Headnote
RESUMEN Objetivo: reconstruir la emergencia de la librería de izquierda Cinco Continentes en Colombia y explorar los pilares divulgativos de la librería: libros, películas y revistas, examinando su incidencia en la conformación de una cultura marxista en el país y su papel en la configuración de redes capilares de circulación de las obras marxistas en Colombia. Metodología: el trabajo se basa en fuentes orales y documentales, las cuales se interpretan a través del análisis crítico de fuentes. Originalidad: aunque se conocen distintos trabajos sobre el papel de las librerías, este artículo aborda una veta prácticamente desconocida por la historiografía colombiana: las librerías de izquierda y su papel en la contribución de una cultura marxista en Colombia. Igualmente, presenta una figura relativamente desconocida en la historiografía sobre la izquierda colombiana: Enrique Posada Cano, quien cumplió un papel intelectual clave en la difusión del pensamiento de Mao Tse-tung y lideró la formación de la librería. El trabajo representa una contribución a los estudios de la historia intelectual de la izquierda en Colombia. Conclusiones: el papel intelectual de Enrique Posada Cano como editor, traductor y difusor de las obras de Mao y fundador de la librería Cinco Continentes es de destacar. La librería tuvo incidencia en la conformación de una cultura marxista en el país, ya que recibía y distribuía el material proveniente de la China revolucionaría: las obras de Marx, Engels, Lenin, Stalin y Mao (en diferentes formas y tamaños). Cinco Continentes fue un eslabón del carácter trasnacional de la difusión de impresos chinos, ya que los maoístas consideraban un deber internacionalista difundir el pensamiento revolucionario por el mundo.
Palabras clave: circulación; difusión; intelectual; librería; maoísmo; revistas.
ABSTRACT Objective: To reconstruct the emergence of the leftist bookstore 'Cinco Continentes' in Colombia and to explore the pillars of the bookstore: books, films, and magazines, examining their incidence in the conformation of a Marxist culture in the country and their role in the configuration of capillary networks of circulation of Marxist works in Colombia. Methodology: The work is based on oral and documentary sources, which are interpreted through critical analysis of sources. Originality: Although there are various works on the role of bookstores, this article addresses a virtually unknown area in Colombian historiography: left-wing bookstores and their role in contributing to a Marxist culture in Colombia. Likewise, it presents a relatively unknown figure in the historiography on the Colombian left: Enrique Posada Cano, who played a key intellectual role in the dissemination of Mao Tse-tung's thought and led the formation of the bookstore. This work represents a contribution to the studies of the intellectual history of the leftin Colombia. Conclusions: Enrique Posada Cano's intellectual role as editor, translator and disseminator of Mao's works and founder of the Cinco Continentes bookstore is noteworthy. The bookstore had an impact on the formation of a Marxist culture in the country, since it received and distributed the material coming from revolutionary China: the works of Marx, Engels, Lenin, Stalin, and Mao (in different forms and sizes). Cinco Continentes was a link in the transnational character of the dissemination of Chinese print media, since the Maoists considered it an internationalist duty to spread revolutionary thought throughout the world.
Keywords: Bookstore; circulation; diffusion; intelectual; magazines; Maoism.
RESUMO Objetivo: reconstruir o surgimento da livraria de esquerda "Cinco Continentes" na Colômbia e explorar seus pilares de divulgação: livros, filmes e revistas, examinando seu impacto na formação de uma cultura marxista no país e seu papel na configuração de redes capilares para a circulação de obras marxistas na Colômbia. Metodologia: o trabalho baseia-se em fontes orais e documentais, interpretadas através da análise crítica das fontes. Originalidade: embora existam vários estudos sobre o papel das livrarias, este artigo aborda uma área praticamente desconhecida na historiografia colombiana: as livrarias de esquerda e seu papel na contribuição de uma cultura marxista na Colômbia. Também apresenta uma figura relativamente desconhecida na historiografia sobre a esquerda colombiana: Enrique Posada Cano, que desempenhou um papel intelectual fundamental na disseminação do pensamento de Mao Tsé-tung e liderou a formação da livraria. A obra representa uma contribuição para os estudos da história intelectual da esquerda na Colômbia. Conclusões: destaca-se o papel intelectual de Enrique Posada Cano como editor, tradutor e divulgador das obras de Mao e fundador da livraria Cinco Continentes. A livraria teve um impacto na formação de uma cultura marxista no país, pois recebeu e distribuiu material da China revolucionária: as obras de Marx, Engels, Lênin, Stalin e Mao (em diferentes formatos e tamanhos). Cinco Continentes foi um elo no caráter transnacional da disseminação de material impresso chinês, uma vez que os maoístas consideravam um dever internacionalista propagar o pensamento revolucionário pelo mundo.
Palavras-chave: circulação; difusão; intelectual; livraria; maoísmo; revistas.
(ProQuest: ... denotes non-USASCII text omitted.)
El intelectual maoísta Enrique Posada Cano cumplió un papel destacado en el proceso de recepción del pensamiento de Mao Tse-tung en Colombia. Su faceta como traductor, entendida por los chinos como la "tarea gloriosa", era una actividad especialmente valorada, ya que representaba para los chinos la difusión de lo más avanzado del pensamiento revolucionario. Asimismo, constituía un aporte de los amigos de China a la construcción del socialismo. Sus esfuerzos intelectuales también se materializaron en su labor como teórico y editor, especialmente en la fundación del sello editorial Margen Izquierdo y en la creación de la librería-distribuidora Cinco Continentes.
Aunque existen investigaciones sobre el papel de las librerías y el rol de los libreros en la circulación de obras progresistas, en el campo de los estudios marxistas y de la izquierda en general, solo disponemos de pasajes, menciones y apuntes concretos sobre las librerías de izquierda dentro de obras que tienen otro objeto. Este estudio aborda una veta prácticamente inexplorada por la historiografía colombiana: las librerías de izquierda y su papel en la contribución de una cultura marxista en Colombia. Presenta una figura relativamente desconocida en la historiografía sobre la izquierda colombiana: Enrique Posada Cano, quien desempeñó un papel intelectual clave en la difusión del pensamiento de Mao Tse-tung y lideró la formación de la librería. Este trabajo representa una contribución a los estudios de la historia intelectual de la izquierda en Colombia, ya que Cinco Continentes fue un proyecto asociado a la corriente maoísta de los Comités Democráticos Populares Revolucionarios.
En el primer apartado, se exponen algunos aportes del trabajo intelectual de Enrique Posada y el contacto con la China Popular. En la segunda parte, se reconstruye la trayectoria histórica de Cinco Continentes, "la librería de los chinos", como era conocida en ese tiempo en el contexto colombiano. Ulteriormente, se exploran los pilares divulgativos de la librería: libros, películas y revistas. Posteriormente, se analiza el papel de la librería como enlace para el movimiento popular, especialmente para las organizaciones campesinas. En el quinto apartado, se reconoce el papel simbólico de la librería, que fue notable en cuestiones de sociabilidad política, ya que sirvió de parapeto revolucionario y de punto de encuentro para la militancia. Finalmente, se examinan los factores que influyeron en su declive.
Es de destacar el papel intelectual de Enrique Posada Cano como editor, traductor y difusor de las obras de Mao, además de fundador de la librería Cinco Continentes, librería que tuvo incidencia en la conformación de una cultura marxista en el país, ya que recibía y distribuía el material proveniente de la China revolucionaría, incluyendo las obras de Marx, Engels, Lenin, Stalin y Mao, en diferentes formas y tamaños. Cinco Continentes fue un eslabón en la cadena trasnacional de la difusión de impresos chinos, dado que los maoístas consideraban un deber internacionalista difundir el pensamiento revolucionario por el mundo.
