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Los conceptos nucleares que estructuran el pensamiento de los binnigulaza-personas (binni) ancianas (gula) de la luz (za)- son la oscuridad y la luz sintetizadas en el difrasismo cilla-queela (luz-oscuridad), o chij-queela como la unidad absoluta (fuego-agua) unificada y diferenciada en un tercer elemento articulador, el aliento vital (pe-fao) que sostiene el movimiento (quela na-zaa) perpetuo (catija) de los opuestos (luz-noche, fuego -agua, hombremujer, calor-frío, seco-húmedo, sano-enfermo, etc.) para mantener el equilibrio de las fuerzas primordiales (luz-oscuridad/fuego-agua) y hacer posible la vida. Al final, sostendremos que la relación complementaria y diferencial oscuridad-luz/ agua-fuego es la base que sustenta la filosofía de los zapotecos. El estudio de la lengua como método para la reconstrucción del pensamiento filosófico de los zapotecos Durante el transcurso de la investigación, utilizaremos una metodología interdisciplinaria que integra la "hermenéutica de[s]colonial" (González Romero 11) en Tlamatiliztli: la sabiduría del pueblo nahua. Como la plantea Charles Pierce en Pragmatism as a Principle and Method of Right Thinking, emplearemos una "pragmática linguística" al recontextualizar las traducciones del vocabulario a nuestro contexto actual-ya que muchas de las traducciones el Padre Córdova las hizo prejuiciosamente desde la religión cristiana-. Nos apoyaremos en la perspectiva descolonial en el sentido de tener cuidado con las traducciones que ofrece Córdova de los vocablos bajo la influencia del cristianismo bajomedieval del siglo XVI. Para ello, vamos a analizar algunos vocablos antiguos (del siglo Х УТ) y revisaremos sus traducciones y descomposiciones analíticas para cotejarlas con el zapoteco actual del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, México (variante de Comitancillo). Nosotros no haremos un estudio histórico morfológico, fonológico o glotocronológico detallado la lengua zapoteca; lo que procuraremos es realizar la descomposición de algunos vocablos para reconstruir la semántica y con ello el pensamiento incrustado en la lengua tal y como lo consideran George Braque en "Aforismos" y Mauricio Swadesh en El lenguaje y la vida humana y La lingiiística como instrumento de la prehistoria. Es decir, vamos a 1) desglosar los vocablos en su composición lingúística para después recolectar los sentidos y formar un pequeño campo semántico de sus significados, 2) cotejaremos las reconstrucciones con el significado actual de la palabra en el zapoteco del Istmo, y 3) cuando sea posible, remitiremos las traducciones a las reconstrucciones del proto-zapoteco. Complementariamente a los análisis lingüisticos intentaremos recuperar algunos mitos cosmogónicos mayas, mixtecas y zapotecas para reforzar el "estudio analítico de la lengua zapoteca", retomando el trabajo de Smith, Cruz, Seler y de la Cruz, el cual es considerado como un método que "supone, desde luego, el conocimiento profundo de la lengua y la literatura cuya filosofía se requiere desentrañar" (de la Cruz 1994, 129) cotejando su semántica actual con el zapoteco del Istmo.! Es importante señalar que cada cultura mantiene su propia especificidad social y lingiiistica, lo cual impide reducir o homogeneizar los conceptos filosóficos que emergen de sus experiencias históricas y cosmovisiones particulares. Este núcleo ancestral no implica uniformidad ni traducción conceptual literal, sino la existencia de una matriz de pensamiento milenario que atraviesa las distintas civilizaciones originarias, evidenciando una comunión profunda en la manera de comprender la realidad, la naturaleza y la condición humana. Ante la destrucción de los conocimientos, códices y sistemas de pensamiento ancestrales, nuestra propuesta metodológica se justifica en la necesidad de reconstruir los modos de pensar de los pueblos zapotecos a partir de la lengua, entendida como la reserva originaria donde se conservan las huellas más profundas de su pensamiento y forma de vida. Estructura y conceptos fundamentales de la filosofía zapoteca El artículo complementa y extiende las ideas desarrolladas en el extenso libro titulado de Juan Carlos Sánchez-Antonio La filosofía de los zapotecas: hacia un diálogo mundial inter-filosófico transmoderno (en prensa, AKAL) al clarificar y articular con mayor solidez la relación oscuridad-luz y aliento vital de una manera más coherente y fundamentada. El aporte del texto radica en precisar y articular una tercera energía, el aliento vital (petao), que actúa como soplo originario, mediación y vínculo con la oscuridad y la luz, el agua y el fuego. En su libro Oaxaca recóndita: razas, idiomas, costumbres, leyendas y tradiciones del estado de Oaxaca, Wilfrido Cruz dedicó un capítulo entero al "dualismo moral y filosófico en las voces zapotecas Cilla y Guéela, identificadas con las ideas de luz y sombra, de día y de noche" (Cruz 55) en donde examina ambas palabras como la base filosófica de la conciencia colectiva de los zapotecos.
Este artículo busca realizar una contribución significativa al delinear la estructura y los conceptos fundamentales de la filosofía zapoteca, a partir del análisis de diversas cosmogonías y mitos fundacionales presentes entre los pueblos mixteco, nahua, maya, toleca, muisca y zapoteco. Asimismo, se incluye un estudio lingüistico de ciertas palabras clave registradas por el Padre Juan de Córdova en su Vocabulario en lengua zapoteca. Los conceptos nucleares que estructuran el pensamiento de los binnigulaza-personas (binni) ancianas (gula) de la luz (za)- son la oscuridad y la luz sintetizadas en el difrasismo cilla-queela (luz-oscuridad), o chij-queela como la unidad absoluta (fuego-agua) unificada y diferenciada en un tercer elemento articulador, el aliento vital (pe-fao) que sostiene el movimiento (quela na-zaa) perpetuo (catija) de los opuestos (luz-noche, fuego -agua, hombremujer, calor-frío, seco-húmedo, sano-enfermo, etc.) para mantener el equilibrio de las fuerzas primordiales (luz-oscuridad/fuego-agua) y hacer posible la vida. Al final, sostendremos que la relación complementaria y diferencial oscuridad-luz/ agua-fuego es la base que sustenta la filosofía de los zapotecos.
El estudio de la lengua como método para la reconstrucción del pensamiento filosófico de los zapotecos
Durante el transcurso de la investigación, utilizaremos una metodología interdisciplinaria que integra la "hermenéutica de[s]colonial" (González Romero 11) en Tlamatiliztli: la sabiduría del pueblo nahua. Filosofia intercultural y derecho a la tierra y "el análisis lingüistico" mencionado en La religion de los zapotecos de Eduard Seler; Oaxaca recondita. Razas, idiomas, costumbres, leyendas y tradiciones del estado de Oaxaca de Wilfrido Cruz; "Dioses, sacerdotes y sacrificio: una mirada a la religión zapoteca a través del Vocabulario en lengua zapoteca (1578) de Juan de Córdova" de Thomas Smith; "Propuesta metodológica para el estudio del pensamiento de los binnigula "sa", y El pensamiento de los binnigula'sa: cosmovisión, religión y calendario, con especial referencia a los binnizá de Víctor de la Cruz para examinar los términos presentados en el Vocabulario en lengua zapoteca de Juan de Córdova. Como la plantea Charles Pierce en Pragmatism as a Principle and Method of Right Thinking, emplearemos una "pragmática linguística" al recontextualizar las traducciones del vocabulario a nuestro contexto actual-ya que muchas de las traducciones el Padre Córdova las hizo prejuiciosamente desde la religión cristiana-. La lengua zapoteca es tonal, por lo que vamos a encontrar en muchas ocasiones que un vocablo tiene varias traducciones, pero iremos tomando aquellas que mejor se acerquen a nuestro contexto de traduccion. Nos apoyaremos en la perspectiva descolonial en el sentido de tener cuidado con las traducciones que ofrece Córdova de los vocablos bajo la influencia del cristianismo bajomedieval del siglo XVI. Para ello, vamos a analizar algunos vocablos antiguos (del siglo Х УТ) y revisaremos sus traducciones y descomposiciones analíticas para cotejarlas con el zapoteco actual del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, México (variante de Comitancillo). Y, cuando sea posible, como en El proto-zapoteco de María Teresa Fernández de Miranda y Terrence Kauffman en Proto-Zapotec Reconstructions y algunos diccionarios zapotecos del Valle de Oaxaca. Esta metodología propuesta "permite entender mejor los conceptos expresados desde el punto de vista de los zapotecos y así contrarrestar, en alguna medida, el sesgo español" (Smith 91) y judeocristiano que podemos encontrar en las traducciones del Padre Córdova.
En el estudio lingúístico de los vocablos zapotecos "no existe una tradición filológica establecida para el análisis y la interpretación de textos zapotecos coloniales" (Smith, et al., 7res documentos zapotecos 300). Nosotros no haremos un estudio histórico morfológico, fonológico o glotocronológico detallado la lengua zapoteca; lo que procuraremos es realizar la descomposición de algunos vocablos para reconstruir la semántica y con ello el pensamiento incrustado en la lengua tal y como lo consideran George Braque en "Aforismos" y Mauricio Swadesh en El lenguaje y la vida humana y La lingiiística como instrumento de la prehistoria. Es decir, vamos a 1) desglosar los vocablos en su composición lingúística para después recolectar los sentidos y formar un pequeño campo semántico de sus significados, 2) cotejaremos las reconstrucciones con el significado actual de la palabra en el zapoteco del Istmo, y 3) cuando sea posible, remitiremos las traducciones a las reconstrucciones del proto-zapoteco.
