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Abstract

Nos hallamos lejos del realismo que caracteriza a Papadiamandis y sin embargo muy cerca del segundo sentido que cobran personas y cosas en su mito; basta sostener el espejo de modo distinto frente a ellos [...] "Mientras subía por la cresta de enfrente, más allá de los huertos, en lo alto del barranco, oyó sonar la campanita del monasterio, dulce, modesta, monótona, despertando los ecos de la montaña y agitando una suave brisa. iEntonces era medianoche, hora de Maitines! iQué felices eran esos hombres que, muy pronto, desde la juventud, como por inspiración divina, habían sentido qué era lo mejor que podían hacer! - es decir, ievitar hacer desdichados a otros en este mundo! -, y que todo lo demás era secundario. Te decía que midieras en el agua desnuda sus días luminosos Que gozaras de espaldas el alba de las cosas O que vagaras de nuevo por los llanos amarillos Con un trébol de luz en tu pecho La transparencia de los fondos que es muy real en los mares griegos y a ella se refiere el poeta cuando sigue hablando a la Marina de los mares: Y abrías con estupor tus manos diciendo su nombre Ascenthendo con levedad hasta la transparencia de los abismos Donde fulguraba tu propia estrella de mar. Despertada-por-el-mar, altiva Erguíste un pecho de roca Salpicada por la inspiración del viento sudeste, Para que allí grabara sus entrañas el dolor Para que esculpiera allí sus entrañas la esperanza Con fuego con lava humos Con palabras que proselitizan el infinito. .

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Copyright Universidad de Chile, Facultad de Filosophia y Humanidades 2011