapancos, quedando en el primero de ellos dos ventanas con lumbreras de fierro a un corral. Por el callejón de Juanico se halla una puerta grande núm. 3, que es la entrada a un corralón, en la que se halla un por tal para macheros, cuya cubierta corre a unirse con la que forma cochera en el Ancón A, en donde está una ventana con lumbreras de fierro que cae al costado de la pulquería. En el frente principal o calle de Juanico (a inmediación de la bodega), está el puesto o tejado de pulquería, en cuyo costado al occidente se halla un pozo y piletón con figura circular para lavar cajetes y junto a él, dos corrales destina dos para lugares comunes de hombres y mujeres. (Ramírez Rodríguez 64)
Innegablemente, el proyecto de urbanización emprendido durante la segunda mitad del siglo XVIII, afectó a los espacios de recreación. Quizá sin que fuera su propósito, la reforma al teatro de 1786 se alineó a los trabajos de mejoramiento de las calles, las plazas, a la creación de paseos y a la legislación en materia de juego y bebidas. Sin temor al equívoco, después de la catedral y el teatro, las pulquerías y vinaterías fueron grandes centros de atracción social que también se verían afectados por las reformas de la Ilustración (Vásquez Meléndez, 2003: 152-155). Como hemos visto, a partir de 1750 el negocio del pulque estaba en manos de particulares, las reformas hacendarías que se introdujeron en este ramo trataban de beneficiar a la Real Hacienda en la derrama económica de este negocio. Hacia 1750, los productores y vendedores de pulque sólo pagaban el impuesto por introducción de la bebida por las aduanas de la capital novohispana, pero a partir de 1763 con la división en cuadrantes de la ciudad se intentó que las pulquerías fueran administradas por la Real Hacienda y vigiladas por los cuerpos de policía. Entre los tantos problemas que esta intentona del gobierno virreinal generó estuvieron las rencillas entre los propietarios, quienes se acusaban mutuamente de competencia desleal, fundación de locales clandestinos, desacato a las leyes, etc.
Así sucedió en 1782 cuando el conde de Tepa entró en litigio contra el conde de Xala y el marqués de Castañiza con el fin de que las autoridades clausuraran las pulquerías que estos últimos habían abierto cerca de la única en funciones que le quedaba, llamada Candelaria y popularmente conocida como Toribio, alegorizada en nuestra comedia como el capitán Toribio. El asunto duró varios años y se resolvió a través de compensaciones económicas. Lo interesante de este caso es que es ejemplo de que las pulquerías entraron en una abierta competencia, tratando de innovar en la atención y comodidad de sus parroquianos, sin importar que esto contraviniera las ordenanzas virreinales (IV, c.1698, e. 11).
Miguel Ángel Vásquez Meléndez afirmó que el interés de la Real Hacienda por obtener ganancias de la venta del pulque, la llevó a realizar una minuciosa revisión, más parecida a una cacería de brujas, del funcionamiento de los locales. La pesquisa realizada demostró que en aquellos sitios se daban tales excesos que eran una amenaza al orden público y las buenas costumbres. Entre las actividades punibles que encontraron fueron la entonces moderna venta de alimentos al interior de las pulquerías, el establecimiento de mesas y sillas, la tan temida permanencia de mujeres y hombres en el mismo espacio durante muchas horas y, sobre todo, la música. "Todas estas amenazas justificaban la intervención hacendaría y la modificación del régimen administrativo" (Vásquez Meléndez, 2003: 155). En lo que a nosotros respecta, son interesantes dos actividades, perniciosas para entonces, realizadas al interior de las pulquerías: la primera, la introducción de comida, que por falta de espacio no abordaremos y la segunda, la música.
El teatro y el son: ¿un ejemplo novohispano de hupango?
Se ha especulado, con suficiente sustento, que el teatro fue un precursor de los sones tradicionales mexicanos, pues las estructuras, temas, ritmos y formas coinciden sospechosamente con algunos rasgos del teatro, particularmente con el teatro musical breve de la segunda mitad del siglo XVII. Un caso ejemplar de esto son las tonadillas, antiguamente llamadas tonadillas escénicas, término acuñado por Subirá (1928, 1930, 1932), representadas y cantadas en el Coliseo Nuevo de México durante la segunda mitad del siglo XVII (Vera García, 2018) y cuya pervivencia pudo rastrearse hasta los primeros años del siglo xx entre la lírica popular del centro y norte de la República mexicana (Mendoza). La tonadilla, con sus temas de costumbres y su música afable, alcanzó tal fama durante todo el siglo XVII que para el siguiente contaba aún con buena recepción entre los aficionados y asistentes a los teatros (Vera García, 2018).
Vicente T. Mendoza quizá sea de los primeros estudiosos en observar una similitud en cuanto a la estructura lírica entre las viejas formas teatrales virreinales y la lírica tradicional mexicana del centro y norte del país. Sin embargo, el erudito musicólogo se encontró con la imposibilidad de verificar esto debido a la falta de papeles de música de los casos virreinales. No obstante, la afinidad temática y, sobre todo, la estructura estrófica y rítmica de las escasas tonadillas conservadas se podía contrastar con ejemplos del México de principios del siglo XX:
No habiéndose encontrado hasta hoy ninguna fuente de información acerca de la música con que se cantaban las diversas tonadillas que se ejecutaron en el Coliseo de México, ni se ha dado a la estampa ninguna obra, que yo sepa, que trate este asunto siquiera sea someramente, que pudiera orientamos hacia dónde existe dicha música, he recurrido a textos folklóricos recogidos por mí en diversos lugares y ocasiones y puedo presentar en este caso dos melodías que juzgo sean pervivencias melódicas de la mencionada tonadilla y nos demuestran cómo se ha conservado la música, aunque los textos han variado, a través de 137 años, así como la boga que alcanzó y la amplitud geográfica de difusión que logró en ese lapso. (Mendoza 89)
Vicente T. Mendoza realizó este acercamiento a partir de la letra de la tonadilla La solterita, de probable cuño novohispano, estrenada en el Coliseo de México en 1778 (Olavarría y Ferrari 39). Sin embargo el estudio del erudito musicólogo no es concluyente, toda vez que el método comparativo empleado no arroja evidencia sólida sobre la filiación entre este género y sus probables derivaciones en la lírica mexicana contemporánea.
Pese a lo anterior, la hipótesis de Mendoza no fue un caso aislado. Thomas Stanford (51), al discurrir sobre el origen del jarabe de Tierra Caliente, señaló que "con respecto a su movimiento bastante regular de corcheas y semicorcheas y su muy regular estructuración de frases con terminaciones primera y segunda, etcétera, el jarabe parece recordar con fuerza sus orígenes teatrales del siglo XVIII." Años más adelante, Antonio García de León volvió sobre el asunto del origen no sólo teatral, sino de literatura de cordel de la lirica popular tradicional de México, específicamente la del Sotavento veracruzano, al señalar la creación de un vínculo entre la poesía culta de los Siglos de Oro, cuyo engarce es la versificación octosílaba y de arte menor junto a la poética de Lope de Vega, y la manera de tañer y danzar del pueblo (García de León, 2006: 30 y 2016: 188-194). José Antonio Robles Cahero (61), siguiendo las ideas de Stevenson (1986), al describir el ambiente musical de la Nueva España, específicamente el de los cantos y los bailes, nos hace reflexionar sobre el trabajo de difusión de los sonidos y las danzas que tuvieron las compañías de cómicos. Así por ejemplo, nos dice que en 1746, una compañía de negros y mulatos representó por las calles de Gudalajara una suerte de comedias musicales que causaron gran alegría a los pobladores y gran alboroto entre las autoridades. Finalmente Antonio Benigno Felipe Corona Alcalde (2019), ha señalado que el son tradicional de la Huasteca (región que agrupa zonas de los estados mexicanos de Veracruz, Tamaulipas, San Luis Potosí, Hidalgo, Querétaro y Puebla) pareciera conservar formas del barroco dieciochesco en lo que respecta a la instrumentación y las estructuras líricas provenientes del teatro. Como se puede ver, entonces, existe una sospecha muy bien fundamentada de que el teatro y la música teatral del Siglo de las Luces, en específico de la segunda mitad de la centuria, influyeron notablemente en lo que décadas después consideramos músicas tradicionales.
Quizá nunca tengamos, pese a todo, una seguridad plena sobre a el grado de influencia del teatro musical dieciochesco sobre los cantos y los bailes populares, pues carecemos de la música y las indicaciones propias del performance del baile. A pesar de estas limitaciones, se cuentan en la tradición lirica actual de México con tiradas de versos cuyo origen es inequívocamente teatral, tal como lo señala Antonio García de León:
persisten en la estructuración compleja de la lírica campesina de toda la gran región [Veracruz] restos evidentes de fragmentos de viejos romances y partes extraídas de la literatura teatral, cuyos temas centrales todavía son posibles de rastrear en as colecciones del siglo XVII. Estos "restos escénicos" persisten en estribillos fijos, como los del Jarabe Loco, en donde se cantan, después de las coplas octosílabas versos de seis y cinco sílabas y que recuerdan los hexasilabos de algunas tonadillas del XVIII como la del Baile de la maestra de niñas: "Lo primero que hagan,/niñas de esta era,/ es pedir a todos/coches y meriendas..." (García de León, 2006: 48)
La pieza referida, cuyo título es La maestra de niñas, es de 1763 y fue compuesta por Luis Misón, aclamado autor de tonadillas que tuvo buena acogida por parte del público mexicano (o sea de la capital del virreinato) del Coliseo de México durante la segunda mitad del siglo XVII (Vera, 2018: 170). Así pues el impacto del teatro musical dieciochesco es patente en algún grado sobre las músicas posteriores desarrolladas en México, como lo pueden ser los jarabes, piezas de cualquier manera de origen virreinal. A propósito de esto, es interesante señalar las palabras del investigador Nicolás Puentes Macías sobre el origen del jarabe: "El jarabe tapatío ni es jarabe ni es tapatío. Ese y otros llamados jarabes son una unión de tonadillas. El verdadero jarabe se cultivó durante cerca de un siglo en el centro de México y estaba a punto de perderse" (Puentes Macias).
En lo que respecta a la comedia famosa Las bodas de Carbonero, los pasajes musicales de la primera y segunda jornada (vv. 392- 531 y 1476-1591 de nuestra edición) nos remiten obligadamente a pensar en formas y estructuras presentes actualmente en fandangos y huapangos. Aunque en la comedia no se establece el componente beligerante de la justa o duelo poético de improvisación que suele existir en las actuales topadas de poetas, no obstante, dramatiza los tan gustados juegos de ingenio poético, de versos improvisados, juegos que han estado presentes desde el teatro de los Siglos de Oro, tal como lo ha demostrado Alberto del Campo Tejedor:
Si aparecen tantos episodios de porfías improvisadas en la comedia del Siglo de Oro, no exclusivamente en los entremeses sino en los géneros mayores, no es sólo porque sus orígenes se hallen en formas improvisadas deudoras de la comedia italiana, sino porque el público, los actores y el escritor de la obra estaban familiarizados todos con el repentismo, que consideraban uno de los últimos ámbitos donde se podrá ejercer libremente eso que llamamos subversión carnavalesca. [...] en España la cultura fue eminentemente oral hasta el siglo XVI y las competencias mnemónicas de los que se dedicaban a entretener permanecían intactas en muchos casos. No es de extrañar que encontremos las escenificaciones de repentismo en bailes, loas y entremeses, y que en estos mismos géneros los actores improvisaran sobre la marcha en sus actuaciones, priorizando la libertad de palabra para hacer reír al público a toda costa, mientras otros memotrizaban una comedia entera con escucharla dos o tres veces, de lo que repetidamente se quejaba Lope. (Campo Tejedor 128)
En el caso específico de la comedia Las bodas de Carbonero, los pasajes musicales coinciden casi con exactitud con la estructura del actual huapango arribeño, género tradicional de la Sierra Gorda que se ha mantenido sin muchas alteraciones en su forma y estructura (Navarrete Madrid). Según describe Marco Antonio Molina, los segmentos de dicho género lirico son tres, la poesía, el decimal y el jarabe:
a) La poesía. Se comienza con una cuarteta que funciona como planta y cuatro o cinco décimas que glosan el último verso de la planta. No hay un número fijo de décimas, así que el trovador puede cantar más estrofas, si así lo desea. Esta parte se compone antes del encuentro y se memoriza. El mínimo de versos cantados son 44, pero pueden ser más.
b) El decimal. Parte de una cuarteta que sirve de planta y cuatro décimas que glosan cada uno de los versos. Es la parte que se improvisa forzosamente durante el encuentro y no puede exceder de 44 versos.
c;) Un jarabe о un son. Si es un son, las coplas pertenecen a la tradición del son huasteco; si es un jarabe, las coplas son improvisadas por el trovador. Las coplas predominantemente son cuartetas o sextetas y, al no haber un número fijo de coplas, puede variar el número de versos, pueden tener desde dos coplas hasta las que quieran cantar el trovador o alguno de sus músicos. El mínimo sería ocho versos. (Molina 189)
En el caso de la comedia, el primer gran pasaje musical de la primera jornada, inicia con una cuarteta a manera de introducción que da pie a la primera décima y sirve de introducción para el personaje de la infanta Maravilla:
Al levantarse la aurora,
sale Maravilla triste
a ver, si al oír sus endechas,
de nuevo manto la viste. (vv 392-395)
Esta cuarteta es dicha por la Música, personaje que usualmente estaba formado por las músicos y los cantantes que poseía una compañía de teatro, de manera que sus acciones no sólo correspondían a las de un personaje en estricto sentido, sino que funcionaban lo mismo como indicaciones para los ejecutantes de la orquesta, razón por la cual debemos asumir que las intervenciones de la Música siempre serán cantadas o recitadas con acompañamiento musical. Posterior a estos versos, Maravilla recita una décima que sirve como antecedente o bisagra a la planta a partir de la cual se estructurará toda la escena de música ("decimal"):
Basta, instrumento sonoro,
dale a mis quejas lugar,
pues pretende el mal que lloro
alivio solicitar
en las pausas de ese coro,
pues la pena no mitigo
en mi pecho ni un instante,
diversión alguna sigo,
atended al consonante,
cantad diciendo conmigo:
Ya yo no encuentro en el mundo (vv 396-406)
Propiamente, lo que nosotros consideramos la cuarteta de planta, se da en la comedia en un juego de repeticiones, en el que un personaje dice el mismo verso que ha establecido el anterior, lo que formalmente constituiría dos coplas, pero que en estricto sentido es sólo una:
Este recurso, denominado paralelismo estrófico fue utilizado ampliamente en la tradición lirica hispánica, pues permitía la prolongación de la música y la danza mucho más allá de la extensión del verso (Asencio 76-77). Para el caso de la Nueva España del siglo XVIII, dicho paralelismo estaba presente no sólo en la lírica del son, sino en las tonadillas, ambas composiciones lirico-dramdticas que compartían similitud en el uso de ciertas estrofas como la copla y la seguidilla. Pongamos por ejemplo del paralelismo estrófico, estos versos de la tonadilla mexicana Los retratos irónicos, en cuyo manuscrito se indicó mediante número las veces en que se repetía el mismo verso:
Coplas
Para retratar al vivo,
la conciencia (2)
ya se ve: (2)
como murió hace días, (2)
he pintado a un mercader (2)
hice muy bien (2) (Vera García, 2019: 146)
Una vez establecida la planta, el decimal está constituido por 4 décimas que simulan improvisación. Los primeros nueve versos de cada una de estas décimas son recitados por Maravilla, mientras que el último lo hace junto con la Música, lo que nos da pie a creer que entre décima y décima hubo obligadamente una pausa musical, misma que daba lugar a un tipo de baile. En el huapango arribeño, estas pausas musicales permiten el zapateado en parejas, tanto de los que están en el tablado como de los asistentes, porque el huapango arribeño todavia conserva el elemento antiquísimo de la danza (Navarrete Madrid 4).
Fértil campaña de mayo,
no fui en la esfera de Diana
un relámpago de grana
por los brillos de mi rayo
y ahora soy, en triste ensayo,
vegetable moribundo;
en penar tan sin segundo,
qué he de hacer, válgame el cielo,
si ni aun el menor consuelo.
Ya yo no encuentro en el mundo.
No vine en vergel florido,
bordando en nuevo matiz
primavera en su tapiz
de un lúcido astro esparcido.
En los campos, yo no he sido
de las flores más amena
y ahora ya me miro ajena
de la dicha que logré
sin hallar ya quien me dé
alivio para mi pena.
Qué es esto que mi suerte hace
pues tiene roto mi orgullo
y el botón de mi capullo
en las hojas se deshace.
Justo será me traspase
este dolor que me avanza,
pues la muerte en premio alcanza,
lo que yo padezco aquí.
Si de ser lo que antes fui,
perdí toda la esperanza.
Pues para mi suavidad,
no hay rosicler que le aliña;
muera triste en la campiña
con la más dura crueldad,
mas marchita mi beldad,
será doblando mi pena
y pues mi hermosura plena
que se aniquila, voy viendo
tengo de estar padeciendo
como aquel que se condena (vv 414-452)
Como se puede observar, junto con la planta, los versos anteriores suman un total de 44 versos, la misma cantidad de versos presentes en un huapango arribeño. Dadas las indicaciones de música, nos es posible conjeturar, además, la presencia de baile. Estructura similar a la anterior ocurre de los versos 479 a 531, en el que luego de unas redondillas narrativas, se regresa a una pasaje igual de parecido al del hupango de la Sierra Gorda, es decir, planta-decimal/baile. Conviene además, señalar que en este segundo momento, la planta/copla es utilísima para la conjetura a la que nos sumamos de ser el teatro virreinal uno de los tantos precursores de las músicas tradicionales mexicanas, pues se trata de la letrilla Aprended flores en mí, probablemente de Góngora, cuyos versos fueron ampliamente glosados en toda la tradición lírica hispánica (Pedrosa 1998) y que aún circulan en la tradición del son en México, específicamente como copla suelta de La /lorona: "Aprendan, flores, de mí,/lo que va de ayer a hoy:/ayer maravilla fui/y ahora ni sombra soy (Cancionero Folklórico, t.3: 179):
El pasaje musical de la primera jornada de la comedia famosa "Las bodas de Carbonero" finaliza con una quintilla. Aunque no está indicado en el libreto, esto podría equivaler escénicamente a un baile. Siguiendo a Molina (189), sería la última parte del huapango, es decir, el "jarabe o son". Al momento de la escritura de la comedia, no se puede determinar cómo se interpretaron estos versos ni si existía una distinción clara, como la de hoy, entre un jarabe y un son. Sin embargo, es plausible suponer que hubo un baile. Resulta interesante, para concluir, que la forma quintilla, como esta con la que termina el pasaje citado de nuestra comedia, es una estrofa ampliamente usada en el son huasteco del Golfo de México, en nuestros días (García Baeza 39 y ss):
Ya me llegó a sofocar,
que del alma salen netas
penas; que llegó a tocar,.
por entre aquestas violetas
me pretendo desahogar. (vv. 527-531)
Conclusiones
Al señalar al teatro del siglo XVIII como precursor de la música tradicional mexicana, no se debe asumir que, previo a la llegada y naturalización de géneros de música teatral (como tiranas, boleras, seguidillas) y teatro musical (como la tonadilla), los pobladores del virreinato carecieran de expresiones musicales propias para integrar en sus particulares maneras de expresión lírica. Se sabe que estos géneros estaban presentes en las calles, plazas y campos mucho antes de su introducción en el teatro.
