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RESUMEN
Habitualmente, se utilizan diversas metodologías e indicadores para evaluar la capacidad económica de los hogares y determinar su nivel de vulnerabilidad. Los análisis monetarios son ampliamente aceptados debido a su capacidad para abordar fenómenos complejos. Algunos de estos enfoques establecen un valor absoluto de pobreza, sin embargo, en países desarrollados, se prefere una pers-pectiva relativa basada en ingresos equivalentes, como es el caso del umbral de riesgo de pobreza de la OCDE. Esto permite comparar la situación económica de los hogares en relación con su entorno.
En el ámbito internacional, existen algunas experiencias de acercamiento a la pobreza centradas en el gasto como factor relevante. Estas iniciativas han conceptualizado una canasta básica de bienes y servicios necesarios para una vida digna, asignando un valor económico a cada elemento para establecer pre-supuestos de referencia adaptados a las condiciones de los hogares.
En el caso de España, a través del Presupuesto de Referencia para unas Con-diciones de Vida Dignas (PRCVD) se lleva a cabo por primera vez una medición en este sentido. Este presupuesto se divide en ocho partidas de gasto que refejan dimensiones clave de las condiciones de vida dignas de los hogares y sus miem-bros, como alimentación, vivienda, educación, salud, transporte, etc. El PRCVD es un marco que cuantifca los gastos necesarios para garantizar condiciones de vida dignas, teniendo en cuenta la composición y las necesidades específcas de cada hogar, proporcionando así una herramienta útil para analizar y evaluar las condiciones socioeconómicas de los hogares en España.
PALABRAS CLAVE
Pobreza, presupuesto mínimo, canasta básica, presupuesto de referencia, vulnerabilidad.
ABSTRACT
Various methodologies and indicators are commonly used to assess the economic capacity of households and determine their level of vulnerability. Monetary analyses are widely accepted due to their ability to address complex phenomena. Some of these approaches establish an absolute poverty threshold; however, in developed countries, a relative perspective based on equivalent in-come is preferred, as seen in the OECD poverty risk threshold. This allows for a comparison of households' economic situations in relation to their environment.
Internationally, there are some approaches to poverty that focus on expendi-ture as a relevant factor. These initiatives have conceptualized a basic basket of goods and services necessary for a dignifed life, assigning an economic value to each element to establish reference budgets adapted to household conditions.
In the case of Spain, the Reference Budget for Dignifed Living Conditions (PRCVD) represents a measurement in this regard for the frst time. This budget is divided into eight expense categories refecting key dimensions of households' and their members' dignifed living conditions, such as food, housing, education, health, transportation, etc. The PRCVD serves as a framework that quantifes the necessary expenses to ensure dignifed living conditions, considering the com-position and specifc needs of each household, thus providing a useful tool for analyzing and assessing the socio-economic conditions of households in Spain.
KEY WORDS
Poverty, minimum budget, basic basket, reference budget, vulnerability.
1. INTRODUCCIÓN
En la actualidad, existen diferentes indicadores y metodologías orientadas a cuantifcar la capacidad económica de los hogares, que nos permiten dimensio-nar qué proporción de estos que se encuentra en una situación de mayor vulne-rabilidad. Los más habituales son los indicadores de pobreza absoluta o relativa, los de privación o carencia material, los de exclusión social...
En nuestro país, así como en el resto de los países de la UE, los análisis habituales sobre la capacidad económica de los hogares están circunscritos a su nivel de ingresos y a la capacidad de afrontar una limitada serie de aspectos entendidos como necesarios.
Para la realización de análisis complementarios a los ya existentes que apor-ten nueva información relevante, se requiere de una metodología que combine tanto la perspectiva relativa de la pobreza, como la absoluta; y, para ello, la experiencia aportada en diversos países sobre la canasta básica de alimentos apunta un posible horizonte metodológico. Ahora bien, estas iniciativas se basan en la cuantifcación concreta del gasto necesario relativo a la alimentación, por lo que se trataría de partir de una metodología similar pero que abarque otras partidas de gastos vitales imprescindibles.
El objetivo del presente artículo es la construcción de un indicador (el Presu-puesto de referencia para unas condiciones de vida dignas, en adelante PRCVD) que nos permita:
o Identifcar, en función de la composición y características del hogar, una serie de aspectos (bienes, recursos...) imprescindibles para el desarrollo de unas condiciones mínimas vitales (carácter absoluto).
o Cuantifcar económicamente el acceso a estos bienes o recursos en fun-ción del territorio (carácter relativo).
Además, nos servirá para profundizar en el despliegue de estrategias que realizan aquellos hogares cuando su nivel de ingresos no les permite el acceso a dichos bienes o recursos, así como diseñar políticas públicas coherentes con las carencias identifcadas.
Para ello, estructuramos el artículo en los siguientes apartados:
o En primer lugar, realizaremos un recorrido teórico y metodológico re-lativo a los métodos más habituales de medición de la pobreza y a sus limitaciones, en el cual se explicará también la aportación de los presu-puestos de referencia, sus antecedentes y su desarrollo.
o A continuación, elaboraremos un umbral de medición (el PRCVD) y lo aplicaremos al caso de España (con datos de 2021).
o Por último, haremos una comparación de los datos ofrecidos por el PRCVD y los mostrados por los indicadores de pobreza relativa más habituales.
2. LA MEDICIÓN DE LA POBREZA: CONCEPTO Y METODOLOGÍAS
2.1. El carácter relativo de la pobreza
En la actualidad, los análisis monetarios son los que cuentan con un mayor nivel de aceptación en los ámbitos especializados en la medición de las pro-blemáticas sociales; en gran medida, por su capacidad de establecer rangos de fenómenos complejos, multidimensionales y dinámicos.
Generalmente, al hablar de pobreza económica en países con un elevado nivel de desarrollo se apuesta por adoptar una mirada en términos relativos (en función del contexto). En estos casos se recurre a un indicador de tipo estadístico elaborado a partir de los ingresos netos medios o medianos, tomando como base el hogar según la escala de la OCDE (ingresos equivalentes) y que se suele de-nominar Umbral de riesgo de pobreza1.
La utilización del carácter relativo de la pobreza es, sin duda alguna, una apuesta por la cuantifcación y la medición, lo que facilita la comparación de la realidad monetaria de un hogar con los de su entorno; es decir, establece cuan-titativamente la distancia económica a la que cada hogar se encuentra respecto a aquellos con los que se compara. Así, si bien la pobreza entendida desde una perspectiva monetaria y en relación con los demás permite la comparabilidad, su uso queda reducido a territorios muy homogéneos entre sí.
Un intento de ampliar la perspectiva aportada en los análisis de pobreza es el que nos plantea una de las defniciones de referencia en el contexto de la UE, la cual señala que se entiende por pobreza "la situación de personas, familias y grupos, cuyos recursos económicos, sociales y culturales son tan limitados que les excluyen del modo de vida que se considera aceptable en la sociedad en que viven".
