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Resumen: Este artículo explora el despegue del Partido Comunista de Chile (PC) tanto en el ámbito político como electoral. Se describe la influencia del PC dentro de organizaciones sociales y cómo se relaciona con su llegada a órganos estatales. También se usaron encuestas, datos electorales y sociales para analizar su base simpatizante. Se descubrió que si bien el PC logra simpatizar con quienes se identifican de clase baja, los datos revelan que tiene mejor votación en zonas menos pobres y urbanizadas.
Palabras clave: Partido Comunista, política chilena, comunismo en Chile, izquierda latinoamericana.
Abstract: This article explores the take-offof the Communist Party of Chile (PC) in both the political and electoral spheres. The influence of the CP within social organizations and how it is related to its arrival in state organs is described. Polls, electoral and social data were also used to analyse his sympathetic base. It was discovered that although the PC manages to sympathize with those who identify as lower class, the data reveal that it has better votes in less poor and urbanized areas.
Keywords: Communist Party, Chilean politics, communism in Chile, Latin American left.
Introducción
El Partido Comunista (PC) ocupa un papel influyente en la política chilena. Si bien en el siglo XX fue uno de los partidos más importantes y competitivos de la izquierda chilena, tras la dura represión de la dictadura militar y la posterior marginación en el retorno a la democracia el PC perdió fuertemente su influencia política. Sin embargo, recientemente el PC ha recuperado su estatus como actor político relevante, contando con varios diputados, senadores, ministros, subsecretarios, alcaldes y concejales1. En el gobierno actual, el presidente Gabriel Boric ha designado a los siguientes militantes comunistas en cargos ministeriales: Camila Vallejo (Secretaría General de la Presidencia), Nicolás Cataldo (Educación), Jeannette Jara (Trabajo y Previsión Social), Jaime Gajardo (Justicia y Derechos Humanos) y Flavio Salazar (Ciencia, Tecnología, Conocimiento e innovación). Dentro de las subsecretarías, se encuentran Galo Eidelstein (Fuerzas Armadas), Javiera Petersen (Economía), Gabriel Bosque (Educación), Claudio Araya (Telecomunicaciones) y Julio Maturana (Energía). Además, los ministros Gajardo y Cataldo anteriormente fueron subsecretarios de Justicia y Educación respectivamente. En el ámbito electoral, ha logrado pasar de no tener ningún congresista a tener varios diputados, 2 senadores, cientos de concejales y algunos alcaldes.
En este contexto, surgen las preguntas: ¿Qué factores explican el despegue político y electoral del PC en la política chilena? ¿Quiénes son los adherentes hacia este partido? ¿Cuáles son las bases electorales del comunismo chileno contemporáneo?
Los estudios previos sobre el PC chileno postdictadura militar han explorado su cambio de postura respecto a la Concertación2, su liderazgo estudiantil3, su desempeño en elecciones municipales entre 1992 y 20084, su experiencia dentro del segundo gobierno de Bachelet5, su cambio de referentes internacionales tras la caída de la Unión Soviética6 y su introducción en el movimiento sindical7. Este trabajo abordará varios puntos estudiados por la literatura anterior, ofreciendo algunos datos más actualizados y aportando a la comprensión de la base adherente y electoral del PC chileno.
Se sugiere que el PC ha logrado despegar políticamente gracias a su incidencia dentro de movimientos sociales y formando alianzas con otros actores clave. Por un lado, la dirigencia comunista en organizaciones laborales y estudiantiles ha constituido simpatías electorales y redes de influencias. Por el lado electoral, gracias a hechos coyunturales y alianzas estratégicas, el PC ha logrado obtener un nivel de votación notablemente mejor que en los primeros años del retorno democrático.
Este artículo se organizará de la siguiente forma: Primero, se describirán algunos argumentos teóricos que ayudan a comprender qué factores inciden en el respaldo hacia partidos de izquierda marxista; después, se describirá el involucramiento del PC en el movimiento sindical y universitario chileno; posteriormente, se examinará mediante una encuesta las opiniones y los aspectos sociodemográficos de los adherentes al comunismo; por último, se explorará el desempeño electoral del PC en los últimos 32 años y se realizarán análisis estadísticos para comprender la relación entre pobreza, urbanización y votación comunista.
¿Qué factores explican la adhesión comunista?
La mayor parte de la literatura académica que explora el apoyo hacia partidos marxistas, se refieren a ellos como partidos de izquierda radical. Los académicos suelen clasificar como radicales a los partidos a la izquierda de la socialdemocracia moderada.
Un primer argumento se enfoca en la incidencia de los factores socioeconómicos en la preferencia por partidos marxistas. Los estudios clásicos del siglo XX sostienen que las preferencias políticas se constituyen por factores de clase, siendo los trabajadores adeptos a partidos de izquierda mientras la burguesía votaría por la derecha8. Sin embargo, estudios recientes señalan que en las sociedades capitalistas contemporáneas los factores estructurales han perdido poder explicativo debido a la caída de identificación de clase producto de las nuevas industrias9.
La decadencia de sectores económicos con fuerte presencia sindical, sobre todo el manufacturero, tuvo efecto en la debacle electoral comunista a fines del siglo XX10. Sin embargo, hay evidencia de que aún existe un favorable apoyo hacia partidos marxistas entre trabajadores industriales sindicalizados11. Pero también se ha descubierto que los profesionales del sector terciario tienden a apoyar a estos partidos12. La demanda por mejores salarios y condiciones laborales siempre ha sido un asunto abogado por partidos marxistas, constituyéndose como un factor atractivo para los trabajadores que se movilizan contra las injusticias dentro de una sociedad capitalista.
Otro argumento que explica el voto comunista se basa en el nivel educativo. Si bien los estudios clásicos demostraron que las personas con mayor educación tendían a votar por la derecha13, actualmente los partidos de izquierda logran la adhesión de personas con estudios universitarios. Un estudio norteamericano demostró que los universitarios de izquierda aseguraron profundizar su pensamiento político gracias al pensamiento crítico adquirido en sus estudios superiores14. Muchos universitarios también son críticos del sistema educativo y socioeconómico, el cual les genera incertidumbres por su futuro laboral. No menor es la influencia de los partidos políticos dentro de las universidades. Muchos colectivos y partidos reclutan miembros dentro de las facultades universitarias15.
