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Esta investigación examina las consecuencias de la legislación educativa federal y estatal en el desarrollo del Programa de Estudios Sociales del Departamento de Educación de Puerto Rico entre los años 1965 y 2023. Responde a dos preguntas principales: (1) ¿Cómo los cambios en la legislación educativa federal y estatal han influido en las políticas educativas del Programa de Estudios Sociales? y (2) ¿Cuál ha sido el impacto de estos cambios en la estructura programática y los contenidos curriculares del programa? Se emplea un enfoque cualitativo que combina análisis documental e histórico con entrevistas semiestructuradas a 19 personas expertas con una amplia trayectoria en el desarrollo, la implementación y la evaluación de políticas curriculares. Incluyen a exsecretarios del Departamento de Educación, directores de programas académicos y catedráticos, con especialidad en el campo de currículo y enseñanza de las Estudios Sociales.Los hallazgos revelan que, desde la aprobación de la Elementary and Secondary Education Act en 1965, las políticas educativas federales han influido progresivamente en el sistema educativo puertorriqueño, mediante mecanismos de financiamiento condicionados al cumplimiento de estándares de contenido curricular y pruebas estandarizadas de aprovechamiento académico. Las reautorizaciones de esta ley, No Child Left Behind (2002) y Every Student Succeeds Act (2015), promovieron una rendición de cuentas basada en resultados, lo cual coincidió con una reconfiguración de prioridades curriculares que redujo el espacio y los recursos asignados a los Estudios Sociales.En Puerto Rico, esta tendencia se ha intensificado debido a una gobernanza centralizada, inestabilidad política-administrativa y falta de continuidad en la implementación de políticas educativas. Sin embargo, también, se identifican esfuerzos locales por contextualizar el currículo de Estudios Sociales y promover una visión culturalmente pertinente, centrada en la identidad puertorriqueña, la equidad y la justicia social. Se concluye que el Programa de Estudios Sociales ha sido moldeado por una constante tensión entre presiones externas y resistencias internas, lo cual evidencia la necesidad de políticas públicas coherentes, sostenidas y sensibles al contexto local, así como una mayor participación del magisterio en los procesos de diseño curricular.