El huapango arribeño, por ejemplo, tiene raíces tan antiguas como la llegada de la décima en la tradición virreinal, estrofa representativa en este tipo de encuentros. Esto sugiere que las representaciones musicales del siglo XVIII se inspiraron en expresiones populares que luego se teatralizaron. Sin embargo, en el complejo proceso de síntesis que resultó en lo que hoy llamamos música tradicional mexicana, carecemos de ejemplos concretos que ilustren este mecanismo.
El hecho de que el teatro pueda haber sido un precursor de esta música se ve respaldado por las similitudes evidentes entre ambos fenómenos. Una razón primordial para esta conexión es que tanto el teatro como la lglesia fueron los principales promotores de nuevas tendencias culturales. Lo que se presentaba en estos espacios se replicaba, asimilaba y sintetizaba para dar origen a nuevos productos culturales. Este proceso no fue unidireccional; más bien, fue un diálogo continuo entre el centro emisor y sus receptores. La similitud entre un pasaje musical de la comedia Las bodas de Carbonero y la estructura actual del huapango arribeño es notable y, al menos, interesante de destacar y explicar en la medida de lo posible, pues lo consideramos ejemplar. Esta observación, por ende, nos motiva a reflexionar sobre afirmaciones preliminares que incitan al diálogo no solo sobre los orígenes sino también sobre el valor intrínseco de la cultura mexicana.
SIGLAS
AGN: Archivo General de la Nación de México
IV: Indiferente Virreinal (Ramo del AGN)
TJCM: Tribunal de Justicia de la Ciudad de México (Ramo del AGN)
AHCDMX: Archivo Histórico de la Ciudad de México
Footnote
References
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[Anuncio. Remate] Gaceta Imperial de México 1, no. 36: 296.
[Anuncio. Remedio.] Gazeta de México VIII, no. 46: 379.
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APENDICE
Comedia famosa que, en parabién de la tomada de las tres casas de pulquería, nombradas el Hornillo, Palacio y la Maravilla, dedican a los señores don José García Escalante y don Domingo Tejada, y la ofrecen, con el más filial afecto, sus más humildes e ínfimos criados, el administrador de la antigua casa de pulquería de Juan Carbonero de esta corte y su vendedor. Su título:
[DEDICATORIAS]
Décima
A mi corrección, en vano,
vuestra preciosa obra vino.
Si, al poeta, que fuere fino,
poder corregir ufano.
Es vuestro metro tan sano
que es de retórica seno;
tus conceptos, prado ameno
que en él los cogéis a mano
con su dulzura. Esto es llano,
quedo saboreado y lleno.
[Soneto]
Lo proprio de la historia, su elegancia,
sus conceptos tan dulces, su elocuencia
dan crédito, ¡Estrada!, que tu ciencia
le da, al metro, perfecta consonancia.
Las musas del Parnaso con grande ansia
cambiarán, por el vuestro, su saber.
Mejoradas quedaran, a mi ver,
logrando, en tu talento, tal ganancia.
Tu entendimiento no puede disminuirse,
lo pulido de la obra está constante,
a confesarlo nadie ha de eximirse.
Por lo elevado de ella y lo brillante,
yo soy de parecer debe imprimirse
con buril de oro en tablas de diamantes.
[Epigrama]
Per te, illud quod est per se notum,
no mindiget probatione, sed hoc opus
nostrum, est quod est bonum,
ergo nulla probatione indiget.
[Como sabes, aquello que por sí mismo es notorio,
no necesita de pruebas, peto es, esta obra nuestra,
tan buena que no necesitaría legitimación alguna]
[Copla]
Si negares la anterior,
será por vuestra humildad
y esto la hará en realidad
cierta como la mayor
Jus ex corde et bone volumptatis, [Con todo el corazón y
buena voluntad]
Emanuela Barrera
Soneto del Vendedor, celebrando Las Bodas
De Anfión y Apolo, el lírico cuidado,
En este día, lo ofrecen muy cuantiOso,
Jubilando un amor taN venturoso.
Víctores dando aL nuevo desposado.
A que ustedes señores no hAn notado,
Nuestro novio, tan fino y Muy piadoso,
Cómo ampara a la infantA y, más que esposo,
A su lado en la cumbRe la ha sentado.
Registren caridAdes en el mundo,
Bien es que todo amor viVe no ufano,
hoy veréis aquí un glro tan profundo.
No es Carbonero el que Le dio la mano,
Él mismo es más su amante, éL sin segundo,
Revendiendo a porfía yo lo hARE LLANO
Besa los pies de vuestra merced,
el Vendedor [Rúbrica]
Décima
Todos estos disparados,
que hoy a vuestras manos llegan,
que les perdonéis os ruegan,
estar tan mal concertados.
Quisiera que muy hilados
pasaran a vuestra cuenta;
suplid letra desatenta,
pero yo, a decir, me encierro,
que nunca falta algún yerro,
aunque sea letra de imprenta.
[Rúbrica]
[Soneto]
He visto, de aquesta obra, lo elegante
de sus escenas, lo claro discurrido;
de distancia y parajes, lo medido
y de sus versos, a caro, el asonante.
Tu musa es, del Parnaso, la constante.
A Helicona, las aguas le has bebido
y a Apolo su candil ha obscurecido,
y Melpomene ya no es bien que cante.
En láminas de bronce, tu obra, sea
a los antiguos poetas, desengaño,
siendo tu pluma águila férrea,
a cuyo corte, no le llegue daño,
pues, completa salud, fiel, te desea
el fino afecto, numen de Montaño.
[Rúbrica]
Soneto del autor a sus amos a quienes dedica esta obrita
Dedicar algo, en mí fuera falacia
y antes fuera obra de total malicia.
Los elogios son vuestros, de justicia.
luego, que yo os elogie, ya no es gracia
y asf, por mäs que hiciera mi eficacia,
deuda es, de vuestra sombra tan propicia,
la que en mi patrocinio fiel se oficia
y en amparar sus criados más se espacia.
En fin, que no doy nada, ya lo arguyo
porque si doy elogios, ya los debo,
esto es dar a cada uno lo que es suyo,
y por mostrar el tema que aqui llevo,
de daros parabienes no concluyo
y a pediros perdones, mas me muevo.
Non erat nessese ut totum
provaretur a ratione
si non eget probatione
illud quod est perse notum
[No es necesario que todo sea probado, si es por sí mismo notorio]
Beso Las Manos de Vuestras Mercedes, su inferior esclavo
[Rúbrica]
Comedia famosa que, en parabién de la tomada de las tres casas de pulqueria, nombradas el Hornillo, Palacio y la Maravilla, dedican a los señores don José García Escalante y don Domingo Tejada, y la ofrecen, con el más filial afecto, sus más humildes e ínfimos criados, el administrador de la antigua casa de pulquería de Juan Carbonero de esta corte y su vendedor. Su título:
LAS BODAS TAN CELEBRADAS DEL GENERAL CARBONERO POR OTRO TÍTULO TRES CASAS EN MEJORÍA
Su autor, el más ínfimo de sus criados que, por inútil, su nombre calla.
Personas que hablan en ella
El general Carbonero
El capitán don Toribio
El capitán don Juanico
La infanta Maravilla
El capitán don Palacio
El capitán don Hornillo
El Pulque, gracioso
El Crédito
La Fama
Música
JORNADA PRIMERA
Sale don Palacio arrastrando una cadena que tendrá asida de un grillete en un pie y el teatro estará adornado de ramas y árboles.
Don Palacio: ¡Ay infelice suerte
que pretendes, a treguas, darme muerte;
que, a penas repetidas,
mejor fuera acabar con dos mil vidas!
El dolor me alimenta 005
y crece con esta ansia la tormenta.
Sólo apelo a mis voces,
que quizá irán a ti, por más veloces.
Ah, que mi cruel fatiga
acabe ya el rigor que en ti se abriga. 010
Ay, infeliz Palacio,
que muriéndote vas con tanto espacio,
tus penas se agotarán,
si a una cerrada carga se acabaran
y no tan sumergido 015
en el profundo seno del olvido
que tus penas medida
tuvieran, acabando con la vida.
Yo creo que en tal desmayo,
no conoce, la muerte, a tal vasallo; 020
que mucho, que olvidada
viva, de mi la fama retirada,
cuando la misma muerte,
que, es blanco de mi suerte,
no [a]parece a mi ruego 025
a acabar con la llama de mi fuego.
Si el Crédito se aleja
y sin honra me deja,
qué haré en aqueste encanto,
siendo sólo el objeto de mi llanto, 030
pues con rigor severo,
una crueldad me tiene prisionero,
para que así mis muros,
de su antiguo poder, estén seguros
e inter otro respira, 035
toque, Palacio, horrores de una pira.
Ya cerré, con tal susto,
el postrero periodo de mi gusto.
Cuándo seré quien fui,
cuándo veré mis muros, ay de mi, 040
como los vi un instante
en nobles fundamentos de diamante.
Mis músicos sonoros,
entonándose a coros,
cuándo le harán la salva 045
dándole silbos al romper el alba.
No hay más fortuna mía
con tanta tiranía,
sino morir penando,
porque cuándo ha de ser aqueste cuándo. 050
De qué sirve a mis voces tal donaire,
cuando su fuerza se la lleva el aire;
mas porque ya el rumor de mi voz pause,
haré mención al pie de aqueste sauce, S7éntase
cortando mis endechas 055
que son en mi dolor muy duras flechas.
Ya que mis quejas retiro,
que estoy que ya ni aliento ni respiro,
ay infelice rueda,
cuando tu fuerza pueda, 060
da vuelta a mi favor
o agrava mi dolor,
para que en tal asedio,
con dura muerte, venga mi remedio.
Quédase como dormido y sale el Hornillo vestido de blanco, salpicado el vestido de llamas nacares que indiquen fuego.
Hornillo: Qué guarismo es aqueste que yo toco, 065
de tantas penas que me vuelvo loco,
soledades, tristezas, confusiones,
y careciendo yo de estimaciones,
yo, que mi giro doble
llega a ser vecindad del primer moble; 070
yo tan opaco, ay cosa,
cuando del fuego todo, soy carroza;
yo, en fin, con tantas prisas,
llego a ver ya mis llamas en cenizas;
yo soy aquel Hornillo 075
famoso, no lo creo, me maravillo.
Yo soy aquella casa de Pacheco
que, en todo el orbe, resonaba mi eco.
¿Mi crédito en favor ya de otra casa,
qué es aquesto que miro, que me pasa? 080
¡Yo estoy ardiente a penas!
Sí, que miro mis llamas
muy ajenas.
¿A dónde está la fama? ¿En otro lado?
Ah cautelosa suerte, ah adverso hado. 085
¿Y mis licores finos?
Me dicen que los gozan mis vecinos.
Quién me dijera aquesto,
que había de ver sin fuego ya mi puesto.
Ay que el dolor me mata 090
y como la fortuna me maltrata,
mis palabras medidas
ya salen por los ojos derretidas
y ya estoy sin aliento.
Muerte me da el dolor y el sentimiento, 095
mas para qué me quejo
si no consigo nada y más me alejo
del bien que antes tenía,
objecto de mi fina simpatía
¿Yo sin fama un instante?, 100
¿a dónde está la Parca vigilante?
Porque mi ser en ella
lo consuma el rigor que me atropella,
descansar solicito,
que a quejarme ya no me precipito... 105
¿Mas que es esto? Allí un hombre
parece que diviso. Aunque me asombre,
llegar a verle quiero.
Dormido yace el pobre y prisionero.
Cielos, ¿qué es lo que toco? 110
A confundirme y a más me provoco.
Qué enigma es, saber quiero,
un hombre prisionero
que dormido y sin guarda
en tomar libertad, creo que ya tarda. 115
Ay qué gruesa cadena,
cómo se ha de librar, si es muy ajena.
Cuánta fuerza tuviera,
a poder aún moverte, si quiera,
mas ¿parece esta hablando ? Aquí escondido 120
he de escuchar atento; pongo oído. Escóndese
Palacio: Espacio, penas, espacio, Dice Palacio entre sueños
que son fuertes sin razones,
el ver sujeto a eslabones
a un excelente Palacio. 125
Fundamentos de topacio
tuve, es constante razón;
yo fui de la estimación
el objecto y sin tardanza
del tiempo, la cruel mudanza 130
me ha traído a pura ilusión. Menéase suspirando y sigue
¿A mi, como superior,
no rinden todos su orgullo,
y yo como dueño suyo
no soy su legislador? 135
¿A mis pies todo el valor
rendido no estoy mirando?
Pues de qué me estoy quejando,
cuando en mí no se halla pena, Despierta
¿cuya es aquesta cadena, 140
qué es esto si estoy soñando?
Párase y representa
Esta cadena es mía,
a esta doy el tributo cada día.
Soy un infeliz, veo
que este es mi honroso empleo. 145
¡Malhaya la ilusión,
cómo finge fantástica ocasión
en la que trae los gozos
que pasaron sin lacra de penosos.
Como se va colando 150
con sentidos dormidos retozando
y en cuando despertaron,
que su viveza la atemorizaron,
busca el entendimiento esta porfía
y halla que es una pura fantasía. 155
¿Yo en aqueste despeño,
viéndome ahora en altura? Si fue sueño
y como ya pasó,
me dejó ya en la esfera que me hallo.
No hay que creer en ficciones, 160
mejor es batallar con las prisiones,
que estos son mis haberes,
aquí están encantados mis placeres
hasta que el cielo santo
me permita salir de aqueste encanto. Sale Hornillo 165
Hornillo: ¿Hombre o estatua en esfera,
quién eres que tan fatales
son tus ansias y tus males,
que en ti alivio no se espera?
Palacio: Ay, buen hombre no te asombre 170
ой mis quejas lastimosas;
es cierto que son cuantiosas
que no las padecerá hombre,
y pues tú me has escuchado
quiero también preguntarte 175
quién te ha traído a aquesta parte,
que me das algún cuidado.
Hornillo: Absorto cierto quedé,
al ofr penas que mitigas;
quiero, la causa, me digas, 180
que yo la mía te diré
porque como atento he estado
a tus quejas, imagino
que luego eres mi vecino
y en mi misma patria criado 185
y así, sin poner espacio,
por vida tuya, buen hombre,
quiero me digas tu nombre
que deseo saber...
Palacio: Palacio
Hornillo: Palacio, noble eminente, 190
¿dónde está tu fortaleza,
a dónde aquella grandeza,
dónde tu valor ardiente?
Doble es, sin duda mi pena,
prolongados mis pesares 195
al verte lleno de azares
y sujeto a una cadena.
¿Quién ha sido tal verdugo,
quién de aquesto ha sido juez,
quién ha quitado, esta vez, 200
a tu fortaleza el jugo?
De las dudas en que lucho,
sáqueme tu narración
Palacio: Pues escucha mi pasión
Hornillo: Comienza que atento escucho. 205
Palacio: Seas quien fueres, supuesto me conoces;
no creo encuentres falacia en estas voces.
Bien sabes que en aquesta leal ciudad,
pasado he juventud y pubertad.
Como mi patria amada, 210
de todos adorada,
en ella quiso el hado
fuese mi nacimiento desdichado.
Nací de padres nobles,
en mí han sido los créditos muy dobles 215
que merecer entiendo,
por aquel noble estirpe deaonde pendo.
En aquel mismo instante,
que mi honra tan constante
y mi crédito enjuto 220
de maldad, el tributo
tuve del orbe todo
sin emulo, sin daño, sin apodo.
Tuve por camarista a un fiel amigo,
que ya de sus crueldades soy testigo, 225
Crédito este se llama; mas es cierto
que antes de conocerle, hubiera muerto,
y no verme en altura tan dichosa
para dar una caída lastimosa.
Tan finos nuestros celos, 230
que de un vientre nos creíamos gemelos.
Este traidor me prometió constante
servirme vigilante.
Es un pobre, mas de esto no te asombres,
mas por él se ven condes muchos hombres 235
por eso es muy buscado
y de magnates todos, estimado.
Todos lo solicitan
porque con su compaña se habilitan
y sin él ningún privilegiado 240
hoy en el día obtuviera rico estado.
Al que quiere dar vida,
con ese se mantiene el homicida,
luego de sí lo arroja
y de todos sus bienes lo despoja. 245
No sé cómo esplicarte
lo que en aquesta parte
tengo que sentir de él
por cauteloso, infame y por infiel.
Dejome, pues, tan solo como digo, 250
que testigo es la pena que mitigo.
A otros dueños agrada,
en quienes pone curia prolongada.
No siento me dejara,
sino que ocasionara 255
entre él y sus señores
dejarme aquí encantado sus rigores,
pues desconfiados, como soy Palacio,
juzgaron me elevara sin espacio
y que otro Fénix fuera, 260
renaciendo yo sólo a vida entera
por eso, allá entre tanto
trazáronme este hechizo o este encanto.
Hoy decir que cuatro dueños tiene
en quien su amor paliado se mantiene 265
que son don Puesto Nuevo, don Solano,
don Miscalco, don Arbol y es muy llano
porque a estos caballeros
los tuve yo en un tiempo prisioneros.
Ya títulos obtienen, 270
pues a Crédito tienen.
Es fija consecuencia
que estén logrando de alta preeminencia
mientras por sus traiciones
yo padezco, cargado de prisiones, 275
y sufro esta cadena...
porque algún día mi pena
por su transmigración
pase a ellos y castigue su traición,
que el hado incontrastable 280
puede ser favorable
y mis quejas una a una
las vaya registrando la fortuna
y dando vuelta su eje,
pueda ser que se aleje 285
de su favor y amparo
y entonces es muy claro
que con fuerza madura
vea mis muros en alta postura.
En fin, ya ves mi trato; 290
mi vida, toda la que te relato;
mi ser, aqueste encanto;
mi gloria, este quebranto;
mis elogios, baldones
y mi cetro y corona, estas prisiones. 295
Hornillo: Nueva admiración me has dado
y he quedado yerto y frío
al mirar tu señoría
en el más ínfimo estado.