El papel intelectual de Enrique Posada y el contacto con China Popular
Enrique Posada creció en el seno de una familia antioqueña típica de mediados del siglo pasado en una ciudad de chimeneas y encierro feudal. Una Medellín, como la evoca en su relato Los años de la intriga, en la que se nacía matriculado, si no en Partido Conservador en el Partido Liberal, y en la que las fuerzas armadas solo eran una prolongación de las banderas partidistas.2 Sus primeros acercamientos con la izquierda los vivió siendo estudiante de secundaria del Liceo de la Universidad de Antioquia. Allí fue atraído por algunas ideas progresistas, en particular por el movimiento socialista que impulsaban Estanislao Zuleta, Mario Arrubla y Delimiro Moreno. Durante sus estudios secundarios, recibió la influencia de su profesor Gónzalo Arango, quien, además de introducirlo al cosmos del poeta César Vallejo, influyó en su postura contraria al costumbrismo y en su ruptura con todo cuanto en literatura oliera a tradición.3
Tras ingresar a la Universidad de Antioquia, de la cual sería expulsado posteriormente, terminó sus estudios de economía en la Universidad Nacional. En la academia antioqueña, constituyó el Cineclub Universitario de Medellín, de la Universidad de Antioquia. Allí mismo, fundó el suplemento "Nuestro Tiempo" en El Diario Liberal, en asociación con otros dirigentes universitarios. La idea era emprender un debate de largo aliento con el nadaísmo desde el punto de vista del marxismo.4 Aunque su conexión con las ideas de izquierda estuvo marcada por el acercamiento a Gonzalo Arango, rompió con la filosofía nadaísta de su preceptor. A este respecto, indica su demarcación con el nadaísmo:
yo no entro tanto en la izquierda, como izquierda ni como marxismo, sino a través del existencialismo, más que todo con mi profesor Gonzalo Arango. Estuve en la fundación del nadaísmo, pero nunca fui nadaísta. Más bien, conformé un grupo de oposición al nadaísmo. Con puntos de vista de izquierda, me distancié de mi maestro Gonzalo Arango y polemicé con él [...]. Pero el pensamiento Mao Tse-tung empiezo yo a mirarlo y a estudiarlo estando en China.5
Su ruptura definitiva con el nadaísmo, ideológica y personal, se produciría durante su estancia en Bogotá, debido, entre otras, a la quema de libros que solía realizar su mentor y máximo representante del nadaísmo, Gónzalo Arango, quien rechazaba las obras icónicas del romanticismo colombiano, como la María de Jorge Isaacs. En esencia, Posada Cano criticaba el nadaísmo al considerarlo una copia del surrealismo, sin asidero en la realidad colombiana, cuya concepción no se compadecía con lo que sucedía en el país.6
En 1963, mientras Posada se desempeñaba como secretario privado del ministro de Agricultura, supo que los chinos necesitaban expertos en temas relacionados con la enseñanza del español o la corrección de textos de la agencia de noticias Xinhua y de las Ediciones en Lenguas Extranjeras. Empero, Colombia no tenía relaciones diplomáticas con China y existía en el país una especie de estigma social a aquellas personas que visitaban el país asiático. Entonces, ¿cómo lograron contactarse con China personas como Enrique Posada Cano, que no eran militantes de ningún partido comunista o maoísta en la década del sesenta del siglo XX?
El vínculo de Enrique Posada Cano con China estuvo marcado por las vicisitudes de su tiempo, en las que la China Popular sufrió los embates de un bloqueo imperialista en distintos frentes. En ese año, algunos intelectuales fueron contactados por la Embajada de China en La Habana, en la cual figuraban otros colombianos, como Luis Villar Borda, y viajaron como parte de una delegación invitada por el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos.7 El primer viaje a China se concretó en 1965, realizando una de las escalas en México, donde la doctora Virginia Chapa8 los puso en contacto con el representante de Xinhua/Agencia de noticias Nueva China, quien les entregó un estipendio para llegar a Tokio y una carta de presentación para el corresponsal de noticias en Hong Kong.9 Sin embargo, el puente por Cuba fue de vital importancia para el enlace de simpatizantes y revolucionarios con la China socialista, pues un año después del triunfo de la Revolución cubana, Cuba fue el primer país latinoamericano que estableció relaciones diplomáticas con China.
Los viejos amigos de China y la tarea gloriosa
Muchos de los intelectuales que fueron invitados a China acudieron a este país a ayudar a los chinos en la construcción de la sociedad socialista. Se desempeñaron en múltiples funciones; además de traductores, correctores de estilo, también enseñaban el idioma español. Como muchas otras personalidades en el mundo, Posada Cano fue atraído por el triunfo de la Revolución China (1949) y el establecimiento del socialismo en ese país. Le seducían muchas cosas del país asiático: "quería China para ver cómo se armó una sociedad distinta a la colombiana: con el aura de la justicia social. Descomponer las piezas de esa metáfora, ver de cerca a ese hombre-dios compositor de la sinfonía: Mao".10
Durante su primera estadía en China (1965-1969), Posada Cano se vinculó en el Buró Central de Traducciones y Publicaciones de las obras de Mao Tse-tung y otros líderes chinos. De hecho, durante parte de la década del setenta, el intelectual colombiano jugó un importante papel intelectual en la traducción y difusión del pensamiento de Mao Tse-tung en Colombia. Estando en China, en febrero de 1965, Enrique Posada Cano trabajó como especialista de la lengua castellana, cuya labor se encaminaba a la formación de diplomáticos destinados a España y América Latina. Inicialmente, su lugar de residencia fue el famoso Hotel de la Amistad de Pekín. En este lugar, se hospedaba una parte de las delegaciones que visitaban y trabajan en China. Allí compartió estadía e intercambió labores con intelectuales europeos y latinoamericanos como Fausto Cabrera, Fernando Granda, Ricardo Samper, Héctor Valencia Henao, Jorge Leyva, Alfonso Graiño, Ana de Graiño, Osvaldo Reinoso, Robinson Rojas, Efraín Morote, Antonio Díaz Martínez, entre otros. Posteriormente, Posada Cano estuvo ligado al Buró Central de Traducciones y Publicaciones.
Muchos de estos intelectuales se comprometieron con los chinos en la tarea gloriosa: la difusión por todo el mundo del pensamiento de Mao Tse-tung. Esta labor formaba parte de los esfuerzos de los chinos por desplegar una política internacional de divulgación de las ideas revolucionarias. Asimismo, el Estado socialista chino (1949-1976) dedicó ingentes esfuerzos económicos y materiales para organizar la publicación y traducción a distintos idiomas de las obras de Mao Tse-tung y de sus principales dirigentes. Esta empresa puede ser entendida a partir del planteamiento de la historiadora Adriana Petra, que sustenta la idea de una "internacional de papel" para explicar la importancia de la actividad editorial dentro de un partido, así como su carácter trasnacional.11 En este sentido, la actividad del Partido Comunista de China (PCCh) trazó como objetivo la divulgación y distribución sistemática y organizada de las ideas revolucionarias por el mundo entero.
Especialmente, la labor de traducción y difusión del pensamiento de Mao fue considerada por los chinos como una "tarea gloriosa", porque el pensamiento de Mao representaba la cumbre del pensamiento revolucionario.12 La labor desempeñada por traductores y difusores del pensamiento de Mao Tse-tung significaba para los chinos la entrada en la categoría de "viejos amigos" que en la memoria china estaba inscrita como aquellas personas que aportaban a la construcción del socialismo. 13 A este respecto, Enrique Posada Cano comenta que, cada vez que visitaba China, los chinos le insistían en la importancia de la tarea gloriosa. Él, junto a un equipo de traducción integrado por algunos latinoamericanos, europeos y chinos, tradujo al español y otros idiomas varios textos de Mao Tse-tung, en especial el tomo V de sus obras escogidas.