Desde esta perspectiva, la propia UE en su nueva estrategia de crecimiento para esta década recoge el indicador AROPE2. Este indicador agregado agrupa tres factores:
o Población bajo el umbral de la pobreza: aquella que vive en hogares con una renta inferior al 60% de la renta mediana equivalente. La renta equivalente se calcula dividiendo el total de la renta del hogar por el número de unidades de consumo en el hogar, el cual se calcula como la suma del peso que se adjudica a cada miembro. Los pesos se asignan con la siguiente escala de equivalencia: 1 para el primer adulto, 0,5 para los siguientes adultos y 0,3 para los menores de 14 años que residen en el hogar. Esta escala de equivalencia se denomina Escala OCDE modifca-da. Dato para España según el INE: 21,7% (2021)
o Carencia Material Severa: afecta a aquellas personas que viven en condiciones de falta de acceso a determinados recursos. Viven en hoga-res que no pueden permitirse al menos 4 de los 9 ítems seleccionados a nivel europeo: ir de vacaciones al menos una semana al año; una comida de carne, pollo o pescado al menos cada dos días; mantener la vivienda con una temperatura adecuada; afrontar gastos imprevistos; disponer de un automóvil; disponer de teléfono; disponer de un televisor; disponer de una lavadora; o haber tenido retrasos en el pago de gastos relacionados con la vivienda principal. Dato para España según el INE: 8,3% (2021)
o Población con baja intensidad de trabajo por hogar: aquella entre 0 y 59 años que viven en hogares donde los adultos (entre 18 y 59 años) trabajaron menos del 20% de su tiempo potencial de trabajo durante el año pasado. Los estudiantes no son considerados para este indicador. Dato para España según el INE: 11,6% (2021)
A pesar de la incorporación de nuevos indicadores, su aportación al estudio de las condiciones de vida de las personas que integran los espacios de mayor vulnerabilidad económica en el caso de España es limitada, en la medida en la que uno de sus componentes (el indicador de pobreza relativa) recoge casi el 80% de los hogares que quedan incluidos en el AROPE; es decir, la mirada am-pliada pretendida (el indicador trata de cuantifcar no solo los hogares en pobre-za, sino también en exclusión), apenas capta aquellas situaciones que no estaban previamente recogidas en indicadores anteriores.
Ahora bien, el indicador AROPE sí hace una aportación metodológica interesante en la medida que los indicadores de Carencia Material Severa y de Po-blación con baja intensidad de trabajo por hogar incorporan una perspectiva, si bien normativa-arbitraria, de carácter absoluto. Especialmente la incorporación del concepto de privación o carencia material permite superar una de las limita-ciones de los indicadores monetarios utilizados más frecuentemente, los cuales se centran en la capacidad económica de los hogares a partir de su nivel de in-gresos. Así, los análisis relativos a la privación y la carencia material se centran en los gastos que un hogar puede o no permitirse. Este cambio de orientación nos ayuda a complementar la perspectiva a la hora de comprender la capacidad limitada de muchos hogares y permite, además, identifcar necesidades materia-les que quedan sin cubrir.
El INE -en base a EUROSTAT3- defne la carencia material como "la pro-porción de la población que experimenta una falta forzada de al menos 7 de los
13 elementos de privación (6 relacionados con el individuo y 7 relacionados con el hogar)".
A pesar de limitar el análisis a los 13 ítems mencionados en el AROPE, el concepto de privación introduce en el análisis un primer acercamiento a las consecuencias derivadas de unos ingresos insufcientes. Y, aunque de forma lim-itada, sugiere el despliegue de estrategias de los hogares más vulnerables para buscar cierto equilibrio entre ingresos y gastos.
Dentro de los análisis de carácter relativo de la pobreza, merecen una men-ción especial aquellos trabajos que introducen como variable la percepción de la realidad socioeconómica expresada por los propios afectados. De entre los trabajos existentes, podemos destacar la propuesta metodológica que realiza la Encuesta de Pobreza y Desigualdades Sociales (EPDS) del Instituto Vasco de Estadística (EUSTAT)4.
La medición de la pobreza que realiza parte de afrmar que los métodos estadísticos antes mencionados no miden realmente la pobreza, sino una de-terminada forma de desigualdad estadística en la distribución de la renta. Es decir, se hacen excesivas concesiones metodológicas (como la determinación totalmente arbitraria del umbral de pobreza) y conceptuales con tal de ofertar unos resultados cuantitativos que nos permitan medir el fenómeno en cuestión: "la dimensión de la pobreza que se contempla habitualmente en los estudios europeos sobre la pobreza hace en exclusiva referencia a las formas de pobreza relacionadas con una insufciencia de ingresos para abordar las necesidades or-dinarias, esto es, aquellas a las que debe hacerse frente en el corto plazo, tanto si se trata de gasto corriente como de gastos de inversión de aplicación ajustada y distribuida en el tiempo, por ejemplo el pago de intereses y amortizaciones por adquisición de una vivienda"5.
Así, la EPDS parte de defnir sus indicadores de pobreza y de ausencia de bienestar en términos de "riesgo", más que en términos de situaciones absolutas; y se caracteriza por la diferenciación entre pobreza de mantenimiento (la dimen-sión de la pobreza que remite al bajo nivel de los recursos económicos de los que disponen algunos hogares para hacer frente a sus gastos habituales) y pobreza de acumulación (la cual se asocia a "la incapacidad de la población para acceder a los bienes de consumo duradero necesarios para mantener, en el medio y largo plazo, un nivel de vida sufcientemente adecuado"6).
Junto a esta distinción, realiza otra que nos permite diferenciar la ausencia de bienestar de la pobreza en sentido estricto7.
Esta doble diferenciación - y su construcción a partir de la pregunta for-mulada a los sustentadores principales respecto al nivel de ingresos mínimos
considerados necesarios para sus respectivos hogares - permite fjar el umbral de pobreza en relación con el ingreso mínimo necesario para cubrir las necesidades básicas y el concepto de ausencia de bienestar en base al ingreso mínimo nece-sario para llegar a fn de mes.
Obviamente, esta apuesta conceptual no supera la visión relativista del fenó-meno (tampoco lo pretende) pero sí introduce nuevos elementos para el análisis y para la comprensión de este. Junto a la mencionada percepción subjetiva de la propia situación, contempla la diferencia existente entre quienes, teniendo un ni-vel de renta bajo respecto a la media, disponen de algún capital o recursos mate-riales, de quienes no lo hacen; ya que "la importancia de la base patrimonial de los hogares considerados se aprecia nítidamente al analizar sus características internas"96. Esta diferenciación apunta elementos fundamentales para el diseño de estrategias de lucha contra la pobreza de mantenimiento, ya que, además de hacer frente con regularidad a las necesidades de consumo habitual, focaliza su atención en la consolidación, a medio y largo plazo, de un entorno vital que ga-rantice unas condiciones de vida adecuadas:
"La pobreza de acumulación implica una situación, no específca sino global, de precariedad diferencial en el acceso a los bienes de consumo duradero necesarios y en el nivel de los recursos patrimoniales disponibles, circunstancia que se traduce en unas condiciones de vida insufcientes para mantener una existencia digna. Esta forma de pobreza se manifesta en unos niveles excepcio-nalmente bajos de recursos patrimoniales y en carencias, cualitativa o cuantita-tivamente signifcativas, en las condiciones de vida, particularmente en todo lo referido a las características de la vivienda habitual (habitabilidad, instalacio-nes disponibles y nivel de equipamientos), aunque también en relación al acceso a otros bienes de consumo duradero importantes para la vida en las sociedades modernas. Por su dimensión más estructural, este tipo de pobreza tiene una re-lación mucho más directa con la vivencia de la pobreza"8.
Por último, cabe mencionar que el indicador AROPE al que hemos hecho referencia anteriormente, no es el único orientado a la medición de la exclusión social. Existe una amplia tradición en los análisis sociales a partir de este con-cepto social, cuyos orígenes se atribuyen a René Lenoir (1974) y a su libro Les exclus: un Français sur Dix, publicado en 1974 en el que se refería a aquellos que en Francia vivían al margen de la red de seguridad social pública basada en el empleo.
La exclusión social se ha asentado en la literatura especializada gracias a las aportaciones de autores como Castel (1995), Sassen (2015), Paugam (2007) ... o en nuestro país Laparra (2007), Tezanos (1999), Pérez Yruela (2004), Subirats (2006).
