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Palabras clave: elecciones, tendencias de voto, Brasil.
Las elecciones presidenciales de octubre de 1998 en Brasil giraron alrededor de tres dimensiones: una política, otra económica y una tercera social. La primera se refiere a la crisis de la reelección, de naturaleza y efectos políticos. Por primera vez en Brasil la reelección no estuvo vedada por la Constitución, lo que ocurría obedeciendo un largo y tradicional temor al caudillismo que aún impera en la mayoría de los países latinoamericanos.
El hecho de que el actual presidente fuese el primero en beneficiarse de la enmienda constitucional que extinguió la imposibilidad de autosucesión presidential, provocó: a) efectos directes en el desempeño del gobierno central; b) incertidumbre en el proceso de sucesión, dificultando la formación y cumplimiento de las alianzas electorales; y c) alteró el comportamiento de los electores. Los efectos del debate sobre el fin de la inelegibilidad del presidente fueron los hechos más profundos y duraderos.
Los efectos previos de la reelección
El programa de reformas emprendido por el gobierno de Fernando Henrique Cardoso para consolidar la estabilidad monetaria y retomar el crecimiento, fue interrumpido durante el segundo y el tercer año de mandate, en la medida en que todo el esfuerzo parlamentario del gobierno se concentró en la tramitación y aprobación de la enmienda constitucional. Esto tuvo dos consecuencias principales: por un lado el estancamiento de las reformas -sobre todo de la administración pública y del Seguro Social-, que redujo drásticamente la capacidad del gobierno para detener el creciente déficit público, y, por otro, forzó al Ejecutivo a aumentar de forma considerable las concesiones hechas a diverses interlocutores: parlamentarios individuales, partidos, o los poderes estaduales o municipales, incrementando las presiones sobre el presupuesto nacional y reduciendo la cohesión de su base de apoyo político.
Como resultado, la falta de perspectivas de un rápido retorno a la senda del crecimiento, la creciente amenaza de mayor desempleo y una sensación de vulnerabilidad externa, provocada por los déficits comercial y en la cuenta de capitales en aumento, condujeron a un significative descenso de la popularidad gubernamental. Su punto más bajo fue el primer semestre de 1996, cuando Cardoso sufrió derrotas importantes en las elecciones municipales. A pesar de haber recuperado apoyo y popularidad en el desempeño del gobierno,...





