Content area
Burocracia estatal, Ejército Argentino, oficiales, educación Abstract The article analyzes the recruitment and education process of a traditional bureaucracy of the Argentine national state: the Army officers. Focusing on the officers of a Promotion of the Military College of the Nation who studied at that institute between 1979 and 1982, it characterizes the social profiles of the cadets and their families of origin, determines the reasons why they chose to be in the military, and includes their training as officers in those years. Keywords: State bureaucracy, Argentine Army, officers, education Introducción Los procesos de reclutamiento y educación de los miembros de las burocracias estatales, el conocimiento de sus perfiles y trayectorias profesionales constituyen temáticas abordadas por los estudios sociales del Estado. En las columnas del Patio de Honor "General San Martín" del CMN están grabados los nombres de los miembros de cada Promoción conforme el orden de mérito del egreso en ese instituto.
Resumen
El artículo analiza el proceso de reclutamiento y educación de una tradicional burocracia del Estado nacional argentino: los oficiales del Ejército. Teniendo como objeto a los oficiales de una Promoción del Colegio Militar de la Nación que estudió en ese instituto entre 1979 y 1982, caracteriza los perfiles sociales de los cadetes y sus familias de origen, determina los motivos por los cuales eligieron ser militares y comprende su formación como oficiales en esos años.
Palabras clave: Burocracia estatal, Ejército Argentino, oficiales, educación
Abstract
The article analyzes the recruitment and education process of a traditional bureaucracy of the Argentine national state: the Army officers. Focusing on the officers of a Promotion of the Military College of the Nation who studied at that institute between 1979 and 1982, it characterizes the social profiles of the cadets and their families of origin, determines the reasons why they chose to be in the military, and includes their training as officers in those years.
Keywords: State bureaucracy, Argentine Army, officers, education
Introducción
Los procesos de reclutamiento y educación de los miembros de las burocracias estatales, el conocimiento de sus perfiles y trayectorias profesionales constituyen temáticas abordadas por los estudios sociales del Estado. Este artículo tiene por objeto de estudio el perfil social de las familias de origen de una Promoción de cadetes del Colegio Militar de la Nación (CMN), los motivos por los cuales eligieron ser militares y su educación en dicho instituto. Su unidad de análisis son los miembros de la Promoción 113 (P113) cuyos integrantes ingresaron al CMN en 1979-1980 y egresaron anticipadamente como subtenientes "en comisión" el 7 de abril de 1982 a raíz de la Guerra de Malvinas para ser movilizados y agregados a unidades militares.1 Se trata de militares que desarrollaron prácticamente toda su carrera profesional en democracia como miembros de una tradicional burocracia del Estado nacional: se incorporaron al Ejército durante el gobierno del "Proceso de Reorganización Nacional" y sus oficiales más antiguos permanecieron en actividad hasta la segunda década del siglo XXI, siendo uno de ellos jefe del Estado Mayor del Ejército entre febrero de 2018 y febrero de 2020.2 En nuestro análisis nos serviremos de documentación oficial castrense y entrevistas semiestructuradas y en profundidad a 33 miembros de la P113 de esta Promoción.3
¿Qué es una Promoción?
En las Fuerzas Armadas (FFAA) de Argentina y de otros países, la pertenencia de sus oficiales a una Promoción y un arma o especialidad define identidades, formas de organización y sociabilidades profesionales que influyen en sus concepciones acerca de y experiencias en el mundo militar, el modo en que se inscriben orgánica y funcionalmente sus carreras en el mismo e, incluso, su vida tras la baja o el retiro del servicio activo.4
La carrera de un oficial está jalonada por instancias de evaluación permanentes: examen de ingreso al CMN, evaluaciones anuales hechas por sus superiores inmediatos y mediatos en la unidad o repartición de destino, evaluaciones para el ascenso al grado inmediatamente superior, cursos de aptitudes especiales, Escuela Superior de Guerra, etc. Los resultados obtenidos en esas evaluaciones los posicionan en el orden de mérito de su Promoción, en la postulación para un ascenso y, más ampliamente, en la jerarquía del Ejército. Cada oficial dispone de una posición relativa en la jerarquía castrense. Incluso entre camaradas de una Promoción se distingue entre oficiales "más antiguos" -de mayor jerarquía- y "más modernos" -de menor jerarquía- de acuerdo con el orden de mérito que ocupa cada uno en la misma desde su ingreso al CMN. En este sentido, la membresía a una Promoción genera fuertes solidaridades y lealtades entre sus miembros, pero también constante competencia. El modo en que esos vínculos con sus afinidades y conflictos son procesados depende de lógicas y prácticas institucionales, relaciones personalizadas y contingencias que inciden en sus trayectorias profesionales individuales y de conjunto a lo largo de unos 35 o 40 años que es el tiempo ideal de duración de la carrera de un oficial desde su ingreso al CMN hasta su pase a retiro como coronel o general.5
La posición de un miembro de la Promoción en el orden de mérito de la misma puede variar. ¿Cuánto puede cambiar esa posición relativa de año en año, entre el ingreso y el egreso del CMN, o en el desarrollo de las diferentes jerarquías de la carrera militar? Esta pregunta no puede responderse a priori, pues en un período de tiempo determinado es posible reconocer cierta tendencia al mantenimiento del statu quo en la "antigüedad" de la Promoción -por las cualidades o atributos de cada persona o porque los superiores confirman con sus evaluaciones las posiciones históricas relativas de los evaluados-, pero también alteraciones debido al desempeño competitivo de sus miembros o por contingencias a las que estos están sujetos en la vida castrense. En las columnas del Patio de Honor "General San Martín" del CMN están grabados los nombres de los miembros de cada Promoción conforme el orden de mérito del egreso en ese instituto.
Los cadetes elegían el arma en la que desarrollarían su carrera al comienzo del 2° año del CMN. ¿Qué determinaciones incidían en sus posibilidades de elección? Se elegía conforme la posición en el orden de mérito de la Promoción y teniendo en cuenta las vacantes existentes en cada arma. Los hijos de militares tenían prioridad si escogían el arma de su padre. Una posición relativamente "más moderna" en el orden de mérito potencialmente aparejaba la imposibilidad de elegir el arma deseada. A partir de entonces, una parte importante de las actividades de los cadetes en el predio del CMN (exceptuando las académicas del aula) y en ejercicios en el terreno se estructuraban en torno del arma o especialidad de pertenencia: escuadrón de caballería, batería de artillería, compañías de infantería, ingenieros, comunicaciones, intendencia y arsenales. La membresía al arma/especialidad determinaba el curso de su carrera hasta el grado de coronel inclusive, pues los generales formalmente no tienen adscripción a un arma. En suma, la membresía a la Promoción y arma/especialidad configuraban identidades que acompañaban toda la vida profesional del oficial.6
La Promoción 113 "Islas Malvinas"
El CMN fue creado en 1869 para impartir la formación básica de los oficiales del Ejército. En el período objeto de este trabajo, los cadetes estudiaban cuatro años y egresaban con el grado de subtenientes.7 Estas previsiones, sin embargo, no pudieron cumplirse en el caso de la P113, dado que la conducción superior del Ejército decidió su egreso anticipado como subtenientes "en comisión" el 7 de abril de 1982 cuando comenzaban a cursar 4° año. La P113 es una de las pocas que posee un nombre: "Islas Malvinas".8 De sus 281 integrantes, 50 son "Veteranos de Guerra de Malvinas" (VGM): 35 del arma de infantería, 1 de caballería, 5 de artillería y 3 de ingenieros, 4 de intendencia y 2 de arsenales; es decir, el 17,79% de los oficiales de la Promoción son VGM.9 La Guerra de Malvinas es el evento crítico que atravesó las vidas de los miembros de esta Promoción.
¿Qué atributos de la morfología social de la P113 podemos determinar aquí? De los 238 subtenientes de las armas, 103 (36,65%) eran de infantería, 43 (15,30%) de caballería, 38 (13,52%) de artillería, 30 (10,67%) de ingenieros y 24 (8,54%) de comunicaciones; en tanto que 28 (9,96%) pertenecían a la especialidad de intendencia y 15 (5,33%) a arsenales.10 La distribución proporcional por armas y especialidades es relativamente similar a la de otras Promociones de la época, pues se determinaba conforme a sus necesidades de personal del Ejército. Es una de las Promociones más numerosas en la historia del CMN.