Complementariamente a los análisis lingüisticos intentaremos recuperar algunos mitos cosmogónicos mayas, mixtecas y zapotecas para reforzar el "estudio analítico de la lengua zapoteca", retomando el trabajo de Smith, Cruz, Seler y de la Cruz, el cual es considerado como un método que "supone, desde luego, el conocimiento profundo de la lengua y la literatura cuya filosofía se requiere desentrañar" (de la Cruz 1994, 129) cotejando su semántica actual con el zapoteco del Istmo.! Es importante señalar que cada cultura mantiene su propia especificidad social y lingiiistica, lo cual impide reducir o homogeneizar los conceptos filosóficos que emergen de sus experiencias históricas y cosmovisiones particulares. Sin embargo, el reconocimiento de esta diversidad no excluye la posibilidad de identificar un nucleo filosófico comin, es decir, un conjunto de principios, concepciones y conceptos compartidos que, desde distintos horizontes culturales, expresan una misma preocupación por el sentido de la vida, la muerte, el equilibrio de las fuerzas cósmicas, etc. Este núcleo ancestral no implica uniformidad ni traducción conceptual literal, sino la existencia de una matriz de pensamiento milenario que atraviesa las distintas civilizaciones originarias, evidenciando una comunión profunda en la manera de comprender la realidad, la naturaleza y la condición humana.
Ante la destrucción de los conocimientos, códices y sistemas de pensamiento ancestrales, nuestra propuesta metodológica se justifica en la necesidad de reconstruir los modos de pensar de los pueblos zapotecos a partir de la lengua, entendida como la reserva originaria donde se conservan las huellas más profundas de su pensamiento y forma de vida. De esta forma, haremos un estudio de la lengua como método para la reconstrucción profunda del pensamiento zapoteca con la cual pretendemos "recuperar la validez y el sentido de las tradiciones, aun míticas, a las que debe ejercérseles una hermenéutica filosófica adecuada" (Dussel, Filosofias del sur 93) para afirmarlas, revalorarlas y elevarlas a una digna y necesaria interpretación filosófica. "El método de interpretación (hermenéutica) es filosófico; el texto o relato puede ser mítico, poético o no filosófico, pero el resultado de la interpretación es hermenéuticamente una obra filosófica" (Dussel, Filosofías del sur 93).
Estructura y conceptos fundamentales de la filosofía zapoteca
El artículo complementa y extiende las ideas desarrolladas en el extenso libro titulado de Juan Carlos Sánchez-Antonio La filosofía de los zapotecas: hacia un diálogo mundial inter-filosófico transmoderno (en prensa, AKAL) al clarificar y articular con mayor solidez la relación oscuridad-luz y aliento vital de una manera más coherente y fundamentada. El artículo busca clarificar y fundamentar un sistema filosófico basado en dualidades complementarias que estructuran el pensamiento de los binnigulaza. Estas dualidades, lejos de ser una escisión metafísica, expresan la complementariedad diferencial de estas dos fuerzas elementales-oscuridad (queela) y luz (xilla)-cuya interacción genera y sostiene la vida. El aporte del texto radica en precisar y articular una tercera energía, el aliento vital (petao), que actúa como soplo originario, mediación y vínculo con la oscuridad y la luz, el agua y el fuego. De esta tríada ontológica- queela, xilla y petao-surge la totalidad del cosmos, la vida y el tiempo. Se trata de una estructura filosófica profunda que piensa la existencia como un proceso de respiración cósmica: expansión y contracción, nacimiento y retorno, luz que brota de la oscuridad y oscuridad que acoge nuevamente la luz. En este horizonte, la filosofía zapoteca ofrece una comprensión relacional del cosmos, donde el universo no es una suma aislada de entidades, sino una red de energías en continuo movimiento y correspondencia.
En su libro Oaxaca recóndita: razas, idiomas, costumbres, leyendas y tradiciones del estado de Oaxaca, Wilfrido Cruz dedicó un capítulo entero al "dualismo moral y filosófico en las voces zapotecas Cilla y Guéela, identificadas con las ideas de luz y sombra, de día y de noche" (Cruz 55) en donde examina ambas palabras como la base filosófica de la conciencia colectiva de los zapotecos. Después de Wilfrido, muy probablemente nadie haya realizado otro estudio detallado de ambos vocablos. Nosotros pensamos que las unidades léxicas Cilla y Guéela que representa el dualismo metafísico en La filosofía zapoteca, pueden ser la contracción lingüistica de xiquela que Córdova traduce como "ser el ser de qualquier cosa" (folio 377, columna 3) o chij, queela que significa "día y noche" (folio 138, columna 4). En la conclusión del libro de Victor de la Cruz, El pensamiento de los binnigula'sa, dice lo siguiente: "Los mitos que sustentaron la religión de los binnigula'sa", o los mitos con los cuales los binnigula'sa" crearon a sus dioses, idearon un dios dual que era el principio de todo, pero él mismo sin principio ni fin, en cuyo ser se reunían los términos opuestos de la dualidad: masculino y femenino, día y noche, verano e invierno, calor y frio" (de la Cruz 486). Solamente en una ocasión en su extenso libro, analizó que el vocablo "xiquela es una apócope de quelachijna, oficio © operación de cualquier cosa, xi es una partícula posesiva que indica quién realiza la acción" (de la Cruz, El pensamiento 54), descuidando todas las complejas implicaciones filosóficas que tiene el vocablo.
Victor de la Cruz cree que xiquela es una apocope de quelachijna que se refiere al oficio o trabajo. La partícula xi, para Velma Pickett, et al. en su Vocabulario zapoteco del Istmo. Zapoteco-español y español-zapoteco, se sonorizo en el zapoteco del Istmo en xti, y es un prefijo posesivo; para nosotros-en este contexto-podria ser la apócope de chij, término que significa día. En este sentido, xi 0 ci-que componen ls voces xilla o cilla-, podría haber sido reducido por síncopa o simplificación fonética de chij o día, asociada al inicio, al amanecer, a la claridad y al despejamiento de la noche. Consideramos que la unidad léxica xiquela constituye un difrasismo, en el sentido propuesto por Miguel Ángel Garibay en Llave del náhuatl: "Difrasismo. Llamo asi a un procedimiento que consiste en expresar una misma idea por medio de dos vocablos que se completan en el sentido, ya por ser sinónimos ya por ser adyacentes" (Garibay, 112). De este modo, xi-quela combina el día y la noche, chij, queela es "día y noche" (folio 138, columna 4) y quela como "ser el ser de qualquier cosa" (folio 377, columna 3) y se usan para expresar la esencia o naturaleza (xi-quela) de todas las cosas constituidas por una dualidad: oscuridad y luz (chij-queela o xilla- queela). Actualmente en el zapoteco de Comitancillo xi-quela se ha sonorizado en xquenda, que nosotros conceptualizamos como el ser o la esencia de cada cosa.
El vocablo xilla-queela o cilla-queela se ha sonorizado en el zapoteco de Comitancillo en xera-gueela, indicando que la noche se está acabando, retirando, es decir, aclarando, amaneciendo con la llegada de la luz. Nosotros proponemos traducir cilla como amanecer asociado a la luz del sol y quéela o gueela-como se ha sonorizado en el zapoteco del Istno-como noche, y quela-o guenda según su sonorización en el zapoteco del Istho-como esencia. El aclaramiento de la luz que despeja la noche xilla-queela podría representar la esencia (xi-quela) de la primera manifestación de la luz en el amanecer. Sugerimos que queela-en su sentido semántico-sea noche y quela-en su función lingüistica-sea la de sustantivar los verbos y/o significar el ser o la esencia. Cuando quela va antes de una raíz verbal transforma el verbo en sustantivo. Por ejemplo, las expresiones quela copani es "biueza o vida asi" (folio 055, columna 3), la partícula pani es la raiz de vivir y quela sustantiviza el vivir en vida; otro ejemplo es quela cozaa es "partida o partimiento assi" (folio 303, columna 1), zaa es la raíz del verbo caminar. Cuando quela vaya antes de una raíz verbal tomaremos su aspecto semántico como ser о esencia, y cuando vaya después de una raíz podemos aislarlo conceptualmente como esencia (o noche).
Por ejemplo, hua+quela es "de noche" (folio 117, columna 1), y hua+xiñe y queela tienen la misma equivalencia: "de noche" (folio 117, columna 1). Otro ejemplo donde quela va después de una raíz es to+zabi gfufela-ya que Córdova tradujo como "hazerser de noche" (folio 216, columna 1). Otra similitud fonológica y semántica entre ser/esencia (quela) y noche/oscuridad (queela) la podemos encontrar en queela yaa, que significa "noche clara" (folio 283, columna 2), y quela yaati, que tiene la misma equivalencia conceptual "noche clara" (folio 283, columna 2); la partícula yaa indica altura, lo limpio, lo claro asociado al sol. Por eso, de acuerdo con sus funciones lingúísticas de quela si va después de una raíz, la podemos traducir como esencia, ser y/o noche/oscuridad según los contextos. La semejanza fonológica, conceptual y gramatical entre quèela y quela nos lleva a proponer, como hipótesis de trabajo, establecer una relación entre noche y esencia; la oscuridad (queela) podría ser la esencia (quela), la unidad fundamental de la que todo nace y proviene. La esencia (quela) o la unidad primigenia creadora de todo lo existente es la oscuridad (queela) originaria. La esencia o el ser y la oscuridad indican el origen de donde procede todo.
Ahora bien, la relación sobre la luz y la oscuridad la podemos encontrar a partir de algunos mitos fundacionales relacionados con la oscuridad-luz, el fuego y el agua, el sol y la luna, etc, localizados en varias culturas de Mesoamérica y los Andes. Miguel Bartolomé en Los viajes de Sol y la Luna nos dice "que el mito de los gemelos Sol y Luna [...] registrado entre los pueblos originarios de Oaxaca constituye [...] un sustrato arcaico de las cosmologías mesoamericanas [...], entendida como un modelo básico de la dualidad cosmológica y social, ya que no existe mayor exhibición de la dualidad ofrecida a la percepción humana que la existencia del día y la noche" (28). Día y noche, luz y oscuridad, fuego y agua, sol y luna, constituyen un arquetipo antiquísimo que "aparecen en diversas mitologías de todo el mundo, por lo que se trata de un tema universal" (Bartolomé 29).