Las experiencias de medición con las que contamos en España hacen que se transite por indicadores de carácter relativo y otros con cierta vocación absoluta y suponen un acercamiento a la realidad mucho más amplio que el que hacen los indicadores de pobreza o privación en la medida que recogen otros aspectos de la realidad (política, social, vital...) de las personas. Además, algunos de estos análisis, como es el caso de los que desde hace más de 15 años viene realizando la Fundación FOESSA9, no solo cuentan con un riguroso trabajo de conceptuali-zación del fenómeno, sino con un ejercicio sólido de medición de este.
2.2. Las mediciones de la pobreza absoluta
Como ya hemos mencionado, existen metodologías de medición de la po-breza que trabajan a partir del establecimiento de un valor absoluto. Este es el caso de la propuesta realizada por el Banco Mundial, el cual sitúa la brecha de pobreza en 1,90 dólares EE.UU. al día10. Si bien estos indicadores resultan muy relevantes cuando se aplica a determinadas regiones, hablar de pobreza económi-ca en países indicadores como el mencionado, pierden su capacidad explicativa.
Junto con el establecimiento de un umbral mínimo monetario (que podría-mos denominar, de supervivencia), existen también otras iniciativas basadas en la elaboración de canastas básicas o de presupuestos de referencia construidas a partir de datos empíricos (lo que transita en parte hacia la naturaleza relativa del concepto, pero se aleja de la arbitrariedad de establecer de manera normativa un umbral excesivamente reducido).
Se trata de métodos (absolutos) para la medición de pobreza en la medida en la que establece un umbral para la identifcación de la población en situación de vulnerabilidad a partir de un mínimo de necesidades de consumo, en lugar de te-ner en cuenta el conjunto de la distribución (como se hace en los métodos de tipo relativo). Son, por tanto, mediciones de tipo absoluto basadas en las necesidades mínimas de consumo que han contribuido a elaborar un corpus teórico bajo el estudio del gasto, lo que permite visibilizar variables y factores relativos a las circunstancias de cada persona u hogar y del contexto socioeconómico, político y territorial en el que se ubiquen.
En este sentido, se han realizado diferentes aproximaciones basadas en las necesidades concretas de los hogares para conceptualizar una canasta o cesta básica de bienes y servicios necesarios para tener una vida digna, asociando a cada uno de los elementos incluidos una cuantía económica para establecer presupuestos de referencia, en adelante PR, según las condiciones de cada hogar.
Este tipo de iniciativas se han desarrollado en distintos países del entorno europeo (como Francia, Finlandia y Malta), de América Latina (Argentina, Chi-le y Perú) y de América del Norte (México y Canadá). En el entorno europeo, desde 2013, en el contexto del Paquete de Inversión Social, la Comisión Europea ha estado promoviendo el desarrollo de PR, para evaluar el apoyo a una renta mínima adecuada en los Estados miembros de la UE. Varios países europeos han construido PR utilizando diferentes enfoques y métodos teóricos. La revisión de estas experiencias elaborada por Storms et al. (2014) y los trabajos desarrollados por Goedemé en el Herman Deleeck Centre for Social Policy de la Universidad de Amberes (2015)11 han contribuido al desarrollo por parte de la Comisión Europea de un sistema de PR12 que nos permiten extraer algunas conclusiones preliminares:
o No existe una terminología consensuada sobre el objeto de estudio. En las distintas iniciativas se hace referencia a conceptos diferentes tales como canastas, cestas, presupuestos o estándares básicos, mínimos o de referencia para una vida digna o decente, o para la inclusión social.
o Hay dos principales modelos en base a lo anteriormente indicado:
o Las "canastas básicas" recogen distintos bienes alimentarios de subsistencia y se asemejan en mayor medida a un instrumento de medición de la línea de pobreza absoluta.
o Los "presupuestos de referencia" tienen un enfoque multidimen-sional y fexible, de forma que permiten modular el presupuesto según las características de cada población o perfl analizado.
o Las experiencias impulsadas persiguen diferentes objetivos. Mientras que algunos estudios han tenido un interés puramente teórico sobre el análisis de la pobreza desde una perspectiva diferente, otros buscan con-tribuir al debate sobre las normas sociales o llevar a cabo comparaciones del poder adquisitivo de hogares con distintos recursos y capacidades de afrontamiento de gastos.
o Se han identifcado tres principales enfoques de construcción de presupuestos:
o Un enfoque prescriptivo basado en la opinión de personas expertas y análisis estadísticos sobre el costo de cada artículo y necesidades de los hogares.
o Un enfoque participativo, en el que la defnición de los presu-puestos de referencia emerge de la opinión de la ciudadanía, que identifca los bienes y servicios que son incorporados en el presu-puesto o canasta. Adicionalmente se pueden involucrar también a otros actores, tales como autoridades o entidades privadas, según el objetivo de la iniciativa
Un enfoque mixto, en el que convergen la opinión de personas expertas y de la ciudadanía.
o Hay tres criterios de partida para la conceptualización de la canasta o presupuesto de referencia:
o Debe proporcionar un estilo de vida saludable.
o Debe permitir la toma de decisiones independientes con respecto al cumplimiento de sus diferentes roles sociales.
o Debe ser validado por las propias personas como sufcientes para vivir de forma digna.
3. EL PRESUPUESTO DE REFERENCIA PARA UNAS CONDICIONES DE VIDA DIGNAS
3.1. Metodología
Para la defnición y la operativización del PRCVD se ha atendido a todas las familias residentes en España (con datos para el año 2021), pero haciendo especial énfasis en la privación a la que hacen frente las familias en situación de mayor vulnerabilidad económica y social.
Tal y como se ha señalado en la Introducción, la propuesta descrita en el presente artículo tiene un triple propósito. En primer lugar, revisar los componentes mínimos esenciales de una canasta de bienes y servicios básicos. En segundo lugar, calcular el presupuesto mínimo esencial para diferentes tipologías de ho-gares para lograr un nivel de vida digno en España. En tercer lugar, identifcar las necesidades no cubiertas por parte de cada uno de los perfles de hogares y analizar los estilos de vida de diferentes tipologías de hogares en el afrontamien-to de la insufciencia de ingresos y las consecuencias que para estos tiene no alcanzar el presupuesto de vida correspondiente. En este sentido, no podemos obviar que esta iniciativa tiene el objetivo indirecto de contribuir al diseño de políticas sociales y reivindicación de ingresos mínimos para una vida digna a partir de una medición más ajustada a la realidad.
En resumen, para la construcción del PRCVD se ha tenido en consideración las especifcidades sociodemográfcas que pueden suponer una variación en este presupuesto, tales como el tamaño del hogar, el sexo y edad de las personas, tener o no hijos, personas en situación de dependencia, etc.
La operativización y cuantifcación del presupuesto se ha realizado mediante un enfoque mixto: primero la cuantifcación de los gastos según las dimensiones clave identifcadas y de acuerdo con las diferencias territoriales. Seguido de un contraste con personas expertas del ámbito universitario y del Tercer sector de Acción social en España.
Además, a través de una encuesta telefónica a 2.500 hogares13, con muestra estratifcada por Comunidad Autónoma, hábitat y posición con respecto a un umbral de ingresos, se ha podido recoger información acerca de diferentes di-mensiones y circunstancias sociales de los miembros del hogar.
