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Abstract

Resumen: En este artículo se realiza una comparativa entre La piedra (1934), de T. S. Eliot y El auto del Hombre (1971), de José Luis Alonso de Santos, por tratarse de dos obras de tema religioso recientemente reeditadas que aúnan tradición y vanguardia al servicio del concepto de obra total y colectiva. Se analizan claves como el subgénero al que cada una pertenece; la cuestión de la autoría; el método compositivo del que parten; el objetivo que persiguen dentro del contexto social al que se refieren, así como la recepción que conocieron en sus respectivos estrenos. Auto sacramental. El auto del Hombre. Abstract: In this article I compare The Rock (1934) by T. S. Eliot and El auto delHombre (1971) by Jose Luis Alonso de Santos. Keywords: Auto sacramental. El auto del Hombre. A ello contribuye la variedad de códigos que se activan simultáneamente en escena; por descontado el lingüístico, el acústico y el visual. Estos modos de creación escénica han permitido preservar la continuidad del pasado con el presente en la cultura occidental contemporánea a la vez que adaptar el teatro, género social por definición, a las expectativas cambiantes del público. Con respecto a las fuentes y tradiciones de las obras que son objeto de estudio en estas páginas, La piedra de T. S. Eliot (1934) y El auto del Hombre de José Luis Alonso de Santos (1971), es preciso, en primer lugar, remontarse a las tradiciones teatrales existentes en Inglaterra y en España durante la Edad Media y el Siglo de Oro respectivamente, así como a su recuperación en nuevos formatos durante el primer cuarto del siglo XX. La Reforma protestante impide el desarrollo posterior de tales subgéneros en tierras británicas (López Santos, 2013: 47-93). Entre los subgéneros que cristalizan a partir de laContrarreforma, el auto sacramental, sobre todo al estilo calderoniano, se convierte en el transmisor más efectivo de los valores doctrinales de la Iglesia. Aunque existen divergencias frente a una única definición del auto sacramental, Ignacio Arellano y J. Enrique Duarte destacan como sus principales características que se trata de una "obra teatral en verso, de carácter alegórico y un solo acto, situada [...] en la fiesta del Corpus Christi en alabanza del Sacramento" (2003: 16). La naturaleza barroca del auto sacramental de Calderón se traduce en una gran complejidad compositiva, dado que todos los autos operan al mismo tiempo en dos niveles, uno literal y otro alegórico o trascendente. A pesar de la distancia cronológica y la distinta suerte de las moralidades en Inglaterra y el auto sacramental en España, resulta curioso comprobar cómo, en las referencias inglesas al teatro español del Siglo de Oro en The Northon Anthology of Drama o en el glosario de la Catholic Encyclopedia, se equipara el auto sacramental con la antigua morality play o, cuando menos, se recurre a esta última para explicar en qué consiste el primero. A su vez, los autos sacramentales tienen su origen en los misterios medievales y en las ocasiones litúrgicas, principalmente Navidad y Semana Santa, en que se representaban. Así pues, la equiparación entre auto sacramental y moralidad -e incluso misterio- parece lógica, a pesar de la distancia cronológica entre la Baja Edad Media y el Siglo de Oro. Tanto en La piedra como en El auto del Hombre se reconocen explícitamente elementos propios de los misterios y moralidades, en el caso de Eliot, y del auto sacramental calderoniano en el de Alonso de Santos.

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