La labor de traducción ayudó a romper el cerco que el imperialismo tendió en torno a China y que la sometió a aislamiento, con lo cual obstaculizaba el conocimiento sobre su realidad. Con todo, los traductores no actuaron pasivamente ante al estímulo externo de la Revolución China ni fueron un instrumento de las políticas chinas para propagar las ideas revolucionarias. La época y el ambiente mundial favorable a la revolución se mezclaron con la actitud, disposición y el papel consciente que los sujetos asumieron en la defensa de un ideal revolucionario. De hecho, Posada Cano dejó lo claro: "fuimos a ayudar a los chinos 'en la construcción de la sociedad socialista', que es la razón por la cual aquellos nos han adjudicado a China como nuestra segunda patria".14 Un aspecto importante de la recepción de las ideas se refiere precisamente a las motivaciones e intereses por las cuales un sujeto traduce, prologa o cita la obra de un autor.15 En particular, la motivación de Enrique Posada Cano en traducir las obras de Mao y difundir el pensamiento maoísta en Colombia radicó en:
creer en una utopía, un ideal, una máxima tarea en la que el mundo iba a cambiar y marchábamos hacia una sociedad socialista como primera etapa, hacia una sociedad luego [...] superior, sin clases, sin Estado. Y que vendría una revolución internacional en la que China era líder. Esa es la época, [...] invertíamos tiempo en algo que creíamos, en algo en lo cual teníamos nuestra convicción de que era un cambio fundamental hacia una sociedad igualitaria [...], donde no hubiera diferencias [...] entre trabajo manual y [...] trabajo intelectual, entre la ciudad y el campo. Ese era el gran proyecto de Mao. En eso creíamos y, por eso, aplicábamos nuestra fuerza a traducirlo, a interpretarlo y a difundirlo.16
Además de asumir la lucha por cambiar la sociedad y dedicar sus energías y capacidades intelectuales a propagar las ideas de Mao, el trabajo de la traducción del pensamiento de Mao al español fue arduo y complejo. En lo relacionado con la traducción, la tarea entrañaba dificultades conceptuales que entraban en tensión con los sesgos cognitivos asociados a las posturas ideológicas y políticas del traductor, derivados de su ambiente intelectual o de su tradición. Durante las sesiones del equipo de traducción, se discutía durante horas o días el significado de un vocablo y su posible adaptación al idioma de destino.
León Hunza, labor editorial y trabajo teórico
Además de su labor como traductor, León Hunza, como solía conocerse políticamente Enrique Posada Cano, creó el sello editorial Margen Izquierdo. Esta editorial se trazó como objetivo la publicación de materiales que permitieran comprender el estudio materialista de la historia colombiana desde el punto de vista de las acciones de las masas obreras y campesinas. Apelando a Mao Tse-tung y a su afán por dotar al movimiento revolucionario de teoría revolucionaria, así como a un conocimiento profundo de la historia y del movimiento práctico, sostenían la necesidad de volcarse sobre la historia del país como un medio para comprender la naturaleza de la sociedad colombiana.
La editorial se destacó por la publicación de una serie de compilaciones, como la Colección Pensamiento, que incluyó los libros China, proceso de la Revolución Cultural (1971), de León Hunza; Síntesis de historia política de Colombia, de Ignacio Torres Giraldo; y Los inconformes (tomos I-V), también de Ignacio Torres Giraldo. El primer libro con el que debutó la editorial fue China, proceso de la Revolución Cultural, cuya pretensión era brindar una visión de la revolución que fuera a la vez testimonio y análisis. Esta obra buscaba acercar a los lectores colombianos al conocimiento de la Revolución Cultural. El autor postulaba que, en términos generales, esta fue una campaña de rectificación a gran escala, es decir, una reproducción más o menos ampliada de las valoraciones de Lin Piao.17 Además, el autor sostuvo la tesis de que la revolución cultural fue una campaña de rectificación en grande, cuyo objetivo era prevenir la restauración capitalista derribando a los seguidores del camino capitalista.18 Su tesis estuvo distante de comprender el sentido profundo de la revolución cultural, cuyo centro era la transformación de la concepción del mundo. El derrocamiento de los seguidores del camino capitalista era una tarea, pero no el objetivo central de la revolución cultural. No obstante, es de resaltar en su experiencia cómo se estaban forjando nuevas relaciones sociales en el país socialista, especialmente en lo que respecta a la aplicación del concepto de servir al pueblo. El autor se refiere a los cuidados que una enfermera tuvo cuando su hijo cayó enfermo, lo que pone de manifiesto la lucha de las personas en el socialismo contra el individualismo. Enrique Posada, en un libro posterior, resumió la importancia del episodio como una enseñanza de la China socialista:
La vigésima enseñanza tiene que ver con una encefalitis que atacó a nuestro hijo mayor unos meses después de nuestro primer arribo a China. Hubo una enfermera a la que bauticé El Ángel, porque se dedicó con tal espíritu de entrega a aplicar hielo en el occipital del niño que nunca supe si en el curso de dos semanas que aquel estuvo al borde de la muerte ella volvió alguna vez a su casa.19
El segundo material correspondiente a la Colección Biografía se lanzó con el título Mao Tse Tung. Esbozo autobiográfico. La primera parte de este material fue traducida del francés por Mauro Roda, mientras que la segunda fue traducida del chino por Enrique Posada. Este libro fue impreso el 12 de marzo de 1972 en los talleres de la Editorial Herrera Hermanos. Editores e Impresores Ltda. Asimismo, en el proceso de composición del libro participaron: en el diseño de la carátula, Gonzalo Posada; como linotipista, Alfonso Castro; como armador, William Camacho Rojas; como prensista, Ramón Cortés; y en la impresión de la carátula Édgar Paipa. Con la publicación de estas memorias, resultantes de las conversaciones de Mao Tse-tung con Edgar Snow, la editorial pretendía que el lector pudiera:
apreciar, a través de un relato extraordinariamente sincero, los pasos iniciales, intermedios y culminantes de su transformación ideológica [...]. Es precisamente la franqueza con que Mao describe sin ningún esguince teórico, su transformación ideológica, uno de los valores más destacados de este Esbozo Autobiográfico.20
La editorial apuntaba a brindar un material indispensable para la formación política de los revolucionarios; se pretendía que el lector conociera la transformación de demócrata liberal en marxista-leninista de Mao Tse-tung. Aunque la editorial fue fundada por León Hunza, posterior al Esbozo autobiográfico, quizás por diferencias en relación con el sentido político y comercial que debía tener la editorial, el dirigente maoísta abandonará el sello editorial.
De todos modos, es importante detallar que la editorial siguió anunciando algunas series, como la Colección Cuadernos, de la cual hicieron parte libros como En las entrañas del monstruo (tt. I-II), de Tom Fenton, y la Colección Minilibros, de la cual formaron parte Los cazadores (Selección de cuentos colombianos), de Humberto Tafur Charry; El "Indio" Uribe y las luchas revolucionarias del siglo XIX, de Fernán Bari. No obstante, no se han encontrado ejemplares existentes en bibliotecas o librerías de viejo, a excepción del libro Los Chamí (el problema indígena nacional), de Luis Guillermo Vasco. Algo similar ocurrió con los materiales en preparación o en prensa que aparentemente no alcanzaron a ver la luz: "Uno se Divide en Dos" enfrentado a "Dos se integran en Uno" (una polémica en el plano filosófico); Obras inéditas de Ignacio Torres Giraldo y Francisco Posada; Cuestiones sindical, campesina, industrial, indígena e imperialista, de Ignacio Torres Giraldo; La Alborada de la Revolución China, de Gustavo Vargas, y la Serie Lanza Corta con materiales como El cine político en Colombia (Varios Autores); Historia del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS; Marxismo y lingüística, de José Stalin; Literatura revisionista en la Unión Soviética, de Siang Jung y Weig Ning; Obras escogidas. Escritos políticos (tt. I-II), Escritos económico y filosóficos (t. III), Escritos sobre cultura, literatura y arte (t. IV), Escritos militares (t. V) de José Stalin; Bolívar en el pensamiento de Marx, de Gustavo Vargas Martínez. Por otra parte, Margen Izquierdo también redistribuía materiales de otras editoriales de izquierda, como Ediciones Alfonso Rentería, Editorial Bandera Roja, Editorial Aquelarre, Editorial 8 de Junio, Editorial La Pulga, Editorial Gloca, Ediciones Tierra Americana y Ediciones Pijao.