¿No fuiste el Palacio Real 300
de licores cristalinos?
Palacio: Sí, pero en estos destinos
soy el Palacio fatal.
Hornillo: ¿No eras de todos querido,
hijo de su voluntad? 305
Palacio: Sí, pero con tal crueldad,
me hayo en el caos del olvido.
Hornillo: Qué de aquella fortaleza
tan esenta de traiciones
Palacio: Aquí está en estas prisiones, 310
que su incremento ahora empieza.
Todo se reduce en esto,
mi majestad, mi grandeza,
mi fuerza, mi gentileza
en encanto paro presto. 315
Deja ya de traer memorias
de lo que ya no nos toca,
que a sentir más me provoca
aquellas prístinas glorias.
Sigue tú, explica tus quejas, 320
quizá me permutarás
tu pena que no sea más,
si con la mía la cotejas.
Hornillo: Noble Palacio valiente,
te diré lo que ha quedado, 325
pues mi pena he sincopado
por hallarse equipolente
penas, en curso veloz,
corren sendas tan iguales
y pues las dos son fatales 330
para en una, son la dos.
Palacio: Pues dime qué te ha pasado
que iguala tu mal al mío
Hornillo: Palacio, el mismo desvio
que tú, tengo exprimentado. 335
Palacio: ¿Con que es tu pena excesiva?
Hornillo: Y de mi grave cuidado,
yo fui señor a tu lado
de una misma comitiva
Palacio: Pues dime, en breves palabras, 340
tu nombre, noble caudillo
Hornillo: Soy el capitán Hornillo,
conde de Verdes Cabras
Palacio: Qué oigo, cielo, ¿no eres tú
onde reinó la fortuna? 345
Hornillo: Si, mas mis dichas una a una
se las llevó Bercebú.
Palacio: ¿Dónde estan aquellas prisas
que observaba tu costumbre?
Hornillo: ¿Me ves a caso hecho lumbre?, 350
¿no me ves todo cenizas?
Palacio: ¿Pues quién opacó tu esmero
y a cenizas te redujo?
Hornillo: El mismo que te condujo
a ser de aquí prisionero. 355
Palacio: Conque estuvo en leal servicio
también Crédito contigo?
Hornillo: Él estuvo fiel conmigo
y me hizo el mayor perjuicio
con irse, y da sus razones, 360
que en certeza no las fundo,
que cualquier hombre en el mundo
no está libre de ocasiones.
Como encontró proporción
y otro hizo mejor postura, 365
me dejó a mi a la aventura
de una eterna perdición.
Palacio: Y ahora qué intentas hacer.
Hornillo: Veré lo que el tiempo ofrece
y si es que me favorece, 370
quizá me podré encender.
Palacio: El sol en entrar no tarda.
Yo oculto salí a quejarme,
no comiencen a buscarme.
Voy me antes que venga el guarda. 375
Noble Hornillo, no te alejes
que en este sitio te espero
como amigo verdadero,
te pido que no me dejes.
Hornillo: Yo, aunque me miro perdido, 380
no es tanta la pena mía.
Puede estemos, algún día,
tú elevado, yo encendido
Palacio: En este mismo lugar
espero me des consuelo. 385
Hornillo: No tengas de mí recelo,
que te vendré a vesitar.
Entra, ya no otro castigo
quieran darte más atroz.
Palacio: Pues, mi don Hornillo, adiós. 390
Hornillo: Adiós, don Palacio amigo. Vanse cada uno por su puerta.
Suena la Música y al ir cantando los versos siguientes sale Maravilla con traje de medio cuerpo, abajo verde y manto morado o azul caído en la espalda, casaquita del mismo color, gnirnalda blanca y un ramo verde en la mano.
Música: Al levantarse la aurora,
sale Maravilla triste
a ver, si al oir sus endechas,
de nuevo manto la viste. 395
Maravilla: Basta, instrumento sonoro,
dale a mis quejas lugar,
pues pretende el mal que lloro
alivio solicitar
en las pausas de ese coro, 400
pues la pena no mitigo
en mi pecho ni un instante,
diversión alguna sigo,
atended al consonante,
cantad diciendo conmigo: 405
Ya yo no encuentro en el mundo,
Música: ya yo no encuentro en el mundo
Maravilla: alivio para mi pena,
Música: alivio para mi pena;
Maravilla: perdí toda la esperanza, 410
Música: perdí toda la esperanza
Maravilla: como aquel que se condena,
Música: como aquel que se condena.
Maravilla: Fértil campaña de mayo,
no fui en la esfera de Diana 415
un relámpago de grana
por los brillos de mi rayo
y ahora soy, en triste ensayo,
vegetable moribundo;
en penar tan sin segundo, 420
qué he de hacer, válgame el cielo,
si ni aun el menor consuelo.
Ella y Música: Ya yo no encuentro en el mundo.
[Maravilla:] No vine en vergel florido,
bordando en nuevo matiz 425
primavera en su tapiz
de un lúcido astro esparcido.
En los campos, yo no he sido
de las flores más amena
y ahora ya me miro ajena 430
de la dicha que logré
sin hallar ya quien me dé
Ella y música: alivio para mi pena
Maravilla: Qué es esto que mi suerte hace
pues tiene roto mi orgullo 435
y el botón de mi capullo
en las hojas se deshace.
Justo será me traspase
este dolor que me avanza,
pues la muerte en premio alcanza, 440
lo que yo padezco aquí.
Si de ser lo que antes fui,
Ella y música: perdí toda la esperanza.
[Maravilla:] Pues para mi suavidad,
no hay rosicler que le aliña; 445
muera triste en la campiña
con la más dura crueldad,
mas marchita mi beldad,
será doblando mi pena
y pues mi hermosura plena 450
que se aniquila, voy viendo
tengo de estar padeciendo
Ella у Música: como aquel que se condena
[Maravilla:] Habrá quien, en corta edad,
como la que me acompaña, 455
salga con seguridad
a pelear a una campaña
con la mayor falseada.
Ayer me vi de engendrada
y tuve dueño al instante 460
y yo, como apasionada,
adore bien a un amante,
el cual me dejó burlada.
Que palabras por tramoya
fingen los hombres malditos 465
y es una pura bambolla,
pues se hacen muy humilditos
ínter afianzan la polla.
Reina de todas las flores,
ayer me vi coronada; 470
poco gocé mis verdores
porque nació dedicada
para fingidos amores.
Músicos, quiero otro tanto
quejarme que mis dolores, 475
no puedo reprimir tanto
quiero quejarme a las flores
al compás de aqueste llanto: Canta llorando, Maravilla
Maravilla: Aprended flores de mí,
Música: aprended flores de mi, 480
Maravilla: lo que va de ayer a hoy
Música: lo que va de ayer a hoy
Maravilla: que ayer maravilla fui
Música: que ayer maravilla fui
Maravilla: y hoy sombra mía no soy 485
Música: y hoy sombra mía no soy.
[Maravilla:] Ayer fui bella zagala
y fui reina de las flores,
pues me cubrían los honores
del señor conde de Xala, 490
pero ya en mí se señala
traición que no conocí;
mi honra toda la perdí
por ser mi amor tan violento
y así tomad escarmiento, 495
Ella y música: aprended flores de mi.
[Maravilla:] Con cautela, nada escasa,
fino me solicitó
y después, sitio buscó
donde fabricarme casa. 500
¡Ay que el dolor me traspasa,
al cielo mis quejas doy,
pues ya desflorada estoy
quién me habrá de apetecer.
Flores, en mí habéis de ver 505
Ella y música: lo que va de ayer a hoy.
Maravilla: Como me puso en lugar
de fatal temperamento
por el mal sitio y el viento,
bien me llegué a marchitar, 510
Tan postrada llegué a estar
de la esfera en que me vi,
que en vosotras advertí
que causó tales horrores,
que no creéis vosotras flores 515
Ella y música: que ayer maravilla fui
Maravilla: Con doloridos arrojos,
vertid cristales, en tanto
que a mis [hojas], con el llanto,
dais, con el [llanto], en mis ojos. 520
Mostrad ta[n] tiernos despojos,
pues de riza a objecto voy.
De un momentáneo convoy,
ayer me vi idolatrada
y hoy me veo tan dimudada 525
Ella y Música: Que [hoy] sombra mía no soy.
Maravilla: Ya me llegó a sofocar,
que del alma salen netas
penas; que llegó a tocar,.
por entre aquestas violetas 530
me pretendo desahogar. [Vase]
Habrá unas ramas por entre las cuales entra maravilla, estando el teatro adornado de flores y sale Carbonero de general con bastón, y Pulque
Carbonero: Pulque infame que me tienes
con tu flojera empulcado,
cuándo veré colocado,
por ti, un laurel en mis sienes. 535
Pues por qué no sales, di,
antes que te canse a palos.
Pulque: Pasando los días malos
me verás salir de ti.
Carbonero: En más cólera me ensancho 540
de verte tan majadero.
Pulque: Pues pregúntale al ranchero
si vengo bueno del rancho.
Carboneto: Pues tus sabores enteros
¿tan malos mi gusto fragua? 545
Pulque: Es porque me bañaran de agua,
cuando me traen los arrieros.
Carboneto: ¿Y qué remedios mejores
he de poner yo para esto?
Pulque: Que hasta el mero rancho, preso 550
mandes a tus topadores,
porque, aunque van con cuidado,
me encuentran ya en los caminos,
y al cogerme mis padrinos,
ya vengo bien bautizado. 555
Y si tu rigor afilas,
que sea a los arrieros todo,
que tampoco me acomodo
a pasar por varias pilas.
Esto te pido yo mismo, 560
si tu voluntad se allana,
porque cuando les da gana,
me reiteran el bautismo.
Y así, tu rigor sosiega.
Como quieres que lo cuente, 565
no está en mi el que ya reviente
tu tinacal o bodega.
Carboneto: Lo que yo contigo arguyo,
que no eres apetecido
Pulque: Cómo no ha de ser querido 570
aquel que es bueno de suyo
Carboneto: Es vileza así te trates
que alabarse es disvarío.
Pulque: Pues si soy bueno de mío,
siendo de los Tepetates... 575
Carboneto: En cuantas partes a estar
llegas, eres muy ingrato.
Pulque: Es porque me dan maltrato
cuando estoy en el Palmar.
Si tu experiencia se alista 580
yo te la admito, que es justo
conque me tomes el gusto
viniendo [de] Buenavista.
Como el rancho no me atraque,
es razonable mi esmero, 585
viniendo de Chamácuero
y a veces de Tescacuaque.
La maldad siempre se fragua
en los malditos arrieros
que me conducen en cueros 590
de más a más lleno de agua.
Siempre es mi porte esquicito,
Si por venir más mojado,
suelo venir muy delgado,
a veces de Acosaquito. 595
Si a veces me voy a bordo,
esto es muy rara ocasión
y si vengo ezclón
es por ser de Cerrogordo.
Si vengo malo de Tepa, 600
y otras veces de Calizco,
es porque en aqueste aprisco
no hay quien estimarme sepa.
Cuando el arriero me enfluca
agua, es maldad declarada, 605
si vengo de la Cañada;
razonable, y de Cuayuca.
Siempre mi virtud se esmera
en servirte con afán
cuando vengo de Acatlán, 610
Cuatepec o Nopalera.
Si alguna vez atracado
suele tenerme el ranchero,
por no corromper mi esmero
suelo venir de rodado. 615
Yo siempre soy bueno, en fin,
si a veces no soy muy fiel;
malo estoy en San Miguel
y peor en el Capulín.
Carbonero: Yo la razón te concedo, 620
pues es constante verdad
que no está en ti la maldad
ya desenojado quedo.
Pulque: Pues yo voy a tu vergel
que de comer ganas tengo 625
y tan sólo me mantengo
sólo de pura aguamiel.
Carbonero: Por qué el día que mas posada
te ofrezco eres más infiel
Pulque: Señor, porque la aguamiel 630
me la suelen dar picada.
Vámonos, pues ya reporta
tu cólera mi razón
no venga otro rebilión
y quieras darme otra torta. 635
Carbonero: Todo el perdón te dedico,
y pues mi enojo está tibio,
veremos a don Juanico;
ya vendrá, ya don Toribio.
Pulque: Bueno, otros dobles cencerros 640
ya contra mi se previenen;
a mí, molestias me vienen
como palos a los perros.
Ya vienen poniendo apodos,
sin duda que será a mí. 645
Qué he de hacer si yo nací
ya para objecto de todos.
Salen don Toribio y don Juanico
Juanico: Aburrido estoy, Toribio,
con tan soberbia empulcada.
Toribio: En mí es doble parada 650
que ya no [le] encuentro alivio.
Al general Carbonero,
Juanico, hemos encontrado,
mas parece está ocupado
con Pulquillo el majadero. 655
Lleguemos a hablarle, pues.
Tengais, señor, buenos días,
inter que nuestras porfías
le besan a usía los pies. Hincanse
Carbonero: Caballeros, guárdeos Dios, 660
sin que tengáis embarazos;
subid a hontar estos brazos,
alzad del suelo los dos. Abrázalos
Don Toribio, percebí
que os quejabais lastimado. 665
Toribio: Estoy un poco empulcado.
Pulque: Esa es torta para mí.
Juanico: Y no tenemos disculpa
porque Pulque nos alega
Pulque: Sí, que aunque esté la bodega 670
reventando no es mi culpa.
Carbonero: Sí, ya me dio por mayor
la causa de que esté malo.
Totibio: Contra él más cólera exhalo
Pulque: Y eso es lo menos, señor, 675
supongo que llego a estar
bueno como soy de mío;
si en estando el tiempo frío,
no hay quien me quiera probar,
mis diligencias no cesan. 680
Mas luego que el tiempo asienta,
aunque feo y de mala cuenta,
las más bonitas me besan.
En aquestos dos señores,
las quejas son escusadas 685
cuando están acreditadas
sus casas con mis honores.
No dirá que Pulque sobra,
Don Toribio, allá en su casa,
si tiene toda la plaza 690
conque que demanda cobra.
Setenta puestos abraza,
sin las casitas que engendra,
luego, aunque pierda en la admendra,
si gana doble en la pasa; 695
sino que aquestas son tretas
porque está flojo su puesto
a ver si puede con esto
estar mamando a dos tetas.
Don Juanico, aunque lejano, 700
también lo van a buscar,
si es así, no llega a estar
tan dejado de mi mano.
También con nuevos despachos,
muy honroso se titula 705
y en sus armas se rotula
el monstruo de los borrachos.
Nunca le faltan despojos,
todos amarlo procuran
y por irlo a ver se apuran 710
por verle tan lindos ojos.
Las damas están alerta,
el verlo a todas provoca
y al verle menear la boca
quedaron la boca abierta. 715
En fin, juro sin falacias,
que luego que al monstruo ven,
sin repugnancia o vaivén
van a darme a mí las gracias.
Y así señores, si vibra 720
el deseo en vosotros dos,
tomad lo que ya os da Dios,
más vale gota que libra.
Y así, en suma, si merezco
vuestra venia con agrado, 725
estoy algo rezagado,
voy a tomar un refresco.
Carbonero: Tu arrogancia me enbelesa
Pulque: Por eso, a mí todos giran
y mientras más se me tiran 730
más me subo en su cabeza.
Carbonero: Pues vete y muy presto dame
de tu bonanza alegría.
Pulque: Eso, si hubiere buen día,
sino, [a] quejarse al Písame Vase 735
Carbonero: Por gustarme este bufón,
le tolero sus maldades.
Toribio: Tiene, señor, calidades
para atraer la estimación.
Carbonero: Pues, en su lugar, ha hablado, 740
Juanico: [S]iempre es constante que el Pulque
ha estado bien opinado.
En el día, tanto se arropa
con toda la estimación,
que van ya en disminución 745
todos los caldos de Europa .
Carbonero: No merece reprensión
y así no le molestéis
que pase el tiempo y veréis
si sabe su obligación. 750
Toribio: Yo le he molestado atento
a ver si lo adelantamos
y en nuestras casas tengamos
de ventas más incremento.
Mas con tu orden superior, 755
no le hablaremos palabra
a ver si el tiempo nos labra
de esta calma un gran favor.
Y tu venia, por ser tarde,
piden nuestras hidalguías. 760
Carbonero: Id con Dios que en breves días
haréis de gran venta alarde.
Juanico: Redoblando los afanes,
te servirá nuestro esmero
Carbonero: Así en vosotros lo espero 765
mis queridos capitanes . Vanse Juanico y Toribio
No sé qué remedio abrasé
para arrieros tan traidores.
Si mando mis topadores
al rancho, más gasto se hace; 770
si dejo que solos vengan,
ejecutan su maldad;
que a tener fidelidad,
no hay modo que ellos se avengan,
voy más espacio a pensarlo 775
porque venga Pulque sano.
Si el remedio está en mi mano,
por qué no he de ejecutarlo:
sujetos pondré penados
que sean leales y ligeros, 780
si no, yo echaré, a mis cueros,
seguramente candados. Vase
Vuelve a salir Maravilla y el teatro idem con aditamento de que suenen pitos de agua y
parezcan [páljaros. La música repite el primer verso a cada [tre]gua y responden
algunas voces dentro.
Maravilla: Ay de mi hermosura,
que marchita se halla,
pues en los jardines 785
ya no es apreciada.
Ay tirana suerte,
que tan mal me tratas
cuando de las flores
fui reverenciada. 790
Aves lisonjeras,
que cantáis al alba,
basta de gorjeos,
llorad mi desgracia.
Yo, en tan tierna edad, 795
me miro burlada
sin tener más culpa
que no ser ingrata.
¿No fui en los jardines
reina venerada 800
de un color cerúleo
o morado en grana?
¿No me vi frondosa
al romper el alba
con hojas tan bellas 805
de verde esmeralda?
Y ahora tan marchita,
ay de mi desgracia,
que en tan poco tiempo
me vea deshojada. 810
¿Es posible flores
que estoy tan dejada,
cuando México hizo
en mi su campaña?
Tanta bizarría 815
de mí apoderada
que del viento adverso
las alas burlaba.
¿La aurora, al romper,
no me enamoraba; 820
los jilgueros todos
no me hacían la salva?
Y ahora ya es la muerte
quien mi vida acaba
y en crueldad se esmera 825
la funesta Parca.
En teatros de olvido,
mi féretro aguarda
mi último desmayo,
que creo que no tarda. 830
En fin, será el támulo
mi congoja y ansia,
donde para siempre
viva sepultada.
A morirme voy 835
porque ya la Parca
a mi último aliento
gira su guadaña.
Adiós, aves tiernas,
flores tan ingratas; 840
adiós dueño falso
y conde de Xala. Métese y sale Pulque corriendo
Pulque: ¡Otra, otra a los mosqueteros!