No todos los miembros egresados de la P113 se habían incorporado al CMN en 1979, aunque la mayoría lo hizo ese año: 172 de las armas, 2 de intendencia y 14 de arsenales. En 1977 ingresaron 2 cadetes de las armas, en 1978 lo hicieron 14 de las armas, 1 de intendencia y 1 de arsenales y en 1980 fueron 50 de las armas y 25 de intendencia. Prácticamente la totalidad de los cadetes de intendencia ingresaron en 1980 porque la formación de esta especialidad se desarrollaba en tres años. Los cadetes de las armas que ingresaron en 1977 y 1978 posiblemente tuvieron alguna dificultad en los estudios (desaprobación de materias, sanción disciplinaria) o algún motivo personal o de salud que acabó reubicándolos con los cadetes que cursaron 1° año en 1979. Los 50 cadetes de las armas que ingresaron en 1980 eran egresados de los Liceos Militares que completaron cinco años de estudios en esas instituciones de nivel medio dependientes de las FFAA, rindieron el examen de ingreso al CMN a fines del año 1979, aprobaron y fueron incorporados a 2° año conforme el orden de mérito a principios de 1980.11 Los liceístas también podían ingresar a 1° año sin rendir examen de ingreso y tal pudo ser el caso de quienes completaron sus estudios en un Liceo Militar en diciembre de 1978 e ingresaron directamente al CMN en 1979.12 De los 50 cadetes de las armas que ingresaron en 1980, sabemos que 19 provenían del Liceo Militar General San Martín13, 1 del General Belgrano y 1 del General Espejo.14
La mayoría de los miembros de la P113 nacieron en 1960 (93), 1961 (87) y 1962 (87), algunos en 1958 (21) y 1959 (37) y un par en 1950 (1) y 1954 (1).15 El 28,11% nació en Capital Federal (79), 15,65% en Buenos Aires (44), 12,81% en Córdoba (36), 8,18% en Santa Fe (23), 8,18% en Entre Ríos (23), 8,18% en Corrientes (23), 4,27% en Mendoza (12), 3,55% en Salta (10), 3,55% en Tucumán (10), 1,77% en San Juan (5), 1,42% en Santiago del Estero (4), 0,71% en Catamarca (2), 0, 71% en Jujuy (2), 0,71% en Neuquén (2), 0,35% en La Rioja (1), 0,35% en Chaco (1), 0,35% en Formosa (1), 0,35% en San Luis (1), 0,35% en La Pampa (1), 0,35% en Chubut (1) y ninguno de las provincias de Misiones, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego. La interpretación de estos datos debe efectuarse con algunas prevenciones. Por un lado, no existían cupos por provincia. Por otro lado, en el caso de hijos de militares, la provincia de nacimiento no era necesariamente la que correspondía al lugar de origen de la familia del padre o de la madre.16 Los constantes traslados de un padre militar -especialmente en el caso de los oficiales- ocasionaban que sus hijos nacieran donde éste estaba destinado, toda vez que era común que el grupo familiar se desplazara con él. Pero también era factible que la madre se trasladase durante el embarazo o para el parto a la localidad de residencia de su familia o de su esposo.17 Por último, la relativamente importante representación de egresados oriundos de las provincias litoraleñas de Entre Ríos y Corrientes es expresiva de la fuerte presencia de unidades del Ejército y los estrechos lazos forjados por esta Fuerza con sus comunidades; en contrapartida, a pesar de la fuerte presencia de unidades del Ejército en las provincias patagónicas, éstas apenas aportaban al reclutamiento de oficiales.
En relación con el perfil social de las familias de origen de los cadetes de la P113, con arreglo a la información actualmente disponible, sólo es posible hipotetizar cierta correspondencia con resultados alcanzados en investigaciones precedentes.18 La investigación coordinada por Luis Rigal sobre cadetes del CMN entre 1926-1969 -sirviéndose de documentación del CMN y Legajos Militares de la totalidad de los cadetes en ese período- es la que más se aproxima temporalmente. Dicho estudio fue encomendado por el Estado Mayor General del Ejército -publicado en 1971 como documento de circulación restringida- y analizó cuatro atributos sociales: 1) lugar de nacimiento;19 2) estudios de nivel medio;20 3) nivel socio-económico de sus familias de origen;21 4) nacionalidad o país de origen de los padres.22 Como para la P113 no disponemos de la documentación a la que accedió Rigal, sólo podemos establecer comparaciones exhaustivas en relación con el primer atributo social, su lugar de nacimiento, entre los perfiles sociales de los cadetes del período 1926-1969 y los cadetes de la P113 que ingresaron diez años después al CMN. En este sentido, continuaba el predominio de la Capital Federal y las provincias pampeanas -Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba- como principales aportantes con el 64,75%, y las litoraleñas -Entre Ríos y Corrientes- con 16,36%.
Sobre los otros tres atributos sociales, tomando como referencia los 33 entrevistados, eran principalmente hijos de padres y madres argentinos de familias de sectores medios urbanos. Nacionalidad del padre: 31 argentinos, 1 italiano, 1 escocés. Nacionalidad de la madre: 32 argentinas y 1 española. Profesión/ocupación del padre: 14 militares (1 general de brigada, 9 coroneles, 2 tenientes coronel, 1 capitán y 1 suboficial del Ejército),23 9 empleados (administrativos, de comercio, bancario, capitán fluvial), 3 profesionales (2 abogados y 1 martillero), 3 comerciantes, 2 empresarios de pequeña industria, 1 policía y 1 caso que no hemos podido precisar. Profesión ocupación de la madre: 23 amas de casa, 2 profesionales (abogada y bioquímica) y 5 docentes (1 profesora y 4 maestras) y 3 empleadas administrativas o de comercio; algunas eran maestras normales que no ejercían la docencia o tenían estudios superiores incompletos.24 En cuanto a los estudios de nivel medio del cadete: 10 eran egresados de colegios públicos, 8 de Liceos Militares, 12 de colegios privados católicos y 3 de colegios privados laicos.25
En suma, existe una correspondencia entre los resultados alcanzados en nuestras entrevistas y en las pesquisas precedentes sobre la profesión/ocupación del padre-madre y la caracterización de sus familias de origen como "familia de clase media" y en algunos casos "familia trabajadora".26 No es posible, sin embargo, comparar resultados relacionados con los estudios de nivel medio porque Rigal agrupó los colegios nacionales y colegios privados asociados a establecimientos públicos.
Jóvenes que eligen ser militares
La historiografía y otras ciencias sociales han comprendido a la juventud como una categoría y actor social clave en la Argentina de las décadas de 1960-1970.27 Se ha destacado su participación en los procesos de radicalización política,28 de rebelión socio-cultural, modernización y cambios en las prácticas de consumo y producción cultural;29 y como objeto de políticas represivas y de control durante el "Proceso de Reorganización Nacional" y protagonistas de formas de resistencia contra el orden social impuesto por ese gobierno de facto.30 También se considera que desde 1974 se desarrollaron reacciones contra la cultura contestaria juvenil procurando restaurar la autoridad y reestablecer el orden.31 La mayoría de los miembros de la P113 tenían entre 13 y 15 años al promediar la década de 1970 y no participaron de procesos de radicalización política ni fueron objeto de represión estatal en esos años.32
Para saber por qué esos jóvenes eligieron ser militares entre 1978-1979 es preciso no presuponer cuáles fueron los motivos de su elección, ni adscribirles a priori membresía en ciertos grupos políticos y/o religiosos sino conocer sus respuestas en las entrevistas y situarlas en los contextos en que tomaron su decisión.33 La información reunida en 33 entrevistas arroja estas respuestas: porque siempre quise ser militar; me gustaba la vida militar; por tradición o herencia familiar, por ser de familia militar;34 por vocación de servicio, para servir a la Patria, porque quería ser parte del Ejército; prepararme para la guerra, la defensa del país; por la exigencia física, intelectual y moral; porque era una carrera/profesión prestigiosa con futuro; por el sentido de aventura y trascendencia que quería darle a mi vida. Estos motivos no pueden ser tenidos como excluyentes ni guardan necesaria jerarquía entre sí.
La respuesta a la pregunta por qué eligieron ser militares poseía, asimismo, sentidos situados en contextos de la Argentina de la segunda mitad de la década de 1970. En algunos testimonios la vocación de servicio, el servicio a la Patria, prepararse para la guerra y la defensa del país, tenían por referencia explícita las representaciones que aquellos jóvenes percibieron o vivieron personalmente acerca de la "lucha contra la subversión" desde el "Operativo Independencia" (1975) y la movilización militar -el "Operativo Soberanía"- por el conflicto de límites con Chile en el Canal de Beagle (1978). Esas representaciones y experiencias bélicas no sólo impregnaban los sentidos atribuidos al ser militar por los hijos de militares, sino también las de quienes eran hijos de civiles.35
En las entrevistas también constatamos que algunos miembros de la P113 antes de incorporarse al CMN sopesaron la posibilidad de postular o bien rindieron examen de ingreso en la Escuela Naval Militar o en la Escuela de Aviación Militar, pero desistieron de hacerlo o no fueron admitidos porque no cumplimentaron los exámenes médicos o académicos. Otros proyectaron ser médico, ingeniero, arquitecto, abogado o estudiar ciencias económicas en universidades nacionales; algunos rindieron y aprobaron el examen de ingreso a esas carreras civiles y cursaron estudios en las mismas. De modo que no siempre la vocación militar estaba exclusivamente orientada por el deseo de incorporarse al Ejército y en ocasiones coexistía con otras vocaciones. A su vez, dos entrevistados hicieron previamente el servicio militar obligatorio y esa experiencia contribuyó a su decisión de ser oficial y al menos un miembro de la Promoción hizo estudios como suboficial del Ejército antes de rendir examen e ingresar al CMN.