La dualidad oscuridad-luz, agua y fuego la podemos encontrar en los petroglifos de la cueva sagrada zapoteca localizada en Cerro Blanco de Ixtaltepec, Oaxaca. Por ejemplo, las:
[...] deidades centrales y motoras de estas pictografías sagradas son el Sol y el lagarto [la Luna, la oscuridad] y a través de una lucha cósmica y de la lucha de la unión de los contrarios, de la luz y las tinieblas, se crea la vida [... |. Sabemos que estos dos elementos son los opuestos y los contrarios: por un lado, va representado el fuego, el día, la luz, el cielo y lo masculino y por el otro lado, el agua, la obscuridad el inframundo, la noche y lo femenino. (Zárate-Morán 76)
En la página 52 del Códice Vindobonensis precolonial de los mixtecos sobre los mitos cosmogónicos se puede interpretar que en "el año y día de la oscuridad y tinieblas, antes de que hubiese días, ni años, es todo el mundo en grande oscuridad, que todo era caos y confusión" (Krickeberg 138). De acuerdo con Ignacio Ortiz en Acercamiento a la filosofía y la ética del mundo mixteco, en el principio "sólo confusión, oscuridad... después de ella: claridad, orden [...] palabra creadora" (Ortiz 48). De la oscuridad surge la luz-pareja primordial de la oscuridad-y, con ello, el tiempo-espacio, los días y las noches: "El mito de origen mixteco sigue este esquema: al principio fue la oscuridad, para que después llegue la luz, en medio de la confusión llegan los dioses primigenios, que parirán a los demás dioses" (Terrazas-Tello 88). El fraile Gregorio Garcia en Origen de los Indios del Nuevo Mundo, Indias Occidentales, averiguado con discursos de opiniones nos dice que "en el Dia de la obscuridad 1 tinieblas, antes que huviese Dias, ni Años, estando el mundo en grande obscuridad que todo era vn chaos 1 confusión" (327).
El mismo relato se repite en la cosmogonía de los muiscas quienes nos dicen que: "Cuando era noche [...], estaba la luz metida allá en una cosa grande [la oscuridad] de donde después salió [...], comenzó a amanecer y mostrar la luz que en sí tenía y dando luego principio a crear cosas en aquella primera luz" (Krickeberg 151). En en el principio "estaba la luz metida en una cosa grande [la oscuridad] de donde después salió [...] comenzó a amanecer y mostrar la luz que en si tenía" (Krickeberg 151). Por su parte Miguel León Portilla en Los antiguos mexicanos. A través de sus crónicas y cantares, registró la misma narrativa mítica en los nahuas: "Cuando aún era de noche, cuando aún no había día, cuando aún no había luz, se reunieron, se convocaron los dioses allá en Teotihuacan" (38).
El relato maya-quiche del Popol Vuh nos dice que: "Todo estaba en suspenso, en completa calma, sin moverse, sin existir nada ni el tiempo ni el espacio [...]. Aún no había nada junto, nada emitía sonido alguno, todo estaba inmóvil [...]. Solo estaba el silencio, el reposo en la oscuridad [...]. Entonces [vino] la Palabra [...]. Y todo fue hecho en medio de la obscuridad" (Popol Vuh 21-2). En los mitos del origen cósmico de la cultura andina "La mayoría de las versiones del mito de los orígenes empezaba diciendo que, en el comienzo de los tiempos, todo estaba en la oscuridad y que el sol, la luna y las estrellas todavía no habían sido creadas. Dentro de esta primordial oscuridad emergió el creador" (Urton 34) el hacedor del tiempo, el día y la luz. En el relato mixteco en el principio todo "era amorfo, sólo oscuridad y tinieblas, simplemente estaba ahí..., pero aparece la Palabra" (Ortiz Castro 46) y "estaba la luz metida en una cosa grande [la oscuridad] de donde después salió [...] comenzó a amanecer y mostrar la luz que en sí tenía" (Krickeberg 151).
En El pensamiento de los binnigula'sa", Victor de la Cruz también reconoce que "del seno de la Madre Tierra, de la oscuridad primordial, ha salido el Sol: Dios del Fuego" (188). En los petrograbados de la cueva denominada Bacuana en el cerro blanco, podemos encontrar los mitos de la creación cosmogónica de los zapotecos.
[...]el análisis de las pictografías nos está indicando que en esta montaña sagrada existe una cueva con agua donde el sol del ocaso se hunde en la tierra; aquí se encuentra el lugar del centro donde los contrarios [luz-oscuridad, fuego-agua] se unen para el surgimiento de la vida, en este lugar donde el sol se purifica y se renueva a través de las aguas primordiales, es aquí donde el sol encuentra su luz y vence las tinieblas, en este lugar es donde nace la luz [...]. (Zárate-Morán 80)
Victor de la Cruz retomó unos relatos orales en su libro 7i Libana Nuchsschi'lu (Un discurso matrimonial escondido); en el que se recogen mitos fundacionales importantes para celebrar el matrimonio del hombre (sol-luz-fuego) y la mujer (luna-oscuridad-agua) en la cultura zapoteca: "Es la oscuridad original. Va a soplar el aire, y es aquí donde viene la luz. Ella, nuestra madre, ata este matrimonio. Entraron, alzaron sus rostros y encontraron la luz del aliento creador. Ja! Hasta entonces la hallaron, la inteligencia los guió hasta donde contemplaron el cielo y llegaron donde se encuentra Dios" (Orozco citado en de la Cruz, El pensamiento 146). En el principio lo que había era oscuridad primordial y, de esa energía primera, viene la luz. En el discurso ceremonial "se alude a la obscuridad antes de la creación" (de la Cruz, El pensamiento 154). De esta manera, "antes de que llegara el aire a soplar y traer luz, todo era obscuridad en la tierra, la cual era simbolizada por el lagarto, be 'ñe", animal que nace de la tierra mojada, fecundada por el agua: el lodo o beñe" (de la Cruz, "Propuesta metodológica" 155). En el principio lo que había era la oscuridad primigenia, en donde "los gérmenes de las cosas estaban puestas" (Popol Vuh 21) como meras posibilidades. Antes del comienzo, "no había nada junto, nada emitía sonido alguno, todo estaba inmóvil [...]: Nada estaba en pie, ni existía [...]. Solo estaba el silencio, el reposo en la obscuridad" (Popol Vuh 21). En el libro El universo del Popol Vuh Nahum Megged nos explica que el "cielo aquí asume el sentido de la totalidad, algo inalcanzable e incomprensible, semejante a un cúmulo de aguas. Sin nubes ni viento, ese cielo es símbolo de algo lejano e inmóvil [...], se agrega el componente característico de todos los mundos de las profundidades: la oscuridad [...]. De el[la] brotará la luz y el movimiento bajo la forma de vida" (20). En la "tradición tolteca se considera que la energía primaria de la creación [...] es ante todo femenina y la representa principalmente la oscuridad [...], de la oscuridad surgió la luz, la oscuridad era la madre cósmica" (Magaña 90).
Son dos elementos originarios que constituyen el núcleo de la filosofía zapoteca (y mesoamericana), por un lado, encontramos a las aguas primordiales, a la oscuridad, y por el otro a la luz, relacionada con el fuego y el calor. Por ejemplo, nuestro filósofo maya Domingo Martínez Parédez, en su libro: El Popol Vuh tiene razón: teoría sobre la cosmogonía preamericana, nos dice que el "Popol Vuh explica la presencia de dos elementos fuego y agua -Tepeu y Gucumatzrepresentando al mismo tiempo la energía cósmica" (26) que ha creado la vida, "Y sin dejar de mencionar a los Creadores-agua-fuego y vapor, estos mismos elementos se conjugan para hacer que la vida exista sobre este planeta. De tal modo que son ellos, los que crean la Tierra, los que crean la vida" (46). En el pensamiento filosófico maya, la relación fuego-agua, luz-oscuridad y el vapor (о aliento vital) son fundamentales, ya que ellos son los principios generadores del universo, del cosmos y la vida en la tierra.
De "la obscuridad original. Va a soplar el aire, y es aquí donde viene la luz" (Orozco citado en de la Cruz 2007, El pensamiento 146) la tierra y la vida. Entendemos el aire en este contexto cosmogónico como el aliento creador, la energía vital que emerge con el nacimiento de la luz, el fuego viviente. Nosotros proponemos el siguiente esquema, de la oscuridad emergerá la luz y de ésta el aliento vital. El viento o energía vital está asociado a la aparición del sol. Pero la "luz del aliento creador" (de la Cruz, El pensamiento 154) viene de la oscuridad primordial. Víctor de la Cruz nos habla incluso ""del aliento creador", "del aire del amanecer", "del aire luminoso de la mañana"; es decir de la creación" (de la Cruz, El pensamiento 231) que nace de la oscuridad. Pero ¿qué es la oscuridad? y como comprender sus cualidades pre-originarias antes de la emergencia de la luz y la energía vital.
En la filosofía nahua existe una fuerza auto-inter-generativa que aparece implicada "en la voz moyocoyatzin: Ayac oquiyocux: "nadie lo hizo o inventó a él"; ayac oquipic: "nadie le dio ser o forma" [...], Moyocoyani "el que a sí mismo se inventa" (Leon-Portilla, La filosofía nahuatl 170- 65). La oscuridad es la energía incausada que da origen a todo, pero ella misma no tiene origen, ni principio, ni fin. Podemos decir, que la oscuridad "nadie la inventó ni le dio forma; existe más allá de todo tiempo y lugar" (León-Portilla, La filosofía náhuatl 170), pues ella misma contiene el tiempo y el espacio dentro sí, antes de la creación de todo.
