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Resumen: Se tratan en este artículo dos temas conectados entre sí. En ambos nos atenemos fundamentalmente a cuestiones terminológicas. El primero expone que el hombre es creado a imagen y semejanza de Dios y Dios está unido y presente en cada hombre. Es un tema taxativo para la Teología Cristiana y otras Confesiones religiosas. El segundo tema aborda la unión del Verbo y el hombre Jesús, llamada "unión hipostática". Esta unión es especial. Pero ¿de semejante, o de dispar naturaleza a la unión de Dios con cada hombre? Para esclarecer el problema se tiene muy en cuenta luminosas citas de san Agustín y de Fray Luis de León.
Abstract: Two interconnected subjects matter are discussed in this article. In both we stick fundamentally to terminological issues. The first states that man is created in the image and likeness of God and God is united and present in each man. It is an exhaustive topic for Christian Theology and other religious Confessions. The second theme addresses the union of the Word and the man Jesus, called the "hypostatic union." This union is special, but is it similar or different in nature to the union of God with each man? To clarify the problem, luminous quotes from Saint Augustine and Fray Luis de León are taken into account.
Palabras clave: Dios, hombre, Cristo, Jesús, san Agustín Obras, Fray Luis de León "Los Nombres de Cristo".
Keywords: God, man, Christ, Jesus, saint Augustin works, Fr. Luis de León, "Los nombres de Cristo".
Sumario:
Introducción.
I. Parte Primera. Dios-hombre.
1.1. Dos importantes conceptos.
1.2. Una estrecha relación.
1.3. Una uniónpaterno-fllial.
II. Parte Segunda. El Verbo y Jesús.
2.1. Dos términos trascendentes.
2.2. La inmutable indivisibilidad de Dios.
2.3. Dudas y críticas.
2.4. Una reflexión de S. Agustín.
2.5. Resumen.
2.6. La Maestría de Fray Luis de León.
2.6.1 Del siglo IV-V al siglo XVI.
2.6.2 . Respeto de Fray Luis a la lengua hebrea.
2.7. Importancia de los nombres propios.
2.8. Importancia de los nombres originales.
2.8.1. RBD (DaBaR).
2.8.2. Significado de las sílabas Da y BaR.
2.8.3. Significado de las letras D. В. y R.
2.8.4. HSHI (leHoSuaH).
III. Conclusión hermenéutica.
IV. Bibliografía.
Recibido: septiembre 2024.
Aceptado: noviembre 2024.
INTRODUCCIÓN
Ha sido elegido para esta disertación un título un tanto obscuro, acaso llamativo, pero poco nítido. Manifiesto ya que mi principal intención es referirme a problemas terminológicos en los temas cristológicos y soteriológicos. Y aunque más adelante formularé el contenido a explicar con términos más precisos, indico que esta exposición surge como una continuación al planteamiento de dos artículos que publiqué en esta misma revista1.
El título exige una aclaración y a ello nos dedicamos. El enunciado comprende dos frases muy parecidas, pero con una interpretación distinta. Son frases cortas compuestas de dos términos. Una simple lectura consigue reconocer el sentido literal gramatical y la dificultad se encuentra en el sentido y significado ontológico que encierra cada término.
Es posible que la lectura de cuanto se ha de presentar aquí produzca en algún lector cierta duda inquietante. Inquietud que acaso pueda aumentar en el momento que manifieste o señale la problemática que se plantea. La búsqueda de respuestas a la inicial inquietud pudiera transformarse en sereno conocimiento.
El presente artículo se compone de dos partes. En la primera, además de referirme a algunos términos desvirtuados, se establece que existe una unión del hombre con Dios, Quien le da vida y le destina a una felicidad eterna. La unión a EL es de todo punto indescriptible. Y todos los hombres tienen la misma o parecida oportunidad, de cualquier raza que sean y en cualquier lugar y tiempo que el ser humano dirija su mirada inquieta e investigadora a cuanto le rodea, pues tiene segura la respuesta, bella y luminosa, del mismo Dios, plasmada en todas las cosas y, como dice san Agustín "mz mirada es mi pregunta y su respuesta es su belleza"·12.
Una vez expuesta la unión del hombre con Dios, hacemos una reflexión sobre "Cristo-Jesús" (Jesucristo)3, en algunos aspectos de su "unión hipostática) defendida por la mayoría de las iglesias cristianas. Para la Iglesia Católica es una unidad especial, salvifica y conducente a alcanzar la meta del hombre hacia la perfecta unión con Dios. No importa si la unidad Dios-hombre de la que hablamos en la Primera Parte es anterior en el tiempo a la UNIDAD de CRISTOJESUS o si es posterior. El caso es que la auténtica unidad con Dios nos es ofrecida por CRISTO-JESUS como causa y fuente necesaria para todo hombre en su caminar hacia la casa luminosa, "casa nuestra" por donación divina, donde se encuentra la requies nostra, Dios mismo^.
I. PARTE PRIMERA. DIOS-HOMBRE
Si el concepto Dios desborda la mente humana, el concepto hombre tampoco resulta fácil5, aunque seamos tantos los que somos identificados por tal término y los que, por y en él, hemos y han sido designados; innumerables individuos a través de tantos milenios.
El enunciado literal de la Primera Parte (Dios-hombre) puede sugerir por su estructura gramatical un significado distinto al de la Segunda Parte (El Verbo y Jesús). Y acaso una simple reflexión nos muestra de inmediato algunas diferencias: en el primero se afirma, casi subrepticiamente, una unidad entre ellos, pues al término Dios se añade el vocablo hombre. Y, efectivamente se designa ya una cierta unidad entre esas dos palabras. Mientras en el segundo la conjunción "y" desea señalar que hay dos términos diferentes.
Parece que la frase ha sido creada con tal intención que de inmediato, a la vista de una simple lectura la mente del lector consiga captar todo su contenido. Pero ¿qué se puede deducir de ella, si como queda ya indicado, el concepto de Dios desborda la inteligencia humana y el concepto de hombre no es nada fácil? Además, es obvio que falta algo fundamental por exponer, pero que sugeriremos suficientemente a continuación con los interrogantes siguientes: Los dos primeros términos se refieren a sus respectivos conceptos, pero ¿tienen éstos, los conceptos, alguna relación entre sí? ¿Están unidos de alguna forma? ¿Acaso el hombre necesita relacionarse con un Dios "desconocido" o "escondido"? Son interrogantes de una nada fácil respuesta.
Por consiguiente, es importante señalar que efectivamente sí tienen muchas o algunas relaciones entre sí y, además porque el hombre necesita clarificar su meta.
1.1. Dos importantes conceptos .
¿Qué es el hombre?6 No es una isla. No se encuentra solo. Quiera o no quiera tiene dentro de sí su concepto de historia de la humanidad. La historia de tantas variadas razas, una historia y una experiencia propias con la conciencia de innumerables opiniones distintas. Difícil problema es, pues, comprender la relación entre ambas ideas. Por eso surge una pregunta inicial: ¿esos dos conceptos tienen realmente alguna relación? ¿Se tiene un mayor entendimiento de lo que es el hombre porque sea un término que nos aplicamos? ¿Un término que señala al sujeto de toda la historia de las cosas que nos rodean, de nosotros y de todo lo que somos, lo que vemos y lo que vivimos?
¿Y el término Dios? Dejo a un lado la polémica vigente en muchas mentes humanas que niegan su existencia. Y, aun así, el ateo debe tener una "inicial idea" dentro de sí mismo ya que, al rechazarlo, al menos reconoce el término utilizado7.