La literatura también ha demostrado que los partidos marxistas logran la simpatía de las personas más desfavorecidas y disconformes con el funcionamiento del sistema político y económico. Quienes experimentan una baja calidad de vida tienden a rechazar las propuestas de partidos moderados o tradicionales, siendo seducidos por proyectos de transformaciones profundas. Estudios previos han confirmado que los simpatizantes de partidos marxistas son ciudadanos insatisfechos con el funcionamiento de la democracia, quienes optan por votar hacia estos en modo protesta contra la clase política tradicional16. La evidencia también respalda una mayor simpatía por la izquierda radical entre los más pobres. En el caso del partido alemán Die Linke (La Izquierda), su base de apoyo está reflejada en las personas desempleadas y de menores ingresos17. También, se identificó que los votantes de izquierda son "más propensos que otros votantes a expresar preocupación por las desigualdades económicas y a favorecer la intervención gubernamental para reducir dichas disparidades"18. La inseguridad laboral, como el contrato temporal y los bajos sueldos, también es un factor altamente explicativo para comprender el voto hacia la izquierda radical19. Mientras la derecha radical ha fortalecido sus bases electorales oponiéndose a la migración o apostando por mayor combate a la delincuencia, los partidos marxistas han obtenido fuerza entre las personas que temen por su futuro laboral20.
El PC en el movimiento sindical
En 1990, Chile volvió a la democracia tras 17 años de dictadura militar encabezada por Augusto Pinochet (1973-1990). Las principales coaliciones que dominaron la esfera política fueron Alianza (derecha) y Concertación (centro izquierda). Por su parte, el PC no formó parte de la Concertación y se enfrentó severas dificultades para obtener puestos de representación popular dado las reglas electorales de ese entonces. Gracias a que el sistema electoral era binominal, los comunistas carecían de posibilidades de lograr un escaño en el Congreso Nacional ya que la Concertación y Alianza fueron los dos bloques que ocuparon los dos escaños distritales. Sin embargo, logró involucrarse fuertemente dentro del mundo sindical, constituyéndose como un partido conectado con las demandas populares21.
Los gobiernos de la Concertación mantuvieron varios aspectos de la política económica y laboral neoliberal de la dictadura, motivando al PC a ser una fuerza opositora de izquierda. Si bien en el siglo pasado su principal foco de movilización eran los obreros mineros e industriales, en el siglo XXI se encargó de incluir a trabajadores no manuales como profesionales de la salud, oficinistas o profesores22. La opción por movilizar a este tipo de trabajadores se debe a que el modelo económico instaurado en dictadura perjudicó a la industria nacional, disminuyendo la cantidad de obreros manuales. Por otro lado, creció la cantidad de profesionales y trabajadores terciarios, debiendo adaptarse a la nueva clase trabajadora chilena.
Desde fines de los 1990 el PC logró ocupar cargos relevantes en organizaciones sindicales. En 1995 logró conquistar la presidencia del Colegio de Profesores y en 1998 la presidencia de la CUT, la principal organización gremial docente y la mayor multisindical chilena respectivamente23. Además, militantes comunistas tuvieron presencia en una huelga de trabajadores del Carbón en 1998, demostrando que el movimiento sindical había recobrado fuerza24.
Pese a que en el año 2000 el PC perdió la presidencia de la CUT con el triunfo del entonces socialista Arturo Martínez, siguió ocupando puestos importantes en la multisindical. Desde el 2007, Chile experimentó una revitalización del movimiento de los trabajadores. Desde ese periodo, hubo numerosas protestas de trabajadores mineros, forestales y salmoneros, donde el PC tuvo presencia25. Los comunistas también tuvieron presencia en importantes movilizaciones laborales como las de Forestal Arauco, Aguas Claras y la de los trabajadores contratistas de CODELCO26.
También, el PC lideraba la Confederación de Trabajadores del Cobre con Danilo Ahumada, liderazgo que se mantuvo con el triunfo de Cristián Cuevas en 2007.
En 2012, el PC volvió a conseguir la presidencia de la CUT con el triunfo de Bárbara Figueroa. La elección de Figueroa fue un hito histórico, puesto que fue la primera mujer en ocupar la presidencia de la multisindical. Cuando asumió la presidencia de la CUT, Figueroa consideró que en Chile vendría un nuevo ciclo político donde debía fortalecerse la organización social y sindical27.
Bajo la presidencia de Bárbara Figueroa, la CUT participó activamente en movilizaciones de trabajadores, pero también colaboró dentro de la institucionalidad formal. La multisindical colaboró en la elaboración de la reforma laboral impulsada por Michelle Bachelet en su segundo gobierno (2014-2018)28. Aunque la propuesta de la CUT tuvo varias modificaciones por presiones de la oposición y gremios empresariales, la reforma permitió ampliar la negociación colectiva, poner fin a los reemplazos por huelgas y más transparencia financiera de las empresas hacia sus trabajadores29. En cuanto a la movilización de los trabajadores, la CUT convocó paros generales y logró movilizar a miles de obreros30. En 2021, Figueroa fue derrotada en las elecciones internas de la CUT por el socialista Daniel Silva, marcando el fin de 8 años del PC al mando de la multisindical. Sin embargo, la CUT aún cuenta con militantes comunistas en importantes cargos dentro en su comité ejecutivo, como Eric Campos (secretario general) y Karen Palma (vicepresidenta de la mujer e igualdad de género).
El PC también tuvo la presidencia del Colegio de Profesores desde 2007 a 2017 bajo el liderazgo de Jaime Gajardo. Durante su presidencia, el Colegio de Profesores fue fiel simpatizante del movimiento estudiantil, participando activamente en protestas secundarias y universitarias. El Colegio de Profesores también destacó por mostrarse crítico al modelo educativo conservado de la dictadura y al Sistema Nacional de Evaluación del Desempeño. Por estos motivos, se acusó que el liderazgo comunista radicalizó a la organización gremial y la alentó a los profesores a no cumplir con sus obligaciones docentes31. El Colegio de Profesores destacó por tener presencia en las multitudinarias movilizaciones docentes de 2015 y 2019, donde algunas duraron casi 2 meses exigiendo mejoras laborales y cambios en el sistema educativo. En 2017 el Partido Comunista perdió la presidencia del Colegio de Profesores con el triunfo de Mario Aguilar. No obstante, el liderazgo comunista dentro de la organización gremial ayudó a que ésta obtuviera mayor notoriedad y se fortaleciera la lucha docente. De hecho, el Presidente Gabriel Boric designó en 2023 como ministro de educación al profesor Nicolás Cataldo, quien es militante comunista y miembro del Colegio de Profesores.