Francisco Javier Clavijero traduce al Tloque Nahuaque como "aquel que tiene todo en sí" (254), que Miguel León-Portilla traduce como "el Dueño del cerca y del junto" (La filosofía náhuatl 164) y Garibay como "el que está junto a todo, y junto al cual está todo" (Historia de la Literatura Náhuatl 408); ella contiene dentro sí a la luz-el gran hacedor/creador de todo-el tiempo, el espacio, la materia, la energía y el aliento vital. Este concepto también se refleja en la cosmogonía de los muiscas, quienes afirman que: "Cuando era noche [...], la luz se hallaba contenida en una gran entidad [la oscuridad], de la cual emergió [...], dando inicio al amanecer y revelando la luz que poseía en su interior, lo que posteriormente dio origen a la creación de todas las cosas en esa primera luz" (Krickeberg 151). Asi, de la oscuridad surge la luz, su pareja primordial, y de esa unidad esencial nace todo lo que existe.
La noción de oscuridad, la encontramos en el vocablo zapoteco quela о queela como lo registro el fraile Córdova en el zapoteco antiguo del Valle de Oaxaca, como "ser el ser de cualquier cosa" (folio 377, columna 3) o "noche la noche" (folio 283, columna 2). La expresión queela o gueela como se ha sonorizado en el zapoteco del Istmo, es noche, oscuridad o profundidad, es decir aquello que es hondo, grande, profundo, o lejos de la luz. En el diccionario español-zapoteco del Istmo de Tehuantepec (Juchitán y Tehuantepec) que compiló Velma Pickett registró "gueela" noche" (Pickett, et al. 13), "gue"la?hondo" (Pickett, et al. 13), "nacahui [b.b.a] obscuro oscuro" (Pickett 20) tiene mucha similitud sonora con "nakayih oscuro" (Lillehaugen, et al., Tlacochahuaya Zapotec) registrado en el zapoteco de Tlacochahuaya, Oaxaca. En el Diccionario zapoteco (di 'dz xi dza") Guia Bedzi Cerro del Jaguar, aparece la voz "godguielá adv. Anoche" (Hernández y López 83). En el diccionario zapoteco -español en línea de San Lucas Quiavini, registraron "guel [gueee'll] la mitad de la noche" (Lillehaugen et al), "gal ncai [gahll nca'ai] obscuro oscuridad". En tanto que en El protozapoteco de María Teresa Fernández de Miranda reconstruye "noche2 PZ ··gue?la" (176), "oscuro PZ ·° CuLa (A,R,VA)" (176) y Kauffman reconstruye "ty-e:7la (N,SW:Ch) ~ k-e:71a (N,C,S) s noche// night" (Kauffman 16).
Existe mucha similitud sonora entre guielá, guéée'll y gueela", siendo en dos casos la presencia de la vocal e alargada: mientras que nacahui del zapoteco del Istmo, "wxiny noche" y "nakay1h oscuro" (Lillehaugen, et al, 7/acochahuaya Zapotec) en el zapoteco de Tlacochahuaya y "xi+ kkawi (C,S,W) adj oscuro//dark" (Kauffman 21) en el protozapoteco de Kauffman, tanto nakayih como xi+ kkawi tienen mucha similitud fonológica con na+cahui en Córdova que también significa "escura cosa" (folio 183, columna 3). En tanto que quela se ha sonorizado en el zapoteco del Istmo en guenda la cual fue registrado en zapoteco del Istmo como "guenda, enda virtud" (Pickett 13). En el vocabulario de Córdova tiene diversas traducciones: "ser el ser de qualquier cosa" (folio 377, columna 3), "modo vso o costumbre de qualquier cosa" (folio 270, columna 3), "propiedad o ser de qualquier cosa" (folio 330, columna 2) o simplemente "essencia o el ser" (folio 187, columna 3). En diccionario zapoteco -español del Istmo de Tehuantepec fue registrado como "guenda, enda virtud" (Pickett 13). En el protozapoteco, ser es hacer, poder, "akka (N,C,S;Ch) vC poder, ser capaz//to be possible" (Kauffman 11), en el zapoteco de San Lucas Quiavini, "rac[rahc] ser, estar, poder" (Lillehaugen et al., Diccionario hablado) y "rahk ser, poder" (Lillehaugen et al, Tlacochahuaya Zapotec) en el diccionario de Tlacochahuaya. La voz quèla conceptualiza la esencia, ser, virtud o modo de ser/costumbre que tiene que ver con el poder y el hacer, es una fuerza como lo veremos más adelante con detalle.
El filósofo zapoteco Gregorio López y López por su parte nos dice que guenda (quela) es "un todo unitario y absoluto en el cual se encuentran las cosas como partes [...], la unidad, de cuyo seno salen todas las cosas" ("Filosofia zapoteca" 89). Mientras que, para el filósofo maya, Domingo Martínez Parédez, la unidad absoluta que contiene todo es el cero, pero nos aclara que "el signo CERO no es la nada ABSOLUTA, sino GERMEN, el ORIGEN de algo, por cuya razón este simbolo se pintó, se figuró por medio de una SEMILLA, por medio del CARACOL, de alguna COSA capaz de PRODUCIR ALGO" (Martínez-Parédez, El Popol Vuh tiene razón 34). La semilla es la potencia que contiene todo lo puede nacer o salir sobre la tierra: "Un punto o un círculo es la representación de la semilla" (Piña Chan 29). La semilla encapsulada, encubierta es la unidad, la esencia donde está todo, la fuerza y el poder de ser y hacer; pero no es una unidad vacía, sino el germen, la esencia que es capaz de producir, hacer algo.
La oscuridad primigenia es un todo unitario, la semilla encubierta que contiene todo y en donde todo nace. Es la semilla, el Uno, el "núcleo de energía que lo contenía todo" (Lara-González 44), la unidad originaria, el principio donde todo emerge, la "inagotable energía" (López y López 15) o "manantial eterno de potencia creadora" (León-Portilla, La filosofía náhuatl 177). La oscuridad (queela) puede estar representada también-como veremos más adelante-en el vocablo quela que contiene la "idea de maternidad: la gravidez de las cosas manifestándose por doquier [...] el principio es madre, es "parturienta de todas las cosas" [...] inagotable energía" (López y López 15) que produce, pare y genera todas las cosas. Por ello, quela o guenda según la variante del Istmo "pare todo; pare actos, pare pensamientos, pare al mundo y a Dios. Más aún, ¿de qué podemos hablar sino de lo que el ser pare? Toda vía más: el ser (guenda) pare también el habla misma, pare la palabra, pare el logos" (López y López 16) pare la luz. El ser o la esencia (quela) desde el cual nacen todas las cosas es la oscuridad (queela) proto-originaria, de donde también nace la luz creadora del amanecer (cilla), su pareja primigenia.
Nuestro sabio zapoteca, Wilfrido C. Cruz, fue probablemente el primero y el único en decir que la oscuridad (quéela) y la luz (cilla) son el fundamento metafísico de la mentalidad zapoteca. Las "palabras cilla y guéela constituyen los soportes de un dualismo trascendental en la mitología zapoteca" (Oaxaca recóndita 55) que comprende tanto su obrar como su ser (quéla). Mas tarde Victor de la Cruz nos dice que los zapotecos "1dearon un dios dual que era el principio de todo, pero él mismo sin principio ni fin, en cuyo ser se reunían los términos opuestos de la dualidad: masculino y femenino, día y noche" (El pensamiento de los binnigula'sa" 9), luz y oscuridad, agua y fuego. Nuestra hipótesis de trabajo va a consistir en considerar que la relación entre oscuridad y luz, noche y día, agua y fuego son, a Juicio nuestro, el fundamento filosófico de los zapotecos. Así lo vamos a sostener a lo largo de este artículo.
Oscuridad, Luz y Aliento Vital. Esencia y conceptos fundamentales
Vamos a examinar la oscuridad como la primera fuerza primigenia que da origen a todo. Gregorio López y López, en un pequeño texto titulado Filosofía zapoteca, expone de manera inicial, algunos de los conceptos centrales del pensamiento de los binnigulaza. Uno de ellos, es la noción de queela o gueela como se le dice en el Istmo de Tehuantepec, "gueela' noche" (Pickett et al. 13) y "gue'la' hondo" (Pickett at al.13) las cuales significan básicamente oscuridad, noche, pero también connotan profundidad y desconocimiento. En el vocabulario de Juan de Córdova encontramos el vocablo queela es "noche la noche" (folio 283, columna) y quela como "ser el ser de cualquier cosa" (folio 377, columna 3), aunque la función linguística de "quéla" es servir de "nominativo" y "nombre verbal" según el Arte del idioma zapoteco de Juan de Córdova y cuando va unida a un verbo o raíz verbal el vocablo quela adquiere la función linguística de sustantivar los verbos; es decir nominalizar la acción a mero sustantivo. En algunos casos analizaremos su función lingúística como partícula nominalizadora y en otros estudiaremos su semántica. Sin embargo, lo que nos interesa aquí es el aspecto semántico de queela como noche o quela como la esencia o ser el ser de cualquier cosa.
La traducción de quéla es "ser el ser de qualquier cosa" (folio 377, columna 3) y como podemos ver aparecen dos veces la palabra ser y el-ser, como dos momentos constitutivos de una misma unidad asociada a la esencia primordial (la oscuridad). Queremos proponer aquí una hipótesis de lectura, y pensamos que el primer ser (quela o guenda), está asociado a la oscuridad (queela), y el-ser (cilla) está vinculado a la luz (péanij). Thomas Smith nos recuerda que "el difrasismo хёе cilla es una expresión para lo antiguo [...] para la creación" (107) que se refiere al nacimiento de la luz que viene de la oscuridad; la unidad de ambos muestra la esencia de cualquier cosa. La oscuridad (queela) es ser o la esencia (quela) de el-ser (peanij) de cualquier cosa.