Pero mi reflexión se dirige a todos aquellos que consideran la existencia de Dios, y concretamente me refiero a cuantos tienen un interés en la ideología judeo-cristiana. El término Dios conecta en su mente con la problemática divina. Si pues en el título, insistimos, están los dos términos unidos en su enigmática redacción, ¿cuál de los dos elegimos esperando sea lo más idóneo para iniciar una conexión entre ambas significaciones conceptuales? Aunque puede haber muchas opiniones elegimos como suficiente para nuestra disertación las ideas religiosas derivadas del Génesis que es uno de los primeros textos sobre la naturaleza del hombre: Hagamos al hombre a muestra imagen y semejanza" (Gen. 1,27).
A priori esta primera formulación recordaría una relación real del hombre con Dios. Elegida de esta forma, sin más, podemos preguntarnos cuál es la relación de esos dos conceptos y cuál es la formulación más correcta, o, al menos la más convincente para nosotros y nuestra intencionalidad, pues entre ellos alguna relación existe.
El Génesis narra con aparente sencillez, y al mismo tiempo, con mucha profundidad ideológica, que el hombre fue creado por Dios Quien le inhaló la vida: esto nos sugiere un detalle de suma importancia para nuestra disertación: el hombre existe porque Dios le creó y el hombre vive porque Dios le insufló8. Al preguntarnos ¿para qué? ¿no será que la energía divina, o si se quiere su Amor, nos ha sido inoculado con la creación a fin de que nosotros estemos dispuestos a darla y propagarla por doquier?
La anterior reflexión, sencilla y escueta, nos permite concluir que el hombre está íntimamente unido con Dios. Centrémonos, pues, en que el hombre no es una entidad aislada ni tan "independiente" como puede parecer. Un hombre no es simplemente una unidad autónoma; es un ser compuesto de millones de células cuyos miembros y sus conexiones son un prodigio orientado hacia una concreta unidad, unidad relativa que se deriva de la presencia vital y continua de Dios en su ser y actuar.
Esto nos interesa resaltar: Dios-hombre que, por medio de la conexión interior y continua de Dios en él, proporciona la libertad al hombre para conseguir amor, sabiduría y felicidad. Me atengo a la frase agustiniana en Confesiones 1,1,1 que indica todo cuanto aquí se ha expuesto sobre el hombre: "Nos hiciste hacia Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti"9.
La mayoría de las religiones profesan que Dios es uno, inefable y, por tanto, incomprensible. Esto mantiene también la Iglesia Católica no obstante su confesión trinitaria en Dios. Y con referencia a la doctrina cristiana de la Santísima Trinidad y en defensa de Dios-Uno analicé en un artículo anterior parte de la terminología que puede conducir a dudas o errores, especialmente cuando es de mantener absolutamente que Dios es indivisible. No es correcto expresarse confusamente de tal forma que se pueda deducir separación alguna de las Tres Personas ni en su actividad "ad intra " ni "ad extra" y también indiqué10 que la llamada "Circumincesión, tiene serios defectos no solamente terminológicos.
Aun estimando cualquier otro modo o forma de explicitar el planteamiento de Dios-hombre, me decido a reflexionar sobre este famoso texto que san Agustín redactó en su libro Confesiones.
Confesiones comienza con tres palabras; Magnus es, Domine, que normalmente se traduce en castellano por "Grande eres, Señor "u. Las palabras Grande y Señor tienen su respectivos comentarios y explicaciones que aquí no juzgo sea necesario repetir. Centrémonos en exponer, por tanto, la idea "Dios-hombre". Implica una conexión interior y continua entre ambos términos. El vehículo que utilizamos, nuestras palabras y vocablos, nos han de mostrar claramente la relación que deseamos exponer. El hombre, sin duda, sale plenamente potenciado de esta "conexión", ya que por la riqueza infinita de Dios puede éste conquistar verdadera libertad, el auténtico amor, y una plena sabiduría y felicidad.
Considero de nuevo resaltar la cita agustiniana "Nos hiciste hacia Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Tf\ frase que debiera estar presente en toda explicación sobre Dios-hombre, que pretenda ser correcta12.
1.2. Una estrecha relación
Insistimos en las afirmaciones anteriores respecto de la relación del hombre con Dios, para resaltar: que fuimos creados como seres libres orientados hacia Él: que en esta vida nos dirigimos hacia Él con corazón inquieto, y que encontraremos, al fin, el descanso definitivo en ÉL
Esta es la tendencia humana que san Agustín explica como una fuerza (pondus) que es movida por el Amor13 y nos lleva a encontrar "nuestro lugar"14. Lugar de descanso, pleno de iluminación. San Agustín se dirige al Señor con la certeza de que Dios no abandona al que le invoca, pues está profundamente convencido de que Dios tomó la iniciativa con previa insistencia y con voces "desde lejos" para que se Le amara, sin tener Dios necesidad alguna de ser amado, sino para llenar al hombre de verdaderos bienes15. Termina su espléndida enseñanza en Confesiones señalando que Dios es nuestra quietud, porque "la Quietud es El mismo".
Para ello gocemos de la riqueza de sus propias palabras leyendo atentamente todo cuanto nos dice: "Nosotros, pues, vemos estas cosas, que has hecho, porque son; pero tú, porque las ves, son. Nosotros las vemos externamente, porque son, e internamente, porque son buenas; pero tú las viste hechas allí donde viste que debían ser hechas. Nosotros, en un tiempo, nos hemos sentido movidos a obrar el bien, después que nuestro corazón concibió de tu Espíritu; pero en tiempo anterior fuimos movidos a obrar mal, abandonándote a ti; tú, en cambio, Dios, uno y bueno, nunca has cesado de hacer bien. Algunas de nuestras obras, por gracia tuya, son buenas; pero no sempiternas: después de ellas esperamos descansar en tu grande santificación. Pero tú, bien que no necesitas de ningún otro bien, estás en quietud, porque Tú mismo eres tu QUIETUD. Pero ¿qué hombre dará esto a entender a otro hombre? ¿Qué ángel a otro ángel? ¿Qué ángel al hombre? A ti es a quien se debe pedir, en ti es en quien se debe buscar, a ti es a quien se debe llamar:así, así se recibirá, así se encontrará, así se abrirá. Amén16:
El Catecismo de la Iglesia Católica con un lenguaje completamente diferente nos dice con citas bíblicas intercaladas 'Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, hombre y mujer los creó" (Gn 1,27). El hombre ocupa un lugar único en la creación: «está hecho a imagen de Dios»(I); en su propia naturaleza une el mundo espiritual y el mundo material (II); es creado hombre y mujer (III); Dios lo estableció en la amistad con él (IV) "17. Y en otro lugar lo confirma: 'Dios creó el mundo para manifestar y comunicar su gloria. La gloria para la que Dios creó a sus criaturas consiste en que tengan parte en su verdad, su bondad y su belleza"^. Las primeras frases bíblicas del Génesis ya indican que Dios crea al hombre a su imagen, le elige como soberano de lo creado y desea unirle a su propia gloria para que participe en su Generosidad y Verdad, en su Bondad y Belleza. Es suficiente resaltar los párrafos que señalan la necesidad que el hombre siente por la paz y la felicidad que, tras una certera búsqueda, encuentra en Dios. Podemos añadir que el hombre desea conocer el camino a seguir y es esa su aspiración.
Tenemos ya confirmado en concreto que la vida del hombre es un don que Dios concede. Cuanto más profunda es la investigación o búsqueda de esta donación, mayor es el misterio. O si se quiere, simplemente, la admiración y agradecimiento.
