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Tres años después, la Dirección General de Estadísticas y Censos (Digestyc) realizó la Encuesta para Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM), en cuyos resultados se calculó que el número de familias salvadoreñas era de 1,626,036, con una media de 4.2 personas por grupo.
"Así también la forma en que evolucionó la política gubernamental de reconstrucción y de varios sectores de la Cooperación Internacional, resultó en una oferta mayoritaria de viviendas donadas. Por esta situación, muchas familias conservan aún la expectativa de obtener una vivienda donada y se resisten a aceptar que las posibilidades de obtenerla son cada vez más lejanas", dice el informe que prepararon para la ASDI.
La ASDI, en el marco de la cooperación para la emergencia que vivió El Salvador, desarrolló el proyecto Vivienda para Familias Afectadas por los Terremotos en El Salvador. ASDI suscribió a finales de 2003 varios convenios con la Fundación Salvadoreña de Apoyo Integral (Fusai) y la Fundación Salvadoreña de Desarrollo y Vivienda Mínima (Fundasal).
Según datos oficiales, superaría el medio millón de casas en el país centroamericano
EL SALVADOR, San Salvador.- Los terremotos de enero y febrero de 2001 causaron fuertes impactos en el déficit de vivienda de El Salvador: 166,529 casas destruidas y 105,974 dañadas, según datos de la Agencia Sueca para el Desarrollo y la Cooperación Internacional (ASDI).
Tres años después, la Dirección General de Estadísticas y Censos (Digestyc) realizó la Encuesta para Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM), en cuyos resultados se calculó que el número de familias salvadoreñas era de 1,626,036, con una media de 4.2 personas por grupo.
El mismo estudio reveló que el parque habitacional era de 1,593,528 viviendas; 63% urbanas y 37% rurales. De este número, el 66% estaba en buenas condiciones, mientras que el 32% tenía algún tipo de deficiencia o carencia.
Si a estas viviendas con algún deterioro se le suma la necesidad de nuevas casas, el déficit total llega a 545 mil para el mismo año. Estos son los datos más recientes con que cuenta el Viceministerio de Vivienda y Desarrollo Urbano (VMVDU), el que calcula que cada año ese número crece a razón de 32 mil unidades más.
Lo anterior significa que de cada 100 familias salvadoreñas, 34 no contaban con una solución habitacional adecuada y más del 70% de este déficit afecta a familias que perciben ingresos inferiores a dos salarios mínimos.
Al análisis se debe agregar que el 60% de estas familias de bajos ingresos que habitan viviendas en condiciones deficientes carecen de título de propiedad, dato recopilado en el estudio La situación de la seguridad jurídica de la propiedad en El Salvador, del Instituto Libertad y Progreso (ILP).
Ernesto Barraza y otros tres especialistas hicieron un resumen del proceso de reconstrucción que llevaron a cabo dos instituciones no gubernamentales -en convenio con la agencia sueca- después de los terremotos de 2001.
Determinaron que los aspectos que más influyen en el avance del proceso de reconstrucción son la insuficiencia de recursos financieros asignados a esta tarea, el lento ritmo de ejecución de los proyectos, los altos precios de la tierra para la construcción y la falta de certeza jurídica sobre la tierra.
"Así también la forma en que evolucionó la política gubernamental de reconstrucción y de varios sectores de la Cooperación Internacional, resultó en una oferta mayoritaria de viviendas donadas. Por esta situación, muchas familias conservan aún la expectativa de obtener una vivienda donada y se resisten a aceptar que las posibilidades de obtenerla son cada vez más lejanas", dice el informe que prepararon para la ASDI.
Para hablar de estos aspectos, se intentó obtener la versión del viceministro de Vivienda, Francisco Vega, pero su oficina de comunicaciones informó que "no se hablaría sobre el déficit de viviendas en El Salvador hasta que estén listos los resultados del IV Censo de Población y Vivienda".
Cabe señalar que estos datos, según la Digestyc, podrían estar listos a finales de este año.
ESFUERZOS
A pesar de que no se tienen datos actualizados sobre el incremento del déficit habitacional en El Salvador, varias entidades han hecho esfuerzos propios por disminuir el número de champas (tipo de vivienda pobre) de lámina y cartón en municipios catalogados de extrema pobreza.
Una de estas entidades es la organización juvenil Un Techo para Mi País (UTPMP), cuyos miembros colectan fondos desde 2002 para construir viviendas mínimas en comunidades altamente pobres. Las casas son construidas por jóvenes voluntarios del sector público y privado de El Salvador.
Marlon Manzano, director social de UTPMP, asegura que han participado más de 2,500 colaboradores en la edificación de más de 800 unidades habitacionales. Para este año esperan superar la meta de 300 estructuras.
"Se está trabajando en cuatro lugares: el municipio de San Miguel Tepezontes, en el departamento de La Paz; la comunidad de El Canelo, en el municipio de Nahuizalco; las comunidades de Santa Lucía y San Julián, en el municipio de Tecoluca, departamento de San Vicente. La meta de este año es llegar a tener 10 comunidades beneficiadas", detalló Manzano.
Recientemente, el VMVDU presentó un balance de los logros obtenidos hasta este año. Vega subrayó la implementación de los programas de vivienda impulsados por las instituciones públicas del sector vivienda: VMVDU; Fondo Social para la Vivienda (FSV) y Fondo Nacional para la Vivienda Popular, (Fonavipo).
Estos planes facilitaron el otorgamiento de subsidios y créditos para la construcción y mejoramiento de viviendas, mejoramiento de barrios y adquisición de casas existentes a más de 63 mil familias por un monto aproximado de 358.54 millones de dólares.
La ASDI, en el marco de la cooperación para la emergencia que vivió El Salvador, desarrolló el proyecto Vivienda para Familias Afectadas por los Terremotos en El Salvador. ASDI suscribió a finales de 2003 varios convenios con la Fundación Salvadoreña de Apoyo Integral (Fusai) y la Fundación Salvadoreña de Desarrollo y Vivienda Mínima (Fundasal).
A diciembre de 2006, Fusai terminó cuatro proyectos con un total de 832 viviendas. Las soluciones habitacionales tuvieron un costo estimado global de 2,793.23 millones de dólares. El costo promedio fue 100 dólares el metro cuadrado construido, que comparado con proyectos similares -a julio de 2003- resulta con un costo menor.
El proyecto de Fundasal tuvo una combinación de 70% de subsidio y 30% de crédito, y ayuda mutua de los beneficiarios. Se construyeron 810 viviendas con sus respectivas letrinas aboneras.
El costo promedio fue de 2,992.79 millones de dólares, un 13.21% más que el monto presupuestado originalmente. El costo de las viviendas resultó en 80 dólares por metro cuadrado de construcción.
A pesar de estos esfuerzos, el déficit de vivienda no se reduce en la misma medida en que crece la demanda anualmente.
Realidad de la vivienda en El Salvador
1,593,528 viviendas
63% urbanas
37% rurales
66% en buenas condiciones
32% con algún tipo de deficiencia o carencia
1,626,036 de familias salvadoreñas, con un promedio de 4.2 personas por grupo
Fuente: Dirección General de Estadísticas y Censos (con datos hasta 2004)
Lugares a beneficiar con vivienda
Municipio de San Miguel Tepezontes (departamento de La Paz)
Comunidad El Canelo (municipio de Nahuizalco)
Comunidades Santa Lucía y San Julián (municipio de Tecoluca, departamento de San Vicente)
La meta de este año es llegar a tener 10 comunidades beneficiadas
Fuente: Un Techo para Mi País
Lorena Baires
Especial para La Opinión
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