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Además de la aprehensión de los clásicos del marxismo, James Figarola entró en contacto con las obras de Antonio Gramsci, José Carlos Mariátegui y el Che. Enfatiza en el valor que le concede Gramsci a los intelectuales orgánicos en la socialización de los aportes culturales al nivel social. Joel James asumió de Mariátegui, su concepción antiortodoxa sobre la naturaleza de los sujetos múltiples participantes en la revolución, que conlleva no privilegiar ninguna clase o sector social sobre otros, sino edificar un estado revolucionario democrático donde todos estos sujetos participantes tuvieran un rol protagónico. Así como la desatención al factor subjetivo, provocando la enajenación de las masas. En la obra Vergiienza contra dinero de Joel James, todas estas ideas anteriormente expresadas se condensan, para explicarnos con claridad meridiana las urgencias que demandaban un accionar político que permitiera salvar la obra de la revolución socialista con un hacer político inteligente, expresado por el decoro de sus dirigentes, que debían luchar contra la burocracia y contra la corrupción y demandaban una proyección de creatividad ante las circunstancias adversas que se vivían en el período especial, en la década de los noventa, cuando se produce el derrumbe del socialismo en el este europeo y en la exURSS. Teniendo como premisa el vínculo estrecho con las masas y el trabajar denodadamente por satisfacer sus necesidades materiales y espirituales a través de una proyección mancomunada del estado en profundo reciclaje con el pueblo, para tomar las decisiones más acertadas teniendo como norte fundamental el libro de Joel James, que retomaba aquella consigna que enarbolara Eduardo Chibás y el Partido Ortodoxo en época republicana del pasado siglo, y hundía sus análisis en la Cuba contemporánea, en sus factores éticos y su economía, en los peligros contra el entramado de la nación. Nada complaciente con nosotros mismos, rasgo muy común en nuestra ensayística política e historiográfica postrevolucionaria, Vergiienza contra dinero de Joel James hurga en las entretelas profundas de nuestra psicología social, en los factores étnicos y culturales, amén de los políticos y sociales, que configuran la fisonomía moral de una nación capaz de los mayores heroismos y también frágil, en ocasiones de extravío ante el estricto cumplimiento de ciertos imperativos." Su muerte, acaecida en un programa radial en el que se disparó un tiro al no poder mostrar todos los manejos sucios del Ministro de Educación, significó un golpe en la psiquis de los que todavía estaban aletargados y despertó la conciencia política nacional para enfrentar la situación reinante, e impuso retos al sector más progresista de la ortodoxia, al estudiantado universitario y a los que sentían decoro y patriotismo. Joel James insiste en esta obra en los contras de aquellos que, en un momento, lo entregaron todo por la Patria, luego por el racismo y los intereses personales se revirtieron y entregaron las armas y las banderas de lucha a España, en un acto de traición, como lo escenificó el oprobioso Pacto del Zanjón en la Guerra de los Diez Años.
El entendimiento de la teoria politica que debe regir los destinos de Cuba para Joel James se fundamenta en la cosmovision martiana del quehacer politico. Marti tenia la experiencia de las revoluciones independentistas latinoamericanas que habian generado, en algunos casos, en dictaduras politicas alejadas de los intereses de sus pueblos. Para el Apóstol la integridad moral de los que gobiernan es una divisa indispensable para llevar a cabo un proyecto grande a favor de la Patria.
De la unidad como fin político, dice Joel James, hay que aprender de Martí. Su ideario frustrado en la República Neocolonial tiene claves para en el presente construir un proyecto revolucionario profundamente cubano y patriótico, portador de nuestra cultura. Es Martí quien plantea la triada sobre la cual se debe construir nuestro rumbo político: la unidad de la cubanía, la cultura y las esencialidades democráticas y humanísticas del proyecto político cubano, lo que él denominó república con todos y para el bien de todos y no con todos y para el bien de pocos.