1.3. Una uniónpaterno-filial
La idea de la relación paterno-filial ha sido utilizada en toda la historia espiritual del hombre para ensalzar el término "religión"19. El hombre es un ser creado que está íntimamente relacionado con Dios. Dios es nuestro "Padre". Y muy frecuentemente utilizamos este término, "Padre", para dirigimos a Dios a modo de oración. Oración que nos es propia, por lo que hacemos nuestras las primeras frases que encontramos en el Catecismo Romano. Dice así: "PADRE, esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a tu enviado Jesucristo (Jn 17,3). Dios, nuestro Salvador... quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad (1 Tim 2,34). "No hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos (Hch 4,12), sino el nombre de JESUS"20. Es una invocación perfecta, confeccionada de frases bíblicas para que los hombres reconozcamos a Dios-Uno, como vida eterna, y a Jesús como Salvador universal, pues se nos ha dado también como ejemplo de Camino, Verdad y Vida.
II. PARTE SEGUNDA. EL VERBO Y JESÚS
Nos preguntamos: ¿Quién nos ofrecerá y entregará todos estos dones, pasados, presentes y futuros, con los que el hombre sacia los anhelos y deseos que radican en el alma? Ahora se puede entender por qué en el título de este artículo se ha puesto la segunda frase: el Verbo y Jesús. Porque nuestra conexión y relación con Cristo-Jesús es plenamente necesaria.
2.1. Dos términos trascendentes
Y a semejanza de cómo se inició el tema anterior, en este nos encontramos ante dos términos que pretendemos dilucidar que aparentemente parecen claros... pero tienen también su aspecto confuso. Tan confusos no obstante que sobre los conceptos que reflejan esos dos términos, a lo largo de más de 20 siglos de historia, se han trabajado con imaginaciones, investigaciones, comentarios, explicaciones, sugerencias, etc. que suman miles y miles, tal vez millones de publicaciones, muchas de ellas repeticiones y opiniones muy poco fidedignas. Una pretendida terminología oficial, estrictamente "teológica", ha sido utilizada y mantenida, en gran parte, con amenaza de cisma o división. No obstante, de tal forma se han extendido por el mundo algunos aspectos, que parecen tremendamente enraizados en el arte iconográfico y en la maravillosa inspiración musical.
Venimos, pues, a reflexionar en el tema cristológico que deseamos exponer especialmente en su aspecto terminológico: el "misterio" cristológico de la llamada "unión hipostática" en Jesucristo. Empecemos, por tanto, por defender a ultranza, tal como lo hace también la Teología Católica, la naturaleza humana de Jesús y la naturaleza divina del Verbo. Luego, verdadero Dios, y verdadero hombre. Una sola "persona"21. Pero, ante todo se impone establecer y aclarar la terminología que necesariamente ha de usarse.
2.2. La inmutable indivisibilidad de Dios
De todos los bienes que predicamos de Dios uno de ellos es la permanencia de su ser. En otras palabras: entendemos no obstante la debilidad de nuestra mente, que Dios es siempre Él mismo. Según este criterio, se considera por la mayoría de los teólogos, que Dios no sufre cambio alguno, ni transformación en una substancia material. Nuestra mente parece coincidir en que Dios "posee" esta característica "forma de ser".
Además del Dios-Uno, también se defiende en el Catecismo de forma plena la indivisibilidad divina al decir: "Aunque la obra de la creación se atribuya particularmente al Padre, es igualmente verdad de fe que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son el principio único e indivisible de la creación"22. Luego reconocemos que Dios es indivisible.
No obstante, en el mismo Catecismo se encuentran frases que de por sí significan y se interpretan como discordantes de la sagrada indivisibilidad divina. Podría servir como lamentable ejemplo el siguiente texto: "De no ser por nuestra fe en que el amor de Dios es todopoderoso, ¿cómo creer que el Padre nos ha podido crear, el Hijo rescatar, el Espíritu Santo santificar?23 ". La frase no es muy precisa, y parece que de la misma es obligado deducir que son actuaciones divinas, propias y exclusivas de cada una de las "tres personas". Pero, además es una frase cuyo contenido parece radicalmente contrario a lo que se afirma en el párrafo anterior.
Y nos encontramos con que en el Catecismo se afirma expresamente que las "personas"24 divinas son divisibles ya sea por actividad apropiada a la "persona" o por razón de haber sido "enviada". Esta afirmación parece ser defendida en el texto como doctrina oficial, pero parece dudoso que haya de ser aceptada en sí misma, ya que pudiera ofender la doctrina de Dios indivisible. ¿Se afirma entonces que el Hijo o el Espíritu Santo, al ser enviados se separan de la unidad divina? ¿Acaso dejan solo al Padre como sin tener participación? ¿La unidad se rompe, o se le concede un descanso? Así se lee literalmente: "Las personas divinas, inseparables en su ser, son también inseparables en su obrar. Pero en la única operación divina cada una manifiesta lo que le es propio en la Trinidad, sobre todo en las misiones divinas de la Encarnación del Hijo y del don del Espíritu Santo "25. ¿Son excepciones? ¿No habrá que advertir ante todas estas expresiones que minusvaloran la indivisibilidad divina que Dios fue, es y será? Por otra parte ¿No estamos considerando a Dios como un ser "cosificado" y al que nosotros podemos percibir de modo tan confuso en nuestra mente?26
La Iglesia Católica en su enseñanza oficial27, y de igual modo la doctrina expuesta en las Facultades de Teología, coinciden en afirmar que en Jesucristo existe una unión hipostática. Lo que dice y quiere decir, es que el Verbo o el Hijo o la Segunda Persona de la Trinidad, se unió, sin dejar de ser Dios, con o en la naturaleza humana de Jesús. ¿Se ha llegado entonces a comprender por la mente humana tan importante aspecto de la actividad ad extra de Dios, del Dios incomprensible? ¿Cuál es la finalidad que Dios ha dispuesto en esta Unión Divina y humana? ¿es una actividad divina, repetimos actividad ad extra, de sentido expiatorio para la salvación de la humanidad? ¿o es, más bien, la más importante revelación divina de su Amor por la humanidad? Son interrogantes, entre otros, que no se formulan con carácter exclusivo. Podríamos seguir variando los términos, que deben siempre responder a una misma realidad, pero no deben desvirtuarla. Estamos ante un hecho transcendental y paradójico; algo incomprensible respecto de Dios, que ciertamente es incomprensible.
Un aspecto más o menos llamativo: existen predicadores o teólogos, que exaltan lo que desean comunicar con frases como las siguientes: "Lo infinito se volvió finito. Lo invisible se volvió tangible. Lo trascendente se volvió eminente. Lo que estaba lejos se volvió cercano. Lo que estaba fuera de alcance de la mente humana se volvió aquello que podía ser visto... El Verbo fue hecho carne. El se volvió lo que no era previamente. El no cesó de ser Dios, mas se volvió hombre^. Me abstengo de comentar las muchas afirmaciones que se encuentran no solo en la cita anterior, sino también en las de otros numerosos escritores cristianos, y especialmente en sermones de predicadores. ¿Tomamos la mayoría de las últimas frases como comprensivo enaltecimiento lírico? ¿acaso... místico? En verdad, ¿nos enternecen, o nos chirrían?29
Centrándonos en las manifestaciones que deseamos exponer, sirvan como logrado resumen las siguientes citas del catecismo Romano. La primera es una simple definición: "La encarnación es, pues, el misterio de la admirable unión de la naturaleza divina y de la naturaleza humana en la única Persona del Verbo"30. Y estimemos que también merece una profunda reflexión la misteriosa presencia de Dios en cada hombre, que justamente puede denominarse otra "encarnación", que parece haberse fortalecido como consecuencia de la vida y gloriosa resurrección de Jesús como cabeza de su Cuerpos Místico.
