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S. BUTLER, La autora de la Odisea, prólogo de Alberto Marina Castillo y traducción de Miguel Cisneros Perales, Editorial Athenaica Ediciones, Sevilla, 2022, 396 pp., ISBN: 978-8418239-64-9. Alberto Marina, en la introducción, hace un breve recorrido por el tema de la Homerfrage, la cuestión homérica. Después, se trata la odisea de Butler para llegar a sus ideas, tan criticadas en su época, pues algunos pensaban que su tesis estaba destinada a hacer reír. Alberto Marina nos cuenta que Butler define la traducción de la siguiente manera "si deseas conservar el espíritu de un autor muerto, no has de desollarlo, disecarlo y guardarlo en una caja." Si la autora hace todo esto es para alabar a su propio género mostrando que una mujer inteligente como Penélope puede tener muchos admiradores y tomarles el pelo hasta destruirlos. Según los pretendientes, Penélope es una embaucadora despiadada que prefiere tener cien admiradores a un marido. La Odisea presenta una gran importancia para con la religión, se explican minuciosamente los rituales religiosos, se encuentra una completa escrupulosidad para cumplirlos y un gran respeto por los dioses. Sus viajes consisten en un recorrido por todos los sitios odiseicos conocidos para ir sacando sus propias conclusiones o confirmar los hallazgos hechos durante sus lecturas.
S. BUTLER, La autora de la Odisea, prólogo de Alberto Marina Castillo y traducción de Miguel Cisneros Perales, Editorial Athenaica Ediciones, Sevilla, 2022, 396 pp., ISBN: 978-8418239-64-9.
Kipkn лоЛуфарцакос, Circe, la de muchos fármacos, es una de las responsables de esta obra de Butler. Al llegar al episodio de la hechicera es donde le vino a la mente la posibilidad de estar leyendo una obra escrita por una mujer.
Alberto Marina, en la introducción, hace un breve recorrido por el tema de la Homerfrage, la cuestión homérica. Trata dicha cuestión desde cómo se hablaba de Homero en la antigüedad, donde es llamativo el estudio de los detractores, como Zoilo, apodado "el azote de Homero." Virgilio también tuvo su gran detractor, Carvilio Píctor, "el azote de la Eneida." Ambos son personajes que adquirieron fama por vituperar a estos poetas, ahí reside también la grandeza de los mejores. Después, se trata la odisea de Butler para llegar a sus ideas, tan criticadas en su época, pues algunos pensaban que su tesis estaba destinada a hacer reír. Butler, primero, se propuso traducir a Homero y al concluir el canto X ya había tenido la revelación de la autoría femenina, pero no será hasta el canto XIII cuando descubra algo más: el lugar de escritura. No podía faltar la reflexión sobre la traducción, tanto por parte de Butler como por el traductor del volumen, Miguel Cisneros. Alberto Marina nos cuenta que Butler define la traducción de la siguiente manera "si deseas conservar el espíritu de un autor muerto, no has de desollarlo, disecarlo y guardarlo en una caja." Y refiriéndose a otro traductor de su época "Él trata de preservar un cadáver [...], yo pretendo crear una nueva vida." Asimismo, dice que solo una persona joven e inexperta puede producir una obra tan ingenua y hermosa como la Odisea y solamente una mujer. Por ello, no es él la persona adecuada para traducirla bien.
El autor reflexiona sobre que las patronas o inspiradoras de la literatura sean las musas, en su conjunto o por separado. Esto le lleva a pensar que quizá existiera una autoría femenina de la poesía desde un tiempo muy remoto. Puesto que los hombres estarían ocupados con tareas como la guerra y la caza, los logros literarios se habrían quedado en manos de las mujeres. Así, las mujeres no serían las recién llegadas al arte literario, sino los hombres, que llegarían para quedarse. De este modo, la autora sería una superviviente y no una advenediza de la poesía. Vemos, pues, que el autor presupone para los inicios de la poesía una equiparación entre inspiración y poeta, entre musa y creadora.
Un aspecto que destaca Butler es la catábasis. En estas, a lo largo de la literatura universal, los protagonistas, normalmente hombres, se encuentran primero con hombres y hablan más acerca de estos. Una excepción es en Virgilio, en el verso 306, del libro VI, donde aparece matres atque uiri (madres y esposos), pero por motivo métrico, ya que viri, con la primera i breve, no podría encajar en el hexámetro si apareciera en primera posición!. En cambio, Virgilio menciona primero a hombres cuando se trata de personas conocidas: Leucaspis, Orontes y Palinuro. Por su parte, la Odisea incluye primero espectros (novias, jóvenes, personas corrientes y no reyes, héroes o poetas), después hijas de grandes príncipes (Alcmena, Fedra o Leda) y es muy significativa la charla con Anticlea. Butler insiste en que los encuentros con los grandes héroes son expresados por insistencia de Alcínoo. Se nos dice que las mujeres preferirían conocer a Cleopatra o la Virgen María antes que a Homero o Shakespeare.
