Resumen: La Responsabilidad Social Corporativa se ha convertido a día de hoy en un hecho imprescindible en las estrategias corporativas que siguen las empresas a causa de las exigencias de sus stakeholders o agentes de interés. Ello, sumado a la importancia de la divulgación de información con motivo de la transparencia que demanda la sociedad, hace necesario el estudio de las empresas en este campo. El objetivo del presente estudio se centra en analizar la información sobre Responsabilidad Social Corporativa que ofrecen las empresas españolas pertenecientes al Dow Jones Sustainability World Index 2018 a través de sus sitios web, utilizando la técnica de análisis de contenido.
Palabras clave: responsabilidad social corporativa; empresas españolas; Dow Jones Sustainability World Index; análisis de contenido; ranking.
Abstract: Corporate social responsibility has become today an essential fact in corporate strategies that companies follow because of the demands of their stakeholders. This, added to the importance of the disclosure of information due to the transparency demanded by society, makes it necessary to study companies in this field. The objective of this study focuses on analyzing the information on Corporate Social Responsibility offered by Spanish companies belonging to the Dow Jones Sustainability World Index 2018 through their websites, using the technique of content analysis.
Keywords: corporate social responsibility; Spanish companies; Dow Jones Sustainability World Index; content analysis; ranking.
1. INTRODUCCIÓN
La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) sostiene la creación de valor para los diferentes stakeholders o agentes de interés, lo que da lugar a una mayor creación de valor con el objetivo de alcanzar sus obligaciones económicas, éticas, legales y sociales (Lafuente y otros, 2003). En este sentido, Capriotti (2006) sostiene que existe una "ciudadanía corporativa", asumiendo las relaciones complejas que las empresas sostienen y que van más allá del puro interés económico, teniendo en cuenta la sociedad, el medio ambiente y los stakeholders que participan en el mismo. El objetivo económico de Friedman (1970), donde el único objetivo empresarial es maximizar el valor de los accionistas, no resulta suficiente (Boatright, 1993), puesto que surge la necesidad de incorporar unos objetivos fundamentalmente morales (Donaldson, 1982) lo que supone una intervención en los cambios de los valores de la sociedad.
El trabajo de Bowen (1953) supuso un punto de inflexión en la conceptualización y toma de concienciación por parte de las empresas acerca de sus responsabilidades sociales. En él se expone la necesidad de la empresa de considerar los objetivos que son exigidos por la sociedad. El directivo debía tomar las decisiones oportunas, alcanzar las políticas adecuadas y seguir líneas de acción adecuadas para ello. Por su parte, Hardjono y Marrewijk (2001) consideran que los cambios que se producen dentro de la empresa siempre deben estar apoyados por un cambio en su cultura. Este motivo lleva a considerar que la actuación sostenible y eficiente se convierta en una auténtica ventaja competitiva y una oportunidad de diferenciación por parte de las empresas (Porter y Kramer, 2002; Husted y Allen, 2000; Atkinson y otros, 1997).
En este contexto, se puede afirmar que la empresa que actúa de forma responsable conseguirá crear valor tanto para el accionista como para el resto de sus stakeholders (De la Cuesta y Valor, 2003): para el accionista, con el propósito de garantizar un uso adecuado de su capital y el cumplimiento de sus intereses; para el cliente, prestando atención a sus demandas sugiriendo precios competitivos y ofreciendo productos y servicios de calidad; para los proveedores, pagando precios justos por los bienes y servicios demandados; y para los empleados, creando empleos y ofreciendo remuneraciones objetivas. De este modo, las empresas que se comprometen a adoptar comportamientos responsables crean valor para sí mismas y para todos los interesados, lo cual se refleja en los beneficios y rentabilidades que alcanzan este tipo de compañías (Vargas y Vaca, 2005), así como su reconocimiento e inclusión en índices de reconocido prestigio.
