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«La geografía creció en paralelo al crecimiento del imperialismo» (FORBES, D. K., The geography of underdevelopment: a critical survey, Sidney 1984, p. 31).
La batalla del río Halis, entre el reino de Lidia y el embrionario Imperio Persa, en el año 546 a.C., marca un antes y un después en la historia y en el pensamiento del pueblo heleno. Como ya hemos dicho la deuda de Grecia con otros pueblos, como el fenicio o el egipcio, fue muy grande. De igual modo, de otras culturas como la frigia adoptaron algunos modelos culturales, siendo la figura del rey Midas la impronta más importante de todas. Del pueblo lidio tomaron los pesos y la moneda1. El propio rey Creso era un ferviente seguidor del oráculo de Delfos, lo que prueba que la influencia fue mutua.
El impacto por la caída de Lidia tuvo que ser grande, como su sorpresa ante la aparición del mayor imperio que el hombre antiguo había conocido hasta la fecha. Un imperio que englobaba a numerosos pueblos: babilonios, medos, persas, lidios, egipcios y griegos. La conquista de las ciudades griegas de Asia Menor por Ciro originó que los griegos pasasen a formar parte de un imperio multiétnico. Esto permitió que los jonios de Asia Menor entrasen en contacto con infinidad de civilizaciones que, como ellos, eran súbditos del Rey de Reyes2. Dos hechos posibilitaban este cambio: el nacimiento de un imperio unificado y una red de caminos que permitían al mismo tiempo la administración y el sometimiento de los territorios, el camino real3.
Será en el seno de este imperio donde los griegos desarrollen dos conceptos básicos para la aparición de la geografía y la antropología: la cartografía y la alteridad.
LOS GRIEGOS Y EL IMPERIO PERSA
De dos formas totalmente contrapuestas contemplaron los griegos al imperio persa. La primera resalta el carácter despótico de su gobierno4. La segunda destaca el enorme tamaño del imperio y su riqueza5.
Este enorme imperio se administraba y dividía en satrapías, que estaban gobernadas por un sátrapa, que era el encargado de recolectar el tributo y mandarlo a la administración central. La palabra sátrapa significaba guardián del reino, y normalmente la persona que desempeñaba el cargo también concentraba en su poder el control de los ejércitos...