Joel James, en sus investigaciones sobre el carácter del proyecto socialista cubano de raíz marxista y martiana, se vio influenciado por las concepciones de los clásicos del marxismo, los cuales insistieron que no se podían reducir mecánicamente las formas superestructurales, y en esencia el poder, a la esfera económica productiva, pues entre ellas hay una relativa independencia y un desarrollo muy peculiar, que entraña contradicciones y direcciona su curso dialéctico. Además de la aprehensión de los clásicos del marxismo, James Figarola entró en contacto con las obras de Antonio Gramsci, José Carlos Mariátegui y el Che. Enfatiza en el valor que le concede Gramsci a los intelectuales orgánicos en la socialización de los aportes culturales al nivel social. De esta manera, en todas las esferas, desde la productiva y la espiritual, se reproducen los valores materiales y culturales pertinentes de una nación, lo que potencia la hegemonía cultural de las clases dominantes.
Joel James asumió de Mariátegui, su concepción antiortodoxa sobre la naturaleza de los sujetos múltiples participantes en la revolución, que conlleva no privilegiar ninguna clase o sector social sobre otros, sino edificar un estado revolucionario democrático donde todos estos sujetos participantes tuvieran un rol protagónico. Por lo que estaba cuestionando la forma ortodoxa de concebir en nuestras tierras la concepción marxista de la dictadura del proletariado. Del Che, Joel James asumió la profundidad de su legado para la construcción del socialismo en Cuba, como proyecto que debería fundamentarse en la historia de lucha del pueblo, en su cultura y en un profundo sentido de lo humano. En el pensamiento político, ético y sociocultural de Joel James se percibe la vigencia del pensamiento del Che en lo que respecta a su análisis de las tareas de la Revolución, ya en el poder, que lo distingue del modelo soviético. El Che visibilizó tempranamente los errores que se estaban cometiendo en el campo socialista en relación con el desequilibrio entre el poder y las necesidades y exigencias de las masas, entre el grado de desarrollo material y espiritual a alcanzar y los intereses de una élite burocrática que, traicionando la esencia del marxismo, erigió un poder por encima del pueblo y a favor de intereses de grupos. Así como la desatención al factor subjetivo, provocando la enajenación de las masas. Todos estos malas impusieron el voluntarismo y la burocracia que menoscabaron la participación y creatividad del pueblo y lo condujeron al fracaso.
En la obra Vergiienza contra dinero de Joel James, todas estas ideas anteriormente expresadas se condensan, para explicarnos con claridad meridiana las urgencias que demandaban un accionar político que permitiera salvar la obra de la revolución socialista con un hacer político inteligente, expresado por el decoro de sus dirigentes, que debían luchar contra la burocracia y contra la corrupción y demandaban una proyección de creatividad ante las circunstancias adversas que se vivían en el período especial, en la década de los noventa, cuando se produce el derrumbe del socialismo en el este europeo y en la exURSS. Teniendo como premisa el vínculo estrecho con las masas y el trabajar denodadamente por satisfacer sus necesidades materiales y espirituales a través de una proyección mancomunada del estado en profundo reciclaje con el pueblo, para tomar las decisiones más acertadas teniendo como norte fundamental el libro de Joel James, que retomaba aquella consigna que enarbolara Eduardo Chibás y el Partido Ortodoxo en época republicana del pasado siglo, y hundía sus análisis en la Cuba contemporánea, en sus factores éticos y su economía, en los peligros contra el entramado de la nación. No es posible ignorar sus palabras:
Lo que se encuentra detrás de Vergiienza contra dinero y en las profundidades de nuestro ser nacional, es la curiosa capacidad de la cubanía para salvarse de las acechanzas contra su propia existencia, sean estas acechanzas provenientes de fuera, o, las que son peores, resultado de excrecencias propias. Una cultura fraguada con una dimensión de sacrificio, en permanente lucha contra la injusticia y el vicio, ha desarrollado como componentes suyos muy íntimos, recursos contra todas las amenazas del abuso y la corrupción.!