La oscuridad representa la unidad originaria y el estado fetal del universo, el vientre pre-cósmico de donde todo nace. Como señala Samuel Marti en Mudra: Manos simbólicas en Asia y América, "la oscuridad simboliza, según hemos visto, la noche cósmica, lo pre-formal, o sea, el estado fetal del mundo" (39), el huevo о la semilla donde todo surge. En esta misma línea, "el simbolismo de la Noche y la Obscuridad-que se puede adivinar en los mitos cosmogónicos, en los ritos de iniciación y en las iconografías en que figuran seres nocturnos o del mundo subterráneo-revelan por un lado la unidad estructural entre lo pre-cosmogónico y la Obscuridad pre-natal" (34), que contiene en sí todo lo que puede emerger. En el zapoteco actual de Comitancillo se dice xilla-guéela (xilla-queela) o xeráguéela cuando se va acabando, limpiando o aclarando la noche en el proceso del amanecer. Nuestra hipotesis de interpretación es que la oscuridad (queela) es ser, la esencia primigenia (quela) y el-ser es la luz que constituyen la unidad fundamental (xilla-queela) de la oscuridad despejada por el sol en el amanecer. Así lo vamos a argumentar en las páginas siguientes.
Gregorio López y López en su análisis de quela o guenda nos dice que el "Principio es madre, es gozaana de todas las cosas [...], maternidad: la gravidez de las cosas manifestándose por doquier. El parto siempre inminente [...], revelaba a cada paso su inagotable energía preñando con violencia insólita a las cosas" ("Filosofía zapoteca" 90). Esta inagotable energía del parto siempre inminente, o lo que siempre hace o da, lo podemos encontrar en el vocablo tdca-ca-tija, el cual se traduce como "durar siempre o infinitamente algo" (folio 148, columna 2). Taca se ha sonorizado en el zapoteco de Comitancillo en raca o паса, que quiere decir hacer (raca ) o soy (паса) y la unidad léxica ca-tija se ha sonorizado en el zapoteco de Comitancillo en catiga, lo cual quiere decir lo que se repite, una y otra vez.
En el vocabulario ca-tija fue traducido por Córdova como "perdurablemente" (folio 310, columna 4), "perdurable cosa" (folio 310, columna 4) o simplemente "perpetuamente o continuamente" (folio 411, columna 3); sumando ambas unidades gramaticales, taca (ser o hacer) y catija (perdurablemente) los podríamos traducir como aquello que perpetuamente [catija] o continuamente es [taca] o se hace [táca] perdurablemente [сайта], la "inagotable energía" (López y Lopez, Esquema del pensamiento 15) o "manantial eterno de potencia creadora" (León-Portilla, La filosofía náhuatl 177) de lo que continuamente hace, da, dona o regala. El vocablo nicatija es "infinito sin cabo" (folio 234, columan 1) o "durable cosa assi" (folio 148, columna 2) y en el zapoteco de Comitancillo se ha sonorizado en nicatiga, que se traduce como otra vez, o lo que siempre se repite. El ser o la esencia materna es la fuerza que da, hace, realiza y una y otra vez; es energía, poder, fuerza de dar, parir, engendrar continuamente.
Las partículas léxicas xi, chij, chee, xee, xilla, ci-lla o chij-yaa, consideramos que aluden a la luz, a la claridad y el amanecer. Las expresiones xi, chij, chee o xee y cilla, significan día, claridad, alborada, asociado al sol (copijcha) y puede entenderse que el-ser es el principio de luz que abre, es el que despeja la oscuridad originaria en el amanecer. Con relación a las partículas, xi, xilla, cilla, che y xee el lingüista Eduard Seler dice lo siguiente:
De estas diferentes expresiones, las primeras dos, xee y cilla, son sinónimos. Se usan regularmente juntos como un compuesto, con el significado de «principio», «origen». El significado fundamental de ambos es sin duda «luminosidad creciente», «mañana» [...]. Debemos aceptar quizás «luminoso» como el significado de xee [...] se usa a menudo con el significado «puro» [...]. Entonces «El señor del principio (Coqui-Xee, Coqui-Cilla)», o «el gran principio» (Xce-Táo, Pixee-Tao, Cilla-Tao), es, así, propiamente dicho, «el señor del alba, de la mañana» [...] es la deidad creadora que es a la vez el alma, el espíritu, el principio viviente de todas las cosas y el señor del alba [...] y del crepúsculo de la tarde, quien también es designada por el intérprete como la primera luz que iluminó la tierra. (Seler 16-17)
Las partículas xi o chij, che о xee, xi-lla o cilla, se emplean para traducir día, y cuando la partícula xi va unida con el morfema tee, econtramos xi+tée indica "origen" (folio 295, columna 1) o "principio de toda cosa" (folio 327, columna 4), asociado sin duda al amanecer, al despejamiento de la oscuridad por parte de la luz del sol. David Tavares nos dice que "la mayoría de los manuales empleaban xila o xilla. Este término podría significar "nitidez", "regalo", "algodón" o pluma" (Tavárez 109) vinculado con la nitidez o claridad del sol y las plumas con la altura.
El morfema tee, tiene varias equivalencias, en nuestro contexto de traducción elegimos "ceniza" (folio 105, columna 2); en el zapoteco de Comitancillo se dice xi-fee a la ceniza que deja la brasa, es decir, lo que deja el fuego después de consumarse. El origen está asociado al fuego del amanecer, a la salida de la luz, al despejamiento de la oscuridad. El vocablo xi+//4a tiene varias significaciones, algunas de sus equivalencias son "calor generalmente" (folio 068, columna 2) o "calor del sol el que el tiene en si" (folio 068, columna 2), y está relacionada con el principio (xi) de la claridad, de lo limpio (Ида о yaa) generado en el amanecer por el sol. La fuerza generadora del amanecer lo registró el padre Córdova como [coqui-]cilla-tao, [coqui-]xee-tao o coquixee coquicilla, los cuales tiene la misma traducción "dios infinito y sin principio. llamauanle sin saber aquien" (folio 140, columna 4). La unidad léxica coqui, fue registrada como "señor de casta" (folio 377, columna 2) o "señor grande" (folio 377, columna 2). En tanto que la partícula хёе aparece con las siguientes equivalencias: "totalme[n]te" (folio 407, columna 2) o "eternal cosa o eterno" (folio 192, columna 3). Para Eduard Seler "хее y са, son sinónimos. Se usan regularmente juntos como un compuesto, con el significado de «principio», «origen»" (16) asociado a la luz, al amanecer originario, creador y para Smith "El difrasismo xee cilla [son] expresiones para la creación" (107).
El morfema соо, fue traducido como "tiempo generalmente" (folio 400, columna 4), y quij es "lumbre" (248, columna 4) o "fvego o huego" (folio 201, columna 3). El vocablo ci-llaa о como decimos actualmente en el zapoteco de Comitancillo xhii-yaa es día limpio, xhii o chij es "tiempo generalmente" (folio 400, columna 4) o "dia" (folio 138, columna 4), y yaa es "reziente cosa o fresca" (folio 359, columna 3), o día reciente, fresco, o el tiempo reciente del amanecer. Y la desinencia aumentativa tão es "muy, muy antes, muy de veras. muy grande. muy de mañana" (folio 277, columna 4), haciendo referencia a lo muy grande, lo supremo y lo sagrado del amanecer, del despejamiento de la noche. David Tavarez nos dice que "tao significa "grande, sagrado, grande" (140).
Recolectando los significados del zapoteco, podemos decir que co-quij es el señor (co o соо) del fuego (дит), del gran (tao) día (chip), limpio, claro (уда). Es el gran (tao) señor (co o соо) del tiempo (chi) fresco, nuevo, limpio (yaa) del amanecer (ci-llaa o chij-yaa), considerado como un dios, "totalme[n]te" (folio 407, columna 2), grande, generador del tiempo, del fuego, del calor, del día y de la claridad. Y coqueela es la gran señora de la noche (queela), la esencia (quela) o el "ser el ser de cualquier cosa" (folio 377, columna 3). La unidad lingúística de ambos principios, la madre oscuridad (queela) y el padre sol (copijcha) generador del día (chi), los podemos encontrar en los siguientes vocablos: chij, queela es "dia y noche" (folio 138, columna 4), quela-nachetolachij laqueela es "ygualdad de dia y noche" (folio 229, columan 3).
Wilfrido C. Cruz, fue probablemente el primero en observar la dualidad oscuridad (queela) y luz (chij, xi o cilla) como el fundamento metafísico de los zapotecos. El nos dice que las "palabras cilla y guéela constituyen los soportes de un dualismo trascendental [...] una extraña metafísica, rudimentaria si se quiere [...], pero metafísica al fin" (Oaxaca recondita 55). Eduard Seler por su parte agrega que la "deidad masculina es más o menos definitivamente identifica con el cielo, el sol о el dios del fuego, que era al mismo tiempo el dios de la caza y la guerra; la deidad femenina, con la tierra o el agua, el elemento que a fertilidad a la tierra" (19). El padre sol sería el sustentador del orden vital y la madre agua sería la matriz engendradora que a su vez permite la vida posible.