Examen de ingreso e incorporación al CMN
El examen de ingreso para el CMN se efectuaba a fin de año (noviembre-diciembre) en ese instituto durante varios días y comprendía contenidos de matemática, física, química, lengua, historia y geografía, pruebas de rendimiento físico, exámenes médicos y una entrevista. Los jóvenes de la ciudad de Buenos Aires y del conurbano bonaerense solían prepararse en el instituto privado Academia Marque; los residentes en las provincias acudían a profesores particulares y algunos se preparaban solos. Esta última opción se veía relativamente facilitada porque circulaban unos cuadernillos con los contenidos exigidos para el examen. Asistir a una academia o a un profesor particular demandaba una inversión familiar. Los postulantes que viajaban desde el interior del país para rendir el examen podían alojarse en el CMN o bien lo hacían en viviendas de personas conocidas en la ciudad de Buenos Aires y en sus proximidades. Ese año postularon algo más de dos mil jóvenes. Quienes aprobaban el examen de ingreso recibían una notificación convocándolos al CMN. El día de su incorporación, algunos llegaban acompañados por un familiar, pero atravesaban solos el Arco de Entrada vistiendo traje o con saco, corbata, camisa, pantalón de vestir y zapatos y llevando sus pertenencias personales en una valija o bolso.
El inicio del 1° año -habitualmente previsto en febrero- comenzó para la P113 el 3 de abril de 1979 debido a que el funcionamiento del Ejército fue alterado por la movilización del conflicto con Chile. El 3 de abril de 1979 fueron dados de alta 420 cadetes: 93 en la 1° Compañía de Infantería, 93 a la 2° Compañía de Infantería, 92 a la 3° Compañía de Infantería, 31 a la Compañía de Ingenieros, 31 a la Compañía de Comunicaciones, 37 a la Compañía de Arsenales y 43 a la Compañía de Intendencia.36 Entre los cadetes había algunos cursantes de países latinoamericanos. Caben tres observaciones al respecto: por un lado, en 1979 los cadetes de 1° año no fueron incorporados a subunidades de caballería ni de artillería (las cuales sólo tenían cadetes de 2°, 3° y 4° año). Por otro lado, recordemos que la elección del arma se producía en 2° año a principios de 1980. Por último, los cadetes de intendencia que ingresaron en 1979 no pertenecían a la P113, pues su formación se efectuaba en tres años y, por tanto, egresaron en 1981 con la P112; los miembros de la P113 de intendencia se incorporaron en 1980.
A principios de 1980 todos los miembros de la P113 estaban en condiciones de elegir el arma. Recordemos que se elegía por orden de mérito, que cada arma disponía de una cantidad de vacantes y que quienes eran hijos de oficiales tenían prioridad si escogían el arma de sus padres. Podía suceder que un cadete que cursó su 1° año en la Compañía de Infantería eligiera el arma de caballería o ingenieros; o que otro cadete que hizo 1° año en la Compañía de Ingenieros escogiera el arma de infantería. También sucedía que un cadete eligiera un arma diferente a la de su padre.
Los cadetes debían abonar una cuota para solventar sus estudios cuyo monto anual correspondía a $820.000. El salario mínimo, vital y móvil en la Argentina osciló entre $93.600 en enero de 1979 y $194.000 en diciembre de 1979, de modo que aquella cuota equivalía a 8,76 (enero) o 4,22 (diciembre) salarios mínimos.37 El monto de la cuota anual podía abonarse en 4 pagos parciales: 1° cuota de $330.000 al 12 de febrero, 2° de $290.000 al 7 de mayo, 3° de $200.000 al 6 de agosto y una 4° cuota al 7 de noviembre cuyo importe se determinaría conforme la evolución de la inflación.38 Para afrontar el pago de esa cuota, los cadetes podían solicitar una beca o media beca que los eximiera de su pago total o parcial. Los cadetes mejor posicionados en el orden de mérito estaban en aptitud para recibir una beca o media beca. También los Estados provinciales, del territorio Nacional de Tierra del Fuego y de la Municipalidad de Buenos Aires becaban a cadetes de sus jurisdicciones e instituciones como la Sociedad Militar Seguro de Vida y empresas o personas particulares solventaban becas. Asimismo, los cadetes percibían un haber mensual cuyo monto no pudimos determinar, pero los entrevistados dicen que era reducido y lo empleaban para abonar algunas compras en la "cantina" del CMN, material de librería para el aula o en las salidas de franco. Debe tenerse presente que el Ejército proporcionaba a cada cadete sus uniformes militares y equipo de gimnasia, calzado, alimentación diaria y otros elementos necesarios para llevar la vida en el régimen de internado.39
Educación académica y educación operacional
La jornada del cadete se iniciaba a las 06:00 horas con la diana y presentación de novedades en la subunidad, continuaba con el desayuno en el comedor y el cursado de las materias académicas en el aula; seguía con gimnasia y almuerzo al mediodía, un breve descanso y regresaban al aula por la tarde a estudiar hasta alrededor de las 18:30 o 19:00 horas. Luego cenaban y se dirigían a la subunidad para la "retreta" y "silencio" a las 22:00 horas para dormir. Desde su ingreso al CMN el curso cotidiano de la vida del cadete se estructuraba en un orden jerárquico basado en la obediencia y disciplina castrense, pues su educación suponía no sólo la adquisición de saberes teórico-prácticos curriculares sino también aptitudes del "carácter militar" que definían la identidad y las funciones que cumplirían como oficiales. Es por ello que los cadetes aprendían día a día en forma práctica la obediencia y el ejercicio del mando.40
La formación del cadete comprendía la educación académica y la operacional. La primera incluía materias de diversas disciplinas enseñadas por profesores civiles y militares;41 la segunda, saberes teórico-prácticos operacionales militares generales y otros específicos de cada arma/especialidad impartidos por militares. Las materias de aula se cursaban los lunes, martes, miércoles y los jueves por la mañana; y los saberes teórico-prácticos operacionales los jueves por la tarde y el viernes. Los sábados por la mañana se hacía práctica de orden cerrado (formaciones) y otras actividades militares. Las calificaciones resultaban de un promedio de las notas individuales en educación académica y operacional. La educación académica se impartía en aulas organizando a los cadetes por divisiones. En 1979 había 10 divisiones del cuerpo comando (armas), 2 divisiones de arsenales y 2 divisiones de intendencia. La supervisión cotidiana de los cadetes en el aula recaía en "oficiales de aula" -oficiales instructores- y bedeles y sub-bedeles -seleccionados entre los cadetes-.42 La calificación de cada cadete también comprendía sanciones por faltas disciplinarias.43
La educación operacional se organizaba a partir de las subunidades de las armas/ especialidades a cargo de oficiales instructores. La subunidad constituía el "primer sentido de pertenencia" de los cadetes. Cada una se alojaba en un espacio específico y poseía su propio estandarte. El "espíritu de cuerpo" de sus miembros se formaba en actividades físicas y militares compartidas. Los oficiales instructores y los cadetes subinstructores de 4° y 3° año también le daban su impronta. El Batallón de Infantería contaba con 27 oficiales:
* jefe del Batallón (1 teniente coronel).
* 3 jefes de Compañía (capitanes) y 18 oficiales instructores (tenientes primero: 3 para 4° año, 3 para 3° año, 3 para 2° año y 9 para 1° año) de la 1°, 2° y 3° Compañía de Infantería.
* 1 jefe de Compañía (capitán de intendencia) y 4 oficiales instructores (tenientes primero de intendencia: 1 para 3° año, 1 para 2° año y 2 para 1° año) de la Compañía de Intendencia.44
La Agrupación Montada poseía 29 oficiales:
* 1 jefe de Agrupación (teniente coronel).
* 1 jefe de Escuadrón (capitán), 1 jefe de sección Hípica (teniente primero) y 5 oficiales instructores (tenientes primero: 1 para 4° año, 2 para 3° año, 2 para 2° año) del Escuadrón de Caballería.
* 1 jefe de Batería (capitán) y 5 oficiales instructores (tenientes primero: 1 para 4° año, 2 para 3° año y 2 para 2° año) de la Batería de Artillería.
* 1 jefe de Compañía (capitán) y 4 oficiales instructores (tenientes primero: 1 para 4° año, 1 para 3° año y 2 para 2° año) de la Compañía de Ingenieros.
* 1 jefe de Compañía (capitán), 3 oficiales instructores (tenientes primero: 1 para 4° año, 1 para 3° año y 1 para 2° año) y 1 oficial de arsenales (teniente primero) de la Compañía de Comunicaciones.