La presencia del PC en el mundo sindical no se limitó a la CUT y el Colegio de Profesores. Desde los 1990, también han influido dentro de la Confederación Nacional de los Trabajadores de la Salud (Confenats) y en la Asociación de Empleados Fiscales (ANEF). El PC presidió la Confenats en los primeros años posteriores al fin de la dictadura con el liderazgo de Mario Cabrera, donde la sindical realizó masivas manifestaciones32. Pero además de la presidencia, los comunistas componían el 50% del directorio nacional para 199533. No obstante, debido a problemas de personalismo, los comunistas no lograron volver a presidir la Confenats, pasando a ser dirigidos por militantes concertacionistas. Pero la Confenats aún cuenta con militantes comunistas ejerciendo importante influencia, como su vicepresidenta Karen Palma, quien ha logrado connotación pública al dirigir marchas en contra de los despidos de trabajadores del Ministerio de Salud en 202334. Por otro lado, tras 73 años de existencia de la ANEF, en 2016 un militante comunista logró ser electo su presidente, Carlos Insunza, quien lideró la sindical hasta 201835. Aunque en estas organizaciones la influencia del PC se experimentó en menor grado que en la CUT o el Colegio de Profesores, sirven para reflejar cómo los comunistas han logrado mostrarse como actores influyentes dentro del movimiento laboral.
Como se evidenció, el PC logró tener gran presencia en el movimiento sindical desde los años 1990, espacio que le fue útil para obtener notoriedad pública y ser invitado a participar en la política formal. Aunque en Chile las tasas de sindicalización son bajas, el liderazgo del PC dentro del mundo sindical puede ser clave para comprender su despegue en los últimos años. Pese a que la CUT tiene vínculos más fuertes con empleados públicos y profesores que con obreros del sector privado36, los trabajadores de otros sindicatos reconocen el potencial que tiene la CUT para apoyar sus demandas laborales gracias a su fuerza a lo largo del país37. Un estudio previo demostró que en Chile los participantes de protestas laborales tienden a tener bastante cercanía hacia un partido político, lo que no es muy común en otro tipo de manifestaciones38. Los sindicatos suelen persuadir a sus votantes para que voten por el partido que los dirige, lo que es vital para que el partido tenga incidencia dentro de la institucionalidad, fortalezca redes y logre sus objetivos39. De esta forma, la dirigencia del PC en estas sindicales puede ser un fuerte indicio para deducir lealtades partidarias comunistas. La CUT ha defendido propuestas laborales que benefician a los trabajadores, como la reducción de jornada laboral a 40 horas40 y el incremento del sueldo mínimo41, lo que probablemente incida en lograr la adhesión de las personas beneficiadas de estas políticas públicas.
Influencia entre las juventudes universitarias
En Chile, las universidades ocupan un gran rol político. Muchos políticos comenzaron su carrera militando o creando alguna organización universitaria42. Los ejemplos más ilustrativos serían el surgimiento del MIR en la Universidad de Concepción o la Falange Nacional y la UDI en la Pontificia Universidad Católica.
Durante la dictadura militar, la educación universitaria sufrió dos golpes. Por un lado, la dictadura implanta un modelo educativo de mercado, donde la educación pasa de ser financiada por el Estado a ser autofinanciada por los mismos estudiantes. Por otro lado, el movimiento universitario fue duramente reprimido y se cerraron centros de alumnos para imponer las organizaciones del régimen43. Sin embargo, en la década de los 1980 volvió la actividad política dentro de las universidades, destacando la fundación de la CONFECH, organización que reúne a varias federaciones estudiantiles. A fines de la dictadura, el movimiento universitario estuvo fuertemente ligado con la lucha por la vuelta democrática en el país, alineándose con los demás movimientos populares44.
Tras el retorno democrático, el movimiento universitario se debilitó y muchas federaciones cesaron su actividad. En este contexto, la sección juvenil del PC, las Juventudes Comunistas (JJCC), reactivaron las federaciones estudiantiles en conjunto con organizaciones de izquierda independientes45. Estas organizaciones pretendían democratizar los espacios universitarios, criticar el autofinanciamiento, defender la educación pública y expandir la educación superior46. Donde las JJCC tuvieron mayor presencia fueron la Universidad de Chile (UCH) y la Universidad de Santiago de Chile (USACH). Por otro lado, en la Pontificia Universidad Católica (PUC), los comunistas tenían pobres resultados gracias a la fuerte influencia de la derecha en su interior47. Aunque en un principio la mayoría de los movimientos estudiantiles de izquierda se concentraban en las universidades estatales, a fines de los 1990 la CONFECH atrajo a universidades privadas. Un reflejo de la adhesión universitaria hacia las JJCC, se encuentra en que estas presidieron la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile desde 1995 hasta el 2003. Los militantes de la JJCC que presidieron la FECH durante tal periodo fueron Rodrigo Roco, Marisol Prado, Iván Mlynarz, Álvaro Cabrera y Julio Lira48. Cabe precisar que entre el 2000 y el 2001, la FECH fue liderada por Rodrigo Bustos. Si bien Rodrigo Bustos no era militante comunista, más bien se identificaba como independiente de izquierda, compitió bajo la lista de las JJCC. Las JJCC también lograron presidir la Federación de Estudiantes de la USACH bajo el liderazgo de Jeannette Jara, Héctor Fuentes, Marcos Barraza y Alejandra Placencia49.
Si bien las JJCC lograban gran adhesión dentro de las universidades, los líderes del partido prefirieron enfocarse más en el movimiento sindical50. Pero tanto el PC como todo el resto de las fuerzas políticas comenzaron a simpatizar con el movimiento estudiantil tras las masivas movilizaciones de estudiantes secundarios de 200651. La política universitaria no conquistaría fuerza hasta el estallido de las masivas protestas universitarias de 2011. Pese a que la CONFECH afirma que el movimiento universitario se aparta de los partidos políticos52, las juventudes militantes lograron gran protagonismo. Líderes estudiantiles comunistas como Camila Vallejo y Karol Cariola irrumpieron en el espacio público, impulsando sus carreras políticas y facilitando su llegada al Congreso. En 2011, las JJCC comenzaron a obtener representación en importantes universidades chilenas, como la USACH, la UMCE, la Federico Santa María, la Católica del Maule, la Diego Portales, la de Humanismo Cristiano, la de Tarapacá, la de Antofagasta, entre otras53. Dentro de lo ocurrido en 2011, se destaca que el PC experimentó "una clara renovación de cuadros y un notable empoderamiento de las Juventudes Comunistas a nivel de la estructura partidaria nacional"54, lo cual se puede ver reflejado en su expansión conquistando centros estudiantiles.