Dentro de su militancia política, León Hunza hizo parte de Testimonio, una organización con incidencia en varias universidades públicas y privadas de Bogotá, en la que había influencia tanto del Ejército de Liberación Nacional (ELN) como de las corrientes maoístas, que posteriormente se convertiría en Unión Proletaria.21 La consigna básica de esta última fue: "¡Marxistas leninistas de Colombia, Unamos esfuerzos, ¡liguémonos al Proletariado y demás clases trabajadoras y mantengámonos fieles en los principios!". León Hunza fue uno de sus principales dirigentes y sobresalió por su papel teórico.22
En lo teórico, es de destacar su trabajo Marxismo leninismo o trotskismo. Crítica a los estudios de Mario Arrubla-Corriente Marxista Leninista de Colombia, de la Corriente Marxista Leninista de Colombia, publicado por Ediciones Unión Proletaria. El trabajo generaba una controversia con la obra de Arrubla, que la editorial consideraba una influencia negativa en los círculos intelectuales del país. Esta situación formaba parte de un deslinde por parte del sector liderado por León Hunza, que rechazaba diversas teorías no marxistas sobre el carácter del imperialismo, las cuales tenían su origen en los países capitalistas desarrollados. León Hunza se interesó en estudiar la realidad económica de Colombia y se dedicó a escribir varios ensayos que generaron importantes discusiones en el medio colombiano sobre el carácter de la sociedad colombiana. Especialmente, se enfocó en la historia económica del país, influenciado por las obras de Indalecio Liévano Aguirre y Luis Eduardo Nieto Arteta.
El trabajo Marxismo leninismo o trotskismo. Crítica a los estudios de Mario Arrubla se deslindaba de las tesis sobre el imperialismo. En particular, los aspectos teóricos fundamentales en debate se centraban en el análisis del carácter de la dependencia colombiana, abarcando temas como el problema del campesinado, la cuestión del régimen de transición entre la sociedad colombiana y el socialismo, y el problema de la burguesía nacional.23
Como la recepción de las ideas involucra distintos eslabones de una cadena de conocimiento -entre estos, productores, difusores, receptores y consumidores de las ideas-, además de la labor de traductor, editor y teórico, pasaremos a analizar la forma como las ideas de Mao se pusieron en circulación a través de la librería Cinco Continentes, que fundó Enrique Posada Cano.
Emergencia de la librería Cinco Continentes
Las librerías pueden ser concebidas como espacios de resistencia y apertura. Para los revolucionarios chinos, en particular, llegaron a ser centros cardinales de la difusión internacional de las ideas maoístas. Es sabido que los chinos desplegaron un extenso aparato de propaganda por el mundo entero. Las emisiones radiales a través de Radio Pekín, el cine, sus emisarios, las delegaciones culturales, las librerías y una gran diversidad de materiales impresos fueron eslabones de una cadena revolucionaria. En esta labor, el Centro de Publicaciones de China, también conocido como Librería Internacional (Guoji Shudian), desempeñó un papel importante al desarrollar una tarea en doble vía. Por un lado, introdujo libros y publicaciones en China, creó redes de distribución con diferentes sucursales en distintas ciudades del país e interconectó el sistema de librerías Xinhua. Por otro, construyó el tejido internacional para la propagación de la obra de Mao y, en particular, impulsó "librerías rojas" en diferentes partes del mundo.
En Colombia, diferentes organizaciones, como el Partido Comunista Colombiano (PCC), el Movimiento Obrero Estudiantil y Campesino (MOEC), el Partido Comunista de Colombia-Marxista Leninista (PCC-ML), el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR) y las Sociedades de Amistad, entre otras, realizaron contactos con el PCCh para recibir material proveniente de China. Igualmente, a nivel personal, se podían realizar solicitudes diligenciando el cupón de suscripción a Guoji Shudian y recibir, a vuelta de correo, los impresos provenientes del país socialista. A modo de ejemplo, en algunas universidades latinoamericanas se celebraba la Semana China, del 1 al 9 de octubre, para conmemorar el aniversario de la República Popular China.24 Durante estos días, se exponían afiches, se daban charlas y se realizaba la venta de libros y revistas sobre el periodo de la Revolución Cultural Proletaria china. Colombia no fue la excepción.25
Entrando en materia sobre Cinco Continentes, aunque Enrique Posada Cano apunta que la librería nació como parte de un "negocio" familiar, es importante recordar el carácter trasnacional de la difusión de impresos, que los chinos orientaban como parte de una tarea internacionalista: difundir el pensamiento Mao Tse-tung por todo el mundo. Quizás inspirado por los proyectos divulgativos impulsados por los maoístas y asumidos por sus simpatizantes en otros países -como las librerías El Viento del Este en Caracas (Venezuela), dirigida por Víctor Ochoa, o su congénere maoísta francés la librería Le Phénix de Régis Bergeron-, a la par que asumía la "tarea gloriosa" Posada Cano impulsaba la creación en Bogotá de un centro librero que sería fundamental en la circulación de las ideas maoístas en Colombia: la librería Cinco Continentes.
Esta librería fue fundada en 1973 y funcionó en periodos distintos en la avenida carrera 9, No. 12-46 y en la avenida Jiménez, No. 3-85, en el centro de Bogotá. El sitio local de la 9, valga decir, no era muy vistoso para una librería, pues estaba incrustado dentro del comercio de venta de ropas, paños y venta de botones para el comercio textil. Estaba en un segundo piso y no tenía un letrero en su fachada, lo que hacía que pasara inadvertida.26 Sus inicios son recordados por su administrador:
Alquilamos un segundo piso. En una casa vieja, que era de la propietaria del almacén de la entrada, [...] botonería "Miguelito". Y alquilamos una oficina al fondo. Había que subir unas escaleras a la izquierda. Compré una madera [...], hice los estantes y empezó a llegar material.27
Por su segunda permanencia en China (1973-1979), Posada Cano no estaba al frente de la librería; sin embargo, simpatizantes del movimiento maoísta, en particular, de los Comités Democrático-Populares Revolucionarios (CDPR), asumieron el funcionamiento y administración del proyecto librero. Vale señalar que los CDPR fueron el frente de la organización política Unión Proletaria, cuya aspiración fue hacer de Colombia una nación libre, democrática y próspera, económica y culturalmente avanzada, en marcha al socialismo.28 Además de crear la librería, divulgar propaganda en relación con la Revolución China, la construcción del socialismo y la revolución cultural proletaria, este sector pretendía crear una corriente de opinión favorable a las posiciones maoístas en Colombia.
En un inicio, Guoji Shudian enviaba por avión a Bogotá cien o más ejemplares de las publicaciones de la revista Pekín Informa; posteriormente, las remisiones se hacían por barco, y al país llegaban otras publicaciones, como La ideología Alemana, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, El manifiesto comunista, El Estado y la revolución, El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo, entre otros materiales.29 Los impresos venían envueltos en papel de cera en volúmenes que pesaban hasta dos kilos. Más allá de instituir relaciones de amistad e influencia con los países latinoamericanos en el marco de la diplomacia cultural china, los nexos con el impreso se establecían entre la librería internacional (Guoji Shudian) y los partidos comunistas. Los costos principales de las remisiones fueron asumidos por los chinos, y aunque se efectuaron algunos pagos por la literatura importada, la política maoísta denotaba una convicción internacionalista de promover una revolución mundial. Esto se expresaba en el envío de miles de publicaciones, en las que los chinos no escatimaban esfuerzos. Vale la pena señalar que, al comparar la regularidad de envíos en algunos países y los títulos suministrados, los maoístas pretendían que se afianzara teóricamente el comunismo como meta y la revolución como vía para la toma del poder y que se delinearan los deslindes entre revolución y reforma en el interior del movimiento comunista de cada país.