Esta encuesta ha sido realizada dentro del plan de investigación de la Funda-ción FOESSA (Fomento de Estudios Sociales y Sociología Aplicada), la cual se constituyó en 1965, con el impulso de Cáritas Española para conocer de forma objetiva la situación social de España. Fue pionera en la introducción de la in-vestigación empírica a través de los Informes sobre la situación y el cambio so-cial de España que señalan la importancia de conocer la situación de nuestro país a través del análisis de los procesos, las estructuras y las tendencias que marcan la evolución social. Desde el año 1995 se enfoca en el desarrollo y la exclusión social en España y en las Comunidades Autónomas. Además, desde 2008 viene desarrollando la Encuesta sobre integración y necesidades sociales de la Funda-ción FOESSA (EINSFOESSA), encuesta relativa a la medición de la exclusión social en nuestro país. A modo de avance, algunos de los datos que se mencio-nan en el artículo se han publicado por parte de la Fundación FOESSA en 2022.
Junto con estos datos, se han utilizado otros procedentes de fuentes estadísti-cas ofciales del INE (Instituto nacional de estadística) como es el caso de la EPF (Encuesta de presupuestos familiares) o ECV (Encuesta de condiciones de vida). En algunas circunstancias específcas, se ha recurrido también al uso de datos procedentes de entidades privadas especializadas, como es el caso de FINTONIC (entidad de crédito)...
La composición fnal del presupuesto incluye hasta ocho partidas: alimen-tación, vestido y calzado, vivienda, vehículo y transportes, educación, salud y cuidado personal, ocio y cultura, y relaciones y vida social.
3.2. Defnición del PRCVD
Se entiende el PRCVD como la cuantía económica mínima que un hogar necesitaría gastar para satisfacer sus necesidades básicas y en consecuencia disponer de unas condiciones de vida mínimas y aceptables en la sociedad en la que vive. Por lo tanto, se establece el umbral de gasto a partir del cual un hogar puede vivir con dignidad.
La clave en la defnición de los PR es la fexibilidad en el establecimiento de una cuantía específca. No todos los hogares tienen las mismas necesidades y, por tanto, el presupuesto de referencia varía en función de los gastos que deben acometerse para poder tener un nivel de vida adecuado14.
Un ejemplo evidente es la composición del hogar: a mayor número de perso-nas dentro de un hogar, mayor será el número de necesidades de las personas y, por tanto, el presupuesto de referencia será superior al de hogares con un tamaño menor.
No obstante, hay otras variables menos evidentes y que suponen una varia-ción o incremento del presupuesto de referencia que es importante señalar:
o Vivienda: el gasto en alojamiento se articula como una de las princi-pales partidas presupuestarias que afronta un hogar. Los datos que nos ofrece la EINSFOESSA (FOESSA, 2022) muestran como entre 2018 y 2021 casi se duplica el número de hogares, pasando de 1,1 a más de 2 millones, que sufrieron retrasos, o no tuvieron dinero sufciente, para el pago de alguno de los gastos relacionados con la vivienda, como el pago del alquiler o la hipoteca. La situación es especialmente grave en el caso del alquiler, que se estima que es excesivo para el 41% de los inquilinos e inquilinas y supone un problema mayor en el caso del País Vasco, Ca-narias, Madrid y Asturias (CC.OO, 2021). Además, el gasto en vivienda está fuertemente asociado con el del transporte, ya que normalmente ale-jarse de las zonas más caras para alojarse supone una mayor distancia a los lugares de estudio o trabajo y, por tanto, un mayor coste en transporte público o privado.
o Comunidad autónoma de residencia: la comunidad autónoma en la que se reside infuye en varias dimensiones el presupuesto de referen-cia. En este sentido, no solo el precio del alquiler es heterogéneo entre distintas comunidades autónomas, sino que el precio de las matrículas de los estudios universitarios puede variar sustancialmente, de forma que un curso de 60 créditos anuales cuesta aproximadamente 800 euros en Andalucía y hasta 1.900 euros en Cataluña. Esta diferencia en los precios es igualmente importante en el caso del precio de los comedores escolares. Por último, en algunas comunidades autónomas hay servicios subvencionados o incluso gratuitos que son de pago en otras, como es el caso de los libros de texto o la educación infantil de 0 a 3 años.
o Personas dependientes: los hogares que tienen que cuidar a alguna persona dependiente tienen un gasto notablemente superior a aquellos hogares en los que no hay una persona con esta necesidad. Este gasto es especialmente elevado si se utilizan centros de día.
o Problemas de salud: independientemente de los gastos básicos para la salud y cuidado personal, el presupuesto de referencia de un hogar puede elevarse si se recurre a distintos servicios de salud que no son gratuitos, por ejemplo, debido a problemas bucodentales o psicológicos.
o Sexo: Se observa que algunos productos para mujeres son más caros que para los hombres (por ejemplo, en el caso de la ropa y los productos de salud y cuidado personal), aunque el incremento de las partidas no es tan elevado como en los puntos anteriormente indicados.
3.3. Operativización del concepto
3.3.1. Composición del Presupuesto de Referencia para unas Condiciones de Vida Dignas
La composición del PRCVD se estructura en ocho partidas de gasto que identifcan las principales dimensiones de condiciones de vida dignas de los hogares y sus miembros: 1. Alimentación, 2. Vestido y calzado, 3. Vivienda, 4. Vehículo y transportes, 5. Educación, 6. Salud y cuidado personal, 7. Ocio y cultura y 8. Relaciones y vida social. Estas dimensiones han sido seleccionadas a partir de la consulta a personas expertas del ámbito universitario y del Tercer sector de Acción social en España llevada a cabo.
En la cuantifcación propiamente dicha del PRCVD deben defnirse tres principales elementos:
1. El presupuesto basal del hogar, es decir el presupuesto a considerar para todos los hogares indistintamente de su composición y características.
2. El presupuesto considerado para cada miembro del hogar considerando su género y edad.
3. El presupuesto considerado según necesidades específcas de los miem-bros del hogar.
3.3.2. Presupuesto basal del hogar
El presupuesto basal es la cantidad de gasto que cualquier hogar debe hacer frente para cubrir sus necesidades primarias. Para su cálculo se han considera-do los siguientes conceptos y cuantías anuales y fuentes de información que lo fundamentan.
El gasto mínimo anual que debe acometer cualquier hogar en España es de 3.792 € que se justifcan a través de los siguientes conceptos de gasto:
o Mantenimiento y limpieza de la ropa. En este elemento se tiene en cuenta las siguientes partidas de gasto medio por hogar en España, ex-traídas de la Encuesta de presupuesto familiares (EPF):
o Limpieza, reparación y alquiler de prendas de vestir: 12 €.
o Complementos y accesorios de prendas de vestir: 20 €.
o Telas y artículos de mercería: 16 €.
o Reparación, alquiler de calzado y otros servicios relacionados: 3 €.
o Suministros. Según Encuesta Presupuesto Familiares (EPF) 2019, la media de gastos de los hogares en España en Suministros (agua, reco-gida de basura, servicio de saneamiento, electricidad, gas, combustibles líquidos y sólidos) es de 1.986 € anuales, es decir 165,6 € mensuales.
o Mantenimiento y reparaciones. Se ha empleado la media de gasto de los hogares según la EPF de 2019, que asciende a 1.193 € anuales.
o Telecomunicaciones. Se incluye una cuantía de 176 € anuales de amor-tización de la adquisición de un ordenador personal para el hogar, dato procedente también de la EPF 2019.
o Productos farmacéuticos. Según la EPF 2019 el gasto medio por hogar en estos productos asciende a 249 €.
o Servicios dentales. Según la EPF 2019 el gasto medio por hogar en es-tos servicios asciende a 137 €.
3.3.3. Presupuestos por miembros del hogar
Junto al presupuesto basal del hogar, se establecen unas cuantías anuales de gasto atendiendo al género y edad de sus miembros. El PRCVD se amplía por cada persona de las siguientes tipologías: hasta 3 años; de 4 a 12 años; varón de 13 y más años y mujer de 13 y más. En la siguiente tabla se muestran las cuan-tías anuales y los conceptos para cada miembro del hogar.