Mas, ya se fue la cantora.
Qué música tan sonora 845
de consonantes enteros.
Señores músicos, vaya,
toquen me] un poco, por Dios
y os espli[c]aré velos,
la pena que me avasalla. 850
Miren que vengo tristón
porque tengo mis azares
y han crecido mis pesares
al ofr tan triste canción.
Doble la pena me aguarda: 855
una que es de mi sentir;
otra que ahora acabo de ой.
Ya es albarda sobre albarda.
Mis colores testimonios
dan de cómo llego a estar. 860
¡Toquen, que me he de quejar,
tôquenme con mil demonios!
Sale Maravilla
Maravilla: Hola, quién ha entrado aquí,
quién de mis umbrales pasa
y para entrar en mi casa, 865
no toma la venia a mi.
Atrevido majadero,
quien entrarte permitió
quién eres, quién eres?
Pulque: Yo...
soy un pobre mosquetero. 870
Tu canto me precipita
y a tu obsequio me señala
de venirte a dar la gala
con tu medio de carita.
Maravilla: Cómo vienes muy valiente 875
y quieres mandar tocar.
Pulque: No, lo que yo llegué a hablar
fue que lo hacían lindamente.
El entrar aquí fue acaso,
que muy cerca de aquí estaba. 880
Porque a mi amo esperaba
y me colé aquí de paso,
cuando música oí sonar
y como es mi confusión
tan grave, encontré ocasión 885
de un poco poder gustar.
Maravilla: Qué confusión da perjuicio
y te da melancolía.
Yo me acuerdo que algún día
estuviste en mi servicio. 890
Pulque: Puede ser, que es, sin segundo,
mi oficio tan eminente
y desde oriente a poniente
he servido a todo el mundo.
Mi delicto no es tan grave, 895
pero a sentirlo me acojo
de ver el crecido enojo
que ya a mi amo no le cabe.
Maravilla: Dime en qué dueño se estanca
tu servicio tan entero. 900
Pulque: En el señor Carbonero,
señor de la llave blanca,
en él mis fuerzas, no escasas,
rinden todo su homenaje
y le dan el vasallaje, 905
como general, dos casas.
Maravilla: Y tu nombre di, que intento
inferir lo que he pensado.
Pulque: Soy el buen Pulque asentado,
que a todos doy lindo asiento. 910
Maravilla: ¿Te acuerdas de Maravilla
donde muy poco estuviste?
Pulque: Sí, dicen que anda muy triste.
No he visto a la pobrecilla
Maravilla: ¿Has sabido si, sus glorias 915
en permanencia, sefiala?
Pulque: No, porque el conde de Xala
ya le ha dado dimisorias.
Maravilla: ¿Conque sus ventas escasas
a más las disminuyó? 920
Pulque: Luego que se presentó,
le dio, el conde, calabazas
Maravilla: Calle tu lengua maldita
y ya no me traigas mas
desprecios, que de un falaz 925
son por quien me veo marchita.
Pulque: Conque, según has mostrado,
¿eres tú la Maravilla?
Maravilla: No, sino una pobrecilla
que un ingrato me ha dejado. 930
Mira qué color me tapo,
tan mustio pálido y muerto
Pulque: Mas qué maravilla. Cierto,
me pareces flor de trapo
Maravilla: Sí, ya el hado incontrastable 935
me ha dado sentencia impía.
Pulque: Pueda ser que, en algún día,
requiera ser favorable... Voltea la cara
Pero mi amo viene aquí
tan aprisa acelerado 940
y juzgo viene enojado.
Esta es riña para mi. Sale Carbonero
Carbonero: La paz de Dios aquí sea
sin aviso ni perjuicio.
Maravilla: Y que el mismo beneficio, 945
caballero, en vos se vea.
Carbonero: Madamita, si fui osado
en arrojarme yo así,
perdonadme, que yo aquí
of que hablaba aqueste criado 950
y como lo necesito
y harto lo he estado esperando
para que vaya volando
a aquesto, me precipito.
Maravilla: Señor, con seguridad, 955
sin fabula ni trapasa,
podéis mandar en mi casa
sin encontrar novedad.
Aquí se entró vuestro criado
porque mi música oyó. 960
Carbonero: Sí, no pongo duda, no,
porque es muy aficionado. [a Pulgue)
Aligera presto el curso
y vete a cas[a]'e Toribio
que su puesto no está tibio 965
y faltas a su concurso.
Prisionero me ha dejado Aparte
aqueste hermoso portento.
Pulque: Por ver si logra su intento, Aparte
mi amo me quita del lado. 970
A don Toribio, veloz
me voy, señor, sin rencilla.
A Dios, doña Maravilla,
a Dios mi amo.
Maravilla: a Dios Carbonero: A Dios
Maravilla: Tomad aliento, señor, 975
perdonad la grosería
que asiento no os ofrecía.
Carbonero: Estimo vuestro favor.
No atribuyáis así en mí
por desaire mi denuedo, 980
porque menearme no puedo
ni dar un paso de aquí.
De mármol cierto he quedado,
no sé qué es lo que me pasa
en mi interior, que esta casa 985
me tiene ya aprisionado.
En cuanto os vi, es verdad plena,
que quedé sin albedrío,
pues ya vuestro pecho al mío
lo aprisionó una cadena. 990
Sobre mí ha caído un diluvio
de admiraciones en vos
que en mi corazón, ay Dios,
arde fuego tan vesubio.
Perdonad que así os relate 995
a[c]haque que me acontece,
que mi amor, si lo merece,
hare, de serviros, trate.
Maravilla: Conozco en vos, de mil leguas,
la nulidad que se alista. 1000
Carbonero: Nunca, permite, la vista,
para que entre el amor, treguas.
Maravilla: El filosofo cartesio
dijo: amor se reducía
de átomos que conducía 1005
de un cuerpo a otro.
Carbonero: Ese fue un necio.
Yo digo que del amor,
siendo lo bueno su objecto,
busca adecuado sujeto 1010
a quien rendir su valor,
luego es ilación segura,
sin que nulidad se vea,
que cierto de mi amor sea
objecto vuestra hermosura. 1015
Maravilla: También hay amor paliado
en el amante más fino.
Carbonero: Nunca sale el oro a tito,
si por crisol no ha pasado.
Maravilla: En amorosos combates, 1020
nunca sale lo fingido.
Carbonero: Cuando es el amor subido,
se conocen sus quilates.
Maravilla: Conozco que es galanteo
vuestro fuego tan veloz. 1025
Carbonero: No, que yo pretendo en vos
de amor un eterno empleo.
Maravilla: Eso dice todo amante
antes que goce el favor.
Carbonero: El que idolatra una flor 1030
no es licito la quebrante.
Finalmente, no pretendo
molestaros, yo tan necio;
si en aquesto no os ofendo,
saber vuestro nombre aprecio. 1035
Maravilla: Como en [ello] no hay mancilla
ocultan en [elcorazón,
el negarlo no es razón.
Soy la infanta Maravilla.
Carbonero: Por eso, tantos rigores 1040
gastáis con mi fino amor,
porque con mayor fervor
os venerarán las flores.
¿Conque mi suerte dichosa
no será de algún valor? 1045
Maravilla: Sois, al fin, hombre, señor.
Carbonero: Sois, para mi afecto, hermosa,
que me dispenséis espero,
que tengo una orden que dar
y si permitís lugar, 1050
volver a serviros quiero.
Maravilla: Ya os dije que en todo instante
podéis mandar en la mía,
mas no con la simpatía
que mostráis de falso amante. 1055
Carbonero: De qué patria sois nacida
que en todo, lustre tenéis,
como noble procedéis,
pero en amar, homicida.
Maravilla: Eso, otro día os lo diré 1060
porque a recogerme voy
Carbonero: Yo sólo palabra os doy
de que fino os serviré
Maravilla: Pues id, no os haga malaobra
y me echéis la culpa a mí. 1065
Carbonero: Por tener la gloria aquí,
señora, tiempo me sobra,
mas decidme de una vez
en la clase que yo quedo.
Maravilla: Ahora responder no puedo, 1070
eso se verá después.
Carbonero: Qué, ¿mi voluntad no vale
a poderos contrastar?
Maravilla: Yo las quiero cotejar
por ver si a la mía equivale. 1075
Carbonero: A vuestro mando, segura
la dejo, para esta prueba.
Maravilla: La mía todo el peso lleva.
Carbonero: La mía no tiene mensura.
Maravilla: Pues a Dios. Depués respondo, 1080
en poniendo la balanza.
Carbonero: adiós, a la mía no alcanza
porque cierto se va al fondo.
Maravilla: Todo el peso, ganar quiero.
Carbonero: El mayor, mi amor se pilla. 1085
Maravilla: Ha de ganar Maravilla.
Carbonero: Ha de ganar Carbonero. Vanse
JORNADA SEGUNDA
Salen Carbonero y Pulque
Carbonero: Suspende el dorado arpón
niño, Cupido, vendado,
¿quieres ver más traspasado 1090
a mi amante corazón?
Recoge tus duras flechas
de rigor tan excesivo
que ya me tienen cautivo,
pues todas vienen derechas. 1095
Niño eres, mas tu poder,
juro que es, de tal cuantía,
que en guerrera batería,
gigante vienes a ser.
En mí fuer[za]n tus arrojos; 1100
luego que [m]e avasallaste,
que al ins[ta]nte te llevaste,
mi alma y mi vida en despojos.
Qué es lo que más te acribilla,
si ya todo me venciste 1105
y mi alma en manos pusiste
de la hermosa Maravilla.
Pulque: ¿A que ahora ya no hay joroba
porque estás enamorado?
Carbonero: Tan fuerte el amor ha entrado, 1110
que los sentidos me roba.
Como tú a amar no te inclinas,
no llegas a apasionarte.
Pulque: Tú eres capaz de acostarte
con un nopal con espinas. 1115
Carboneto: Pues dime, ¿no es muy hermosa,
de simetría compasada?
Pulque: Una flor muy machucada,
mire usted qué grande cosa.
Carboneto: Parece tu gusto apoda 1120
la que en tu amo es venerada
Pulque: Pues ya no me meto en nada,
anda y cómetela toda
y trata ya de ir poniendo
el remedio allá en tu casa, 1125
que la venta está algo escasa,
más se va disminuyendo.
Carboneto: Ay, después haremos eso,
llegándome a desahogar,
que ahora no tengo lugar. 1130
Pulque: ¿Cómo, si ya oliste el queso?
Carboneto: El remedio solicito,
mas no está en ti de esta vez.
Pulque: Ahora sí, honrado es
y hombre de bien, el Pulquito; 1135
mañana será otra cosa.
Si te llegas a casar,
qué bien me han de jorobar
tú y la loca de tu esposa.
Carboneto: Finalmente, no seas loco 1140
ni te pases de bufón,
porque no está mi pasión
a sufrir tanto descoco.
Mucho te llego a estimar,
tú sabrás si lo concluyo. 1145
Pulque: Pero como criado tuyo,
algo me has de tolerar.
Carboneto: Pero si ves cual me tiene
mi agigantada pasión,
la esperanza, en la ocasión, 1150
es quien mi vida mantiene.
¿No sabes que amor le rindo
a Maravilla tan bella?
Pulque: ¿Tienes esperanza en ella,
te corresponde?
Carboneto: Sí
Pulque: Lindo, 1155
¿pues qué te llega a afligir
si tu fe es correspondida?
Carboneto: Que no de vuelta homicida
о se quiera resistir.
Ya yo di en que ha de ser mía, 1160
a pesar del mundo entero,
sabes que soy Carbonero.
Pulque: Y también sé tu porfía.
Carbonero: Qué bien mi nombre mantengo
en las ansias que me afligen. 1165
Pulque: Pues de carbón es tu origen.
Carbonero: Por eso, a arder me prevengo.
No sé qué es lo que me pasa,
no me he llegado así a ver.
Pulque: Dicen que es fácil arder, 1170
el carbón que ha sido braza,
mas si tu nunca abrazado
te has visto, no puede ser
que te llegaras] a encender,
estando siempre apagado. 1175
Carbonero: Luego que se me introdujo,
de Maravilla el amor,
con este amoroso ardor,
todo a fuego me redujo.
Pulque: ¿Conque tú, en amor tan tierno, 1180
total te miras arder?
Carbonero: Sí
Pulque: Pues ya vienes a ser
mariposa del infierno.
Carbonero: Basta de bufonerías,
que bien reconozco yo, 1185
Pulque, que no sientes, no,
las crecidas ansias mías.
Pulque: Mi modo te causa tedio,
mas te llego a preguntar
¿que si yo te he de aliviar, 1190
a ver, cuál es el remedio?
Carbonero: Crece en mi amor la querella
y se aumenta mi fe fiel.
¿Podías llevarle un papel
a mi Maravilla bella? 1195
La hallarás en su retrete;
que ya mi mal no mitigo
Pulque: Mira lo que haces conmigo,
de gran señor [a] alcahuete
Carbonero: Tú me llegas a servir, 1200
mas no te veo como criado.
Pulque: Sé que soy de ti estimado,
pues vamos pronto a escrebir.
Carbonero: Dile que mi ocupación
no me da lugar vacío. 1205
Pulque: Todo a mi obediencia fío,
que lo hare sin dilación.
Carbonero: Explícale mi amor fiel
sin mácula ni artificio.
Pulque: Estas mirando en juicio 1210
que se te quema la miel.
Si a mi cargo dejas todo,
yo aseguro será tuya.
Carbonero: Como mi deseo concluya,
tu dictamen acomodo; 1215
como ella palabra dé,
Pulque, de que ha de pagarme.
Pulque: Si esto es, qué gala has de darme.
Carbonero: Un título te daré.
Pulque: Hola, pues con brevedad 1220
vamos, basta de porfía.
Carbonero: ¿Qué dices, ha de ser mía?
Pulque: Tú verás mi habilidad Vanse
Salen don Palacio como antes con un memorial en la mano y don Hornillo
Palacio: Este es remedio postrero,
que falta que practicar, 1225
que proveído quedrá dar,
el general Carbonero.
Hornillo: Aquí no se le exagera;
más que la pura verdad,
y que nuestra voluntad 1230
es servir en su bandera.
El no es hombre codicioso
ni de condición impía,
yo te aseguro a fe mía
que responderá piadoso. 1235
La dificultad consiste
en que él hará información
de por qué es esta prisión,
qué delicto cometiste.
Palacio: Sí, yo aqui] estoy padeciendo 1240
sólo por p[u]ra inocencia.
Hornillo: Pues si es asi, la sentencia
no tienes que estar temiendo.
Palacio: À ti si te pedirá
también plena información. 1245
Hornillo: Me acompaña la razón
que lo cierto le dirá;
sabe que el Hornillo ha dado
su lugar toda la vida
y que su llama crecida 1250
jamás, jamás se [ha] apagado.
Palacio: Pues como esto lo autorizas,
si en falso te coge presto...
Hornillo: Le diré que así me ha puesto
el Crédito, hecho cenizas 1255
y que se haga información
de todo lo que yo digo,
que la verdad es testigo
y hablará en mi abogación.
A ver cómo conseguimos 1260
el volver a nuestro estado;
el cielo aquí nos ha guiado
conque esta senda seguimos.
Palacio: Posible es que me he de ver
en mi elevado edificio. 1265
Hornillo: Yo me veré, sin perjuicio,
en vivas llamas arder.
Vamos a la deligencia.
Palacio: Y quién se lo ha de llevar.
Hornillo: Los dos lo hemos de entregar 1270
en manos de su excelencia.
Palacio: El cielo ponga medido
nuestro giro hasta el seguro.
Hornillo: Nos veremos, te aseguro,
tu elevado, yo encendido. 1275
Por la puerta del lugar
en donde está tu prisión
es su mayor diversión.
Palacio: Pues vámoslo allá a esperar Vanse.
Sale Maravilla.
Maravilla: Doble mi pena, más me va acabando: 1280
la una, aqueste tan malo paradero
que en un eterno olvido batallando,
hoy mi albedrío se mira prisionero;
la otra, en la que más vivo vacilando,
es aquella expresión de Carbonero. 1285
No sé a cual de las dos sea mayor mal,
si la mía o la que causa el general.
La mía me causa un puro dolor;
la otra, me indica no sé qué bonanza;
la mía no sale allá de lo interior; 1290
la otra me gira no sé a que esperanza.
En la que encuentre tálamo de honor
y tenga fin la pena que me avanza,
pero no sé si en esto me mantenga
o asegún, la otra línea, me prevenga 1295
si es constante el amor del general.
Sin duda que yo vuelvo a mis verdores,
pero será mi pena sin igual,
si conozco fingidos sus amores.
¿No será la desdicha más fatal 1300
y prolongados todos mis temores?
Ah Cupido, ya le hago petición
que encamine derecha mi pasión,
pero creo Carbonero será fiel,
si a compasión le mueve mi orfandad; 1305
si me ampara, ya la honra será de él.
Y como en mí no siembre falsedad,
colocará en sus sienes el laurel,
renaciendo ya en mí, felicidad.
Esto infier[e] mi afecto verdadero, 1310
resta lo [cie]rto de mi Carbonero. Sale Pulque con una carta
Pulque: Alabo a mi habilidad.
Dios guarde a quien aquí mora.
Me alegro verte señora
sin alguna novedad. 1315
Maravilla: Seas, Pulque, muy bienvenido.
Ya no sabes mi dolor,
¿cómo queda tu señor?
Pulque: En casa queda tendido.
Maravilla: Jesús, todo el cuerpo yerto, 1320
al ofrte, se me ha quedado.
Pulque: Está señora acostado,
no tendido como muerto.
Maravilla: ¿Acabarás hablador
de sacarme del cuidado, 1325
y por qué se halla acostado?
Pulque: Está malo de un dolor.
Maravilla: No acrecientes mis temores,
¿dime qué le ha sucedido?
Pulque: Dice el médico Cupido 1330
que padece mal de amores
y está ya tan agravado
que desde hoy la medicina
pítimas le determina,
porque ya está desahuciado, 1335
y por acá no ha venido
por no tener vaco día,
aquesta carta te envía.
Maravilla: Voy a ver su contenido Lee la carta, Maravilla.
Hermosa Maravilla: 1340
Señora, con fe muy viva,
sin temer ya sufrimiento,
mirad que mi último aliento
en vuestra deidad estriba.
Haced vuestro amor reciba, 1345
sin tratarme de inconstante,
al mio, que en víctima amante
ofrecí ya a vuestros pies.
Advertid que cuantioso es
y más fino que el diamante. 1350
Por obviar impertinencia,
corre mi pluma ligera,
mirad que de vos espera
mi amor su correspondencia.
Yo os ofrezco permanencia 1355
de un amante verdadero.
