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El ministro cristiano, junto con su familia, cuando comienza un proceso de migración se verá enfrentado a una gran cantidad de escenarios de crisis. Su objetivo de llegar a un territorio nuevo y desde allí ministrar a nuevas comunidades no sólo representa un sacrificio personal, también involucra un esfuerzo de gran dimensión para la familia en general en tanto se exponen a duelos, agentes estresores y entornos de alta incertidumbre en general.
En la Biblia hay personajes bíblicos que pueden tipificar al ministro que ha migrado al igual que a los miembros de su familia nuclear. En este escrito se hace un acercamiento a estos personajes, se les realiza un retrato y se establecen paralelos hacia la actual realidad migrante del ministro y su familia.
Existe una clara intencionalidad de acercar elementos de comprensión para que la institución eclesiástica que les recibe tenga componentes analíticos y reflexivos que le permitan desarrollar herramientas de abordaje efectivo que desencadenen en ayudarle a la familia ministerial que llega de tierras extranjeras. Así se facilita su proceso de aculturación y asimilación en el territorio de llegada y donde se ejercerá una labor eclesial.
A su vez, el presente ejercicio brinda nociones que pueden ser de mucha utilidad a los ministros migrantes al lado de su familia, elementos que pueden dar pautas racionales sobre lo que han vivido o van a vivir en este camino de transición hacia un nuevo ambiente para toda la familia.