Headnote
Resumen:
El objetivo de la presente investigación consiste en el análisis de la representación del egipcio en El Cairo, mi amor (2015), de Rafael Pardo Moreno. En este artículo haré hincapié en los rasgos más destacados del carácter y las líneas generales que marcan la vida del egipcio en lo cultural, social, solidario, humano y político bajo un régimen totalitario y opresor que refleja la negativa imagen de la pesada máquina burocrática de las autoridades y su mal funcionamiento durante la última década del mandato de Mubarak a principios del siglo XXI. En este sentido usaremos como apoyo los estudios de Adela Cortina, Lucien Goldman, Oscar Tacca, W.J.T. Mitchell, Bobes Naves y Garrido Domínguez, entre otros.
Palabras clave:
Pardo Moreno, El Cairo, mi amor, representación del egipcio, novela.
Abstract:
The objective of the present investigation consists in the analysis of the representation of the Egyptian in Cairo my love (2015), by Rafael Pardo Moreno. In this article I will emphasize the most outstanding features of his character, the general lines that mark his life are at a cultural, social, solidarity, human and political level under a totalitarian and oppressive regime that reflects the negative image of the heavy bureaucratic machine of the authorities and their malfunction during the last decade of the Mubarak mandate at the beginning of the 21st century. In this sense we will use as support the studies of Adela Cortina, Lucien Goldman, Oscar Tacca, W.J.T. Mitchell, Bobes Naves and Garrido Dominguez, among others.
KEYWORDS:
Pardo Moreno, Cairo, my love, the representation of the Egyptian, novel.
1. Introducción
El Cairo, mi amor es una novela escrita por el autor hispano-francés Rafael Pardo Moreno, publicada en 2015.1 Nacido en Madrid en 1945, este novelista se exilió a Francia cuando era joven para resistir la dictadura de Franco en los años sesenta. Cabedestacar que la oposición del escritor al régimen español le condenó a dicho exilio mientras cursaba sus estudios universitarios.2 En París fue militante activo del Partido Comunista de España, pero años después, concretamente, en 1973, fue expulsado de esta organización por oponerse a la política estalinista del politburó (D'Angelo, 2016: 177). Más tarde, después de una inestabilidad laboral debido a su condición de inmigrante, consigue un puesto de profesor de español en uno de los institutos de idiomas de París. A raíz de su experiencia adquirida en la docencia, consiguió dar el salto a la universidad como profesor de la civilización hispánica.
Según las palabras del propio escritor en una conferencia organizada en la Universidad sobre la publicación de su novela El Cairo, mi amor, el novelista español nos ha confirmado que esta novela fue escrita tras sus constantes viajes a Egipto.3 Creemos que estas estancias le ayudaron a presentar, objetivamente y de una forma imparcial, la imagen de los egipcios a través de un abanico de personajes pertenecientes a diferentes clases sociales. En este relato, el autor español pretende ofrecer una visión general de la situación en Egipto durante los últimos diez años del régimen de Mubarak: una visión de los aspectos culturales, sociales y políticos, reflejando el despotismo institucional y la represión del régimen. Además de esto, la novela destaca la precariedad de muchos empleos egipcios, como en el caso de Alí, un trabajador del café el-Fishawy.
En cuanto al protagonista de esta novela, Roberto, es un joven romántico-revolucionario que viaja a Egipto en los últimos años del mandato de Hosni Mubarak. Allí entabla una amistad con el profesor universitario Said, un amante de los ideales franceses de la Ilustración, a la vez que entusiasta defensor de la tradición árabe. Durante su estancia en El Cairo, Roberto llega a enamorarse de dos mujeres que no se conocen entre sí: Fayqa, una almea que trabaja en el cabaret al-Badra, y Salima que trabaja en el control de pasaportes del aeropuerto. A través de esta aventura juvenil, el lector descubre una reflexión sobre el amor, la sexualidad y tiene la ocasión de aumentar su conocimiento de una nación a menudo injustamente despreciada.
Estructuralmente, la novela se divide en XIX capítulos en los que se refleja la representación y la imagen del egipcio a inicios del siglo XXI. Esta fecha, los años 2000, destaca en su referencia a la ocupación estadounidense de Afganistán e Irak, campañas militares que tuvieron lugar durante esos mismos años. En lo que respecta al espacio narrativo, los hechos y los acontecimientos de la novela ocurren en distintos lugares de la ciudad de El Cairo y, en ocasiones, se traslada a la ciudad de Asuán, en el sur del país. En este sentido, y en relación con la variedad espacial, Villanueva señala que "la situación narrativa implica necesariamente [...] uno o varios lugares, cuya presencia en el texto autentifica, da veracidad al relato" (1995:42). Por su parte, Bobes Naves puntualiza que "las acciones transcurren en el tiempo, pero los personajes y los objetos se sitúan estética o dinámicamente, en el espacio" (1993: 174).
En nuestro relato la imagen del egipcio se representa a través de personajes como Said, Alí, el doctor Hassan, y como prototipo del personaje femenino, destacan Fayqa o
Salima.4 En palabras de Murilo Kuschick "se puede acceder únicamente al otro mediante una representación, mecanismo que permite hacer una síntesis en términos perceptivos. El problema central es de qué manera se percibe la realidad, sólo entonces se conseguirá actuar" (2011:108). Por su parte, Gayatri Spivak, Stuart Hall o Homi K. Bhabha, a partir de las teorías de Michel Foucault, entienden que "el único "fundamento" sobre el que reposan las identidades culturales son las representaciones y los símbolos a través de los cuales se proponen los sujetos en sus vidas cotidianas" (Mellino, 2008: 125). También debemos mencionar que, para Stuart Hall, las representaciones que producen la identidad cultural se consideran como:
Signos o símbolos completamente arbitrarios: como los significantes y los significados de Saussure no corresponden o no reflejan ningún referente objetivo real. La diferencia con respecto a la impostación saussureana -y aquí Hall se aproxima más a Derrida y a Foucault- es que tales representaciones son siempre leídas en sentido político, es decir, en el de su relación con el poder. (Mellino, 2008: 126)
En nuestro estudio haremos hincapié en los rasgos más destacados del carácter, las líneas generales que marcaran la vida del egipcio, y otros elementos relacionados con lo cultural, social, solidario, humano y político de aquellos tiempos. También es importante puntualizar que la red de conocidos del profesor Said era muy variada, de modo que pudo extenderla en todos los círculos de la ciudad de El Cairo. Por ejemplo, tenía relaciones en el barrio de al-Gamaliya con personajes muy competentes como el doctor Hassan, extranjeros, como el caso del turista Roberto, y empleados que trabajan en el café el-Fishawy, como Alí. En este ambiente, encontramos que sus amistades abarcan hasta ciertos personajes del mundo de la noche. Haciéndose, asimismo, amigo íntimo de la familia de la almea Raissa, la estrella más destacada del cabaret de la Góndola.
