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El legado de Ignacio Ellacuría ha sido apropiado y analizado en su dimensión biográfica,intelectual y práxica a consecuencia de la relevancia histórica y eclesial de su martirio en 1989(Sols, 1999, pp. 21-52). Siendo rector de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”(UCA) en El Salvador, Ellacuría fue asesinado por instrucción de las élites y el alto mando militarsalvadoreño al lado de sus compañeros jesuitas Ignacio Martín-Baró, Segundo Montes, JuanRamón Moreno, Amando López y Joaquín López y López. Así como también de Elba y CelinaRamos, madre e hija y quienes colaboraban en las labores domésticas de su comunidad religiosa.
Las razones de su martirio obedecen a su protagonismo intelectual, universitario, eclesialy político en la búsqueda de la justicia y la defensa de los derechos humanos junto a las mayoríaspopulares salvadoreñas. Más en concreto, es un martirio cuyo resultado se establece por su praxisde fe y eclesial, y en ello, por efecto de la radicalidad de su vocación cristiana y jesuita en mediode la guerra civil que vivió El Salvador (1981-1992). Así mismo, es un martirio que ocurre por lapostura profética que asumió para denunciar las causas que daban origen y hacían persistentes losfactores estructurales de exclusión, inequidad, empobrecimiento y victimización de la sociedadsalvadoreña. En último término, porque a través de estas denuncias, hacía explícitas lasconsecuencias que el conflicto socio-político y la guerra civil de ese país generaban, en cuyonúcleo estaba la concentración del poder, la tierra y el capital (Sols, 1999, pp. 52-71).
Sobre estos aspectos biográficos, intelectuales y práxicos en torno a su vida y martirio, asícomo también, en medio del escenario histórico en el cual acontece su existencia y asesinato, estainvestigación quiere identificar el carácter pedagógico que subyace al legado del Mártirsalvadoreño en cuanto persona y personaje (Sobrino, 1994). Al hacer referencia a ello, es capitalconsiderar dos aspectos clave de su legado. El primero es su implicación vital y práxica comocristiano, sacerdote jesuita, profesor y rector de la UCA, así como también en cuanto analista ymediador político en El Salvador de su tiempo (1947-1989) hasta su martirio en 1989. El segundose enfoca en su dimensión intelectiva. De manera especial en aquello que gira alrededor de susescritos filosóficos, teológicos, políticos y universitarios por los fundamentos teóricos,conceptuales, analíticos y práxicos que allí establece sobre la existencia humana, la moral, la éticay la fe cristiana (filosofía y teología), al análisis de realidad (política) y a la vida y praxisuniversitaria. Escritos que por la hondura de su contenido y el dinamismo que contienen no sólo son constatación de la relevancia de su legado. También lo son de sus efectos por la apropiaciónque de ellos sigue ocurriendo luego de treinta y cinco años de su desaparición.
Ambos aspectos dan cuenta de un legado en relación respectiva entre la dimensión personaly biográfica de Ignacio Ellacuría y su praxis intelectual e histórica. En específico, señalan elcriterio de historicidad que adquiere dada la realidad histórica1salvadoreña en la cual vivió, criterioque se verifica en la radicalidad de su vocación cristiana y jesuita como eje articulador de suexistencia, y de igual forma, por la dimensión histórica y simbólica que ofrece su martirio. Estaúltima al ser auténtica síntesis de vida y de profunda relación entre aquello que fue su horizonteexistencial y la actuación personal, social e histórica que en él devino (Sols, 1999, pp. 21-52).