Butler explica que en la Odisea no existen las burlas hacia mujeres, pero sí hacia hombres. La autora exige mucho a las mujeres, por lo que se merecen castigos duros aquellas que se hayan deshonrado, como las criadas. Sin embargo, parece pretender justificarlas, ya que, según Butler, es poco creíble que tan solo 12 de las 50 criadas sean culpables cuando había 100 pretendientes y la acción ocurre durante tantos años. Lo mismo ocurre con Clitemnestra, cuando se nos dice que es buena por naturaleza (Ш, 266).
En este sentido, Butler se plantea cuán inverosímil es el tratamiento de Penélope y los pretendientes. No parece creíble que Penélope no tenga manera de echar a esos hombres de su casa, dado que se van todas las noches. Tampoco se presenta ante ellos sola ni se deja ver si no es con un velo cubriéndole el rostro, por ello, según Butler, se hacen muchos esfuerzos para que parezca que Penélope no está envuelta en ningún escándalo. Además, si tanto sufría Penélope por su marido y tan virtuosa era se mostraría menos incrédula ante el regreso de Ulises en el canto XXIII. El autor plantea como algo poco probable el hecho de que los pretendientes estén enamorados de Penélope, una mujer madura y cada vez mayor, y que no sean capaces de pedirle matrimonio. Tampoco parece encajar que no discutan o peleen entre ellos por Penélope y solo esperen pasivamente a que ella elija a uno. Asimismo, no casa que estén tan enamorados y que vivan a costa de los bienes de Telémaco: "esta mezcla entre amante perfecto y gorrón perfecto es tan inverosímil que nadie habría recurrido a ella salvo como recurso para solventar una extrema dificultad." De este modo, "los pretendientes no eran tan malos ni Penélope tan buena, como se nos ha dado a entender." Si la autora hace todo esto es para alabar a su propio género mostrando que una mujer inteligente como Penélope puede tener muchos admiradores y tomarles el pelo hasta destruirlos. Según los pretendientes, Penélope es una embaucadora despiadada que prefiere tener cien admiradores a un marido. Telémaco tampoco niega que su madre haya dado mensajes de aliento a estos hombres ni intenta explicar su conducta con el telar. El autor se pregunta si no será que con la artimaña del telar Penélope estaba intentando alargar un cortejo placentero más que evitando un matrimonio indeseado. Por todos estos hechos y más características del carácter de Penélope cree Butler que la autora la está "blanqueando" para defender o proteger su propio género, como hace en otras partes de la obra.
Iovis omnia plena (todo está lleno de Júpiter) decía Virgilio, autor que da gran peso a la religión en toda su obra. La Odisea presenta una gran importancia para con la religión, se explican minuciosamente los rituales religiosos, se encuentra una completa escrupulosidad para cumplirlos y un gran respeto por los dioses. Que haya semejantes detalles Butler también lo asocia a las mujeres: "el modo ejemplar у [...] discreto en el que cumple con sus obligaciones religiosas, morales y sociales [...] me lleva a pensar que la escritora es una mujer".
"Se hace camino al andar", eso mismo hizo Butler. Sus viajes consisten en un recorrido por todos los sitios odiseicos conocidos para ir sacando sus propias conclusiones o confirmar los hallazgos hechos durante sus lecturas. En este momento delata que el lugar de escritura de la Odisea es Trapani, la ciudad siciliana. Esqueria, habitada por los feacios, se inspira en Trapani. Ítaca también se inspira en Trapani. Butler insiste en una Odisea basada alrededor de Trapani; las islas Jónicas de la Odisea no son sino las que hay frente a Trapani. Ulises parte de Troya y navega durante mucho tiempo alrededor de Sicilia. La autora pudo haberse imaginado otras características geográficas para los lugares de su obra, pero al necesitar describir algunos en profundidad recurre a su tierra firme conocida: Trapani.
