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Investigaciones recientes resaltan la importancia de los servicios para fomentar la inclusión social. Sin embargo, la financiación pública continúa priorizando la atención asistencialista. Esto presenta un dilema para las organizaciones: mantener servicios segregados para obtener fondos públicos o esforzarse en desarrollar estrategias de inclusión comunitaria con recursos propios. Este estudio tiene como propósito evaluar una organización con 25 años de trayectoria prestando servicios para personas con discapacidad en la comunidad, a fin de identificar aspectos clave en su historia que permitan comprender los desafíos y obstáculos enfrentados por organizaciones que intervienen a través de la creación de estructuras de apoyo en la comunidad. Para ello, se empleó un diseño de investigación mixto, mediante el uso de técnicas de recogida como grupos focales, evaluación tipo Likert y análisis documental. Los resultados revelan barreras como inestabilidad en la financiación pública o cambios legislativos que requieren adaptaciones constantes, entre otras. En respuesta, la organización desarrolla estrategias como diversificar fuentes de financiación, planificar la gestión estratégica, desarrollar la resiliencia organizativa y fomentar la transformación continua. Estos hallazgos subrayan la necesidad de conectar políticas públicas con prácticas profesionales basadas en evidencia y abogar por cambios legislativos que respalden la inclusión de personas con discapacidad en sus comunidades.