La siguiente frase contiene unas aclaraciones del anterior texto: "Después del concilio de Calcedonia, algunos concibieron la naturaleza humana de Cristo como una especie de sujeto personal. Contra éstos, el quinto Concilio Ecuménico, en Constantinopla el año 553 confesó a propósito de Cristo: No hay más que una sola hipóstasis [o persona] [...], que es nuestro Señor Jesucristo, uno de la Trinidad"31. ¿No habría que perfilar esta redacción para evitar dar la impresión de que "un solo ser o una sola naturaleza" en ese "sujeto" que se designa es "uno de la Trinidad"? ¿No parece algo trivial definirlo como "uno de la Trinidad"?
En el segundo párrafo del número 468 del Catecismo se dice: "Por tanto, todo en la humanidad de Jesucristo debe ser atribuido a su persona divina como a su propio sujeto32 , no solamente los milagros sino también los sufrimientos33 y la misma muerte. El que ha sido crucificado en la carne, nuestro Señor Jesucristo, es verdadero Dios, Señor de la gloria y uno de la santísima Trinidad". Este párrafo del texto del Catecismo requiere un comentario: se dice atribuido y no parece el término más correcto, pues estimamos debiera decir como forma más precisa "asumido"34: Así diría: "Por tanto, todo en la humanidad de Jesucristo debe ser asumido a su persona divina como a su propio sujeto, no solamente los milagros sino también los sufrimientos y la misma muerte". El mismo Catecismo lo confirma radicalmente en el n. 470.
Valga decir que el Verbo mantiene su propia naturaleza sin convertirse en naturaleza humana, aunque ASUMA -¿y no podría ser de otra forma?- la dirección de la naturaleza humana de Jesús. El Verbo no se confunde con Jesús, ni Jesús es el Verbo. Y aunque el Verbo asuma todo el ser y obrar del nacido de María, ¿no tiene acaso la naturaleza humana de Jesús todas las exigencias que el Creador concedió?
2.3. Dudas y críticas
¿Quién no se ha encontrado con creyentes o escépticos que nos han solicitado aclaraciones sobre sus dudas, censuras, críticas o quejas acerca de la doctrina cristiana sobre Jesucristo? Todos hemos de esforzamos por superar la sensación que éstos pudieran transmitir y que se nos presente con una posible intención peyorativa. En este tema, como en tantos otros es necesario el diálogo y el respeto para entablar siempre una conversación de buena voluntad.
Tan dificultosa fue y es la comprensión de los principios que se recogen en el Credo cristiano, que en los últimos años de la vida de san Agustín, cuando le piden hacer un listado de herejías o sectas redacta en el año 428 su obra De haeresibus ad Quodvultdeus, enumerando 88 en total, de las que, como es sumamente lógico, la mayoría señalan aspectos de los misterios de la Trinidad y de la Encamación35.
Elegimos algunas de estas preguntas y dudas planteadas que exigen una respuesta adecuada, aunque no siempre tengamos la convicción de haber acertado con nuestros argumentos, principalmente terminológicos.
Reflexión Ia.- Dicen algunos objetores: Sabemos que Dios es "único" e "inmutable" e "indivisible". Ahora bien, parece que hay argumentos teológicos que afirman que el Hijo de Dios se hizo hombre, según la frase del evangelio de Juan36. Es decir, es el "Hijo trinitario" que se hizo hombre. Y surge una pregunta, ¿la expresión terminológica de este hecho, es clara y determinante? ¿Los términos elegidos son apropiados? Por otra parte -siguen argumentando¿Esto es aplicable exclusivamente al Hijo? Entonces ¿Se afirma que el Padre y el Espíritu Santo están ausentes en Jesucristo (el Verbo)37? Y, por tanto, ¿no se ofende a la indivisibilidad y la unidad de Dios-Trinidad?
Comentario.- Esta reflexión contiene algunas cuestiones enlazadas. La más importante se basa en la interpretación cristiana acerca de la Encamación del Verbo que se opondría frontalmente a nuestro idea de la indivisibilidad de Dios-Trinidad38. Tal como se redactan algunas frases no hay duda que son inadecuadas y no solo por mera razón terminológica.
Reflexión 2a.- Hemos oído muchas veces que se proclama "Creo en Jesucristo39, su único Hijo, nuestro Señor"40. No hay duda que durante siglos se ha repetido esta frase del Credo y se refiere al Hijo del Padre (Dios) que asumió la naturaleza humana de Jesús. Pero el significado del término Jesús (naturaleza humana) no coincide exactamente con el término Jesucristo, ni con el término Verbo.
Comentario.- Hay que reconocer que no es fácil contestar correcta y certeramente a la anterior exposición. En el fondo la cuestión que se debate es la difícil explicación de la llamada "unión hipostática". Es una afirmación dogmática que Cristo/Jesús tiene dos naturalezas, una naturaleza divina y una naturaleza humana. Se añade, además, que tiene una sola persona, la divina de Verbo-Hijo-Cristo. ¿Es prudente aplicar el término "persona" a Dios? Por la vacuidad ontologica de su concepto no parece deba predicarse a Dios como "persona". En primer lugar el concepto de persona no tiene procedencia bíblica y por ello implica una mayor dificultad para la doctrina de la Encarnación y también para la doctrina de la Trinidad41. Para algunos ha sido una elaboración filosófica-teológica-jurídica cuya trayectoria es bien conocida por la numerosa bibliografía que se ha dedicado a este tema. La objeción tiene como base que es un silogismo forzado o incorrecto. Las premisas utilizadas son: el Verbo es la segunda persona de la Trinidad; Jesús tiene una naturaleza humana completa, ¿es o no persona?42 ¿Cuál es la conclusión? Alguien puede preguntarse -como hipótesis y ensayo literario- ¿no podría entenderse mejor a Jesús Salvador, el hombre más abierto y disponible, unido a la presencia y en continua inspiración de Dios TRINO en su ser, el gran elegido como "salvador" de la nueva humanidad incorporada al Cuerpo Místico de Cristo?43
Reflexión 3a.- Se sugiere muchas veces una incisiva idea con la que se pretende plantear toda la historia de la Salvación. Dios quiso que el hombre fuera un ser a su imagen y semejanza y regidor de toda la restante creación. No obstante, ante la desviación humana por la que se defrauda la acción divina de la Creación, el mismo Dios promete una futura salvación por y para la misma humanidad. En el momento preciso elegido por Dios una nueva humanidad, con el nacimiento de Jesús surge el "nuevo Adán". Jesús, que es el hombre perfecto y dispuesto a la acción divina para ofrecer la salvación a todos los hombres44.
Comentario.- Se ha repetido, y parece que queda aclarado y confirmado que el denominado Verbo es el Hijo del Padre, según consta en la doctrina trinitaria. Y esa afirmación se relaciona con lo afirmado en los evangelios de San Mateo45 y Lucas46 que el nombre del niño a nacer es Jesús. Así pues, se pretende presentar una enseñanza que haga reflexionar sobre algunas importantes cuestiones.
Reflexión 4a.- Según los evangelios sinópticos San Mateo hace una mezcla confusa de los nombre de Jesús y Cristo47, Lucas llama al niño que nacerá, Jesús48 y Marcos le nombra como Jesucristo y Jesús49. El evangelista Juan le denomina Jesús50 Y son suficientes estos ejemplos para concluir que pudo existir confusión, quizá duda sobre el nombre propio de la persona que se trata de resaltar51.