A vos adoro, a vos quiero
y así no seáis homicida
del general Carbonero. [representa]
He visto el asunto todo, 1360
pero tengo que dudar.
Pulque: No tienes que recelar,
porque mi amo está de modo
que, sentado en una silla,
triste el rostro levantado, 1365
de este modo está clamando:
¡Ay, mi bella Maravilla!
Maravilla: Esa, sin duda será,
una instantánea pasión.
Pulque: Es firme su adoración, 1370
que yo creo igual no tendrá.
Maravilla: Son los hombres de fingido
y de muy paliado amor.
Pulque: Pero eso no en mi señor,
porque siempre noble ha sido. 1375
Maravilla: También los que son muy nobles
suelen ye[rr]os cometer.
Pulque: En mi amo [ju]ro has de ver
las correspondencias dobles.
Maravilla: Tú qué puedes espresar 1380
cuando al fin es amo tuyo.
Pulque: ¿Y qué gano en lo que arguyo,
yo a caso te he de gozar?
Si conoces que no iguala
su voluntad a la tuya, 1385
has que en desprecio concluya
y mándalo noramala.
Maravilla: Lo amo con fe verdadera
y, por tanto, desconfio
no corresponda en desvío. 1390
Pulque: Caístes [sic] en la ratonera. Aparte
Eso no, que te idolatra
Maravilla: Dime la verdad, por Dios.
Pulque: Digo que serán los dos
los áspides de Cleopatra
1395
y en suma, mi amo procura
darte de esposo, la mano;
que te lo cumplirá, es llano
porque adora tu hermosura.
Maravilla: Cielos, ¿sí se acabarán 1400
mis ansias de esta ocasión?
Pulque: Por su esposa, sin ficción,
reina te coronarán.
Maravilla: ¿Que he de mirar mi arrebol,
como antes, di, sin mancilla? 1405
Pulque: Pasarás de maravilla
a ser bello mirasol.
Maravilla: ¿Conque de tu amo el empeño
es que su mano sea mía?
Pulque: Esa es toda su porfía. 1410
Maravilla: Ay, general, dulce dueño,
centro de mi dilección
onde todo mi amor yace,
en ti, mi vida renace,
no me trates con traición. 1415
Que, a verdor me restituya,
haga tu constante amor;
no seas general traidor,
que tu eres mío y yo muy tuya.
Pulque: No tienes que presumir 1420
ni las dudas te provoquen.
Manda a tus músicos toquen
que me quiero divertir.
Quizá no regañarás
como hiciste el otro día. 1425
Maravilla: Pulque, no te conocía.
Pulque: Por delante y por detrás,
un hombre tan comerciante
como yo, en esta ciudad,
¿no viste en mí urbanidad, 1430
que era el Pulquillo arrogante?
Tú si estás muy dimudada
de como te conocí
y no que ahora te veo aquí
tan fea tan cacarañada. 1435
Maravilla: De la fortuna, la balsa
me hecho al golfo del olvido.
Pulque: Ahora mi amo, tu marido,
verás como ya te ensalza.
Maravilla: ¿Conque me puedo filiar 1440
por su esposa verdadera?
Pulque: Sí
Maravilla: Pues temores afuera,
Pulque, vamos a cantar.
Pulque: Pues qué quieres que yo cante,
si yo como perro ladro. 1445
Maravilla: Por bemol o por becuadro,
atendiendo al consonante.
Pulque: Eso es bue[n]o para ti
que en la [musica] estas criada.
Maravilla: Si no quieres decir nada, 1450
tu me irás siguiendo a mi,
que esto no requiere treta.
Pulque: Comienza, mientras Pulquillo
se registra su fundillo
y busca su lira poeta. 1455
Maravilla: ¿Pues que tú eres poeta a caso
y [a] acompañarme te escusas?
Pulque: Si yo me crié con las musas,
desde chico, en el Parnaso.
Yo te trovaré un versito 1460
aunque no sea bien hilado.
De la poesía me he olvidado,
Días ha que no la ejercito.
Maravilla: ¿Cual ha de ser el asunto
del verso que he de trovar? 1465
Pulque: En él me has de relatar
tu vida punto por punto
y después, si solicita
tu atención ofrrme cantar,
otro yo te he de trovar 1470
y verás qué piececita.
Maravilla: Pues comencemos en juicio.
Pulque: Para escucharte me abono.
Maravilla: Músicos no haya, en el tono,
de disonancia, un resquicio: 1475
Tocan y responde el coro al compás de la dama, el siguiente verso y sus finales, como los de antes.
Distinto fin esperé
Música: Distinto fin esperé
Maravilla: De tanto que he padecido
Música: De tanto que he padecido
Maravilla: Distinto conocimiento 1480
Música: Distinto conocimiento
Maravilla: Tiene quien tiene distinto
Música: Tiene quien tiene distinto.
Maravilla: Aún velos, verás formada
la rueda de mi fortuna. 1485
Pulque, has de saber que a la una,
salí a lucir de la nada;
a las dos fui colocada
con estimación y fe;
a las tres mi dicha fue, 1490
en mis completos verdores,
tal que entre todas las flores
Maravilla y Música: Distinto fin esperé
Maravilla: A las cuatro, con mi amante,
vi mi color en altura, 1495
contemplando mi ventura
libre de un pago inconstante;
a las cinco, en un instante,
vi mi verdor consumido,
y mi dueño tan fingido 1500
me dejó a las seis sin pausa.
Aqueste ingrato es la causa
Maravilla y Música: de tanto que he padecido
[Maravilla:] A las siete, me señala
olvido mi purgatorio, 1505
donde en penas tan notorio
me dejó el conde de Xala;
a las ocho, ya no iguala
padecer a mi tormento;
a las nueve, en mi aposento 1510
en tu amo mi vida vi,
mas yo a su expresión le di
Maravilla y Música: Distinto conocimiento
[Maravilla:] A las diez, ya me parece
que de mí se condolió; 1515
a las once, me escribió
y por mi esposo se ofrece;
a las doce, reverdece
mi color, que en su amor pinto,
si el de penar, tan sucinto, 1520
me saca, habré de entender
cuan distinto proceder
Maravilla y Música: tiene quien tiene distinto
Pulque: He quedado sin sentido,
Maravilla, al oirte estático, 1525
ni el más perfecto gramático
mejor lo hubiera medido,
que adecuado nombre pillas
si Maravilla es tu nombre,
quién habrá que no se asombre 1530
de escuchar tus maravillas.
Maravilla: Ya tu puedes comenzar,
que yo ya gusto te di.
Pulque: ¿Qué asunto quiere aquí?
Maravilla: Tu vida me has de contar 1535
como yo te la he contado,
aunque en otro modo sea,
para que yo sepa y vea
lo gue las musas te han dado.
Pulque: Pues gue toguen otro poco 1540
y que sigan mis temores,
pero despacio señores
porque luego me sofoco.
Tose y canta el primer verso espacio y el coro le responde y sus finales como acabamos de hacer
Solo soy, solo nací,
Música: solo soy, sólo nací, 1545
Pulque: solo me parió mi madre,
Música: solo me parió mi madre,
Pulque: solo me tengo de andar,
Música: solo me tengo de andar,
Pulque: como la pluma en el aire, 1550
Música: como la pluma en el aire.
Pulque: En esta tierra fui criado,
pero mi edad es tan suma
que aún antes de Montezuma,
ya yo era aquí venerado. 1555
Pulque, el orbe me ha nombrado
y dueño absoluto fui
de la estimación aquí,
sin tener jamás apodos
que para dar gusto a todos, 1560
Pulque y Música: Sólo soy, sólo nací.
[Pulque:] Mi descendencia, ya entera,
a relatártela voy.
Del señor tiempo hijo soy
y la reina magueyera. 1565
Querían a fuerza que fuera
de otro estirpe que les cuadre,
lo nulo mi fe taladre,
que yo en esto no me fundo,
si se cierto que en el mundo, 1570
Pulque y Música: Solo me parió mi madre
[Pulque:] Hermanos me han agregado
que por huérfanos conozco
que son el Tepache tosco,
Pulque con mixtos curado, 1575
conmigo aquestos se han criado
mas no será regular
que me quieran deshonrar,
pero ya desde este día
dejando su compañía, 1580
Pulque y Música: Sólo me tengo de andar
[Pulque:] En licore[s] titulados,
gozo mi [ti]tulo franco,
soy señor don Pulque Blanco,
señor de los embriagados. 1585
Subo a muchos potentados,
mas también hago desaire.
A mi amo con más donaire
le asisto con todo juicio,
volando yo en su servicio. 1590
Pulque y Musica: Como la pluma en el aire
Maravilla: Desde hoy, conmigo te cobras
crédito de poeta en juicio.
Pulque: Pues este fue un desperdicio,
no has visto mis buenas obras. 1595
Maravilla: ¿Pues qué, sabes hacer más?
Pulque: Sé sonetos, anagramas,
sé octavas y sé epigramas.
versos heroicos, verás.
Si te casas, te prometo, 1600
cuando en el tálamo estés
con mi amo, que sin través,
te he de formar un soneto.
Maravilla: El cielo me lo conceda,
según a mí se me pinta. 1605
Pulque: Verás dar vuelta distinta
de tu fortuna y su rueda.
Maravilla: Pues eres poeta, a fe mía,
consumado en tus despachos.
Pulque: Sin duda, que los borrachos 1610
me consumen en cada día
y mientras más su trofeo
preparan en acabarme,
llegan mejor a tomarme
y más robusto me veo. 1615
La música se ha acabado,
el irme sólo me resta,
que estará por tu respuesta
mi amo ya desesperado.
Ve a escribir ya con desgarro 1620
Maravilla: Voy a responder ligero. Vase
Pulque: Mientras, que yo aquí te espero,
y el autor chupa un cigarro. Se pasea
¿Qué cosa será el amor,
de qué virtud tan realzada, 1625
que a la primera topada
hace presa su vigor?
En mi amo, la prueba toco,
creciendo de amor su llama,
pues desde que vio a esta dama, 1630
está que se vuelve loco.
Siempre que yo a Maravilla
se la miento o hablo de ella,
crece tanto su querella
que parece que la pilla. 1635
Si en la mesa, no la olvida;
si en su retrete, la llama;
si está acostado en su cama,
es su llanto sin medida.
Si sale al paseo, la busca; 1640
si no la encuentra, suspira;
con razón, él se le tira
porque es la espinaca chusca.
Está algo echada a perder,
pero en cuanto tome estado, 1645
su traje tan maltratado,
renovará un mercader.
Para componer su orgullo
y que se dé a nueva vela,
sus ramas de planta y suela 1650
y sus ojos de capullo.
Despacio están tan llenos
en amoroso compás.
Ella, que no puede más;
mi amo, que no puede menos. 1655
Ninguno, en su amor, estando
uno con otto, se brinda
la ama como Lucinda
y mi amo como Belardo.
A cual se muestra más fiel, 1660
mas ya de tantas porfías,
saldrán de dos pulquerías
los amantes de Teruel. Sale Maravilla
Maravilla: Hablas, Pulque, con exceso.
Pulque: No hagas juicio temerario, 1665
si estoy rezando el rosario
con este noble congreso.
Maravilla: Si tu bondad lo apetece,
censurarte no es mi intento,
y ya está el ofrecimiento 1670
Pulque: No, voy a ver qué se ofrece
a casa, porque ya es tarde.
Llevaré el papel corriendo,
no digan que voy saliendo,
al cabo de Dios te guarde. Dale la respuesta 1675
Maravilla: Di a tu amo que te esperaste,
porque yo en negocio he estado
y hasta ahora te he despachado.
Pulque: ¡Qué tan presto disparaste!
Maravilla: Sí, nomas una razón 1680
ese papel le previene
que es la que más me comviene;
llévalo sin dilación.
Pulque: Corriendo voy como un gamo
a cobrar estas albricias, 1685
si no, me da por noticias
una buena zurra mi amo.
Maravilla: Dile que mi fe atropella
cualquier imposible estraño.
Pulque: Eh, pues hasta de aquí a un año. 1690
Maravilla: Adiós, Pulque.
Pulque: Adiós aquella Vanse cada uno por su puerta.
Salen don Toribio y don Juanico
Toribio: ¿Qué dices del temporal,
capitán y compañero?
Juanico: Estoy que me desespero
con esta calma fatal. 1695
Pulque está engreído y valiente,
por eso sufro este daño.
Ya ves, cuando le regaño,
luego el general lo siente.
Toribio: Ya veo que se ha retirado 1700
de nosotros y ha hecho mal;
mas dicen que el general
en negocio lo ha ocupado.
Juanico: Ya el negocio considero
por noticia nada escasa. 1705
Yo sé que breve se casa
el general Carbonero.
En esto lo ha dedicado
con toda satisfacción.
Está en esta intervención 1710
y trae y lleva recado.
Toribio: Mi advertencia, tan sencilla,
a inquirir no me ha incitado.
¿Con quien se pone en estado?
Juanico: Con la infanta Maravilla, 1715
aquella que ya no esconde
sus desgracias tan impías,
que tan poquísimos días
reinó en el poder del conde.
Pues ella y dos capitanes, 1720
que son el Horno y Palacio,
rindieron ya, sin espacio,
de su esmeto, los afanes.
Palacio quedó encantado;
el Hornillo, sin calor; 1725
Maravilla, sin verdor.
En olvido, se han quedado.
Mas si llega a suceder,
de cierto, este casamiento,
Maravilla con aliento 1730
ya podrá reverdecer,
pero Palacio y el Horno,
como privados de oficio,
no tendrán tal beneficio
y morirán con bochorno. 1735
Toribio: ¿Conque ahora sus casas todas
le harán la celebración,
porque será la función
famosa, el día de las bodas?
Según lo que se relata 1740
no ha sido casado, ¿no?
Juanico: Cuatro años ha que enviudó
de la infanta Garrapata.
Toribio: Mas, como aquesta es mas bella,
el amor de la otra borra. 1745
Juanico: No es esta la primer zorra
que mi general desuella.
Quiera el cielo en este empleo
ponga todo su cuidado,
pues quiere verse amarrado 1750
con los lazos de Himeneo.
Toribio: ¿Tan fuerte es ya su pasión
que de nosotros se olvida?
Juanico: En el día, ya sólo cuida
de su amante dilección. 1755
Los amantes no se acuerdan
de nada con su cuidado
y por eso él no ha celado
que sus casas no se pierdan.
Deja que de esto se vea 1760
libre con su casamiento,
verás a cada momento
como viene y nos arrea.
En nosotros se requiere
que procedamos en juicio, 1765
y en no dándole perjuicio,
él haga lo que quisiere.
Totibio: Dices bien, no nos metamos
en quererlo reprender.
No lo llegue él a saber 1770
y diga que lo juzgamos.
Estamos a su obediencia,
y a servirle en todo, restos,
dándole siempre a sus puestos
ventas con la deligencia 1775
Juanico: Pues, capitán, vamos ya
a nuestro seguro asiento.
Toribio: Sí, que de este casamiento,
lo que fuere sonará.
Vanse y salen Carbonero y Pulque
Carboneto: Pulque, tanto te has tardado 1780
que yo a encontrarte he venido.
Pulque: Hasta ahora, no ha respondido
porque en un negocio ha estado.
No sé cómo te pondere.
Como la infanta quedó, 1785
este papel te mandó. Dáselo
De puro amarte se muete.
Hice toda diligencia
por cogerla en un perjuro,
pero señor, te aseguro 1790
que te ama con evidencia.
Todito su frenesí
es mentar al general,
aqueste es todo su mal
y suspirando por ti. 1795
En suma, si esto ha de ser,
sólo te digo una cosa,
el que logras por esposa
la más constante mujer.
Ya yo te la he asegurado, 1800
es justo mi gala cobre,
no sea el premio de este pobre
el garrote más bien dado.
Carboneto: Lo que yo te prometí,
es fuerza que llegue a darte. 1805
Después he de titularte,
no habrá novedad en mi.
Pulque: Pues palabra no hablo más.
Rompe breve ese papel,
verás lo que viene en él, 1810
verás, que amores verás. - Abre Carbonero el papel y lee.
Carboneto: Dueño, amado Carbonero,
a las expresiones tuyas
resta sólo que concluyas,
como amante verdadero. 1815
Ya ser partícipe, espero,
de tu honra que sin mancilla,
mi fe no es nada sencilla,
porque tal llego a quererte
que, muy fina, hasta la muerte, 1820
será tuya Maravilla. [Representa]
No entendí lograr, amante,
Pulque, tan raro portento.
Pulque: Pues vamos al casamiento
antes que otro la levante. 1825
Carbonero: Nunca, de ella, tan mal pago
traerá, mi suerte importuna.
Pulque: Yo no me creo de ninguna,
porque en la mejor me cago.
Ahora quiere el general, 1830
mas si otro la enamorara,
yo afianzo tu amor buscara
al gato en el garbanzal.
Carbonero: Qué donoso disparate,
cuando su amor es muy fino. 1835
Pulque: Si le gruñe otro cochino,
y a ti te soltó el mecate.
Carbonero: Que me quiere he conocido
y así viva con consuelo.
Pulque: Que sea cierto, quiera el cielo, 1840
permítalo san Cupido;
pero dime para cuándo
dispones el casamiento.
Carbonero: Yo quiero que sea violento.
Ay, lo iré determinando 1845
y pues cerca te he encontrado,
iré a desahogar mis males
con darle los esponsales.
No esté su amor desconfiado
Pulque: Pues vamos, porque ya es tarde, 1850
aligeremos los pasos.
Dale una gruesa de abrazos
y hagan de su amor alarde.
Salen Palacio y el Honro y se hincan delante de Carbonero
Palacio: A los pies de vueselencia,
llegan dos pobres fragidos 1855
y os suplican muy rendidos
deis a su querella audiencia.
Carbonero: Levantad y por igual
decidme lo que queréis.
Hornillo: Que vuestra vista paséis 1860
por aqueste memorial Dáselo
Carbonero: De'onde sois, saber espeto,
que al veros me maravillo.
Palacio: Aquí cerca está un castillo
de adonde soy prisionero; 1865
mi compañero no es reo,
mas su casa cerca deja.
traimos una misma queja,
pues somos de un mismo empleo.
Carbonero: A casa ir a verlo, espero, 1870
para hacerme mejor cargo
y pues el tramo no es largo,
mañana en casa os espero.
Palacio: Vuestra piedad tan propicia,
dé el proveído favorable, 1875
que ya padecer no es dable,
que es esta mucha injusticia.
Carbonero: Luego visto el memorial,
para ampararos me alisto.
Hornillo: Cuándo en México se ha visto 1880
tan piadoso general. Vanse todos.
Mutación de sala y salen Carbonero y Pulque por una puerta y Maravilla por otra.
Carboneto: El cielo mil veces guarde
tu vida, dueño adorado.