2. La representación cultural del egipcio
Creemos que es muy conveniente, antes de iniciar nuestro análisis, señalar que, a través de los personajes, el novelista consigue llegar realmente al lector. De tal modo, el personaje es un aspecto de la obra que, por su tratamiento, constituye una de las partes fundamentales de la novela. Desde el punto de vista de Oscar Tacca, hay que diferenciar entre dos enfoques a la hora de estudiar los personajes en la novela moderna: "el personaje como tema, es decir, como sustancia, como interés central del mundo que se explora, y el personaje como medio, como técnica, es decir, como instrumento fundamental para la visión y exploración de ese mundo" (1978:131).
En El Cairo, mi amor, el escritor español pretende hacer una representación del egipcio por medio de un abanico de personajes que pertenecen a distintas clases sociales en la ciudad cosmopolita de El Cairo,5 como es el caso del distinguido profesoruniversitario Said.6 Said es un catedrático de Letras, fascinado por la cultura europea. Y esta fascinación no es sino el resultado de su estancia en la Sorbona como estudiante, y sus vivencias en Francia. En esta línea, Genette señala que "todo relato se compone [...] de representaciones, de acciones y acontecimientos que constituyen la narración y de representaciones de objetos o personajes que llamamos hoy día la descripción" (1972: 52).
Por su parte, el teórico Mitchell hace referencia a la relación que existe entre la representación y la responsabilidad y nos dice que "la representación responsable es una definición de la verdad, como una cuestión epistemológica (la fidelidad de una descripción o una imagen de aquello que representa) y como un contrato ético (la noción de que el que representa es "responsable de" la verdad de la representación y responsable frente a la audiencia o el receptor de dicha representación)" (2009: 362).
En esta novela, el escritor presenta el personaje de Said como prototipo del egipcio culto. Es una persona preparada, políglota, habla el francés con mucha fluidez. En su juventud estuvo estudiando en colegios muy destacados en la ciudad de Alejandría como la escuela evangelista:
-En todo caso te felicito por tu excelente francés; se expresa como un auténticoparisiense.
-¿Dónde lo aprendió?
-En la escuela evangelista de Alejandría.
- ¿Es usted cristiano entonces?
-No, no... Pero la enseñanza en ese colegio se hacía con la bella lengua de Molière... conprofesores franceses y todo... (Pardo Moreno, 2015:10)
Hay que señalar que el profesor Said, fruto de su paso por la Ciudad de la Luz, se convirtió en un gran admirador y fascinado amante de la cultura europea. De hecho, lugares como el Barrio Latino, el parque de Luxemburgo y el río Sena, suponen un buen recuerdo, incluso después de su retorno a El Cairo: "¡Qué bellos tiempos aquellos; en el barrio Latino, el parque de Luxemburgo, ¡el río Sena...! -Exclamó con la mirada perdida en la multitud..." (Pardo Moreno, 2015:10).
Según el punto vista de Gonzalo Sobejano, "las figuras se definen hablando y moviéndose, y su intermitente reaparición, en breves escenas que reflejan, simultáneamente, su vivir" (1975:113). A través del diálogo de los personajes, el novelista llega a hacer visibles y audibles a todas sus criaturas que gozan o sufren como destaca en el diálogo entablado entre Roberto y el profesor Said. El escritor refleja la contradicción en el punto de vista del egipcio entre modernidad y tradición. Dicha modernidad causó gran fascinación al profesor Said por sus vivencias en Europa:
-Si me permite, creo que el recuerdo que usted conserva de Europa, y sobre todo de Francia, no corresponde ya a la realidad. Sin ánimo de ofenderle, ustedes los egipcios sienten una fascinación exagerada por la "modernidad europea", lo que les conduce frecuentemente a pasiones difíciles de defender. ¿Cómo conciliar, por ejemplo, el concepto "modernidad" con el de "tradición"; tan enraizado en la sociedad egipcia? (Pardo Moreno, 2015:13)
En lo que respecta a la fascinación por la modernidad europea, según el punto de vista del profesor Said, viene dada por el efecto que produjo el colonialismo francés abanderado por el emperador Bonaparte:Ya que la ocupación francesa permitió que en nuestra sociedad penetrara la modernización, es decir las ideas de la Revolución... Sí, sí, como oyes estimado joven. ¿Paradójico? sólo en apariencia. (Pardo Moreno, 2015:15)
Hay que señalar la trascendencia de la influencia cultural europea que plantea el escritor al hacer referencia a la élite intelectual que llevó Bonaparte en sus expediciones. En realidad, esta élite estaba formada de científicos, geógrafos y artistas, íconos del saber y el orgullo francés. Esta singularidad abrió los ojos de los egipcios respecto al gran retraso en el que vive el país en muchos ámbitos de la actividad humana, en comparación con lo que ocurre en la sociedad europea.7 Egipto se representa como uno de los pueblos víctimas de los fríos cálculos estratégicos de las potencias occidentales. En la novela, Roberto siente una simpatía inconmensurable por los egipcios, especialmente, durante toda la semana de su estancia y del contacto afectivo con la gente. Es un gesto simbólico y una manera de demostrarles su solidaridad y amistad.
En cuanto al otro prototipo del egipcio culto, el escritor nos presenta al doctor Hassan Bey, un gran oftalmólogo de origen nubiense. En el caso de este personaje, el novelista no representa solamente la formación del egipcio, sino que también, destaca la humanidad y la solidaridad de dicho doctor, y su trato con la gente humilde que atiende de forma gratuita en su consulta:
Las reuniones tienen lugar en casa de Hassan Bey-¡Que Dios le bendiga! -, un gran oftalmólogo nubiense que cura a la población humilde sin cobrarle una piastra. Es tanta su popularidad, que ha desbordado hasta los barrios elegantes de la ciudad, en donde los medios intelectuales se lo disputan... (Pardo Moreno, 2015:23)
En la misma línea se resalta la solidaridad del egipcio que transciende sus fronteras al no dejar pasar por alto los hechos que ocurren en países árabes e islámicos, como la ya aludida ocupación de los americanos en Afganistán e Iraq: "Estos días estamos debatiendo la ocupación americana en Afganistán y en Irak, que es lo que más nos preocupa" (Pardo Moreno, 2015:23). El autor señala, pues, la solidaridad del egipcio con sus hermanos dentro y fuera de Egipto, y hace hincapié en trasmitir al lector sus buenas cualidades, no solamente su generosidad, sino también subrayando que el egipcio no es, para nada, un idiota egoísta. La actitud solidaria del egipcio destaca como uno de los valores que forman la ética cívica y, según dice Adela Cortina, "la solidaridad es el humus desde el que un individuo deviene persona, y sólo si alcanza a todo hombre puede reconocerse como auténtica solidaridad" (1997:111).