Son dos fuerzas o energías sagradas las que constituyen el soporte metafísico de todo el sistema de pensamiento de los zapotecos. Por un lado, tenemos la oscuridad primigenia, asociada a las aguas primordiales, a la mujer, a la fertilidad, lo húmedo y al parto. Y por el otro, tenemos a la luz, asociado al sol, al fuego de la vida, al hombre, a la virilidad, a lo seco y al engendramiento: "El dios solar tiene su contrapartida femenina en la diosa de la luna" (Florescano, Imagen del cuerpo 219), ambos forman parte de una misma unidad esencial. En muchas culturas del mundo el "agua [la oscuridad] es la madre y el fuego [la luz] el padre, es decir, ambos se complementan, al igual que ocurre en la realidad física y metafísica [...]. El agua y el fuego aparecen, se ocultan, se combinan y se transforman, pero sobre todo se unen para originar la creación" (Arola, El libro del agua y el fuego 14). Oscuridad/luz, fuego/agua como unidades diferenciales y complementarias, formarán el origen y sustento de todo: "El sol y el agua representan las dos fuerzas principales desde el cual se engendra (sol-luz) y se genera todo (agua-obscuridad)" (Sánchez-Antonio, "Filosofía zapoteca" 8). Esto es "la deidad creadora o el dios andrógino que se desdobla en la dualidad creadora" (de la Cruz, El pensamiento 143) para engendrar y generar la vida.
Ahora bien, recordemos que, en el principio, es "la obscuridad original [luego de ella]. Va a soplar el aire, y es aquí donde viene la luz" (Orozco, citado por de la Cruz, El pensamiento 146). El aire o aliento vital, viene asociado como vemos a la luz, solo que, a nuestro juicio, siguiendo el esquema indicado por el Popol Vuh y el Códice Vindobonensis, primero es la oscuridad y después viene la luz, y de ella, nace o viene consigo el aliento vital. La oscuridad está relacionada con las oscuras aguas primordiales, lo frío y la noche, en tanto que la luz con el fuego, el calor y el día. En la filosofía maya son tres las fuerzas cósmicas co-generadoras de todo; "los Creadores-agua-fuego y vapor, estos mismos elementos se conjugan para hacer que la vida exista sobre este planeta. De tal modo que son ellos, los que crean la Tierra, los que crean la vida" (Martinez-Parédez 46). De la relación entre la madre agua y el padre fuego nace el vapor, el aliento vital. La luz y el fuego son manifestaciones de la energía, del calor vital. A manera de hipotesis provisional, consideramos que el tercer concepto, en la filosofía de los zapotecas, y que articula a ambos, va a ser el vocablo pe-tao o pi-tao. El pe-tao es "el aliento de la vida, la fuerza básica en los seres vivos que impulsa a permanecer y conservar la vida" (Cruz, El Tonalamatl zapoteco; de la Cruz, El pensamiento; Marcus, Monte Albán).
Francisco de Burgoa, en Sitio Astronómico de esta Provincia de Predicadores de Antequera, Valle de Oaxaca, interpreta la unidad léxica pi-tao como el "alma del mundo" o el "gran aliento" (El Tonalamatl zapoteco, Oaxaca recóndita) que sostiene con vida todas las cosas. En el vocabulario de Córdova encontramos que los vocablos co+paa y coxo-tao tienen la misma equivalencia semántica: "vapores de la tierra" (folio 419, columna 1). Las partículas co y coxo refieren al humo, al aire o vapor y los morfemas pda y tão conceptualizan que ese alre es sagrado, grande, lo abarca todo y está en todo, es supremo (fdo) porque viene de las profundidades de la tierra (paa o baa). En la filosofía zapoteca, todo "lo que respira y habla tiene vida" (pe-tao). Según los zapotecas este elemento es esencial a la existencia de todos los seres y tan importante que desde un punto de vista trascendental, psíquico y mitológico se identifica con el alma o agente positivo de la vitalidad" (Cruz, Oaxaca recóndita 117).
En el vocabulario de Córdova aparece pi-tao como "dios biuo verdadero" (folio 140, columna 4) desde su visión cristiana. Aunque Joyce Marcus, en Monte Albán, considera que "pe-tao o pi-tao, no es un Dios con propiedades cristianas, sino una fuerza vital animada que está en todas las cosas", haciendo un desglose de pe-tao, diremos que pe o pee es "aliento" (folio 022, columna 2) "espíritu o soplo" (folio 186, columna 4) o "anima de alguno" (folio 029, columna 2). En el zapoteco del Istmo la unidad léxica pe o pee se ha sonorizado en be o bi, que coloquialmente significa atre o viento. En el zapoteco de San Juan Jaltepec, Oaxaca, registraron "be s.a. Aire, viento" (Diccionario zapoteco (@ dz xi 'dza') Guia Bedzi Cerro del Jaguar, 59). En el zapoteco de Teotitlán del Valle, se registró "bi aire" (Chávez Santiago et al.). De hecho, la raíz gramatical que generalmente entraña movilidad y acción en los animales, plantas y todos los seres y fenómenos naturales "es pe, pi, be, bi, nombre de aire, respiración, el elemento que anima a todo lo que vive o se mueve" (Cruz, Oaxaca recondita 42).
La partícula de intensificación tão fue registrada como "muy, muy antes, muy de veras. muy grande. muy de mañana" (folio 277, columna 4), la cual funciona como una desinencia gramatical aumentativa para indicar que algo es muy grande, superior, alto o supremo. Si recolectamos los sentidos de ambos morfemas, pe +tao o pi+tao, literalmente quiere decir aliento (pe) supremo (tao), о por transposición semántica, energia/impulso (pe) sagrado (tao). Por ejemplo, podemos ver con mayor claridad, en la unidad léxica penepda, la conceptualización del pe-tao como energia/aliento que impulsa o mueve algo, la cual fue traducida por Córdova con las siguientes significaciones: "vida el principio vital, en el animal, o e[n] ho[m]bre que le mueue y da vida" (folio 425, columna 3), "espiritu lo que da vida a lo que biue y le da virtud motiua y ser" (folio 186, columna 4), "pote[n]cia la de nuestro coraço[n]" (folio 323, columna 3) o "pulso aquello que le haze pulsar glue] es la virtud" (folio 333, columna 2). La expresión penepaa se refiere al lodo (pene) que viene de las profundidades (paa) de la tierra; es el lodo/energía vital como potencia regenerativa que procede del vientre de la madre tierra. La misma unidad léxica también fue registrada en el vocabulario de Córdova como "virtud generatiua en la muger" (folio 427, columna 2), "virtud motiuay vegetativa" (folio 427, columna 2), "potencia o vis generatiua о productiva que tiene toda semilla" (folio 323, columna 3) o simplemente como "virtud de qualquier cosa natural que le da ser" (folio 427, columna 3).
Pe-täo es el gran (tao) aliento (pe), el supremo espiritu que anima a todas las cosas a emerger, a mantenerse vivos, es el principio vital que mantiene viva a todas las cosas creadas por la relación oscuridad/luz en el cosmos y fuego/agua en la tierra. Pe-tdo es el gran aliento contenido en la oscuridad primordial, que, al producir la luz, genera el aliento vital de todas las cosas. El pe-täo es orden vital, entre la oscuridad y la luz; el aliento vital (pe-tao) es el tercer elemento co-primordial que pone en relación diferencial y complementaria a la oscuridad (queela) y la luz (pea-nij). La tercera fuerza vinculante es el aire o aliento vital, que en la iconografía mesoamericana puede encontrarse simbolizada en el signo tres en la espiral doble (Quesada, Га imagen 103), la cual articula equilibradamente en un punto central, a la oscuridad y la luz, al agua y al fuego. Esta fuerza también puede interpretarse a través de la doble espiral o del entrelazamiento de dos serpientes- una de agua y otra de fuego-unidas en un punto nodal equidistante. Si bien Rubén Bonifaz Nuño, en Olmecas: esencia y fundación, Cosmogonia antigua y Hombres y serpientes, sostiene que el tercer vinculante es la "esencia humana. El hombre. Aquí está pues el hombre" (110). En nuestra perspectiva, este papel corresponde al aire о a la energía vital que mantiene la armonía entre el agua y el fuego.
Nuestra hipótesis es que el aliento vital proviene de la energía solar, del fuego. Por ejemplo, en el zapoteco registrado por Juan de Córdova, se hallan los términos pee o pij como equivalentes de "ayre" (folio 017, columna 2). En el zapoteco de Teotitlán del Valle "be aire" (Chávez Santiago et a.l, Teotitlán del Valle Zapotec Talking Dictionary) y "be aire" (Hernández Andrade y López Nicolas, Diccionario zapoteco (di dz xi' dza') Guia Bedzi Cerro del Jaguar, en el zapoteco de San Juan Jiltepec (34) y "bi aire" en el zapoteco de Tlacochahuaya, Oaxaca. En el protozapoteco de Kauffman el aire se reconstruye así "kw+ e:7 (N,C,S,W;Ch) в aire" (15). El vocablo pi; tiene distintas acepciones: "viento anima" (folio 426, columna 1), "espiritu o soplo" (folio 186, columna 4), y "tiempo generalmente" (folio 400, columna 4). Por su parte, la unidad léxica chi; comparte el mismo significado que pij (aire o aliento) y también se traduce como "tiempo generalmente" (folio 400, columna 4); fonológica y semánticamente, chij y pij expresan lo mismo y hacen referencia al "dia" (folio 138, columna 4), es decir, al padre sol, generador del tiempo, del calor y de la luz. Asi, el aliento vital (0 vapor) se origina en el fuego, o más precisamente, en el equilibrio entre el agua y el fuego, ya que, en un exceso de calor o un menor calor, el agua no se evapora.
En la filosofía maya "fueron Dos los que se pusieron de acuerdo para Crear y Formar la tierra, y se habla del agua y del fuego [...] es decir que el fuego de la energía en contacto con el líquido produjo el VAPOR, los GASES, y con esto la VORAGINE" (Martínez Parédez 33-26) la fuerza del movimiento que agita y esparce el agua con violencia sobre la tierra. Según Martínez Parédez los "mayas en su Cosmogonías nos hablan de la combinación de tres elementos como son el FUEGO-TEPEU: el AGUA-GUCUMATZ, y HURACAN simbolo de FUEGOAGUA [...], pero también el HURACAN es un CICLON, es AIRE, es VIENTO" (Martínez Parédez 25) y vapor a través del cual el agua circula y se hace posible el ciclo la lluvia sobre la tierra.