Con magistral agudeza se expone en Vergiienza contra dinero la necesidad de que el proyecto socialista se perfeccione sin cesar, teniendo en consideración la articulación de lo político, lo histórico y lo cultural, para aprender de los errores y desprejuiciadamente erigir un socialismo democrático y humano. El epicentro del ensayo está dado en el sentido de justicia y de eticidad que debe marcar los caminos, no solo del desarrollo económico, sino del crecimiento espiritual del pueblo para tomar conciencia, ser partícipe activo y decisor del poder. En el Prólogo a la primera edición de este ensayo, Eliades Acosta apunta:
Nada complaciente con nosotros mismos, rasgo muy común en nuestra ensayística política e historiográfica postrevolucionaria, Vergiienza contra dinero de Joel James hurga en las entretelas profundas de nuestra psicología social, en los factores étnicos y culturales, amén de los políticos y sociales, que configuran la fisonomía moral de una nación capaz de los mayores heroismos y también frágil, en ocasiones de extravío ante el estricto cumplimiento de ciertos imperativos."
La consigna Vergtienza contra dinero, enfatiza Joel James, se convirtió en una necesidad socioética y sociopolítica para movilizar la conciencia de las masas a trazar una cruzada de limpieza moral contra la desvergienza y la corrupción que imperaba en el país. Fue una batalla de la palabra contra la impudicia y los intereses mezquinos, fue una clarinada para enfrentar la bancarrota política de las prácticas institucionales y el escepticismo del pueblo ante la gestión política matizada por el latrocinio, la malversación, los abusos y el entreguismo a los intereses del imperialismo norteamericano.
La exhortación al pueblo para revertir, a través de un programa de adecentamiento político y de trabajo, la miseria acumulada por los sectores más desposeídos de la población, fue lanzada por Eduardo Chibás, cuyo proyecto político de carácter reivindicador y patriótico pretendía enfrentar la corrupción y emprender un programa de desarrollo nacional, sustentado en el ideario martiano. Su muerte, acaecida en un programa radial en el que se disparó un tiro al no poder mostrar todos los manejos sucios del Ministro de Educación, significó un golpe en la psiquis de los que todavía estaban aletargados y despertó la conciencia política nacional para enfrentar la situación reinante, e impuso retos al sector más progresista de la ortodoxia, al estudiantado universitario y a los que sentían decoro y patriotismo. La toma de conciencia se profundizó con el golpe de estado de Batista el 10 de marzo de 1952, a partir del cual se movilizó el pueblo contra la dictadura de Fulgencio Batista y permitió el triunfo de la Revolución.
Joel James insiste en esta obra en los contras de aquellos que, en un momento, lo entregaron todo por la Patria, luego por el racismo y los intereses personales se revirtieron y entregaron las armas y las banderas de lucha a España, en un acto de traición, como lo escenificó el oprobioso Pacto del Zanjón en la Guerra de los Diez Años. No obstante, la honra fue salvada por el patriotismo y la hidalguía de Antonio Maceo con la Protesta de Baraguá y la guerra de 1895. Al valorar la situación de muchos de los revolucionarios de las luchas contra Machado en los 30, Joel James analiza que algunos de los dirigentes dejaron de asumir una posición antiimperialista y pasaron a posiciones claudicantes y oportunistas, que abrieron paso a la división, al dogmatismo en la lectura marxista acrítica y a la pretendida vanidad de querer el poder para disfrutar de privilegios y glorias, sin tomar en cuenta el decursar de nuestra historia y los errores del pasado para no volver a cometerlos. En esta dirección expresa:
[...] El inmovilismo político, la corrupción y la dependencia en aumento tenían rostros, nombres y apellidos singulares. Y estos eran los de los revolucionarios, o de quienes se presentaban como revolucionarios, de los combates en los años 30. Y a partir de ahí todo cobra una nueva luz, todo tiene que ser visto desde un ángulo diferente. Otra vez nos encontramos en presencia de un caso donde los representantes de la revolución se convierten en los propietarios de la revolución y, al hacerse la revolución poder, en propietarios del poder. La solicitud martiana de dignidad, decoro, respeto y correspondencia e identificación entre ciudadanos y gobierno, se fue una vez más al suelo?
James Figarola señala premonitoriamente que Vergiienza contra dinero no fue una consigna lanzada por la ortodoxia para hacer una revolución profunda en todos los órdenes. Sin embargo, desde el punto de vista de aquel momento histórico, en que se necesitaba una transformación política y cívica para limpiar la costra de la corrupción, significó una clarinada revolucionaria que llega hasta hoy como una advertencia contra las manifestaciones de corrupción, ya que este fenómeno negativo es muy nocivo para cualquier proceso revolucionario.