Maravilla: Y tú, giro prolongado
veas en amoroso alarde. Abrázanse | 1885
Dueño de mi corazón,
no ha sido vida el no verte.
Carboneto: Así lo quiere mi suerte
y mi mucha ocupación;
mas mis deseos sin mensura 1890
presto cumplidos verás.
Maravilla: Tu fina esclava hallarás,
sirviéndote en tal altura;
mas que imposible, arguya,
el tiempo, mi amor te fio. 1895
Carboneto: El laurel ha de ser mío
y la corona muy tuya.
Maravilla: Mi amor constante me advierte
que en ti he de tener abrigo.
Carboneto: Qe tuyo he de ser, te digo 1900
y tu esposo hasta la muerte.
Maravilla: Siéntate, que ya me ofende
el verte tan humillado.
Carboneto: No es mucho que esté parado
quien en pie tu ser defiende. 1905
Maravilla: Al cielo gracias le doy
por merced tan sin igual.
Carboneto: Mi bien, soy el general;
señora, tu esposo soy.
Maravilla: Eres mi padre piadoso, 1910
para recoger mi honor,
y para premiar mi amor,
eres mi dueño y mi esposo.
Y pues que yo el otro día
mi origen no te conté, 1915
ahora te relataré
tratos de mji| suerte impía,
para que, como piadoso,
pongas el remedio en mí.
Carbonero: Bella maravilla, di, 1920
no temas que soy tu esposo. Siéntase Pulque como a dormir.
Maravilla: Has de saber, gran señor
que -es justo que así te trate,
pues como padre me escuchas
a un lado dejo lo amante, 1925
que de otro modo pudiera
violar tu solio imperante,
y así, no será razón
que los respectos dilate-
soy la infanta Maravilla, 1930
nieta del tiempo mudable.
Mejor fuera no haber sido
de semejante linaje
para no encontrar en él,
entre violentos afanes, 1935
en un tálamo de olvido,
los más cuantiosos desaires.
Hija soy del grande Anhelo
por quien los hombres amantes
solicitan incremento 1940
en sus bienes temporales.
Mi madre fue Diligencia,
que luego encontró paraje,
mostrando en infeliz parto
pimpollo de su linaje. 1945
Nací maravilla bella,
tan hermosa y rozagante,
que en los jardines amenos
fui superiora al instante.
Mi padre, fino, asistía 1950
a un caballero habitante
de aquesta noble ciudad,
cuyo nombre es bien que calle,
que a personas distinguidas
es fuerza su lugar darles, 1955
pues luego redunda en quejas,
si les toca aún sólo el aire.
Este señor, asistido
de mi padre vigilante,
que le prometió en sus bienes 1960
darle incremento bastante,
a penas, creo seis abriles,
disfructaba con mi padre,
prometiendo el caballero
de jamás desampararme. 1965
Cuando mi padre agravado,
cayó en cama de un desaire
que éste caballero le hizo,
y siendo su achaque grave,
murió a pocos días Anhelo. 1970
Mandó que lo sepultasen
y que su hija, luego al punto,
en la puerta se parase
y tomara su destino
de ir a servir a otra parte. 1975
Cómo quedaría esta rosa
ya huérfana miserable,
marchita, pues le faltaba
la aurora con quien quejarse.
Pues, hasta un mozo o lacayo 1980
que esté señor llegó a darme,
llamado Crédito, a quien
mandó quitarme al instante.
¿No hubiera sido mejor
que salir a la luz errante, 1985
ser un cuarto de la nada
y no llena de desaire?
¿No hubiera sido mejor,
antes de pasar tal lance,
estar metida en el caos 1990
de un olvido miserable,
donde jamás viera el mundo
que había tal flor vegetable
ni supieran sus vivientes
mi fin y desprecio grave? 1995
Y al mismo tiempo salieron
otros dos bellos galanes,
que son Palacio y Hornillo,
tan queridos de mi padre,
pues también les asistía 2000
porque de ventas lograsen.
Tres fuimos los despedidos
de aquel señor que dije antes,
sin tener más que el delicto
de ser sus siervos leales. 2005
Padecerán, estos pobres,
dando sus quejas al aire,
sin tener quién los abrigue
ni quién, fino, los ampare.
Morirán en un olvido 2010
sin que la memoria arrastre
sus velas hacia 'onde asisten
a que en su barco se escapen
y salgan a feliz puerto
donde algún remedio alcancen, 2015
encontrando con un dueño
que de esta niebla los saque,
antes que llegue la muerte
y que su guadaña acabe
para siempre con las vidas 2020
de estos pobres capitanes,
como esperé yo también
de mi vida el postrer lance,
si el cielo no permitiera
ser conmigo favorable, 2025
redundando mis verdores
por 'onde no pensé hallarles,
y pues ya mi suerte quiso
o el hado a favor llamarme,
puedo llamarme dichosa 2030
pues tengo padre y amante,
quien ampare mi orfandad,
supuesto es de noble sangre.
Ésta, señor, es mi historia,
no quiero más dilatarte; 2035
esto es lo más substancial
y lo que más al caso hace. Híncase
Y así, como general,
te suplico que me ampares,
que bajo de tu bandera 2040
te serviré muy constante,
que tu anhelo substituya
el de mi padre que yace
muerto, y del cielo, tendrás,
en premio, laurel triunfante. 2045
Como amante, te suplico
que, pues tan fino me traes,
a que con tu patrocinio
mi perdida honra restaure,
que no quiera el hado injusto 2050
que se vuelvan tus afanes
caricias fíctas, que al fin
en eterno olvido acaben,
sino que pues tu piedad
de mi honra se satisface, 2055
vean por ti que Maravilla
copiosa fragrancia esparce.
Que finos, los dos unidos
con vínculo tan amante ,
vea, el orbe, de tu piedad, 2060
los muchos prodigios que hace.
Levanta, Carbonero, a Maravilla llorosa
Carbonero: Levanta, que bien mereces
en mis brazos tu sitial;
ya no temas algún mal,
no llores que me enterneces. 2065
Digo tu esposo, he de ser,
fino, amante y verdadero.
No vencerá a Carbonero
ni el más tirano poder.
Hallarás mi amor enjuto 2070
de toda la falsedad.
Una noble voluntad,
mi bien, desde hoy, te tributo.
Para que más entendida
vivas de mi amor cuantioso, 2075
en fina señal de esposo,
toma esta banda, mi vida. Dale una banda morada 0 azul
Maravilla: Señor, creo que tus amores
me elevan de aquesta vez,
pues esta banda enigma es 2080
de que vuelvo a mis verdores.
De esto no me maravillo,
pues que tienes más que dar,
mi amor no te ha de faltar,
va cifrado en ese anillo. Dale un anillo 2085
Hecho un círculo lo miro
y el decírtelo no temo,
no le encontrarás estremo,
pues no acabará su giro.
Carbonero: Tú me quieres, yo te adoro. 2090
Maravilla: Mi fe a servirte se inclina.
Carbonero: La mía es más que el oro, fina. Despierta Pulque
Pulque: Dios te guarde, pico de oro.
Válgame dios, qué guarismo
de mentiras han hablado, 2095
de sacarse no han dejado,
creo, ni la fe de bautismo.
¿Quién de ustedes el estilo
con sus mutaciones borra,
habla como una cotorra 2100
llora como un cocodrilo?
¿Ya se dieron testimonio
de su fina simpatía
y quedaron en qué día
se consuma matrimonio? 2105
Carbonero: Eso no te toca a ti,
bribón, después que has dormido
Pulque: Y el día que tú seas marido,
¿quién lo ha de hacer todo, di?
Porque te llego a servir, 2110
lo solicito saber;
porque en lo que se ha de hacer
¿di quién ha de intervenir?
Ese día es justo que cobres
premios de servicio leal, 2115
a verle ese memorial, Sácalo de la bolsa y dáselo
¿de quién es?
Carbonero: de aquellos pobres
Pulque: Son tus proveídos eternos,
por tu paciencia y tu tedio,
ya esos pobres sin remedio, 2120
estarán en los infiernos.
Carbonero: Vaya, lee, no seas bufón,
para ver qué se ha de hacer.
Pulque: Pues vaya, vamos a leer.
Escucha con atención. Lee el memorial 2125
Excelente general
_у señor de Carbonero,
tá piadoso, oh justiciero,
da sentencia a nuestro mal.
Dos pobres tan por igual, 2130
que su mirar padeciendo
y delicto no teniendo
en lastimosa batalla
como mejor Ingar haya,
a tus pies están diciendo: 2135
que habiendo leales servido,
con empleos de capitanes,
redoblando los afanes,
el rey nos ha despedido.
En un encanto metido, 2140
el uno está padeciendo;
el otro, su honra perdiendo
porque el Crédito mandó
que no se nos diera, no,
lo que nos están debiendo. 2145
Tú, como general que eres
de todas tropas pulcanas,
puedes, si acaso te allanas,
libertarnos pues prefieres,
y después, si tu quisieres, 2150
para que más premio ganes,
9 juzgar más tus afanes
mirando nuestras razones,
nos vuelvas los espontones
de tus nuevos capitanes. 2155
Por tanto, ya de ti espera
nuestra fe lo que impetramos,
que sólo solicitamos
el servirte en tu bandera
y así tu piedad entera 2160
nos saque de tal bochorno,
que el tributo y fiel retorno
daremos, a vuexelencia,
dos que esperan la clemencia
de vos: Palacio y el Horno. 2165
Maravilla: Esos son los infelices
que en mi mal me acompañaron.
Carbonero: Ya sus males se acabaron,
no es tarde cuando lo dices.
Maraviulla: A pedirte, me acomodo, 2170
que tu amparo los abrace.
Carbonero: Para el día que yo me case,
estarán libres de todo.
Pulque: Conque ese día muy grande es,
pues das perdones a bulto. 2175
Carboneto: Los que quisieren indulto,
que se postren a mis pies.
Pulque: Y para mí, en ese día,
¿qué me tienes que ofrecer?
Carboneto: El que te ha de obedecer 2180
todita la compañía.
Pulque: Qué título he de tener,
por nombre, desde ese día?
Carboneto: El que te dirán de usía,
que en tus armas lo han de ver 2185
Pulque: ¿Y para que a toda ley
me veneren, me darás
armas?
Carboneto: Sí
Pulque: ¿Qué armas me das
para mi lustre?
Carboneto: Un Maguey.
Pulque: Será escusado, que esculque, 2190
cualquiera, mi descendencia,
si gozare preeminencia
del ilustrísimo Pulque.
Carboneto: Y otra, que más decente es,
has de tener
Pulque: a ver, ¿cuál? 2195
Carboneto: Interventor general
de todita la embriaguez.
Pulque: Conque tu criado Pulquillo,
por honra que le has de dar,
ya se podrá titular 2200
el señor de horca y cuchillo.
Una cosa en mi disputa
me falta qué pedir
Carbonero: Dí
Pulque: ¿Quieres que me case?
Carbonero: Sí
Pulque: Pues voy a buscar mi puta Vase 2205
Maravilla: Y para mi qué previenes,
mi dueño y querido esposo.
Carbonero: Que mi amor fino y cuantioso
pondrá el laurel en tus sienes.
Maravilla: Mis verdores se verán... 2210
Carbonero: Crecidos con mis honores.
Maravilla: De esto, ¿qué dirán las flores?
Carbonero: Reina te coronarán
Maravilla: ¿Y las gentes qué dirán,
cuando mi caída notaron? 2215
Carbonero: Si tus reyes te dejaron,
los míos más honta te dan.
Maravilla: ¿De que esté en lazos tan bellos
contigo se enojarán?
Carbonero: Antes a bien lo tendrán, 2220
porque la honra será de ellos.
Maravilla: A muy alta esfera subes
a tu pobrecita esposa.
Carbonero: Te verás ya tan frondosa
que llegarás a las nubes. 2225
Maravilla: Diga el orbe sin mancilla
¡viva, viva Carbonero!
Carbonero: ¡Viva, digan con esmero,
la duquesa Maravilla! Vanse
JORNADA TERCERA
Salen Carbonero y Pulque por una puerta y don Toribio y don Juanico por otra.
Carbonero: Parece que van mudando 2230
los días su malo color.
Juanico: Sí, ya parece señor
que el tiempo nos va asentando.
Toribio: Como siga el incremento
de bondad y cese la agua, 2235
entonces ya se nos fragua
el bien y ceso del tormento.
Saliendo de tanta calma,
que ya no es dable vivir,
bien podremos ta decir 2240
que el pulque nos da la palma.
Carbonero: Espero en Dios que salidos
de aqueste mal temporal,
será nuestra dicha tal
que seremos bien queridos. 2245
Es lo que hemos de desear,
que nos siga esta bonanza
y en esto hemos de anhelar.
Totibio y Juanico: ¡No perdemos la esperanza!
Carbonero: Yo no quiero estraviar giros, 2250
mis queridos capitanes,
conozco nuestros afanes
y así, tengo que deciros,
temiendo satisfación
de vuestros portes amantes, 2255
no es bien estéis ignorantes
de mi tan nueva elección.
Tengo pues determinado,
pues el cielo lo destina,
ya mi pasión ya le inclina, 2260
el ponerme ya en estado.
Es así, mas no sé en qué arte
mi elección tan breve ha sido,
pero pues ya lo he elegido,
es preciso daros parte. 2265
Vosotros, sin dilaciones,
ejecutad mi orden real
de un indulto general,
podéis fijar rotulones,
y en cuanto me case, es moble 2270
mi gracia a vuestro favor;
d[esd]e ese día, mi fervor
os ofrece sueldo doble;
también, con afecto intenso
premiaré vuestros afanes; 2275
buscaremos capitanes
y vosotros a otro ascenso.
A vos, don Toribio, fiel,
premio vuestras ansias finas
con haceros, de mis tinas, 2280
absoluto coronel.
Don Juanico, a vos se allana
bien crecido mi favor;
a vos os haré mayor
de mi real plaza pulcana. 2285
Esta es mi nueva elección,
fiel, de vosotros, espero
me hagáis la celebración
con el más prolijo esmero.
Toribio: Cuando tú lustre nos das, 2290
en tus casas sin medida,
aunque a costa de la vida
a tu lado nos tendrás.
A tu poder sin segundo,
México se rendirá 2295
y el parabién te dará
a voces, todito el mundo.
Juanico: Dirá el orbe, y no se engaña,
al mirar tus bizarrías,
que en rendir las pulquerías 2300
eres Hércules de Ocaña.
Si a recibir te previenes,
otras escuadras valientes
te ofrecerán, ardientes
laureles para tus sienes. 2305
Carbonero: Yo derogo aquesas leyes,
pues sólo pretendo aquí
las fatigas para mí;
los laureles para mis reyes.
Toribio: Las pulquerías, con esmero, 2310
tendrás señor a tus pies.
Carbonero: Todas han de ver quién es
el General Carbonero. Salen Palacio y Hornillo
Palacio: Danos, señor la licencia
para que dos afligidos 2315
reos, pobres y desvalidos,
besen los de vuexelencia. Híncanse
Carbonero: Levantaos, mancebos nobles,
que vuestra prisión ya pausa.
Decidme ¿cuál es la causa 2320
de vuestros trabajos dobles?
Palacio: Señor, somos repelidos
del comercio mexicano.
Crédito nos dio de mano;
nuestros males son crecidos. 2325
Yo metido en un encanto,
que allí mi vida mantengo,
pues ni a quién quejarme tengo,
sino me quejo a mi llanto.
Mi compañero, entre apodo, 2330
en afrentoso traspaso
no encuentra quién le haga caso,
tan despreciado de todos.
Nuestro porte no se esconde
y sin tener culpa grave, 2335
tal delicto no nos cabe
ni en nosotros corresponde.
Bien os podéis informar
quién son el Horno y Palacio
у, ay, veréis mas espacio 2340
nuestro porte singular.
Carbonero: Vuestra petición he visto
a más de estar informado,
de amaros con agrado,
sin duda, no me resisto. 2345
Y pues el Crédito ya
ha sido quién os dejó,
reprendiéndolo bien, yo
de nuevo os asestirá.
Poco os duratá el conflicto, 2350
en tanto, penosa carencia
no hay sobre que dar sentencia,
porque no tenéis delicto
Y desde hoy, mi voluntad
la tenéis a vuestro abono. 2355
Si hay delicto, lo perdono
con toda mi voluntad.
Breve, la promulgación
de mi indulto, ha de ser,
Palacio, en que os podréis ver 2360
libre ya de esta prisión.
A vos, Hornillo, os prometo,
el poneros en estado
de que estéis más abrazado,
ya sé que sois buen sujeto. 2365
A los dos, de mi honra toda,
participaros, espera
mi piedad, y en mi bandera
os pondré, el día de mi boda.
Pulque, a mi cámara real 2370
te llegas sin dilatarte
y a Cfedito, de mi parte,
di que venga aquí puntual.
Pulque: Voy, sin dilatarme nada. Vase
Carboneto: Toribio, a estos dos galanes, 2375
títulos de capitanes,
daremos en nuestra armada.
Toribio: Pues lo mandas, lo serán,
que tuyas son las mercedes.
Carboneto: Las capitanías de ustedes, 2380
estos hombres tomarán,
pues otros empleos mayores
os tengo ya dedicados.
Toribio: Por ti, nos vemos honrados.
Juanico: Tú nos das estos honores. Híncanse Palacio y Hornillo. 2385
Palacio: Deja, señor, que a tus plantas
te demos gracias debidas,
pues nuestras honras perdidas
sólo con tu voz levantas.
Hornillo: Por mercedes tan sin par, 2390
dobles merecidos tienes
laureles para tus sienes.
Carbonero: A mis reyes se han de dar. Levántalos
Yo, hijos, no quiero más glorias
ni pretendo más laurel 2395
que ser a mis reyes fiel
y ganarles mil victorias.
Sólo una cosa os disputo,
y en esto habéis de quedar,
¿prometéis que habéis de dar 2400
a mis reyes el tributo?
Palacio: Señor, nuestra descendencia
jamás cautela encerró,
porque siempre les rindió
a sus reyes la obediencia. 2405
A vuestras órdenes reales,
de nuestros reyes también
estaremos sin vaivén,
prontos como siervos leales.
Carbonero: Como sea así, yo os prometo 2410
lugar en su estimación,
esperando la ocasión
de otro ascenso más perfecto.
Hornillo: A costa de nuestras vidas
serviremos vigilantes 2415
a[nh]elando muy constantes
coronas tan merecidas.
Salen Pulque y el Crédito vestido de Romano con una banda atravesada sin Laurel
Pulque: Aquí está don tal por cual
que a tu voz viene ligero.
Crédito: А serviros placentero, 2420
qué mandais, mi general.
