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PATRICIA MARQUES DE SOUZA (2024). EL ARS MORIENDI: (COMO ENSENAR Y APRENDER A BIEN MORIR EN LA BAJA EDAD MEDIA? ULTREIA, COLECCION ISABEL DE VILLENA, 5. ISBN-13 (15): 978-84-128605-9-7 https://ultreia.ucv.es/index. php/ultreia/catalog/book/30
La reciente publicacion de la obra de Patricia Marques de Souza, titulada El Ars moriendi: ¿cómo enseñar y aprender a bien morir en la Baja Edad Media? corresponde al número 5 de la colección "Isabel de Villena" de la editorial Ultreia, adscrita al Institut Isabel de Villena d'Estudis Medievals 1 Renaixentistes (IVEMIR-UCV) y dirigida por la Dra. Anna Peirats. Esta colección se caracteriza por el enfoque interdisciplinario que une las humanidades y la espiritualidad en el periodo histórico de los siglos Xi al xvii. Esta monografía se enmarca, por tanto, en el eje diacrónico que cohesiona también el ámbito de estudio de la revista Specula, de Humanidades y Espiritualidad del IVEMIR-UCV.
El estudio de Marques constituye un aporte esencial a esta área del conocimiento humanístico. En el contexto de la espiritualidad tardomedieval, su enfoque se centra en el estudio de la muerte, un tema de gran relevancia en una época donde la parca se percibe como una amenaza constante, hasta el punto de convertirse en una obsesión que acaba plasmándose en todas las manifestaciones culturales del momento (Lázaro Pulido, 2019). En este ambiente tan incierto "la doctrina cristiana buscaba preparar a los fieles para el destino post mortem, ya que la muerte física era entendida como el pasaje para la verdadera vida" (p. 33). Con anterioridad, en los siglos vi-x, el miedo era omnipresente (Minois, 2005). La Iglesia, a través de los sermones de los predicadores, alertaba sobre las penas y sufrimientos que aguardaban tras el tránsito final, con el fin de que los fieles se alejaran de una vida pecaminosa y adoptaran una existencia ejemplar. No es extraño que en este contexto eclosionara la literatura de visiones, el recordatorio constante de la fragilidad humana y la necesidad de estar preparados ante la posible inminencia del Juicio Final.
Sin embargo, la vulnerabilidad humana se entenderá de otra manera a partir del siglo xiv, cuando se empieza a creer que "las actitudes adoptadas al final de la vida serían fundamentales para determinar el futuro más allá de la tumba" (p. 67). La concepción de la muerte, que hasta entonces se había entendido como una experiencia sombría y aterradora, se transforma tras el Concilio de Constanza (1414-1418) gracias a la intervención de Jean Gerson, profesor de la Universidad de París, quien jugará un papel fundamental en esta nueva perspectiva (Peirats, 2023). En su obra Opusculum tripartitum, Gerson argumenta que el moribundo tiene que prepararse para el último tránsito, la muerte física, si quiere que su alma contemple el rostro divino. Esta obra tuvo un gran impacto у empezó a imprimirse en forma de tratado о manual de bien morir, lo que posteriormente condujo a la aparición del conocido manuscrito original del Ars moriendi, que se difundió por toda Europa a través de diversas traducciones (Redondo, 2024).
En estas coordenadas en mente, la investigación de Marques permite al lector detenerse en una de estas traducciones, el incunable Arte de bien morir y Breve confesionario, que vio la luz en la imprenta de Pablo Hurus en la Zaragoza de 1480 y que se encuentra en la Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial con la signatura topográfica: 32-V-19 (4°). Resulta un trabajo estimulante, en primer lugar porque se centra en los orígenes de la imprenta en la península ibérica y enlaza con un cambio en la percepción de la espiritualidad en la Europa del momento impulsado por la Devotio moderna. Esta corriente espiritual desempeña un cometido determinante en la traducción de las obras religiosas, ya que los illiterati estaban muy alejados de las enseñanzas religiosas en latín, reservadas para una élite culta, y, por lo tanto, privados de las enseñanzas divinas. Este nuevo movimiento emergido de los Países Bajos buscaba que los textos espirituales fueran accesibles y cercanos a todos en su lengua materna, no solo a través de la lectura, sino también mediante la práctica devocional oral. A este aspecto innovador se sumó un hecho revolucionario: la invención de la imprenta. Las ediciones de carácter moralizante incluyeron imágenes que ejercían una función pedagógica: el uso del color ola textura permitía que un mayor número de creyentes comprendieran el contenido de estos manuales de bien morir (р. 97).
A este fin, desde Alemania se importaron en la península ibérica las técnicas de estampación más sofisticadas. Asimismo, los impresores hicieron posible el desarrollo de este arte de ilustrar los textos devocionales. Entre ellos destacan los hermanos Juan Hurus y Pablo Hurus, que se establecieron en Zaragoza, convirtiendo a esta ciudad, junto con Valencia y Sevilla, en uno de los principales centros de impresión. El éxito de la imprenta en España estuvo vinculado a los intereses de los Reyes Católicos; la reina Isabel, especialmente, propició el desarrollo de obras de referencia que se estamparon en los principales focos de impresión. Por ello, en numerosas ocasiones, los incunables incluían un prólogo dedicado a la soberana, quien actuaba como mecenas en estos inicios de la imprenta española.