En los últimos años, las empresas de todo el mundo han llegado a considerar que las buenas prácticas en cuestiones éticas, en materia de buen gobierno, de gestión de personas o ambientales, aportan valor de mercado debido a la importancia que las mismas suponen para sus inversionistas. Dicho esfuerzo se manifiesta en los índices de sostenibilidad, como puede ser el Dow Jones Sustainability Index (DJSI), que miden el desempeño de las compañías líderes en el mundo en términos de criterios económicos, medioambientales y sociales, ofreciendo a los inversores puntos clave para administrar sus carteras de inversión en materia de sostenibilidad. Así, las compañías persiguen intensificar de forma continuada sus iniciativas de sostenibilidad con el objetivo de ser incluidas o permanecer en dichos índices (Robinson y otros, 2011).
Por otro lado, autores como Cuadrado-Ballesteros (2014) consideran la divulgación de información y la transparencia como uno de los principios generales para el desarrollo de conductas socialmente responsables. Esta práctica, cada vez más común en las organizaciones, ha ido aumentando debido a la creciente demanda informativa que se está generando en los últimos años (Rodríguez y otros, 2010). En este contexto, las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TICs), especialmente Internet, proporcionan una forma de divulgar información e interactuar así con sus grupos de interés (De Moraes y Barbosa, 2015). Por lo tanto, la presente investigación se centra en el análisis de la información sobre RSC que divulgan las empresas españolas que conforman el índice de sostenibilidad conocido como Dow Jones Sustainability World Index (DJSWI).
El objetivo del presente trabajo consiste en analizar la relevancia que la RSC adquiere en las empresas españolas pertenecientes al DJSWI, observando la información que divulgan a través de sus webs, así como conocer la accesibilidad a la información e identificar qué acciones desarrollan en las dimensiones social, medioambiental y económica. Para ello se realiza un análisis exhaustivo de los sitios web de las empresas de la muestra a partir de una serie de indicadores construidos tomando como referencia la literatura existente. Para alcanzar el objetivo propuesto emplearemos la técnica de análisis de contenido.
El trabajo se estructura como sigue. Tras la presente introducción, se lleva a cabo una revisión de la literatura sobre la evolución que ha experimentado la RSC en las corporaciones. A continuación, se indica la metodología empleada y, finalmente, se comentan los resultados y las conclusiones del estudio.
2. REVISIÓN DE LA LITERATURA
En las últimas décadas, la evolución de la RSC en términos de trascendencia es innegable (Schultz y Wehmeier, 2010), pasando de ser una idea irrelevante a convertirse en uno de los conceptos más ampliamente reconocidos en el mundo empresarial (Lee, 2008). A pesar de no encontrar una fecha exacta de su nacimiento, en la revisión de la literatura se considera como pionero a Bowen (1953), aun habiendo encontrado referencias desde 1923, afirmando que las compañías deben tener en cuenta las repercusiones sociales que pueden derivarse de sus decisiones. En el siglo XVIII, Adam Smith, tras sentar las bases de la teoría clásica del capitalismo, es considerado como el fundador de la idea de que la aceptación social es el principio rector de la naturaleza humana (Domínguez, 2008). De este modo, autores como Lozano (2009) consideran la obra de Smith, La riqueza de las naciones, el punto de partida de la RSC (Pache-Durán, 2017).
Centrándonos ya en el siglo XX, concretamente en los años 60, se establecen dos enfoques notoriamente opuestos. El primero considera que las empresas perseguían un único objetivo, el beneficio empresarial, además de la preocupación de los directivos de las compañías acerca de los intereses de sus accionistas. Esta postura fue defendida por Friedman (1962) en su libro Capitalismo y libertad, entre otros. Por su parte, la postura contraria sostiene que las actuaciones socialmente responsables no tienen por qué ser incompatibles con la creación de valor, es decir, esta postura defiende la necesidad de tener en cuenta los intereses de los stakeholders de las compañías con los que se relacionan directa o indirectamente, de manera que la distribución de los beneficios originados por todos ellos produciría un aumento en la revalorización de las acciones y de la reputación de la compañía. Esta consideración fue planteada por primera vez por Coase (1960) en su artículo El problema del coste social, suponiendo innecesaria la intervención del Estado para corregir externalidades.