Carbonero: Mejor fuera aquese esmeto,
no con solapado indicio
ni causando gran perjuicio,
aonde sois, aventurero. 2425
Cfedito: Qué queja ha habido de mi,
que os veo, señor, tan estraño.
À quién he causado daño;
¿he hecho algo malhecho?
Carbonero: Si
A estos dos, vuestra traición 2430
los ha maltratado tanto.
A uno, en un eterno encanto;
а otro, en desestimación.
Crédito: Cierto es, mas no sé señala
el proyecto sélo en mi. 2435
Carbonero: Pues quién lo ha mandado asi?
Cfedito: El señor conde de Xala.
Carbonero: No es razôn congruente, no,
si no hay conde ni marqués.
Os he dicho, no una vez, 2440
¿quién os manda más que yo?
¿Pues cómo os portáis así,
cuando es punto de las leyes
que sirváis bien a mis reyes,
obedeciéndome a mí? 2445
Crédito: El señor conde, enojado,
pues de ventas carecía,
dio sentencia tan impía
y así lo ha determinado.
Carbonero: Pues en aquesta ocasión, 2450
les ofrezco mi clemencia
y a vos os doy penitencia
en unos días de prisión.
Crédito: A obedecer me acomodo,
pero culpa en mí no se halla. 2455
Carbonero: Maldita sea la canalla,
VOS sois la causa de todo.
Si del conde la violencia
quiso estas casas dejar,
¿por qué no disteis lugar 2460
a que hicier[a]n delgencia
y en algún perdido rato
haberles ido a asistir;
dicen muy bien con decir
que sois cruel y muy ingrato. 2465
Cuando acaba vuestro anhelo
en sus forzosos destinos,
por qué no va a los vecinos,
que es caritativo celo.
Con toda puntualidad, 2470
fino me habéis de servir
y después os podéis ir
a hacerles la caridad,
para que gocen, de vos,
las casas, dando su fruto 2475
y a sus reyes el tributo
porque así lo manda Dios.
Pero en vos no hay este esmero,
porque dais muy claro indicio
de que más hacéis perjuicio, 2480
so verdugo carnicero.
Anda que Pulque te pase
luego, luego, a la prisión.
Cfedito: é Qué, no me dais el perdón?
Carbonero: Ahora no, hasta que me case.
Leva, Pulque, a Crédito atadas las manos 2485
Pulque: Vamos breve, maniatado,
y más, que al perdón no acudas,
pues porque tú no me ayudas,
me miro ahora rezagado.
Hasta que de Maravilla 2490
sean las bodas, no saldrás,
pero interin llevarás
doscientos en aldabilla. Vanse
Carbonero: Palacio, Horno, bien podéis
retiraros; ya de mí 2495
estáis en que prometí
que ya con honra os veréis.
Ya no viváis afligidos,
que todo bien os espera;
estáis bajo mi bandera, 2500
mis capitanes queridos.
Palacio, vuestro edificio
lo pondré en tal positura
que en nueva esfera segura,
tengáis venta sin perjuicio. 2505
Hornillo, ya vuestras llamas
crezcan con mi favor
Hornillo: Asi lo espero, señor,
pues Carbonero te llamas.
Palacio: Que los víctores te guarde, 2510
para el día que seáis esposo,
dicta mi afecto cuantioso.
Carbonero: Pues retiraos que ya es tarde.
Palacio: Sólo resta la licencia
de besar tus pies, los dos. 2515
Carbonero: Váyanse amigos con Dios
Hornillo y Palacio: Y quede con vuexelencia Vanse
Carbonero: Verán mis reyes, desde hoy,
si tienen un general
en su servicio, más leal, 2520
y también verán si soy,
sin mácula ni través,
aunque a costa de ansias mías,
quien rinda las pulquerías
todas, todas a sus pies. 2525
Verá México mi esmero
verán mi anhelo y cuidado,
verán que escuadra ha formado
el general Carbonero...
A costa de mi valor, 2530
mis reyes lauros tendrán.
No, de mi jamás dirán
que el más amigo es traidor,
siendo coronel, Toribio
vos y Juanico, mayor. 2535
Gastando vuestro fervor,
mis reyes tendrán alivio.
Fundamentos de topacio
producirán, con afanes,
nuestros nuevos capitanes, 2540
que son el Horno y Palacio,
y el Crédito, estando atento,
como fiel subdelegado.
De la dicha que he logrado,
ya no tenemos tormento, 2545
y Pulque, pues lo acomodo
con un título eminente,
nos servirá diligente
y nos dará gusto en todo.
Conque no falta adición, 2550
a nuestros puestos diretos...
Toribio: Sí falta: que tus preceptos
pongan en ejecución,
y esto, creo, tan sin medida
ha de ser en tu servicio,
que te servirán en juicio 2555
aunque a costa de la vida.
Juanico: Tan leales te servirán
tus casas, ya tan amantes,
que te seguirán constantes 2560
y a tu lado morirán.
Carboneto: Pues gane ya por igual,
los víctores nuestra armada,
pues que no nos falta nada... Suena dentro un clarín y dice la Fama
Fama: ¡SÍ te falta general! 2565
Carboneto: ¿Quién interrumpe o quién llama
a campaña mi valor?
Toribio: Una zagala, señor
ya llega
Carboneto: ¿Quién es?
Sale la fama vestida de colores con una guirnalda en la cabeza con estandarte y espada desnuda
Fama: La Fama
Carboneto: ¿Quién eres, noble matrona, 2570
que con gallardía no estraña
te percibes a camapaña
como valiente amazona?
¿Qué es lo que intentas, velos,
que a Marte en el curso imitas; 2575
di por qué te precipitas
a interrumpirme la voz?
Fama: Soy Fama, vientre profundo
de toda felicidad,
donde encierro, con verdad, 2580
todas las dichas del mundo.
Tu gran valor me provoca,
pues te contemplas señor
supremo legislador
y esto defender me toca, 2585
pues todavía no se llama
absoluto tu poder,
todavía tienes quehacer,
pues no has vencido a la Fama.
¿No sabes que siempre he sido 2590
quien todos bienes encierra,
que con todos he hecho guerra
y uno por uno he vencido?
Es mi fuerza sin igual
y mientras doy guerra así, 2595
están gozando de mí,
hasta rendirlos total.
Hasta ahora nadie ha vencido
a mi constante valor.
A algunos he hecho favor 2600
todo el tiempo que he querido.
Sin mí, lo mejor te falta.
Yo a tu favor no he de ser
y así, o tú me has de vencer
o veré lo que te exalta. 2605
Mide conmigo tu espada,
porque o yo te venzo a ti
о tu me rindes a mí,
que a esto vengo dedicada.
No tardes, que ya mi enojo 2610
se previene a tu valor.
Mira que escoges mejor.
Carbonero: Yo vencerte sólo escojo. Desenvaina
Toribio: Yo, con mi espada, a tu lado
tengo de pelear así. Desenvaina 2615
Juanico: Con la mía, tienes aquí
ya mi valor preparado Desenvaina
Fama: Venga entero todo el mundo,
rindan a mí sus afanes,
yo os he de vencer, galanes, 2620
que es mi valor sin segundo.
Carbonero: Mis capitanes, a un lado,
no me quitéis esta gloria,
que para aquesta victoria,
aún tengo valor sobrado. Apártanse Toribio y Juanico y envainan
2625
Toribio: Como fiel, tu vida guardo.
Juanico: A mi lado, está segura.
Carbonero: Llega, valiente hermosura,
que ya yo en vencerte tardo Riñen Carbonero y la Fama
Fama: ¡Jesús, qué acero con alma! 2630
Carbonero: ¡Qué fuerza en una mujer!
Fama: Mas yo lo espero vencer.
Carbonero: Pero, he de ganar la palma.
Fama: Qué dices, llego a vencerte,
¿o tienes más resistencia? 2635
Carbonero: O me rindes la obediencia,
o ves tu afrentosa muerte. Retíranse
Fama: Esta tregua te concedo,
porque con la paz te rindas.
Carbonero: Si tú con la paz me brindas, 2640
yo darte la muerte puedo.
Fama: Noble joven, advertid.
Carbonero: No necesito advertencia.
Fama: Pues sigamos la pendencia.
Carbonero: Pues volvamos a la lid.
Riñen otro poco y se le cai [sic] la espada a la fama 2645
Fama: Cayó mi valor en tierra,
ahora sí que me rendí.
Carbonero: Todavía no vesla aquí. Levántala y dásela
Vuelve otra vez a la guerra.
Esta no fuera victoria, 2650
sin arma tú y yo vencer.
Iguales hemos de ser,
para ganar esta gloria.
Fama: Dos cosas en esta empresa
me obligan a estar ya dada, 2665
el no poder con tu espada
y el ver tu grande nobleza.
En todo el orbe he tenido
otro litis sin segundo.
Yo he vencido a todo el mundo, 2660
pero ya tu me has vencido.
Tu eterna cautiva soy,
de serlo mi fe me alaba.
Ya verás con esta esclava
cuánto consigues desde hoy. 2665
Los jilgueros, desde el alba,
celebrarán tus victorias;
yo, promulgando tus glorias,
así te he de hacer la salva. Suena un clarín
Los hombres todos, en fin, 2670
te rendirán la obediencia
y vendrán a tu presencia
a la voz de este clarín. Suena otra vez
Ahora sí, bien puedes creer
que es tu poder absoluto; 2675
yo te rindo ya el tributo,
pues me has llegado a vencer.
Ya puede el mundo, a un igual,
decir, pues mi voz lo clam,a
viva el señor de la fama Clarín 2680
Toribio y Juanico: ¡Viva nuestro general!
Carbonero: Tú misma eres fiel testigo
de que vencida te tengo.
Fama: A ser tu esclava me avengo
y estar siempre fiel contigo. 2685
Carbonero: ¿Conque no hay más que ganar
para colmo de mi honor?
Fama: Ya te elevo tu valor,
ya te puedes coronar.
Carbonero: Toribio, Juanico, amigos, 2690
el cielo nos da victorias
en empresas tan notorias.
Ya sois vosotros testigos.
Llevad con veneración
a la Fama a mi retiro 2695
para comenzar su giro
desde el día de mi función.
Que la asistan con cuidado
como a su ser le conviene,
pues afectuosa previene 2700
el no salir de mi lado.
Fama: Te portas como tan noble
y de muy sana intención,
en mí desde esta ocasión
verás un servicio doble. 2705
Carbonero: Tú me has de elevar a más
asistiéndole a mis casas.
Fama: Con mis fuerzas nada escasas,
en altura las verás.
Carbonero: El que las pongas honrosas 2710
sólo es lo que te suplico.
Fama: Con mi asistencia, te explico
que serán casas famosas.
Carbonero: Pues ínter mi orden se alista,
a daros seguro asiento, 2715
que os recojáis es mi intento,
inter yo paso revista
de mis dos casillas nuevas,
porque para acomodarlas
es fuerza experimentarlas 2720
con exámenes y pruebas.
Fama: Pues con tu venia y agrado,
me voy quedando rendida. Vase con Juan y Toribio
Carbonero: El cielo guarde tu vida
para lauro prolongado, 2725
de mis reyes y señores,
que cubra a los dos igual
pues tienen un general
que cada día les da honores.
Ya no tengo que anhelar 2730
para mayor preeminencia,
si ya tengo a mi obediencia
dos atributos sin par,
pues ya con Crédito y Fama
y Pulque bueno, en su tanto, 2735
¿por dónde espero quebranto,
si la bonanza derrama?
Me admiro de ver que el cielo
todo a honrarme se prepara;
es satisfacción bien clara 2740
de mi fino y sano celo.
No dirán que soy traidor,
porque si otras casas gano,
es porque tener, afano,
las vitorias por mayor. 2745
A nadie le quito nada,
cuanto he ganado hasta el día,
todo ha sido a fuerza mía,
de mi valor ayudada.
Que se cotejen las leyes 2750
a ver si hay otro accidente,
todo ha sido buenamente
ganado para mis reyes.
Con ellos no he sido vil
porque mi anhelo es bien claro 2755
y todavía me preparo
a darles coronas mil.
Voy a probar el esmero
de mis nuevos capitanes.
Verá el mundo, en mis afanes, 2760
el porte de Carbonero Vate
Salen Maravilla y Pulque cada uno por su puerta
Maravilla: Ay, Pulque, ¿dónde has estado
que una noticia no tengo
de tu señor?
Pulque: Ahora vengo,
que he estado muy ocupado. 2765
De la cárcel he venido
de prisionar a un traidor.
Maravilla: ¿Quién lo mandó?
Pulque: Mi señor
Maravilla: ¿Quién, ese infeliz, ha sido?
Pulque: El Crédito, que procura
sólo traiciones fraguar, 2770
pero bien la ha de pagar,
ya mandé darle tortura.
A la dobla le daré
el castigo merecido, 2775
por infame malnacido,
los doscientos dar mandé.
Maravilla: ¿Y qué proveído les dio
tu señor a aquellos reos?
Pulque: Que breve tendrán empleos, 2780
ya en su escuadra los filió.
Para el día de la función,
su excelencia me mandó
sus títulos haga yo
para darles posesión. 2785
Y en tan cuantiosos trofeos,
capitanes se verán;
Juanico y Toribio irán
a otros mayores empleos.
Maravilla: El cielo, en retribución, 2790
de este amparo tan crecido,
dará premio merecido.
Pulque: Por eso fue la prisión
de Crédito, el perronazo,
que en proceder tan osado, 2795
sin honra uno, aprisionado
otro, los dejó en traspaso,
pero hasta el día de las bodas
preso lo he de hacer penar,
porque se llegue a enmendar. 2800
Maravilla: ¿Y qué, tú no te acomodas?
Pulque: Ya tengo mi intervención.
Maravilla: ¿Y qué título tendrás?
Pulque: Mejor he de ser, verás,
que el mariscal de Vixon. 2805
Ya mi amo tomó esta empresa
y ha llegado a preguntarme
cómo quiero yo llamarme,
si su señoría o su alteza.
Para qué es tanta decencia, 2810
si será cosa fierfsima
que me digan su ilustrísima
o me digan su excelencia.
Yo quiero desde ese día,
un título que es mejor, 2815
pues que soy su relator
el que me digan de usía.
Con esto que se me endone,
mis elogios se verán,
porque entonces me dirán 2820
Dios guarde a ила, има perdone.
Y para que mas dilaten
en mí su veneración,
basta aquesta donación
para que mejor me traten. 2825
Será más simpatía
de los borrachos a mí,
todos me dirán así
hónrenos, usía entre usía.
Maravilla: Y dime qué novedad 2830
es la que tu señor tuvo,
yo no sé qué refriega hubo.
Pulque: ¿Qué dices, hablas verdad?
Maravilla: Tan verdad, que a una amazona,
dicen, que venció valiente. 2835
Pulque: Pues es hazaña eminente,
el vencer a una fregona.
Maravilla: Por eso el vulgo lo llama
el señor de más valor.
Pulque: Pues y qué hizo mi señor. 2840
Maravilla: Venció a la excelente Fama.
Pulque: ¿A la fama? No lo creo,
que en este mundo no ha habido
uno que la haya vencido,
porque, según dicen, veo 2845
que ésta fuera una victoria
de un premio tan sin igual.
Maravilla: Pues ya tu amo, el general
es quien tiene aquesta gloria.
Como Fama tan famosa, 2850
dicen que es, bella agraciada...
Pulque: Pues adiós, ésta es mamada.
Ya yo me soplé a esta moza.
Que bien un adagio encaja
su fuerza, que en verdad fundo, 2855
que nadie en aqueste mundo
sabe para quién trabaja.
Mi amo la llegó a vencer,
para él fue ya la victoria,
pero mía será la gloria, 2860
tomándola por mujer.
Mi amo no lo ha de negar,
que para mí no hay asuntos,
porque en sirviéndole, juntos
bien nos podemos casar. 2865
Maravilla: Mas portate con reposo,
si pretendes este empleo.
Pulque: Ya parece que me veo
llamado Pulque Famoso.
Ni la miro, ni la toco, 2870
y ya tira mi pasión
porrazos al corazón;
estoy que me vuelvo loco.
Carne delicada y flaca,
cuerpo amo ten mitz polibuiz, 2875
¿por qué has de quedar pachibuiz
de que asgues a esta espinaca?
Maravilla: Del idioma mexicano,
Pulque, das muy claro indicio.
Pulque: Pues, si soy de aquí patricio, 2880
el que yo lo sepa es llano.
Maravilla: Pues, a ver, en esta lengua,
di unos versos, que me gusta.
Pulque: Mi obediencia a ti se ajusta,
no hacerlo así fuera mengua, 2885
y pues gustas de este idioma,
con cuya leche soy criado,
escúchame con cuidado
que ya mi musa se asoma.
Neli nimitzixpantiluz 2890
quenami melahuac taca
in ten axcan nech macá
imin no huei Hazotiluz
huel mierc nech cocoa
tein in no yolo motlati 2895
thuan cuali niquixmati
ac itech onca то poa
itech in ze cihuatontli
no tlazotiliz motlali
nech nabuati ca cuali 2900
in Dios Cupido piltontli
in ta nech palebnia
thuan no pan mocaloti
inin huel huei nitlazoti
Fama motocayotia 2905
quac inon ye cuali niez
Ha in iyolo nechmaca
pan mochi talpantlaca
Fama no cibuane yez
Ypampa miec necheo coa 2910
inim ahuitnemiliztli
santo Nenamictiliztli
huel itech ninopachoa
icqui cuali nicnemitiz
thuan ta aziz по miquiliz 2915
quitaz quali no Haliliz
in nopan hualaz huelitiz.
ато in ze noo tic one
tonali no tzonquiz yez
thuan itic ompa niez 2920
mictlan Hacateco lome
pampa ninin mochinti
nichequi nicnemiz quali
no Hazotiliz nictlali
campa ni aziz quali itzinti. 2925
Maravilla: Eres guapo mexicano,
justo es tu nombre autorices.
Quiero saber lo que dices,
redúcelo a castellano.
Pulque: Ello no es ningún guarismo 2930
de alguna dificultad,
escucha con brevedad
en castellano lo mismo.
Te explicaré por mayor,
como hombre de fe tan viva, 2935
lo que en mi interior motiva
a este mi constante amor.
Me lastima grandemente
lo que en mi pecho se encierra,
pero yo sé de esta guerra 2940
a quién es derechamente.
A una dama he dirigido,
sin conocerla, mi llama;
mas, me dice es bella dama,
aquel niño Dios Cupido. 2945
Si él me ayuda con su sombra
y me corresponde amante,
la que amo con fe bastante,
que fama el vulgo la nombra,
entonces bien me vendrá 2950
con su amor, que es lo que quiero,
y sobre del mundo entero,
Fama mi esposa será,
pues tanto padezco y gimo
de la lujuria el quebranto, 2955
con el matrimonio santo
desde hoy sin duda me arrimo,
así vivir ya es posible
porque aunque venga la muerte,
me hallará ya de otra suerte; 2960
puede venir, que es factible.
