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Durante este periodo, la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz, desde su localización media en el río Paraná consolidó su posición en los circuitos comerciales del mercado interno colonial, lo que le permitió establecer contactos con Paraguay, Buenos Aires, el Alto Perú y Chile. En el prólogo, Sonia Tedeschi remarca la importancia de la presencia de una perspectiva regional a lo largo de los capítulos del libro. Otra de las contribuciones a las que hace mención Tedeschi, refiere a la presencia de los "documentos" como materia prima en las investigaciones que se esbozan, reconociendo la importancia de recuperarlos de los archivos locales y provinciales. Así, en el primer capítulo, Carina Giletta y Silvina Vecari se ocupan de las formas de clasificación de los sectores urbanos en las fuentes analizadas, con el objetivo de profundizar y conocer la dinámica social de la población de la ciudad y los sujetos sociales que en ella intervinieron. Esto permite ver la participación activa que tuvieron, sea cual sea la condición de las mismas, vecinas o integrantes de la gente común. Las actas de cabildo, cédulas reales y la crónica de Vera Mujica, lo conducen a plantear que las fiestas -entendidas como ritos- reafirmaban la jerarquía social de la sociedad urbana santafesina, donde los principales vecinos y cabildantes pretendían mantener el status quo a través de la organización de las celebraciones, tal como fueron -a modo de ejemplo- las de índole religiosa. Lo novedoso reside en que no es frecuente encontrar capitulos de libros que refieran exclusivamente al acervo documental consultado, permitiendo poner en valor la importancia de los archivos locales, puesto que constituyen un eslabón imprescindible en el proceso de investigación histórica. En este sentido, el capítulo aporta un marco de referencia claro para quienes requieran tener acceso al acervo colonial del Archivo Histórico para realizar sus respectivas investigaciones o bien para quienes tengan la intención de conocer cómo es que se organiza y estructura un archivo.
Santa Fe en el siglo XVIII: documentos para pensar una sociedad urbana tardocolonial Carina Giletta, Juan Francisco Reinares, Silvina Vecari y María de los Milagros Vecari. 2023. Santa Fe: Ediciones UNL
El libro Santa Fe en el siglo XVIII: documentos para pensar una sociedad urbana tardocolonial (2023) constituye una obra que plasma los resultados de las investigaciones que han venido desarrollando los miembros de la cátedra de Historia de América 1, de la carrera de Historia, en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad Nacional del Litoral. Su escritura es rigurosa -en cuanto a las exigencias académicas y científicas- y a la vez amena, lo que hace que se oriente a un público general que esté interesado en conocer el pasado de la sociedad urbana santafesina de fines del periodo colonial. Al mismo tiempo resulta un libro de consulta necesaria para aquellos historiadores que están incursionando o transitan el camino de la investigación.
A partir de un corpus documental que da cuenta de un arduo trabajo en archivo, principalmente sobre el Archivo General de la Provincia de Santa Fe, los capítulos nos trasladan a las dinámicas sociales del mundo urbano en Santa Fe, recuperando temáticas vinculadas a las jerarquías sociales y sus relaciones, la construcción del poder, lo cultural, las familias, y la circulación monetaria, entre otras. Estas dinámicas tuvieron lugar en un contexto signado por el impacto de las reformas borbónicas durante la segunda mitad del siglo XVIII, cuestión presente y de constante reflexión en cada uno de los capítulos.
Durante este periodo, la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz, desde su localización media en el río Paraná consolidó su posición en los circuitos comerciales del mercado interno colonial, lo que le permitió establecer contactos con Paraguay, Buenos Aires, el Alto Perú y Chile. En este marco, el comercio junto a las actividades productivas -fundamentalmente la cría de ganado mular- permitieron un crecimiento de la ciudad y de su área de influencia, sobre todo a partir de 1740 cuando la misma operó como "puerto preciso", teniendo la capacidad de cobrar ciertas percepciones a las embarcaciones que circulaban en el río. Este privilegio caducó en 1770 en medio de la atlantización de la economía, la presión de los comerciantes asunceños y la creación del Virreinato del Río de la Plata en 1776. Es sobre este contexto que transcurren los casos y procesos estudiados por los autores.
En el prólogo, Sonia Tedeschi remarca la importancia de la presencia de una perspectiva regional a lo largo de los capítulos del libro. Su experiencia en investigación le permite comentar -a modo de balance- la falta de estudios regionales y de frontera en la historiografía colonial del Litoral rioplatense que permitan romper con aquellas visiones monolíticas que dotaron de un carácter univoco y universal a la aplicación de las políticas borbónicas en todo el territorio español, omitiendo las particularidades de cada espacio. Es allí donde reside una de las principales contribuciones del libro en el que, a través de los estudios de casos, se confirma la existencia de una diversidad en las dinámicas de los procesos históricos estudiados.
Otra de las contribuciones a las que hace mención Tedeschi, refiere a la presencia de los "documentos" como materia prima en las investigaciones que se esbozan, reconociendo la importancia de recuperarlos de los archivos locales y provinciales. En este punto, las enseñanzas de Nidia Areces fueron significativas en la formación profesional de los autores, permitiéndoles desarrollar un análisis íntegro que pone en valor los testimonios que los mismos documentos contienen.
