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Las compañías que se dedican a la venta de productos de consumo masivo suelen manejar grandes cantidades de inventario. Este tipo de negocio ha favorecido el desarrollo de sistemas de almacenamiento que permitan el buen uso de los espacios e instalaciones para garantizar la operación diaria. En este trabajo se analiza el caso de una compañía que se dedica a la venta y comercialización de bebidas azucaradas, que mantiene su inventario en bodegas con estructuras metálicas verticales ubicadas en diferentes departamentos de la república de Colombia. El buen estado de dichas estructuras determina la disponibilidad de la máxima capacidad de almacenamiento de las bodegas y por tanto, una operación ejecutada sin restricciones; sin embargo, a pesar de los esfuerzos por mantenerlas siempre disponibles, existe un deterioro intrínseco a la operación causado por externalidades como golpes y sobrecargas sobre la estructura que la pueden afectar en un amplio rango de posibilidades desde una afectación mínima a su recubrimiento, hasta sacarla de operación. Para realizar el diagnóstico y determinar el estado de las estructuras se requiere observación directa y conocimiento específico sobre las mismas, lo que requeriría que cada bodega tuviera personal experto en mantenimiento dedicado específicamente a dicha labor, incurriendo en una gran inversión ya que para el modelo de la empresa se cuenta con una compañía de mantenimiento que se encarga de estas labores para todas las bodegas del país. Es aquí donde surge un interrogante: ¿Cómo aprovechar la inteligencia colectiva del personal de las bodegas de una empresa de bebidas azucaradas para aportar en el diagnóstico de necesidades de mantenimiento preventivo y correctivo de estructuras metálicas de almacenamiento de manera que sean más ágiles y precisos? Es este trabajo se propone encontrar una solución a este problema a través de la planeación del mantenimiento basada en condiciones, mediante una herramienta que aproveche la inteligencia colectiva de la compañía de bebidas azucaradas, para que así se puedan hacer diagnósticos más ágiles que eviten deterioros progresivos de las estructuras, sin requerir de una cuadrilla dedicada a cada bodega. Con la información recolectada de los daños y una heurística con herramientas de proyectos para la planeación de actividades se realiza la evaluación del impacto en tiempo y costo de la implementación.