En otras ocasiones, y hablamos siempre de la novela objeto de estudio, se refleja la situación del Egipto otomano; el narrador hace referencia al virrey Mohamed Alí, a quien representa como el gran modernizador del Estado y de la sociedad egipcia, que debe a este hombre tantas cosas como:
La extensión de la irrigación y la introducción de nuevas técnicas en la agricultura; favoreció el estudio de las ciencias y la creación de las escuelas y un gran etcétera contribuyendo de esta manera a sacar el país del letargo en que vivía... (Pardo Moreno, 2015: 16).
En el mismo sentido, la obra resalta la actitud de la juventud egipcia hacia el futuro y el mundo del trabajo, en particular, la universitaria que está representada en el relato por medio del personaje narrativo de Ayman. Se trata de un alumno universitario que estudia en la misma universidad donde el profesor Said imparte clases. Este chico representa el caso de la juventud que no ve un futuro, ni expectativas al acabar sus estudios, ni tampoco algo prometedor en Egipto, y lo único que le interesa cuando acabe su carrera, por culpa del amor que siente hacia la almea Fayqa, es estar junto a ella. El escritor español recurre a estos dos personajes (el profesor y el alumno) únicamente por el mero hecho de componer una representación del mundo universitario en Egipto y reflejar su forma de pensar.
En la misma línea, tiene mucha trascendencia puntualizar que el escritor español hace referencia a la clara intención de la juventud a la hora de terminar su carrera universitaria. Su única alternativa y vía de escape reside en conseguir a cualquier precio emigrar a Europa o a los Estados Unidos de América. El caso de estos jóvenes egipcios está representado en la novela a través del agente de Seguridad del Ministerio del Interior, novio de Salima. Una situación que trasluce en el diálogo entre el agente y el turista hispano-francés, Roberto:
-Está claro que a usted no le interesa en absoluto el futuro de su país. Pero, lo que no está tanto, es por qué se interesa por el del mío. -El futuro de mi país, efectivamente, no hace parte de mis prioridades. Si estoy aquí ahora con usted, es para prevenirle del peligro que le hace correr sus relaciones con este profesor... (Pardo Moreno, 2015:56)
3. El egipcio y la situación política y socioeconómica
En la novela, como venimos apuntando, el escritor hace referencia al tiempo de la narración y a la situación política, al señalar la ocupación de los estadounidenses de Afganistán e Irak, mediante el diálogo entablado entre el profesor Said y el joven turista español, Roberto. Said le cuenta los encuentros que organizaba de forma clandestina con la ayuda del doctor Hassan Bey:
-Verás... Desde hace ya varios meses, un grupo de colegas y yo nos reunimos periódicamente para comentar la actualidad internacional y, por supuesto nuestros problemas cotidianos. Nada conspirativo, te lo aseguro; yo ya no estoy para trotes, aunque eso sí, tomamos ciertas medidas de precaución, como es lógico, ya que, por nada, te pueden acusar de agitador... Ya sabes, aquí eso del derecho de reunión toma automáticamente un carácter sedicioso... (Pardo Moreno, 2015: 22).
A través de las palabras del profesor Said, el novelista pretende resaltar la situación socio-política de Egipto, reflejando el miedo y el terror que siente el ciudadano egipcio al reunirse con sus colegas y amigos a escondidas en una casa particular, propiedad de uno de ellos, mientras discutían y debatían los asuntos y los problemas que sufre la gente día a día, tales como: la falta de libertad, la persecución de algunos egipcios o la preocupación de los ciudadanos por la mala situación económica que atraviesa el país, la pésima situación de la clase obrera y las pocas alternativas para la gran mayoría de la gente a la hora de salir adelante con sus hijos. Todo esto ocurre bajo un sistema dictatorial que, a la mínima, detiene a las personas acusándolas de agitadores o tachándoles de conspiradores con un plan para derrocar el gobierno de Mubarak. Un gobierno autoritario que tenía una oposición elegida a su antojo, que servía para dar una falsa imagen de un Egipto democrático, algo que en absoluto era verdadero, sino, por el contrario, un auténtico blanqueamiento.
De esta forma, el autor refleja la represión y persecución por parte del régimen de Mubarak a los egipcios. También representa la realidad egipcia a través de una serie de rasgos muy evidentes, ya sean sociales o políticos.8 Este tema se presenta por medio de la invitación a una reunión que hace el profesor Said al joven europeo, Roberto, que por su ideología comunista se siente afín y partidario de la población egipcia hacia este nuevo pensamiento que apadrina el profesor Said y su organización.9 Así, Roberto aceptará con gusto asistir a la reunión clandestina que organiza el doctor Hassan Bey en su propia casa:
Aquella inopinada invitación sorprendió gratamente a Roberto. Le brindaba una ocasión excepcional de entrar en contacto con los sectores de la oposición clandestina al régimen de Mubarak. "Quizás por fin pueda hacer algo concreto", se dijo llevado por su natural optimismo (Pardo Moreno, 2015:32).
Es importante señalar que los miembros de estas reuniones clandestinas están formados por personas muy bien preparadas y culturalmente tienen buena formación, como es el caso del profesor universitario, Said, y el oftalmólogo doctor Hassan Bey. También en este relato destaca el origen de estas personas que son nubienses, como se ilustra en el párrafo siguiente:
-Te pido perdón por lo que podrías interpretar como falta de educación, pero siempre que nos reunimos prefieren expresarse en dialecto natal, el domari, lengua de origen nubiense que todavía se habla en Asuán. Es una manera de afirmar su identidad... (Pardo Moreno, 2015:32).
En la novela, el escritor deja muy claro el motivo que lleva a los nubienses a mantener entre sí este dialecto y que, a saber, consiste en afirmar su identidad y asegurar la continuidad de este dialecto como un legado cultural muy importante trasmitido de padres a hijos.
En esta obra literaria, también despunta la alteridad del egipcio y su gran preocupación por otras personas, aunque sean extranjeras. Esta actitud se resalta en el interés y la preocupación del profesor Said en alejar, como sea, al joven turista de sus reuniones clandestinas con el fin de ponerle a salvo de cualquier sospecha policial:
Pensamos que tras lo ocurrido la otra noche con esa joven, sería prudente que permanecieras al margen de nuestra actividad; la condición de turista no constituye una inmunidad diplomática...No podríamos perdonarnos que a causa de nosotros te ocurriese algo (Pardo Moreno, 2015:33).