El intelectual santiaguero es preclaro al anotar que el devenir de la cultura cubana ha demostrado la capacidad de los sujetos portadores de los resignificados de nuestro ser cultural para salvar el legado histórico que es parte esencial de nuestra cubanía y ser patriótico. Martí alertó que no valdría la lucha contra el atropello del régimen colonial, si luego de alcanzada la independencia, el régimen político establecido reproducía los males que se quisieron borrar. Afirma Joel James, al valorar los alcances de nuestro proceso revolucionario: "Un restablecimiento de los desajustes republicanos en Cuba sería una negación de la cultura cubana y una negación de la razón de sacrificio de nuestros mártires." ·
En la obra referida alerta sobre el peligro de la división y enfatiza la importancia de la unidad del pueblo en la construcción del proyecto socialista a través de la convergencia de una cosmovisión cultural, que encarne nuestras tradiciones histórico patrióticas y el desarrollo de un pensamiento cubano heredero de los siglos XVIII, XIX, XX y XXI y del devenir de las manifestaciones artísticas que se cristalizan en la cultura popular tradicional. De ahí su preocupación por luchar contra la prostitución y la corrupción, males que destruirían internamente nuestro proyecto revolucionario y socialista.
Para encauzar el análisis de las ciencias sociales y sus desarrollos actuales en Cuba hay que contemplar el aporte trascendental de Joel James referido a la triada en que se interconectan la historia, el proyecto socialista y la cultura como sustento teórico metodológico del estudio. En tal sentido es necesario analizar cómo la historia de la Revolución cubana deja como enseñanza los errores cometidos en diferentes órdenes, sobre todo el problema de la mayor participación del pueblo en el poder. Aunque existen espacios para ejercer el poder, ha faltado el desarrollo de la cultura política de participación y decisión del pueblo en el poder en el decurso económico, político y sociocultural de la nación.
Aprendemos de sus análisis que el abordaje de los problemas cubanos para la necesaria solución de las contradicciones no se puede hacer con el enfrentamiento a un solo aspecto, aunque este sea vital, sino tomar en cuenta todos los problemas. El principal es cambiar la cosmovisión cultural para enfrentar los desafíos y contradicciones del presente. Son necesarios cambios en las formas de pensar y actuar de los que dirigen nuestro Estado para contribuir a que las masas cambien también sus estilos de pensar y actuar, esto es primordial para el avance social y para materializar la necesaria reactualización del proyecto político socialista. Sin embargo, aún es insuficiente la manera en que se implementa la participación del pueblo como decisor.
En torno a este asunto anota Fernando Martinez Heredia:
La práctica revolucionaria de los individuos de las clases explotadas y dominadas, ahora en el poder, y de sus organizaciones, debe ser idónea para transformar profundamente las funciones y resultados sociales que hasta aquí ha tenido la actividad humana en la historia. En este proceso debe predominar la tendencia a que cada vez más personas conozcan y dirijan efectivamente los procesos sociales, y sea real y eficaz la participación política de la población. Sin esas condiciones el proceso perdería su naturaleza.'
Uno de los problemas que se presentan hoy es que existe un déficit en el sistema educacional cubano, incluido el universitario, referido a la formación de una cultura política de participación que, desde lo público, desarrolle una cosmovisión y una práctica que permita dimensionar la sociedad en una relación más dinámica entre el Estado y la sociedad civil, por parte de los jóvenes. A ello se suma la necesidad de una formación histórica más articulada con la cultura, particularmente la jurídica, que posibilite al ciudadano conocer su constitución y constructo de las leyes de la Nación, para prepararlo para los debates de la política jurídica. Y sobre todas las cosas, se necesita no perder de vista nunca la formación de una cultura cívica en nuestra juventud a través de la escuela en todos los niveles, en la familia y a través de la comunidad con todos los resortes posibles.
En Vergiienza contra dinero, Joel James insiste en que, en la cosmovisión política y sociocultural del poder, ocupa un lugar central la concepción referida a las relaciones de poder, por cuanto, en la manera de cómo se conciben y estructuran en la práctica, la movilidad de la sociedad civil respecto al Estado estará dada en dos sentidos fundamentales: o las relaciones son excluyentes, autoritarias y verticalistas, que no dejan margen a la libertad individual y colectiva o son incluyentes, dinámicas y participativas, dejando margen a la movilidad de la sociedad civil, que goza de mayor libertad y derecho.