Posterior a 2011, el movimiento estudiantil perdió fuerza. Entre las posibles explicaciones, se ha sostenido que la participación de líderes políticos en instituciones formales, así como el cumplimiento de las demandas, ha contribuido a mitigar la intensidad de la lucha callejera55. Michelle Bachelet en su segundo gobierno incluyó al PC dentro de su coalición, la Nueva Mayoría, lo cual es efecto de la gran incidencia comunista en el movimiento estudiantil. El PC contribuyó a elaborar el programa de gobierno de Bachelet impulsando la gratuidad universitaria56. Sin embargo, la CONFECH siguió funcionando como una organización autónoma a la política convencional y las JJCC tuvieron que lidiar con críticas de otras fuerzas de izquierda universitaria al involucrarse en la institucionalidad formal57. Pero, gracias a la inclusión comunista, en 2015 se logra aprobar el acceso a la gratuidad universitaria para el 50% de los estudiantes más pobres matriculados en una universidad acreditada. Con el tiempo, la gratuidad ha ido expandiéndose a varias universidades y ha permitido que una gran cantidad de alumnos de familias vulnerables logren acceder a la educación superior. La aprobación de la gratuidad también trajo beneficios políticos al PC, ya que logró promulgar una política pública eficazmente, cosa que no habían logrado desde el siglo XX58. Gracias al apoyo político de los comunistas al gobierno y el cumplimiento de la gratuidad universitaria, la intensidad del movimiento universitario se debilitó. No obstante, se postula que el legado de las masivas movilizaciones universitarias fue abrir un espacio de socialización en la izquierda universitaria que generó redes, sentidos comunes y valores compartidos que beneficiaron el apoyo por grupos concretos59. Gracias a tal unión, las JJCC han ocupado gran parte de federaciones universitarias y han expandido su presencia dentro de la izquierda juvenil.
Las JJCC hasta el día de hoy generan gran simpatía dentro de las universidades. En 2023, las JJCC estaban involucradas en las federaciones estudiantiles de las siguientes universidades: Universidad de Antofagasta, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Universidad de Valparaíso, Universidad de O'Higgins, Universidad Austral, Universidad de Magallanes, Universidad de Chile y Universidad de Santiago60 y en 2024 en la Universidad Alberto Hurtado. Sin embargo, ¿Cómo las JJCC logran simpatía estudiantil dentro de un movimiento debilitado? Una posible explicación es su adaptación a las nuevas ideas de izquierda. Estas ideas se caracterizan por expandir su comprensión de conflictos sociales más allá de la lucha de clases, integrando la lucha contra el racismo, el machismo, la contaminación ambiental, entre otras, compatibilizando estas luchas con un fuerte descontento al modo de producción capitalista61.
Identificación partidaria comunista
Explorar la base de simpatizantes del PC es una tarea difícil. La mayoría de los estudios que analizan la base de simpatizantes hacia algún partido usan encuestas de opinión pública, pero en Chile la gran mayoría de las encuestas arrojan un muy bajo porcentaje de identificación comunista. Por nombrar dos ejemplos, la encuesta CEP de junio-julio de 2024 señala que 29 personas se identifican con el PC (2%), mientras que en la encuesta Pulso Ciudadano de la misma fecha 35 personas (3%). Obviamente, estas cifras son demasiado bajas para obtener tendencias que permitan descifrar al simpatizante comunista.
No obstante, el Estudio Longitudinal Social de Chile (ELSOC) elaborado por el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES) otorga una cantidad considerable de entrevistados que señalan identificarse con el PC. En este estudio, se entrevistaron presencialmente alrededor de 3000 personas cada año desde 2016 hasta 2022, indagando sus opiniones sobre diversos temas sociales, políticos y económicos. La muestra total de la encuesta contiene 18035 entrevistados distribuidos en 137 comunas. Su base de datos se encuentra pública en el sitio web del COES.
En la pregunta sobre identificación partidaria, se revela que de las 15295 personas que respondieron, 454 señalan identificarse con el PC. Si bien la cantidad de partidarios del PC tan solo representa el 3%, estas 454 personas permitirán obtener una aproximación de la base simpatizante comunista según sus atributos sociodemográficos y convicciones políticas. Estos factores se encuentran graficados en la Figura 1.
Según los datos obtenidos, el 59% de las personas que dicen identificarse con el PC son mujeres, mientras que el 41% son hombres. Esta gran cantidad de simpatizantes femeninas puede explicarse por su trayectoria histórica, los liderazgos femeninos dentro del partido o por su enfoque crítico hacia la estructura patriarcal. Un estudio sobre mujeres comunistas señala que ellas se aventuraron a militar en el partido gracias a la proyección que el PC tenía sobre los valores tradicionales de género62. Según este estudio, las mujeres no militaban en el PC por defender los intereses tradicionales ni por velar por su familia, sino que dentro del partido conseguían una identidad propia por fuera del espacio doméstico. En su propia declaración de principios, el PC señala que excluyen de sus listas a "quienes tengan posiciones sexistas y ejerzan violencia de género". Además, el partido cuenta con innumerables liderazgos femeninos, encarnados por mujeres como las diputadas Karol Cariola, y Daniela Serrano, la ministra Camila Vallejo, la senadora Claudia Pascual y la primera presidenta del partido Gladys Marín63.
Respecto a la ocupación, la figura 1.B revela que el 65% de los simpatizantes comunistas se encuentran trabajando, el 23% se dedica al trabajo doméstico, el 8% está inactivo, el 7% desempleado y el 6% estudia. Estos datos revelan que la gran mayoría de adherentes al PC son trabajadores, quienes son el principal público objetivo de este partido. Probablemente, el involucramiento del PC en el mundo sindical, liderando organizaciones como la CUT o el Colegio de Profesores, ha incrementado su adhesión por parte de los trabajadores, sobre todo entre los profesionales. Aunque se describió la influencia de las JJCC en las universidades, los resultados de la encuesta demuestran que tan solo el 6% de los simpatizantes del PC estudian.