Bajo esta postura, la RSC implica una posición pública hacia los recursos económicos y humanos y una voluntad de tal modo que los recursos sean empleados para incrementar los intereses sociales, y no sólo para los fines de las personas privadas y de las compañías (Frederick, 1960). Esta corriente, por lo tanto, presta especial atención a los intereses de todos los partícipes de la empresa (stakeholders), a diferencia de la primera, que sólo considera los intereses de los accionistas (shareholders). Así, la RSC ha atravesado diferentes etapas, pudiendo diferenciar tres de ellas al respecto (Valor, 2001):
La primera etapa, conocida como etapa filosófica, podemos encontrarla en los años 60 en la cual se trata de definir la noción de RSC y se replantean los fines de la empresa y la economía. Esta primera etapa culmina haciendo alusión a la RSC como la obligación ética o moral, asumida de forma voluntaria por la compañía como institución hacia la sociedad en su conjunto, en satisfacción de sus exigencias o en la reparación de los daños que puedan ocasionar en sus interesados o en su patrimonio por la actividad de la empresa (Castillo, 1985), yendo más allá de las demandas económicas y legales (McGuire, 1963). En la década de los 70 encontramos la segunda etapa en la cual se establecen las responsabilidades de las empresas. Es en este periodo donde se traslada el discurso filosófico a la gestión empresarial y se comienza a hablar de Responsabilidad Social Empresarial y de resultados sociales (Corporate Social Performance). En la década de los 80, encontramos la tercera y última etapa, cuando se integra el discurso socialmente responsable en la dirección estratégica a través de la Teoría de los Agentes de Interés. Las compañías deben atender no sólo a los accionistas sino a todos los partícipes de la empresa, es decir, los individuos que afectan o son afectados por la actividad de la empresa (Mitroff, 1982; Freeman, 1984).
A partir de los 90, la RSC ya no es considerada como un fenómeno aislado dentro de la empresa, sino que traspasa a las diferentes áreas de la compañía. En este sentido, Drucker (1996) considera que cada organización debe asumir la plena responsabilidad por las consecuencias que origine en sus empleados, en el entorno, en los clientes y en cualquier partícipe de la misma. A pesar de que la expresión surge en los años 60 en los EE.UU., es en la época de los 90 cuando en Europa se produce el fortalecimiento de su desarrollo, cuando la Comisión Europea utiliza el concepto para encaminar a los empresarios a llevar a cabo una estrategia de empleo con el objetivo de ocasionar una mayor cohesión social. Aunque años antes se señalaban las primeras líneas en una discusión de RSC en Europa con el manifiesto Davoser, fundamentado en un código de buena conducta ética en el liderazgo de empresas (Dyllick, 2003), es en esta década cuando aparecen los términos Corporate Social Responsibility, Sustainable Management y Corporate Citizenship (Hansen, 2004).
En 2001, con el objetivo de promover un marco europeo para la RSC de las empresas, nace el libro Verde de la Comisión Europea, el cual desarrolla su definición en una segunda publicación en 2002 (Schulze y Pszolla, 2011). Es en la primera década del nuevo siglo cuando aparecen algunas transformaciones en lo que respecta a los diferentes as- pectos acerca del tema que provocan la aparición de propuestas alternativas donde el requisito fundamental es la contextualización de las definiciones. De este modo, aparecen autores a lo largo de la literatura que ofrecen una distinción de fases en lo que concierne a la evolución de la RSC (Arizkuren, 1995; Fernández, 2009):
Una fase precursora o fase inicial de la RSC, que se ubica entre el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Otros autores, sin embargo, consideran que esta etapa se sitúa más atrás, tomando como referencia el siglo XVIII, y como precursor de la misma al economista Adam Smith. Así, establecen un período comprendido entre 1776-1900, donde se desconoce por completo el término de RSC propiamente dicho, puesto que ante los posibles problemas que podían surgir en las instituciones, son estas mismas las que se encargaban de darle solución al no existir ningún tipo de regulación laboral.