De esta forma, podemos ver, una vez más, la alteridad del egipcio intentando a toda costa proteger a Roberto y que él, a su vez, siente un profundo amor y gran estima hacia Egipto y los egipcios, una actitud esta le causaría más de una desilusión a la fértil imagen que había trasladado a la lucha emancipadora del pueblo egipcio, a pesar de su mucho amor y admiración. A través de esta actitud, el escritor refleja la inteligencia del egipcio que piensa en la dimensión y el papel que podrá jugar Roberto en Europa; es decir, al pensar que va a ser más útil y trascendental fuera de Egipto que en Egipto. Deesta manera, Roberto hace llegar a los ciudadanos todo lo que ocurre en la tierra de los faraones:
-Tu asidua presencia en nuestro país y tu fidelidad hacia el mundo árabe, ya es algo de estimado valor para nosotros. Sin embargo, un hombre como tú, joven occidental, es más útil allá en Europa que aquí en Egipto. Explica a tus ciudadanos lo que ven tus ojos y lo que tu convivencia te dicta después. Es así como tu ayuda será verdaderamente eficaz... (Pardo Moreno, 2015:33).
Como consecuencias del régimen totalitario, hay que señalar la actitud y la preocupación de los egipcios hacia la mala situación económica que atraviesa el país a principios del siglo XXI, que según la opinión del profesor Said "está llegando a extremos peligrosos". Desde el punto de vista de J.A. Cerro, existe una relación mutua y estrecha entre la economía y la política (2002: 255). Y en esta obra, el autor representa y resalta la imagen del egipcio bajo la dictadura y la represión del régimen de Mubarak, una dictadura en la que la gente lo pasa muy mal en muchos aspectos de la vida, y no pueden ya soportar tanta miseria e injusticia por motivos de sobra conocidos:
Por un lado, la corrupción de los círculos del poder, por otro, la escala en los precios de productos de primera necesidad, como el pan, que está ocasionando un estraperlo vergonzoso de la harina. Hace tan sólo unos días, la policía ha reprimido brutalmente manifestaciones de hambre en los suburbios de la capital porque pedían pan ¡solamente pan! ¿Te das cuenta? ¿Qué será cuando pidan libertad y democracia? Mi querido amigo. (Pardo Moreno, 2015:33).
Aparte de la cruda representación de la realidad egipcia, el novelista pretende resaltar también la inseguridad, no solamente para los egipcios, sino también para los turistas que pueden ser perseguidos por parte del régimen opresor. En este caso en particular nos vale el testimonio de un egipcio preparado con un nivel cultural muy alto, el distinguido profesor universitario Said que, dirigiendo sus palabras a Roberto, le comenta:
-Mi querido amigo, hoy nadie está seguro, ni siquiera los turistas, y, sobre todo... ¡Un turista como tú! policía y delatores están al acecho.... [...] Todo esto nos obliga a ser más prudentes que nunca. Por consiguiente, por muy frágil que pueda ser la duda, siempre hay que tenerla en cuenta. No podemos permitirnos un error cuyas consecuencias serían desastrosas (Pardo Moreno, 2015: 33-34).
De modo que, en esta novela, mediante la detención del turista Roberto, el escritor desea personificar el mal funcionamiento de las autoridades y la imagen de Egipto en general, donde el régimen totalitario no favorece, para nada, a un país con una cultura y una civilización milenarias. El autor critica a las autoridades por fichar a los turistas que vuelven a visitar a Egipto cinco veces de manera consecutiva. En esta línea Justo Villafañe nos dice que:
Toda imagen posee un referente en la realidad independientemente de cuál sea su grado de iconicidad, su naturaleza o el medio que la produce. Incluso las imágenes que surgen del nivel de lo imaginario mantienen con la realidad nexos, que a veces son más sólidos de lo que una primera lectura hiciera suponer (2006: 30).
En la narración de los hechos y por medio del personaje de Salima se refleja la persecución, el acoso y la permanente vigilancia por parte de la policía secreta hacia el profesor Said. Salima en calidad de agente de policía, había visto a Roberto y Saidmanteniendo una conversación por la noche en el café el-Fishawy y, a raíz de ese encuentro, la policía relacionó los dos casos "por curiosidad":
- La verdad, nunca me hubiera podido imaginar que iba a ser víctima de un mal funcionamiento de las autoridades. Sinceramente les estoy muy agradecido por su intervención (Pardo Moreno, 2015: 60).
Como hemos podido ver, en nuestra novela, el escritor refleja una imagen negativa del sistema administrativo de Egipto a través del personaje de Salima, que forma parte del personal del Ministerio del Interior, al aclarar a Roberto la situación de su caso, comparándolo con el caso de Said, como se ilustra en las palabras siguientes:
-Debe comprender que su caso y el de ese señor, son muy diferentes... El señor Said dirige a un grupo de oposición al régimen, y eso está castigado con severidad por la ley... Mientras que usted sólo un turista víctima de un error administrativo (Pardo Moreno, 2015: 61).
En este relato, como consecuencia directa del totalitarismo de Mubarak y su régimen opresor, se representa al egipcio una vez más perseguido, incluso inseguro, temiendo por su vida en todo momento. Por medio de la técnica del diálogo que emplea el escritor en su obra, nos damos cuenta de las prácticas opresivas de la policía secreta hacia los ciudadanos egipcios, tal y como muestra la conversación entre Said y Roberto cerca de la casa de Fayqa:
-Acaban de detener a uno de mis colegas esta misma tarde. Dos individuos le estaban esperando en la entrada de la universidad. El conserje me ha dicho que vio cómo le introducían en un vehículo con modales típicos de seguridad... Estoy muy preocupado, se trata de uno de los animadores de nuestro grupo. La situación se hace cada día más difícil... (Pardo Moreno, 2015: 64)
Tras el encuentro de los dos amigos, el profesor Said y Roberto, se percibe el miedo y la inseguridad, allí donde no hay diferencia entre un extranjero y un nativo. Uno es un turista en un país lleno de injusticias y represión, mientras el segundo es un nativo, que se siente perseguido y maltratado en su propia tierra, donde no hay derechos humanos ni libertad de expresión. De tal modo, el escritor refleja el contraste que existe entre los dos mundos a través de la opinión de Said, fascinado y enamorado de la cultura y la modernidad europea:
-Yo no amo Francia en tanto que Estado. Lo que yo amo es un país, un pueblo que ha sabido poner ideales generosos a disposición de toda la humanidad. Y, en este sentido, la noción estricta de país se diluye en el rico concepto de lo universal (Pardo Moreno, 2015: 58).