La figura 1.C señala que el 40% de los identificados con el PC tienen entre 31 y 50 años, el 36% más de 50 y el 24% entre 18 y 30 años, demostrando que el 76% de los adherentes al PC no son jóvenes sino personas adultas y mayores. Esto coincide con el hecho de que la mayoría de los simpatizantes del PC se encuentran trabajando mientras que la menor parte estudiando. Otra posible explicación se deba a la tradición histórica del partido, dado que existe desde hace más de 100 años y fue uno de los más populares en el siglo XX, manteniendo la simpatía de quienes lo votaban años atrás.
El 42% tiene educación superior, el 42% secundaria, el 12% primaria y tan solo el 1% ninguna. Es notable que una parte importante de la base de adherentes al PC cuentan con educación superior, ya sea universitaria o técnica. Estos datos concuerdan con el argumento que sostiene que la izquierda contemporánea logra mayor adhesión entre los profesionales64. Pero no es menor que la mayor parte de sus simpatizantes cuenten con enseñanza secundaria, quienes suelen ocuparse en empleos poco cualificados y de menores salarios.
Es destacable que el 67% se identifique como clase baja, el 31% como clase media y solo el 2% como alta. Resulta curioso observar que, aunque una importante parte de los adherentes al PC tenga estudios universitarios, la mayoría se identifica como pobre. Esto refleja que la base simpatizante del PC se compone por chilenos que consideran tener una baja calidad de vida o no estén satisfechos de su propia situación en la sociedad.
Como es esperable, el 69% de los identificados con el PC son de izquierda, mientras que el 21% se identifica de centro, el 4% de derecha y el 6% de ningún espectro político. No es sorprendente que la mayoría de sus adherentes sean izquierdistas, dado que este partido siempre se ha presentado como defensor de los intereses de los trabajadores posicionándose a la izquierda de la Concertación. Es llamativo que un 21% de sus simpatizantes señale identificarse al centro, reflejando que también hay personas más moderadas políticamente dentro de su base adherente.
Quienes han explorado los determinantes de apoyo hacia partidos marxistas, han demostrado que sus bases simpatizantes se encuentran entre personas descontentas con la situación económica dado que reciben menores salarios, se quejan de las desigualdades estructurales y rechazan el modelo socioeconómico imperante65. En la encuesta ELSOCCOES, se pueden examinar algunas opiniones sobre temas socioeconómicos y políticos.
La Tabla 1 presenta el porcentaje de personas identificadas con el Partido Comunista (PC) que manifiestan estar de acuerdo o en desacuerdo con diversas afirmaciones, así como el nivel de conflicto y la intensidad de la rabia percibida en relación con diferentes temas. Los datos muestran una gran percepción de lucha de clases entre los adherentes al PC, reflejados en el 68% y el 73% que considera que existe mucho o bastante conflicto entre personas de clase alta y baja y entre empresarios y trabajadores respectivamente. En cuanto a los grados de rabia, el 87% considera que siente mucho o bastante sobre los niveles de desigualdad en Chile y 92% frente al costo de la vida. El 94% de los adherentes del PC considera estar de acuerdo en que todos deben tener igualdad de oportunidades y el 87% considera que el cambio social es posible. Respecto a la afirmación "Las personas son recompensadas por sus esfuerzos", tan solo el 17% señala estar de acuerdo mientras que el 65% está en desacuerdo. Sobre "pagar más impuestos para darle más a quien tienen" el 60% señala estar de acuerdo. En base a estas cifras, se puede comprobar que efectivamente los simpatizantes del PC son personas críticas y descontentas con el funcionamiento socioeconómico de Chile y tienen concepciones altamente conflictivas sobre la estructura social.
Si bien Chile ha experimentado mejoras en indicadores macroeconómicos como el PIB, desempleo, inflación y gini, una gran parte de la población se considera poco satisfecha con su vida, lo que sería un reflejo de un gran malestar social66. Gracias a los datos de la encuesta ELSOC-COES, se puede observar que los comunistas han logrado conquistar la simpatía de aquellos chilenos que se muestran disconformes con el funcionamiento socioeconómico. Si bien los datos demuestran que una considerable parte de sus simpatizantes cuentan con educación universitaria, la gran mayoría se percibe como clase baja y muestran opiniones bastante pesimistas sobre la desigualdad, el costo de la vida y la relación entre clases sociales. Aunque el simpatizante comunista no sea pobre, tiende a concebirse como tal y tiende a ser más pesimista.
Desempeño electoral del PC (1992-2024)
Aunque tras el retorno a la democracia el PC tuvo escasa representación política en las instituciones formales, mediante alianzas estratégicas y un clima favorecido por asuntos coyunturales, el PC actualmente goza de un desempeño electoral que lo posiciona como un actor clave dentro de la política chilena. Debido a que el sistema de partidos en Chile es multipartidista, el PC ha tenido que unirse a coaliciones con otras fuerzas de centro izquierda para lograr representación en la institucionalidad de la república.
Tras el fin de la dictadura militar (1973-1990), los partidos Socialista (PS), por la Democracia (PPD), Radical (PR) y la Democracia Cristiana (DC) lideraron la alianza «Concertación de Partidos por la Democracia», coalición a la que el PC estuvo al margen. Mientras la Concertación apostaba por realizar cambios graduales negociando con la derecha, los militares y los sectores empresariales, el PC sugería acabar con toda la institucionalidad política y económica heredada de la dictadura67. Bajo el primer gobierno democrático, liderado por Patricio Aylwin (DC), el PC tomó una postura «independiente constructiva», siendo exógenos y críticos al conglomerado oficialista68. Si bien los comunistas consideraban que Aylwin habría realizado esfuerzos para avanzar en temas de Derechos Humanos, criticaron arduamente a la Concertación por no profundizar lo suficiente en realizar cambios sociales ni en enjuiciar a los cómplices de la dictadura. Debido a estas críticas, los comunistas "fueron duramente descalificados, acusados de falta de realismo, irresponsabilidad política, incapacidad de comprender los cambios que supuestamente habría sufrido el país"69.
