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In el año 1933 Cario L. Ragghianti publica en la revista milanesa Cine-Convegno la primera de sus contribuciones alrededor de la estética del cine: Cinematógrafo riguroso1. La reflexión sobre este medio será objeto de análisis para Ragghianti a lo largo de toda su trayectoria como historiador y teórico del arte (véase su perfil biográfico en apéndice). Esta labor teórica encontró también una dimensión práctica en la realización de los "critofilmes", una serie de veinte documentales que Ragghianti produjo entre 1 948 y 1 964 acerca del arte. El método de análisis "cinematográfico" de la obra de arte que emplea Ragghianti en estos ejercicios muestra una íntima relación con la teoría del cine como arte figurativo que venía anunciando desde su primera intervención en el área2.
No es ninguna casualidad que tanto la reflexión teórica de Ragghianti como sus critofilmes, tras largos años de permanencia en el olvido, hayan vuelto a ponerse de actualidad. Después de las retrospectivas que dedicaron a los critofilmes la Universidad de Bolonia (I993)3 y el Louvre de París (I994)4, Luca, la ciudad que vio nacer al estudioso, organizó una gran muestra de su obra en la que se procuró recorrer el denso entramado que forman su trabajo teórico y las directrices estéticas del siglo veinte, desde las vanguardias hasta las últimas fronteras de las artes visuales en la era electrónica5. Si, por lo que se refiere a la teoría, las ideas de Ragghianti suscitan un interés renovado que deriva de los estudios recientes acerca de la relación entre el cine y las artes visuales6, los motivos por los cuales se recupera la experiencia de los critofilmes estriban en que los nuevos medios informáticos (hipertexto, CD-ROM) ofrecen la posibilidad de llevar a cabo formas de investigación sobre las obras de arte que, en cierta manera, ya habían anticipado los documentales de Ragghianti (quien, dicho sea de paso, fue uno de los primeros en adaptar las posibilidades del uso de la cibernética al servicio de la historia del arte)7.
Ragghianti, no cabe duda, no fue el único historiador y teórico del arte que se interesó por el cine en los años treinta. Entre las figuras más notables dentro del ámbito internacional puede citarse a Erwin Panofsky, quien en 1 934 dedicó al...





