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Desde el siglo XVI se ha proyectado sobre el desierto de Atacama la imagen de un espacio vacío e inerte. En contraposición, observando los registros materiales de la vida y el movimiento humano sobre el territorio, podemos reconocer un espacio habitado, recorrido y manejado desde tiempos milenarios. El distrito arqueológico Caleta Huelén, nombre que recibe la desembocadura del río Loa en la arqueología, presenta un patrimonio arqueológico que revela esta condición, dando cuenta de la vida extendida sobre el desierto. Analizando las capas superpuestas que componen el paisaje, la presente investigación reflexiona sobre las formas vernaculares de percibir y construir paisaje en el desierto, leídas a partir de los rastros materiales de la vida (y la muerte) en él.