Así, en el primer capítulo, Carina Giletta y Silvina Vecari se ocupan de las formas de clasificación de los sectores urbanos en las fuentes analizadas, con el objetivo de profundizar y conocer la dinámica social de la población de la ciudad y los sujetos sociales que en ella intervinieron. Para estas autoras la coyuntura del reformismo borbónico produjo un desequilibrio y reacomodamiento en el Litoral, afectando de manera particular a Santa Fe.
De esta manera, a través de las actas de cabildos, los registros parroquiales y los registros de delitos y personas detenidas, observan cómo la clasificación de los sujetos sociales reflejó jerarquía, segregación, integración y orden, por parte de quienes produjeron estos documentos. En este sentido la ciudad es entendida como un espacio físico y simbólico de poder político sobre la cual confluyeron miembros y grupos de una sociedad multiétnica y heterogénea. Otro gran aporte de este capítulo reside en recuperar y visibilizar la participación de las mujeres en esta sociedad por intermedio de la consulta de las solicitudes de mercedes de tierras detectadas en las actas de cabildo. Esto permite ver la participación activa que tuvieron, sea cual sea la condición de las mismas, vecinas o integrantes de la gente común.
Por su parte, Juan Francisco Reinares, en el capítulo dos, propone el estudio de uno de los tantos elementos que constituían el orden colonial de la sociedad hispanoamericana. En este caso se tratan de las fiestas, ritos y celebraciones urbanas que tuvieron como escenario la ciudad de Santa Fe durante la segunda mitad del siglo XVIII. Situado en una perspectiva que vincula a las fiestas con el poder, sumado a un estado del arte que recupera los aportes de investigaciones previas para los espacios de México, Perú, Chile y Santa Fe, reflexiona sobre el concepto de "fiesta", atendiendo sobre el sentido de su realización, los participantes de las mismas y su relación con el contexto.
Las actas de cabildo, cédulas reales y la crónica de Vera Mujica, lo conducen a plantear que las fiestas -entendidas como ritos- reafirmaban la jerarquía social de la sociedad urbana santafesina, donde los principales vecinos y cabildantes pretendían mantener el status quo a través de la organización de las celebraciones, tal como fueron -a modo de ejemplo- las de índole religiosa. De este modo, las mismas operaron como formas de expresión del poder, con el objetivo de regular y mantener un orden en las relaciones sociales, en el que el rol de cabildo fue clave al ser un representante del poder local.
En el capítulo tres, Silvina Vecari, a través del estudio de la familia QuirogaÚmerez, ahonda sobre las estrategias que se podían emplear para conformar un grupo familiar de la elite santafesina. Para ello, reconstruye la trayectoria de vida de Gabriel Quiroga, analizando la manera en que logró posicionarse, al igual que otros migrantes peninsulares del siglo XVIII, a través del matrimonio con doña María Tomasa de Úmerez, una integrante de la elite local. A lo largo de su narrativa demuestra cómo este peninsular logró integrarse a la sociedad urbana de Santa Fe, llegando a adquirir la condición de "vecino" y consolidarse como un gran comerciante que mantuvo contactos en Asunción, Buenos Aires, el Alto Perú y Chile. En este caso, la perspectiva de redes de relación permite comprender los vínculos sociales en sus múltiples dimensiones, para lo cual el análisis de documentos localizados en el Archivo General de Indias, sumado a registros parroquiales ubicados en el Archivo Histórico del Arzobispado de Santa Fe de la Vera Cruz, y los libros de contaduría y actas capitulares del Archivo Histórico de la Provincia de Santa Fe, escrituras públicas y expedientes civiles del Departamento de Estudios Etnográficos y coloniales de Sante Fe, hicieron posible la reconstrucción del derrotero de los Quiroga-Úmerez.
En el capítulo cuatro, Carina Giletta y Silvina Vecari, realizan un estudio referido al uso de la moneda en el plano local entre los años 1770 y 1785. Tomando como base empírica las transacciones de compra-venta de esclavos, tierras y obligaciones, analizadas de manera cuantitativa y cualitativa, las autoras explican las dinámicas de estas operaciones y la participación de los actores sociales dentro de una coyuntura marcada por los cambios en el contexto de las reformas borbónicas y la posición de Santa Fe en el sistema económico colonial.
Finalmente, el quinto capítulo de la autoría de María de los Milagros Vecari, resulta novedoso en la medida que presenta una descripción concisa sobre la institucionalización y organización del Archivo Histórico del Archivo General de la Provin- cia de Santa Fe, cuyo repositorio es el que contiene gran parte de los documentos citados en el presente libro. Lo novedoso reside en que no es frecuente encontrar capitulos de libros que refieran exclusivamente al acervo documental consultado, permitiendo poner en valor la importancia de los archivos locales, puesto que constituyen un eslabón imprescindible en el proceso de investigación histórica. En este sentido, el capítulo aporta un marco de referencia claro para quienes requieran tener acceso al acervo colonial del Archivo Histórico para realizar sus respectivas investigaciones o bien para quienes tengan la intención de conocer cómo es que se organiza y estructura un archivo.
Para concluir, Santa fe en el siglo XVIII... es una obra que merece ser leída para conocer la sociedad urbana santafesina de fines del periodo colonial. La literatura citada a lo largo de los capítulos -la cual recupera los estudios más clásicos y de consulta imprescindible-, las sólidas perspectivas teóricas, como asi también las pertinentes metodologías empleadas en el análisis del nutrido corpus documental, hacen que el libro sea de gran aporte para la historiografía regional del Río de la Plata, permitiendo reconstruir una parte del gran mosaico de territorios coloniales que integraron dicho espacio.
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