Las partidas y conceptos de gasto que se suman al PRCVD son las siguien-tes:
o Alimentación. Para la cuantifcación de la partida correspondiente a Alimentación, se ha tomado como referencia la propuesta validada por la UE15, que establece una cesta de la compra tomando en consideración las recomendaciones de los nutricionistas y las directrices alimentarias nacionales y se han tenido en cuenta las especifcidades culturales de los hábitos alimentarios de los españoles. En dicho informe se establecía en 2015 que "el presupuesto mensual necesario para mantener una dieta saludable en España es de 174 € para una persona sola y de 647 € en el caso de una familia formada por dos adultos y dos niños". Si actualiza-mos estos datos según el incremento de IPC anual entre 2016 y 201916 este asciende a una infación del 4,7%, el presupuesto mensual necesa-rio entonces para mantener una dieta saludable en España es de 184 € (2.208 € anuales) y de 677 € (8.124 € anuales) en el caso de una familia formada por dos adultos y dos niños. Así, para el cálculo del presupuesto en alimentación necesario según la composición del hogar se considera la siguiente ponderación: cada persona adulta equivale a 1 y cada menor de 13 años equivale a 0,8.
o Vestido y calzado. Para esta partida se ha seleccionado los siguientes elementos de gasto:
o Para personas hasta 12 años, los gastos anuales ascienden a 275 €, desagregándose de la siguiente manera: 6 prendas de invierno a 20 € cada una; 6 prendas de verano a 20 € cada una; 7 prendas de ropa interior 5 € cada una; y 3 pares de calzado a 20 € cada uno.
o Para personas con 13 y más años, la cuantía se eleva a 365 € anua-les: 4 prendas de invierno a 20 € cada una; 4 prendas de verano a 20 € cada una; 7 prendas de ropa interior 5 € cada una; y 3 pares de calzado a 30 € cada uno.
o Telecomunicaciones. En este caso se ha utilizado la media de gastos de los hogares que ofrece la Encuesta de Presupuestos Familiares 2019. Concretamente el servicio integrado de telecomunicaciones cuya media asciende a 722 € anuales para un dispositivo móvil, el mantenimiento de una línea telefónica y una conexión a Internet. Siguiendo la misma fuen-te, en caso de presencia de un menor de 13 años en el hogar se incluye 11 € anuales para calculadoras y otro material de procesamiento de la información.
o Artículos de papelería. Se imputan 60 € por cada persona del hogar de hasta 12 años en este concepto, suponiendo una media de 6 € mensuales durante los 10 meses de un curso académico (de septiembre a junio).
o Excursiones. Igualmente, se imputan 30 € por cada persona del hogar de hasta 12 años en este concepto, a razón de 10 € cada excusión a una media de 3 excursiones durante el periodo escolar (una al trimestre).
o Peluquería. Se imputan los siguientes gastos según edad y sexo: para personas hasta 12 años, se estima un corte de pelo cado 2 meses a razón de 10 € cada uno, son 60 € al año. Para varones de 13 y más años, un corte de pelo cado 2 meses a razón de 13,3 € cada uno, son 80 € al año. Para mujeres de 13 y más años, un corte de pelo cado 2 meses a razón de 20 € cada uno, son 120 € al año.
o Productos de aseo personal. Se estiman los siguientes gastos según edad: para personas hasta 3 años, 30 € al mes en concepto de pañales (360 € anuales) y 10 € cada dos meses en higiene personal (60 € al año). Para personas de 4 a 12 años, 10 € cada dos meses en higiene personal (60 € al año) y para personas de 13 y más años, 10€ cada mes (120 € al año).
Para las dimensiones de ocio y relaciones sociales se ha contemplado una cuantía fja a libre disposición según edad de los miembros del hogar, sin incluir ni excluir ningún elemento o actividad.
o Ocio y cultura. Se contemplan 365 € por personas de 13 y más años (1 € al día) y 182 € para las personas hasta 12 años (0,5 € al día).
o Relaciones y vida social. Se contemplan 182 € por persona de 13 y más años (0,5 € al día) y 91 € por cada menor de 13 años (0,25 € al día).
3.3.4. Presupuesto por necesidades específcas
Las necesidades específcas que se contemplan para el cálculo del PRCVD del hogar son:
Vivienda
Para el cálculo de los costes de hipoteca y alquiler se han utilizado datos ofciales del Observatorio de la vivienda y suelo del Ministerio de Fomento de septiembre del 201917. Esta fuente establece precios medio de alquiler y venta por metro cuadrado. Para el cálculo de este concepto en el PRCVD se contempla una superfcie mínima de 50 metros para hogares de un máximo de 2 personas, añadiendo 10 metros cuadrados por miembro adicional del hogar hasta un máxi-mo de 100 metros que corresponde a un tamaño de 7 personas.
o Alquiler: Se ha considerado el precio medio de la vivienda en alquiler (€ por metro cuadrado) por comunidades autónomas, provincias y mu-nicipios de más de 25.000 habitantes. Para los municipios de menos de 25.000 habitantes se ha asignado el precio medio por metro cuadrado de su provincia de pertenencia.
o Hipoteca. Se ha considerado el precio medio de venta por metro cuadra-do a nivel de provincia.
Vehículo y transportes
El presupuesto en esta dimensión se diferencia en dos situaciones principa-les: por un lado, cuando los miembros de un hogar tienen que usar un coche para moverse y, por otro, cuando no es necesario y se hace uso del transporte público. Los costes diferenciados para estas dos situaciones son los siguientes:
o Transporte público: Para estimar el coste en transporte público se ha calculado una tarifa mensual dependiendo del grupo de edad de la perso-na, la zona de residencia en el municipio (distancia al centro de trabajo y/o educativo) y la composición del hogar. De esta forma, se han estable-cido tres tarifas mensuales para cualquier municipio para cada persona de entre 12 y 65 años.
o Uso y mantenimiento de un vehículo privado: Según el estudio "Coste del vehículo privado" de la app Fintonic, las partidas y los costes medios anuales a tener en cuenta a la hora de tener un coche en propiedad son los siguientes18: combustible, 826 € (dato del 2018); seguro, 532 €; man-tenimiento, 208 €; parking y peajes, 103 €; impuestos, 200 €.
En conclusión, un coche en propiedad pagado supone un gasto de unos 1.869 € anuales. Si además el vehículo se está pagando actualmente, el presupuesto de referencia asciende unos 1.100 € anuales.
Educación
En el caso de los presupuestos sobre Educación, se aplican diferentes parti-das según el número de miembros del hogar que estén estudiando, en qué nivel educativo se encuentren y la comunidad autónoma en la que residan.
o Cursos educativos no obligatorios: Se tienen en cuenta diferentes cuantías presupuestarias según las personas que están en la escuela in-fantil, en formación profesional o en la universidad.
o Escuela infantil: Por cada niño entre 0 a 3 años que esté en una es-cuela infantil, se computa 1.500 € anuales en aquellas CCAA en las que este servicio no es gratuito.
o Formación Profesional: Por cada miembro del hogar que está estu-diando un curso de Formación Profesional se suman 300 € anuales al PRCVD19.
o Grado Universitario: Por cada persona estudiando una carrera uni-versitaria, se suma una cuantía diferente dependiendo de la comu-nidad autónoma.
o Gastos en material: Además de las matrículas de los cursos, también se tienen en consideración otros gastos adicionales relativos al material necesario para poder estudiar de forma adecuada.
o Libros de texto: Por cada persona que se encuentra en educación infantil de 3 a 5 años, en Educación Primaria, Educación Secundaria y Bachille-rato, se suma al presupuesto de referencia en Educación 200 € anuales en aquellas comunidades autónomas en las que los libros de texto no son gratuitos.
o Artículos de papelería: En niños menores a 13 años, se suman 60 € adi-cionales al presupuesto en concepto de cuadernos, libretas, bolígrafos, etc.
o Excursiones: En niños menores a 13 años, se estima un gasto de 30 € anuales, a razón de 10 € por excursión y 3 estimando 3 durante un curso lectivo.
o Comedor escolar: Si alguno de los miembros del hogar que está es-tudiando emplea el servicio de comedor escolar, se suma una cuantía dependiendo nuevamente de la comunidad autónoma en la que resida.