Comentario.- Quien muere en la cruz es Jesús, No consta históricamente probada la suposición de ignorancia sobre a quien correspondía cada nombre.
Reflexión 5a.- Se dice que el Verbo de Dios asumió, no absorbió la naturaleza humana de Jesús. Luego se está afirmando que la naturaleza humana de Jesús, que siempre se ha dicho que es completa y perfecta, goza de libre albedrío y toma su propia decisión y responsabilidad. Así pues, goza de ser persona humana. Además ¿qué significado óntico exacto tiene ser persona humana?
Comentario.- De acuerdo que el Verbo no absorbe la naturaleza humana de Jesús. Lo que quiere decir que no lo incorpora52. Sin embargo, hay numerosas referencias, escritas y artísticas de las que se concluye que sólo hay una única naturaleza o ser. ¿Es exactamente lo que se defiende en la Teología Católica?
Aquí también surge luminosa una afirmación teológica extraordinariamente importante: "de lo visible a lo invisible"... El hombre con confianza y fe se percibe y orienta con firmeza hacia El INVISIBLE53. Pero el problema del hombre es que capta muy difícilmente lo invisible. Por ello hemos de reflexionar sobre nuestra tendencia hacia la cosifícación y lo estático y ponderar nuestra experiencia de lo espiritual y dinámico. Uno de nuestros problemas es una inclinación simplemente a aferramos a lo que las palabras suenan, sin profundizar en ellas.
2.4. Una reflexión de san Agustín
Es de suma importancia la frase de san Agustín "Nos hiciste hacia tU5\ palabras que nos enseñan un camino hacia Dios. "Nos hiciste" expresa con suma brevedad la conciencia de haber sido creados por Dios, es decir, conocimiento y aceptación de nuestra dependencia respecto de Dios, de un Dios invisible e intangible al que aunque no podemos verLe, podemos descubrirLe en nuestro interior, si nos esforzamos por captar la huella que deja su estancia en nuestra existencia55.
Es esencial para nuestra vida espiritual tener siempre presente a Jesucristo "Camino, Verdad y Vida". La energía de su ser nos llega en todo momento, cooperando con nuestro esfuerzo personal, y se afianza asimismo por vía sacramental, haciéndose misteriosamente más influyente en nuestro ser. Lo que denominamos "gracias y méritos" en Soteriología, requieren nuestra adecuada cooperación y nos van convirtiendo y fortaleciendo en sarmientos feraces adheridos a la Vid". Esta vitalidad está recogida en la bella y real figura teológica denominada Cuerpo Místico de Cristo.
En esta consciente consolidación con Cristo, nuestra forma para ir en la búsqueda y encuentro con Dios, entre otras tantas que existen, recomiendo no solo leer, sino saber leer en continua y serena lectura Confesiones de san Agustín.
No es mi intención exponer una evolución doctrinal que algunos estiman encontrar en sus escritos56. Me propongo sencillamente exponer un punto concreto de la doctrina cristológica agustiniana, un caminar de genuina espiritualidad. Me refiero a ciertos aspectos de la denominada "transformación cristológica" del hombre. Reflexionemos sobre unos importantes pasajes de los escritos del Obispo de Hipona. Destacamos, por ejemplo, la importancia, que tiene concienciarse de la presencia de Dios de Quien es inútil huir pues huir de Él es apartarse de uno mismo: "¿Dónde estaba cuando Te buscaba? Tú estabas, ciertamente, delante de mí mismo y no me encontraba. ¿Cuánto menos a TiT"52. Es una gran ayuda comprobar el camino del Obispo de Hipona en su búsqueda de Dios y su dedicación al estudio y a la sabiduría, que es conocer y amar a Dios. "¡Oh caminos tortuosos! ¡Malhaya al alma audaz que esperó, apartándose de ti hallar algo mejor5·. Una muy saludable lucha interior59. Hasta llegar a decir sin miedo: "No con conciencia dudosa, sino cierta, Señor, Te amo yo"60 Y la bella oración reflexiva. "¿Qué es lo que amo cuando yo te amo?61... ¿Y quién es El sino el que está sobre la cabeza de mi alma? Por mi alma misma subiré, pues, a El. Traspasaré esta potencia mía (vim meam) por la que estoy unido al cuerpo y llena su organismo de vida, pues no hallo en ella a mi Dios... Hay otra potencia (vis) por la que no sólo vivifico, sino también sensifico a mi carne62... Traspasaré, pues, aun esta potencia (vim) de mi naturaleza ascendiendo por grados hacia aquél que me hizo "63. Por tanto, a la fuerza vivificante y la sensitiva que hemos recibido en nuestro ser humano, se añade la potencia o fuerza de la mente en la que san Agustín descubre la asociación necesaria siempre de nuestra memoria con la inteligencia y voluntad, con la que revelamos la huella de Dios en cada uno de nosotros y nos muestra un grado cada vez más alto y perceptible de la conciencia de esta presencia. Una frase genial para terminar: "\Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva! ¡Tarde te amé! Y tú estabas dentro de mi y por fuera yo te buscaba...Tú estabas conmigo, mas yo no lo estaba contigo...Llamaste, clamaste y rompiste mi sordera: brillaste y resplandeciste y mi ceguera huyó, exhalaste tu perfume y respiré y suspiro por ti; gusté de ti y siento hambre y sed; me tocaste, y me abrasé en tu paz"64.
Con esta breve referencia a la doctrina agustiniana se pretende clarificar la forma, bella forma, de cómo se vive y se puede llegar a percibir la presencia de Dios en el hombre. Sin más, nos atenemos a este certero texto de san Agustín. Me refiero a un fragmento de su carta 187. Carta que por su extensión e importancia lleva un título de libro: "Lapresencia de Dios", redactada en el año 41765. Es importante tener en cuenta que en sus Retractationes no corrigió absolutamente nada de lo que dejó escrito en ella66. Un alto cargo político romano, de nombre Dárdano, Prefecto de ignorado lugar, le pidió a San Agustín le aclarara algunos pasajes del evangelio en que las palabras de Cristo, durante su pasión, parecen ser contrarias a otras afirmaciones que constan después de su muerte. San Agustín al desarrollar el tema en lugar de una respuesta sencilla a la petición, se extiende hasta redactar un libro.
El título dado por san Agustín ya advierte de la exactitud de las palabras elegidas y de la claridad de la exposición sobre el gran misterio de la presencia divina. El planteamiento del prefecto Dárdano no es nada sencillo. Parece trivial. No nos extendemos en comentar toda la carta. El tema principal que desarrolla san Agustín lo encontramos en las siguientes palabras: "Cristo es Dios y hombre. En cuanto Dios, dice: Yo y el Padre somos uno. En cuanto hombre dice: El Padre es mayor que yo. Es Hijo de Dios, Unigénito del Padre, y es hijo del hombre, del linaje de David según la carne. Por lo tanto, cuando El habla o la Escritura habla de El, hay que atender a ambos puntos, a lo que se dice y al aspecto en que se dice. Así como el alma racional y la carne son un hombre, así el Verbo y el hombre son un Cristo. En cuanto Verbo, Cristo es creador, ya que todo fue hecho por El67. En cuanto hombre, Cristo es criatura, ya que fue hecho del linaje de David según la carne, y también fue hecho a semejanza de hombre. Además, puesto que en el hombre hay dos principios, el alma y la carne, Cristo estuvo triste hasta la muerte según el alma y padeció la muerte según la carne"68.
