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Los conjuntos habitacionales modernos han sido frecuentemente interpretados como una intervención sobre un terreno en blanco, aparentemente sin precedentes inmediatos. La relación de continuidad con los paisajes agrícolas sobre los cuales fueron construidos ha sido escasamente explorada. El objetivo de este trabajo es analizar la persistencia de elementos del paisaje agrícola en el proyecto urbano de dos conjuntos habitacionales de arquitectura moderna construidos en Santiago de Chile: la Unidad Vecinal Portales (UVP) y la Villa Frei. El primero está emplazado sobre un campo agrícola experimental y el segundo sobre una chacra privada. A través de una metodología cualitativa basada en el análisis comparativo de planos históricos (1910, 1959), imágenes aéreas de 1954, 1970 y 2025, así como la observación visual directa, se identifican huellas del paisaje agrícola como arboledas, caminos rurales y formas prediales que fueron integradas al trazado urbano moderno. Los resultados revelan que en ambos casos se produjo una lógica de superposición, donde el proyecto moderno no eliminó por completo la estructura agrícola, sino que la utilizó como soporte físico y simbólico. En ambos conjuntos, persisten fragmentos visibles que permiten comprender cómo las formas de la modernidad reconocieron y reconfiguraron el territorio preexistente.