Efectivamente, de esta forma, es decir a través de las palabras del profesor universitario Said, trasparece el anhelo y la admiración del egipcio por los ideales y la forma de pensar de los países occidentales que están representados por el hispano-francés, Roberto. Todo esto contrasta con la opresión, la inseguridad, la agitación y el acoso, que ocurren en los países del tercer mundo, representado aquí por el egipcio, el profesor Said. Asimismo, y en alguna otra ocasión, por medio de la conversación entre Fayqa y Roberto, podemos notar la magnitud del peligro al que enfrenta este profesor:
Esta tarde la Seguridad ha detenido uno de sus compañeros que, como él, forma parte del grupo de activistas en la Universidad. Por eso me estaba esperando, aquí, para prevenirme, pues teme que me ocurra algo a causa de él, sin embargo, es él quien está en peligro, no yo (Pardo Moreno, 2015: 69).
A consecuencia del peligro que corre la vida del profesor Said, el escritor presenta como única vía de escape a esta situación la salida de Said de El Cairo, ciudad en la que han sido detenidos algunos miembros de la organización clandestina que él dirige. La solución consiste en la realización de un viaje a Alejandría y, más tarde, a Asuán hasta que se calmen las cosas. De esta forma, el profesor podría estar a salvo del control policial que le persigue en todas partes.
También es muy trascendente señalar que, en la novela, no se refleja la imagen del hombre egipcio solamente, perseguido, descontento y disconforme con el régimen, sino que también se manifiesta el punto de vista de la mujer egipcia, representado ahora por Fayqa quien comparte la misma opinión de los hombres. En su forma de pensar, el escritor deja en evidencia que la mayoría de la población egipcia está en contra del régimen de Mubarak, pero nadie puede levantar cabeza. Ella también dice todo esto a Roberto para tranquilizarle e intentar restar importancia a su preocupación por Said:
-No es la primera vez que "desaparece". Además, si no ha hecho nada, si no ha cometidoningún delito, no tienes por qué preocuparte, no puede ocurrirle nada.
-Me gustaría compartir tu optimismo, pero las cosas son más complicadas.
Si las autoridades detuviesen a todos los que están descontentos con el régimen, se podríacircular mejor por la ciudad... (Pardo Moreno, 2015: 69).
En la novela, también hay que subrayar el papel de Salima como policía, papel que va teniendo más relevancia tras el encuentro del joven Roberto con el profesor Said. Según los datos y la ficha que hay en el Ministerio del Interior, este profesor dirige un grupo de oposición al régimen, y por dicho motivo está vigilado por los servicios de la Seguridad del Estado.
-...Según parece, en los servicios de la Seguridad del Estado sospechan que usted sea unaespecie de enlace político europeo del profesor...
-Como acabo de decirle, le sigue paso a paso (Pardo Moreno, 2015: 57).
A través de la información que el doctor Hassan facilita al profesor Said nos enteramos del pasado en la policía de Salima. Esta chica vivía en al-Gamaliya, el mismo barrio del oftalmólogo, doctor Hassan. También ella pertenece a una familia modesta. En cuanto a su trabajo, realmente, forma parte de la unidad policial:
No por vocación militar [...] sino por una realidad social que empuja a muchos jóvenes estudiantes de medios populares, a la carrera militar, ya que es un sector más seguro que el civil. Por supuesto, son los enchufados los únicos que pueden llegar lejos. Hay algunas excepciones de estudiosos que llegan hasta los servicios secretos, como probablemente es el caso de tu conquista (Pardo Moreno, 2015: 160).
Es importante señalar que el motivo que llevó a muchos jóvenes a desempeñar este tipo de trabajo es por las dificultades económicas y la falta de oportunidades en el campo laboral, buscando por lo tanto la protección en la administración pública del Estado. Así que la mayoría de ellos terminan como "simples funcionarios vegetando en los polvorientos despachos de Ministerios militares o civiles" (Pardo Moreno, 2015:160).
En cuanto a la representación humana del egipcio en esta obra, el novelista tiene como prototipo el personaje de Alí. Es uno de los camareros del café el-Fishawy, situado en el casco antiguo de El Cairo, en la zona de al-Husein Jan el-Jalili. Alí tiene un aspecto muy agradable propio de las personas afables. En lo que respecta a su físico, como es el caso de muchos egipcios que no tienen trabajo estable, aunque es de mediana edad, él aparenta más años de los que tiene, incluso "parecía rondar la vejez" (Pardo
Moreno, 2015:14). Esta descripción de Alí tiene la función de trasmitir al lector lo que hay detrás del aspecto mayor de este personaje; a saber, ni más ni menos, que: una serie de circunstancias socio-económicas que afectan, negativamente, a este hombre y muchas personas de su misma clase social.
En el relato, Alí destaca como buen creyente, es decir, todo en su vida le encomienda a Allah. También se presenta como el pilar y la columna vertebral de la familia, el protector, el sacrificador que se preocupa mucho por los suyos. Esto se resalta en el caso del hijo de Alí cuando se puso enfermo y tuvo mucha fiebre. Alí padre, recurre a la fe que tiene, y confía en que la misericordia de Allah pondrá su hijo a salvo:
Aunque cumplió con los preceptos básicos de todo creyente musulmán, Alí no era sin embargo un practicante rigoroso. Por eso, sólo en los momentos de gran dificultad -y la vida de Alí estaba plagada de dificultades- era cuando se acordaba de Dios (Pardo Moreno, 2015:73).
Aparte de esta imagen que presenta el escritor del egipcio como creyente, en otras ocasiones también se refleja como paciente, conformista, incluso con las dificultades que enfrenta en la vida que sean sociales o económicas. El caso de Alí, su esposa Zenaida y su hijo el pequeño Alí, todos ellos representan un segmento muy amplio de la sociedad egipcia. Podemos señalar que son personas humildes y sobreviven con lo poco que tienen, están satisfechos y conformes con la vida que les ha tocado vivir:
Sin embargo, ni la adversidad, ni la monótona vida que llevaba, le impedía sentirse el más feliz de los hombres. En las noches de invierno, cuando regresaba a casa, su mujer siempre le esperaba con una solicitud redoblada y, sobre todo, con una palangana de agua templada con sal para aliviar los pies (Pardo Moreno, 2015:73).
En esta cita destaca la armonía, la humanidad y la buena convivencia en la familia egipcia representada por medio de Alí y su esposa, que se refleja a través de la buena atención, y la actitud de la mujer hacia su marido que trabaja todo el día estando de pie y de mesa en mesa para atender diligentemente los clientes del café el-Fishawy. Como recompensa al gran sacrificio y al esfuerzo de Alí, su esposa Zenaida, como muchas mujeres de su clase social no duerme hasta atender bien las necesidades de su marido y compartir con él, a su manera, su cansancio y, a modo de ofrenda, la preparación de un recipiente con agua templada para hacerle un masaje en sus pies, para aliviarle el cansancio acumulado al estar todo el día de pie en el café.
