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INTRODUCCIÓN Y MARCO TEÓRICO
Con la progresiva tecnificación de la medicina y el continuo desarrollo de nuevas terapias, se ha conseguido una prolongación de la supervivencia en muchas patologías que hasta hace unas décadas parecía impensable. Por consiguiente, los pacientes viven muchos más años, pero con mayor carga de enfermedades irreversibles e incurables, con gran impacto sintomático. En este contexto, los cuidados paliativos pediátricos se definen como la atención activa e integral del niño diagnosticado de una enfermedad que amenaza o limita su vida, así como el apoyo a su familia. En estos pacientes, al haber aumentado su esperanza de vida, toman protagonismo también otros puntos de su bienestar. De hecho, la nutrición es uno de los aspectos más importantes. Es esencial, no sólo para cubrir los requerimientos fisiológicos, sino también culturales, psicológicos y sociales.
El objetivo principal del estudio es determinar las condiciones nutricionales de los niños y niñas diagnosticados de enfermedades que amenazan o limitan su vida que estén en seguimiento por un equipo de cuidados paliativos pediátricos de un hospital terciario. Como objetivo secundario se propone identificar si existe algún grupo diagnóstico con mayor riesgo de desnutrición dentro de esta población.
De esta forma, se trata de medir la magnitud de la desnutrición en cuidados paliativos pediátricos y sensibilizar a los profesionales que los atienden. Un tema controvertido, de compleja investigación, con escasa bibliografía, pero a la vez, tan importante para su bienestar físico, psicológico y social.
METODOLOGÍA
Se ha realizado un estudio observacional transversal de los pacientes en seguimiento por el equipo de cuidados paliativos pediátricos del Hospital Universitari i Politècnic la Fe de Valencia entre junio y diciembre de 2022. Para la comparación entre grupos diagnósticos se dividió la muestra entre pacientes con enfermedades neurológicas y pacientes sin enfermedades neurológicas.
Se recogieron variables antropométricas como peso, talla, perímetro braquial y pliegue tricipital, extrayéndose de esas mediciones datos indirectos como el índice de masa corporal y el índice peso para la talla. También se recogieron datos clínicos como el diagnóstico basal, la exploración física, las comorbilidades, si habían pasado o no el punto de inflexión y el tratamiento recibido. Entre los parámetros nutricionales, se recogió el gasto energético total calculado según la fórmula propuesta por la OMS y la ingesta calórica mediante una encuentra nutricional de 24 horas, así como la ingesta y las necesidades hídricas.
RESULTADOS
Se incluyeron 25 pacientes, 52% varones con edad media de 7.6 años y tiempo de evolución de enfermedad de 4.3 años, siendo el diagnóstico más frecuente la parálisis cerebral (5/25). Se detectó desnutrición en un 68%, siendo grave el 71% y moderada el 29%. Según la cronicidad, se diagnosticó de desnutrición aguda en un 24%, crónica en un 53% y desnutrición crónica reagudizada a un 23%. En lo concerniente a los problemas gastrointestinales asociados, los más frecuentes fueron disfagia orofaríngea (68%) y estreñimiento (56%).
Por otro lado, se observó que el 56% de los pacientes ingerían menos calorías frente a los requerimientos energéticos calóricos calculados individualmente y, teniendo en cuenta las recomendaciones de distribución de macronutrientes actuales, solo cuatro pacientes (17%) tenían una adecuada distribución de su dieta. Con referencia a la hidratación, se observó que un 76% de los pacientes no ingerían la cantidad de agua recomendada.
Con respecto a la distribución por grupos (72% con patologías neurológicas y 28% patologías no neurológicas), se observó una mayor prevalencia de desnutrición grave y crónica en los pacientes con enfermedades neurológicas. La desnutrición crónica fue una variable que resultó estadísticamente significativa.
DISCUSIÓN
Los resultados del estudio revelan que la desnutrición es frecuente entre los pacientes pediátricos diagnosticados de enfermedades que amenazan o limitan la vida. Sin embargo, la dificultad en su evaluación, la escasa bibliografía y la complejidad en su manejo hacen que suponga un reto. Este estudio, a pesar de estar limitado por una muestra pequeña, pretende aportar datos sobre el estado nutricional de la población paliativa pediátrica, que actualmente están poco descritos en la literatura científica.Si se analizan los datos según el grupo diagnóstico, se puede observar que los pacientes con patologías neurológicas fueron diagnosticados de desnutrición en un 77,8% y que fue mayoritariamente grave (61,1%). En cuanto a las intervenciones realizadas, destaca que el 88,9% ya habían sido intervenidos nutricionalmente de forma previa al estudio. A pesar de lo cual, se reintervino tras el estudio a un 66,7%. Esto muestra que presentan desnutrición crónica y mayoritariamente refractaria a las intervenciones realizadas, lo que realza la importancia del seguimiento y del control evolutivo.En cuanto al grupo de pacientes sin patologías neurológicas, en los pacientes con enfermedades oncológicas se diagnosticó en un 33,3% de desnutrición, siendo aguda y moderada. Sin embargo, los pacientes de este grupo ingerían menos calorías con respecto a sus necesidades calóricas individuales y el 66,6% no tenía una adecuada distribución de macronutrientes en su dieta. A pesar de ello, ningún paciente estaba intervenido nutricionalmente de forma previa al estudio. Esto podría deberse, entre otras causas, al tratamiento recibido con altas dosis de corticoides. En estos casos, la desnutrición puede pasar desapercibida y la valoración nutricional se relega a un segundo plano; priorizando otros aspectos también fundamentales.
La paciente restante, diagnosticada de epidermólisis bullosa distrófica, dentro del grupo de patologías no neurológicas, presentaba desnutrición crónica y grave, que había sido intervenida previa y posteriormente al estudio.En la comparación por subgrupos diagnósticos, los pacientes con enfermedades neurológicas tienen una mayor prevalencia de desnutrición con respecto al grupo de enfermedades no neurológicas, con un 77,8% frente a un 42,8%. Además, es más frecuentemente grave (61,1% frente 14,2%) y más frecuentemente crónica (un 66,7% frente a un 14,2%), siendo este último parámetro estadísticamente significativo. Sin embargo, en el grupo de pacientes con patología no neurológica, hay más prevalencia de desnutrición aguda (28,6% frente al 11,1% de los pacientes con enfermedades neurológicas). Esto probablemente se deba a la diferencia en el tiempo de evolución de la enfermedad de base y al momento evolutivo en el que se realizó el estudio nutricional.Para futuras investigaciones, se propone realizar estudios multicéntricos para aumentar la capacidad y potencia muestral. También se propone diseñar estudios longitudinales prospectivos para tratar de esclarecer si existe una disminución de la prevalencia de desnutrición y una mejora en la calidad de vida de los pacientes y su familia, tras realizar las intervenciones y el seguimiento nutricional oportuno.
CONCLUSIONES
La desnutrición es un diagnóstico frecuente entre los pacientes que requieren cuidados paliativos pediátricos, siendo mayoritariamente grave y crónica. Los pacientes con enfermedades neurológicas tienen una mayor prevalencia de desnutrición crónica, comparado con los pacientes con enfermedades no neurológicas. Hacen falta más estudios multicéntricos que determinen los beneficios de las intervenciones nutricionales individualizadas en esta población.