La primera fase se cristaliza en la primera mitad del siglo XX, conocida por muchos autores como fase filantrópica que abarca el periodo 1900-1950. Es en esta fase en la que se produce de forma espontánea la participación voluntaria por parte de las organizaciones en la comunidad, y donde surgen nuevas expresiones como apoyo y filantropía empresarial. Las compañías empiezan a aceptar la existencia de la responsabilidad de participar en el bienestar de la sociedad en general, lo que se considera como un gesto generoso de las instituciones.
Una segunda fase, que algunos denominan fase crítica, se sitúa en la segunda mitad del siglo XX, originada por el desorden social que se produjo en los EE.UU. en los años 50 y la mitad de los 60, concretamente en el periodo 1950-1967. En esta fase las organizaciones toman una mayor conciencia sobre la capacidad del sector privado de solucionar e influir en los problemas sociales, reconociendo al mismo tiempo los peligros que con su actividad pudiera producir en el entorno. Esta situación de presión dio lugar a que el Estado interviniese imponiendo un conjunto de normas enfocadas a proteger los intereses públicos y los recursos naturales.
Por último, una tercera y última fase, conocida como fase de problemas (1967-1973) en la que las empresas, instituciones sin ánimo de lucro y el gobierno intentan, de forma conjunta, tratar de encontrar el modo de hacer frente al cambio social que se caracteriza por la existencia de una combinación de obligaciones procedentes de las normas del gobierno y de la sensibilidad de las organizaciones. Walton (1967) reconoce la intimidad de las relaciones entre la empresa y la sociedad afirmando que esas relaciones deben ser tenidas en cuenta por los directivos y los grupos relacionados con perseguir sus objetivos respectivos. Friedman (1962), el detractor del término de RSC, es considerado el principal exponente de esta época, pues defiende que el beneficio es la única Responsabilidad Social del directivo que provoca, a su vez, multitud de visiones opuestas a la postura liberal.
Además de estas tres fases, muchos investigadores proponen dos más. En la primera de ellas, la fase de reconocimiento, que abarca los años 19731980, las organizaciones viven una situación de desconfianza económica, hecho que llevó a cambiar tal situación. Para ello, las compañías velaron por la ética de los negocios y apostaron por un comportamiento empresarial orientado a una cultura de servicio al cliente. Las empresas tienen ahora responsabilidades económicas, legales y voluntarias. Los negocios conllevan una responsabilidad de ayudar a la sociedad a alcanzar sus objetivos básicos y, por tanto, tienen responsabilidades sociales (Steiner, 1975). A nuestro juicio, a esta distinción pueden añadirse tres fases más: de Fortalecimiento desde el año 2000, de Desarrollo, con la evolución del concepto, y de Evolución Tecnológica, donde aparecen los términos de RSC 2.0 y 3.0.
En la misma línea, Sethi (1975) distingue entre obligaciones sociales, responsabilidades sociales y sensibilidad social. Por su parte, Eilbert y Parket (1973) sostienen que la RSC consiste en "ser un buen vecino". La inclusión y el medio ambiente empiezan a jugar un papel fundamental desde el punto de vista del compromiso social. Carroll (1979) define en esta época la RSC aludiendo que "...abarca las expectativas económicas, legales, éticas y discrecionales de la sociedad, en un momento determinado de tiempo" (p. 500). Años posteriores, Buchholtz y Carroll (2012) concretan estas responsabilidades y las denominan "responsabilidades filantrópicas". En la última fase, la fase de compromiso, que comprende desde los años 80 hasta la actualidad, debido al impacto que ocasiona en la sociedad, la cultura y el medio ambiente, las compañías creen necesario considerar la RSC de manera que aparece la ética en el escenario de las negociaciones en las relaciones comerciales de las instituciones.