Butler no solo pretende dejar claro que la Odisea la compuso una mujer y de Trapani, sino que nos da muchos datos sobre quién, y quizá más importante aún, cómo fue esta mujer. Así, dice que busca a "una mujer de Trapani, joven, valiente, decidida y excesivamente celosa del honor de su sexo." Da por sentadas unas buenas condiciones materiales para la autora, tal como decía también Virginia Woolf. Para escribir esta obra se necesita tiempo y dinero. Resuelto esto, Butler propone buscar a esta mujer en casa del rey Alcínoo, pues no es baladí la atención que pone en la descripción del linaje de este personaje y de Arete, además del cariño que le muestra a la última. Así, debe ser una persona de la casa para saber todo esto y describir con tanto detalle y cariño el hogar de Alcínoo. Para Butler está claro: se trata de Nausicaa, porque ningún otro personaje de la obra se describe con tanta vitalidad y entusiasmo y tampoco ningún otro pasaje se narra con tanto frescor como el del lavado de ropa en el río.
Dice Butler que la autora se muestra más cómoda describiendo los lugares y ambientes cercanos y que cuando está fuera de casa se muestra insegura, todo le cuesta más y repite descripciones o escenas. Así, es prueba de que la autora es Nausícaa y no cualquier otra joven relacionada con la familia, porque en el episodio de la colada la única presencia femenina activa en la narración es Nausicaa y la autora es para Butler una persona demasiado atrevida como para dejarse a sí misma al margen. Además, parece buscar a propósito que Nausicaa esté ausente en otros momentos de la narración y querer que el lector note su falta. Butler caracteriza a su autora con el humor que tanto lo define a él y dice que la autora debió ser "bajita y del montón" y buscaba reírse de sí misma y hacer reir al lector describiéndose como alta y hermosa.
Butler, además, quiere mostrar que la Ilíada que la autora tuvo en manos al componer su Odisea es exactamente la misma que nos ha llegado a nosotros. Compara versos que son tomados de ella, muchos copiados sin alteraciones. La Ilíada era el modelo de la poesía épica, sus metáforas, su estilo, sus fórmulas serán tomadas por la inmensa mayoría de poetas de la antigua Grecia. Butler defiende a capa y espada que se trata de elementos integrados en el contexto, sin ser puramente ornamentales, y que no pueden ser añadidos por copistas o editores posteriores. Sin embargo, insiste en el alejamiento de temas tratados en ambos poemas. La autora conocía a la perfección la Ilíada, era el poema que quería igualar, о, mejor, superar. En comparación con los demás poemas épicos del ciclo troyano, perdidos la gran mayoría, "podía salir vencedora, pero no estaba tan segura con la Ilíada, por lo que prefirió no tratar nada que aquel poema ya hubiera tratado."
El autor dice que existieron poetas conocidas y de las que tenemos constancia en la Antigua Grecia, de modo que no es imposible que en torno al año 1000 a. C. hubiera una poeta en Sicilia. Asimismo, afirma que las mujeres tenían en época de la Tlíada y la Odisea el mismo estatus que en su actualidad. Sin embargo, sabemos, entre otras cosas, por Virginia Woolf, autora perteneciente a una generación posterior a Butler, que no es tarea fácil que una mujer pueda dedicarse a la escritura. Si vamos a seguir a Butler en la comparación de ambas épocas, queda claro que la autora podría superar las dificultades materiales que plantea Woolf para poder escribir. No obstante, no estamos tan seguros de que la autora pueda superar las circunstancias inmateriales inherentes a su género que describe Woolf: la hostilidad del mundo ante la idea de una mujer escritora y el deseo del hombre de ser superior y no tanto que la mujer sea inferior. Pero, tal como afirma Butler, supongamos que eso no era una dificultad en el momento de composición de la Odisea; sin embargo, sí que puede leerse entre líneas un juicio hacia la autora, ya que se le escapan aquí y allá "errores" o "incongruencias." Quizá el autor se permite ser crítico con la Odisea porque ha descartado que el autor sea Homero, de modo que se permite criticar la composición de una mujer, pero no osaría juzgar a la eminencia que es Homero.
Según nos cuenta Alberto Marina el propio Butler reconoció que ni sus amigos más cercanos sabían ver cuándo bromeaba y cuándo hablaba en serio. ¿Era toda su teoría una broma pesada para abrir otra discusión en la academia? Algunos coetáneos consideran que usa el humor como herramienta para expresar ideas profundas y serias. Alberto Marina dice que el humor es la piedra angular de Butler, como lo son para Schliemann el pico y la pala. Si es una broma, es una broma muy seria e incluso muy optimista, si va en serio no da puntada sin hilo en el telar de su teoría. Sea como fuere, quizá Alberto Marina tenga razón y nos interese más el propio Butler y la cuestión homérica en sí que la autoría masculina o femenina de la Odisea.
1 Llama la atención, además, que ese verso y los dos siguientes son tomados sin cambio alguno del libro IV de las Geórgicas del mismo autor.
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