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En esta bitácora voy a expresar, de la manera más honesta, mis sensaciones, pensamientos, descubrimientos y opiniones con respecto al proceso del montaje teatral de la obra El Laberinto de Fernando Arrabal. Como dije antes, seré muy honesto con lo que aquí plasme, así que de antemano pido excusas a quien las merezca si en algún momento se siente aludido y/u ofendido con lo que pueda llegar a leer. En ningún momento es ni será esa mi intención, pero es esta mi bitácora personal y es en donde voy a escribir mis percepciones. Quizá no debería ser leída por alguien más. O quizá yo debería cambiar lo que en ella escribiré sabiendo que será leída por alguien más. Pero me rehusó a hacer eso, pues de esta forma perdería gran parte de la esencia y el propósito que tiene esta bitácora. De nuevo, reitero mis anteladas excusas y asimismo doy un agradecimiento adelantado a todos quienes han aportado de manera directa o indirecta a la escritura de esta bitácora; a mi director Víctor Muños y a mis grandes compañeros de escena: Cristopher, Sergio, Sofía y Henry y a todos quienes he conocido en este camino.