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La presente creación investigativa, intitulada La novela de crímenes colombiana contemporánea y la problemática del sujeto cultural, propone una lectura sociocrítica de un corpus de novelas publicadas entre 2001 y 2021, con el objetivo de analizar cómo estas ficciones literarias configuran representaciones de la violencia, la impunidad y la anomia en la sociedad colombiana. A partir de una metodología interdisciplinaria que articula los estudios literarios, culturales y artísticos, se examina la manera en que estas obras construyen memorias narrativas y dan voz a sujetos subalternos históricamente silenciados por el discurso oficial (intrahistoria). Se parte de la hipótesis de que la novela de crímenes colombiana se distancia del policial clásico y del género negro tradicional, al no buscar la restauración del orden ni la resolución del crimen, sino al evidenciar la ausencia de justicia y la fragmentación del aparato normativo del Estado, donde la impunidad es la ley. En este sentido, el crimen no es un enigma por resolver, sino una manifestación estructural de una sociedad anómica. La categoría de “anomia”, tomada desde los estudios sociológicos por Gustavo Forero Quintero, se convierte en eje articulador para comprender la especificidad de este tipo de narrativa en el contexto colombiano. Esta investigación-creación se apoya en los conceptos de ideosema, ideologema y sujeto cultural, desarrollados por Edmond Cros, para analizar cómo las prácticas sociales e ideológicas se transcriben en las estructuras formales de las novelas. A través de un enfoque que privilegia la morfogénesis textual, se estudia cómo el discurso literario transforma semióticamente la realidad referencial, revelando los trazados ideológicos que subyacen en la construcción de los personajes, las voces narrativas y los dispositivos de memoria literaria. El corpus analizado incluye ocho novelas que ficcionalizan episodios históricos clave desde la perspectiva de sujetos marginales, configurando una narrativa intrahistórica, categoría propuesta por Miguel de Unamuno y retomada por Luz Marina Rivas, que desafía las versiones hegemónicas de la historia nacional. Estas obras son: • Satanás (2002), de Mario Mendoza. • El Eskimal y la mariposa (2004), de Nahum Montt. • El crimen del siglo (2006), de Miguel Torres. • Los ejércitos (2007), de Evelio Rosero. • Desaparición (2012), de Gustavo Forero Quintero. • El incendio de abril (2012), de Miguel Torres. • La invención del pasado (2016), de Miguel Torres. • La sombra de Orión (2021), de Pablo Montoya Campuzano. Estas novelas abordan hechos como El Bogotazo, la toma del Palacio de Justicia, la masacre de Bojayá y la Operación Orión, entre otros, desde una mirada que privilegia la voz de los subalternos, los olvidados, los cuerpos violentados y las memorias silenciadas. En ellas, la criminalidad no es solo un tema narrativo, sino el eje estructurante de una sociedad que ha normalizado la violencia como forma de vida. La impunidad, la ausencia de justicia y la descomposición institucional se convierten en temas recurrentes que permiten pensar críticamente la historia reciente del país. Más allá del análisis crítico, esta tesis también constituye una apuesta poética en su forma de escritura. La estructura fragmentaria, el uso del ensayo como forma literaria, y la inclusión de exordios ficcionales, cartas ensayísticas y reflexiones personales, revelan un diálogo constante entre lo poético y lo teórico. La crítica se convierte aquí en creación, y la escritura en un acto de resistencia estética. La tesis no solo estudia la literatura como forma de conocimiento, sino que se inscribe ella misma como una práctica literaria que explora, desde la sensibilidad y la imaginación, los límites del lenguaje, la memoria y la subjetividad. En este sentido, el trabajo se sitúa en el umbral entre la investigación académica y la creación literaria, entre la crítica y la autoficción. La voz del investigador se entrelaza con la del narrador, y el análisis se convierte en una forma de narrar el pensamiento. Esta hibridez responde a una concepción expandida del conocimiento, en la que la literatura no es solo objeto de estudio, sino también método y forma de intervención en el mundo. La tesis se construye así como un espacio de pensamiento fronterizo, donde la escritura crítica se abre a la experimentación formal y a la exploración de nuevas formas de decir. Desde esta perspectiva, el ensayo se convierte en una herramienta privilegiada para pensar la literatura desde la literatura misma. Inspirado en autores como Roland Barthes, Walter Benjamin, Maurice Blanchot y Roberto Bolaño, el texto asume el riesgo de una escritura que no busca clausurar sentidos, sino abrirlos. La lectura se convierte en un acto de creación, y la crítica en una forma de vida. La tesis, entonces, no solo analiza novelas que narran el crimen, sino que también se pregunta por las condiciones de posibilidad de narrar en un país donde la violencia ha sido sistemáticamente silenciada o estetizada. Finalmente, este trabajo propone que la novela de crímenes colombiana contemporánea no solo documenta la criminalidad y la corrupción, sino que también actúa como un dispositivo estético-político que permite pensar el país desde sus fracturas, sus silencios y sus voces ausentes. En un contexto marcado por la impunidad, la literatura se convierte en un archivo sensible de la memoria colectiva, en un espacio de resistencia simbólica y en una forma de justicia narrativa. Esta tesis es, en ese sentido, una invitación a leer críticamente, a escribir con conciencia y a imaginar otros modos de habitar el lenguaje y la historia.