Una vez la librería empezó su funcionamiento, se organizó una logística para la recolección y organización del material en la librería. Al principio, se recogía el material que provenía por vía aérea en el edificio de Avianca (Centro de Bogotá). Además de Pekín Informa, China Reconstruye, China Ilustrada, llegaban otros fardos con las obras de Mao. Cada fardo podía contener entre 50 y 100 libros. El material se recogía, se desempacaba, se clasificaba y se organizaba en las estanterías de la librería. Algunos materiales, sobre todo los que venían por vía marítima, no llegaban en buen estado. Al no ser reparados, se agrupaban en el inventario muerto de la librería.30
En particular, las obras de Mao fueron muy solicitadas, entre otras razones, por su formato impreso; algunas venían en pasta gruesa roja y otras en rústica. No obstante, las obras de Mao en tapa dura eran más apetecidas, quizás por su durabilidad. Este aspecto es valioso, pues, como dice D. F. Mckenzie, "las formas repercuten en el significado".31 En ese sentido, en China condensar las ideas de Mao en un formato ágil de cargar y fácil de entender fue un dispositivo eficaz para divulgar las ideas del líder. De forma similar, en países como Colombia, su formato ilustrativo y de bolsillo rápidamente se popularizó y se convirtió en un material imprescindible de leer.
Un aspecto que favoreció la amplia circulación fueron los precios de los impresos, sugeridos por China en lo que tocaba a los libros. En la relación entre economía y símbolo, los administradores no asumieron la librería como un negocio, en el sentido de que se generaran ganancias con las utilidades, pues la librería apenas daba para pagar el arriendo y para solventar los gastos personales de sus administradores. Los precios casi que eran convenidos con los chinos, quienes, además de asumir los costos de impresión, enfatizaban en la necesidad de que los libros llegaran a las masas, siendo la difusión de las obras de Mao Tse-tung su objetivo principal. Por consiguiente, los libros eran asequibles a todo el mundo. No eran libros caros; tenían un valor básico. Como aclara uno de sus administradores: "un libro llegaba a 10 pesos; no era muy caro. Y era una de las condiciones, no sé si de los chinos o de Enrique, lograr vender a precios accesibles a los movimientos de izquierda".32
Los pilares divulgativos de la librería
Tres grandes pilares de difusión eran el fuerte de la librería: libros, revistas y películas. Aunque la librería no elaboró un catálogo propio, además de las ya mencionadas revistas, según sus administradores, la librería contaba con obras de Mao (en diferentes formas y tamaños), Marx, Lenin, Engels, material sobre arqueología, literatura, obras de Lu Sun, libros y videos sobre medicina, instrumentación y acupuntura, historia de la filosofía china, sobre el medio ambiente (arborización, defensa del agua), agroecología, cuentos infantiles, papel recortado, postales, objetos decorativos, entre otros. También llegaban los retratos de Marx, Engels, Lenin, Stalin y Mao, así como fotografías de colecciones en blanco-gris. En cuanto a las películas, se incluían El destacamento rojo de mujeres, La muchacha de los cabellos blancos, La toma de la montaña del tigre, Rompiendo con las viejas ideas, Guerra de túneles y algunos documentales.33 En esencia, era la "librería de los chinos", como lo recuerda Ricardo Arango, quien simultáneamente administraba El Zancudo, otra importante librería de izquierda.34 Sin embargo, la librería no solo vendió libros chinos, sino que también amplió su catálogo con obras de otras editoriales latinoamericanas, como el Fondo de Cultura Económica, Grijalbo y Alianza. Sus temáticas se extendieron hasta abarcar materias como literatura, filosofía, sociología, derecho, entre otras.
Es importante mencionar que, al cotejar el informe del librero con el catálogo de la distribuidora internacional Guoji Shudian (1973), no solo podemos corroborar, sino elaborar una estimación más amplia del tipo de obras que llegaron y circularon por los enlaces comunicantes de la librería. Según GJSD, se publicaban obras de Marx, Lenin, Stalin y Mao, así como libros de política y actualidad, libros de información general, reportajes, literatura, lingüística, canciones y otros, con un total de 248 títulos solo en habla inglesa. Además, se ofrecían las revistas Pekín Informa y China Reconstruye (en cinco idiomas), China Ilustrada (en dieciséis idiomas), Chinese Literature (en inglés y francés), People's China (en japonés), El Popola Cinio (en esperanto), Scientia Sinica (en cinco idiomas) y Chinese Medical Journal (en chino con resúmenes en inglés), entre otras publicaciones.35
Debido a las gestiones de sus administradores, Cinco Continentes logró expandir su catálogo incluyendo la revista Vietnam Hoy, obras de Kim Il-sung y publicaciones sobre Albania, entre otros materiales. En ese sentido, Fernando, quien fue mediador cultural y administrador de la librería, comentó:
Yo le escribí a Albania, a Corea y a Vietnam. Y me mandaron libros [...]. Entonces, era increíble, porque toda la izquierda maoísta ML iba y encontraba los libros de Enver Hoxha, de Kim Il-sung, y los libros chinos [...] y los vietnamitas, que tenían muy poco en español.36
Con respecto a los materiales de medicina, en particular lo relacionado con la acupuntura, es de suma importancia recordar que Mao Tse-tung planteó su concepto de "caminar sobre dos piernas", el cual fue crucial para el desarrollo de China. Con este se pretendía la integración de dos mundos que antes se daban la espalda: en otros términos, combinar la enseñanza de la medicina tradicional con la clásica del Occidente.37 En este sentido, la librería también incursionó en la difusión de materiales de medicina en Colombia. Junto con la difusión de la revista Ciencia Sínica, muy popular en aquel tiempo y que contenía análisis teóricos y exposiciones experimentales sobre el trabajo de la medicina china, se divulgaron profusamente las publicaciones sobre instrumentación y acupuntura. Muy interesados en este material a la librería acudían los estudiantes de medicina de algunas universidades públicas y privadas, ya que los libros de acupuntura se entregaban con equipo de instrumentación. Según uno de los administradores:
Las existencias se acababan muy rápido y era muy difícil volverlas a traer, porque los chinos no estaban pendientes de la exportación. Esto implicaba que sus administradores hicieran un esfuerzo por tener una provisión básica que pudiera cubrir las necesidades de los estudiantes de medicina, enfermería o de ciencias de la salud.38
La librería como enlace para el movimiento popular
El papel de una librería de izquierda como Cinco Continentes se puede entender a partir de los planteamientos de Roger Chartier, quien sugiere que el rol de estos espacios "es el de tender los puentes de la lectura y de la palabra para que las personas puedan caminar por ellos".39 Precisamente, la librería Cinco Continentes tuvo una incidencia en la conformación de una cultura marxista en el país. Además, a la librería llegaban materiales de arqueología china, que tuvieron acogida en los estudiantes de historia y de ciencias sociales de diferentes partes del país. Estos libros fueron la fuente que alimentó algunos debates de ese entonces; verbigracia, la discusión de si en América Latina o en la formación de la sociedad colombiana se podían identificar sucesivamente los cinco modos de producción o podrían existir particularidades con algunos rasgos comunes a los países del tercer mundo. En esta línea argumentativa, algunos sectores maoístas asumían el esquema de los chinos ejemplificado en los libros de arqueología china. A este respecto, Miguel Arana evoca:
Recuerdo que llegaron unos libros de vietnamitas que tenían los análisis y las denuncias sobre el periodo de la lucha contra el neocolonialismo. Los vietnamitas fueron unos de los que impulsaron el concepto de sistema neocolonial de dominación, y esos libritos vietnamitas, muy pocos [fueron los] que llegaron aquí, se difundieron bastante.40
Por otro lado, el espacio donde funcionaba este proyecto se configuró como librería y distribuidora: así, junto al pequeño local donde operaba la librería, las reservas se conservaban en una bodega, a la cual acudían sus administradores cuando escaseaban algunos materiales. En torno a la librería había un movimiento muy fuerte de gente que llegaba y compraba cajas de distintos materiales: Qué hacer, El manifiesto comunista, entre otros. Según Jimena, quien se desempeñó como mediadora cultural y administradora: "Llegaban bultos, cajas y cajas. Teníamos un cuarto, y ese cuarto inmenso vivía lleno de cajas. Porque [a] los chinos, uno les pedía 50 y mandaban 500; mandaban libros a granel. Teníamos una bodega que servía para guardar los libros".41
Además de que se vendía la literatura política de los "clásicos", a la librería acudían intelectuales de provincia y militantes de distintas organizaciones de izquierda, quienes se surtían de materiales para llevarlos de vuelta a sus lugares de origen. La librería era frecuentada por militantes del Partido Comunista de Colombia Marxista-Leninista, la Liga Marxista Leninista, el Partido Comunista de Colombia, Trotskistas, dirigentes de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), del Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR), y hasta miembros del M-19. A este respecto, Jimena recuerda que la librería era frecuentada por algunos activistas:
Nosotros estábamos en la [Universidad] Nacional. Nos conocían. Y llegaba alguien [a la librería] con gorra, con bigote, con pelo largo, miraba, compraba un libro. No hablaba, y nosotros lo pillábamos. Después, a los ocho o quince días, llegaba el mismo tipo disfrazado de otra cosa. Eran del M-19 o de cualquier otro grupo. [Llegaban] disfrazados.42
En cuanto al sistema de difusión, en los años setenta, con el ascenso de la lucha campesina en el país, dirigentes de la ANUC visitaban la librería y llevaban materiales para sus respectivos lugares. Una vez establecidos los contactos, la librería servía como centro de distribución por pedido de materiales para la organización campesina desde Caquetá, Putumayo, Villavicencio, La Guajira, Nariño, la costa Atlántica, Antioquia y el Eje Cafetero.43
En este sentido, la movilidad del lector-militante no se limitaba al espacio interior de la librería, pues su papel de intermediario lo llevaba a poner a disposición de otros las lecturas que en un inicio se concentraban en el espacio librero. A la librería llegaban delegados de organizaciones campesinas de diferentes poblaciones a adquirir materiales. En particular, era frecuentada por líderes sindicales o delegaciones de sindicatos; a modo de ejemplo, los braceros del Magdalena, los trabajadores del puerto de Buenaventura y de Barranquilla, y del sindicato de la Flota Mercante Grancolombiana, quienes llegaban con pedidos específicos para sus talleres de formación:
Los sindicatos pedían y decían: "Compañero, vamos a hacer un curso de sindicalismo y necesitamos 50 textos Sobre la contradicción de Mao". [Les decíamos]: 50 no tenemos, ya nos quedan 10. Y, entonces, los que tenían contacto con Enrique le pedían los libros, y llegaban esos textos. Y uno podía manejar esos pedidos.44
Las publicaciones chinas tuvieron una gran acogida en el campo y en el medio universitario. En verdad, cualquier persona podía escribir directamente por correo al departamento de pedidos en Guoji Shudian, apartado postal 399, Pekín, China, y a la vuelta de correo le llegaban los materiales solicitados en numerosas cantidades. En especial, en sectores de la juventud universitaria las publicaciones chinas se leían con avidez, lo que algunos inesperados suscriptores aprovechaban para utilizar el fino papel de arroz y envolver sus cigarrillos de marihuana.45 Se sabe que en las casas de algunos campesinos se envolvían las salas de las casas con estos afiches.46 Igualmente, si las personas querían tener noticias, leían Pekin Informa o sintonizaban Radio Pekín.
La librería distribuía materiales a puntos libreros más pequeños, como las casetas de libros de la calle 19, entre carreras 10 y 7 en Bogotá, que configuraban una red de circulación de libros más amplia. Una de estas casetas fue cedida por Fernando al librero Alberto Litfack, quien la designó como Hemisferio.47 Según Alberto Litfack:
En gran medida nos surtíamos de Cinco Continentes. Sin embargo, no era la única fuente de abastecimiento [...]. Creo que la principal red de abastecimiento eran las diversas organizaciones marxista-leninistas, porque los chinos mandaban por "toneladas" libros a todos los movimientos. Los militantes o dirigentes de esos movimientos le escribían a Editorial Lenguas Extranjeras y, con la dirección en Colombia, ellos mandaban la literatura y, luego, las organizaciones nos filtraban los materiales. No obstante, nosotros no éramos exclusivamente vendedores de textos chinos. Además, nuestra librería también estaba dedicada a la venta de literatura universal y a los libros de los autores de la Nueva Historia.48
En diferentes lugares del país la librería empezó a conocerse ampliamente dentro de los militantes a través de las estampillas que ponía en sus materiales y por el voz a voz de los activistas. Sin embargo, fueron los activistas de los Comités Democrático-Populares Revolucionarios (CDPR) quienes, además de su apoyo logístico, difundieron la propaganda proveniente de la librería en sindicatos, barrios populares y universidades. Los CDPR dieron a conocer el sitio entre otros militantes y organizaciones, como lo afirma Jimena: "esta librería empezó a volverse conocida. ¿Entre quiénes? Entre los grupos de izquierda, entre los maoístas, que necesitaban libros baratos".49 Un activista que colaboró en el funcionamiento de la librería resumió su papel y compromiso en estos términos:
En esa época, fue una tarea política. Con una compañera y otro compañero, nos dieron la tarea de establecer la librería Cinco Continentes exclusivamente para las ventas de los textos chinos y, en especial, de las obras de Mao Tse-tung. Ese fue el origen. Mi tarea era mantener la librería, promocionar los libros de Mao. En unos casos, era enviar los libros a donde los pedían, pero normalmente nosotros no enviábamos los libros, sino que la gente llegaba a la librería a comprar, y ellos se llevaban sus libros.50
Además de ser librería y distribuidora, otro aspecto importante de Cinco Continentes era su función como espacio de sociabilidad, donde se podía discutir y establecer contactos y enlaces políticos. La librería facilitaba la conexión entre personas y grupos políticos de diferentes regiones. Aquellos que provenían de provincias y no sabían cómo vincularse al movimiento encontraban en la librería un punto de contacto. Aunque el espacio no era amplio, era propicio para que los militantes interactuaran y mantuvieran conversaciones51. En síntesis, la librería tejió una red de enlaces comunicantes con diferentes personas en el país y se convirtió en un centro nacional de difusión del maoísmo.