En la concepción de cómo es asumida la construcción del poder, el imaginario vinculado a la democracia es esencial, porque un poder que coadyuve a la democracia es aquel que la asume como institucionalización de la libertad. En una sociedad democrática el gobierno debe garantizar los derechos ciudadanos, los cuales a su vez protegen los derechos de las minorías étnicas, religiosas y de los menos aventajados económicamente. Los derechos de las minorías no deben estar supeditados a la buena voluntad de las mayorías y deben estar protegidos a través de las leyes. El poder democrático socialista debe privilegiar que la sociedad civil actúe como mediadora entre sus instituciones, los individuos que la conforman y los organismos gubernamentales. De tal manera que se garantice el ejercicio de la soberanía entre el Estado y la sociedad civil. El pueblo debe ser decisor a través de elecciones libres de quiénes deben gobernarlo y las formas políticas que deben establecerse. Un poder socialista democrático debe garantizar la mayor igualdad ante la ley y viabilizar que se respete la diversidad social y económica sobre la base de los valores de la tolerancia, la cooperación y el compromiso.
Con magistral agudeza Joel James expone en Vergiienza contra dinero la necesidad de que el proyecto socialista se perfeccione sin cesar, teniendo en consideración la articulación de lo político, lo histórico y lo cultural, para aprender de los errores y desprejuiciadamente erigir un socialismo democrático y humano. El epicentro del ensayo está dado en el sentido de justicia y de eticidad que debe marcar los caminos, no solo del desarrollo económico, sino del crecimiento espiritual del pueblo para tomar conciencia, ser partícipe activo y decisor del poder. El autor, con profundo calado ideológico en su libro, analiza cómo a partir del período especial se desarrollan tendencias negativas dadas por el crecimiento del sálvese quien pueda, que se ha entronizado en algunos sectores de la sociedad, que ha hecho de la obtención fácil del dinero un culto y el querer puestos claves, sin tener en cuenta los medios para obtener beneficios individuales. Todo este culto a los intereses personales ha entronizado la corrupción, enemigo jurado de la marcha ética que necesita nuestra revolución socialista para enaltecer el decoro, como premisa consustancial del crecimiento de la conciencia ciudadana que necesita el pueblo para crecer espiritualmente.
Joel James concibió el desarrollo de un proyecto socialista esencialmente humano, enraizado en nuestra cultura espiritual y en la manifestación práctica de la cultura popular tradicional. Consecuentemente, un proyecto socialista es viable en Cuba si forma parte consustancial de 5 Fernando Martínez Heredia: "Socialismo", en Colectivo de autores: Autocríticas. Un didlogo al interior de la tradición socialista. Editora Política, La Habana, p. 30.
nuestra historia pasada y presente y es una esperanza para todos los que se afirmen a dicho proyecto en el ejercicio ético de la necesaria jerarquización de la sociedad, donde deben primar los baluartes del honor y la justicia. Él sostiene que el proyecto socialista cubano debe ser heredero de sus tradiciones para hacerse viable y desarrollar una conciencia patriótica que responda a las circunstancias. Advierte sobre el prejuicio de las lecturas mecanicistas y lineales que no consideran las interconexiones y el devenir histórico de nuestro pensamiento y privilegian el dogmatismo y las lecturas acríticas que no señalan buenos caminos para la actuación.
Insiste en la obra Vergiienza contra dinero que las lecturas ortodoxas y optimistas, miméticas y de complacencia, que solo contemplan los logros sin tomar en cuenta un balance crítico de los errores, no conducen a las rutas más certeras para perfeccionar la dirección del proyecto y el desenlace de los acontecimientos que, desde una gobernabilidad socialista eficiente, frene y ataque con fuerza toda manifestación de corrupción. Por estas razones, reitera la idea de respetar las libertades ciudadanas, el derecho a la crítica y al debate permanente, y al espacio para las religiones, particularmente para aquellas que pertenecen a lo más profundo de las tradiciones populares, que son el vehículo por donde corren todos los sentidos tradicionales del pueblo." Él apunta la necesidad de considerar con más vigor la cosmovisión cultural de lo cubano para forjar una conciencia de compromiso en los ciudadanos hacia la Patria, el Caribe, Latinoamérica y la historia mundial, porque para él un ciudadano desarraigado de su historia y de su cultura sería víctima de la enajenación, de la cosificación, lo banal y lo simplista.