No es fácil exponer ni entender que Dios habita en todos los hombres. Sin embargo, atendamos a las siguientes palabras. "Porque Dios no se divide para habitar en los corazones o cuerpos de los hombres, dando a éste una parte y otra aquél, como la luz, que entra por puertas y ventanas. Más bien lo compararíamos al sonido: éste es algo corpóreo y transitorio, y no lo percibe el que es sordo, y lo percibe mal el que "es teniente". Y aunque estén a igual distancia todos los que lo perciben, uno lo percibe tanto mejor que otro cuanto su oído es más fino, y tanto peor cuanto más duro es el oído. Sin embargo, el sonido suena del mismo modo y está igualmente presente a todos en el lugar en que están. Pero, ¿con cuánta excelencia puede Dios estar presente e íntegro en todas las cosas, siendo una naturaleza incorpórea, inmutable, viva? No puede dilatarse y dividirse por compases de tiempo, ni necesita de espacio aéreo como sitio para ponerse al alcance de los que están presentes. Permanece en sí mismo en su eterna estabilidad, íntegro en todas y cada una de las cosas, aunque aquellos en quienes habita le contengan unos más y otros menos según sus diferentes capacidades, cuando Dios los ha constituido su templo amadísimo por la gracia de su bondad"69.
La capacidad de que puede gozar el hombre, o digamos disponibilidad humana y su esfuerzo voluntario cooperante, hace que aumente y se afiance la presencia divina en el alma del hombre.
"Este sacramento dista harto del corazón de los sabios soberbios, y por lo tanto no cristianos, y por lo tanto no sabios de verdad. Me refiero también a aquellos sabios que conocieron a Dios como dice el Apóstol: Porque, conociendo a Dios, no le glorificarón como a Dios ni le dieron gracias. Ya sabes en qué sacrificio se dice: " Gracias damos a Dios nuestro Señor". De la humildad de este sacrificio dista mucho el engreimiento y el coturno de esos sabios. Por eso es sumamente extraordinario cómo Dios habita en algunos que no le conocieron y no habita en algunos que le conocieron. Porque no pertenecen al templo de Dios los que conociéndole no le glorificaron ni dieron gracias como a Dios; y, en cambio, pertenecen al templo de Dios los niños santificados con el sacramento de Cristo, regenerados en el Espíritu Santo, quienes por su edad sin duda no pueden conocer a Dios. Mientras aquellos sabios pudieron conocer a Dios y no poseerle, estos niños pudieron poseerle antes de conocerle. Bienaventurados aquellos para quienes poseer a Dios es lo mismo que conocerle, porque esa noticia es plena, verdadera y bienaventurada""16.
2.5. Resumen
El hombre descubre que Dios habita en él, y al conocerlo Le reconoce y glorifica. Hasta en los niños, sin conocer aún a Dios, Él habita en cada uno, y recordemos que Cristo-Jesús amó y alabó la inocencia de los niños, elevó a éstos hacia lo más alto. Dice el evangelio "Si no os hacéis como niños.. ."71. Por consiguiente, Dios está unido a cada hombre, y algunos aspectos luminosos son atribuidos por parte del hombre al Espíritu Santo. ¿Qué y cómo consideramos la figura del Espíritu Santo en este gran misterio de la presencia del Dios uno?
Para evitar un rechazo radical por parte de un posible entendido lector que considerara que mi decisión y planteamiento es plenamente inaceptable desde el punto de vista científico por elegir dos textos agustinianos, sin tener en cuenta la total obra del autor, he de advertir que las frases que cito tienen un clarísimo sentido literal, que en ellas se defienden principios teológicos de la mayor importancia e interés, que no parecen ser proclamados en las que hemos señalado contrarias a la claridad.
Una vez que ya hemos aludido a los pasajes en los que me fundamento que son páginas plenas de quietud, de sabiduría y con exactitud terminológica de san Agustín, atenderemos a una obra digna de todo elogio y claridad de Fray Luis de León: Los Nombres de Cristo.
2.6. La Maestría de Fray Luis de León
Para estos dos temas nos ha iluminado una mente del siglo IV-V como san Agustín (354-430) y un discípulo del anterior, un agustino del siglo XVI, maestro de la terminología precisa, Fray Luis de León (1527-1591).
2.6.1. Del siglo IV-V al siglo XVI
Se impone una aclaración para justificar o explicar la razón de haber elegido en este artículo dos autores: san Agustín que nace el año 354 y fallece el año 430 y Fray Luis de León nace en 1527 y fallece en 1591. Más de mil años de diferencia. El primero no necesita de presentación alguna. Siempre le he elegido para enriquecerme de su sabiduría y son varias mis aportaciones con las que he procurado resaltar su obra. El segundo es un ejemplo de profundo seguidor del Obispo de Hipona en su vida y en sus escritos. En concreto, desarrolla en su famoso libro 'Tos Nombres de Cristo" una espléndida exposición sobre el nombre de Jesús, que me ha iluminado. Si el primero es Doctor de la Iglesia, el segundo es un Luminar en época sombría. Fray Luis de León es un auténtico Maestro de Teología y de la lengua hebrea.
2.6.2. Respeto de fray Luis a la lengua hebrea
Antes de iniciar el bello y profundo análisis que sobre el nombre de JESÚS presenta Fray Luis quisiera exponer a modo de aclaración una serie de premisas a las que me he atenido. Evitaré transcribir palabras del alefato hebreo, ya que dicha lengua desgraciadamente nunca fue mi especialidad. También es verdad que tampoco me es imprescindible para recoger, resumir o comentar las frases textuales de Fray Luis de León que fueron inicialmente escritas en hebreo. Aun siendo una cosa bien sabida, indico aquí que me decido, a tenor de la "sabiduría hebrea" indicar los puntos siguientes: 1°.-Las citas del texto de Fray Luis están copiadas según la edición a la que me atengo72. 2o En mis comentarios posteriores, sin embargo, decido respetar la forma de cómo se lee el hebreo, es decir, de "derecha a izquierda". De inmediato seguirá, traducida al alfabeto español, la palabra hebrea correspondiente. Son pocas líneas, pero es una especie de sencilla consideración y deferencia ante esta su especial idiosincrasia. 3o.- Las palabras escritas del alefato hebreo antiguo carecen de vocales, si bien en la actualidad suelen llevar algunos signos que designan un sonido vocal, independientemente de que algunas letras-consonantes del alefato facilitan un determinado sonido vocal. 4o.- La palabra hebrea tiene tanta riqueza que, si se lee de "izquierda a derecha" (como nuestra manera de lectura) se pueden encontrar otros notables significados. Y así lo indica Fray Luis en su texto. 5o.- Cada sílaba también puede tener un significado especial, como aclara Fray Luis. 6o.- Inclusive cada letra puede referirse a algún que otro concepto. Fray Luis de León alude también a otros contenidos, que seguramente se refieren a que cada letra designa un número. 7o.- Fray Luis de León, por último, fija un límite en su investigación puesto que se le supone tener un conocimiento aún más profundo de la Cabala.
Las citas que hemos seleccionado de la obra de Fray Luis de León demuestran el vasto conocimiento que el eximio agustino tenía de la Teología en general. Nos referimos a su obra De los nombres de Cristo, que contiene una extensa exposición73. Fray Luis de León fue también un excelente biblista, con amplio conocimiento de las lenguas latina, griega y hebrea, y, además, es estimado como uno de los más insignes maestros de la lengua española. Resalto su saber de la lengua hebrea e inclusive de la doctrina de los rabinos y otros investigadores hebreos74.