La primera elección donde el PC compitió tras el retorno democrático fue la municipal de 1992. En esta elección, la mayoría del espectro político proyectaba que el PC tendría tan bajos resultados que se extinguiría70. Sin embargo, gracias a su campaña territorial y su discurso disruptivo, lograron más de 400 mil votos, 35 concejales y 1 alcalde. Con estos resultados, la Concertación no volvió a subestimar el peso político del comunismo en Chile. Cabe mencionar que para las elecciones municipales tan solo se escogían concejales más no alcaldes. Para la elección de concejales, esta se realiza mediante sistema D'Hondt, donde el concejo municipal elegía como alcalde al concejal más votado.
Para 1993, el PC se enfrentó a su primera elección legislativa y presidencial, donde enfrentaron por primera vez a las dificultades dadas por el sistema binominal. Aunque los resultados del PC no fueron despreciables, no lograron obtener ningún senador ni diputado. Para la elección presidencial apostaron por el sacerdote Eugenio Pizarro, quien apenas logró el 4% de los votos.
En las elecciones legislativas de 1997, tampoco logró obtener ningún congresista, pese a obtener un desempeño electoral mucho mejor71. En las posteriores, de 2001 y 2005, el PC tuvo un desempeño estable en la elección de diputados pero más bajo en la elección de senadores, sin conseguir ningún congresista72.
En la elección presidencial de 1999, el PC apostó por la candidatura de su secretaria general Gladys Marín, quien apenas logró el 3.19% de los votos. Mientras tanto, la Concertación y Alianza pasaron a segunda vuelta con Ricardo Lagos y Joaquín Lavín respectivamente. El PC no se decantó por apoyar la figura de Ricardo Lagos, llamando a votar nulo en tal elección, aunque este llamado tuvo escaso eco73. Así, el PC nunca fue muy afín al gobierno de Lagos, siendo uno de sus actores más críticos desde la izquierda chilena.
En las elecciones municipales, el PC iba perdiendo progresivamente votos y concejales. Un estudio previo sostiene que la menor votación por el PC en los años 1996 y 2000 se debe al incremento electoral del Partido Humanista (PH)74. Bajo el contexto de disconformidad con la gestión de Lagos en temas económicos y de derechos humanos, en 2004 el PC se alió con el PH en el pacto «Juntos Podemos». La necesidad de crear dicha coalición, según el PC, era formar una alternativa política en contra del modelo neoliberal, evitando cualquier apoyo posible a la Concertación75. 2004 también fue el año en que los alcaldes comenzaron a ser electos por voto directo y mayoría simple. Como muestra la figura 2, este pacto mejoró el desempeño electoral del PC en 2004 y logró más concejales que en 1992. Para la elección municipal de 2008, el PC se mantuvo en pacto con el PH y de manera informal acordó con la Concertación no competir en comunas claves para los concertacionistas a cambio de que ellos no presentaran candidatos en comunas claves para los comunistas. Este pacto estratégico ayudó a que el PC tuviera mejor desempeño electoral presentando menos candidatos76. Pero en la elección municipal de 2008 no ocurrió el primer acercamiento entre el PC y la Concertación. Anteriormente, los comunistas habían dado respaldo a la candidatura de Michelle Bachelet (PS) para el balotaje presidencial de 2006. Pero el PC cedió este respaldo a cambio de ciertas condiciones, donde se incluye el cambio de sistema electoral binominal a proporcional en las elecciones legislativas. Aunque la Concertación quiso llevar a cabo esta reforma desde el Senado, no lo lograron por falta de quórum, motivando un mayor acercamiento al PC para que este cambio sea posible.
Para las elecciones legislativas de 2009 la Concertación incluyó a los comunistas en su lista electoral bajo el nombre: «Concertación y Juntos Podemos más Democracia». La unión con la Concertación resultó beneficiosa para el PC, dado que logró volver al Congreso con el triunfo de 3 diputados. Los diputados comunistas electos fueron Hugo Gutiérrez, Lautaro Carmona y Guillermo Teillier. De cara a la elección presidencial de ese mismo año, el PC decidió apoyar la candidatura de Frei Ruiz-Tagle, quien fue derrotado por el derechista Sebastián Piñera.
Bajo el gobierno de Sebastián Piñera (2010-2014), se produjeron las masivas movilizaciones estudiantiles de 2011. Esta movilización ciudadana favoreció al PC otorgando un clima político caracterizado por el cuestionamiento al modelo económico neoliberal. Esto podría reflejarse en las elecciones municipales de 2012. En tal elección, el PC se presentó en la lista «Por un Chile justo», junto al PR, el PPD y la Izquierda Cristiana. Los resultados demuestran que el PC logró pasar de 45 a 92 concejales obteniendo una cantidad de votos similar a la elección de 2008 y mantuvo la misma cantidad de alcaldes aún con menor votación. Tras los resultados municipales, los comunistas proyectaron formar una coalición con la oposición a Piñera capaz de alcanzar un próximo gobierno, como lo señalaron: "Pensamos que esto abre perspectivas para una convergencia opositora en base a un programa único de gobierno, cuestión que también nosotros hemos planteado como iniciativa"77.
En 2013 el PC junto a la ex Concertación forman el pacto «Nueva Mayoría». Esta coalición llevó a Bachelet a un segundo mandato presidencial, lo cual fue un evento inédito, puesto que el PC no formaba parte de una alianza de gobierno desde la época de Salvador Allende. Así, el PC retomó su estrategia histórica de aliarse con otros partidos progresistas para enfrentar al avance de la derecha, estrategia que también los ayudó a evitar su marginalización política78. Esta coalición logró ser la más votada en la elección legislativa de 2013, donde el PC pasó de 3 a 6 diputados. Entre los candidatos comunistas que conquistaron un escaño en la Cámara de Diputados destacan las líderes estudiantiles Camila Vallejo y Karol Cariola y el sociólogo Daniel Núñez. Bajo esta coalición, el PC ocupo cargos ministeriales por primera vez desde 1973. Michelle Bachelet designó a Claudia Pascual como ministra de la Mujer y Equidad de Género y a Marcos Barraza como ministro de Desarrollo Social.
