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En este sentido, se mencionan las princi-pales ediciones consultadas (Diels-Kranz, Marcovich3, Mouraviev, Kahn) junto a los trabajos de García Calvo, y se da cuenta de los criterios escogidos en la ordenación, la indicación del grado de literalidad textual4 o la presentación de los fragmentos, como es la útil consigna de varias numeraciones auto-rizadas (pp. 41-43). Sobre este punto ya escribió Hülsz: su hermenéutica [la de Heidegger] (que se autoconcibe como un diálogo con los textos originarios) tiende a deformar hasta dejar irreconocibles los originales, y acaba funcionando como un espejo de sí misma, más que como una actualización de lo que realmente dicen los fragmentos griegos.
HERÁCLITO, HÜLSZ PICCONE, E. (ed., trad.), BERRUECOS FRANK, B. (prol.) (2021). De Heráclito: discurso acerca de la naturaleza (fragmentos) / .........? ??G?S ...? F?S?OS (...S??S...?). México: Instituto de Investigaciones Filosóficas, UNAM, 173 pp., 978-607-30-5045-6.
El libro que aquí se reseña constituye el último y póstumo empeño filosófico del profesor Enrique Hülsz Piccone, prematura-mente fallecido en 2019. Intelectualmente vinculado con el filósofo exiliado barcelo-nés Eduardo Nicol1 y con la discípula de éste, Juliana González, gran conocedor de la filosofía antigua (singularmente de la pre-socrática), del griego en que ella se expresa, rinde un último servicio con esta edición bilingüe de Heráclito, que ha preparado con esmero su discípulo Bernardo Berruecos, formado en la propia UNAM y en la Uni-versidad de Barcelona, a la orilla de la que partió Nicol.
La obra se inicia con un prólogo de B. Berruecos, en que se glosa la figura de Hülsz y se detallan las tristes y peculiares circuns-tancias en que se ha ejecutado la edición del texto, listo en 2015 (p. 8); luego se presenta una sucinta pero enjundiosa introducción conceptual a la filosofía heraclitea, que ya fue presentada en catalán en 20132; a ello sucede una nota sobre cuestiones ecdóticas. En este sentido, se mencionan las princi-pales ediciones consultadas (Diels-Kranz, Marcovich3, Mouraviev, Kahn) junto a los trabajos de García Calvo, y se da cuenta de los criterios escogidos en la ordenación, la indicación del grado de literalidad textual4 o la presentación de los fragmentos, como es la útil consigna de varias numeraciones auto-rizadas (pp. 41-43). A ello sigue la edición y traducción, en que cada fragmento griego está debidamente referenciado y acompa-ñado en sucesión continua5 por la versión castellana (pp. 47-150). Luego se ofrecen, en apéndice, 4 anexos preparados por B. Berruecos, donde se incluyen las varian-tes preferidas al texto de Marcovich, unas notas críticas sobre el texto asumido y unas observaciones sobre el papiro de Derveni, con texto griego establecido y traducción del propio profesor Berruecos. Hay toda-vía un cuarto anexo, también incorporado por el prologuista, en que se inventarían las publicaciones de Hülsz Piccone. El libro se cierra con una bibliohemografía, que abarca escritos desde 1952 hasta 2013.
En la obra se plasma el último fruto de Hülsz en su dedicación al fisiólogo de Éfeso, que surge en 1982 (p. 7). "Trabajador incansable"6, fue autor de monografías7 y artículos8 sobre Heráclito, además de coor-dinador de volúmenes9 dedicados al Oscuro y de un congreso sobre la misma cuestión, por lo que se hizo acreedor de especial pres-tigio y estima en el círculo erudito heracli-teo10. De ahí la oportunidad y pertinencia de su investigación especializada, que se expresa en un claro y contenido español. En conjunto, su trabajo es tan sobrio como elegante, semejante en prudencia al de Diels11, aunque con un fondo plenamente filosófico. Así, brinda primeramente las líneas maestras de la figura y el pensamiento de Heráclito, señalando sus aspectos problemáticos en discusión abierta con los textos antiguos y con los mejores estudiosos. Tal sucede con los elementos biográficos, con el perdido ?e?? f?se?? y sus eventuales tres seccio-nes (todo, política, epistemología). El autor realza las facetas ontológico-epistemológicas y antropológicas de la obra, además de propugnar, con argumentos sólidos, su coherencia unitaria, conceptual y exposi-tiva, contra la pura dispersión de ...µa?. Igualmente, merece mención su observación sobre f?s?? en cuanto "estructura dinámica objetiva de toda realidad, y la realidad como un todo que pasan inadvertidas a los hombres" (p. 18). En su esbozo de los gran-des temas cabe destacar la presentación del ...?? como racionalidad de lo real, princi-pio de inteligibilidad, regulativo del devenir y harmonizador de las polaridades contra-puestas en la totalidad universal, bella y equilibrada. Esta dimensión objetiva tiene su trasunto subjetivo en la ...? (p. 38 y ss.); el preámbulo filosófico se cierra con una breve consideración sobre el ?? p??ta. En todo caso, importa recordar que la presente obra se completa, en lo filosófico, con la que el profesor mexicano escribió en 2011. Al hilo de lo antedicho, se impone observar que Hülsz, como especialista en el ...?? de Heráclito, presenta su complejidad, tanto en su vertiente físico-cosmológico-ontoló-gico-metafísica, cuanto en lo antropológico-psicológico-epistemológico-ético. A este respecto, es oportuno indicar que, si bien reconoce ponderadamente, en su libro de 201112, los méritos de Heidegger en cuanto a la continuidad de ...e??