En un día o dos, testimontos
podré dar en fuego eterno
y estaré allá en el infierno
entre todos los demonios. 2965
Por todo esto, que me avenga
a vivir bien es mejor,
pues que ya puse mi amor
donde bien principio tenga.
Maravilla: ¿Conque el dios de amor, vendado, 2970
te ha cegado grandemente
y a la Fama es evidente
que tu amor ha dedicado?
Pulque: In piltontli amo tlachia
omotlati itic no yolo 2975
in yuc huel huei onictolo
in tein nech cocolia
Maravilla: No me quieras confundir,
porque me quedo ignorante.
Pulque: Pues esta claro bastante 2980
lo que te quiero decir
es que el niño, aunque sin vista
en mí se ocultó arrogante
que el tiro fue de gigante
en tan penosa conquista. 2985
Maravilla: Me admira tu amor directo
tan cuantioso me lo expliques
y tan amante dediques
sin conocer al objecto.
Pulque: Con que al amor se le explique 2990
que el objecto es en sí bueno,
basta para que ya pleno
todo a amarlo se dedique.
Maravilla: Permitalo el cielo luego,
porque vivas reformado 2995
que te pongas en estado
para tu total sosiego.
Veme a traer una razón,
no me tengas cuidadosa.
Pulque: También que tal es mi moza 3000
voy a ver sin dilación,
y a ver qué día se dispone
de ustedes el casamiento
para que tengas contento
y tu dicha se corone. 3005
Maravilla: El cielo santo lo quiera,
pues infelice padezco.
Pulque: Yo pobremente te ofrezco
que serás la Carbonera.
Maravilla: Cierta sea tu profecía 3010
y su efecto a mi favor.
Pulque: Casada con mi señor
serás linda pulquería.
Maravilla: En mí ya, de tu señor,
la caridad se señala. 3015
Pulque: Aunque él te pone la escala,
antecede otro favor
Maravilla: ¿Pues a quién le debo aquí
tan prolongados favores?
Pulque: A mis reyes y señores 3020
que son primero
Maravilla: Eso sí,
supongo que las empresas
de cualquiera real vasallo
han de ser con el ensayo
y venia de las cabezas, 3025
Pulque: de nuestros reyes amantes.
La audiencia no se deja
pues, si esto bien se coteja,
da su lustre honras bastantes.
Y, por dejar ya de cuentos, 3030
¿tus luces no me dirán
en que mis reyes serán
como los diez mandamientos?
Maravilla: No responderé velós
porque adivinar no sé. 3035
Pulque: Pues mira saber en qué,
en que se encerrarán en dos?
Maravilla: Tu paciencia a mi me encanta,
vete y aligera el paso.
Pulque: ¿Haiga paso, pues que a caso 3040
es ahora Semana Santa?
Fuera en mi amo lo primero
y en mí, pues con él me alisto.
¿Dime, que algún año has visto
el paso del Carbonero? 3045
Maravilla: Vaya, vete presto, que hacer,
no traigas, razón tardada.
Pulque: Si esto haces de amancebada,
¿qué será cuando te cases?
Maravilla: Que ha de ser la verdad, te hablo, 3050
refiirte por flojo infiel.
Pulque: No se reviente el cordel
y le eches la culpa al diablo.
Maravilla: Pues, con tu señor casada,
la misma potestad tengo. 3055
Pulque: Lo que sólo te prevengo,
no se te vuelva la espada.
Maravilla: Vaya, ve a lo que te mando.
Pulque: Voy a obedecer a usencia.
Maravilla: No gastes mucha paciencia. 3060
Pulque: Cuerno, qué uñas vas sacando. Vase
Maravilla: Ya parece miro claro
mi marchitado arrebol
y en mi dicha ya reparo
que me va saliendo el sol. 3065
Por horizonte más claro,
ya parece que me miro
en brazos de Carbonero,
por su persona suspiro.
Pues de mi amor, el esmero 3070
cada día eleva su giro,
yo en cumbre tan elevada,
breve he de ver mis verdores,
cuando ayer tan despreciada,
del tiempo y de sus rigores, 3075
me llegué a ver deshojada.
Yo misma mi dicha noto,
pues no merezco tal cosa,
con dudas mi suerte doto,
cuando mi dicha cuantiosa, 3080
ya me da el último voto
de mi dueño el fiel esmero.
Con su caridad y ayuda,
me corona placentero,
pues ser cierto no hay duda 3085
que me adora Carbonero.
En fin, afuera temores,
cierta estoy en que ha de ser
[a]cierto de mis amores
el que me volveré a ver 3090
reina excelsa de las flores.
Salen Palacio y Hornillo como siempre y hacen acatamiento a Maravilla
Palacio: Deja, flor nueva y temprana,
salida de aquel bochorno,
que a tus pies, Palacio y Horno
te conozcan soberana. 3095
Flor vestida en mejor grana,
libre de toda rencilla,
nuestra fe ya te acribilla,
pues que gozas dichas tantas,
nos dejes besar tus plantas, 3100
bellísima Maravilla.
Supuesto que nos conoces
y fuimos a un mal unidos,
te pedimos afligidos,
te duelas de nuestras voces. 3105
Ya, de penas tan atroces,
saldremos con el favor
del general, mi señor,
y si de vernos te dueles,
hablarle tú, como sueles, 3110
para que lo haga mejor,
y allá, desde hoy, te veremos
ya no como compañera,
pues somos de baja esfera,
y a ti en altura te vemos 3115
tus leales siervos seremos
en servicio tan igual,
y con proceder formal,
nosotros en toda empresa,
veremos a vuestra alteza 3120
como a nuestro general.
Maravilla: Amigos, no hay que temer,
porque ya permitió el cielo
el enviarnos el consuelo,
muy breve lo habéis de ver. 3125
Ya me llegó a prometer,
mi esposo tan verdadeto,
que en ampararos, su esmero
me servirá diligente.
No lo dudéis que es muy gente 3130
el general Carbonero.
Hace tal estimación
de vosotros, ya mi esposo,
que a Crédito, cauteloso.
lo tiene en una prisión. 3135
Hasta el día de su función,
preso allí lo ha de tener
y ya en otro proceder,
nos rendirá sus afanes.
Del general, capitanes 3140
seréis y yo su mujer,
y así os podéis esperar
que para el día de las bodas,
se acabarán penas todas
y en esto no hay que dudar. 3145
Palacio: Premio el cielo te ha de dar.
Hornillo: Es corona merecida.
Maravilla: Amigos, a mejor vida,
me llama un afecto entero.
Palacio: Goza, amante a Carbonero. 3150
Hornillo: Y en curso tan sin medida.
Palacio: Vamos a esperar la gloria.
Hornillo: Sí, pues no hay pena ninguna.
Maravilla: Muy breve, de la fortuna,
habéis de cantar victoria. 3155
Será vuestra honta notoria.
[Sa]ldréis de un penar atroz
vos Horno y Palavio, vos,
os veréis en grande altura.
Hornillo y Palacio: Pues adiós, bella hermosura. 3160
Maravilla: Fieles amigos adiós. Vanse Palacio y Horno. Sale Carbonero
Carbonero: El cielo mil veces guarde
tu cielo, querida esposa.
MAravilla: Y mi voluntad cuantiosa,
haga de tu vista alarde, 3165
aunque quejosa de ti,
por carencia tan notoria,
cuando en verte está mi gloria.
Carbonero: Pues, ¿en qué te falto di?
Maravilla: Tantas horas sin mirarte, 3170
siglos en mi amor han sido.
Carboreno: Yo la culpa no he tenido,
sabes que llego a adorarte.
Tuve una batalla tal,
en tan crecida invasión, 3175
que sólo por esta acción
merezco ser general.
Maravilla: Ya supe que está ganada
por tu mano una victoria.
Carbonero: Alcancé la mejor gloria. 3180
Maravilla: Más yo quedé sofocada,
al punto que lo oí decir
hasta ahora mi llanto será
porque no en aquesta empresa
te me fueras a morir. 3185
Carbonero: Tan fino, mi bien, seré
y mi afecto te asegura,
por vivir con tu hermosura
con la muerte pelearé.
Maravilla: ¿Conque a la Fama venciste? 3190
Carbonero: Fue la victoria mayor.
Verás ya con qué primor
a mis casas les asiste.
Aún más allá de las leyes,
llega mi esmero valiente, 3195
pues cuanto gana obediente
para lustres, es de mis reyes.
Hija, esposa, compañera, Abrazala
Maravilla, dueño hermoso,
ya llegó el dia venturoso 3200
que yo en tus brazos me viera.
Desde hoy gozo, sin vaivén,
laurel que no he merecido,
de ser tu esposo querido.
Maravilla: Ya con seguir el mayor bien, 3205
yo te digo sin mancilla,
pues que tus favores peino,
¿cuándo mereció, en tu reino,
ser plantada maravilla?
Ya es mi dicha consumada 3210
con tus crecidos amores.
Carborenro: Hoy han de verte las flores
por su reina coronada... Sale Pulque
Pulque: Tienes, por cierto, cuidado
con lo que tu intento traza. 3215
Cuánto ha que esta el cura en casa;
ya estará desesperado
como si fuera de balde.
Todos molestos están,
acólitos, sacristán, 3220
los topiles y el alcalde.
Y yo te llego aquí a ver
como nuevo enamorado,
con tu madama abrazado,
vamos vete a disponer. 3225
Carbonero: Vamos, mi bien, que ya toco
la mas cuantiosa victoria.
Maravilla: Vamos, mi bien, a esta gloria,
ya del gusto me sofoco.
Pulque: Señor, ¿qué, no se dirige 3230
tu favor a lo pedido?
Carbonero: No falto a lo prometido.
Pulque: Es que yo ya se lo dije.
Carbobnero: ¿Y qué has hecho de esta vez,
ya la palabra te ha dado? 3235
Pulque: Yo mucho la he enamorado,
mas gasta alguna esquivéz.
Carbonero: Son amorosos acasos.
Tú a la Fama has de gozar.
Pulque: S1 no se quiere casar, 3240
hazla que quiera a porrazos.
Carbonero: Vamos, dueño mío, a dar
termino a lo prometido.
Maravilla: Vamos, mi dueño, querido.
Carboneto: Ve a la Música a avisar Vanse 3245
Pulque: Aquí viene ya la fama.
A ver qué pilla mi amor. Sale Fama
Fama: A dónde está mi señor,
que el señor cura lo llama.
Pulque: Ahora se partió de aquí 3250
con su esposa muy ufano.
Y tú no me das la mano,
¿por qué eres ingrata di?
Fama: Es menester dilación
para ver si este es chuleo. 3255
Pulque: Yo casarme ahora deseo
porque ésta es linda ocasión,
con mi señor Carbonero.
El hacerlo me provoca.
Nos casaremos de coca 3260
sin que costara el dinero.
Fama: Si ello es a lo pobrecito,
Después ya nos casaremos.
Pulque: ¿Y qué música tendremos,
ni si quiera un tamborcito? 3265
Fama: Si tu afecto no se trueca,
siendo lo que amor anhela,
no faltará una vihuela.
Pulque: No, quiero Pan de manteca.
Era bueno en este día, 3270
por gozar de los clarines
de las trompas y violines
y de toda la alegría. Salen Toribio y Juanico
Toribio: tu señor te espera pronto
Juanico: Pulque, el general te llama. 3275
Y a usted también, doña Fama
Fama: Vamos
Pulque: haiga Juan más tonto Vanse todos
Suena un rato de música, y van saliendo, al cantar el primer verso, todos, en orden. Por delante Carbonero y Maravilla, detrás Toribio y Juanico; detrás de estos Palacio y Hornillo como siempre; luego, el Crédito, que sacará Pulque, maniatado, y la Fama. En una mano, trae Pulque una fuente en la cual vendrán dos bastones, dos espontones, una bandera, un laurel y un bastoncillo que será para Pulque, y pondrá la fuente sobre una mesa, estando la sala bien adornada, y habrá en medio dos sillas para que se sienten Carbonero a repartir empleos y su esposa a su lado.
Música: De amor, las victorias
celebren constantes,
pues ya están unidos 3280
dos finos amantes.
Celebren su empleo,
pues gozan los lazos
_Juertes de Himeneo.
Carbonero: Mi mano es esta y el alma 3285
te doy ya desde este día.
Maravilla: Aquesta, esposo, es la mía,
con la que tomo la palma. Danse las manos
Carbonero: Mi bien, esposa querida,
favor es de cielo pleno 3290
que a gozar un fructo ameno
todo el amor nos comvida.
Celebren aquestas bodas
de un valiente general,
y México, por igual, 3295
rinda a mi sus casas todas.
Musica: México conozca,
rindiendo su esmero,
el supremo solio
del gran Carbonero. 3300
Vengan casas todas,
rindanle obediencia,
hoy, día de sus bodas.
Maravilla: Tanto, esposo mío, me agrada
estar en tu compañía, 3305
que me veo desde este día
con tu amor bien cultivado.
Conozca todo traidor
lo que es amor sin segundo,
publique todito el mundo 3310
de Carbonero el amor.
Musica: En celebración
tan nada sencilla,
vean como da fruto
nueva matavilla, 3315
tan alta se sirve
que ya su carrera
se eleva a las nubes.
Siéntanse Carbonero y Maravilla y todos en pie
Carbonero: Queridos vasallos, veo
que tenéis merecimiento 3320
y así desde hoy, es mi intento
premiaros con un empleo. Traerá, Pulque, la fuente.
Toribio, mi coronel,
recibe aquese bastón Dale un bastón.
Toribio: Cómo tuya es esta acción 3325
a mí, siendo indigno de él.
Carboneto: Vos, Juanico, mi mayor,
de mi plaza, ese tomad Dale otro
Juanico: Mucho honta vuestra piedad
a los indignos, señor. 3330
Carbonero: Placio, mi capitán
ya se acabó la prisión. Quitale, Pulque, la cadena
Tomad aquese espontón,
gobernadlo con afán Dale uno
Palacio: No habrá voces en el mundo 3335
que expliquen tu gran piedad;
veo en mí de esta caridad,
un favor tan sin segundo.
Carbonero: Hornillo, no hay confusión,
mi capitán luego, luego, 3340
sube en excesivo fuego.
Recibe ese otro espontón Dale otro
Hornillo: Mis llamas, ya con esmero,
en tan crecida eficacia,
publicarán esta gracia 3345
del general Carbonero.
Carbonero: Fama, toma esa bandera
para que te nombres mía Dásela
Fama: Señor, ya desde este día,
mi fe en servirte se esmera. 3350
Carbonero: Crédito, aquese laurel
recibe y cuenta conmigo. - Desátalo, Pulque, y toma el laurel.
Crédito: Él mismo será testigo
de que te serviré fiel.
Carbonero: Pulque, eres mi interventor, 3355
todos ya desde este día
ya te han de decir usía.
Recibe aqueste favor. Dale el bastoncillo
Pulque: Siempre, el que es noble, promete
y cumple cualquier favor. 3360
А mí me falta señor,
todavía...
Carbonero: Qué
Pulque: Aquel cuentete
Carbonero: Da a Pulque la mano, Fama,
sin que en esto haiga disputa.
Pulque: Dacala, hija de una puta. Dásela 3365
Fama: Mi obediencia no reclama.
Pulque: Veneraté tu decoro,
no imagines falsedad.
Fama: Yo veté tu voluntad.
Pulque: Esa es más fina que el oro. 3370
Fama: Señor, de tu valeroso
poder estimo el favor.
Pulque: Ya soy casado, señor
ya tu Pulque es muy famoso.
¿Conque ya no falta nada? 3375
Maravilla: Ay, qué presto te olvidaste.
En la segunda jornada,
un soneto me mandaste.
Pulque: Perdona, que ya olvidado
estaba con mis amores, 3380
pero atiendo a sus tenores
y suple lo mal formado. Soneto
Vióse la maravilla maltratada,
pues le faltó el rocío de la mañana.
Perdido su color morado, en grana 3385
y de un pálido manto amortajada,
lloraba ésta su pena agigantada,
pues su botón ya ve que se desgrana.
Entre las flores busca alivio ufana
_у se ve en los jardines despreciada. 3390
Compadecido el cielo de su llanto,
viéndola en semejante paradero,
determina que cese su quebranto
ya signándole esposo y compañero.
Aqueste la cubrió de mejor manto 3395
_у esposa ya se ve de Carbonero.
Maravilla: Qué bien tu discurso labra
obras de poesía famosa.
Pulque: Si no mandas otra cosa,
ya te cumplí mi palabra. Párase Carbonero y su esposa 3400
Carboneto: Vasallos, estos honores,
que ahora habéis ya recibido,
cuantioso favor ha sido
de mis reyes y señores.
Victores toda la armada 3405
les den con voz incesante.
Unos: ¡Viva el señor de Escalante!
Otros: ¡Viva el señor de Tejada!
Carboneto: Ven, esposa de mi vida,
a descansar en mis brazos. 3410
Maravilla: Vamos a gozar lo lazos
de una voluntad crecida.
Fama: Vamos a gozar los días,
en amoroso sosiego.
Pulque: No, a trabajar luego, luego, 3415
en nuestras seis pulquerías.
Toribio: Vamos al gobierno en juicio.
Juanico: Vamos a celar la Plaza.
Palacio: Voy a gobernar mi casa.
Hornillo: Voy a arder ya sin prejuicio. 3420
Crédito: Voy a dar lustre a mi dueño.
Fama: Con esmero sin segundo,
voy a traer a todo el mundo. Suena el clarín
Pulque: Voy a salir con empeño.
Y aquí, señores, dan fin, 3425
del general carbonero
las bodas tan celebradas.
En este tan corto tiempo,
con la infanta Maravilla,
la que en eterno tormento 3430
con el Hornillo y Palacio,
el mundo se olvidó de ellos
hasta que el cielo mandó
a todos tres, el remedio.
Tres casas en mejoría 3435
se ven con mejores dueños,
las cuales verán servir,
dentro de muy poco tiempo,
con el Crédito y la Fama
y yo, que las favorezco. 3440
Y el autor pide a sus amos,
con crecido rendimiento,
de su entendimiento adusto,
le perdonen estos yerros,
que trazó aqueste juguete, 3445
porque no encontró su esmero,
conque mostrarse más grato
al amparo tan entero,
que en servicio de los dos
se halla, el pobre, muy contento, 3450
pero que, a poder, les diera
dos coronas, placentero,
y al noble congreso todo,
que supla todo defecto,
de este chiste que inventaron 3455
entre él y su compañero.
FIN