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Entre el 21 y el 22 de septembre de 1983, el centro neurálgico de la ciudad de Buenos Aires fue testgo de uno de los acontecimientos más singulares de la historia reciente de Argentna. En el seno de los grupos que por entonces reclamaban la "aparición con vida de las personas detenidas-desaparecidas" por la violencia estatal, tuvo lugar lo que se conoce como el Siluetazo, una acción colectva, un gesto y una imagen multplicada que requería la partcipación del cuerpo y hacía sensible las complejas imbricaciones entre estétca y polítca, memoria e imaginación. Este artculo propone releer aquella experiencia a partr de tres conceptos que, como proponemos, la vertebran: el de distancia, porque las siluetas desvelaban una fsura dialéctca entre la distancia que precisa cualquier ejercicio crítco y la necesidad de una interpelación inmediata; el de aura, que estas fguras sin rostro revelaban como una noción más cercana a las operaciones de la memoria y a la experiencia del límite que a lo auténtco o lo irrepetble; y el de efcacia, pues el uso de estas imágenes se insertaba en un contexto de preguntas sobre qué le pedimos y qué están dispuestas a darnos.