* 1 jefe de Compañía (capitán) y 4 oficiales instructores (tenientes primero: 1 para 4° año, 1 para 3° año, 1 para 2° año y 1 para 1° año) de la Compañía de Arsenales.45
Los jefes y oficiales instructores de las subunidades constituían una referencia cotidiana en el proceso de formación militar de los cadetes. El modo en que esos oficiales ejercían el mando sobre "sus cadetes" incidía en la definición de sus perfiles y trayectorias profesionales presentes y futuras, por un lado, porque su ejemplo -ya fuera positiva o negativamente valorado por los cadetes- influía en cómo estos concebían y moldeaban su propia concepción del ejercicio del mando; y, por otro lado, porque las calificaciones impuestas en la evaluación de la adquisición de saberes teórico-práctico operacionales y la aplicación de sanciones disciplinarias contribuían a la conformación del orden de mérito de la Promoción.46 A su vez, los cadetes "más antiguos" de 4° y 3° año ejercían el mando como "suboficiales cadetes" sobre los cadetes "más modernos" de 2° y 1° año;47 dicho ejercicio constituía una forma de aprendizaje cotidiano para unos y otros. Los cadetes "más antiguos" de 4°, 3° y 2° año integraban el Cuadro de Honor48 y los primeros en el orden de mérito del Cuerpo de Cadetes eran Abanderado y Escoltas de la Bandera de Guerra del CMN.49
Algunos cadetes recordaban que inicialmente les "costó" acostumbrase a recibir "órdenes a los gritos", la "velocidad y cantidad de actividades", el escaso "tiempo libre", "comer rápido", "dormir poco", cumplir con las "guardias", "instrucción", el "orden cerrado" y "adiestramiento físico", sobrellevar la "rutina" e "incomunicación" del régimen de internado, pero que en el marco de esas actividades compartidas se fueron integrando.50 Las exigencias en la educación académica y operacional y, en algunos casos, la dificultad para adecuarse al régimen de internado, las sanciones disciplinares o el descubrimiento de que la educación y carrera militar no se adecuaba a la imagen que se habían formado de ella, motivaba la baja a solicitud de los jóvenes (con autorización de sus padres) o por imposición de las autoridades. En el curso del año 1979 constatamos al menos 88 bajas de cadetes de 1° año, esto es, un 20,95% de aquellos dados de alta en abril de ese año.51 Incluso algunos egresados de la P113 pensaron seriamente en solicitar la baja en 1° o 2° año, pero desistieron de hacerlo tras conversar con algún compañero, un cadete "más antiguo", un oficial instructor y/o con sus padres. También se producían algunos licenciamientos transitorios de cadetes por razones de salud, así como la reincorporación o reingreso de cadetes pasados de curso con carácter condicional por motivos de salud, desaprobación de algunas materias o por sanciones disciplinarias. El desgranamiento de los miembros de la Promoción continuaba en los tres años siguientes; estimativamente, de los 420 cadetes dados de alta el 3 de abril de 1979, sólo 281 egresaron el 7 de abril de 1982, es decir, alrededor de un tercio (33,10%) no egresó.52
Organización del cuerpo de cadetes
El cuerpo de cadetes comprendía dos unidades, el Batallón de Infantería y la Agrupación Montada. El Batallón de Infantería estaba compuesto por la 1° Compañía de Infantería,53 2° Compañía de Infantería,54 3° Compañía de Infantería, 4° Compañía de Infantería -recreada en el año 1981 con cadetes provenientes de las otras tres- y la Compañía de Intendencia.55 Cada Compañía de Infantería era caracterizada idealmente por ciertos atributos invocados por propios y ajenos.56
La Agrupación Montada, por su parte, estaba compuesta por el Escuadrón de Caballería, la Batería de Artillería, la Compañía de Ingenieros, la Compañía de Comunicaciones y la Compañía de Arsenales. Los cadetes que eligieron el arma de caballería se incorporaron al Escuadrón a comienzos de 1980 procedentes de las Compañías de Infantería, Ingenieros, Comunicaciones o de los Liceos Militares.57 Los cadetes del Escuadrón debían montar, una experiencia que pocos habían practicado en la vida civil; a tal efecto, se asignaba a cada uno un caballo y se les enseñaba equitación. La Batería de Artillería en 1980 también incorporó a 2° año a cadetes procedentes de subunidades de infantería, ingenieros y comunicaciones y Liceos Militares.58 La Compañía de Ingenieros, a su vez, en 1979 incorporó cadetes a 1° año que no necesariamente elegirían esa arma en 1980; otro tanto sucedió con la Compañía de Comunicaciones. En cambio, los cadetes de arsenales se sumaron directamente a la Compañía de Arsenales en 1° año59 y los miembros de la P113 de intendencia se incorporaron al 1° año de la Compañía de Intendencia en 1980.60
Las subunidades también constituían el marco en el cual los cadetes participaban de las competencias deportivas.61 Aquellas competencias contribuían a la formación del "espíritu de cuerpo", es decir, afirmar la cohesión moral de los miembros de cada subunidad. El espacio físico en el cual se alojaba cada subunidad, a su vez, era el ámbito en el cual los cadetes de las misma compartían los escasos momentos de descanso que disponían, fundamentalmente, por la noche. A tal efecto, los cadetes estaban distribuidos en cuartos compartidos entre 4, 5 o 6 "compañeros de habitación" que conformaban un pelotón (las "bajas" producidas principalmente en el 1° año, sin embargo, dejaban unos 4 cadetes por habitación). La convivencia cotidiana entre los cadetes de una subunidad frecuentemente propiciaba la imposición de apodos que, generalmente, resultaban de una exacerbación, estigmatización o caricaturización de algún rasgo físico, una deformación de su nombre o apellido, un atributo derivado del origen nacional de su apellido o del lugar de nacimiento o procedencia.
Los fines de semana -a partir del sábado al mediodía- los cadetes salían de franco hasta el domingo por la tarde-noche. Los que tenían a su familia viviendo en Capital Federal o el Gran Buenos Aires se alojaban en su casa; los que eran oriundos del interior del país lo hacían en casa de familiares, en cuartos de pensión o pequeños departamentos que alquilaban entre varios cadetes, o eran invitados -"adoptados"- por un compañero y su familia a pasar el fin de semana en casa. Apenas era un día y medio de franco, pero tiempo suficiente para dormir cuanto quisieran, frecuentar amigos/amigas civiles o hermanos/hermanas de sus compañeros, visitar a una novia, salir a bailar o a fiestas. También existía la Residencia para Cadetes "Inmaculada Concepción" donde podían alojarse algunos cadetes. Muchos cadetes del interior permanecían en el CMN el fin de semana si no tenían lugar donde alojarse. Y también permanecían "enchufados" quienes habían recibido sanciones disciplinarias, algo que sucedía con frecuencia. Para los cadetes del interior del país la continuidad de la relación con sus familias y en algunos casos con sus novias se sostenía por medio de cartas o de esporádicas comunicaciones desde teléfonos públicos. Ellos solían establecer lazos de solidaridad y de amistad con los cadetes de su Promoción o de otras que eran comprovincianos, conformando grupos de "salteños", "tucumanos", "sanjuaninos", "correntinos", etc.
La educación militar operacional de cada arma/especialidad
La educación militar operacional de un cadete seguía una secuencia que tenía sus particularidades en cada arma/especialidad. No debemos olvidar que los cadetes de la P113 prácticamente no cursaron el 4° año, pues egresaron anticipadamente el 7 de abril de 1982. Los saberes previstos para este último año fueron aprendidos y puestos en práctica en las unidades a las que fueron movilizados y agregados como subtenientes "en comisión"; algunos los experimentaron en combate durante la guerra en las Islas Malvinas.
Los cadetes de las Compañías de Infantería desarrollaban en 1° año instrucción básica del arma como combatiente individual y en un grupo de personas; en 2° año con morteros de 81 mm y 120 mm y con cañón Czekalski de 105 mm; en 3° año como jefe e instructor de un pelotón o grupo de tiradores y en 4° año como jefe de sección. Los cadetes del Escuadrón de Caballería en 2° año62 instrucción con mortero de 81 mm y 120 mm y cañón Czekalski de 105 mm y aprendían el rol de un soldado en un vehículo blindado de caballería (conductor, apuntador, cargador); en 3° año como jefe de tanque y sub-instructor, práctica de tiro en el aula y en el terreno y operaban vehículos blindados de caballería (Panhard, SK 105 o TAM) en distintas unidades.63 En 4° año estaba prevista su instrucción como jefe de sección de caballería. Asimismo, durante 2°, 3° y 4° año hacían equitación y disputaban concursos hípicos. Los cadetes de la Batería de Artillería comenzaban desde 2° año su instrucción específica en los roles del arma (topografía, observador adelantado, dirección del tiro), conociendo diferentes materiales (artillería de campaña con obuses Oto Melara de 105 mm, cañones Bofors de 75 mm, Schneider de 105 mm y CITER de 155 mm y artillería de defensa aérea con Bofors de 40 mm), como jefes de pieza en 3° año y jefes de batería en 4° año.64
Los cadetes de la Compañía de Ingenieros en 1° año hicieron instrucción básica de infantería y conocimientos elementales del arma. En 2° año aprendieron el rol de un soldado del arma de ingenieros colocando alambrados como obstáculo, tendiendo puentes e instalando campos minados. En 3° año se instruyeron en el rol de un suboficial de ingenieros y en 4° año como oficial del arma. Los cadetes de la Compañía de Comunicaciones en 1° año también hicieron instrucción básica de infantería y aprendieron roles de soldado de comunicaciones (operar una central telefónica o una radio, tendido y mantenimiento de redes alámbricas, entre otras). En 2° año revisaron aquellos conocimientos y se enfocaron en el rol como jefe de grupo de comunicaciones; en 3° año como encargado de sección y en 4° año como jefe de sección de comunicación. Por último, los cadetes de las Compañías de Intendencia y Arsenales centraban primero su instrucción básica como combatientes de infantería y progresivamente aprendían las técnicas y tácticas de su especialidad.