En este sentido, la empresa, el gobierno y la sociedad en general, se dan cita en esta problemática, por lo que se han interconectado adaptándose a las situaciones que iban apareciendo. Cada uno de ellos, en su forma, han ido modificando sus roles de actuación y área de poder, creándose un marco social en el que las decisiones de cada uno de ellos no son autónomas, sino que suelen estar influenciadas por otros grupos sociales, incluso en muchos casos impuestas. Por su parte, McMahon (2001; citado en Perdiguero, 2003), establece dos períodos en el desarrollo de la RSC. El primero de ellos abarca desde finales del siglo XIX hasta comienzo de los 60 y es donde aparece por primera vez lo que se denomina ética empresarial. A partir de los años 60 identifica una segunda etapa en la que se establece un debate en busca de un nuevo modo de concebir los negocios empresariales. En él se suman a los objetivos económicos y lucrativos que hasta ahora eran el interés principal de la institución, unas inquietudes e intereses que van más allá de la clásica visión empresarial, sustentando con ello las bases teóricas de la RSC.
En suma, podemos comprobar cómo, a pesar de no existir entre los investigadores un consenso del momento cronológico en el que surge la RSC, son muchas las razones y las circunstancias que el concepto ha experimentado para dar lugar a la noción que hoy en día se tiene tanto a nivel académico como empresarial. Desde su aparición, el estudio de la RSC continúa atrayendo cada vez más el interés de la comunidad académica (Mishra y Suar, 2010). A nuestro juicio, la Tabla I resume las distintas fases que experimenta la RSC en base a los estudios planteados.
3. METODOLOGÍA
De acuerdo a nuestro objetivo, nos hemos planteado las siguientes preguntas de investigación:
* Q1. ¿Divulgan información responsable empresas españolas que forman parte del DJSWI a través de sus sitios web?
* Q2. ¿Cuál es el grado de dicha información divulgada?
* Q3. ¿Cuál es su naturaleza? Esto es, ¿cuál es el tipo de información que divulgan? La respuesta a esta pregunta nos dará a conocer la implicación y el compromiso de las empresas en relación a los diferentes aspectos relacionados con la RS.
Con el propósito de alcanzar el objetivo de la presente investigación se ha utilizado una muestra de empresas españolas que forman parte del DJSWI en el año 2018, en total, 15 organizaciones. Se han seleccionado estas compañías por ser reconocidas públicamente como líderes en las áreas social, medioambiental y de gran actividad económica mundial. Por lo tanto, se espera conseguir un alto porcentaje de divulgación en materia de RSC de las compañías de la muestra.
El DJSI constituye un índice de referencia para los sectores empresariales y financieros. Sus orígenes se remontan a 1999, cuando fue elaborado por S&P Dow Jones Índices y la firma de inversión especializada en sostenibilidad RobecoSAM. Pertenecer al DJSI es considerado por las empresas como un objetivo corporativo, puesto que apoya de forma pública su tratamiento para acometer los principales riesgos a largo plazo, así como las oportunidades, en última instancia, haciéndola más atractiva para los inversores. Los parámetros de referencia de DJSI se componen de tres desgloses geográficos: DJSI del mundo, DJSI por regiones y DJSI por países.