Aunque en la elección municipal de 2016 el PC tuvo menor desempeño electoral, la elección legislativa de 2017 volvió a dar resultados entusiastas para este partido, donde aumentó su cantidad de votos y logró 8 diputados. Para dicha elección, se estrenó el sistema electoral proporcional promulgado en 2015, donde se amplió la cantidad de escaños en ciertos distritos dependiendo de su densidad poblacional y se escogieron congresistas mediante el sistema D'Hondt. Este cambio en el sistema electoral benefició a otras fuerzas políticas al margen de la Ex concertación/Nueva mayoría y la derecha, destacando la irrupción del Frente Amplio, conglomerado que se venía formando desde diversos colectivos de izquierda por fuera de la institucionalidad.
En 2018, Piñera volvió a la presidencia y el PC se alejó de la Concertación/Nueva Mayoría para formar en 2019 una nueva coalición con fuerzas de izquierda menores llamada «Unidad para el Cambio». Esta nueva coalición se formó por tensiones y dificultades entre los partidos de centro izquierda para articular una alianza opositora al gobierno de Piñera.
En 2019, se desarrollaron masivas manifestaciones ciudadanas que demostraron el profundo descontento con el funcionamiento del modelo socioeconómico. Frente a tales manifestaciones, los comunistas declararon: "El Comité Central del Partido Comunista de Chile, (...), destaca y valora las multitudinarias movilizaciones y luchas sociales que se han abierto camino durante las recientes semanas"79. Bajo las masivas movilizaciones en Chile, se abrió un periodo de profundo cuestionamiento al orden socioeconómico imperante, donde el PC logró mejorar su desempeño electoral al capturar la simpatía de los chilenos críticos al sistema. Las manifestaciones condujeron a un proceso constitucional que se inició tras un plebiscito en 2020, donde el 78% votó a favor de cambiar la constitución y el 79% que sea redactada por una convención electa por voto popular.
Una primera señal del incremento electoral del PC se reflejó en las elecciones municipales de 2021. En tal evento, el PC obtuvo una cantidad récord de 157 concejales y 6 alcaldes. Lo más llamativo de dicho proceso electoral, fue el triunfo de la militante comunista Irací Hassler en la alcaldía de Santiago, consolidándose como la primera comunista en dirigir una de las comunas más emblemáticas de la capital chilena.
Dado que el PC se había alejado de los partidos de la Concertación, formó una alianza con los partidos del Frente Amplio denominada «Apruebo Dignidad», bajo la cual compitió en las elecciones legislativas y constituyentes de 2021. Para la elección de constituyentes, Apruebo Dignidad logró el 19% de la votación total, donde el PC obtuvo 285,216 votos y 7 candidatos electos. En las elecciones legislativas, el PC obtuvo niveles récord de votación conquistando 12 escaños en la Cámara de Diputados y 2 en el Senado. La llegada del PC al Senado no es menor, puesto que este partido no había logrado un senador electo desde las elecciones legislativas de 1973.
De cara a la elección presidencial de 2021, el PC apostó por candidatear al alcalde de Recoleta Daniel Jadue mientras el Frente Amplio al diputado Gabriel Boric. Pero tras una elección primaria, Jadue obtuvo el 40% de las preferencias y Boric el 60%, consolidándose como el candidato presidencial del PC y el Frente Amplio. Boric logró conquistar la presidencia a fines de 2021, donde el PC se constituyó como uno de los partidos clave dentro del nuevo gobierno, liderando importantes ministerios y subsecretarías.
En 2023 volvió a realizarse otra elección constituyente tras el fracaso de la propuesta elaborada anteriormente. En tales elecciones, el PC logró 791,533 votos, casi el triple de lo obtenido en 2021 y fue el partido de izquierda con la votación más alta80. Aunque solo triunfaron 2 candidatos comunistas, su militante Karen Araya fue la mujer más votada de todo el país con 487,549 votos. En tales elecciones, los partidos de la ex Concertación/Nueva Mayoría no lograron obtener ningún candidato, demostrando que los comunistas lograron ser una fuerza política mayor que la coalición de centro izquierda que anteriormente dominó la esfera política. Sin embargo, en esta elección la derecha obtuvo un aplastante triunfo con el 56% de los votos, sumando los obtenidos por el Partido Republicano y la coalición «Chile Seguro», compuesta por la UDI, RN y Evópoli. La propuesta constitucional elaborada en su mayoría por partidos de derecha fue rechazada por la ciudadanía con el 56% de los votos en contra.
En octubre de 2024 se realizaron nuevas elecciones municipales. Tras el buen desempeño de la derecha en la elección anterior, los partidos de la ex Concertación/Nueva Mayoría se unieron con los partidos de gobierno para presentarse en una lista única. Tras acuerdos y negociaciones, los partidos de centro izquierda e izquierda se unieron bajo el pacto «Contigo Chile Mejor». Esta coalición logró ser la más votada a nivel nacional, concentrando el 30% de los votos en alcaldías y el 41% en concejales. Sin embargo, el PC sufrió un retroceso electoral. Si bien los comunistas alcanzaron una votación récord en concejales con más de 600 mil votos, lograron escoger 52 menos candidatos que en 2021. De igual forma, el PC tan solo logró obtener dos alcaldías, representadas por Javiera Reyes en Lo Espejo, quien consiguió un aplastante 58% de los votos, y Fares Jadue en Recoleta, quien obtuvo el 36%. Una de las derrotas más duras fue la pérdida de la alcaldía de Santiago tras el triunfo de Mario Desbordes (RN), lugar donde el liderazgo de Irací Hassler realizó importantes esfuerzos en materia de seguridad ciudadana.
En base a estos datos, se puede observar que el PC logró superar su escasa relevancia política en los años 1990 para ser un actor de importante peso electoral. Seguramente, los hechos coyunturales como las protestas masivas de 2011 y 2019 fueron un factor clave para que el PC mejorara su desempeño electoral. Si bien la Concertación adjudicaba al PC incapacidad para comprender la actualidad, con el pasar de los años tomaron en consideración su fuerza para movilizar a los votantes más disconformes con el sistema socioeconómico. Así mismo, la alianza estratégica del PC con la ex Concertación, y actualmente con el Frente Amplio, le ha brindado la oportunidad de aumentar su representatividad en el Congreso y en los municipios beneficiándose de los votos acumulados por pacto.