En esta obra nos advierte el peso que va teniendo en la sociedad el dólar y como ante la posibilidad de más adquisición de bienes se ha convertido en un verdadero fetiche y lo peor es que cada vez más sectores de la población se embrujan con la idea de su adquisición, para salvarse del angustioso bregar del día a día. Pero nos alerta que donde se me mete el dólar se mete el imperio. Y alerta que lo peor que puede pasar es que en esas transacciones comerciales de los negocios privados se mezclen autoridades del estado que reciban sobornos y dinero mal habido, lo que allana el camino a la corrupción. Al igual que en los procesos de inversión del capital extranjero en Cuba y las comisiones obtenidas fuera de la ley de funcionarios venales que quieren enriquecerse a toda costa a espaldas de los intereses y aspiraciones del pueblo. Ya en la actualidad de nuestro proceso revolucionario, personas que detentaban altos cargos en el partido y en el estado han tenido que ser separados de sus cargos por estas manifestaciones negativas, de ahí la vitalidad y la vigencia de las ideas planteadas por Joel James en Vergiienza contra dinero. Y así manifiesta en esta obra:
Es necesario inscribir una vez más la moral como un valor político y cultural de nuestra época, como un valor sostenido y defendido como la mejor de sus armas por cada uno de nuestros ciudadanos. La consigna Vergiienza contra dinero posee hoy una mayor resonancia, un alcance de definición más amplia que probablemente, en el propio periodo en que sirvió de compulsión contra la vesania de los gobiernos auténticos. Si en aquel entonces estaba dirigida como un cáusico contra los políticos corrompidos, hoy es un reclamo a favor de continuar la Revolución, de impedir el restablecimiento capitalista, con todas las deformaciones de podredumbre y dependencia que forzosamente comporta."
Y una idea esencial plantea como conclusión de estos análisis críticos, lo siguiente: la independencia de Cuba es imposible sin justicia social, sin la unidad del pueblo, sin un sentido profundo de solidaridad entre todos los sectores de nuestro pueblo. Él señala en la obra que de las exigencias actuales aprendemos la necesidad de convivir con empresas privadas y también con el desafío que encarna la formación de una nueva burguesía. Lo que demanda del partido y del Estado un control correspondiente en el pago de los impuestos, que sirva al Estado para ingresar al presupuesto y atender los servicios sociales y a los más necesitados, a quienes nunca la Revolución puede olvidar.
El problema está en que este sector privado, según Joel James, va a seguir creciendo en el futuro, con fuerza en la economía y garantizando la productividad y el aumento de bienes para la población; deberá ser apoyado por el Estado en la venta de recursos y de maquinaria, sobre todo lo vinculado al sector agropecuario. No se deberán poner trabas en la comercializacion de productos directamente a los mercados y limitar lo más posible las tendencias de la burocracia que controla la agricultura, para que se abran caminos de mayor satisfacción a las necesidades de la población. Joel James señala que el problema de la satisfacción creciente de las necesidades materiales y espirituales de la población es divisa esencial de la sociedad socialista y que, de abandonarla, dejaríamos de serlo más temprano que tarde, lo que implica tener como principio cardinal el trabajar tesoneramente para resolver nuestros problemas por nosotros mismos, sin creer que vendrán reyes magos de otros lugares a salvarnos. Y así, acota: "no podemos permitir que el bloqueo, pese a todo el daño que nos causa, nos explique y nos defina. Por el contrario, al pueblo cubano lo debe explicar y definir la voluntad de vencer el bloqueo."·
Y ahí está en uno de sus análisis que nos llega en Vergiienza contra dinero: el camino es incrementar la ética laboral y ciudadana, dar todo nuestro esfuerzo para que el país avance en todos los renglones. Pero él advierte que para que esto se encamine acertadamente, el programa económico, político, socioético y sociocultural del gobierno debe viabilizar todos los resortes para estimular la prosperidad material y espiritual del pueblo. Una política inteligente que incluya y no excluya a ningún sector de la población, eliminando el dogmatismo, los cierres categoriales y frenando a aquellos propietarios privados y funcionarios que quieran medrar a costa del pueblo. Control y más control es la tarea del gobierno contra la corrupción y la desvergiienza.
