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La economía clásica constituye la parte más extensa de la obra, con un total de siete capítulos. El debate entre la Currency School y la Banking School no se encuentra tan completo como en otros manuales, peroes lo suficientemente resumido para hacerse una idea como primer acercamiento a esta cuestión. El marxismo ocupa nada menos que cuatro capítulos, desde su formación en el pensamiento hegeliano hasta su reforma en auto-res como Kautsky o los socialistas fabianos. En cuanto a la Escuela Austriaca, el capítulo apenas menciona las dos primeras generaciones, mientras que la tercera (Mises y Hayek), apenas son citados al final.
Este manual de pensamiento económico fue publicado por pri-mera vez en 1971. Su autor, Henry W. Spiegel, fue profesor de la Universidad Católica de los Estados Unidos y traducido al español por Ediciones Omega en 1986. Se trata de un manual completo a la par que extenso, veintiocho capítulos nada menos, que abarca el pensamiento económico desde el Antiguo Testamento hasta la revolución keynesiana de mediados del s. xx. De hecho, la primera bondad que cabe citar del manual es, precisamente, que, a contra-rio que muchos otros manuales de la materia, no inicia sus investi-gaciones en la Escuela Clásica, los fisiócratas o, al menos, en los albores del Renacimiento. Los cuatro primeros capítulos del libro se dedican al rudimentario pensamiento económico desde los pri-meros profetas judíos, los antiguos griegos o los medievalistas.
Mercantilistas y fisiócratas ocupan los cinco capítulos siguien-tes cuando habitualmente estos grupos de autores son despacha-dos en apenas un par de capítulos y con cierto desdén. En este caso, el capítulo VII se dedica a autores de la órbita liberal, tales como Locke, Child o North. El autor trata de forma más que meri-toria la formación del pensamiento clásico a través de autores como Carmichael, Shaftesbury, Hutchenson o Melon, por citar algunos.
La economía clásica constituye la parte más extensa de la obra, con un total de siete capítulos. La teoría del valor es el eje central, como no podía ser de otra forma, aunque no se olvida de las apor-taciones en cuestiones como el comercio internacional o la teoría de la población. El debate entre la Currency School y la Banking School no se encuentra tan completo como en otros manuales, peroes lo suficientemente resumido para hacerse una idea como primer acercamiento a esta cuestión.
El marxismo ocupa nada menos que cuatro capítulos, desde su formación en el pensamiento hegeliano hasta su reforma en auto-res como Kautsky o los socialistas fabianos. La incoherencia en el pensamiento marxiano a la hora de establecer un sistema de pre-cios a partir de su teoría del valor no escapa a la crítica de Spiegel, el cual considera esta cuestión el gran talón de Aquiles de Marx, imposibilitando cualquier avance de la corriente.
La revolución marginalista viene diferenciada, como era de esperar, en las tres ramas que surgen a partir de la década de 1870: la Escuela Austriaca, la Escuela de Lausana y la Escuela de Cambridge. A cada uno de ellos dedica Spiegel un capítulo, pero, a partir de la última parte del libro, el autor se centra en Cambridge su heredero: John Maynard Keynes. La teoría del interés sur-gida entre las distintas versiones marginalistas, precisamente aquello que las terminó separando, no entra en profundo análisis del autor, encomendándose casi en exclusividad al análisis de Wicksell.
En cuanto a la Escuela Austriaca, el capítulo apenas menciona las dos primeras generaciones, mientras que la tercera (Mises y Hayek), apenas son citados al final. Sin embargo, debemos recor-dar que estos autores aún vivían y, de hecho, Hayek ni siquiera había recibido aún el Nobel, algo que sucedería tres años después. No obstante, esta obra se publica en los años 70 del s. xx, con el debate sobre el cálculo económico las críticas de Hayek al pensa-miento de Keynes y Sraffa más que consolidadas. La obra termina con la gran moda de la ciencia económica a partir de la Segunda Guerra Mundial: la econometría.
El autor es bastante aséptico, sin llegar a decidirse en muchos temas. Siendo profesor de una universidad católica, el lector podría esperar cierta benevolencia hacia estos autores, especialmente pro-venientes del mundo anglosajón. Sin embargo, Spiegel no entra en el debate sobre si la economía de mercado o el marxismo deben ser vistos como productos de creencias religiosas imperantes de forma generalizada en ciertas sociedades. En este sentido, el autor se limita a pensamiento económico, sin inmiscuirse en cuestiones sociológicas o históricas.
El manual termina con unas notas bibliográficas, no con la habitual retahíla de bibliografía en la que un investigador tiene que hacer encaje de bolillos para profundizar sobre un tema. Spiegel ofrece, en cada capítulo, un índice bibliográfico que, aunque ya algo desfasado tras medio siglo, sigue siendo más que recomenda-ble, especialmente en los capítulos dedicados a la Escuela Clásica.
En definitiva, como manual introductorio para el pensamiento económico es más que correcto, aunque su publicación hace ya medio siglo le hace quedarse algo rezagado. Sin embargo, es más que recomendable su comparación con otros manuales de la misma disciplina, tales como los de Rothbard, Schumpeter, Skousen o Blaug, por citar algunos. Ahora bien, desde el punto de vista docente no añade ningún tipo de actividades, preguntas o cuestio-nes que puedan ser aprovechadas en un curso sobre pensamiento económico.
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