El agua, el fuego y el aire son, hasta aquí, las tres fuerzas sagradas que probablemente estructuran el universo cosmogónico de la cultura zapoteca. Recordemos que en la filosofía maya son tres los Creadores: "agua-fuego y vapor, estos mismos elementos se conjugan para hacer que la vida exista sobre este planeta. De tal modo que son ellos, los que crean la Tierra, los que crean la vida" (Martínez-Parédez 46). Todo surge de la unidad de las oscuras aguas, que se desdobla en la dualidad agua-fuego-la pareja primigenia-que genera el aire o el aliento vital como una tercera co-esencia que articulará de forma equilibrada la relación agua-fuego en la Tierra. El contacto entre el agua y el fuego forma el vapor; este vendría a ser el aliento vital, el líquido sagrado evaporado en el ciclo de la lluvia para co-fecundar la Tierra.
La representación iconográfica de esta unidad dualizada en un movimiento trinitario la encontramos en el punto que genera la espiral o la unión complementaria y diferencial de dos formas o figuras equilibradas por un punto que las armoniza en equilibrio: La voluta en espiral. Este elemento aparece generalmente en espiral o en cadena, dando la impresión de "eses" interconectadas, que simbolizan al "viento" (Piña Chan 65). Una figura o forma asociada al aguay la otra al fuego, y en medio está el aliento vital que armoniza ambas fuerzas opuestas. Esta representación plástica del tercero vinculante la podemos encontrar en una gran variedad de artefactos cónicos espiralados o serpenteados estudiados por Bonifaz Nuño en Olmecas: esencia y fundación, Cosmogonia antigua y Hombres y serpientes y Octavio Quesada García en Tres signos y La imagen de Cocijo y el lenguaje visual antiguo mexicano. La oscuridad conceptualmente podría ser el Tloque Nahuaque que Francisco Javier Clavijero en su obra Historia Antigua de México. Tomo Itradujo como "aquel[la] que tiene todo en sí" (254). De la oscuridad que "tiene todo en si" sale la luz, y de ésta se forma el gran aliento vital (о vapor) que sostiene y mantiene la vida (y el ciclo de la lluvia), por eso hablamos de "la luz del aliento creador" (de la Cruz, El pensamiento 146), del vapor de agua que se forma para ascender y descender en forma de lluvia y fecundar la tierra. La representación iconográfica del viento la encontramos en la espiral doble o en las figuras serpenteadas. "El símbolo en forma de "S" horizontal representa el "viento" (Piña Chan 33).
Rubén Bonifaz, en sus obra Olmecas: esencia y fundación considera que el tercer elemento articulador es la forma hombre, responsable de mantener el equilibrio; sin embargo, esta postura es un poco humanista, al poner al hombre como el eje reconciliador de las dos fuerzas esenciales. Para nosotros, la fuerza articuladora encargada de sostener el equilibrio de ambas energías agua-fuego es el aliento vital (vapor) pues la vida, en su totalidad, es el resultado de la armonía cósmica del agua y del fuego. En este sentido las espirales combinadas en dirrecciones opuestas (como las grecas en Mitla) vendrían a significar "viento de lluvia o de agua" (Piña Chan 65). La tercera energía en los mayas es el vapor, el huracán que agita y moviliza el vapor de agua. Ya que "sin la CONJUGACIÓN del elemento IGNEO, del elemento LIQUIDO, no hubiera SURGIDO ese tercer elemento que fue HUR ACAN, el TORBELLINO provocado por el EBULLICION que provocó GASES y VAPOR ES" (Martinez-Parédez 27). De la relación agua y fuego se forma el vapor de agua caliente (agua-fuego) y de la relación oscuridad y luz se forma el aire, el aliento vital.
La unidad fundamental de la oscuridad y la luz tal vez podemos encontrarla en la expresión chij, queela que Córdova traduce como "dia y noche" (folio 138, columna 4), luz y oscuridad. "Dos palabras interesantísimas y de connotación trascendental existen en el idioma zapoteco [...]. Son las voces cilla y guèela [...] la dicción cilla asociada a la luz del día, al sol como fuente de luz [y] guèela esta última connotativa también de hondura, eternidad y obscuridad; guèela es alta noche, noche profunda" (Cruz, Oaxaca recóndita 58). Por eso cuando van unidos ambos conceptos, la luz y la oscuridad se dice xi+quela o chij-quéla, la cual se traduce como "ser el ser de qualquier cosa" (folio 377, columna 3); "las voces сШа у gueela las encontramos unidas en la explicación zapoteca del concepto de eternidad" (Cruz, Oaxaca recóndita 61).
Y cuando aparecen unidos el-ser (quela) de la luz (xi, chij, cilla, peanif) y ser (quela) de la oscuridad (queela) con el gran (tao) impulso (pe/pee), o el aliento vital (pe-tao), en esta compleja construcción lingüistica xi+quela n+aca + dios, significa "ser el ser de dios" (folio 377, columna 3), pero no es el dios judeocristiano de Córdova, sino la unidad absoluta, la esencia (xi+quela) del ser (n+aca) divino que es la armonía cósmica, el aliento vital (pe-tao) que articula a la madre oscuridad/agua y al padre luz/fuego en la espiral doble que podemos ver representadas en las grecas escalonadas de Mitla y en las formas naturales de expansión ondulada que podemos localizar en la iconografía mesoamericana.
Al contemplar la greca escalonada en los páneles de Mitla, presenciamos la genialidad de los artistas mesoamericanos frente a problema universal de representar visualmente el principio que anima tanto la vida en la Tierra, como el orden que regula el comportamiento astronómico. Es el principio de los opuestos que se complementan y crean el equilibrio universal. (Orozpe Enríquez 25)
La relación equilibrada entre los opuestos complementarios, oscuridadluz, agua-fuego son posibles gracias a una tercera fuerza que los equidista. "Así, mientras una energía se dirige hacia la derecha, la otra va en dirección contraria, mientras una es cálida, la otra es fría, mientras una sube, la otra baja, lo que produce un delicado y constante equilibrio" (Orozpe Enríquez 37) entre lo frío y lo caliente, el agua y el fuego, la oscuridad y la luz: "Cualquiera que sea el caso, el elemento central guarda sin excepción idéntica relación con ambos [oscuridadluz], de donde surge el equilibrio estructural" (Quesada, Za imagen 33). Las representaciones iconográficas de la triangulación de estas tres fuerzas pueden ser corroboradas en La imagen de Cocijo y el lenguaje visual antiguo mexicano de Octavio Quesada (103). Miguel León Portilla nos recuerda que son cuatro las "fuerzas primordiales-agua, tierra, fuego y viento" (Los antiguos mexicanos 24) presentes en las cosmogonías mesoamericanas. Particularmente en la filosofía zapoteca el "viento, fuerza invisible e 1nasible, fue una de las más poderosas y presentes divinidades en el pensamiento religioso" (Florescano, Dioses y héroes del México Antiguo 40). El poder más reconocido del aire (pe o pee) en los zapotecos y en varias culturas mesoamericanas "consistía en ser el portador y acarreador de la lluvia que fertilizaba la tierra y hacía germinar las plantas" (Florescano, Dioses y héroes del México Antiguo 40-1) con la cual se mantiene el alimento y la vida.
Nuestra hipótesis de trabajo es que el aliento vital (pe-tdo) es el que mantiene la armonía de las fuerzas opuestas (chij-queela), el equilibrio del orden vital (pe-tdo) que la oscuridad (queela) y la luz o el amanecer (xi, chij, xilla, cila, chee, péanij) han generado creativamente en la tierra. La unidad léxica pe-tao es también movimiento, lo que con el fuego (quij) y el agua (nica) mueve y sostiene las cosas, quela nazaa o quela canazaa se traducen como "mouimiento" (folio 275, columna 3), quela es ser, esencia, hacer, dar, y nazaa o canazaa en el zapoteco del Istmo significa caminar, "riza caminar andar" (Pickett et al. 34) y en el zapoteco registrado en Teotitlán del Valle, Oaxaca "riza caminar" (Chávez Santiago et al.) о lo que está caminando, lo que está en movimiento, es decir vivo (na-pea-nij), o lo que tiene vida (pe-tao), Vivir es le-cana-zaa (folio 055, columna 4) y movimiento tienen la misma construcción lingüistica, /e-cana-zaa y ambos significan "bruir" (folio 055, columna 4), lo que se mueve tiene vida.
La esencia (quela) del impulso (pe) es la oscuridad (queela) la fuerza (x00) primordial que viene de las profundidades (paa o baa) de la tierra (yoo). El vocablo pene-paa fue registrado como "principio interior de todas las operaciones y mouimientos de todo animal y este haze e[n] ellas cosas siguientes" (folio 328, columna 1). La unidad léxica pene o "beñe barro, lodo" (Pickett et al. 4) es lodo y pda o baa como se ha sonorizado en el zapoteco del Istmo es tumba o interior de la tierra; en el zapoteco de Teotitlán del Valle, "baa tumba, sepulcro" y "banny lodo" (Chávez Santiago et al), entonces pene -paa es el lodo que viene del interior de la tierra, principio interior del movimiento.