Todo el cuerpo de cadetes participaba en los ejercicios en el terreno a mitad y fin de año. Estos últimos era los más importantes: Mendoza en 1979 (Uspallata, Campo de los Andes), Tucumán en 1980 (monte tucumano) y Corrientes en 1981 (Campo General Ávalos). Las subunidades realizaban también ejercicios más cortos en Campo de Mayo y en el interior del país en el curso del año.65 En esa ocasión, las subunidades del CMN conocían unidades de su arma/especialidad emplazadas en las provincias y diferentes ambientes geográficos y distintos materiales y equipos. En 3° año, además, los cadetes instruyeron soldados conscriptos y tomaron cursos específicos.66
Conclusiones
¿Qué atributos sociales hemos reconocido en esos jóvenes argentinos -y sus familias de origen- que ingresaron al CMN en 1979-1980, conformaron la P113 y egresaron en 1982? Principalmente habían nacido en Capital Federal y las provincias pampeanas (Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba) y litoraleñas (Entre Ríos y Corrientes), pertenecían a familias de sectores socio-económicos medios urbanos cuyos padres eran oficiales del Ejército y civiles argentinos con empleos administrativos y de comercio, pequeños industriales y comerciantes, profesionales liberales y excepcionalmente suboficiales del Ejército o miembro de una fuerza de seguridad; en tanto que sus madres eran argentinas y amas de casa, en algunos casos docentes, empleadas administrativas y de comercio o profesionales liberales.
¿Cuán expresivos eran estos perfiles sociales de atributos predominantes en la sociedad argentina de la década de 1970? La respuesta a esta pregunta requiere continuar la investigación con entrevistas a otros miembros de la P113, pero podemos relacionar los datos actualmente disponibles con resultados del Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda de 1980. Los perfiles socioeconómicos de los padres y madres de los miembros de la P113 -en este último caso aquellas que en la época eran consideradas económicamente activas- correspondían a sectores de clase media autónoma y clase media asalariada que en aquel Censo representaban el 1,8% y 31,2% de la población económicamente activa y el 12,1% y 18,6% de la población total, respectivamente.67 La extendida presencia de madres amas de casa es expresiva de amplios sectores de la sociedad argentina que sostenían concepciones de la división sexual del trabajo donde el marido se constituía en el sostén económico excluyente o principal de la familia y la mujer se abocaba al cuidado de los hijos y el hogar y, eventualmente, a una actividad económica complementaria.68 Las mujeres representaban el 27,5% de la población económicamente activa en el Censo de 1980. Asimismo, las esposas de militares acompañaban a su marido en los diferentes destinos de su carrera como oficial.
¿Por qué eligieron ser militares? Los motivos que llevaron a los miembros de la P113 a elegir ser oficiales del Ejército fueron vocacionales y/o profesionales y en ningún caso ocupacionales o vinculados con la búsqueda de un puesto de trabajo.69 Por un lado, los motivos vocacionales eran asociados con: el gusto por la vida militar; la tradición o herencia familiar o ser de familia militar; la vocación de servicio, el servicio a la Patria o ser parte del Ejército; la búsqueda de aventura y un sentido de trascendencia en la vida. En este caso, sus elecciones personales se orientaban por valores reconocidos institucionalmente por el Ejército y en sectores de la sociedad civil, que principalmente trascendían intereses individuales en favor de una adscripción a fines grupales que implicaban dedicación plena y sacrificios. La prosecución de dichos objetivos no devengaba beneficios inmediatos para las personas, pero sí materiales y simbólicos resultantes de su integración y estatus militar. Por otro lado, los motivos profesionales invocados fueron: prepararse para la guerra y la defensa del país; por la exigente preparación física, intelectual y moral; porque era una carrera/profesión prestigiosa con futuro. Estos motivos se vinculaban con criterios de legitimidad fundados en la adquisición e instrumentalización de saberes y prácticas expertos objetivados en la educación académica y operacional militar, en procesos de evaluación y certificación de esos saberes y prácticas por parte del Ejército. Los motivos vocacionales y profesionales de la elección del ser militar no se ordenaban necesariamente conforme una jerarquía preestablecida y podían coexistir en las elecciones personales.
El contexto que incidió en su elección de ser militar -según consta en testimonios de entrevistados- estaba explícitamente asociado con la "lucha contra la subversión" librada por las FFAA y la movilización militar por el conflicto de límites entre Argentina y Chile. Los motivos por los cuales postulaban al ingreso, entonces, resultaban de la incidencia de múltiples imágenes, esto es, de la interlocución entre las representaciones sociales que las instituciones castrenses construían sobre sí mismas para consumo propio y de la sociedad civil y aquellas que los individuos y grupos civiles se forjaban de sí mismos, del ser militar y las FFAA.70 Estas múltiples imágenes y relaciones de los jóvenes con las FFAA suponían la existencia de una diversidad de juventudes, diferentes formas de autopercepción y representación social de las experiencias juveniles y de los perfiles sociales de los jóvenes -y sus familias de origen- que postulaban a la carrera militar.71 La historiografía argentina, sin embargo, se ha concentrado casi en forma unilateral en los procesos de radicalización política, modernización y rebelión socio-cultural de jóvenes en los años 1960-1970, desconsiderando las perspectivas y experiencias de otros jóvenes como aquellos que decidieron ser oficiales del Ejército cuyas elecciones y trayectorias se inscribían en -y refrendaban- el orden social establecido.
Por último, sostuvimos que el proceso de formación de esta burocracia estatal nacional suponía -como sucedía en las FFAA de otros países- no sólo la adquisición de saberes teóricoprácticos de la educación académica y operacional militar, sino una resocialización en el mundo militar. Ese proceso no implicaba una ruptura taxativa con el mundo civil, toda vez que la concepción jerárquica y disciplinar castrense era positivamente valorada en los sectores de la sociedad civil de los cuales esos jóvenes procedían; pero sí, implicaba la construcción de una nueva identidad individual y grupal como oficial del Ejército y un vínculo de "camaradería" con sus compañeros de Promoción.72 Esta transformación personal alcanzaba incluso a los cadetes hijos de militares que ya formaban parte de la "familia militar", pues como cadetes -luego oficiales- redefinían su inscripción en la misma. En suma, la pertenencia al Ejército, al cuadro de oficiales, a una Promoción, arma o especialidad, eran atributos sociales fundamentales del hacerse militar que se iban estructurando a partir de la elección de ser militar.
Bibliografía
ADAMOVSKY, Ezequiel, Historia de la clase media argentina. Apogeo y decadencia de una ilusión, 1919-2003, Buenos Aires, Planeta, 2009.
ANTOINE, Jacques, ANTOINE-PAILLE, Marie-Thérèse y BANOS-TREGAN, Sophie, "Jeunesse singulière et plurielle: les jeunes, acteurs de la défense", Les Champs de Mars, 1997, Paris, núm. 2, pp. 7-26.
BADARÓ, Máximo, Militares o ciudadanos. La formación de los oficiales del Ejército Argentino, Buenos Aires, Prometeo, 2009.
BARTOLUCCI, Mónica, La juventud maravillosa. La peronización y los orígenes de la violencia política. 1958-1972, Buenos Aires, Eduntref, 2017.
CORNUT, Hernán, "La influencia de la inmigración en el Ejército Argentino durante la década de 1920", Revista de Historia Épocas, Buenos Aires, núm. 4, 2011, pp. 101-132.
COSSE, Isabella, FELITTI, Karina y MANZANO, Valeria (comps.), Los 60 de otra manera: vida cotidiana, género y sexualidad en la Argentina, Buenos Aires, Prometeo, 2010.
DE IMAZ, José Luis, Los que mandan, Eudeba, Buenos Aires, 1965.
EJÉRCITO ARGENTINO, Rumbo a la Gloria. Promoción 113 Ìslas Malvinas . 1979-1982, El Palomar, CMN, 2024.
FAVERO, Bettina, "Las voces de una juventud silenciosa: memoria y política entre los jóvenes durante los años 60 (Mar del Plata-Argentina)", Historia y Memoria, Tunja, núm. 12, 2016, pp. 215-252.
FIGUEROA, Abelardo, Promociones egresadas del Colegio Militar de la Nación. 1873-2000, Buenos Aires, Edivern, 2001, pp. 409-413.
FILC, Judith, Entre el parentesco y la política. Familia y dictadura. 1976-1983, Buenos Aires, Biblos, 1997.
FREDERIC, Sabina, Las trampas del pasado. Las fuerzas armadas y su integración al Estado democrático, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2013.
GARAÑO, Santiago, Deseo de combate y muerte. El terrorismo de Estado como cosa de hombres, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2023.
LÉGER, Jean-François, "Les jeunes, leurs attentes professionnelles et léngagement dans les armées. Le vivier de recrutement non officier des armées", Les Champs de Mars, Paris, 2000, núm. 7, pp. 151-156.
