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Objetivo/contexto: Este artículo se propone analizar los discursos del misionero dominico Juan Cobo (c. 1547-1592), particularmente en su libro Shilu, y mostrar así su papel como mediador intercultural entre China y Occidente, enfocándose en el ámbito de la filosofía. Una vez establecida la importancia de Cobo como puente intercultural, se podrá definir una postura hacia algunos de los temas relevantes de los autores más connotados de las últimas décadas, como la posible inconmensurabilidad entre el pensamiento de Europa y China, o la posibilidad real de diálogo; el papel de jesuitas y mendicantes en la evangelización de China; y la pertinencia o no de calificar de éxito o fracaso la labor de los misioneros en China. Metodología: En primer lugar, se dialogará con las corrientes historiográficas desarrolladas en las últimas décadas sobre los misioneros en China, para contextualizar la obra de Cobo. Seguidamente, se analizarán las tres obras que Cobo dejó escritas en Manila antes de su prematura muerte: una carta en español, escrita en 1589; el Beng Sim Po Cam, un libro sobre filosofía china traducido al español; y el Shilu, su obra más importante, uno de los primeros libros en chino que introducen la religión cristiana católica desde un punto de vista racional. El foco del artículo será el análisis de algunos fragmentos de esta última obra, en la que queda patente la dimensión filosófica y la dificultad para traducir ciertos términos e instaurar un diálogo entre el cristianismo y el confucianismo. Originalidad:Aunque la vida y la obra de Cobo han sido estudiadas por varios investigadores desde hace décadas, no existe ningún estudio que, de manera integral y a la vez sucinta, analice sus tres textos. Al mismo tiempo, dado que la mayoría de los investigadores sobre los misioneros en China se centran en los jesuitas y en su trabajo como científicos, el análisis de un dominico y el énfasis en el diálogo en filosofía cubrirá un vacío importante en los estudios sobre las misiones católicas en China. Conclusiones: El Shilu tuvo una circulación mínima y el poco tiempo que Cobo llevaba en contacto con la cultura china provocó que los letrados chinos a los que iba dirigida la obra pudieran malinterpretar algunos conceptos filosóficos y teológicos clave. Sin embargo, posicionándome del lado del trabajo de algunos de los investigadores actuales, puedo llegar a la conclusión de que no es posible hablar de “fracaso” en el intento de Cobo de crear un puente filosófico con los letrados chinos, y, de cualquier forma, su trabajo pionero es un ejemplo sobresaliente de mediación intercultural entre China y Occidente.