La tercera fuerza es el aliento (pe o pee) o movimiento (quela nazaa) que también fue registrado por Córdova como хдо y significa "ympetu assi" (folio 231, columna 1), "temblor de tierra" (folio 395, columna 4) o más propiamente como "conato del hombre con q[ue] obra, o brio" (folio 083, columna 4); es decir, el principio, la fuerza que mueve y sostiene todo. Por eso podemos hablar de pe-tao хоо, el gran (tao) aliento (pe o pee), de la fuerza (x00), del movimiento vital (pe-tao x00), y como la energía vital está contenida en la oscuridad primordial y en la luz que lo hace emerger, podemos hablar de pe-tao queela (energía oscura) y pe-tao copijcha (energía de la luz) y pe-tao хдо (energía movimiento) como las fuerzas fundamentales que constituyen el orden vital de la vida. La conjunción armoniosa de la oscuridad despejada por la luz trae el orden vital en el amanecer y podría estar resumida conceptualmente en el siguiente vocablo: /coqui-]cilla-tao quien es el gran (tao) señor del fuego (coqui) y del amanecer (cilla); es decir el sagrado amanecer que viene a despejar a la oscuridad a instalar el orden vital en el mundo. Asi todas estas expresiones: /coqui-]nixee-tao, [coqui-]pixee-tao, [coqui-]pije-x0o, coquixèe coquicilla, [coqui-]xèe-täo, etc., son traducidas con la influencia cristiana de Córdova como "dios infinito y sin principio. llamauanle sin saber aquien" (folio 140, columna 4) los cuales aluden al padre sol que, con su luz alumbra, clarifica el mundo, despeja la oscuridad y trae el orden vital de todas las cosas.
Los sabios encargados de conocer e interpretar la esencia (quela o guenda), el corazón (lachi) la parte más profunda, misteriosa, oscura (queela) y el orden vital (pe-tao) del cosmos (quij-paa), la naturaleza (xicozaana) y el hombre (peni), fueron llamados en la Historia general de las cosas de la Nueva España por Bernandino de Sahagún "filósofos naturales" (341). Estos "sabios de la naturaleza" (Matus 27), según los denominó nuestro intelectual zapoteco Macario Matus, cumplían un papel fundamental en la vida de los pueblos. Los filósofos de la naturaleza tenían un conocimiento profundo del cosmos, la madre tierra y el ser humano; eran considerados sabios, es decir, filósofos. Juan de Córdova registró en el vocabulario peni tana-chij como "filosopho amador de philosophia" (folio 196, columna 4), péni es persona, tana o nana como se ha sonorizado en el zapoteco variante de Comitancillo es sabe o conoce, y chij hemos dicho que es día, tiempo o luz. Entonces un filósofo es una persona (péni) que sabe (tana), del día, de la luz, del tiempo (chij) o es una persona (peni) de la luz, del día (chi) que conoce (tana o nana).
Hay otros dos vocablos, /peni]taani lachi y [peni]ti+zabi lachi que tienen la misma equivalencia semántica "filosopho amador de philosophia" (folio 196, columna 4), peni es persona, taani lachi es "gana o antojo tener" (folio 203, columna 2) о "voluntad esta tener" (folio 428, columna 3), lachi es voluntad, querer, y taani o tana es saber; el filósofo es la persona (peni) que tiene la voluntad, el querer o el deseo (lachi) de saber o conocer (faani o tana). A estos sabios que tienen un conocimiento profundo de las cosas, se les dice también peni na+ciña que se traduce como "filosopho sabio" (folio 196, columna 4) registrada con otra equivalencia semántica "sabio en arte o oficio o enseñado" (folio 365, columna 4). En tanto que na+ciña lachi es "agudo de ingenio" (folio 015 columna 1), persona sabia.
Existe otra compleja construcción lingüistica, /peni-Jna+coo-pea-lachi quela na+ciña o penilachi-qui+chijño ticha-q[ueJche-la-yoo que se traducen como "filosopho sabio" (folio 196, columna 4), peni es la persona que na+coo-péa en el zapoteco variante de Comitancillo se dice na-goo-béa, o el que mide o tiene la medida de las cosas, en este caso del corazón, del querer, del deseo (lachi) de conocer (tana o nana) agudamente (na+ciña) el ser o la esencia (quela) de todas las cosas. Analógicamente el filósofo es la persona (peni) que tiene el querer o la voluntad (7achi) de conocer (tana o nana) mediante la luz (chip), la palabra (ticha) de todos los pueblos (q/ueche) de la tierra (/д-удо).
El protozapoteco de Fernández de Miranda, reconstruye "·'za (АК МА) día" (205), "tza (N,C,S;Ch) sdi·a//" (Kauffman 48) y "·'za (A,R,VA) andar" (205). En la reconstrucción de la palabra sol en el protozapoteco, la partícula tza, también aparece en su reconstrucción lingüistica así, "kot kwit za (N,C,S,W;Ch) s sol//sun; di·a//" (Kauffman 48). Analiticamente kot kwitza se empareja fonológicamente con el zapoteco del Valle de Oaxaca de esta forma: co/ko]-pij[kwi]-chaltza] o co-pij-cha, o go[ko]-bi[kwi]-chaftza] o go-bi-cha, en el zapoteco variante del Istmo; recordemos que la partícula cha (tza) en el vocabulario de Córdova es "todo el dia" (folio 403, columna 4). Comúnmente se traduce zd como nube; binnizá, por ejemplo, es gente (binni) de la nube (zd). Sin en embargo el morfema fza o za también viene en la construcción lingüistica del sol (co-pij-cha o co-pij-tza) en donde la partícula tza o za es día referida sin mayor duda al sol, fundamento filosófico del tiempo, del día, del andar, de la claridad, de la luz; por ello, sostenemos que la radical tza, es el día vinculado con el sol, es decir la luz. Entonces, interpretamos a los binni-gula-za como las personas (binni) ancianas (gula) del día (za), de la luz (za), de las nubes (za) es decir, los viejos sabios, filósofos que han andado, caminado (za) en el tiempo, en la luz; de ahí que la filosofía de los zapotecas sea, esencialmente, una filosofía de la luz.
Conclusiones
La oscuridad (queela) es la energía o la esencia (quela) que contiene todo, es la "unidad originaria en donde todo nace" (López y López, "En pos de una filosofía zapoteca" y Esquema del pensamiento) y de ella, como lo ha dicho el códice precolonial Vindobonensis y el Popol Vuh, viene la luz, (pea-nij) el despejamiento de la noche (cilla-queela), su pareja primigenia que la acompañará para crear todo lo existente. El amanecer está conceptualizado en las voces cillaqueela, las cuales representan la dualidad o el fundamento metafísico de todo lo existente: "Las palabras cilla y guéela constituyen los soportes de un dualismo trascendental en la mitología zapoteca" (Cruz, Oaxaca recóndita 55). Ambos constituyen el dualismo metafísico que estructura el pensamiento dicotómico y complementario en la relación oscuridad-luz, agua-fuego, noche-día, frio-caliente, etc. De esta manera, los filósofos y astrónomos zapotecas "1dearon un dios dual que era el principio de todo, pero él mismo sin principio ni fin, en cuyo ser se reunían los términos opuestos de la dualidad: masculino y femenino, día y noche, verano e Invierno, calor y frio" (de la Cruz, El pensamiento 486).
Víctor de la Cruz nos dice que "del seno de la Madre Tierra, de la oscuridad primordial, ha salido el Sol: Dios del Fuego" (El pensamiento 188). Y de "la obscuridad original. Va a soplar el aire, y es aquí donde viene la luz" (Orozco citado por de la Cruz, El pensamiento 146), la tierra y la vida. Recordemos que en la filosofía maya son tres "los Creadores-agua-fuego y vapor, estos mismos elementos se conjugan para hacer que la vida exista sobre este planeta. De tal modo que son ellos, los que crean la Tierra, los que crean la vida" (Martinez-Parédez 46). El esquema que proponemos es que de la oscuridad emergerá la luz y de ésta el aliento vital. Es decir, de la relación agua-fuego nace el vapor (aire vital) indispensable para el ciclo de la lluvia. El aire es el aliento creador, el pe-tao, la energía vital que emerge con el nacimiento de la luz, el fuego viviente. El viento o energía vital está asociado a la aparición del sol. Por eso hablamos de la "luz del aliento creador" (de la Cruz, El pensamiento 154), incluso "del aliento creador", "del aire del amanecer", "del aire luminoso de la mañana"; es decir de la creación" (de la Cruz, El pensamiento 231) cuya manifestación es posible gracias a la relación oscuridad-luz que forman el aliento vital. De la relación agua-fuego se forma el vapor de agua, que porta y traslada la lluvia que fertiliza la tierra y sostiene la vida.
En definitiva, este artículo ha sostenido que la estructura filosófica del mundo zapoteco se configura a partir de una ontología relacional triádica, en la cual la oscuridad (queela), la luz (xilla, pea-nij) y el aliento vital (petao) conforman los principios generadores de la existencia. Lejos de entenderse como fuerzas opuestas e irreductibles como la metafísica occidental, estas categorías expresan un ordenamiento filosófico complementario y diferencial que explica el surgimiento del cosmos y la articulación creativa de la vida. La relación agua-fuego-vapor, reinterpretada en este marco como oscuridad-luz-aliento, permite comprender el modo en que el pensamiento zapoteco concibe la vida como una interdependencia de fuerzas que crean y sostienen todo. De esta manera, el trabajo aporta una relectura filosófica del pensamiento zapoteco, situándolo como un sistema filosófico coherente que abona desde lo ancestral al campo del giro descolonial, las epistemologías y filosofías del Sur. Estas conclusiones se amplían en la obra La filosofía de los zapotecas: hacia un dialogo mundial inter-filosófico transmoderno, en la que se profundiza en las implicaciones teóricas y metodológicas de esta concepción para la filosofía contemporánea y el pensamiento ecológico ancestral.
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Notas
1 Cabe mencionar que el autor de este trabajo es hablante de su lengua materna, el zapoteco, variante del Istmo de Tehuantepec, concretamente la de San Pedro Comitancillo, Oaxaca, México.
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