2.7. Importancia de los nombres propios
Al admirar su sabiduría y precisión terminológica podemos deducir que su comentario sobre el nombre de Jesús es una insuperable ayuda para resolver las imprecisiones y equívocos que suele haber en los escritos sobre Cristo-Jesús.
Es muy acertada esta afirmación de Fray Luis de León para detectar la mayor parte de los defectos que pueden encontrarse en algunas obras, aunque sean muy famosas. Dice así: "Más conviene advertir que Cristo, así como tiene dos naturalezas, así también tiene dos nombres proprios75: uno según la naturaleza divina en que nace del Padre eternamente, que solemos en nuestra lengua llamar «Verbo» o «Palabra»; otro según la humana naturaleza, que es el que pronunciamos «Jesús»76. Los cuales, ambos son, cada uno conforme a su cualidad, retratos de Cristo perfectos y enteros. Retratos, digo, enteros, que cada uno en su parte dice todo lo que hay en ella cuanto a un nombre es posible. Y digamos de ambos y de cada uno por sC11.
Resalta aquí Fray Luis de León la importancia del nombre propio, que es el término por el que las cosas nos son conocidas e identificadas correctamente. Está en juego la comunicación interhumana, y la misma comunicación con Dios. En definitiva, el "hablar en veracidad y consciencia". No es fácil mantenerse en el exigente equilibrio de una exacta denominación. Y muy bien lo advierte Fray Luis de León en las dos últimas frases del párrafo anterior.
Y aunque no es posible conocer la naturaleza divina, sabemos que figuran en la Biblia, Antiguo y Nuevo Testamento, algunos nombres que se refieren a Dios. Por ejemplo, Adonai (Ex. 6,3: El Señor), Yahveh (que vocalizamos Jehova de forma inadecuada), El Eterno, Padre, Hijo, Palabra, Verbo, Dabar, Espíritu Santo, etc. Si los nombres propios son muy importantes, sin duda tienen aún mucho más valor en su lenguaje original. Permítaseme citar sobre el nombre de Dios, "Yo soy el que soy" (Ex, 3,14, denominado Tetragramatón o cuatro letras), el famoso comentario de Arnau de Vilanova (1238-1311)78.
Comentario: Fray Luis afirma que "Cristo-Jesús"79 tiene una naturaleza divina y otra naturaleza humana, tal como es proclamado en la Dogmática Católica. Lo que añade es de un apreciable valor, es decir: si tiene dos naturalezas completas, ha de tener dos nombres propios: el Verbo y Jesús. Se ha de respetar, especialmente en este caso, la denominación pertinente de cada una de estas dos naturalezas si queremos aceptar un justo equilibrio para la importante cuestión de una comunicación auténtica en orden a conocer la identidad que corresponda. Tenemos constancia, desgraciadamente, que una gran parte de los escritores que se suele leer y consultar, inclusive los autores de los escritos del Nuevo Testamento, no tienen presente esta exigencia, ni parece que llegaron a plantearse el problema.
2.8. Importancia de los nombres originales
La importancia de los nombres originales surge de la precisión, riqueza, y profundidad de la lengua en que están "revelados". Transcribiendo el texto de Fray Luis como aparece publicado, se lee la siguiente frase: "Los originales son aquellos mismos que reveló Dios a los profetas, que los escribieron en la lengua que ellos sabían, que era sira o hebrea. Y así en el primer nombre que decimos «Palabra», el original es RBD-Dabar, y en el segundo nombre «Jesús», el original es IEHOSUAH ; pero los traslados son estos mismos nombres en la manera como en otras lenguas se pronuncian y escriben "80.
2.8.1. RBD (DaBaR)
Afirma Fray Luis de León que el término original hebreo para el "Verbo" (Palabra) es RBD (DaBaR). El significado es muy amplio e imposible de reflejar en la traducción a otras lenguas que él denomina muy correctamente como "traslado". Nos anuncia una peculiar advertencia sobre la amplitud de significados que tienen las palabras hebreas: "no dice una cosa sola, sino una muchedumbre de cosas, y dícelas comoquiera y por doquiera que le miremos, o junto todo a él, o a sus partes cada una por sí, a sus sílabas y a sus letras". Comentario.- Como ya hemos dicho, he aquí, por tanto, la riqueza de la palabra original al contener numerosos sentidos que ni se conservan ni se pueden reflejar en la traducción de los nombres hebreos.
2.8.2. Significado de las sílabas Da y BaR
Fray Luis muestra su conocimiento de la técnica de la lengua hebrea al extraer de ella las dos sílabas que tienen su significado propio: "das sílabas que tiene son dos, day bar, que juntamente quiere decir el Hijo o este es el hijo de Dios, que... es el que nació eterna e invisiblemente de mí. Nacido ahora rodeado de carne y visible... Bar que tiene origen de otra palabra que significa "dar a luz"y "el criar"porque se entienda que el hijo que dicey que significa este nombre, es hijo que saca a luz y que cría, o si lo podemos decir así, es hijo que ahíja los hijos, y que tiene la filiación en sí de todos " 81.
2.8.3. Significado de los sonidos equivalentes a las letras D, B y R
Enseña, además, Fray Luis de León que inclusive las tres "consonantes"82 de la palabra Dabar, -las tres letras hebreas reflejadas por las españolas DBR- tienen cada una su peculiar significado. Ia.- La D: "tiene fuerza de artículo, como «EL» en nuestro español; y el oficio del artículo es reducir a ser lo común, y como demostrar y señalar lo confuso, y ser guía del nombre, y darle su cualidad y su linaje, y levantarle de quilates, darle su cualidad y linaje, determinándolo". 2a.- La B. "como san Jerónimo enseña tiene significación de edificio, que es también propiedad de Cristo. Así por ser el edificio original y como la traza de todas las cosas, las que Dios tiene edificadas y las que puede edificar que son infinitas, como porque fue el obrero délias83. 3a.- La R84, "que, conforme al mismo doctor san Jerónimo, tiene significación de cabeza o principio. Y Cristo es principio por propiedad (sic). Y él mismo se llama Principio en el Evangelio ".
En referencia a Juan 1,1 dice, son sus palabras: "porque en él se dio principio a todas las cosas, porque, como muchas veces decimos, es el original délias, que no solamente demuestra su razón, y figura su ser, sino que les da el sery la sustancia haciéndolas. Y es principio también porque en todos los linajes de preeminencias y de bienes tiene él la preeminencia y el lugar más aventajado, o por decir la verdad, en todos los bienes es él la cabeza de aquel bien, y como la fuente de donde mana, y deriva, y se comunica a los demás que lo tienen, como escribe san Pablo, que es el principio, y que en todo tiene las primerias. Porque en la orden del ser, él es el principio de quien les viene el ser a los otros; y en la orden del buen ser, él mismo es la cabeza que todo lo gobierna y reforma. Pues en el vivir, él es el manantial de la vida...en el resucitar, el primero que resucita su carne y el que es virudpara que las demás resuciten;... en la gloria... en los reyes, en los sacerdotes... pastor para sus feles... príncipe de sus ángeles... señor de los rebeldes-ángeles y hombres... príncipe por donde quiera que se le mire". Y Bellamente sigue comentando: "Porque, como decíamos, todas las cosas moraron en él eternamente antes que fuesen, y, cuando fueron, él las sacó a luz, y las compuso para morar él en ellas. Por manera, así como él es casa [Tabernáculo], así ordenó que también fuese casa lo que nacía dél, y que, de un tabernáculo, naciese otro tabernáculo, y de un edificio otro, y que lo fuese el uno para el otro, y a veces. El es tabernáculo, porque nosotros vivimos en él; nosotros lo somos, porque él mora en nosotros" Los Nombres de Cristo85.