LUCIANI, Laura, Juventud en dictadura. Representaciones, políticas y experiencias en Rosario (1976-1983), La Plata, Universidad Nacional de La Plata / Universidad Nacional de Misiones / Universidad Nacional de General Sarmiento, 2017.
MANZANO, Valeria, La era de la juventud en Argentina. Cultura, política y sexualidad desde Perón hasta Videla, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2017.
MOSKOS, Charles, "The All-Volunteer Military: Calling, Profession, or Occupation?", Parameters, Carlisle, vol. 7, núm. 1, 1977, pp. 23-31.
NAVARRO, Alejandra, "Bajo bandera. Revisando cohortes y trayectorias de oficiales del Ejército Argentino", Ernesto MECCIA (dir), Biografías y sociedades. Métodos y perspectivas, Buenos Aires, Eudeba, 2019, pp. 309-330.
NAVARRO, Alejandra, "Devenir militar: la construcción de un proyecto de vida para oficiales del Ejército Argentino", Cartografías del Sur. Revista de Ciencias, Arte y Tecnología, Avellaneda, núm. 2, 2015, pp. 7-35.
POTASH, Robert, El Ejército y la política en la Argentina. 1928-1945. De Yrigoyen a Perón, Sudamericana, Buenos Aires, 1994.
PUJOL, Sergio, "Rebeldes y modernos. Una cultura de los jóvenes", Daniel JAMES (dir.), Nueva Historia Argentina. Violencia, proscripción y autoritarismo (1955-1976), Buenos Aires, Sudamericana, 2003, pp. 237-283.
RIGAL, Luis (dir.), Los cadetes del Colegio Militar de la Nación. Análisis sociológico en perspectiva histórica, s/e, 1971.
RODRÍGUEZ, Laura Graciela y SOPRANO, Germán, "De las profesiones liberales y los intelectuales contra el Estado, al estudio de los profesionales e intelectuales de Estado", Laura Graciela RODRÍGUEZ y Germán SOPRANO (eds.), Profesionales e intelectuales de Estado. Análisis de perfiles y trayectorias en la salud pública, la educación y las fuerzas armadas, Rosario, Prohistoria, 2018, pp. 9-68.
ROUQUIÉ, Alain, Poder militar y sociedad política en la Argentina, Hyspamérica, Buenos Aires, vol. I, 1981.
SOPRANO, Germán, "Los generales del Ejército Argentino como alta burocracia del Estado nacional durante la transición democrática", María Silvia DI LISCIA y Germán SOPRANO (eds.), Burocracias estatales. Problemas, enfoques y estudios de caso en la Argentina (entre fines del siglo XIX y XX, Rosario, Prohistoria - Editorial de la Universidad Nacional de La Pampa, 2017, pp. 187-218.
SOPRANO, Germán, "La Promoción 113 del Colegio Militar de la Nación. Un estudio sobre perfiles y trayectorias profesionales de militares argentinos (1979-2015)", Laura Graciela RODRÍGUEZ y Germán SOPRANO (eds.), Profesionales e intelectuales de Estado. Análisis de perfiles y trayectorias en la salud pública, la educación y las fuerzas armadas, Rosario, Prohistoria, 2018, pp. 253-290.
SOPRANO, Germán, "Hay una guerra para cada hombre". Tres experiencias de combate de oficiales subalternos del Regimiento de Infantería 25 del Ejército Argentino en la Guerra de Malvinas", Pasado Abierto, Mar del Plata, núm. 15, 2022, pp. 186-224.
SOPRANO, Germán, "Claves para un análisis del combate en el nivel táctico en la Guerra de Malvinas. Un estudio de experiencias de oficiales de una Promoción del Ejército Argentino", Prohistoria, Rosario, núm. 39, 2023, pp. 1-36.
SOPRANO, Germán y MELLADO, María Virginia, "Militares y élites en la Argentina del siglo XX y XXI. Problematizando definiciones teóricas y usos empíricos de las categorías", Población & Sociedad. Revista de Estudios Sociales, La Pampa, vol. 25, núm. 2, 2018, pp. 157-188.
TORRADO, Susana, Estructura social de la Argentina. 1945-1983, Buenos Aires, Ediciones de la Flor, 1992,
TORTTI, María Cristina y GONZÁLEZ CANOSA, Mora (eds.), La nueva izquierda y en la historia reciente argentina. Debates conceptuales y análisis de experiencias, Rosario, Prohistoria, 2021.
WAINERMAN, Catalina, "Mujeres que trabajan. Hechos e ideas", Susana TORRADO (comp.), Población y bienestar en la Argentina del primero al segundo Centenario, Buenos Aires, Edhasa, Tomo II, pp. 325-352.
1 Sobre la participación de los oficiales de la P113 en la Guerra de Malvinas: Germán SOPRANO, "Hay una guerra para cada hombre". Tres experiencias de combate de oficiales subalternos del Regimiento de Infantería 25 del Ejército Argentino en la Guerra de Malvinas", Pasado Abierto, Mar del Plata, núm.15, 2022, pp. 186-224; "Claves para un análisis del combate en el nivel táctico en la Guerra de Malvinas. Un estudio de experiencias de oficiales de una Promoción del Ejército Argentino", Prohistoria, Rosario, núm. 39, 2023, pp. 1-36.
2 Para un análisis de los militares argentinos como burocracias y profesionales del Estado nacional en la democracia contemporánea argentina: Germán SOPRANO, "Los generales del Ejército Argentino como alta burocracia del Estado nacional durante la transición democrática", María Silvia DI LISCIA y Germán SOPRANO (eds.), Burocracias estatales. Problemas, enfoques y estudios de caso en la Argentina (entre fines del siglo XIX y XX, Rosario, Prohistoria - Editorial de la Universidad Nacional de La Pampa, 2017, pp. 187-218; Laura Graciela RODRÍGUEZ y Germán SOPRANO, "De las profesiones liberales y los intelectuales contra el Estado, al estudio de los profesionales e intelectuales de Estado", Laura Graciela RODRÍGUEZ y Germán SOPRANO (eds.), Profesionales e intelectuales de Estado. Análisis de perfiles y trayectorias en la salud pública, la educación y las fuerzas armadas, Rosario, Prohistoria, 2018, pp. 9-68.
3 La muestra de entrevistados representa el 11,74% de los miembros de la P113: 33 oficiales de diferentes armas/ especialidades (11 de infantería, 6 de caballería, 4 de artillería, 3 de ingenieros, 2 de comunicaciones, 6 de intendencia, 1 de arsenales) que alcanzaron diferentes jerarquías en la carrera militar (7 generales, 13 coroneles, 4 tenientes coroneles, 1 mayor, 2 capitanes, 1 teniente primero, 2 tenientes, 3 subtenientes) y 5 de ellos son Veteranos de Guerra de Malvinas.
4 Con excepción de trabajos de Alejandra Navarro y Germán Soprano, no se han producido investigaciones sobre Promociones de las FFAA Argentinas. Alejandra NAVARRO, "Bajo bandera. Revisando cohortes y trayectorias de oficiales del Ejército Argentino", Ernesto MECCIA (dir.), Biografías y sociedades. Métodos y perspectivas, Buenos Aires, Eudeba, 2019, pp. 309-330; "Devenir militar: la construcción de un proyecto de vida para oficiales del Ejército Argentino", Cartografías del Sur. Revista de Ciencias, Arte y Tecnología, Avellaneda, núm. 2, 2015, pp. 7-35; Germán SOPRANO, "La Promoción 113 del Colegio Militar de la Nación. Un estudio sobre perfiles y trayectorias profesionales de militares argentinos (1979-2015)", Laura Graciela RODRÍGUEZ y Germán SOPRANO (eds.), Profesionales e intelectuales de Estado..., pp. 253-290.
5 La carrera profesional de un oficial del Ejército se inicia como cadete del CMN y continúa -idealmente- como subteniente, teniente, teniente primero, capitán (oficiales subalternos), mayor, teniente coronel (oficiales jefes) y coronel, general de brigada, general de división y teniente general (oficiales superiores).
6 En la segunda mitad de la década de 1980, los miembros de la P113 -al igual que otras Promociones del Ejércitocrearon una asociación civil sin fines de lucro que los reúne y también comprende a oficiales del cuerpo profesional egresados en 1982 del CMN.
7 Luego explicaremos por qué algunos cadetes cursaban 3 años.
8 La Promoción 80 egresada en 1950 lleva por nombre "Año del Libertador" y la Promoción 100 de 1969 "Centenario" del CMN.
9 El subteniente "en comisión" (teniente "post mortem") Juan Omar Abrahan, oficial de caballería, es el único VGM de la P113 fallecido durante la Guerra de Malvinas; perdió la vida el 24 de mayo de 1982 en acto de servicio en la ría de Puerto Deseado, provincia de Santa Cruz.
10 Fuente: elaboración propia a partir de información de Abelardo FIGUEROA, Promociones egresadas del Colegio Militar de la Nación. 1873-2000, Buenos Aires, Edivern, 2001, pp. 409-413.
11 Los liceístas que aprobaban el examen podían ingresar a 2° año porque habían adquirido una formación militar básica en los Liceos e integraban la reserva del Ejército.