En el mismo sentido, la novela representa al egipcio como muy humano, agradable y entrañable. Esto recalca la actitud y el cariño mutuo entre Alí y su familia, e incluso entre él y el turista Roberto. También se refleja el cariño que recibe Alí por parte de su mujer y su hijo, el pequeño Alí:
El pequeño Alí sabía los días que libraba y, entonces, cuando volvía de la escuela, ¡subía sofocado corriendo las escaleras llamándole!¡Papa!, Papa! ...y la voz cristalina y entusiasta de su hijo, le llenaba de felicidad tranquila (Pardo Moreno, 2015:74).
Cabe señalar el gran esfuerzo y el sacrificio que realiza Alí por el hecho de representar la columna vertebral de la familia. Como hemos visto anteriormente, esta imagen se manifiesta en la novela a través de la enfermedad del pequeño Alí. Otra imagen que destaca es la de la información del pasado de Alí y su vida antes de que fuera camarero, procedía de y vivía en el barrio Zabalin, lugar donde residen los que recogen la basura en El Cairo. Cuando la comadrona le anunció el nacimiento de un hijo varón, saltó de alegría y juró que haría lo imposible para que su hijo tuviera un futuro mejor que el suyo. Pero hay que tener en cuenta que no todo lo que desea el hombre secumple porque como dice el refrán, dinero llama dinero y este no es el caso del pobre Alí, por la sencilla razón de que:
La suerte de los pobres suele ser siempre la misma, miserable, cruel. Y nada, ni nadie, ni fuerza física, ni espiritual, impedían que la salud del pequeño se deteriorara progresivamente... (Pardo Moreno, 2015:75).
En otro pasaje de la narración, el escritor representa al egipcio como hospitalario, generoso a través del personaje de Alí. Esto destaca en la forma del trato entre él y Roberto y su manera de recibirle cuando llega al café. Por su parte, Alí agitaba las manos con alborozo y gritaba: "¡Habibi!, ¡Habibi!" (Pardo Moreno, 2015:92). Pero una noche Alí no recibió a Roberto como de costumbre, estaba triste por la enfermedad de su hijo, la maldita fiebre. Como a cualquier padre, le hubiera gustado estar al lado de su hijo para cuidarle, pero debido a su falta de recursos, se ve obligado a trabajar aquella noche. También a través de la enfermedad del niño, el escritor dibuja el papel que juega la mujer egipcia en el cuidado de los niños. Tal como nos informa el narrador: esta mujer "formaba parte de esas madres acostumbradas desde la juventud a ocuparse de sus ancianos padres y de los hermanos pequeños, además de las innumerables faenas que recaen en las adolescentes en los hogares modestos" (Pardo Moreno, 2015:92).
Como referencia a la hospitalidad, confianza y nobleza del egipcio, destaca la invitación de Alí al turista español Roberto al cumpleaños de su hijo Alí, con el fin de compartir con la familia la pequeña celebración en su modesta casa en barrio Darb al-Ahmar:
Tienes que reservarte este martes que viene; estás invitado a su cumpleaños. ¡Me da tantaalegría de saber que por fin le vas a conocer!
-Gracias Alí. Yo también estoy contento de conocerle. Dime; ¿Has invitado a muchagente?
-Casi toda la familia. Pero, cuidado: todos simpáticos y educados. Además, les encantanlos turistas... (Pardo Moreno, 2015: 95).
Es importante señalar que la hospitalidad y generosidad del egipcio no se representan solamente a través del humilde camarero, Alí, sino también por medio de la invitación del profesor universitario Said que invita a Roberto a pasar unos días en su apartamento situado muy cerca del zoco de Asuán,10 y de paso tendrá la oportunidad de conocer una ciudad bonita y la tierra del oro, la gran presa y la antigua catarata. Estos son los argumentos que emplea Said para convencer a su amigo Roberto, aparte de todo lo anterior:
Asuán es, ante todo, la puerta de la legendaria Nubia, país ya olvidado pero que dominó Egipto en el siglo VIII a.C ¿Te imaginas? Es también el lugar donde el azul de las aguas del Nilo compite en belleza con el azul de la bóveda celestial (Pardo Moreno, 2015:101).
En la novela también destaca el amor y el cariño del egipcio hacia el lugar donde nació. Esta nostalgia y patriotismo se refleja en la novela en la actitud de Alí mientras mantenía una conversación con Roberto, el invitado de honor al cumpleaños del pequeño Alí. En un intercambio de palabras con Roberto le comenta que va a pasar unos días en Asuán, y Alí por su parte se emociona y le dice:
-No te olvides de saludar de mi parte al profesor, y, ante todo, besar mi tierra cuando llegas. Ya verás que paisajes extraordinarios tiene la ciudad [...] Ah, cada vez que me hablan del sur, siento qué mi corazón se me escapa para allá [...]. Cuando pare de trabajar, seguramente nos instalaremos allí (Pardo Moreno, 2015: 115).
4. La representación moral
Es necesario tener en cuenta que, la moral según las palabras de Adela Cortina, "forma parte de la vida cotidiana, y que ha estado presente en todas las personas y en todas las sociedades" (1997:42). En lo que respecta a esta cuestión, el escritor representa otra imagen de Egipto y los egipcios a través de la vida nocturna de la ciudad de El Cairo en el cabaret al-Badra.11 El narrador describe este local y las personas que suelen frecuentarlo con el fin de alegrar sus sentidos vitales. Así, cumple señalar que la clientela de este lugar está compuesta en su mayoría por gente sin ocupación, gente que sale de noche para distraerse y pasarlo bien y buscar refugio en el alcohol para desconectar un poco de sus problemas cotidianos:
También se encontraban un par de funcionarios del modesto grado quinto y alguno que otro burgués en busca de las sensaciones fuertes, dando así un contrapunto simpático al alcohol. Roberto tuvo la impresión de penetrar un oscuro recoveco del alma egipcia (Pardo Moreno, 2015: 36-37).
Como hemos visto en la cita anterior, destaca una descripción de la vida nocturna de El Cairo en que la subordinación entre la descripción y el espacio según Luz Aurora Pimentel forma "un vehículo para el desarrollo de los temas, un refuerzo temático-ideológico o bien el lugar donde se forjan los valores simbólicos del relato" (2001:8). Por medio de la conversación entre el profesor Said y Roberto el escritor hace referencia a la justificación y el motivo por el cual los árabes en general y los egipcios en particular recurren al alcohol y se emborrachan en muchas ocasiones:
Los árabes tenemos una relación neurótica con el alcohol, aunque esto se comprende fácilmente: lo prohibido ejerce casi siempre una irresistible atracción en el ser humano. Sin embargo, lo que es singular entre nosotros, los árabes, es que son los que prohíben los que más infringen las leyes (Pardo Moreno, 2015: 37).
