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En la Primera Parte de sus Comentarios reales (1609), el Inca Garcilaso de la Vega inserta una breve narracion testimonial sobre su encuentro con las momias de sus ancestros. Se trata de una escena con cierta autonomia narrativa que, de algun modo, cifra el proyecto de escritura del Inca y ofrece un caso ejemplar para estudiar la relacion de su discurso con los hechos historicos. Ademas, el relato esta cargado de filiaciones culturales y familiares que plantean no pocas preguntas sobre las creencias y el lexico en torno a las momias hacia finales del siglo XVI en los Andes y en Europa, con lo cual la escena se convierte en una pieza fundamental en el engranaje de la obra y en un denso texto de cultura del periodo colonial.
Todo gran texto modifica, de alguna manera, nuestra forma de leer. Los Comentarios reales nos ensefian a repensar las posibilidades del comentario filologico como lugar estrategico para la produccion de sentido. Recuerdese que al inicio de la Primera Parte el Inca afirma que su escritura es solo "comento y glosa" de autores espanoles, textos ajenos pero que tocan una materia intima para el. El libra del Inca puede entenderse asi como un largo ensayo sobre las posiciones de un lector critico y apasionado frente a una tradicion historiografica que, aunque autorizada, le resultaba insuficiente o equivocada. Las dos partes de los Comentarios reales tienen la forma de una inmensa operacion critica y una puesta en escena de un "yo" frente a una tradicion. Entretejida con la historia de los incas y los conquistadores espanoles, los Comentarios cuentan tambien el trabajo de un escritor (de una conciencia critica) que va componiendo un archivo heterogeneo (impresos, manuscritos, testimonios, memorias personales) para producir una narrativa que, en ultima instancia, le permitiria al "yo" explicarse o comentarse a si mismo. Con razon Jose Durand senalo que el Inca Garcilaso fundia la autobiografia y la historia: "para Garcilaso hacer historia sera, en cierta modo, ocuparse de Ia historia de su propia vida" (1948, 240); sin embargo, en sus páginas no sólo se desarrolla un relato autobiográfico que anticipa el género moderno del recuerdo de infancia y juventud - como apuntó José de la Riva Agüero-, sino que asistimos a Ia constitución...