12 No disponemos aún de esta información. El Ejército poseía 5 Liceos Militares: el General San Martín (partido de San Martín en la provincia de Buenos Aires), el General Paz (Córdoba), el General Belgrano (Santa Fe), el General Espejo (Mendoza) y el General Roca (Comodoro Rivadavia en la provincia de Chubut), creados en 1938, 1944, 1947, 1947 y 1966, respectivamente. El Liceo General Aráoz de Lamadrid (Tucumán) fue creado en 1979.
13 Fuente: elaboración propia a partir de: Asociación de Padres y Promoción 37 del Liceo Militar General San Martín. Revista Ariel 79. Anuario, noviembre de 1979, pp. 29-36. Archivo Personal del coronel mayor Hernán Cornut.
14 No disponemos de información sobre el Liceo Militar de procedencia de los otros 29 liceístas que ingresaron en 1980.
15 Fuente: elaboración propia a partir de información de: Abelardo FIGUEROA, Promociones..., pp. 409-413.
16 No contamos aún con información sobre cuántos cadetes de la P113 eran hijos de oficiales o suboficiales del Ejército u otra Fuerza Armada.
17 En la época era frecuente que un joven subteniente o teniente hiciera noviazgo con una joven del pueblo o ciudad en el que estaba situada su unidad de destino y contrajera matrimonio, en no pocas ocasiones, rápidamente a fin de que su esposa pudiera acompañarlo en los próximos destinos.
18 José Luis DE IMAZ, Los que mandan, Buenos Aires, Eudeba, 1965; Luis RIGAL (dir.), Los cadetes del Colegio Militar de la Nación. Análisis sociológico en perspectiva histórica, s/e, 1971; Robert POTASH, El Ejército y la política en la Argentina. 1928-1945. De Yrigoyen a Perón, Buenos Aires, Sudamericana, 1994; Alain ROUQUIÉ, Poder militar y sociedad política en la Argentina, Buenos Aires, Hyspamérica, vol. I, 1981; Hernán CORNUT, "La influencia de la inmigración en el Ejército Argentino durante la década de 1920", Revista de Historia Épocas, Buenos Aires, núm. 4, 2011, pp. 101-132; Germán SOPRANO y María Virginia MELLADO, "Militares y élites en la Argentina del siglo XX y XXI. Problematizando definiciones teóricas y usos empíricos de las categorías", Población & Sociedad. Revista de Estudios Sociales, La Pampa, vol. 25, núm. 2, 2018, pp. 157-188.
19 40,25% nacido en Capital Federal, 18,2% en provincia de Buenos Aires, 6,7% en Entre Ríos, 5,5% en Córdoba, 5,2% en Santa Fe y 5% en Mendoza. Luis RIGAL (dir.), Los cadetes... pp. 82-98.
20 69,3% provenían de colegios nacionales o colegios privados asociados a establecimientos públicos y desde 1946 un 20% de Liceos Militares, siendo mínima la presencia de egresados de escuelas normales e industriales. Luis RIGAL (dir.), Los cadetes... pp. 98-107.
21 36% de los cadetes eran de familias de nivel socio-económico alto (hijos de hacendados, industriales, oficiales de las FFAA, altos jefes de la administración pública y privada, y profesionales), 55% de nivel medio (agricultores, jefes intermedios de la administración pública y privada, comerciantes, técnicos, oficiales de las Fuerzas de Seguridad, docentes, periodistas, trabajadores independientes de mediana envergadura y empleados) y 9% de nivel bajo (pequeños artesanos, suboficiales de las FFAA y de Seguridad, obreros y trabajadores rurales). En el nivel alto predominaban: 44% hijos de profesionales y 30% de oficiales del Ejército; en el nivel medio: 41% hijos de empleados y 30% de comerciantes; en el nivel bajo: 65% hijos de suboficiales del Ejército y 17% de pequeños artesanos. Luis RIGAL (dir.), Los cadetes... pp. 107-118. Rigal incluía a los hijos de oficiales de las FFAA en el nivel socioeconómico alto, pues un padre general, coronel o teniente coronel era un alto jefe de la administración pública; sin embargo, sus ingresos en modo alguno eran equivalentes a un hacendado o industrial, por ello, como se verá, incluiremos a los hijos de militares en el nivel socioeconómico medio.
22 82,6% eran hijos de argentinos, pero considerando sólo el año 1969 el 97%. Luis RIGAL (dir.), Los cadetes... pp. 85-86.
23 5 entrevistados eran tercera generación consecutiva de militares, 3 tenían hermanos oficiales de las FFAA y 2 con hermanos que no completaron sus estudios en el CMN.
24 Recordemos, por un lado, que las esposas de militares casi siempre acompañaban a sus maridos en sus destinos, de modo que -salvo aquellas que eran maestras/profesoras y podían solicitar ser reubicadas en instituciones escolares nacionales- se abocaban al cuidado de los hijos y el hogar; y, por otro lado, que el título de maestra normal era de nivel medio.
25 Los hijos de militares solían estudiar en varias instituciones siguiendo los destinos de su padre; aquí consignamos las instituciones de nivel medio de egreso.
26 En la sociedad argentina del siglo XX, la categoría "clase media" comprende individuos y grupos con una diversidad de profesiones/ocupaciones, niveles de ingresos socioeconómicos, estudios y capital cultural. Ezequiel ADAMOVSKY, Historia de la clase media argentina. Apogeo y decadencia de una ilusión, 1919-2003, Buenos Aires, Planeta, 2009.
27 Valeria MANZANO, La era de la juventud en Argentina. Cultura, política y sexualidad desde Perón hasta Videla. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2017.
28 Mónica BARTOLUCCI, La juventud maravillosa. La peronización y los orígenes de la violencia política. 1958-1972, Buenos Aires, Eduntref, 2017; María Cristina TORTTI y Mora GONZÁLEZ CANOSA (eds), La nueva izquierda y en la historia reciente argentina. Debates conceptuales y análisis de experiencias, Rosario, Prohistoria, 2021.
29 Sergio PUJOL, "Rebeldes y modernos. Una cultura de los jóvenes", Daniel JAMES (dir.), Nueva Historia Argentina. Violencia, proscripción y autoritarismo (1955-1976), Buenos Aires, Sudamericana, 2003, pp. 237-283; Isabella COSSE, Karina FELITTI y Valeria MANZANO (comps.), Los 60 de otra manera: vida cotidiana, género y sexualidad en la Argentina, Buenos Aires, Prometeo, 2010.
30 Laura LUCIANI, Juventud en dictadura. Representaciones, políticas y experiencias en Rosario (1976-1983), La Plata, Universidad Nacional de La Plata / Universidad Nacional de Misiones / Universidad Nacional de General Sarmiento, 2017.
31 Judith FILC, Entre el parentesco y la política. Familia y dictadura. 1976-1983, Buenos Aires, Biblos, 1997; Santiago GARAÑO, Deseo de combate y muerte. El terrorismo de Estado como cosa de hombres, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2023.
32 Un entrevistado, sin embargo, se reconocía como peronista y se sumó a la movilización popular por la asunción del gobierno de Héctor Cámpora y los funerales del presidente Juan Domingo Perón. Otros dos no tuvieron activismo político, pero participaron de protestas de estudiantes secundarios. Un cuarto entrevistado tampoco tuvo militancia política, pero recibió una formación nacionalista y fue presidente de la Acción Católica de su ciudad antes de ingresar al CMN.
33 Nos formulamos una pregunta de investigación similar a aquella que hizo Favero cuando se propuso estudiar a jóvenes no politizados en la Argentina de la década de 1960. Bettina FAVERO, "Las voces de una juventud silenciosa: memoria y política entre los jóvenes durante los años 60 (Mar del Plata-Argentina)", Historia y Memoria, Tunja, núm. 12, 2016, pp. 215-252.
34 La invocación a la tradición o herencia familiar por parte de quienes eran hijos/nietos de militares no era comprendida como una imposición sino como una elección personal en la que el conocimiento de la vida militar por experiencias familiares orientaba dicha elección.
35 Los padres militares o civiles de tres cadetes que ingresaron al CMN en 1979 habían sido asesinados por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) -el coronel de intendencia José Esteban Dalla Fontana, el mayor (coronel post mortem) Argentino del Valle Larrabure y el profesor Carlos Alberto Sacheri- y los padres de otros miembros de la P113 fueron objeto de amenazas o intentos de atentados de organizaciones armadas irregulares.
36 ARCHIVO CENTRAL CMN, Libro de órdenes, 1979. En adelante: LO-CMN-1979.
37 BOLETÍN OFICIAL DE LA REPÚBLICA ARGENTINA, 27 de septiembre de 1979, p. 4; Decreto 2.337, 20 de septiembre de 1979. https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/7079854/19790927?busqueda=1 Consultado en línea el 25 de junio de 2025.
38 La diferencia entre el monto de la cuota del CMN de enero y diciembre está relacionada con su actualización por efecto de la inflación.
39 Como contraprestación por la formación recibida, los cadetes se comprometían a prestar servicios en el Ejército por una cierta cantidad de años a partir de su egreso.