El papel simbólico de la librería
El rol simbólico de la librería puede comprenderse mejor a través del concepto utilizado por Álvaro Castillo Granada para referirse a ella como un "espacio nuestro", es decir, para el lector-militante que acudía a Cinco Continentes, era lugar de encuentro, refugio, hogar, trinchera.52 En este sentido, la librería fue notable en cuestiones de sociabilidad política, ya que incluso sirvió de parapeto revolucionario. Verbigracia, amparó a los Camilistas ML, quienes, ante las persecuciones policiales que llevaba a cabo el gobierno de Turbay Ayala, en plena aplicación del Estatuto de Seguridad, se resguardaban en la librería huyendo de la policía.53
Es menester indicar que, casi siempre, los libros han sido objetos primordiales de la inspección del poder y que los gobiernos han desplegado, a través de sus aparatos de policía, distintos mecanismos para ejercer el control y la represión sobre la palabra impresa. Cinco Continentes no estuvo exenta de vigilancia. Durante su existencia, esta fue objeto de seguimiento por parte de los agentes del Estado, quienes, además de conocer qué se distribuía, pretendían identificar a los lectores y a sus organizaciones. Esto es aún más relevante si consideramos que los Camilistas ML, además de frecuentar la librería, tenían su sede política a solo unas calles de distancia. Sobre los mecanismos de vigilancia empleados por el Estado a través de sus detectives, Jimena indica lo siguiente:
El "tira" [detective] no faltaba. Nosotros teníamos unos estantes que abajo tenían unas puertas. [Allí] había postales, papel recortado [...]. Al tira le encantaba meterse ahí. Se quedaba "horas" mirando el papel recortado. Nosotros lo pillábamos. Entonces, entraba alguien que seguramente era de [alguna organización] [...] y ahí estaba el tira mirando a ver quién entraba. ¿Por qué? Ya en esa época estaba Turbay; venía el Estatuto de Seguridad [...], era el golpe a la izquierda.54
Como estaba vigente el Estatuto de Seguridad, el país vivía un ambiente y un lenguaje propios de la guerra fría, en el que arreció la represión contra el movimiento popular, el sindicalismo, los dirigentes sociales. Se ejecutaron acciones vejatorias como la tortura, los allanamientos y la persecución a la disidencia. Además de la macartización que se presenciaba cotidianamente contra todo lo que oliera a izquierda, circulaban rumores dentro de los mediadores culturales de posibles requisas a las librerías, lo que obligaba a los libreros a estar en guardia frente a cualquier acto de la policía. Aunque, hasta donde se sabe, la librería no sufrió requisas directamente, podemos conjeturar que estaba en el radar de las fuerzas policiales. A este respecto, Jimena menciona:
La represión de Turbay fue espantosa. Fue durísima. Vivíamos en la cuarta con veintisiete. Era un sitio bohemio, vivían los intelectuales, los periodistas, la gente de izquierda [...]. Nosotros teníamos un carro. [A la] gente que nos apoyaba le habían pasado el run run [rumor] [de posibles allanamientos] [...]. Nos pidieron el favor, [por]que ellos tenían mucho libro, mucha cosa, que si les podíamos sacar eso de donde ellos vivían e irlo a botar a algún lado. Entonces, les dijimos que sí. Y llegamos en el carro, en el Renault, y sacaron bultos, costalados [de panfletos] ¿Se acuerda que nos fuimos al río Bogotá a botar? Ya habían pasado sucesos y sabíamos que había allanamientos. Sobre todo el run run que corría era que eran las obras de Mao Tse-tung las que estaban persiguiendo [...]. A mí me llaman del Zancudo, tipo 12:00 del mediodía: "corre el run run [de] que van a entrar a la librería. ¡Ojo!". Y yo sola con la niña. Dije ¡no! Me pierdo de aquí. Cerré la librería y me fui para la casa, a quemar cosas [...]. Lo primero que [quemé] fueron las cartas de Elvia y Enrique, de China [...], quemé todas las cartas. [...] Si no van a la librería, imposible que no tengan el dato de dónde vivimos nosotros. Veinte mil instrucciones [...] a la muchacha: "Mire que si llegan por la noche, que si de pronto me llevan; entonces usted coje a la niña y le avisa a mi mamá". [...] Total, [llamé al abogado] [...]. Ya me quedé en la casa con la niña, y que pase lo que pase. [A las 4:00] de la mañana, oigo unos camiones [del ejército] subir. Suben los camiones por ahí, por la quinta [...], pero se bajan y entran al frente por unos muchachos que eran del M-19 y se los llevan presos.55
Por otro lado, en cuanto al significado y la importancia para la formación intelectual de un sector de la izquierda colombiana, la librería fue determinante. Así lo expresó Germán Bula, uno de los lectores y visitantes frecuentes de la librería:
Cinco Continentes, a mi ver, fue de gran importancia. [...] Podría decirse que era también un símbolo de la actividad intelectual de la izquierda, de la cual no éramos vergonzantes; más bien nos enorgullecía ser estudiosos. La librería no era confesional. Era vista como seria, aportante y no cismática.56
En un ambiente de rigidez política y estrechez mental afloraba el sectarismo entre los maoístas y el Partido Comunista de Colombia. En particular, los Camilistas ML, inspirados en la figura de Camilo Torres y su obra, que habían surgido en 1975 de una organización predecesora denominada Comité Distrital Camilista, plantaron oposición al trotskismo y al foquismo y asumieron el marxismo-leninismo- maoísmo como su guía teórica para la Revolución de Nueva Democracia en Colombia. Igualmente, rechazaban el programa del Partido Comunista de Colombia y todo lo que este representara o defendiera. Entonces, además de servir de refugio y de nutrir los requerimientos intelectuales de la militancia política, los ML apreciaban la librería, por representar el polo opuesto de lo soviético. Vale decir que los Camilistas ML eran odiados por los militantes del Partido Comunista de Colombia, quienes los calificaban como "ultra-izquierda", por su oposición a Cuba, la Unión Soviética, Angola y Chile, en los términos del partido: "Policías ML".57 Los Camilistas ML, por su parte, consideraban a los miembros del PCC como "mamertos" y "agentes de la KGB del socialismo soviético".58
Además de la difusión de la propaganda, los militantes acudían a Cinco Continentes porque la librería facilitaba recursos para la edición de la prensa de algunos grupos maoístas. A este respecto, Jimena refiere que:
Más que una financiación, era un préstamo. Llegaban, por ejemplo, los Camilistas ML, que necesitaban plata para sacar su periódico. Nosotros les preguntábamos que cuánto necesitaban [y] les dábamos la plata, y ellos tenían el compromiso de devolvernos la plata. Y lo hacían. Lo mismo los del MOIR; ellos devolvían la plata después.59
El Gran Salto Hacia Atrás. Restauración del capitalismo en China y declive de los proyectos libreros
Tras el golpe de estado en China en 1976, liderado por Deng Xiaoping, se inició un proceso de restauración capitalista en China. Este acontecimiento marcó el abandono de la política cultural y de propaganda maoísta y representó un quiebre significativo en la historia china y en las relaciones del país con el mundo. Muchos partidos comunistas no lograron comprender la magnitud de estos eventos en el país socialista, lo que resultó en la fragmentación y el desaliento en las fuerzas comunistas a nivel internacional y provocó una crisis en el movimiento comunista internacional.
Este cambio, tuvo un impacto directo en la percepción de China por parte de los partidos comunistas. Algunos apoyaron las medidas procapitalistas y renegaron de su pasado maoísta, incluso algunas personas giraron hacia el hoxhismo, mientras que otras continuaron considerando a China como un país socialista, a pesar de las transformaciones evidentes.60 Una minoría, por su parte, respaldó la defensa de Mao y la "banda de los cuatro". En América Latina, varios partidos comunistas no lograron comprender las nuevas políticas chinas, lo que llevó a divisiones y distanciamiento con la República Popular. En materia editorial, algunas librerías y editoriales latinoamericanas de izquierda tomaron distancia, mientras que otras cortaron la comunicación con China.