Se ha demostrado que el PC tiene una base de adherentes consolidada por personas que se identifican como clase baja y ha logrado aumentar su popularidad en contextos de descontento social. Sin embargo, queda por demostrar si el PC logra mejor desempeño electoral en aquellos sectores más desfavorecidos. Gracias a los datos públicos del Servel y el Servicio de Información Municipal (Sinim), se establecerá la relación entre pobreza y población urbana para explicar el voto comunista. Para reflejar la fuerza electoral comunista a nivel local se usarán datos de elecciones a concejales, dado que en este tipo de elección el PC logra competir en más comunas que en las legislativas y en alcaldías. Se usarán datos de las elecciones municipales del 2012 al 2024, debido a que en este periodo PC logró tener un desempeño electoral mucho mejor que entre 1992 y 2008. Mientras entre 1992 y 2008 el promedio de concejales electos por el PC era 34, entre 2012 y 2024 fue de 109.
Las figuras 3 y 4 muestran predicciones marginales en base a los modelos de regresión lineal de la tabla 2, que exploran la relación entre el porcentaje de votos comunales obtenidos por el PC en elecciones de concejales y el porcentaje de población pobre y población que vive en zonas urbanas. No obstante, cabe destacar que los datos de pobreza vienen desde la encuesta CASEN, la cual ha sido criticada por considerar el nivel de consumo familiar contando los subsidios estatales y transferencias monetarias, sin considerar las dimensiones estructurales más profundas. Un estudio de la Fundación Sol estableció que una considerable parte de la población chilena necesita recurrir al endeudamiento debido a que el salario de un solo trabajador difícilmente los ayudaría a superar la línea de la pobreza81. De todos modos, este indicador servirá como un proxy para establecer si los votantes comunistas tienen un alto o bajo nivel de consumo. Los datos de la tabla 2 reflejan que las dos variables arrojan una significancia estadística del 99%, ofreciendo una alta capacidad explicativa.
Como se observa en la figura 3, se establece una relación negativa entre pobreza y votación comunista. Estos resultados pueden ser contradictorios con lo postulado anteriormente, dado que la encuesta ELSOC-COES reveló que quienes se identifican con el PC en su mayoría se consideran de clase baja. Se demuestra que este partido marxista no logra la adhesión de los sectores más desfavorecidos por el sistema socioeconómico imperante, lo cual contradice estudios previos82. Una posible explicación a este fenómeno radicaría en el atractivo comunista entre sectores con mejores niveles educativos y trabajos mejor pagados. Estudios previos han confirmado que las personas de niveles socioeconómicos más bajos tienden a participar menos en política y a desconfiar más de los partidos83. En cambio, los comunistas han logrado captar la simpatía de profesionales de la salud, educación, estudiantes universitarios y empleados públicos, lo que explicaría por qué logran mejor votación en sectores medianamente acomodados.
La figura 4 revela que el PC tiende a tener mucho mejor porcentaje de votación en las comunas urbanas. Este resultado está ligado al mostrado en la figura 3, dado que en los sectores urbanos es donde se concentra la mayor parte de los trabajadores vinculados al sector servicios, profesionales y estudiantes universitarios. Además, dentro de las ciudades se producen la mayoría de los hechos de movilización política, donde el PC logra participar como un actor clave que moviliza a importantes sindicatos y frentes estudiantiles. En cambio, los sectores rurales tienden a estar más alejados de la actividad política popular, dado que los valores sociales tienden a ser más conservadores y los partidos de izquierda no logran influenciar a los trabajadores agrícolas. Un estudio enfocado en la región de La Araucanía reveló que en los sectores rurales la derecha tiene mejores resultados electorales debido a la percepción de amenaza causada por los conflictos en la zona, miedo que es aprovechado por la derecha para ganar elecciones84.
Los resultados reflejaron que el PC tiende a tener mejor votación entre los sectores menos pobres y más urbanizados. De todos modos, en algunas comunas rurales y pobres el PC sí ha conseguido un porcentaje de votación considerable. Sobre su desempeño en comunas pobres, en las elecciones municipales de 2012, el PC obtuvo el 28% en Lebu, 17% en Curanilahue, 26% en Canela y 17% en Tomé. En 2016, alcanzó el 17% en Alhué, y en 2021 logró un 25% en Cerro Navia85. Respecto a las comunas rurales, en 2012, el obtuvo el 16% en Navidad, en 2021, el 10% en Alto Biobío, 29% en Canela, 12% en Putaendo, 17% en Pelluhue y en 2024, el 11% en Pirque86. Estas comunas se oponen a la tendencia y demuestran que los comunistas logran tener porcentajes de votación considerables en comunas estructuralmente desafiantes.
Conclusión
Este artículo tuvo por objetivo explorar los factores que explican el despegue político del PC en el Chile actual. Además, se analizó su base de adherentes partidarios y los factores sociodemográficos que explican su desempeño electoral. Mediante una extensa revisión bibliográfica y periodística, declaraciones del Partido, datos de encuestas y electorales, se pudo comprobar que el PC ha logrado consolidarse como un actor clave en la política chilena gracias a coyunturas sociales y coaliciones claves con otras fuerzas de centro izquierda. Pero, también se exploró la incidencia del partido dentro de organizaciones sindicales y universitarias, órganos donde los comunistas logran constituirse como actores relevantes por fuera de la institucionalidad republicana y forman lealtades partidarias. Sobre sus bases de simpatizantes, se pudo comprobar que sus adherentes son personas críticas al funcionamiento de la estructura socioeconómica, cuentan con estudios universitarios y secundarios y en su mayoría se identifica como clase baja. No obstante, los datos electorales revelan que el PC tiene mejor desempeño electoral dentro de las comunas con menores porcentajes de pobreza, lo que se explica por el atractivo de este partido para sectores compuestos por profesionales, empleados públicos y estudiantes universitarios. De esta forma, aunque el PC captura la simpatía de los sectores más críticos respecto a la estructura social, su base electoral no se compone de los más desfavorecidos por el capitalismo actual.
Este artículo contribuye a comprender cómo uno de los partidos más marginados de Chile tras el retorno a la democracia pasó de tener escasa influencia política a ser un actor clave. En los primeros años posteriores a la dictadura militar el PC tuvo que replantear sus principios ideológicos y enfrentarse a un panorama adverso, dado que fue considerado un partido incapaz de adaptarse a la nueva realidad. Pero los comunistas demostraron que ejerciendo influencia dentro de organizaciones sociales lograron superar la marginación política, motivo por el cual forman parte de numerosos cargos públicos y tienen una sólida base de simpatizantes y votantes.
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