Salud y cuidado personal
o Dentro de esta dimensión se plantea un concepto amplio, que abarca tanto servicios sanitarios no cubiertos dentro de los servicios públicos en España como servicios de cuidado para personas dependientes. Para cada persona del hogar que tiene o necesita estos cuidados se imputan estos gastos anuales: Gafas, 174 €; Audífonos, 208 €; Prótesis dental, 650 €; Ayuda técnica (silla de ruedas, prótesis, muletas, calzado ortopé-dico), 400 €; Rehabilitación, 600 € (50 € por persona por sesión y por mes); Necesidades alimentarias especiales por alérgenos, intolerancias, 910,73 €22; Tratamientos especializado Podólogo, 410 €; Tratamiento especializado de Psicólogo, 300 € (25 € por persona por sesión y por mes); Tratamiento especializado de logopedia: 240 € (20 € por persona por sesión y por mes); Servicios de cuidado a personas dependientes, se estiman 450 € anuales bajo el concepto de copago por persona; Servicios de cuidado de personas dependientes en un centro de día, se estiman 7.800 € anuales por persona; y cuidado de niños fuera del hogar, se esti-man 240 € anuales por persona, a razón de un coste básico de 3-4 horas semanales en servicios públicos bajo el concepto de copago.
A través de la encuesta, se pregunta directamente al hogar si tiene deudas y su cuantía media mensual para imputarlo en su PRCVD:
o Pensiones de alimentos por hijos a excónyuges.
o Préstamos personales a entidades fnancieras o préstamos de familiares y amigos.
4. RESULTADOS
4.1. Clasifcación de los hogares según la diferencia existente entre ingresos disponibles y necesidades reales
Como se ha explicado anteriormente, el Presupuesto de Referencia para unas Condiciones de Vida Dignas (PRCVD) es la cuantía de gasto necesaria que tiene un hogar determinado para poder disfrutar de una vida digna. Pues bien, no todos los hogares tienen las mismas necesidades y, por tanto, la cuantía del presupuesto de referencia es individual y varía en función de las circunstancias y composición del hogar, y establece el umbral de ingresos necesarios a disponer para afrontar la vida en términos de dignidad.
La información recogida a través de la encuesta realizada ad hoc sobre los ingresos de cada hogar, ya sean fjos, residuales o incluso no declarados, se ha utilizado para situarlos en una escala relativa a su presupuesto de referencia.
Así, se han defnido tres tramos de difcultad para satisfacer sus necesidades básicas:
o Hogares con graves difcultades: aquellos cuyos ingresos son inferiores al 85% de su PRCVD.
o Hogares vulnerables: aquellos cuyos ingresos oscilan entre el 85% y el 115% de su PRCVD.
o Hogares que pueden vivir dignamente y satisfacer con holgura sus ne-cesidades básicas: aquellos cuyos ingresos son superiores al 115% de su PRCVD.
Esta escala relativa permite no solo identifcar qué hogares se encuentran en una potencial situación de carencia material, sino también hacer comparaciones entre las distintas situaciones de cada tipología de hogar, al usar el dato de ingre-so no de forma aislada, sino en relación con las necesidades estimadas de cada hogar.
Por lo tanto, en función de esta información podemos analizar cómo se dis-tribuyen los hogares en relación con su PRCVD. El siguiente gráfco muestra la distribución de los hogares en estos tres grupos, observando que en el tramo de ingresos más bajo se sitúa un 31,5% de los hogares de España, en el intermedio el 23,7% y en el superior el 44,8%.
Casi el 32% de los hogares se encuentran en graves difcultades para sa-tisfacer sus necesidades básicas, es decir que cerca de 6 millones de familias que se encuentran realmente lejos de los ingresos que precisarían según sus características y entornos para poder desarrollar una vida en condiciones dignas (ingresos inferiores al 85% de su PRCVD). Este porcentaje de hogares supera claramente la parte de la población señalada por la tasa AROPE (25,3%) y aún más la declarada por la tasa de pobreza relativa (20,7%), ambas calculadas por el INE en 2019.
4.2. La pobreza relativa y los ingresos insufcientes para alcanzar las condiciones de vida dignas
Como ya hemos indicado en el epígrafe 2.1, la medición de la pobreza en los países de la UE se basa en un indicador de tipo estadístico elaborado a partir de los ingresos netos medios o medianos, tomando como base el hogar según la escala de la OCDE (ingresos equivalentes) y que se denomina Umbral de riesgo de pobreza. A este indicador (de ingresos) se le han incorporado desde hace años otros dos no monetarios como son la Carencia Material Severa y la Población con baja intensidad de trabajo por hogar, los cuales incorporan una perspectiva de carácter absoluto. Especialmente la incorporación del concepto carencia material permite superar una de las limitaciones de los indicadores monetarios utilizados más frecuentemente, los cuales se centran en la capacidad económica de los hogares a partir de su nivel de ingresos.
Por su parte, el PRCVD también nos permite alumbrar la realidad de caren-cias materiales, pero ofrece información sobre las difcultades para la integración de una parte de la población que ni la tasa AROPE, ni la tasa de pobreza relativa son capaces de identifcar, es preciso establecer cómo se relaciona este indicador del <85% del PRCVD con el indicado basado en el 60% de la renta mediana, es decir en la tasa de pobreza relativa más tradicional.
Antes de seguir con ese análisis, es preciso compartir dos posibles motivos que pueden explicar estas notables diferencias: por un lado, mientras que la tasa de pobreza analiza los ingresos disponibles y el AROPE le añade otras dos dimensiones, por su parte la metodología del PRCVD atiende a las necesidades de los hogares calculadas en función de sus características y circunstancias par-ticulares, y por tanto debe considerarse complementaria a la hora de identifcar situaciones de privación material basadas en la posición relativa del volumen de ingresos económicos disponible. Por otro, los resultados del PRCVD permiten identifcar algunos fenómenos de privación de los bienes y servicios más habi-tuales, al tiempo que facilita el comprender las dinámicas específcas del lugar de residencia, de las etapas vitales, y del contexto socioeconómico, que no son valoradas en las tasas anteriores, por lo que proporciona una identifcación de las carencias más amplia y detallada. Razones por las cuáles se incrementa la probabilidad de que un hogar se identifque como en grave difcultad siguiendo este método.
Concretamente, seis de cada diez personas que no alcanzan el PRCVD tam-bién se encuentran en situación de pobreza relativa, lo cual resulta bastante coherente y fácil de comprender ya que es la insufciencia de ingresos lo que difculta tener lo necesario para vivir. Sin embargo, otras cuatro de cada diez personas que componen ese 31,5% de los hogares no alcanza al presupuesto de referen-cia no tienen problemas de pobreza tal y como los determina la tasa de pobreza relativa. Este sector de la población que alcanza al 12,3% pasa inadvertido a la mirada de la tasa de pobreza relativa, mientras que el PRCVD lo identifca como vulnerable y con difcultades para desarrollar unas condiciones de vida dignas, precisamente por inadecuación entre las necesidades que tiene que afrontar y los recursos económicos que disponen para hacerlo.