En esta cita el escritor español resalta la estrecha relación de los árabes con el alcohol. En realidad, se trata de una relación que dura desde la prehistoria, es decir, antes del islam en la península arábiga ya estaban acostumbrados a beber hasta emborracharse, pero con la aparición del islam, se les prohibió su consumo. En opinión del profesor Said, la diferencia entre Occidente y Oriente en el consumo del alcohol reside en la ilicitud o la prohibición: "Por eso, un europeo, para beber no necesita esconderse en locales tan inmundos como éste; se emborracha donde sea y cuando le apetece, y ya está" (Pardo Moreno, 2015: 37).
En relación con el tema del alcohol, el escritor presenta una imagen negativa de los personajes más allegados al poder y refleja la duplicidad moral de este círculo. Asimismo, los que predican la abstinencia para el pueblo por motivos religiosos son losprimeros que infringen esta norma y, cuando se presenta la ocasión no dejan escapar la oportunidad de beber desfrenadamente, porque "la bacanal y la hipocresía son la regla de la conducta" (Pardo Moreno, 2015:37). Y es que, según Serge Moscovici las "representaciones sociales son significados o imágenes convencionales que la gente asocia con ciertos hechos o situaciones con el fin de darles un significado" (1985: 6).
A este respecto, cabe señalar que la legitimidad del consumo del alcohol en los países europeos se funda en hechos de progreso incontestable para la humanidad (la revolución burguesa y todos sus atributos democráticos). En cambio, a los árabes no les queda otra solución que recurrir al elemento religioso para afirmar la suya. De este modo, queda claro, que, en los países europeos, manifestar públicamente en la calle sus opiniones constituye un derecho constitucional. En cambio, en los países árabes, la religión y la constitución lo prohíbe.
En la misma línea, cabe subrayar que el mundo de la noche en la ciudad de El Cairo, y la vida nocturna de muchas personas de la sociedad egipcia, se entrega a los espectáculos de bailarinas, especializadas en la típica danza del vientre, un mundo representado aquí por la bailarina Fayqa, hija de Raissa, su maestra en el oficio. Este mismo ambiente nocturno es el que provocó los recuerdos de felicidad en la vida del profesor Said, sobre todo cuando era joven. También a la hora de hablar de dicho ambiente, no podemos dejar pasar la ocasión sin hacer hincapié sobre la representación de la mujer egipcia. En esta novela, la feminidad egipcia está reflejada por medio de cuatro mujeres: Fayqa, Salima, Zenaida (la mujer de Alí) y la señora Raissa, madre de Fayqa.
Es importante destacar la referencia que hace el escritor a la gran cantante egipcia Um Kalzum, muy conocida en Egipto, y todo el mundo árabe, con el sobrenombre de Astro de Oriente. Como ella, según las palabras del profesor Said, no ha habido nadie, incluso los egipcios la consideran como la cuarta pirámide de Egipto por la importancia y popularidad que poseía en todo el mundo árabe. El motivo de la mención del Astro de Oriente en la novela sirve al escritor para la comparación entre ella y la almea Raissa. La madre de Fayqa tenía una voz muy potente y dulce, sobre todo cuando interpretaba los proverbiales mawual "su voz aterciopelada potente podía hasta paralizar el tráfico de la ciudad" (Pardo Moreno, 2045:41). Raissa era la estrella de uno de los mejores cabarets de El Cairo, la Góndola. También era muy guapa, por supuesto, y con muchas cualidades que ha heredado su hija. En las terrazas y cafés de Egipto, los clientes discuten acerca de su fama. Hubo un grupo de personas que afirmaban que su popularidad se debía, antes que nada, al hechizo de su belleza; otros opinaban que era la sucesora de Um Kalzum, Astro de Oriente.
En esta obra, a través de la relación sentimental y pasional entre el turista Roberto y la almea, Fayqa, el autor es como si quisiera resaltar el mundo de la noche en El Cairo y nos presenta a la mujer egipcia más liberal. De ahí que no sorprenda la actitud de esta almea al llevar al turista a su propia casa desde el primer momento en que lo conoció, aprovechando que su madre estaba de viaje en Alejandría esos días. De esta forma, Fayqa rompe con todas las reglas de las familias conservadoras llevando una persona extranjera a casa y pasando una noche muy apasionada con él. Como una manera de seducción por parte de la mujer, antes de mantener relaciones sexuales, Fayqa entró en el baño y unos instantes después salió desnuda cubriéndose con un chal carmesí:
Y arrimándose a ella, la cogió con pasión por las caderas, deslizando lentamente las manos por la deliciosa curva hasta pasarlas con avidez sobre unas nalgas duras y suaves. El cuerpo jadeante de la joven se enlazó con el suyo y sus bocas se fundieron embriagadas de placer. En movimiento descendiente empezó a chuparle los senosabundantes y erguidos, cuyos pezones parecían mirar al cielo con orgullo... (Pardo Moreno, 2015: 44).
Al día siguiente el profesor Said llama al joven Roberto por la noche y le cuenta el estado de felicidad de la almea, Fayqa, como consecuencia del encuentro pasional que tuvieron los dos la noche anterior en casa de la chica. En la llamada telefónica le dice:
-Soy Said. ¿Sabes que la has impresionado? ¡Nunca la había visto tan feliz...!
- ¿Te refieres a....?
- ¿A quién quieres que me refiera? ¡Sois el colmo los jóvenes de hoy! Os presentan unamujer, al rato la tenéis en la cama enamorada y ¡al día siguiente ya la habéis olvidado!
