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Pese a contar con una trayectoria marcada por sus amplias incursiones en la comedia, existe un segmento en la filmografía de Antonio del Real que puede considerarse una rara avis dentro de la industria cinematográfica española. En su filmografía destaca una miscelánea breve de películas que reflejan un conjunto de valores en pugna con las habituales tendencias del cine nacional y que, hoy en día, bien podrían alinearse con cierta reformulación vigente de la ética social, a gran escala, en buena parte de los países occidentales. Esta investigación explora esa parte de la obra del autor jienense, por medio de la representación en la misma de una serie de principios poco frecuentes en la producción audiovisual patria posterior a la Transición, y que el péndulo de los tiempos ha vuelto a traer a la palestra. De este modo, se analizan cinco valores tradicionales (la celebración de la nostalgia, la belleza en la cotidianidad, la redención y el sacrificio, la conservación de la tradición y la cultura, y la belleza natural y el mundo espiritual) en tres de los filmes más relevantes del director: El río que nos lleva (1988), ¡Por fin solos! (1994) y La conjura de El Escorial (2008). Este artículo, por tanto, pretende mover a la reflexión y, al mismo tiempo, escrutar la utilidad de la obra de este cineasta como herramienta para el cambio social y el uso pedagógico-educativo.