-lesen13, aporta documentadamente las apreciaciones erudi-tas de otros estudiosos, al igual que silencia, con el mejor criterio, el forzadísimo para-lelismo con legen que Heidegger "crede di trovare in Eraclito"14. Sobre esto último es pertinente señalar, como reconoce el propio Gadamer, cuán increíble es la violencia, la intensidad y el modo concluyente procuró
Heidegger poner a su servicio las palabras de Heráclito15, según se puede apreciar en sus observaciones etimologizantes sobre la "lesende Lege", donde mezcla interesada-mente dos étimos distintos16, para aproximar al original ...e?? tanto al vocablo alemán lesen (correcto) cuanto el legen (erróneo).17 La diferencia de raíces que Heidegger (con) funde es cosa consabida entre etimólogos como Pokorny18, Boisacq19, Chantraine20, Frisk21 o Beekkes22. De los estudiosos de la filosofía antigua, es Cordero23 quien mejor y más rápido despacha la cuestión. Aquí el entuerto de Heidegger no estriba en restarle valor como ejercicio filosófico contemporáneo que en su jerga dialoga con el Hegel mediador de Heráclito y con la asimilación de su logos al cristiano, sino en los deméritos del germano como historiador de la filosofía, tal como le ocurre con Aris-tóteles24. Estos malentendidos los perpetúan quienes leen a Heráclito a partir de Heide-gger25 o desde su léxico26 y provocan una cierta Entführung de lo histórico-filosófico, un secuestro de sentido o, al menos, una Ve r -lesung. Sobre este punto ya escribió Hülsz:
su hermenéutica [la de Heidegger] (que se autoconcibe como un diálogo con los textos originarios) tiende a deformar hasta dejar irreconocibles los originales, y acaba funcionando como un espejo de sí misma, más que como una actualización de lo que realmente dicen los fragmentos griegos. Además, en la recuperación que Heidegger propone de la visión originaria presocrática, y de la visión heraclitiana en especial, la dimension ética, vital (por oposición a onto-lógica y teórica) que esas mismas categorías contienen, resulta parti-cularmente opaca y secundaria, casi accesoria.27
En consonancia con esto, la traducción que presenta Hülsz evita tanto el reduc-cionismo ontológico cuanto el lingüístico y subraya la plurivocidad coherente de acepciones que Heráclito emplea mediante XóyoQ su carácter poliédrico y consistente (pp. 23-28).
Por su parte, el texto griego (o latino cuando es el caso) se presenta pulcramente transcrito, con una agradable tipografía y rigurosamente referenciado. Igualmente claro es el español en que se vierten los textos heracliteos; en él subyacen, aunque no resulte patente a primera vista, las lectio-nes escogidas. Éstas se fundan en un largo trato con los testimonios textuales y con los filosofemas que encierran, como prueba, a título de ejemplo, la traducción de DK 22 B 123 (qxuoK; 5è Ka9' 'HpaiAevcov KpraxeoOoa (ptleï), que reza "[p]ero la naturaleza según Heráclito suele estar oculta" (pp. 146-147), en que se esconde - valga el término - un diálogo con Graham28 y las propias con-clusiones de Hülsz29; lo propio sucede con lo sustancial de 22 DK B 50, "'oük éuot", aXka xov Xóyoi) aKouoocvxcK; óuoXoyeïv oocpóv écrav ëv 7iócvxa eivai" en que, ante la polémica textual subyacente30, se prefiere la corrección e??a? frente al e?d??a?31 testimo-niado, con lo que se traduce: "[h]abiendo escuchado, no a mí, sino al logos, sabio es convenir que todo es uno, dice Heráclito" (pp. 85-86.).
En otro orden de cosas, es necesario apostillar todavía que, aunque no tiene la aspiración de ser una editio maior, sino una actualizada y solvente herramienta de con-sulta y contraste filológico-filosófico sobre la obra heraclitea, como lo es, sí habrían sido deseables, pese a su laboriosidad, varios índices (autores antiguos, léxico griego, temas, estudiosos modernos).
En conclusión, esta meritoria obra última del difunto profesor Hülsz tiene el especial valor de ofrecer una versión castellana lar-gamente destilada, sostenida por la reflexión filosófica sin menoscabo del rigor filológico ni renuncia a la literalidad helena. Adornada con estas cualidades y velada por su discí-pulo Berruecos Frank, viene, pues, a saldar una deuda32 y a enriquecer y renovar fecun-damente las ediciones bilingües producidas en nuestra lengua.33
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