(Pardo Moreno, 2015: 50)
Cabe mencionar que, por la intensidad de esta aventura amorosa, Fayqa vivió con Roberto durante cinco días un tiempo de relajo, amor, pasión sin importarle para nada las consecuencias que pueda tener no ir a su trabajo en el cabaré:
Cinco días de suave felicidad [...] Cinco días confinados en el placentero universo amoroso, sin ninguna esperanza que les recordara las vicisitudes del mundo exterior. Así, embriagados del delicioso y fresco néctar del amor, se dieron día tras día a la insaciable pasión sexual de sus cuerpos jóvenes y generosos. (Pardo Moreno, 2015:70)
En nuestro análisis debemos matizar que la relación amorosa entre Fayqa y Roberto presenta dos caras en la representación de la realidad egipcia en la última década del mandato de Mubarak: una, es tener sexo como una vía de escape de los problemas que sufre la mujer en esta sociedad por (la soledad y la desconfianza de los hombres hacia ella sólo por la condición del trabajo de almea y, al estar mal visto, complica lograr un matrimonio decente). La otra consiste en que Egipto se representa como un destino turístico para tener sexo, y eso destaca a través del personaje de Roberto, que desde el primer momento que subió con Fayqa en el taxi camino a su casa, tenía la intención de llevarla a la cama. Él la cogió de la mano y le dio un beso sin que se intimidara por el taxista. La felicidad para Fayqa era muy frágil porque ella sabía muy bien que su relación con Roberto no tiene ningún futuro, por la simple razón de que él es un turista y, tarde o temprano, tiene que volver a Europa "¿Te has preguntado qué haré yo cuando ya te hayas ido?" (Pardo Moreno, 2015:71).
En El Cairo, mi amor, la mujer egipcia está representada también a través de otro personaje femenino, Salima. El autor nos presenta a Salima como una persona muy distinguida, de elegante belleza, y como es costumbre en la mayoría de las mujeres egipcias que se cubren el pelo y van tapadas en la calle, Salima va con un pañuelo de seda verde esmeralda que cubría su cabeza de una forma muy armoniosa y le da un aire de "coquetería exquisita" (Pardo Moreno, 2015:20). Físicamente, Salima es una chica joven muy bella hasta el punto de que "el brillo de sus ojos traicionaba un aplomo de fachada" (Pardo Moreno, 2015:57). En lo que respecta al amor, los sentimientos de Salima hacia Roberto, según la información que dio el doctor Hassan al profesor Said, parece que, sin lugar a dudas, son sinceros y está enamorada locamente de él.
También es cierto que esta mujer se presenta de una forma muy positiva, ya que tiene un papel muy importante en la sociedad egipcia. Se trata de una persona trabajadora que cumple muy bien las tareas que le asignan desde el Ministerio del Interior, porque forma parte de la unidad policial, asignada para seguir, literal y discretamente, paso a paso a turistas que visitaban Egipto con relativa frecuencia. Estos datos se facilitan al lector por medio del diálogo entre Roberto y el compañero de trabajo y sentimental de Salima que se presenta a este turista como su hermano:
-Trabaja en una unidad policial del aeropuerto, Su misión consiste en "escoltar" a ciertos turistas que, como usted, se distinguen por la "asiduidad" en los viajes a Egipto. (Pardo Moreno, 2015: 57)
El trabajo de esta agente policial consiste, por lo tanto, en la vigilancia de Roberto desde su llegada a El Cairo, puesto que el departamento de control de entrada al país trasmitió su visado a los Servicios de Seguridad para hacer algunas verificaciones pertinentes con el caso de este turista:
-Entonces usted lo único que sabe es que tiene que vigilarme.
-Sí, eso es-respondió con una voz apagada-. Es a mí quien ha encargado averiguar cuáles la razón exacta de sus idas y venidas a El Cairo. (Pardo Moreno, 2015: 59)
5. Conclusiones
En El Cairo, mi amor, el escritor Pardo Moreno nos presenta una imagen de Egipto y los egipcios a través de un narrador-personaje que participa en los hechos narrados. Es un extranjero que pertenece a una cultura occidental con lengua, tradiciones y costumbres totalmente diferentes a las orientales. El autor critica muchos aspectos de la sociedad egipcia: ya sean culturales, socio-económicos o políticos y, sin embargo, son siempre reflejados de una forma objetiva. En esta peripecia, a través de los ojos de un europeo, el autor de la novela objeto de estudio, nos ha ofrecido una visión general de la situación en Egipto durante los últimos diez años del régimen de Mubarak reflejando el despotismo institucional, la represión del régimen, la persecución y la falta de libertad que han sufrido en su propia carne muchos de los personajes de esta obra narrativa.
En el relato, el escritor personifica el mal funcionamiento de las autoridades y la imagen de Egipto en general y del régimen totalitario en particular, por medio del caso del turista Roberto, una imagen que no favorece para nada a un país con una cultura y una civilización milenarias: nos referimos, claro, a esa imagen de las autoridades fichando a los turistas que vuelven a visitar a un país eminentemente turístico, cinco veces de manera consecutiva. Además de lo cual, el autor refleja las malas condiciones y la precariedad en el trabajo de muchos egipcios, como sucede en el caso de Alí, que suele pasar muchas horas de pie y ni tiene tiempo para estar con su único hijo enfermo. También se resalta la clara intención de la juventud a la hora de terminar su carrera universitaria; a saber: su única alternativa y vía de escape reside en conseguir, a cualquier precio, emigrar a Europa o los Estados Unidos de América.
En la novela, se destaca el contraste entre la clase social humilde a la que pertenecen Alí, su familia, la almea Fayqa y su madre, con la clase acomodada que solían frecuentar el club deportivo de al-Jazira en el que "paseaba gente distinguida de ambos sexos, vestidos a la europea; los hombres con pantalón corto, y las mujeres con la típica faldita de las jugadoras de tenis" (Pardo Moreno, 2015:80). En este sentido cabe destacar la discriminación que sufre la clase humilde y obrera porque para sacar el carné de este club deportivo es necesario ser funcionario de ciertos organismos dentro del estado egipcio, siendo por ejemplo el caso de los que trabajan para el Ministerio del Interior, según las palabras de la agente de policía Salima.12
Es importante señalar que, a través de sus criaturas, el novelista español logró realmente llegar al lector. El personaje es un aspecto de la obra que, por su tratamiento, constituye una de las partes fundamentales de la novela objeto de estudio. El autor nos presenta un prototipo de un egipcio culto, preparado, políglota, habla el francés con mucha fluidez. En su juventud, estudió en colegios muy destacados en la ciudad de Alejandría, como la escuela evangelista. También el egipcio se presenta muy humano y solidario y representa el pilar y la columna vertebral de la familia, el gran protector y el sacrificador que se preocupa mucho y se desvive por los suyos.
En definitiva, podemos afirmar que Pardo Moreno utiliza el personaje como el medio principal, y el más idóneo, para transmitir al lector de su obra, objetivamente, una visión de un mundo deshumanizado. En cierto modo, y en muchas ocasiones, los personajes en la novela analizada se convierten en fuentes de información de este mundo represivo, inmoral e injusto en el que les ha tocado vivir, y responden a los prototipos que todos esperan de ellos. Sus rasgos y características quedan dibujados por la mano de un escritor con sumo respeto hacia el otro y hacia su cultura e identidad, tanto a nivel colectivo como individual.
Footnote
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