Uno de los incunables estampados en los talleres de Zaragoza en 1480 cohesiona el estudio de Patricia Marques, que se divide en dos grandes bloques: el primero se estructura en tres capitulos que analizan la muerte no como un final definitivo, sino como una transicion hacia la vida eterna. En este transito, según analiza la autora, se comienza a conformar la idea de un juicio individual o particular para cada ser humano, hecho que generara una preocupacion por la pervivencia del alma en el mas alla (p. 63). De este modo, se establece que la conducta durante la vida determina la recompensa o el castigo del alma en el otro mundo у el lema memento mori insta a los cristianos a llevar una vida piadosa, dado que la muerte es una compañera ineludible en el viaje de la vida.
Concluye la primera parte de la investigación con el capítulo 4, que delimita los orígenes de la imprenta y su integración en el pensamiento humanista de la Europa cristiana. Resulta sugestivo poder acompañar a la autora en el recorrido por la imprenta y el arte tipográfico en sus inicios, así como por la técnica de disposición y diseño de tipos de letras, lo que propició el crecimiento de los libros impresos en comparación con los manuscritos. Destaca la aproximación al arte del grabado y a la destreza para transferir imágenes al papel, y en este contexto Marques alude al taller de estampación de Pablo Hurus (p. 99).
En la segunda parte de la monografía se analizan los grabados presentes en el incunable zaragozano y se subraya la relevancia de su comprensión, ya que el propósito era recordar al moribundo la inevitabilidad de la muerte y, en última instancia, la lucha final del alma contra las tentaciones. El espacio donde se desarrollaba el combate dialéctico entre Dios y el alma del moribundo era la habitación, donde se observa, asimismo, la interacción del moriens en su ultimo momento con los seres del universo cristiano (p. 117). En este entorno se debate la condena o la salvación del moribundo (Peirats, 2023). La autora del libro destaca la representación de la presencia de Dios y de la humanidad en un mismo espacio.
El estudio detallado de las imágenes que aparecen en el Arte de bien morir revela una representación poderosa y alegórica del conflicto entre las fuerzas del bien y del mal en el justo momento de morir. El Buen Ángel simboliza la gracia divina, el consuelo y la salvación, mientras que el Diablo encarna la tentación, la desesperación y la condena eterna.
Marques describe una perspectiva cristiana en la que la muerte no se considera un final absoluto, sino una puerta abierta hacia la vida eterna. La investigadora nos guia a través del camino que sigue el moribundo hasta llegar a la Buena Muerte, con lo que el lector se convierte en testigo de la enseñanza ultima que va a recibir el fiel. Se asiste a un diálogo entre el Diablo, que seduce al doliente con cinco tentaciones, y el Ángel, que responde con cinco inspiraciones o virtudes para contrarrestarlas y guiar al alma hacia un final piadoso. Este enfrentamiento, que no solo es espiritual, sino también moral, refleja la lucha interna entre la desesperación y la esperanza, la avaricia y la generosidad, la impaciencia y la aceptación. Al final, el alma del agonizante, conducida por la sabiduría celestial, se prepara para abrazar su destino con fe, paciencia y humildad, alcanzando así la paz eterna que la muerte conlleva, de acuerdo con los principios del buen morir.
A la luz de lo expuesto, El Ars moriendi: ¿cómo enseñar y aprender a bien morir en la Baja Edad Media? de Patricia Marques es una valiosa aportación de nuestras letras que resalta la importancia de los tratados sobre la buena muerte, nos invita a reflexionar sobre su proposito, a visitar la Edad Media y la Edad Moderna desde una nueva óptica y a considerar la amplia difusión que alcanzaron estos manuales en Europa a través de las traducciones. A través del estudio pormenorizado de los diferentes grabados que se incluyen en el incunable de 1480, Marques demuestra que el objetivo de estas ilustraciones era instruir a los fieles sobre la importancia de llevar una vida virtuosa y de prepararse espiritualmente para el momento de la partida. Se enfatiza que vivir conforme a los principios cristianos asegura la intervención del Buen Ángel, mientras que una vida marcada por el pecado conducirá al alma a caer en las garras del Diablo.
Asimismo, la obra de la investigadora brasileña constituye un medio esencial para explorar un género poco conocido, pero crucial para inferir que la literatura poseía una clara intención pedagógica y que, en numerosas ocasiones, buscaba facilitar la conexión entre las enseñanzas teológicas y el lector de una manera accesible y comprensible.
Se trata de un texto extraordinariamente útil para los no iniciados en las artes moriendi, una aportación relevante al conocimiento, que permite entender el viaje que se desarrolla en las fronteras entre la vida y la muerte, donde los simbolos y los rituales de despedida se presentan como un proceso de aceptación y trascendencia.
El lector de esta obra se enfrentará a la complejidad asociada a la muerte y entenderá el alcance del valor simbólico y pedagógico de las imágenes que complementaban las diversas ediciones del Ars moriendi. En definitiva, texto e imagen confluian en un único objetivo: enseñar a los fieles a bien morir en el contexto del tardomedioevo europeo.
BIBLIOGRAFÍA
Lázaro, M. (2019). De novissimis en laudes e cantigas espirituais de Frei André Dias. Summa. UNED, 20- 35.
Minois, G. (2005). Historia de los infiernos. Paidos.
Peirats, A. (2023). Les artes moriendi, manuals per a una bona mort a Г occident europeu dels segles Xv-xvI. TranSript, 2(2) 251-277.
Redondo, G. (2024). Jerónimo de los Ríos Torquemada. La última batalla y final congoja con que aflige el demonio al hombre en el artículo de la muerte (1593). Ultreia, Colección Incunabula, 6. https://ultreia.ucv.es/index.php/ ultreia/catalog/book/25
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