El estudio parte de la compilación de los datos relacionados con la divulgación de información en materia de RSC, a través de los sitios web de las distintas empresas seleccionadas utilizando el método del análisis de contenido. Según Krippendorff (2018) "el análisis de contenido está considerado como una de las metodologías más importantes de la investigación sobre comunicación, estableciendo que su objetivo descansa en estudiar de manera rigurosa y sistemática la naturaleza de los diferentes mensajes que se intercambian en los actos de comunicación que realizamos". En este sentido, el análisis de contenido se centra en la identificación, codificación y categorización de modelos a partir de datos primarios (Krippendorff, 2004; Patton, 1990), permitiendo conocer una compañía de forma objetiva y sistemática a través de la información que ella misma divulga. Son numerosos los estudios que han utilizado este método para estudiar la información de los sitios web (Huizingh, 2000; Cappel y Huang, 2007; Adam y Featherstone, 2007; Navarro y otros, 2011; Moneva y Martín, 2012; Rodríguez y otros, 2017; entre otros). El proceso utilizado para analizar el nivel de divulgación sobre RS fue identificar la presencia o ausencia del ítem divulgado por la empresa estudiada, es decir, asignar el valor 1 si el ítem es divulgado por la empresa, o 0, en caso contrario (Frías-Aceituno y otros, 2013, Nevado y otros, 2016; Escamilla y otros, 2016, entre otros).
Para la realización del estudio se utilizaron los 24 indicadores, divididos en 4 dimensiones, propuestos en los trabajos de Escamilla y otros (2016). El bloque 1 contiene 4 indicadores relativos a información general; la dimensión 2, 9 indicadores referentes a información social; el bloque 3 incluye 5 indicadores sobre información medioambiental; y, por último, el bloque 4, que contiene 6 indicadores sobre información económica (Tabla II).
Además, se ha realizado un análisis de consistencia interna a través del coeficiente Alfa de Cronbach (Cronbach, 1951) y se ha obtenido un valor de 0,851 (Tabla III), lo que indica una fiabilidad alta respecto a los indicadores propuestos, ya que su valor es superior a 0,7 (George y Mallery, 2003, p. 231).
Con el fin de analizar el grado y el tipo de información responsable que las empresas españolas del DJSWI divulgan, se elaboran unos índices de divulgación partiendo de los propuestos en los estudios de Nevado y otros (2016) y Nevado y Gallardo (2016), y desarrollado por Carvalho y otros (2018). Para ello, se realiza una medición de la divulgación de información responsable en dos fases. Por un lado, se mide la divulgación responsable por empresa en cada uno de los bloques a partir de un índice de partida (IDEB) para, a continuación, calcular un nuevo índice con el objetivo de medir la información total en cada empresa (IDE). Por otro lado, se calcula la divulgación total de cada indicador (IDI), a partir del cual se construye un nuevo índice para cada uno de los bloques (IDB). Finalmente, se calcula la divulgación total de la muestra (IDT) (Tabla IV).
4. RESULTADOS
Los resultados ponen de manifiesto la importancia para las empresas de involucrarse en la transparencia de sus actuaciones responsables con el objetivo de hacerlas llegar a todos sus stakeholders. En cuanto a la información sobre Responsabilidad Social Empresarial que ofrecen, ésta es cuantiosa, un 86,98%, siendo la dimensión social la más divulgada.
El Anexo I contiene los resultados que se extraen en los índices de divulgación de información por ítems (IDI). Atendiendo a la Figura 1, bloque general, se observa que todas las empresas analizadas disponen de página web, tienen acceso directo a la información y disponen de memoria de RSC. En cambio, no todas ofrecen una facilidad de acceso (96,67%). Con ello, se pone de manifiesto la importancia por parte de las empresas que pertenecen al DJSWI, de involucrarse en la transparencia de sus actuaciones responsables con el objetivo de hacerla llegar a todos sus stakeholders.
Con respecto al segundo bloque (Figura 2), dimensión social, todas las empresas de la muestra informan sobre el empleo a personas discapacitadas, disponen de información sobre la igualdad de oportunidades y el respeto a los derechos huma- nos, e informan sobre políticas de seguridad y salud laboral. Del mismo modo, el 93,33% ofrecen información de planes de conciliación de la vida laboral y familiar, y reflejan su importancia con respecto a la satisfacción de sus clientes. En cuanto a la realización de acciones de patrocinio y mecenazgo, el 86,67% manifiesta información en la página web. Además, cabe destacar que un 80% de las empresas analizadas ofrecen información sobre los planes de asistencias y beneficios sociales, y el porcentaje menor corresponde a la información que se ofrece a cerca de la formación continua (73,33%).