Hoy en día, los problemas y contradicciones planteadas en dicha obra se han acrecentado, producto del recrudecimiento del bloqueo y también en gran medida a fallas internas del Partido y del Estado en su estrategia económica y de proyección sociocultural y socio ética. En la actualidad enfrentamos serios problemas en la economía por la falta de producción y de productividad del trabajo, unido al desamor que se observa en lo que se hace, una pérdida evidente de la cultura laboral que nos lastra en la actualidad. Una inflación que, aunque ha sido un problema prioritario a resolver por el Estado, el gobierno, el partido y las autoridades de las provincias y municipios, se mantiene, con la presencia de los precios altos que imponen las empresas privadas, medianas y pequeñas y hasta las del propio estado, violando lo establecido por el gobierno, lo cual se suma al deterioro salarial de muchas personas de nuestro pueblo, incluidos los jubilados y los sectores más vulnerables.
Actualmente, es muy importante ese llamado de Joel James a detener la marcha in crescendo de la dolarización, рог los males politicos у morales que implica, pues devendria a la larga en la destrucción de nuestro proyecto socialista; se manifiesta en una manera muy aguda por la compra y venta del dólar de forma ilícita, corrompiendo en gran medida la vergüenza y el decoro de los que trafican con las necesidades del pueblo e imponen las leyes del mercado negro, alejándose de la solidaridad y el humanismo.
Pero además, como males sociales se inscriben hoy el deterioro de la conciencia moral y del patriotismo, la negación de nuestra historia y la no creencia en la viabilidad de nuestro proyecto socialista, la deserción escolar de estudiantes desde la secundaria, el preuniversitario y la propia universidad para dedicarse al trabajo por cuenta propia, tratar de irse del país y en el peor de los casos, vivir sin trabajar. Hoy se manifiesta en algunos jóvenes una desesperanza en el destino de la nación y de su proyecto socialista, que construimos y que, como plantea Joel James en Vergüenza Contra Dinero, debemos defender a toda costa para no caer en brazos del capitalismo y toda la secuela de males que traería consigo esa restauración nefasta para Cuba.
Por estas razones, su llamada a desarrollar una cruzada de moralización contra la corrupción, la desvergiienza y todas las manifestaciones de individualismo y crecimiento del "sálvese quien pueda", asi como el escepticismo en nuestro proyecto socialista, se hace imperiosa hoy más que nunca. El imperativo está en mover todos los resortes posibles para levantar la conciencia patriótica del pueblo, elevar la decencia y la cultura cívica ciudadana, desde la escuela, la familia, las comunidades y todas sus instituciones sociales, a través del trabajo cultural de todos los que se dedican a ello. Enaltecer nuestra historia patria y nuestro pensamiento cubano de los siglos XIX, XX y XXI, con profundo sentido humano, debe caracterizar cada decisión tomada.
Hoy, Vergiienza Contra Dinero, una de las obras más lúcidas y trascendentes de Joel James -como bien dijo Rafael Duharte, el destacado historiador santiaguero-, suena como una clarinada para enrumbarnos por el camino de preservar la nación y nuestra cultura, nuestra historia y nuestro proyecto socialista.
1 Joel James, Vergiienza contra dinero. Ediciones Santiago, 2012.
2 Eliades Acosta Matos: Prólogo a Vergiienza contra Dinero. Ediciones Caseron, UNEAC, 2009, Santiago de Cuba, pp. 10-11.
3 Joel James Figarola: Vergiienza contra dinero, Ediciones Santiago, Santiago de Cuba, 2012, p. 17.
4 Ibidem, p. 24
6 Joel James: Op. cit. p. 23.
7 Ibidem.
8 Op. cit. p. 41.
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