En el otro extremo de esta intersección identifcamos al 1,6% de la población que, a pesar de encontrarse bajo el umbral de la pobreza, no presentan un aleja-miento acentuado del PRCVD, y que podrían identifcarse como una parte de la población que, a pesar de tener un nivel de ingresos muy bajo en relación con sus unidades de consumo, pueden desarrollar una relación con los bienes y ser-vicios necesarios para su hogar y en su entorno, sin importantes carencias. Una mirada complementaria que ofrece matices a la imagen homogénea de la tasa de pobreza y que permite comprender mejor la irregular distribución de las condi-ciones de vida que existen por debajo de los umbrales relativos de la pobreza.
En defnitiva, el PRCVD revela un "halo de pobreza" que se refere a un segmento de la población que, sin ser identifcado como pobre mediante la pobreza relativa, dispone de recursos modestos y experimenta periódicamente insufciencias presupuestarias o tensiones para llegar a fn de mes. Esta mayor sensibilidad y adaptación a las necesidades específcas del indicador, ofrece una magnitud nueva de las difcultades, pero principalmente una dimensión nueva de las características de estas personas familias que permiten completar el diagnós-tico y las posibles respuestas que precisarían para superar o al menos amortiguar estas condiciones vitales.
Son las características sociodemográfcas y de su entorno (etapa vital, crian-za, dinámica de relación con la vivienda, dependencia del vehículo privado, etc.) las que nos permiten afnar sobre sus necesidades específcas y conducen a reconocer mejor las condiciones de vida, superando la clasifcación más estan-darizada y con menor sensibilidad de la tasa de pobreza que reduce su análisis a relación entre los ingresos y las unidades de consumo.
A continuación, veamos gráfcamente la proporción de hogares, según tipo-logía y algunas características o circunstancias socioeconómicas, que se encuen-tran en mayor medida en este espacio interseccional de no pobreza, pero sí con ingresos lejos de su PRCVD.
Los tipos de hogares que, a pesar de no encontrarse en situación de pobreza relativa sí se sitúan con más frecuencia lejos del PRCVD (superior al 12,3%), son los siguientes:
o Hogares con necesidades de cuidados (22,7%);
o Hogares que pagan mensualmente su vivienda habitual (alquiler o pago de hipoteca) (18,7%);
o Hogares con deudas (17,3%);
o Hogares con menores de 13 años a cargo (16,9%) o jóvenes estudiantes (16,3%);
o Hogares usuarios cautivos del coche (15,1%), sin otras alternativas de transporte para desplazamientos diarios;
o Hogares cuyos miembros en edad activa están trabajando (13,9%).
4.3. Las estrategias de afrontamiento o supervivencia de los hogares
La privación material se introduce como un enfoque complementario a la medición de ingresos, considerando los gastos que los hogares pueden o no permitirse. Para terminar, al analizar un segmento más amplio de la población en situación de precariedad económica, el estudio del presupuesto de referencia invita a considerar el continuum de inseguridad social de una parte importante de los hogares que pasaría de la precariedad a la fragilidad pasando por la pobre-za. Estas situaciones no están segmentadas y las personas pueden pasar de una a otra, lo que hace que se preocupen por el futuro, vivan con miedo al mañana.
Así, encontramos un número importante de hogares cuya capacidad para afrontar cambios imprevistos en sus condiciones de vida es muy reducida, por lo que se ven obligados a desplegar estrategias para adaptarse a la nueva realidad. Analizar el comportamiento de estos hogares y cómo han enfrentado estas pro-blemáticas, nos permitirá comprender, por una parte, la naturaleza e intensidad de las decisiones tomadas; y por otra, las carencias existentes en nuestro sistema de protección social.
Además, el análisis de las estrategias desplegadas por los hogares permite cuestionar las representaciones de la pobreza y las necesidades sociales, en otras palabras, de los estilos de vida de los hogares. Nos permite acercar en particular la mirada a las familias, cuyo "colchón" es pequeño o inexistente y tratan de afrontar la falta o la pérdida de capacidad económica del hogar a través de varias estrategias para sortear sus difcultades económicas.
No hay duda, estas estrategias no son inocuas en la vida de las personas y fa-milias que las tienen que activar. De hecho, es más apropiado afrmar que no son decisiones, sino imposiciones marcadas por la privación, estrategias de supervi-vencia con consecuencias negativas directas en todos los miembros del hogar.
Observamos en el siguiente grafco como cuanto mayor es el porcentaje de intensidad, mayor es el número de estrategias que se llevan a cabo, en promedio, en un hogar del correspondiente tipo. Así, en promedio, los hogares en España utilizan, como decíamos, un 12,1% de las 42 estrategias descritas a los hogares mediante la encuesta. Cuando consideramos solo a los hogares cuyos ingresos no superan el 85% de su PRCVD, dicho porcentaje casi se duplica: utilizan un 23,8% de las estrategias. Por tipo de hogares, puede verse que la intensidad con que los hogares del tramo inferior de ingresos adoptan estrategias para afrontar sus difcultades económicas es al menos un 50% superior a la intensidad con que las adoptan en el total los hogares, llegando en algunos casos casi a triplicarla.
5. LIMITACIONES Y POSIBLES ACTUALIZACIONES DEL MODELO
Finalmente, recogemos a continuación algunas limitaciones metodológicas detectadas, posibles sesgos y necesidades de actualización y mejora de la herra-mienta de cara a su desarrollo futuro.
En primer lugar, resulta primordial seguir afnando la cuantifcación y ac-tualización de partidas y elementos y conceptos de gasto, tanto desde las fuentes ofciales como las no ofciales disponibles. Sin embargo, es fundamental reco-nocer a priori las evidentes limitaciones de los datos disponibles provenientes de fuentes ofciales, que no son siempre sufcientes ni accesibles, y como la producción periódica de datos primarios propios (encuesta a hogares) representa un altísimo coste económico que difculta profundamente la consecución de los objetivos marcados para la cuantifcación ajustada y actualizada del PRCVD.
Pese a esa premisa, consideramos necesario buscar las condiciones que posibiliten la mejora continua de los datos, en particular para llevar a cabo la mejor aproximación territorial (regional y localmente) de los datos y costes. Es importante que seamos capaces de conseguir la mayor desagregación de los datos para disponer del análisis más realista de las condiciones de vida de los hogares en España. Sería interesante poder analizar las variaciones que se dan según el tipo de ámbito territorial en el que nos encontramos. Si bien es probable que en cuanto a la alimentación, la vestimenta, la salud... las necesidades sean muy similares de un área a otra, las diferencias entre territorios podrán aparecer donde la oferta de servicios y los estilos de vida están fuertemente infuidos por el marco del hábitat y el estilo de vida orientado a una mayor socialización. Así, en un municipio rural, el transporte, el equipamiento de la vivienda (a menudo una casa unifamiliar, diseminada o no) y los gastos de guardería para familias con niños pequeños pesan en el presupuesto. En el área metropolitana de Madrid o Barcelona, en cambio, los habitantes han reducido signifcativamente los gastos de cuidado de niños y transporte, pero deben asumir gastos de vivienda y vida social signifcativamente más altos que en otros territorios. Una hipótesis es que unas "condiciones de vida dignas" pueden ser más asequible en los mu-nicipios medianos, donde puede existir una combinación mejor entre el coste de la vivienda, la disponibilidad de servicios públicos y equipamientos colectivos; además de una posible mayor cercanía con las redes informes de apoyo.
