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Este artículo examina el nuevo ciclo del movimiento estudiantil chileno en el contexto pospandemia, luego de los movimientos masivos del estallido social de 2019 y el mayo feminista. Aunque el movimiento estudiantil actual mantiene su lucha histórica por una educación gratuita y de calidad, enfrenta desafíos inéditos al operar en un entorno caracterizado por demandas sociales más diversas que incluyen la igualdad de género, la justicia ambiental o la redacción de una nueva constitución. A su vez, la relación con un gobierno liderado por exdirigentes estudiantiles introduce tensiones que dificultan la movilización, en un contexto donde la baja participación estudiantil facilita su fragmentación. Este análisis se fundamenta en metodologías cualitativas, enfocándose en fuentes secundarias, como artículos de prensa, redes sociales de las organizaciones y artículos académicos, para explorar las dinámicas actuales, desde las tensiones políticas hasta la transformación del movimiento hacia causas de solidaridad internacional, como el “Acampe por Palestina”. Concluye con una reflexión sobre las perspectivas futuras del movimiento y sus esfuerzos para mantener su relevancia y capacidad de influencia en el panorama político y social chileno.