40 Por ejemplo: cumplían con funciones en las subunidades como encargados de compañía, de sección, de detall y de depósito de la sala de armas e intendencia (4° año) y como jefes de sección (4° año) y de grupo (3° año) en la instrucción de los cadetes más modernos, además de prestar servicios de seguridad, vigilancia y orden en el instituto.
41 La educación académica de 2° año incluía las siguientes materias: ciencia política, filosofía, historia argentina, historia militar, matemática, física, química, inglés, pedagogía y táctica; en 3° año: ciencia política, filosofía, historia argentina, historia militar, sociogeografía, inglés, matemática, armas y materiales, electrónica, inteligencia, táctica, servicio para apoyo de combate. Fuente: Certificado de estudios. Archivo Personal del coronel mayor Hernán Cornut.
42 LO-CMN-1979.
43 La acumulación de días de arresto por sanciones disciplinarias implicaba que un cadete podía ser licenciado hasta tanto se tomara la resolución de su baja del CMN o reconsiderar su continuidad.
44 LO-CMN-1979.
45 LO-CMN-1979. En 1979, los oficiales de la Compañía de Arsenales pertenecían a las armas.
46 Como oficiales, probablemente, volverían a encontrarse con sus oficiales instructores en sus destinos y, en ocasiones, serían evaluados nuevamente por ellos.
47 Los cadetes de 4° y 3° año que ejercían el mando eran ascendidos por el director del CMN y a propuesta del jefe de Cuerpo de Cadetes como sargento ayudante cadete, sargento primero cadete, sargento cadete, cabo primero cadete, cabo cadete.
48 7 cadetes de 4° año, 8 de 3° y 8 de 2°.
49 1 abanderado y 2 escoltas de 4° año.
50 EJÉRCITO ARGENTINO, Rumbo a la Gloria. Promoción 113 Ìslas Malvinas . 1979-1982, El Palomar, CMN, 2024, p. 42. Agradezco al general de brigada (R) Carlos Alberto Nogueira por facilitarme un ejemplar.
51 LO-CMN-1979.
52 El cálculo es estimado porque de los 420 cadetes dados de alta el 3 de abril de 1979 hay que descontar los 43 de intendencia que formaban parte de la P112, quedando entonces 377 pertenecientes a la P113. Pero sabemos que en 1980 se incorporaron a la P113 al menos 25 cadetes de intendencia -quizá algunos más- cuya formación era de 3 años y, además, unos 50 liceístas -tal vez algunos más- que se incorporaron a 2° año. En tal caso, el desgranamiento habría rondado el 37,84%.
53 Conocida como "La Prusiana", cumplía con funciones como "Compañía Ceremonial" o de "Demostración" en actos protocolares o cuando el CMN recibía visitas.
54 "La Gunda", un término del alemán antiguo que podía ser empleado como nombre femenino. Se decía que sus integrantes mantenían entre sí un trato igualmente militar o "tropero" pero más amable. En otro testimonio se dijo que era conocida como "el escuadrón verde" porque era una subunidad de infantería con el prestigio -"sangre azul"- de la caballería.
55 La conformación de la 4° Compañía de Infantería estuvo marcada por la incorporación de cadetes de las otras tres, que tuvieron que regenerar un espíritu de cuerpo. El Estado Mayor General del Ejército la creó para incrementar la cantidad de subtenientes de infantería. Apodada "La Voladora", se creía que porque sus cadetes "volaban" por la exigencia impuesta; pero este apodo tenía su origen en el pasado. La 4° Compañía dio origen a la Compañía de Aviación del CMN, destinada en 1944 a Córdoba y absorbida por la recién creada Fuerza Aérea. Agradezco esta observación histórica al coronel mayor Hernán Cornut.
56 Los miembros de una subunidad podían referirse en forma crítica estereotipada a otra subunidad, por ejemplo, diciendo que la 1° Compañía de Infantería era "formalista" -tenía una disciplina en exceso formal- o que la 2° Compañía era como "La Familia Ingalls" -por el trato amable entre sus miembros como en la popular serie norteamericana-.
57 Antes de incorporarse a esta subunidad, los cadetes tenían una imagen idealizada de la misma: "solíamos mirar con envidia y algo de admiración al Escuadrón, marchando y cantando la canción del jinete con su forma tan particular, con sus borceguíes largos y en dirección a las cabellerizas" y "creíamos que esa era su vida". EJÉRCITO ARGENTINO, Rumbo a la Gloria..., p. 46.
58 Un rasgo atribuido a esta subunidad era sus "características técnicas" del "apoyo de fuego", exigía "alta precisión" y sentido de "oportunidad", además de las "duras exigencias" de la vida militar como en otras subunidades. EJÉRCITO ARGENTINO, Rumbo a la Gloria..., p. 52.
59 El escalafón de Arsenales fue creado en 1971. En 1972 se incorporaron cadetes de esta especialidad, siendo sus primeros egresados de la Promoción 106, egresada en 1975. La Compañía de Arsenales del CMN se conformó en 1976 y entre 1976-1984 estaba a cargo de oficiales instructores de las armas.
60 La incorporación al arma/especialidad se completaba con el "bautismo" organizado por los cadetes de cada subunidad.
61 En 1979 todos los cadetes disputaron el Torneo "Copa Colegio Militar de la Nación" y hubo competencias de las armas/especialidades en las que no participaron los cadetes de 1° año como el Torneo "Duque de Caxias" de la Agrupación Montada, el Torneo de la Batería de Artillería, el "General Savio" de Ingenieros, el "Sargento Mayor Escalada" de Comunicaciones, el "General Juan Gregorio Lemos" de Intendencia, el "Sargento Mayor Esteban de Luca" de Arsenales, así como competencias internacionales como VII Festival Sudamericano de Cadetes en Río de Janeiro con cadetes de 2°, 3° y 4° año. También se realizó el III° Campeonato de Cadetes Militares del Ministerio de Defensa.
62 Recordemos que en 1979 el Escuadrón de Caballería y la Batería de Artillería no tuvieron cadetes de 1° año.
63 El "bautismo de fuego" de los cadetes de caballería fue en Olavarría en 1981.
64 El "bautismo de fuego" de los cadetes de artillería fue en Rosario del Tala en 1980.
65 Por ejemplo, las Compañías de Infantería en Chaco, Misiones, provincia de Buenos Aires. El Escuadrón de Infantería en Magdalena y Olavarría (provincia de Buenos Aires) y en La Pampa. La Batería de Artillería en Rosario del Tala (Entre Ríos), Córdoba, Paso de los Libres (Corrientes), Mar del Plata y Junín (provincia de Buenos Aires). La Compañía de Ingenieros en San Nicolás de los Arroyos (provincia de Buenos Aires), Concepción del Uruguay (Entre Ríos) y Salta. La Compañía de Comunicaciones en Puerto Las Palmas (Chaco), City Bell y Diamante.
66 Por ejemplo, el de paracaidismo militar en Campo de Mayo.
67 La población económicamente activa también comprendía: 0,8% clase alta, 12,4% clase obrera autónoma, 35,4% clase obrera asalariada y 8,4% trabajadores marginales; y la población total 0,4% clase alta, 11% clase obrera autónoma, 29,9% clase obrera asalariada, 3% trabajadores marginales y 25% inactivos. Susana TORRADO, Estructura social de la Argentina. 1945-1983, Buenos Aires, Ediciones de la Flor, 1992, p. 337.
68 Catalina WAINERMAN, "Mujeres que trabajan. Hechos e ideas", Susana TORRADO (comp.), Población y bienestar en la Argentina del primero al segundo Centenario, Buenos Aires, Edhasa, Tomo II, pp. 325-352.
69 Tomamos como referencia un modelo interpretativo de Charles MOSKOS, "The All-Volunteer Military: Calling, Profession, or Occupation?", Parameters, Carlisle, vol. 7, núm.1, 1977, pp. 23-31.
70 El concepto de múltiples imágenes corresponde a Jean-François LÉGER, "Les jeunes, leurs attentes professionnelles et léngagement dans les armées. Le vivier de recrutement non officier des armées", Les Champs de Mars, Paris, 2000, núm. 7, pp. 151-156.
71 Como sostienen para el caso francés: Jacques ANTOINE, Marie-Thérèse ANTOINE-PAILLE y Sophie BANOSTREGAN, "Jeunesse singulière et plurielle: les jeunes, acteurs de la défense", Les Champs de Mars, 1997, Paris, núm. 2, pp. 7-26.
72 En su etnografía sobre el CMN en el siglo XXI, Badaró caracterizó esta resocialización de los cadetes como una "muerte civil", esto es, un proceso de separación y eliminación de la identidad y sociabilidad civil y su integración en la comunidad moral del Ejército. Máximo BADARÓ, Militares o ciudadanos. La formación de los oficiales del Ejército Argentino, Buenos Aires, Prometeo, 2009. Para un análisis crítico de la oposición taxativa entre lo militar y lo civil en los estudios de relaciones civiles-militares: Sabina FREDERIC, Las trampas del pasado. Las fuerzas armadas y su integración al Estado democrático, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2013.
Copyright Centro de Estudios Históricos "Prof. Carlos S. A. Segreti" 2025