Del análisis del bloque 3, correspondiente a la dimensión medioambiental, se puede observar en la Figura 3 que el 100% de las empresas del estudio han obtenido la certificación ISO y que, además, en todas ellas está presente la gestión de residuos. El 93,33% divulga sus proyectos de innovación, los cuales permiten incrementar la calidad de la empresa, aminorando su impacto sobre el medio ambiente o a través de la investigación en su mercado. Sin embargo, tan sólo un 60% trabaja en programas de ecoeficiencia, y un 53,33% divulga sus auditorías medioambientales.
Por último, en la Figura 4, correspondiente al bloque económico, se puede observar que el 100% de las empresas del estudio disponen de un código ético y de conducta aplicable a la empresa y, además, todas tienen un alto grado de transparencia informativa, entendiendo ésta como el nivel de información que se ofrece a los stakeholders. Por su parte, el 93,33% divulga información de su compromiso de la incorporación de los Diez Principios del Pacto Mundial de Naciones Unidas en sus operaciones; el 73,33% manifiesta una reducción en costes por la aplicación de políticas medioambientales; y el 53,33% ofrece información en cuanto a la inclusión de la misión, valores y visión de la empresa del concepto de RSC en sus webs. Llama la atención que tan sólo un 33,33% realiza una buena gestión de la marca.
De forma análoga, el Anexo I contiene los índices de divulgación por cada dimensión analizada que recogen la aportación de cada bloque al índice de divulgación total. De esta forma, se observa, en la Figura 5, cómo el bloque general es el más divulgado (24,79%), seguido del bloque correspondiente a la dimensión social (22,96%) y del bloque de dimensión medioambiental (20,33%). El menos divulgado es el bloque 4, correspondiente a la información económica (18,89%).
Se analiza, además, el índice de divulgación total (IDT), que indica que las empresas españolas pertenecientes al DJSWI 2018 divulgan de media el 86,98% de la información total sobre RS (Anexo II). Por lo tanto, tal y como se esperaba, se refleja una alta divulgación de información, por lo que las empresas de la muestra tendrán tan sólo que mejorar sus prácticas de divulgación en un 13,02% para ofrecer una divulgación plena sobre RS.
En lo que se refiere a los índices individuales de cada empresa (IDE), en el Anexo III se presenta el ranking de empresas respecto al nivel de información divulgada. Como se puede observar, Mapfre S.A. es la primera empresa del ranking, con un índice de divulgación del 100%, seguido de Iberdrola, S.A. (95%) y Endesa S.A. (93,06%). Las empresas que ocupan las últimas posiciones del ranking son Amadeus IT Group S.A. (71,94%), Siemens Gamesa Renewable Energy S.A. (78,06%) y Enagás S.A. (80,76%). A pesar de ello, puede observarse que todas las empresas divulgan por encima del 70% de los indicadores que se proponen en el estudio.
5. CONCLUSIONES Y FUTURAS LÍNEAS DE INTERÉS
Es innegable que el comportamiento socialmente responsable de las empresas produce efectos positivos, puesto que las actuaciones sostenibles se convierten en ventajas competitivas a largo plazo (Husted y Allen, 2000) y ofrecen una oportunidad de diferenciación por parte de las mismas (Porter y Kramer, 2002). Se puede afirmar, además, que la empresa que actúa de forma responsable conseguirá crear valor para todos sus stakeholders (De la Cuesta y Valor, 2003).
A raíz de los resultados del estudio se puede concluir, tal y como indica el índice de divulgación total calculado (IDT) (86,98%), que las empresas de la muestra analizada plasman dentro de su estrategia la divulgación de información en materia de RS.