La tercera consonante R también se refiere a Cristo en cuanto "Espíritu" (Ruah) y dice Fray Luis: "que aunque es nombre que conviene a todas las tres personas, y que se apropia al Espíritu Santo por señalar la manera como se espira y procede, pero dícese de Cristo «Espíritu», demás de lo común por cierta particularidad y razón: lo uno, porque ser el esposo del alma es cosa que se atribuye al Verbo, y el alma es espíritu, y así conviene que él lo sea y, para que sea y se le llame alma del alma y del espíritu; lo otro, porque en el ayuntamiento que con ella tiene, guarda bien las leyes y la condición del espíritu, que se va y se viene, y se entra y se sale, sin que sepáis cómo ni por donde, como san Bernardo, hablando de sí mismo, lo dice con maravilloso regalo "86.
Insiste en este mismo tema de la letra R (Ruah-Espíritu) aplicado a Cristo, que conviene destacar: "Mas preguntará alguno: Si es tan imposible alcanzarle y entenderle sus pasos, ¿de dónde sé yo que estuvo presente en mi alma? Porque es eficaz y vivo este Verbo, y así, luego que entró, despertó mi alma, que se adormía. Movió y ablandó y llagó mi corazón que estaba duro y de piedra y mal sano. Comenzó luego a arrancar, y a deshacer, y a edificar, y a plantar: a regar lo seco, y a resplandecer en lo escuro, a traer lo torcido a derechez, y a convertir las asperezas del camino muy llanos. De arte que bendicen al Señor mi alma, y todas mis entrañas a su santísimo nombre"87.
2.8.4. HSHI (IcHoSHua)88
Fray Luis comenta esta palabra de la siguiente manera: "Sola una cosa destas diré, y es que el original deste nombre Jesús, que es IEHOSHUA, como arriba dijimos, tiene todas las letras de que se compone el nombre de Dios, que llaman de cuatro letras, y además délias tiene otras dos. Pues, como sabéis, el nombre de Dios de cuatro letras que se encierra en este nombre, es nombre que no se pronuncia, o porque son vocales todas, o porque no se sabe la manera de su sonido, o por la religión y respeto que debemos a Dios, o porque, como yo algunas veces sospecho, aquel nombre, y aquellas letras, hacen la señal con que el mudo, que hablar no puede, o cualquiera que no osa hablar, significa su afecto y mudez con un sonido rudo y desatado, y que no hace figura, que llamamos interjection en latín89, que es una voz tosca y como si dijésemos, sin rostro, y sin facciones ni miembros. Que quiso Dios dar por su nombre a los hombresla señal y el sonido de nuestra mudez, para que entendiésemos que no cabe Dios ni en el entendimiento, ni en la lengua; y que el verdadero nombrarle es confesarse la criatura por muda todas las veces que le quisiere nombrar; y que el embarazo de nuestra lengua y el silencio nuestro cuando nos levantamos a él, es su nombre y loor, como David lo decía90. Así que es nombre inefable y que no se pronuncia este nombre91 ".
III. CONCLUSIÓN HERMENÉUTICA
Io.- El tema "Dios y Hombre" ha exigido una sencilla introspección para comprobar que el ser humano no es un ser aislado pues por naturaleza tiende a relacionarse. La idea del Génesis de que el hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios y que le ha sido encargado el cuidado de todo lo creado obliga a concluir en la existencia de una estrecha relación del hombre con Dios. Pero es una novedad clarificadora que reciba de Dios su "soplo" o energía vital. Tiene el hombre, pues, una unión vital con Dios, y se intuyen esenciales aspectos de la presencia de Dios en el hombre. Aunque no deja de ser un tema enigmático, se llega a concluir muy razonablemente que la autonomía del hombre es incrementada y fortalecida con la permanente presencia de Dios. La permanente influencia divina ayuda y eleva el esfuerzo propio del hombre. Finalmente nos afianzamos en la idea agustiniana de la sana inquietud del corazón del hombre y, al fin, su descanso en Dios. Aunque el hombre reconoce su ignorancia de Quien es y cómo Él actúa, se vislumbra con suficiente claridad cómo la actividad del hombre, tanto en lo más sencillo como en lo más sofisticado, depende de ambos sujetos, Dios y el hombre.
2o.- En la PARTE 2a se plantea una específica unión entre Dios y el hombre. En concreto la naturaleza divina del Verbo y la naturaleza humana de Jesús, en "unidad hipostática". Difícil cuestión. Y esa unidad, que no es confusión, ni mezcla, ni fusión, en una naturaleza humana especial, resaltemos, una naturaleza intacta, de ninguna manera infectada, la de un nuevo Adán que posee una adaptabilidad y disponibilidad innata al menor susurro que surgió de la Sabiduría divina a la que estaba unido conscientemente. Por tanto, fue guiado y atraído continuamente por la Belleza, Luz y Amor divinos. ¿No había sido llamado "Salvador" por el mismo Dios? ¿Entonces, acaso no fue una obra completísima de la que se benefició toda la humanidad; la anterior, la coetánea y posterior en el tiempo? Por cierto, es además un ejemplo para todos los hombres y apreciar toda la historia de Jesús, pero ¿Por qué no insistimos más en Jesús resucitado que, de forma gloriosa, por la gracia de Dios, es cabeza de nuestro Cuerpo místico al que pertenecemos para habitar en la Casa Luminosa que es Dios mismo?92
Ante esta consideración ¿acaso no se exagera cuando parece darse a entender que Dios se ha transformado en un hombre? Además ¿No habrá que añadir y repetir que el Padre y el Espíritu Santo no están separados del Verbo, al que llamamos Hijo del Padre? Ambos términos, pues, son utilizados y utilizamos con escasa conciencia de la deficiente terminología humana, aunque provenga de la terminología bíblica.
¿No se exagera a veces esta unión, en concreto?: Dios y un hombre, pero un hombre con un muy especial nombre, "salvador"93, directamente impuesto por Dios. Siendo esto así, toda su vida y obrar están orientados eficazmente para la salvación de todos los hombres. Es decir, el nuevo Adán por Dios elegido es de quien Dios quiere se derive toda la acción salvifica que procede de un libérrimo don de Dios. Todo el misterio está, pues, en el concepto de Mediador. Me refugio en san Agustín que lo explica abiertamente. Podemos decir que la famosa frase de san Agustín "Quien te creó sin tu intervención, no te salvará sin tu cooperación "94 puede entenderse y aplicarse a este tema. Luminosamente lo explica en Confesiones. Aunque Jesús es el Salvador, Dios es Quien le confiere todos los dones y energías porque aunque Dios pudiera habernos salvado sin intervención alguna de hombre, parece muy conveniente que el MEDIADOR sea una hombre, hombre especial, pues al Verbo no parece corresponderLe ser Mediador, porque es Dios mismo. Y Dios parece imposible que sea mediador de sí mismo. Y es Mediador para la humanidad anterior a su tiempo y de la humanidad de su tiempo y del futuro. Dice san Agustín con suma claridad: "Este Mediador fue mostrado a los antiguos santos para que fuesen salvos por la fe en su pasión futura, como nosotros lo somos por la fe en la ya pasada. Porque en tanto es Mediador en cuanto Hombre; pues en cuanto Verbo no puede ser intermediario por ser igual a Dios, Dios en Dios y juntamente con El un solo Dios "95.
References
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