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El cáncer cervicouterino (CACU) representa una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en mujeres, a pesar de ser una enfermedad prevenible mediante estrategias de tamizaje y vacunación. En Chile, el examen de Papanicolaou (PAP) ha sido la herramienta principal del programa de tamizaje desde 1987, sin embargo, su limitada sensibilidad y la baja cobertura poblacional han limitado su efectividad.
Ante este escenario, el test molecular de Virus del Papiloma Humano (VPH) se presenta como una alternativa más sensible y costo-efectiva para la detección precoz de lesiones precancerosas. En este contexto, entre 2016 y 2017 se implementó un piloto nacional de co-test (PAP + VPH) en atención primaria, con cobertura en el 90% de las comunas seleccionadas. Aunque los resultados preliminares demostraron una mayor capacidad diagnóstica, la expansión de esta estrategia se ha visto obstaculizada por múltiples barreras. Adicionalmente, se identifican desafíos como la sostenibilidad financiera, la coordinación intersectorial y la aceptación comunitaria en contextos urbanos.
Mediante una revisión de literatura con enfoque PRISMA, se identificaron seis tipos de barreras principales: institucionales, socioeconómicas, geográficas, culturales, procedimentales y subjetivas. Estas operan de forma interrelacionada, afectando tanto la oferta como la demanda de servicios de tamizaje. La demora en la entrega de resultados, la escasez de recursos, el estigma asociado al VPH y la percepción de invulnerabilidad de las usuarias son algunos de los obstáculos más reportados. Adicionalmente, se identifican desafíos como la sostenibilidad financiera, la coordinación intersectorial y la aceptación comunitaria en contextos urbanos.
Diversos estudios internacionales han explorado el test de VPH; sin embargo, estos serán revisados en el desarrollo del documento.
Palabras clave: cáncer cervicouterino, test molecular de VPH, co-test, tamizaje, barreras de implementación, salud pública, Chile. Adicionalmente, se identifican desafíos como la sostenibilidad financiera, la coordinación intersectorial y la aceptación comunitaria en contextos urbanos.