En relación a la naturaleza de la información divulgada, los aspectos sociales son los más divulgados (22,96%), dado que todas las empresas de la muestra informan sobre el empleo a personas discapacitadas, disponen de información sobre la igualdad de oportunidades y el respeto a los derechos humanos, e informan sobre políticas de seguridad y salud laboral. En cambio, no todas ofrecen información acerca de la formación continua (73,33%). En lo relativo a la información medioambiental ofrecida, se puede destacar una postura proactiva en las empresas de la muestra (20,33%), dado que todas han obtenido la certificación ISO y que en todas ellas está presente la gestión de residuos. Sin embargo, tan sólo un 60% informa de sus trabajos en programas de ecoeficiencia, y un 53,33% realiza auditorías medioambientales. Por último, la dimensión menos divulgada es la económica (18,89%), a pesar de que todas disponen de un código ético y todas demuestran un alto grado de transparencia informativa.
De entre las empresas analizadas, destaca de forma sobresaliente el compromiso responsable que muestra la empresa aseguradora Mapfre S.A., galardonada durante años consecutivos como una empresa socialmente responsable en el territorio nacional, siendo la empresa que más información divulga. Además de Mapfre, las empresas que más información en materia de RS divulgan son Iberdrola S.A. y Endesa S.A., mientras que Amadeus IT Group S.A., Siemens Gamesa Renewable Energy S.A. y Enagás S.A. son las que presentan unos índices de divulgación menores, si bien superan el 70% de los indicadores propuestos.
En cuanto a las implicaciones de los resultados obtenidos, podemos enfatizar que, en el ámbito académico, nuestra investigación contribuye a la literatura existente con una mayor explicación de lo que está sucediendo en relación con la divulgación de información responsable en el mundo empresarial. Así, con base en los resultados obtenidos, tenemos la intención de completar la literatura, así como alentar a las empresas a mejorar sus prácticas de divulgación a través de sus sitios web.
En relación a sus limitaciones, cabe destacar que se trata de un estudio meramente descriptivo, ciñéndose al mero reporte de porcentajes. Sería muy interesante observar posibles correlaciones entre los indicadores. Por otro lado, al tratarse de un estudio de corte transversal, no se han podido realizar inferencias. Se propone, por tanto, una interesante línea de trabajo enfocada a la ampliación del estudio en la que se analicen todas las empresas que forman parte del DJSWI 2018 y, al mismo tiempo, realizar una comparativa entre los países que componen dicho índice. Asimismo, plantearíamos un análisis DAFO para observar las diferencias en cuanto a prácticas de RSC, con recomendaciones de buenas prácticas.
Recibido: 05-03-2019; 2a versión: 20-05-2019; Aceptado: 28-05-2019.
Cómo citar este artículo/Citation: Pache Durán, M.; Nevado Gil, M. T (2020). Compromiso de las empresas españolas del Dow Jones Sustainability World Index 2018 con la divulgación de información responsable. Revista Española de Documentación Científica, 43 (1), e255. https://doi.org/10.3989/redc.2020.M658
Copyright: © 2020 CSIC. Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia de uso y distribución Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).
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(ProQuest: Appendix omitted.)
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Abstract
La Responsabilidad Social Corporativa se ha convertido a día de hoy en un hecho imprescindible en las estrategias corporativas que siguen las empresas a causa de las exigencias de sus stakeholders o agentes de interés. Ello, sumado a la importancia de la divulgación de información con motivo de la transparencia que demanda la sociedad, hace necesario el estudio de las empresas en este campo. El objetivo del presente estudio se centra en analizar la información sobre Responsabilidad Social Corporativa que ofrecen las empresas españolas pertenecientes al Dow Jones Sustainability World Index 2018 a través de sus sitios web, utilizando la técnica de análisis de contenido.