Otro ejemplo de ello sería poder diferenciar el acceso a servicios y oportu-nidades dentro de una misma área metropolitana. En el apartado de "estudios universitarios y FP", un joven que estudia la carrera fuera de España o en otra comunidad o provincia, ya no pertenecería formalmente al hogar, aunque ciertos gastos sí pueden seguir recayendo en el hogar, económicamente sí seguiría de-pendiendo del mismo. Por otra parte, un joven que hace un intercambio ERASMUS, que estudia un año fuera de casa permanece formalmente al hogar, tiene su habitación en la vivienda. Esa discontinuidad o riesgo de leve sesgo podría darse en nuestros resultados, y conforma un aspecto a considerar en futuros de-sarrollos y actualizaciones de la metodología y aplicación.
Analizar y cuantifcar el impacto de los servicios públicos: equipamientos colectivos (transporte público, vivienda social, guardería, etc.), oferta local de servicios y ayudas (en particular, tarifas sociales), que juegan un papel importante en la cuantía de ingresos que un hogar necesita tener para llevar una vida ordinaria con dignidad.
Por otra parte, hemos detectado la necesidad ineludible de incluir de manera más transversal la perspectiva de género en el PRCVD. Si bien es verdad que el tema del lenguaje es importante, no debemos quedarnos sólo en ese aspecto. Ne-cesitamos un contraste profundo de si en las mismas condiciones, la diferencia de género del sustentador principal hace que el presupuesto cambie sustancial-mente. En otras palabras, debemos hacer operativa esta cuestión para visibilizar esa desigualdad, en caso de haberla. Si es posible, cuantifcar la brecha existente, pero al menos buscar dar cuenta de las diferencias y de su impacto. Una manera directa de hacerlo, pero no exclusiva, sería incluir el concepto de tasa rosa para dar cuenta de la discriminación que sufren todas las mujeres al pagar un precio extra por los productos destinados al público femenino en comparación con aquellos de las mismas prestaciones y características destinados a hombres (pro-ductos de higiene como las maquinillas desechables de afeitar rosas, desodoran-tes, suavizantes de pelo, pero también llevar a la tintorería una camisa de mujer o de hombre, entre otros).
Otro aspecto que marca considerablemente las condiciones de vida y se repercute en los gastos de los hogares es el análisis de la pobreza energética, en particular poder calcular cómo es de diferente el consumo energético de una fa-milia según su nivel de renta. Por ejemplo, cuál es el precio de tener malos elec-trodomésticos, la falta de efciencia energética de la vivienda, la imposibilidad de acometer obras de reforma por vivir de alquiler y/o no disponer de ingresos sufcientes, etc.
Asimismo, resulta interesante continuar la refexionar en torno a la cuantif-cación o no de determinadas situaciones de privaciones de los hogares. Algunas carencias no se deben cuantifcar ya que la respuesta no debería ser monetaria, sino que debería materializarse en forma de provisión y acceso a derechos hu-manos y/o sociales. Lo ilustra muy bien la realidad de un niño que sufre algún tipo de TDH (Trastorno por Défcit de Atención e Hiperactividad). Su situación puede encubrir una necesidad de mayor dinero mensual, pero también podría requerir el acceso a mayor capital social que es más difícil de medir o acumular.
Otro elemento para mejorar el cálculo del PRCVD es abordar con más deta-lle la mensualización de ciertos gastos, en otras palabras, sería introducir la esta-cionalidad de los gastos como la licencia deportiva, actividades extraescolares, entre otros.
Por último, en cuanto a las estrategias utilizadas por los hogares, constitu-yen un indicador de carencia material y de las renuncias que los hogares deben hacer para intentar llevar una vida digna. Para funcionar como una alerta efcaz ante nuevas situaciones de pobreza en un hogar, es preciso actualizar y afnar el listado de circunstancias sociales a las que pueden enfrentarse los hogares. Además, añadir al análisis una nueva dimensión, la de la duración e intensidad de las estrategias activadas.
Creación de una novena partida presupuestaria: "Deudas (pensión de ali-mento y préstamos), seguros e impuestos, y gastos imprevistos"
Sería interesante conformar una nueva partida presupuestaria que incluyera las eventuales deudas del hogar: Pensiones de alimentos por hijos a excónyuges y Préstamos personales a entidades fnancieras o préstamos de familiares y ami-gos, y añadirle los siguientes elementos que también tienen importancia en la capacidad de un hogar de equilibrar la economía familiar:
o Gastos jurídicos, trámites administrativos, burocracia: multas, sencillas gestiones administrativas que suponen algún coste.
o Seguros obligatorios (responsabilidad civil, seguros de vida o accidentes, seguros para mascotas, deportivos, etc.).
o Impuestos.
o Gastos imprevistos y/o extraordinarios, otros gastos de gestión.
6. CONCLUSIONES
Para acercarnos a las situaciones de vulnerabilidad económica resulta im-prescindible hacer un ejercicio de detección desagregada de bienes y servicios disponibles, capaces de cubrir dichas necesidades básicas; y posteriormente, la cuantifcación de estos.
Para la operativización del concepto de Presupuesto de Referencia para unas Condiciones de Vida Dignas (PRCVD) se han considerado en ocho partidas de gasto que refejan dimensiones clave de las condiciones de vida dignas de los ho-gares y sus miembros, como alimentación, vivienda, educación, salud, etc. Para el cálculo del PRCVD, se consideran tres elementos principales: el presupuesto basal del hogar, el presupuesto por miembros del hogar según género y edad, y el presupuesto por necesidades específcas.
El presupuesto basal del hogar se calcula a partir de gastos anuales de parti-das como el vestido y calzado, la vivienda, la salud y el cuidado personal, entre otros. Los presupuestos por miembros del hogar varían según la edad y género. Además, se incluyen presupuestos específcos para necesidades particulares, como alquiler o hipoteca de vivienda, transporte, educación superior, servicios de salud y cuidado personal, y relaciones sociales. Estos presupuestos se basan en datos ofciales, aproximando los datos a diversidad territorial, cuando existe información desagregada y ajustándose a las condiciones y necesidades de los hogares.
Entre las limitaciones detectadas, destacan la difcultad para obtener datos actualizados y precisos de fuentes ofciales, así como la falta de desagregación territorial. Se sugiere mejorar la calidad y accesibilidad de los datos, particular-mente a nivel regional y local, y considerar las diferencias de costos y estilos de vida entre áreas geográfcas. También se plantea la necesidad de incorporar la perspectiva de género en el PRCVD para analizar y cuantifcar las diferencias de gastos relacionadas con el género. Se apunta en concreto, la posibilidad deutilizar el concepto de "tasa rosa" para abordar la discriminación de precios por género en productos y servicios.
Además, se sugiere analizar la pobreza energética y su impacto en los gastos familiares, así como considerar la mensualización de ciertos gastos estacionales. Es importante, no solo cuantifcar, sino también abordar las privaciones no mo-netarias que enfrentan los hogares.
En el ámbito metodológico se propone, además, la creación de una nueva partida presupuestaria que incluya deudas, seguros, impuestos y gastos impre-vistos, reconociendo su importancia en la economía familiar y su impacto en las condiciones de vida dignas de los hogares.
Los datos obtenidos -gracias la encuesta realizada a 2.500 hogares- son complementarios (y en gran medida, respaldan) a los que periódicamente ofrecen instituciones como el INE o FOESSA a través de la ECV (Encuesta de Condicio-nes de Vida del INE) y la EINSFOESSA respectivamente: el 32% de los hogares en España enfrenta graves difcultades económicas.
A pesar de esta complementariedad, el análisis llevado a cabo también ex-plora las intersecciones entre el PRCVD y la tasa de pobreza relativa tradicional, destacando diferencias signifcativas. Además, se identifca un grupo de pobla-ción que, aunque no es considerado pobre, experimenta insufciencias presu-puestarias, lo que resalta la importancia de considerar las necesidades específcas de los hogares en el análisis de la pobreza: necesidades de cuidados, gastos de vivienda mensuales, deudas y otros.
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