Empero, ¿qué efecto tuvo este cambio político sobre las políticas culturales, la propaganda maoísta y, en especial, las librerías que la distribuían? Mientras China se mantuvo en el socialismo, desplegó por el mundo entero una considerable cantidad de material y literatura revolucionaria. Sin embargo, con el inicio de la desmaoización en China, entre fines de 1976 y 1979, el PCCh emitió directrices para suprimir carteles, eslóganes, retratos, libros y otros materiales alusivos a Mao y a la Revolución Cultural.61 En particular, en la notificación del Departamento Central de Propaganda, del 12 de febrero de 1979, se ordenó la retirada de circulación de la citas del presidente Mao; asimismo, se ordenó que las librerías Xinhua y Guoji (Internacional) suspendieran, desde ese momento, todas las ventas de las citas en chino, lenguas de las minorías y extranjeras. Además, se aconsejó a las librerías extranjeras sobre la gestión de sus existencias y la no reposición del material relacionado.62
Cuando China revirtió la influencia de la ideología revolucionaria, transformó su política de exportar y fomentar la revolución por medio de su propaganda, y paulatinamente se eliminó la política revolucionaria. Las directrices capitalistas seguramente presionaron para el aumento de la recaudación de dinero de los distribuidores. Como los impresos publicados por China en América Latina se valoraban en dólares y se pagaban en divisas, muchos distribuidores no pudieron pagar los materiales por falta de divisas, lo que llevó a una reducción considerable de sus ventas. Según la publicación Nanfengchuang, algunos agentes en países suramericanos y pequeños comerciantes interrumpieron la importación de libros chinos debido a desacuerdos políticos. La gran mayoría no podía realizar los pagos y dependía únicamente de la distribución a crédito de libros y revistas chinas para continuar con sus ventas. En especial:
En 1977, el número de libros distribuidos en Colombia y Perú fue de 373.903 y 333.415 ejemplares, y en 1987 fue de sólo 5.000 ejemplares. En 1987, era sólo de 5.512 y 7.276 ejemplares. En 1988, el número de publicaciones periódicas distribuidas en Colombia era sólo de 3.588 por número, con 3.206 suscriptores, y en Perú sólo de 2.722 por número, con 476 suscriptores.63
La restauración del capitalismo, que marcó el fin de la etapa socialista en China, junto con el reflujo en la producción de materiales provenientes del país asiático, estuvo ligada al avance de la derechización mundial y al debilitamiento de la izquierda, resultado de la represión estatal y paraestatal, como ocurrió en Colombia. Esto no solo provocó una reducción en las ventas de literatura revolucionaria, sino también un descenso en el interés de las personas por la política revolucionaria. Igualmente, el marchitamiento y la disolución de algunas organizaciones maoístas, como la Unión Proletaria y de los Comités Democrático-Populares Revolucionarios, llevaron a que el impulso del proyecto librero llegara a su fin.
En lo relativo a la concepción del mundo, el pragmatismo hizo estragos. En palabras del arquitecto de la restauración capitalista en China, Deng Xiaoping: lo importante era lo útil, lo que arrojara resultados prácticos inmediatos aparentemente favorables.64 Deng promovió su tesis de que no importaba si el gato era negro o blanco, con tal de que cazara ratones; es decir, capitalismo o socialismo, no importaba con tal de que arrojara crecimiento económico y ganancias.65 Esta forma de pensar tuvo efectos en el ámbito individual. En relación con esto, Posada Cano defendió la errónea versión oficial de los dirigentes capitalistas chinos, quienes asumieron unilateralmente que la revolución cultural fue una época de caos y adujeron supuestos errores de voluntarismo, izquierdismo y campesinismo de Mao en el Gran Salto Adelante. Sobre este particular, Enrique Posada señaló:
¿Capitalismo o socialismo? ¿Qué importa la palabra que titule el cuadro cuando de lo que se trata es de alimentar, educar y dotar de un eficiente sistema de salud a mil quinientos millones de seres humanos en los próximos doce años? En eso me declaro discípulo incondicional de Deng.66
En particular, la restauración capitalista en China, con el consecuente viraje de la política cultural ligado a un cambio en la posición política e ideológica de Enrique Posada Cano, influyó decisivamente en el fin de la librería Cinco Continentes. Muchas librerías maoístas cerraron y devolvieron las existencias de su propaganda a los chinos. Posiblemente Cinco Continentes desapareció entre 1979 y 1980.
A manera de conclusión
Aunque existen investigaciones sobre el papel de las librerías y el rol de los libreros en la circulación de obras progresistas, sobre las librerías de izquierda solo disponemos de pasajes, menciones y apuntes concretos dentro de obras que tienen otro objeto. Este estudio aborda una veta prácticamente inexplorada por la historiografía colombiana: las librerías de izquierda y su papel en la contribución de una cultura marxista en Colombia.
Es de destacar el papel intelectual de Enrique Posada Cano "León Hunza" como editor, traductor, difusor de las obras de Mao, teórico de la Unión Proletaria y fundador de la librería Cinco Continentes. Sus textos políticos e históricos sobre Colombia y China Marxismo leninismo o trotskismo. Crítica a los estudios de Mario Arrubla y China, proceso de la revolución cultural, movilizaron debates políticos importantes en el campo ML sobre la naturaleza de la sociedad colombiana, especialmente en su polémica con las tesis de la teoría de la dependencia sostenidas por Mario Arrubla.
Por otra parte, su importante papel intelectual fue clave en la recepción del maoísmo en Colombia, ya que su polivalencia intelectual le permitió participar en distintas fases del proceso de recepción intelectual. Enrique Posada Cano, junto a un equipo de traducción integrado por algunos latinoamericanos, europeos y chinos, vertió al español y otros idiomas varios textos de Mao Tse-tung, en especial el tomo V de sus obras escogidas. Su labor intelectual en la traducción y difusión del pensamiento de Mao Tse-tung se articuló en lo que los chinos consideraron como la "tarea gloriosa", dado que el pensamiento de Mao representaba la cumbre del pensamiento revolucionario.
Posada Cano fundó la librería y distribuidora Cinco Continentes. Los activistas y amigos del movimiento maoísta, en particular los de los Comités Democrático- Populares Revolucionarios (CDPR), asumieron el funcionamiento y administración del proyecto librero. Conocer la experiencia de Cinco Continentes es relevante para entender cómo se configuró una cultura marxista en el país en la década de 1970, ya que este espacio librero recibía material proveniente de la China revolucionaría: las obras de Marx, Engels, Lenin, Stalin y Mao, en diferentes formas y tamaños; así como las revistas China Reconstruye, China Ilustrada, y Pekín Informa, además de películas y documentales.
En el caso de Cinco Continentes, a esta acudían intelectuales, militantes y dirigentes de distintas organizaciones de izquierda que se proveían de materiales para llevarlos a sus lugares de origen: a modo de ejemplo, dirigentes de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) visitaban la librería y llevaban materiales para los cursos de formación y para los círculos de estudio. Esta investigación aporta elementos para comprender cómo las librerías de izquierda se constituyeron en puentes para que la literatura revolucionaria llegara a los movimientos populares.
El rol simbólico de la librería fue significativo, dado que se convirtió en un espacio de socialización para discutir, establecer contactos y enlaces políticos. La librería fue clave en cuestiones de sociabilidad política, incluso actuando como una trinchera revolucionaria para huir de la represión policial. Cinco Continentes era un eslabón trasnacional en la difusión de impresos chinos, puesto que los maoístas consideraban un deber internacionalista difundir el pensamiento revolucionario por el mundo. Esta investigación demuestra la influencia de Cinco Continentes en el movimiento revolucionario colombiano y sus múltiples enlaces por donde fluyó la literatura maoísta.
La reconstrucción de la experiencia histórica de una librería de izquierda como Cinco Continentes, el rol de sus dinamizadores culturales (los libreros), la manera en que llegaron los materiales a la librería, la materialidad y diversidad de los textos, las condiciones de circulación, los circuitos por donde fluyeron los textos y las conexiones internacionales son aspectos clave que nos permiten entender la importancia de la cultura impresa para la izquierda en el país y en la región.
Sidebar
Footnote